❗❗❗ ESTOY SUBIENDO CAPÍTULOS EN AO3 COMÚNMENTE
Tardaré un poco en actualizar en esta plataforma y en wattpad, pero estarán los capítulos en archive of our own (AO3)
💜 Después de mucho tiempo, finalmente tengo una oferta de trabajo seria, que realmente ha avanzado más allá de enviar currículos y entrevistas que no tuvieron respuestas, por lo que quizás esté más ausente, pero no dejaré de escribir este fanfic
💜Pueden tener más información sobre los días de publicación, referencias y más en mi instagram asukadattebayo.
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CAPÍTULO 17: Distancia
Domingo, 24 de Diciembre, 2006
Las personas se movían de un lugar a otro, una masa de personas que la ayudaban a ocultarse mientras intentaba alcanzar su hotel, una bolsa de compras en una de sus manos, mientras que un maletín en la otra, su abrigo rojo pasaba desapercibido con todo el ambiente navideño de Budapest, pero los tacones la estaban matando tras veinte horas sin detenerse, no solo logrando robar la muestra de dos tipos de virus nuevos, sino qué también comprando algunas cosas cuando se escondió en las tiendas intentando borrar su rastro.
A simple vista no era nada más que una mujer con elegante ropa que cargaba las compras de navidad de última hora y el maletín de su trabajo en la otra, no una agente que estaba infiltrada robando muestras e información, aunque sabía que era solamente el comienzo, esas muestras eran insignificantes en comparación a su objetivo final, pero no estaba mal tener algunos comodines de ser necesario.
Al llegar a su hotel se dirigió de inmediato a su habitación, asegurando todo en la caja fuerte y activando sus alarmas instaladas personalmente y muy bien escondidas, se cambió de ropa por algo igual de elegante, pero más cómodo y bajó a cenar. No tenía más intenciones que de comer, Ada realmente no apreciaba las festividades, no las había celebrado más que en misiones encubiertas o infiltraciones a fiestas, pero aún así fingía.
Fingía muchas cosas, demasiadas vidas e historias, también fingía para ocultar que a veces quería cosas normales .
Su vida era normal, quizás no en el margen de lo que se esperaba, pero no podía esperar más con el campo laboral que había elegido.
Elegido .
No era la palabra correcta y lo sabía.
Sin embargo, alejó cualquier pensamiento de su vida antes de todo eso, no tenía tiempo para arruinar su humor aún más y solamente quería cenar antes de ir a dormir lo suficiente para continuar con la misión, pidió vino y una la especialidad el chef solamente por querer algo distinto.
Sin llamar mucho la atención observó de reojo las otras mesas, aunque su mirada no se detuvo solamente en los comensales, sino que también a los camareros y anfitriones, una vieja costumbre de estar siempre atenta a su alrededor y quienes circulaban cerca de ella, pero las personas disfrutando de la noche en esa fecha en específico fue lo que más captó su atención.
Sabía que quizás ella destacaba por el solo hecho de ser una de las pocas personas cenando sola durante navidad, pero no era algo que demostrara que le importaba cuando fingía desinterés y distancia, casi como si realmente fuera inalcanzable y nada a su alrededor realmente llamara su atención, pero siempre estaba observando, estudiando a la gente a su alrededor y a veces envidiando.
Ella simplemente no lo confesaría en voz alta, pero a veces le gustaba la idea de una vida normal, aunque no sabía si algún día podría tener algo parecido, simplemente no había nada de malo con anhelar con algo como esa, quizás simplemente imaginar con algo así, aunque lo más cercano había sido sus encuentros con Leon, ella no se engañaba a sí misma, incluso si era lo que más quería.
Y comenzaba de nuevo a divagar demasiado en las fantasías, por lo que pidió la cuenta apartando su mirada de una pareja que justo tomaba asiento en la mesa junto a la de ella y él no dudó en comenzar a besar el dorso de la mano de ella mientras conversaban sobre los planes que tenían para su escape romántico .
— RESIDENT EVIL: ARCANO —
Se dio cuenta de algunas miradas poco discretas que le dirigieron, especialmente de un par de hombres que sin vergüenza alguna la miraron de pies a cabeza, pero ella solamente les dirigió una mirada seria, de esas que advertían de que ella no era una persona de muchos amigos y fue suficiente para que nadie se atreviera a acercarse a ella.
No tenía muchas ganas de hacer más, por lo que subió a su habitación de nuevo, caminando por el pasillo hasta esta, aunque un grupo de personas que obviamente saldría recién, hizo que se detuviera en un costado, los ignoró para seguir adelante, pasando junto a ellos, pero entonces escuchó a un hombre hablando inglés y se detuvo un segundo, su mirada rápidamente buscando la voz del hombre que sonaba ligeramente conocida.
Se giró para ver al grupo de personas, intentando ver si no se había confundido y realmente existía la posibilidad de verlo en persona durante una fecha como navidad, pero no tardó en darse cuenta que no se trataba de Leon, no solamente físicamente era muy distinto, sino que su voz variaba de la suavidad y gravedad que caracterizaba a Leon a algo más agudo cuando dijo algo antes de reír.
Ada se sintió tonta al pensar que se trataba del agente americano, no era como si él fuera la única persona en el mundo que hablara inglés, pero no había olvidado como él había preguntado por sus planes ese último encuentro que habían tenido, por lo que decidió solamente caminar más rápido, decidida a dormir para dejar ese día atrás.
Tenía trabajo que hacer y si quería disfrutar de su distracción favorita junto a su agente favorito tendría que terminar todo eso pronto.
— RESIDENT EVIL: ARCANO —
LEON
Domingo, 31 de Diciembre, 2006
No podía negar que, cuando veía a alguna mujer que tuviera una figura parecida a la de Ada, buscaba algo que le confirmara su identidad o simplemente desechara su sospecha, sin importar el color de cabello o incluso si podría llevar puesta ropa que no podría imaginar a la espía usar, la veía en todos lados y a la vez en ningún lugar.
Sin embargo, tenía que reconocer que era difícil cuando había una fiesta tan grande, incluso si era parte de su trabajo estar atento a los invitados, a veces miraba con un poco más de atención cuando creía verla, pero pasado medianoche simplemente aceptó que Ada no estaba infiltrada en la fiesta y después de despedirse al final de su turno, declinó la invitación para ir por tragos.
Se dirigió directo a su departamento, esperando al menos verla esperando en aquel lugar por él, pero se decepcionó al entrar y encontrar el departamento completamente vacío.
Realmente esperaba verla de nuevo tras tantos días, algo que suponía que no debería hacer, pero era inevitable no pensar en ella cuando regresaba de alguna misión o simple tarea como apoyar en la seguridad de una fiesta gubernamental, después de todo no sabía cuando podría encontrarse con ella y a veces la adrenalina de sus encuentros lo revitalizaba, sin mencionar la oxitocina producida por estos y a veces el simple hecho de verla le daba cierta tranquilidad que no encontraba nada que lo igualara cuando su vida iba de un ataque bioterrorista a otro.
Pero no estaba ahí como anheló, por lo que decidió beber un poco de uno de sus ron que tenía en reserva para momentos en los que prefería olvidar que se encontraba solo, atrapado por un trabajo que realmente no había elegido, pero que ya no creía abandonar por todo lo que ayudaba a la gente.
Su vida tenía pocos momentos que realmente lo llenaban de algo de energía y a veces sentía que volvía a ser el mismo después de lo sucedido de Raccoon City, a menos de que tuviera la oportunidad de ver a sus padres o la suerte de recibir alguna señal de vida de Ada, simplemente sentía que se volvía a hundir en el mismo agujero de siempre.
Soy un desastre , reconoció para sí mismo cuando se sirvió un vaso de ron, sin problema bebiendo de este mientras quitaba la corbata que se encontraba alrededor de su cuello y se deshacía de su chaqueta, no creía que darse un baño en la madrugada fuera a ayudar y si era honesto, solamente quería entumecer la soledad.
— RESIDENT EVIL: ARCANO —
Jueves, 15 de marzo, 2007
Su madre lo recibió con un abrazo en cuanto entró en la casa de sus padres, sin tiempo para hablar cuando ella lo bombardeó con preguntas sobre cómo estaba, cómo iba su trabajo y su vida en general, su padre se apiadó de él sirviéndole una cerveza helada a cambio de su bolso, convenciéndolo de ir a dejarlo por él a la habitación.
Había tenido una semana horrible, lo suficiente como para que el presidente le diera días libres que no dudó en pasarlos con sus padres tras meses sin verlos, aunque a veces dudaba en hacerlo. Sentía que traía consigo un peso y problemas que sus padres no merecían cuando vivían ajenos a todo lo que acontecía en el área del bioterrorismo y las misiones directamente dadas por el presidente.
Sin embargo, todavía volvía a ellos cuando podía, siempre manteniendo secretos y diciendo mentiras para no ponerlos en la mira del gobierno americano o de cualquier enemigo que podría ganarse en el camino que formaban sus misiones.
Su madre le habló animadamente sobre una de sus vecinas cuyo hijo había contraído matrimonio, aunque no se trataba de un tema que a Leon le agradara, insistió en la conversación con tal de que su madre no insistiera en preguntar sobre él, menos aún sobre su trabajo.
Aunque no podía negarse a sí mismo que aquello infligía cierta incertidumbre en él, incluso cuando su padre cambió el tema un momento después, Leon a veces simplemente se veía atrapado en los pensamientos sobre qué le depararía su futuro, especialmente cuando su padre le cuestionó las reelecciones presidenciales y la posibilidad de tener un nuevo jefe.
—Solamente espero que sea el jefe que tengas, te de más vacaciones, luces muy cansado, hijo— su madre siempre preocupada por eso, logró que él apartara la mirada, incapaz de confesar más información sobre su trabajo, sabía que al hacerlo ellos entenderían parte de la carga que llevaba sobre sus hombros y no cuestionarían sus horarios y el agotamiento persistente que solía demostrar cada vez que interactuaban, pero también era compartir esa carga con dos personas que no lo merecían.
Tenía suficiente con preocuparse con sobrevivir para regresar y verlos de nuevo, como para arriesgarse al saber detalles como esos.
Por lo que mintió.
—Estoy bien, es solo que es un trabajo agitado, nada de qué preocuparse.
—Eso dices desde lo que ocurrió en Raccoon City, pero por muchos años, tras lo sucedido ahí, no volviste a ser el mismo— su madre no desistió, intentando que el tema no quedara de lado incluso con sus palabras que intentaron tranquilizarla lo suficiente para olvidar el asunto. —Sé que te ofrecieron un buen trabajo, pero hemos visto las noticias, el mundo no es seguro. y no quiero que corras riesgos innecesarios.
Leon no pensaba correr peligros, incluso si a veces solamente sentía que tenía suerte sobreviviendo, pero no era como si tuviera muchas opciones, especialmente porque la oferta laboral que mencionaba no tenía la opción para ser declinada y si seguía ahí era solamente porque era lo correcto.
Sin embargo, se quedó callado.
— RESIDENT EVIL: ARCANO —
ADA
Miércoles, 06 de abril, 2007
Sabía que no había dejado pasar mucho tiempo, pero si la descripción de la siguiente misión simplemente era eso o no verlo por al menos algunos meses, tal vez dos o tres, pero tampoco estaba segura sobre nada y tras una misión difícil simplemente necesitaba un momento a solas con él.
Entró en el apartamento, notando desde que había doblado la esquina de la calle que las luces estaban apagadas y por los seguros que tuvo que destrabar era obvio que no estaba.
No tuvo problemas en desactivar la alarma incluso antes de que sonara, se aseguró de guardar sus cosas sin que quedaran a simple vista y se movió a oscuras por el lugar.
Calentó la comida que había comprado, comiendo solamente un poco para dejarle a Leon y se movió para regar las plantas, lavando un vaso y un plato que Leon había dejado en el lavaplatos y buscó pistas para saber si él podría estar… acompañado.
No parecía haber alguna presencia femenina, no otra que no fuera la madre de él, aunque eso no significaba que no podría llegar en cualquier momento con alguien y estaba preparada para tener que irse sin dejar rastro alguno de ella, como si jamás hubiese estado ahí.
Sin embargo, era medianoche y no llegó, por lo que sacó su computador y asegurándose de que no sería rastreada, investigó un poco, lo suficiente para saber que Leon estaba fuera de la ciudad.
No había reservado una habitación en algún hotel, por lo que esperaba que no le molestara que pasara la noche ahí, después de todo estaba ahí para verlo y por la última actualización del reporte, definitivamente estaría de regreso en algunas horas.
Cenó rápidamente y se fue a acostar, por la mañana pidió comida a uno de los números que él tenía pegado al refrigerador y pegó un par de imanes, entre estos el de Budapest, en la puerta de este, esperando que en algún momento él los notara, ya que no quería tener que explicar a dónde había ido.
Intentó no reírse cuando notó que lo que más había en la alacena de Leon eran paquetes de Oreos. Por lo que le hizo un favor e hizo un pedido al supermercado con delivery, esperando a que trajeran las cosas mientras continuaba trabajando.
Vistiendo ropa cómoda y sentada en el sofá en forma de L mientras veía algo de televisión, realmente esperaba que actualizaran el informe para saber si debería irse o simplemente ser un poco más paciente y esperar unas horas más.
Aunque lo que captó su atención fue la mención de heridas, aunque no habían más detalles y no esperaba mucho más cuando la gran mayoría de las operaciones estaban marcadas como clasificadas o simplemente eran demasiado vagas en cuanto a descripciones, algo que no era de su agrado cuando quería saber sobre su agente favorito.
Estaba oscureciendo cuando escuchó la puerta siendo abierta, unas llaves siendo lanzadas sobre la mesa de café y pasos cansados, casi como si se arrastrara.
Sin embargo no salió de la habitación de inmediato, solamente esperó atenta, escuchando las pisadas y analizando la situación, no quería asustarlo al punto de que sacara su arma, pero le dio el tiempo suficiente para que notara los pequeños cambios que había dejado, nada importante, aunque cuando lo escuchó abrir el refrigerador supo que él ya sabía.
—¿Ada?— preguntó Leon en voz alta, su voz no tenía ese tono totalmente seguro, pero entonces ella se movió, saliendo de la habitación y alcanzando el comedor desde dónde lo pudo ver.
—Hola, guapo.
—Hola— su saludo fue con cierta sorpresa, como si realmente no esperara que ella apareciera cuando la nombró y algo en su interior le dijo que tal vez no era la primera vez que decía su nombre esperando verla, pero él no tardó en recomponerse, como siempre su actitud segura como una fachada, porque ella sabía que podía hacer que se pusiera nervioso y revelar el Leon que se ponía nervioso y sonrojado, pero le gustaba verlo confiado. —Supongo que debo agradecer la comida.
—No es necesario, aunque me preocupa tu dieta— se acercó a él, todavía de pie junto al refrigerador, tuvo que rodear la isla de la cocina hasta alcanzarlo, moviendo su mano hasta tocar con un dedo su abdomen. —Muchas galletas podrían arruinar tu estado físico.
—¿Preocupada por cómo me veo?— Leon continuaba confiado y le gustó que no cuestionara su ausencia, nada de trabajo ni secretos, directo a lo que ambos disfrutaban.
—Me preocupa tu desempeño .
—Oh, no debes preocuparte, te lo puedo demostrar— Ada reaccionó rápido, subiendo su dedo para presionarlo contra su pecho y detenerlo cuando él dio un paso al frente, y sonrió.
—No lo dudo, pero creo que primero debes darte una ducha y comer algo— a pesar de su dedo y sus palabras, Leon se movió otro paso al frente y una de sus manos sobre la cadera de ella.
—Me podrías acompañar.
Ada no sabía que le había sucedido al rubio para sentirse lo suficientemente confiado y atrevido como para ser él quien iniciara todo, pero se lo permitió para saber que resultaría de todo eso, correspondiendo al beso en cuanto él se acercó y moviendo sus brazos para rodear su cuello mientras él apoyaba sus manos sobre la cintura de ella.
Cuando él se movió, caminando y dirigiéndola hasta chocar su espalda contra el muro que llevaba a su cuarto, ella bajó sus manos para quitarle la camiseta de compresión, él se había deshecho de su chaqueta al llegar y sabía que los pantalones cargo que llevaba puesto eran fáciles de quitar en cuanto alcanzara esa parte de su cuerpo, pero cuando movió la prenda, su mano rozando un costado del abdomen de Leon, escuchó el quejido escaparse de los labios de él, justo cuando ella se había separado para tomar aire y deshacerse de la prenda.
Se detuvo incluso cuando él intentó continuar, esta vez la palma de su mano sobre el pecho de Leon, escuchando cómo suspiró cuando ella se apartó lo suficiente para mirar su abdomen cuando movió la camiseta con cuidado. Sin problemas observó el parche improvisado con gasas y cintas adhesivas para heridas que tenía algo de sangre todavía manchando el centro.
—No es nada— Leon intentó quitarle el peso a eso y a Ada no le agradó para nada que considerara una herida como algo que no importaba, frunciendo el ceño lo miró directamente a los ojos, manteniendo su mirada sobre él incluso cuando Leon apartó la vista un momento.
—Obviamente es algo.
—Es sólo una pequeña herida— definitivamente a Ada no le agradó que tuviera tan poca preocupación por su bienestar, ella sabía de heridas y estaba segura de que él también, al menos lo suficiente para tener en mente que no debería simplemente dejar algo así sin tratar y por lo básico del trabajo, era obvio que no había sido tratado por algún equipo médico.
—No pienso ayudarte a agravar esa herida— se apartó de él, dirigiéndose hasta dónde tenía escondido su bolso junto al ventanal del balcón, lo sacó para dejarlo sobre este y por su mirada periférica notó a Leon moverse hacia ella.
—¿Te irás?
—Ahora no, te ayudaré con eso, así que ve al baño y toma una ducha rápida, sé dónde tienes el botiquín.
Leon no dijo más, solamente asintió e hizo lo que le ordenó, ella preparó todo además de sacar algunas cosas que siempre llevaba con ella en caso de resultar herida en alguna misión y entonces lo esperó. pacientemente y sin caer en la tentación entró al baño para preparar todo mientras él se duchaba, una que otra mirada a través del espejo para saciar esa necesidad casi primitiva por él y para cuando tuvo todo listo él salió.
Le entregó la toalla con la que rodeó su cintura y se acercó con otra para su cabello que dejó sobre los hombros de él, había traído un taburete desde la cocina y ahí le indicó que tomara asiento antes de comenzar a suturar la herida. Leon tenía razón sobre que no era nada, no era grave, pero tras atravesar tantos problemas, estaba seguro que no era demasiado preocuparse.
Ya no eran los jóvenes que se conocieron en una ciudad condenada a desaparecer, Leon cumpliría treinta años en tan solo unos meses y ella era consciente de que el cuerpo no resistía como antes, por lo que esperaba que Leon comenzara a preocuparse también lo suficiente como para no ocultar heridas.
Le puso un par de puntos tras desinfectar, un parche en mejor estado y menos probable de despegarse, todo era un mejor trabajo que cuando recién comenzó a sanar heridas, mucho mejor que aquella que recordaba de cuando lo ayudó después de que recibiera la bala por ella, le dio un remedio que él no dudó en tomar y entonces se lavó las manos.
—Gracias.
—No es nada, no pensaba dejar que te murieras desangrado junto a mí solamente porque no revisas tus heridas— no se dio cuenta que Leon se había levantado del taburete hasta que lo vio tras ella en el reflejo del espejo.
—De todas formas, te debo una.
—Me debes muchas.
—¿Sigues llevando la cuenta?— sonrió cuando él lo hizo, pero se movió para evitar que él la abrazara, definitivamente debería descansar hasta que los puntos estuvieran lo suficientemente firmes para que no volvieran a salir y aunque no sucedería fácilmente, prefería que al menos un día no hiciera mucho esfuerzo. —¿Qué?
—Aunque lamento pedir algo como esto, ve a vestirte.
Leon arqueó una ceja, pero volvió a guardar silencio, haciendo lo que le pidió sin molestarse y Ada terminó de ordenar, cuando pasó por la habitación lo vio de espaldas a la entrada al closet que tenía, llevaba puesto un pantalón de pijamas ya y se estaba secando el cabello, por lo que fue a la cocina, dejando el banquillo y preparando la comida para calentarla.
—¿Te irás?— Leon volvía a preguntar, una vez más apareciendo tras ella con la polera en su mano, colocándosela cuando ella lo miró por sobre su hombro.
—¿Y dejarte así?— cuestionó, sin realmente ser capaz de responder explícitamente que se quedaría un poco más, siempre considerando que eso implicaba un compromiso que no podía mantener, al menos no de la forma que él se lo merecía. —Puedo quedarme unas horas más.
—Podrías quedarte más que unas, pasaré unos días reposando al parecer— volvió a sonreír cuando vio que continuaba siendo confiado y optimista que sus acciones lograrían que ella no se fuera, siempre dejando atrás el tímido e inocente policía novato que conoció tantos años atrás, pero jamás dejando atrás el corazón de oro.
—Podría pensarlo— respondió, girándose hasta quedar frente a frente, sin problema jugando el mismo juego, una mirada atenta sobre él y de nuevo con sus dedos índice y pulgar sosteniendo el mentón de él, la reacción inmediata de Leon fue acercarse, sus ojos celestes fijos en ella, en un trance. —podrías convencerme— Leon asintió, todavía embelesado y Ada lo acercó lo suficiente como para besarlo, notando como él lentamente cerró los ojos después de fijarlos en los labios rojos de ella, pero antes de que juntaran sus labios, se apartó. —aunque no así con tu herida.
—Estoy seguro que puedo-.
—No, nada de eso— apartó su mano, negando con solamente un dedo antes de girarse, nuevamente dándole la espalda para sacar el plato de comida que le correspondía a él y entregárselo.
—Sirve el jugo, supongo que el vino puede esperar un día más.
Leon hizo, una vez más, lo que ella le ordenó, dejando todo en la única bandeja que tenía, Ada lo observó cerrar la puerta con seguro, asegurándose de que el ventanal estuviese cerrado y no dudó en quitarle la oportunidad de llevar la bandeja con todo, dirigiéndose a la habitación en donde obviamente él la esperaría.
Ada terminó de limpiar todo, incluso deshaciéndose de todo lo que estaba manchado de sangre y ordenando un poco antes de ir a la habitación, Leon no necesitó que le dijera que necesitaba que se levantara y lo hizo sin problemas. Esta vez con un rollo de vendas, ella le indicó que levantara los brazos y entonces comenzó a envolver su abdomen con cuidado, asegurándose de que no le doliera, atenta a sus reacciones para saber si algo había salido mal y entonces aseguró el agarre, alejándose ligeramente para observar su trabajo.
—Pensé que dijiste que te cuidarías.
—Lo hice.
—Estoy segura de que esta herida demuestra lo contrario— terminó de asegurarse de que no estuvieran sueltas las vendas y entonces se apartó para ir a sentarse de su lado de la cama.
No es mi lado, no es mi cama , se dijo a sí misma cuando se dio cuenta de lo que había pensado, pero ver a Leon sonreír cuando vio el trabajo que había hecho, moviéndose para sentarse también, la hizo olvidar su reproche a sí misma.
—Solamente fue un percance.
Le dio tiempo para que él decidiera por sí mismo explicarle como había sido infligida tal herida, pero Leon solamente movió la bandeja para entregarle su plato y comer. Como siempre en un silencio agradable comieron, ella atenta a ver si él volvía a demostrar dolor y él obviamente disfrutando de la compañía, no fue hasta que terminaron y él dejó las cosas sobre la bandeja que movió para dejar encima del velador.
Ada lo acompañó para cuando le dijo que deberían lavarse los dientes, agradeciendo cuando él le pasó un cepillo de dientes que guardaba en el estante, curiosamente de color rojo, pero solamente le sonrió y se unió a él en la habitación tras pasar al baño y cambiarse por una muda de ropa que Leon le señaló que podía usar.
—¿De verdad vamos a dormir?— lo escuchó preguntar cuando se acomodó en la cama, girándose sobre su lado izquierdo para mirarlo.
—¿Me dirás qué te pasó?— preguntó, observando con atención como la mirada de Leon se suavizó justo en el momento en que ella preguntó, incluso si no pasó por alto la expresión de incomodidad que se repitió cuando volvió a sentarse.
—No fue nada, lo de siempre.
—Dudo que haya sido 'lo de siempre', a menos de que escondas heridas tras cada misión.
—Solo fue un pequeño problema, nada que se vuelva a repetir— él sonaba tan seguro y ella quería creerle que tendría cuidado. Sin embargo, de alguna u otra forma lo conocía y sabía que ante el menor peligro que corriera un inocente, él actuaría incluso si significaba ponerse en peligro a sí mismo.
—Eso espero, no quiero tener que estar atendiéndote cada vez que venga.
—Podría ser interesante, con un traje de enfermera— lo golpeó, con suavidad obviamente, en su bicep derecho cuando lo escuchó, pero él solamente rió, fingiendo dolor. —Auch, lo siento, lo siento.
—No vayas a dejar que te hieran por una simple fantasía o me molestaré— le advirtió, pero Leon continuó sonriendo cuando extendió su brazo para apagar la luz de la habitación, pero incluso en la oscuridad pudo distinguir el rostro de él gracias a la luz del exterior que se colaba en el lugar gracias a las cortinas de color claro. —Si tienes alguna idea se podría conversar— notó de inmediato la expresión del agente, una sonrisa más pícara que divertida y ella negó cuando sin problemas entendió lo que podría haber pasado por su mente. —pero no ahora, debes descansar.
—No pienses que lo olvidaré— cerró sus ojos, intentando que la conversación quedara hasta ahí, pensando en simplemente dormir para que toda esa situación terminara pronto, su consciencia cuestionando porque se había quedado, porque simplemente no siguió su camino y volvió a su departamento para salir a trabajar y no volver todo eso en algo hogareño .
De pronto recordando que debía recordar los límites, mantener la distancia.
—Dejaste algo, lo guardé en la cómoda— se cuestionó que podría haber dejado, no recordaba haber olvidado algo ahí, aunque eso no le importó cuando escuchó un leve quejido de parte de él cuando se movió, esta vez cuando intentó pasar su brazo por sobre la cintura de ella.
—Lo veré más tarde, ahora solamente respira hondo y mueve— Leon no entendió hasta que ella le indicó que bajara un poco, siendo el turno de ella de ser la almohada de él, incluso si siempre solía ser él quien le entregaba su bicep o pectoral para apoyar su cabeza. —sé que esto debe doler, pero es esto o te llevaré al hospital— dijo, sintiendo como Leon rodeó entonces su cintura con su brazo, apoyando su cabeza sobre el brazo de ella, un suspiro de alivio escapándose de sus labios. —No entiendo como tus empleadores no te internaron.
—No lo necesito— Ada no pasó por alto el tono de cansancio y un rato después supuso que el medicamento estaba haciendo efecto, finalmente su respiración se había relajado y era obvio que ya no sentía el dolor debido a lo relajado que se encontraba, pero fue más claro cuando él movió su cabeza, sus ojos casi cerrados por completo, pero todavía podía verlos fijos en ella.
—Eres hermosa— él susurró casi de manera inaudible, pero debido a su cercanía logró oírlo y sabía que quizás él no lo recordaría al día siguiente con lo anestesiado que se encontraba, pero ella no lo olvidaría. Era la primera vez que lo escuchaba claramente, no entre besos y caricias que aumentaban de intensidad para terminar juntos entre sábanas enredadas en sus cuerpos desnudos, sino que en un momento de calma y no pudo evitar sonreír.
—Gracias— murmuró como respuesta, él sonrió. Ada sintió la mano de él moverse más, posándose en la parte baja de su espalda, acercándola más a él, pero sin otra intención más que pegar sus cuerpos uno junto al otro aún más. —Tú no estás nada mal, guapo.
La sonrisa de él se ensanchó, moviendo su cabeza para apoyarla en la de ella y Ada se acomodó, su mano moviéndose sobre el torso de él con cuidado hasta alcanzar su pecho y con la misma delicadeza mantuvo su tacto justo sobre su corazón, sintiendo el latido del corazón que sentía que le pertenecía, pero no se atrevía a reconocer.
A veces, sus lecturas en frío de Leon le daban la impresión de que él tenía demasiadas cosas que quería decir, algunas que ella suponía que sabía de qué se trataban, pero que agradecía que él no expresara, ya que no sabría realmente como reaccionaría.
Sin embargo, él no decía lo que ella pensaba que diría, siempre parecía ahogarse en palabras que pesaban mucho en él y a veces volvían triste su mirada, aunque no podía culparlo, ella también callaba demasiado, muchas cosas que si tuviera otra vida no habría tenido problema en decirle, pero debía callar tanto como él, por el bien de él.
Cuando sintió su respiración pausada supo que había finalmente cedido al sueño y ella se relajó al verlo mejor, permitiéndose por esa noche estar un momento tranquilos, casi como si fuera lo más normal del mundo cuidarlo y pasar la noche junto a él como si aquella fuera la vida que tenían juntos día a día.
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💜Es un poco corto -para mi gusto- pero se vienen más capítulos, espero que estén atentos a las próximas fechas en el fanfic ?a veces pasa demasiado tiempo sin que nuestra espía y agente favoritos se vean,
💜Siguiente capítulo: Caminos separados.
💜Pueden tener más información sobre los días de publicación, referencias y más en mi instagram asukadattebayo.
