Los personajes de Candy Candy no me pertenecen.
Capítulo 10.
- "Es solo un fin de semana" – se dijo para tratar de calmar la extraña ansiedad que sentía, luego se dirigió a la terraza para relajarse y meditar en algo de vital importancia: encontrar la forma de hablar con Christine.
Mientras tanto en la camioneta de Annie…
- Candy, ¿fue mi imaginación o tu y ese exorbitantemente sexy ogro estaban un poquito "demasiado" muy cerca? ¿Acaso hay algo que no me has contado? Pensé que entre nosotras no había secretos.
- Lo siento Annie, todo fue muy rápido, pensaba presentártelo el día de la exposición del proyecto, pero algo se le atravesó y no pudo asistir. La semana pasada estuvimos enfrascados en el desarrollo del proyecto y…
- Si, si ya entendí… Eso explica por qué no nos contestaste cuando te llamamos el miércoles.
- ¡Es verdad! vi las llamadas perdidas y pensé "tengo que regresarles la llamada" pero lo olvidé, discúlpame.
- Por mí no hay problema ya sabes, pero Patty estaba sentida, te llamó para que nos acompañaras a cenar para despedir a su novio Stear quien se fue junto con sus primos a Inglaterra al día siguiente.
- ¿Patty y Stear? ¡Que alegría! Stear parece un buen muchacho; no sabía que estaban saliendo.
- Por supuesto que no, todo este tiempo has estado revoloteando en el planeta Ogrus.
- ¡Annie!
- Jajaja, está bien no te enojes, más bien, cuéntamelo todo...
- ¡Estoy feliz! Me dijo que cuando regresara, planearíamos nuestro futuro.
- ¡Felicidades! Y yo que pensé que jamás dejarías de lado al inútil de Terrence…
- Parece un sueño – dijo Candy con un enorme suspiro.
- Parece un sueño, un semidios, una obra maestra y todo lo demás… pero cuéntame ¿es tan bueno como parece?
- ¡Annie! ¿De cuándo acá eres tan indiscreta? ¿Qué pasó con la niña tímida y llorona?
- Jajaja, Candy solo estoy bromeando, como dice la canción: "Me basta con saber que eres feliz"
Mientras tanto en Chicago, el rubio miró su reloj; faltaban treinta minutos para que llegara George a recogerlo para asistir a la rueda de prensa. Originalmente, el plan había sido hacer el anuncio justo antes de regresar a Escocia para evitar especulaciones sobre su vida personal, pero ahora, estaba dispuesto a quedarse lo necesario para afianzar su relación con Candy quien se había convertido en lo más importante para él. Sin pensarlo más, tomó el celular y le marcó a Christine…
- Hola Will ¿Cómo estás? ¿Ya estás de regreso?
- Hola, no todavía estoy en Chicago ¿y tú?
- Saldré el lunes por la mañana, tal vez lleguemos al mismo tiempo.
- Lo siento, creo que tardaré unos días más en salir… ¿Cómo has estado?
- Bien, dentro de lo que cabe, esté bebé está creciendo muchísimo, cuando me veas pensarás que estoy gordísima.
- Te equivocas, pensaré que estás hermosa.
- Mmm, eres un adulador, por eso te amo. ¿Sabes? Los doctores dicen que estoy en la semana veintiséis ¿no es una locura? Pensé que tenía mucho menos, los primeros meses tuve mi periodo como siempre.
- ¿En verdad? ¿Por qué no me lo habías dicho? He leído que eso pasa algunas veces... Christine, te escuchas un poco agitada ¿estás bien?
- Perfectamente, solo estoy recogiendo algunas cosas para ponerlas en la maleta. Eres tú el que se escucha un poco tenso ¿sucede algo?
- En realidad, necesito hablar contigo, pero no se sí sea el momento adecuado.
- Will, dijimos que siempre podríamos hablar de cualquier cosa, por favor, dime que es lo que pasa.
- Está bien… una vez hablamos de reencontrarnos y arreglar nuestra situación. En ese momento, esperaba que las cosas se dieran de una manera distinta; sin embargo, la situación ha cambiado y tomé la decisión de presentar una demanda de divorcio antes de regresar a Edimburgo. Me parece que he encontrado la manera de que ustedes estén protegidos y por supuesto, espero que aún podamos reunirnos en Escocia para conversar sobre la forma en que deseas que esté presente en sus vidas.
Al otro lado de la línea, solo se escuchó a la joven decir en forma agitada "Oh por Dios"
- ¿Christine? ¿Christine está todo bien?
- Te llamaré luego – fue todo lo que escuchó antes de perder la conexión. Preocupado, trató de llamarla de nuevo, pero el teléfono estaba ocupado.
En ese momento llegó George para recogerlo e ir juntos a la conferencia de prensa… Mientras el francés conducía, Albert trataba de comunicarse con ella insistentemente.
- ¿sucede algo?
- Estaba hablando con Christine y de repente solo dijo "te llamare luego," parecía muy alterada.
- Le dijiste lo del divorcio.
- Si
- ¿Acaso esperabas algo distinto?
Albert no contestó, solo continuó tratando de comunicarse con ella, hasta que llegaron a las oficinas del consorcio donde la rueda de prensa y un banquete estaban a punto de comenzar; después de varios discursos que le parecieron eternos, el gobernador del estado finalmente lo presentó ante los medios. Tal y como lo habían previsto, su presencia llamó la atención de inmediato generando un gran interés en la prensa quienes estaban sorprendidos por su juventud y atractivo. En cuanto pudo, trató de escabullirse a la oficina de dirección para llamar de nuevo a Christine, pero fue interceptado por George quien iba acompañado por el licenciado Killman, el notario que estaba trabajando en la compra del terreno para Candy.
- William, el licenciado Killman desea hablar contigo, dice que es algo relacionado con la… ¿compra de un terreno? – dijo George sin saber a ciencia cierta a lo que se refería.
- Ahh si, por favor acompáñenme – contestó mientras abordaba el elevador.
Una vez en la oficina el licenciado comenzó...
- Señor Ardlay, lamento informarle que las cosas se han complicado un poco. El señor Jonathan Weiss, ha promovido una moción para declarar a su abuelo incompetente legalmente y el juez la aceptó de último minuto. El nieto del señor Weiss argumenta que el terreno vale al menos del doble del precio pactado y además exige que los gastos legales sean cubiertos por ustedes.
- No puede ser, un perito certificado llevó a cabo el avalúo.
- Al parecer, su abuelo le comentó sus planes y…
- ¡Ese infeliz! Por años ignoró el terreno convirtiéndolo en un basurero y ahora que conoce su potencial, quiere duplicar sus ganancias sin mover ni un dedo.
- Lo lamento, pensé que debía informárselo a la brevedad.
- Se lo agradezco… dígame una cosa ¿sabe que fui yo quien contactó a su abuelo?
- No lo creo, en el documento solo se menciona a la sociedad que estableció la señorita White, aquí tiene una copia…
- Está bien, no se preocupe, el lunes estaré presente y lo arreglaremos; de nuevo muchas gracias.
- De nada, con permiso.
- William ¿de qué está hablando el licenciado Killman?
- Es el terreno que se necesita para el proyecto de Candy, habíamos pactado la compraventa con el señor Weiss y…
- ¿El proyecto de la señorita White? no me habías dicho que estabas involucrado... Discúlpame, William, pero creo que esa joven solo te está utilizando, por eso te digo que pienses bien antes de entregar la demanda de divorcio.
- Tranquilo George, aquí tienes una copia del acta constitutiva. Como puedes ver, no formó parte de esa la sociedad y la cantidad que está aportando Candy es únicamente lo que le pagamos. En realidad, solo le ayudé a localizar al señor Weiss y la asesoré en la negociación; aunque esto lo cambia todo, Candy necesitará al menos cuatro millones más para obtener el terreno, aunque espero que podamos reducirlo preparando una contra propuesta.
- Parece arriesgado…
- Si, pero vale la pena, el negocio tiene mucho más margen de utilidad, tanto, que aun pagando el precio que pide Weiss tendrían muy buenas ganancias.
- Esta bien, ya que has decidido quedarte, veremos que se puede hacer
- Gracias, George.
- De nada, por ahora creo que debemos regresar a la recepción.
- Te alcanzaré en un minuto.
El rubio hizo el último intento del día por localizar a Christine sin éxito.
Al día siguiente, Candy corría feliz de un lado para el otro jugando con los niños.
- Candy, vayamos a pescar.
- No es mala idea Tommy, pero tengo que ayudar a la hermana María a cocinar.
- Mejor aún, agarraremos un pez bien grande y lo cocinaremos.
- Mmm suena delicioso, hace mucho que no como pescado asado – dijo la rubia con un guiño.
- ¡Vamos! – exclamaron los niños apresurándose a tomar las cañas de pescar.
Por su parte, William y George revisaban el avalúo del terreno y el documento entregado por Jonnathan Weiss.
- En verdad no hay mucho que hacer, el hombre claramente dice que, sin importar el avalúo, el precio de venta es el que pide, "lo tomen o lo dejen"
- Ni hablar, tendremos que reconsiderar junto con Candy, su amigo y la señora Cristal.
- Así, será, cambiando de tema…¿Pudiste localizar a Christine?
- Aun no, déjame intentarlo una vez más – respondió el rubio tomando su celular.
Al otro lado de la línea, la voz de Christine sollozó pronunciando su nombre antes de perderse en un llanto desgarrador.
- ¿Christine? ¿Qué pasa Christine por qué lloras así? ¡Christine, contéstame!
- Hola ¿Quién habla? – se escuchó una voz femenina.
- ¿Quién es usted? ¿Qué le pasa a Christine? Permítame hablar con ella.
- Soy la hermana Nayah, de la reserva ¿Es usted familiar de la señora Christine?
- Soy su esposo.
- ¿Su esposo?
- Mi nombre es William Ardlay, dígame por favor que le pasa.
- Tiene que venir de inmediato, la señora Christine tiene una crisis nerviosa muy severa, si no logra calmarse se hará daño y le hará daño al bebé, supongo que sabe que aquí nuestros recursos son muy limitados, no hay mucho que podamos hacer. Necesitamos que tome decisiones sobre su cuidado, tal vez sea mejor trasladarla cuanto antes a un hospital en la ciudad. Habíamos estado tratando de llamar al número que está en su solicitud, pero nadie contesta y no sabíamos cómo desbloquear su celular.
- ¿por qué está así? Dígame que pasó.
- Al parecer tuvo una impresión muy fuerte, lleva horas desmorecida en llanto, su presión arterial está subiendo demasiado.
- Hermana, prácticamente me encuentro al otro lado del mundo en los Estados Unidos. Trataré de contactar a una ambulancia que vaya por ella y la traslade a Nairobi, por favor no se separe de ella, saldré lo antes posible.
- Está bien, pero antes, intente hablar nuevamente con ella, su llamada fue lo único que la hizo reaccionar por un momento.
Está bien por favor ponga el altavoz…
- Christine, ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás así? Por favor, necesitas tranquilizarte, hazlo por el bebé, voy saliendo para allá, pero es muy importante que permitas que los médicos te ayuden.
- W…W..illiam – era todo lo que lograba pronunciar la joven antes de ahogarse en llanto.
- Tranquilízate, por favor respira, tienes que calmarte para que puedas decirme lo que te pasa, sabes muy bien que siempre me tendrás de tu lado…
El rubio intentó sin éxito que se relajara, era agonizante escucharla llorar de esa manera tan desgarradora. Después de unos minutos, la religiosa tomó nuevamente el celular y le dijo: "lo lamento señor Ardlay, por favor venga lo antes posible"
- Está bien, por favor deme un número en el que la pueda contactar, en caso de Christine no conteste. Le llamaré en cuanto tenga los datos del traslado.
- Por favor no demore.
- George, tengo que salir de inmediato a Kenya… Christine tiene una crisis nerviosa y no la pueden controlar, temen por su vida y la del bebé.
- Llamaré al capitán Armand, para que prepare el jet.
- No se encuentra en los Estados Unidos, acaba de salir hace unos días a llevar a los muchachos y a la tía Elroy a Londres, tendremos que rentar uno.
- Será difícil conseguir un avión con la capacidad para hacer esa travesía, además, es fin de semana.
- Lo sé, lo sé, pero debemos hacer lo posible.
Ambos intentaron en vano contactar a las compañías de aviación, pero todas estaban cerradas y las que estaban abiertas rentaban solo pequeñas avionetas de turismo. Entonces, el rubio pensó en llamar a sus socios comerciales que poseían aviones privados; Eliseo Rockefeller puso de inmediato un jet a su disposición, pero la aeronave se encontraba en Nueva York. El rubio preparó su equipaje rápidamente y salieron rumbo al aeropuerto para tomar el primer vuelo comercial con destino a la gran manzana. En el trayecto, el rubio llamaba a varios hospitales en Nairobi, intentando encontrar uno que pudiera enviar una ambulancia a la reserva donde se encontraba Christine, pero era realmente complicado mover las cosas desde los Estados Unidos, podría tratar de contactar a la embajada o a alguno de sus empleados, pero no quería tener que dar explicaciones.
Unos minutos antes de abordar el vuelo, el rubio dejó un momento el celular y se despidió de George dándole indicaciones.
- Por favor, revisa bien los documentos de la contra oferta del terreno, es un proyecto muy importante para Candy. Si no se puede hacer nada, pídele al licenciado Killman que haga el acta de aumento de capital para que Candy aporte el dinero faltante y hazle una transferencia.
- Imposible hacerlo en unas cuantas horas… sabes bien que una cantidad así tiene que ser aprobada por la Comisión Nacional Bancaria y para eso tenemos que redactar el oficio y…
- George, ¡es mi dinero, puedo hacer con él lo que mejor me convenga!… si es necesario, extiende un cheque de caja a nombre de Candy por cuatro millones y medio, o mejor ciérralo a cinco para estar más seguros, indica que es un regalo personal y cubre los impuestos… nos acaban de auditar, no creo que tengan duda de la legalidad de mi patrimonio.
- Un cheque por tanto dinero es muy arriesgado, ¿no será mejor tratar de negociar con Weiss?
- Ese hombre no tiene escrúpulos, si te ve, pensará que es el corporativo quien está interesado en el terreno y querrá cada vez más dinero. El cheque de caja no tiene la información de la cuenta, ya estando ahí no podrá echarse para atrás. Hablaré con Candy para explicarle. Espero regresar lo más pronto posible, mientras tanto por favor asegúrate de que tengan todo lo que necesitan… dijo que buscaría un departamento, pero mejor transfiere a su nombre el que ocupa su amiga – decía el rubio hablando a mil por hora tratando de asegurarse de que todo estuviera bien en su ausencia.
- Muchas gracias, George, como siempre no sé qué haría sin ti. Por favor mantenme informado
- No, te preocupes… espero que todo esté bien con Christine.
Unos minutos antes del despegue, Albert trataba desesperadamente de llamar a Candy para contarle lo que estaba pasando y decirle que George la encontraría en la oficina del notario, pero la señal del celular no llegaba hasta el rio donde la joven reía y jugaba alegremente con los niños; entonces, trató de enviarle un texto, pero un mensaje de "No enviado" aparecía cada vez que lo intentaba.
Al llegar a Nueva York, el rubio pasó de inmediato al hangar de los Rockefeller para abordar el próximo vuelo. Una vez en el aire, intentó llamarla nuevamente utilizando el teléfono de la aeronave, pero no obtuvo respuesta.
Después de abordar su propio jet en Londres, el rubio fue notificado por George de que el traslado de Christine se estaba llevando a cabo y William decidió mantener la línea desocupada en caso de que necesitaran comunicarse con él. En ese momento, después de tanto ajetreo, el joven percibió una tensa calma y oró en su corazón para que Christine y el bebé estuvieran a salvo. Poco a poco, el cansancio lo venció y entre sueños se encontró con el brillo esmeralda de los ojos de Candy, eran tan hermosos y llenos de luz, que reflejaban su enorme belleza interior y exterior. Mirarse en ellos era como estar en un remanso de paz que lo hacía sentirse feliz e ilusionado, pero el timbre del teléfono lo trajo de vuelta a la realidad, una en la que, tal vez, soñar no le era permitido.
- Diga…
- Buenas noches, ¿es usted el señor William Ardlay?
- Así es, en que le puedo servir.
- Llamamos del hospital Aga Khan en Nairobi para avisarle que su esposa la señora Christine Ardlay, arribó hace unos minutos y está siendo evaluada por los doctores.
- Muchas gracias, estaré ahí en unas cuantas horas.
En el Hogar de Pony, Candy y los niños pasaron un día estupendo en el rio y cuando regresaron se ocupó de que todos se bañaran y se fueran a dormir, cuando finalmente llegó a la pequeña habitación que compartía con Annie, vio en su celular las llamadas perdidas del rubio y trató de llamarle, pero solo se escuchaba un mensaje diciendo que la llamada no podía ser enlazada. Después de varios intentos, la joven pensó en la mala recepción en el lugar y se dio por vencida.
El lunes a temprana hora, después de un largo y cansado viaje, William arribaba al hospital donde se encontraba Christine.
- Buenos días, estoy buscando a la señora Christine Ardlay.
- Es usted familiar.
- Soy su esposo, William Ardlay
- Permítame un momento – contestó la recepcionista mientras se comunicaba con el médico de turno y después le indicaba el camino hacia su consultorio.
- Buenos días, señor Ardlay, soy el doctor Abdi, por favor tome asiento… lamento informarle que tuvimos que realizar una cesárea de emergencia, milagrosamente el bebé sobrevivió, aunque se encuentra débil en la unidad de cuidado neonatal. Su esposa está estable, pero debido a su condición mental fue necesario mantenerla sedada.
- ¿Le dijeron que fue lo que le causó la crisis?
- Desafortunadamente no, el personal de la ambulancia solo reportó la crisis nerviosa y nadie la acompañaba; al llegar aquí, su presión arterial se elevó al grado de iniciar el trabajo de parto, pero no estaba en condiciones para hacerlo por ella misma por lo que tuvimos que intervenirla. La mantendremos sedada unos días para dar tiempo a que su cuerpo se recupere, de lo contrario podría dañarse a sí misma. Puede pasar a ver al bebé, pero es mi deber informarle que hay pocas posibilidades de que sobreviva y que, de hacerlo, quizás tenga algunos problemas.
- Entiendo
En el área de terapia intensiva, el rubio siguió todos los protocolos de limpieza y se puso la ropa que le proporcionaron. Cuando estuvo listo, lo condujeron hasta una incubadora, donde un bebe más pequeño que la palma de su mano yacía inmóvil con los ojos cubiertos con gasas y una sonda de alimentación en su frágil pierna. Su cuerpecito estaba bien formado, pero le faltaba tiempo para desarrollar los reflejos y las funciones vitales; nada podía hacerse, solo quedaba esperar a que pudiera hacerlo en esa caja que pretendía asimilarse al calor de su madre.
- Háblele, los bebés reaccionan mucho mejor cuando escuchan la voz de sus padres – le dijo una enfermera que pasaba al momento.
¿Hablarle? ¿Qué bien le haría al bebé escuchar la voz de un completo desconocido?, prácticamente no había estado junto a él durante el embarazo, pero al verlo tan pequeño y solo, el rubio le hablo en un tierno susurro, diciéndole que los amaba, tanto a su madre como a él y prometiéndole que haría todo lo posible porque ambos se recuperaran y vivieran una vida plena.
Christine permanecería sedada por unos días, por lo que el rubio se registró en un hotel cercano y rentó un automóvil para que lo llevara a la reserva donde la joven trabajaba como voluntaria. Al llegar, habló con el jefe del lugar quien lo puso al tanto de lo acontecido; el rubio le comentó que, debido a su estado de salud, Christine regresaría con él a Escocia y pidió autorización para recoger sus pertenencias.
Al entrar a la pequeña casa, cerró la puerta tras de sí y la recorrió con la mirada, tenía pocas cosas, pero estaba limpia y organizada; se dirigió entonces a la recamará donde aún se encontraba la maleta de Christine a medio llenar y comenzó la tarea de empacar lo que faltaba. Casi al terminar, tomó unos marcos con fotografías que estaban alineados en una pequeña mesita y cuidadosamente comenzó a acomodarlos entre la ropa para que no se dañaran. En ese instante, se encontró frente a la imagen de Christine quien sonreía con una expresión divertida, era una bella foto llena de movimiento y color; al contemplarla, una enorme tristeza comenzó a invadirlo nublando su mirada celeste hasta desbordándose en silenciosas lagrimas que corrían por sus mejillas… lagrimas por el pasado, por el presente y por el futuro.
El rubio encontró en el llanto el bálsamo que necesitaba para continuar con su labor, posteriormente se agradeció al jefe del lugar y abordó el automóvil para regresar a Nairobi donde aún tenía asuntos delicados que solucionar.
Mientras tanto, Candy y Annie regresaban a Chicago después de pasar un fin de semana muy divertido junto a los niños en el Hogar de Pony y haber visto a sus queridas madres.
- Se nos hizo tardísimo, tendremos que llegar directo a la oficina del notario, por más que tratamos de salir temprano fue imposible y eso que Maddie decidió quedarse por unos días – decía la rubia mirando su reloj.
- Tranquila Candy ya estamos llegando, mira ahí viene llegando también la señora Cristal – comentó Annie mientras saludaban a la recepcionista.
- Hola Candy, buenos días, Annie – saludó la señora Cristal.
- ¿Cómo está señora Cristal?
- Entusiasmada, pero me imagino que no tanto como tú, me alegro mucho de que finalmente ese proyecto en el que has trabajado tanto se llevará a cabo y de que hayas pensado en mi como socia. Desde hacía mucho tiempo quería invertir en algo más, pero tú sabes… comencé a bailar desde que era prácticamente una niña y nunca tuve tu fortaleza para animarme a hacer algo distinto… Increíble, después de todo, fue una bendición que el señor Ardlay llegara tu vida ¿no es así?
- Es todo un sueño – contestó la rubia con una gran sonrisa y la mirada destellante de emoción mientras tomaban asiento en una sala de juntas.
- El licenciado Killman vendrá en unos momentos, ¿puedo ofrecerles algo de tomar? – ofreció la recepcionista.
- Solo agua, muchas gracias – contestó la señora Cristal.
Después de unos minutos Candy miró su reloj y comento impaciente: "pero ¿Qué pasará con Tom que no llega?"
- Tranquila Candy ya llegará falta una hora para la cita, mira ahí llega el señor Ardlay – comentó la señora Cristal señalando a una lujosa camioneta negra que circulaba justo frente a la ventana.
Al reconocerla, el corazón de Candy brincó de emoción, el proyecto le hacía mucha ilusión, pero mucho más la promesa de Albert de planear un futuro juntos. Durante el fin de semana, la joven se había mostrado tan feliz, que la hermana María la había comparado con una pequeña campanita que repiqueteaba por todos los rincones del hogar.
Al poco tiempo, la puerta se abrió y entró la recepcionista seguida por George…
- Buenos días, saludó el francés con su acostumbrada formalidad.
- Buenos días, licenciado Villers ¿Dónde está Albert? – preguntó la rubia al instante.
- Ejem! ¿Acaso no habló con usted? – preguntó el francés después de aclararse la garganta incómodamente.
- Me llamó, pero parece que durante todo el fin de semana jugamos al gato y al ratón, él me llamaba y yo no podía contestar, luego yo le regresaba la llamada y él no contestaba – dijo la rubia con tranquilidad.
- El joven William salió del país por un asunto personal, pero me pidió que le entregara estos documentos – dijo George entregándole un sobre y agregó…
- ¿Cuándo regresará? – preguntó Candy con visible decepción.
- Desafortunadamente no tengo esa información – contestó el francés y procedió a explicar el contenido del sobre… El fin de semana pasado, el licenciado Killman nos notificó que el señor Jonathan Weiss nieto del…
- ¡No regresará ¿no es así?! – lo interrumpió Candy bruscamente. Acababa de sacar los documentos y al verlos sintió como si un rayo la hubiera golpeado…
- Yo no diría eso, es solo que…
- ¡Es un malnacido! Lo tenía planeado todo desde el principio y yo fui una tonta que cayó en su juego… ¡que cruel es!, supongo que cree que tener dinero le da el derecho de utilizar a las personas… ¡pues dígale que se vaya al diablo y que utilice su sucio dinero para tratar de comprarse un corazón! – dijo la rubia aventando los papeles sobre la mesa para después salir corriendo con los ojos llenos de lágrimas.
Debido a su amplia experiencia en los negocios, era muy difícil impresionar a George, sin embargo, el francés no había esperado la reacción contrariada y ofendida de la rubia. A decir verdad, tenía sus dudas respecto a ella pues, aunque le parecía una joven hermosa y agradable, sentía que su relación con William había avanzado demasiado rápido para que el joven estuviera decidido a arriesgarlo todo por ella. Aun así, intentó llamarla para explicarle…
- Señorita, por favor espere…
Al mismo tiempo, Annie corría tras de ella preguntándole: " ¿Candy qué pasa? pero la rubia ya había alcanzado la puerta de la calle y se echó a correr con todas sus fuerzas arrollando de paso a Tom quien estaba por entrar.
- Annie ¿fue Candy la que me golpeo? ¿Qué pasó? – preguntó el joven confundido.
- No lo sé, iré con ella – respondía la Annie mirando la figura de la rubia que se alejaba.
- Voy contigo…
- Mejor no, regresaré en un momento – contestó la morena apresurándose a correr hacia la joven.
Candy corría rápidamente llevándose todo a su paso, las lágrimas que inundaban sus ojos le impedían ver con claridad, pero no le importaba, lo único que deseaba era correr hasta perderse en el infinito. Al llegar a una esquina, la rubia cruzó sin detenerse y fue golpeada por una motocicleta que recién arrancaba; con el impacto, la joven cayó al suelo y una pequeña multitud la rodeo, algunos pedían llamar a la ambulancia y otros le preguntaban si se encontraba bien, pero ella solo lloraba desconsolada, ningún golpe podía dolerle más que el corazón.
- ¡Candy! ¿Te encuentras bien? – decía Annie llegando hasta ella sin aliento.
- Perdóneme, la señorita, salió de repente y no pude esquivarla ¿Gusta que llame al médico? – preguntaba el joven que conducía la motocicleta preocupado.
Sin dejar de llorar, Candy negó con la cabeza.
- Por favor venga conmigo, el restaurante de mi padre está justo aquí.
- Vamos Candy, será mejor que nos sentemos un poco – la animó Annie.
En una de las mesas, la rubia finalmente recobró el aliento y comentó: "solo jugó conmigo"
- ¿Por qué dices eso?
- ¿Acaso no lo ves? Se fue… después de lograr su cometido se fue. Sus sobrinos ya estaban graduados y fuera del país. Fue él quien me sugirió que fuera al Hogar de Pony contigo… solo quería deshacerse de mí para poder largarse como un cobarde.
- No digas eso, debe haber otra explicación…
- ¡Cinco millones de dólares! Se largó y me dejó un cheque por cinco millones de dólares; el contrato que firmamos cuando me contrató decía que si teníamos cualquier tipo de contacto sexual me pagaría esa cantidad… ¡jugó con mis sentimientos y me usó como si fuera una callejera!
- No pienses eso, debe haber otra explicación, de lo contrario no hubiera enviado al señor ese.
- Es un contrato, tenía que asegurarse de que no lo demandara.
- Dame un segundo, la señora Cristal está llamando, debe estar preocupada – dijo Annie contestando su celular e indicándole a la mujer donde estaban.
Un nos minutos más tarde…
- Candy, gracias a Dios estás bien, sé lo que estás pensando… el licenciado Villers dijo que el dinero no tiene nada que ver con el contrato – comentó la señora Cristal sentándose para recuperar el aliento.
- ¿Usted cree que ese señor diría algo en contra de su jefe? Por supuesto que no, solo está tratando de encubrirlo. Dígame ¿por qué no me dio la cara?… ¿por qué se fue de esa manera?
- En realidad no lo sé. El licenciado Villers solo dijo que eran asuntos familiares y se fue rápidamente, le pedí que se llevara los documentos y me contestó que no podía contradecir a las órdenes de su jefe. Candy, en realidad lo lamento, pero tenemos otro problema, el licenciado Killman habló con nosotros, el nieto del señor Weiss lo declaró incompetente legalmente y tomó el control de sus bienes, está pidiendo 4.6 millones más de lo que habías acordado con su abuelo.
- ¿Acaso enloqueció?, el precio que negocié con el señor Weiss es justo.
- Él dice que le puede sacarle mucho más si lo vende por otro lado.
- No puede ser, todo se está viniendo abajo – comentó la rubia deprimida.
- No todo, los documentos que dejó el licenciado Villers modifican tu aportación a la sociedad agregando los cinco millones, con eso tenemos suficiente para pagar y nos sobra.
- ¡No! Ni loca voy a tomaría ese dinero, no saben lo avergonzada y humillada que me siento, fui una tonta – dijo la rubia rompiendo en llanto.
- ¿y qué si lo hizo? – dijo Annie con inusitada firmeza.
- ¿Cómo dices?
- Lo que oíste, ¿qué si lo hizo? ¿te vas a tirar a un precipicio? Los hombres se aprovechan de chicas pobres como nosotras ¿olvidas que Michael se fue y me dejó cuando supo que estaba embarazada? Tienes ante ti la posibilidad de dejar de ser solo una hija de Pony, demuéstrale a ese hombre que se equivocó al menospreciarte.
- Candy, desafortunadamente los hombres adinerados se aprovechan de la necesidad jóvenes bonitas, recuerda a todas esas chicas del Mystique que, sin tener otros recursos, aceptaban lo que les ofrecían. Afortunada o desafortunadamente mi niña, tú eres la más hermosa, una bella flor con un perfume tan especial, que todos desean disfrutar. Tu belleza es sin duda una bendición, pero también puede ser una maldición ¿recuerdas cuantos pretendientes tenías en el Mystique? Hombres, ricos, pobres, solteros y casados, ninguno de ellos te conocía, pero todos trataban de estar cerca de ti. No te sientas avergonzada de haberte enamorado de ese hombre, en todo caso, el que falló fue él no tú, pero tienes que aprender a defender a tu corazón, tienes todo inteligencia y educación, demuéstrales a todos que puedes volar muy alto y que, si desean acercarse a ti, tendrán que estar a la altura – comentó la señora Cristal.
- Cuando Terry te engaño, dijiste que no dejarías que nadie lo hiciera de nuevo, trabajaste muy duro de día y de noche para convertirte en la mejor y aquí estas otra vez con el corazón destrozado. Eres la persona más fuerte que conozco, toma la oportunidad de emprender el proyecto, estoy segura de que tendrás éxito y después de eso nadie se atreverá a denigrarte nuevamente. Algún día la vida le devolverá a ese hombre todo el sufrimiento que estás sintiendo – dijo Annie hablando con una seguridad inusual en ella.
- Candy se sentía sumamente dolida y contrariada, estaba profundamente enamorada de Albert y no podía creer que todo lo que había vivido a su lado había sido solo un juego cruel de su parte. Nunca se lo había dicho, pero sus ojos, sus caricias, sus acciones la habían hecho sentir verdaderamente amada.
Mientras trataba de poner en orden sus sentimientos, Candy escuchó una voz femenina pronunciar el nombre de William, al levantar la vista, miró en el televisor las imágenes del rubio que habían sido tomadas durante la rueda de prensa, mientras la reportera comentaba los detalles jugosos de su vida, entre ellos que llevaba ocho años de casado con una bella joven inglesa.
La rubia estaba destrozada, esa noticia era lo que le faltaba para lapidar sus ilusiones, su corazón se contraía por el dolor negándose a enviar el oxígeno vital a su cuerpo, y haciéndola sentir que moría en todos los sentidos. La señora Cristal y Annie la abrazaban desconcertadas y sin saber que hacer.
Cuando la rubia por fin recuperaba el aliento, su celular comenzó a sonar, ella lo tomó y lo lanzó con todas sus fuerzas contra el piso haciendo que se estrellara estrepitosamente, llamado la atención de algunos de los clientes del restaurant…
- ¿Todo bien señoritas? – preguntaba el dueño deseando evitar problemas.
- Si, despúlpenos fue un accidente – contestó Annie apresurándose a recoger el aparato que había quedado prácticamente inservible. Entonces el celular de Annie comenzó a sonar, era Tom, para decirles que el nieto del señor Weiss iba llegando a la oficina del notario. La joven no sabía que decirle, en ese momento Candy se puso de pie y limpiándose las lágrimas con el torso de la mano le dijo: "Dile que estaremos ahí en cinco minutos."
Dos años después…
Una hermosa mirada color esmeralda se enfocaba en el horizonte observando los colores azul y rosa del cielo al atardecer. En su mente, escuchó claramente una voz que decía: "la puesta del sol es asombrosa desde este punto ¿no crees que ajustar la dirección de la torre principal permitiría a los huéspedes disfrutarla?"
De inmediato, sus ojos se humedecieron amenazando con nublar la esplendorosa vista del penthouse del que era considerado uno de los hoteles más lujosos de la ciudad; sin embargo, no se lo permitió respiró profundo y dejó al aire abandonar sus pulmones llevándose consigo la aflicción.
- Vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? parece que la rana se ha convertido en toda una princesa – decía Pierre sacudiendo un poco sus dorados rizos para darles más soltura.
- No molestes Pierre, mi amiga siempre ha sido una princesa – lo increpó Josh juguetonamente mientras tomaba a Candy por ambas manos mirándola de arriba abajo y le decía: "Como siempre estás preciosa"
- Gracias Josh, este vestido es increíble.
- Solo lo mejor para la mejor… pero mira nada más como vuela el tiempo, es hora de irnos.
- Candy tomó un pequeño bolso blanco a juego con el largo vestido sin hombros que llevaba puesto y bajó en compañía de los dos jóvenes; era la inauguración del hotel y centro de convenciones que habían construido. Desde el inicio del proyecto, un hotel de gran turismo se había interesado y negoció con la rubia para hacerlo parte de su cadena. Con la firma del contrato, los requerimientos de construcción se habían elevado, los acabados debían ser muy finos y la decoración impecable. La rubia no tenía presupuesto para contratar a un decorador renombrado, pero recordó que Josh, el joven que había seleccionado su guardarropa, tenía un inigualable sentido de la estética y le propuso trabajar con ella.
- Quedó espectacular – decía el joven emocionado mientras recorría junto con ella el hotel desierto, para dirigirse al lobby donde se llevaría a cabo la ceremonia
- Todo gracias a ti, hiciste un gran trabajo.
- Ni que lo digas, por suerte pudimos terminar a tiempo y dentro del presupuesto; fue una gran idea restaurar todos estos muebles, se ven super chic, ayudamos un poquito al planeta.
- ¿Y que me dicen de esto? es toda una extravagancia, nunca había visto algo así – decía Pierre señalando la entrada principal en la que se apreciaban enormes paredes de mármol "panda" cuyas vetas negras formaban un exquisito diseño perfectamente simétrico. Las paredes no eran de roca sólida, sino delgadas láminas de una sola pieza cortadas en forma tridimensional, sin duda una maravilla de ingeniería moderna.
- ¡Dios mío! cada vez que las veo se me va el aliento, fue providencial que encontraras a la señora Goldsmith, después de que el maestro que haría el ensamble de cristal falleciera tan de repente - comentó Josh.
- Un verdadero milagro, pensé que el proyecto estaba perdido, el dueño del hotel exigía algo elegante y exclusivo, no hubiéramos podido rediseñar la entrada principal en tan poco tiempo. Por suerte, la señora Goldsmith llamó para ofrecer sus productos en el momento más oportuno, tuve que viajar a Carolina del Norte para visitar su sala de exhibiciones, pero valió la pena, sus productos son fuera de serie – contestó la rubia con una sonrisa que se desvaneció al doblar en una esquina: frente a ella estaba un enorme ramo de rosas rojas que le hizo recordar aquel que Albert le había enviado el día en que presentó el proyecto en la escuela. Dos años, habían pasado dos años y su recuerdo aún le dolía como el primer día, William Ardlay se había convertido en una espina que llevaba clavada muy hondo en el corazón…
- Licenciada White, un placer saludarla – decía Finn Anderson un joven pelirrojo de mirada cálida quien era hijo mayor y heredero principal de la cadena de hoteles.
- Buenas tardes, señor Anderson espero que haya encontrado todo a su entera satisfacción.
- Debo confesarle que estoy gratamente sorprendido, ha hecho usted un trabajo excelente. Por favor, permítame escoltarla – dijo el joven ofreciéndole el brazo.
Candy aceptó y ambos se dirigieron al lugar designado para el tradicional corte del listón. Media hora más tarde, la rubia caminaba regia saludando a las personalidades destacadas que se habían dado cita, para la ocasión; a su paso, la rubia atraía la mirada de propios y extraños por su inigualable belleza y elegancia. La famosa pantera negra había resurgido, no solo con gracia sino con inteligencia y astucia; ya no se escondía más bajo un disfraz, ahora se movía con confianza en las más altas esferas de la sociedad donde además era reconocida por su eficiencia y profesionalismo.
Dos veces había entregado el corazón y en ambas le habían hecho daño, pero la joven tenía un espíritu fuerte, capaz de levantarse a punta de coraje y perseverancia. Cuando Terry, se había enfocado en acrecentar su belleza natural y habilidades artísticas, algo que le había traído un sinfín de admiradores, pero desde el día de la compra del terreno, la rubia decidió tomar todos y cada uno de los consejos de William y grabarlos con tinta indeleble en lo más profundo de su ser. De esa forma había logrado convertirse en una mujer extremadamente organizada y eficiente, tanto, que ahora tenía no solo una larga línea de pretendientes, sino una pequeña fortuna y varias propuestas de negocio importantes.
La celebración estaba en su apogeo, Candy sonreía más que satisfecha mientras tomaba un descanso al lado de la señora Cristal y Annie.
- Licenciada White, ¿me permite un momento? Quisiera presentarle al Licenciado Villers, director ejecutivo del Corporativo Ardlay para Asia y América – comentaba Finn Anderson acercándose al grupo junto con un visiblemente incomodo George.
- Felicitaciones licenciada, usted y su grupo han realizado un trabajo impecable – comentó el moreno con su acostumbrada seriedad.
Candy se quedó sin palabras, pues jamás se imaginó encontrarse nuevamente con alguien cercano a William. El Banco de Chicago era sin duda el mejor y más próspero, pero contaba con su propia administración por lo que los Ardlay no tenían que estar presente en la ciudad…
- Los Ardlay son una de las familias más reconocidas en el mundo de los negocios, para nosotros representa mucho el que nos haya favorecido con su presencia el día de hoy, mi padre siempre…
Mientras Finn continuaba con su discurso, la mente de George volaba en el tiempo recordando lo sucedido dos años atrás:
- Buenos días, William ¿Cómo siguen Christine y el bebé?
- Buenos días, George, Christine está tranquila debido a la medicación, respecto al bebé, es difícil decirlo por momentos parece que mejora y luego decae – contestaba el rubio con voz cansada y agregaba: ¿Cómo está todo por allá? No pude comunicarme con Candy.
- No sé qué decirte… me presenté por la mañana a la oficina del licenciado Killman para hablar con la señorita White y sus socios, pero antes de que pudiera explicarle, vio los documentos y reaccionó muy consternada y ofendida, tanto, que abandonó el lugar enfurecida.
- No comprendo, ¿por qué se ofendió?
- Al parecer vio la cantidad del cheque y pensó que estabas finiquitando el contrato que tenían.
- ¿El contrato?
- ¿Recuerdas la cláusula en la que te comprometías a pagarle cinco millones si entre ustedes…?
- ¡Oh por Dios! no puede ser… otra vez el dichoso contrato ¿por qué no puede olvidarse de eso? – contestaba el rubio frustrado.
- Lamentablemente todo encajó en sus conjeturas, te fuiste dejándole un cheque precisamente por esa cantidad. Traté de explicarle, pero no me dejó ni siquiera hablar, trataré de buscarla nuevamente cuando esté más tranquila.
- Muchas gracias, George, pero tal vez sea mejor así; ella merece una vida plena y yo por más que la ame no puedo ofrecérsela.
- ¿Estás seguro?
- Completamente.
- Lo lamento.
- Yo también, pero no hay nada que hacer. Debo irme, estamos en contacto – contestó el rubio sintiendo como la tristeza enrarecía el aire dificultándole la respiración.
George regresó a la realidad justo en el momento en que Finn lo invitaba a la fiesta privada que se celebraría en su residencia esa misma noche y contestó: "Se lo agradezco mucho joven Anderson, desafortunadamente saldré en un viaje de negocios esta misma noche"
- Es una verdadera pena, pero le agradezco que se nos haya apoyado el día de hoy, mi padre fue muy insistente en tratar de localizarlo, supongo que desde que William se retiró, el trabajo se ha multiplicado para usted.
En cuanto escucharon nombrar al rubio, las miradas de Candy y George se cruzaron silenciosamente, compartiendo entre ellos la complicidad aquel secreto, tan doloroso para ella, como penoso para él.
- En efecto, si me disculpan, debo retirarme – contestó el moreno con una inclinación de cabeza.
- Por supuesto, permítame acompañarlo. Con su permiso señoritas – dijo Finn completamente ajeno a la situación.
En cuanto se fueron, la rubia sintió que las lagrimas estaban a punto de escapársele, por lo que comentó: "ahora vuelvo" y desapareció rápidamente. Annie y la señora Cristal se miraron contrariadas, al parecer la presencia de George las había impactado tanto como a la rubia.
- ¿Se retiró? – preguntó Annie tratando de decir algo.
- Escuché que lleva dos años dedicándose a "su familia", pobre de mi niña se ve a leguas que no ha podido olvidarlo; a ese hombre deberían ponerlo a fuego lento, mira que hacerla sufrir tanto – comentó la señora Cristal con un dejo de desdén.
La rubia salió al jardín y se obligó a no llorar, ya habían sido demasiadas las lagrimas que había derramado en soledad y no estaba dispuesta a hacerlo más. Lo peor del caso era que todo lo que había construido había sido a partir de ese maldito cheque, lo que le hacía sentir que estaba en deuda con el hombre que se había burlado de ella.
Mientras tanto en Edimburgo, William trabajaba en el despacho. Después de dos meses viviendo en Nairobi finalmente él bebé había podido viajar a Inglaterra donde ya lo esperaban un grupo de médicos pediatras especialistas en diversas áreas. Al cabo de un tiempo, determinaron que el niño tenía varios problemas psicomotores y de visión por lo que era necesario que estuviera en tratamiento. Por su parte, Christine estaba siendo tratada por una profunda depresión y no estaba en condiciones de hacerse cargo del bebé, por lo que el rubio había tenido que limitar fuertemente sus actividades para ocuparse de ellos de tiempo completo. El joven trabajaba muy de cerca con George quien se había convertido en su brazo ejecutor por lo que podía seguir administrando los negocios de la familia desde casa.
Ese día era el último del mes y William sentía cierta aprensión mientras el reloj se acercaba a las diez de la mañana, la hora en que, como cada mes desde hacía dos años, recibía el correo electrónico de un investigador privado cuya oficina se encontraba en Chicago. Cuando mensaje apareció en su bandeja de entrada, el rubio se quedó contemplando la pantalla por un momento, tratando de decidir si leer el reporte en ese momento o esperar a la noche, donde podría hacerlo con calma.
El informe contenía información detallada de la vida de Candy, aunque Albert había renunciado a cualquier posibilidad de volverla a ver, se mantenía secretamente cerca, cuidándola y velando por sus intereses desde el otro lado del mundo ¿Cómo podría olvidar al amor de su vida? imposible, simplemente recordar el aroma de su piel, sus besos y su sonrisa angelical lo enfermaban de añoranza y tristeza, pero al menos, el saberla bien y realizando sus sueños mitigaba un poco la pena.
Después de llamar a la puerta, Susan entró al despacho y anunció: "Joven, estamos listos"
- Gracias – contestó el rubio cerrando la computadora y poniéndose de pie, al parecer el destino del correo había sido decidido.
Al llegar a la entrada principal de la residencia, Susan se encontraba con el niño en brazos junto a Christine.
- ¿Irás con nosotros? – preguntó a lo que Christine asintió.
Todos abordaron un vehículo SUV que los conduciría a las tierras altas donde se encontraba el castillo familiar que habitaba la señora Elroy. El final del mes también coincidía con la reunión familiar de los Ardlay donde William se reunía con sus sobrinos y su tía para pasar la tarde juntos.
- Bienvenido William… Christine que bueno que hayas decidido acompañarnos – saludaba la señora Elroy ignorando al niño que, a sus dos años de edad usaba anteojos especiales y no hablaba más que un par de palabras. Al parecer la señora Elroy no toleraba pensar que ese niño tan frágil era el heredero de la familia.
- Tío que bueno que llegaron… Hola tía, te ves hermosa como siempre – saludaba Stear con una gran sonrisa.
- ¿Qué me dicen de este campeón? – decía Archie tomando en sus brazos al pequeño de cabello negro y mirada zafiro quien al verlo le mostró una gran sonrisa.
La comida fue agradable, Anthony, Stear y Archie juntos eran sin duda sinónimo de alegría y diversión.
Poco después del postre, Anthony adoptó una posición un poco más seria y se dirigió al rubio diciendo:
- Tío, hay algo de lo que quisiera hablarte… ahora que hemos terminado los estudios, me gustaría dedicarme al cultivo de rosas, durante los últimos años las variedades que hemos obtenido son muy finas y tenemos gran aceptación en el mercado. Creo que sería una gran oportunidad…
- ¡Tonterías! Tanto esfuerzo, en graduarte de una de las instituciones más prestigiadas a nivel mundial para que termines como un vil jardinero – interrumpió la señora Elroy molesta.
- Pero tía, es un negocio lucrativo como cualquier otro y…
- Hablaré con el jefe de personal para que te asigne una oficina en el corporativo en Londres, tienes que ocupar tu lugar como miembro de la familia – increpó la anciana.
- Anthony ¿Por qué no desarrollas tu propuesta y me la presentas? Veamos que tienes en mente – dijo William ignorando el malestar de la mujer.
- Claro tío la tendrás lo antes posible.
- Pero William, ¿Cómo es posible que solapes esas locuras? Tu papel como cabeza de la familia…
- Tía, no creo que discutir este tema frente a Christine y los muchachos sea lo más adecuado, si desea hacerse escuchar, por favor sígame al despacho – dijo William poniéndose de pie con decisión y luego se dirigió a Christine y le dijo: "el clima esta hermoso ¿por qué no me esperan en el jardín?" A lo que la joven asintió.
Una vez en el despacho, la señora Elroy comenzó su retórica…
- William, tienes que hacer entrar en razón a ese muchacho. Como patriarca de la familia tú…
- Tiene razón tía, el patriarca de la familia soy yo, y por lo que a mi concierne, los muchachos pueden dedicarse a cualquier cosa que los haga felices siempre y cuando sea una actividad honesta. Eso no está a discusión – la interrumpió el joven con voz firme y gélida.
- Pero ellos tienen la obligación de…
- El único que nació con una obligación fui yo, así que no los cargue de responsabilidades absurdas, para eso estoy yo.
- Lo haces por darme la contra ¿verdad? Aun no me perdonas por lo que pasó, pero, aunque no te guste, creo que fue lo mejor que pudiste hacer. Mírate, eres el hombre más próspero del Reino Unido tienes una familia, y todo lo que cualquier persona pudiera desear.
- Para usted la posición social y económica lo es todo ¿verdad? Pues déjeme decirle que no tiene ni la más mínima idea de lo que yo pudiera o no desear por lo que le suplico que se ahorre sus comentarios. Que sea la última vez que les habla de esa mamera a los muchachos, usted no tiene ningún derecho de exigirles nada ¿entendido? Evíteme la pena alejarlos de usted – dijo el rubio con tal decisión que a la anciana no le quedo más que asentir y salir furiosa.
Una vez solo, el rubio se sirvió un poco de licor y se acercó a la ventana para mirar al horizonte mientras recordaba lo acontecido hacía más de diez años…
- ¡No! No lo haré, prefiero perderlo todo y vivir debajo de un árbol.
- ¿Y los muchachos? ¿acaso dejarás que se los lleven? En cuanto todos se enteren de que estamos en la ruina, vendrán por ellos y se los llevarán.
- No veo por qué, no nos va mal, estamos por recuperar la casa de mi madre, donde hay suficiente espacio para que puedan crecer en un ambiente saludable.
- Tu padre, es el encargado de la custodia y técnicamente no tiene ni en que caerse muerto ¿crees que te la darán a ti? Un joven soltero de dieciocho años a cargo de tres adolescentes. Mientras piensen que sigues siendo dueño de nuestro legado, no se atreverán a negarte nada; Ian Steward te ofrece mantener el control de todo lo que era nuestro ¿Qué más quieres para darte cuenta de que casarte con Christine Steward es la mejor opción? Una vez casado podrás ser nombrado tutor de los muchachos y recuperar todo lo que una vez nos perteneció.
- Eso equivaldría a venderme ¿acaso cree que no tengo principios ni moral?
- Por Dios William, Christine es una de las jóvenes más bellas y asediadas en el Reino Unido, cualquiera estaría feliz de casarse con ella, pero está bien, si puede más tu orgullo que el bienestar de tus sobrinos allá tú, solo recuerda que Anthony es lo único que nos queda de nuestra querida Rosemary ¿crees que la pobre podrá descansar sabiéndolo sabe Dios con quién? Anthony perdió a su madre y después a su padre ¿Acaso él y los otros chicos no han tenido ya bastantes perdidas como para que ahora los separen de la única familia que han conocido?
- ¿por qué no le preguntó eso a mi padre? ¿por qué no le dijo eso cuando se largó dejándonos embargados? ¿por qué soy yo quien tiene que resolver sus errores?
- El pobre está mentalmente enfermo…
- Claro, cuando le conviene.
Al día siguiente, los servicios sociales recibieron información "anónima" de la situación financiera y mental de William padre y comenzaron una investigación para determinar si era apto para continuar siendo el tutor de los niños. El rubio, con la ayuda de George, investigó cual era la situación y su tía tenía razón, tendría que aceptar casarse o arriesgarse a pelear por la custodia de los niños pues no tenía nada más que su palabra.
De repente, la voz de Christine lo trajo a la realidad…
- Cariño, el niño está un poco indispuesto, ¿será que podemos regresar a casa?
- Está bien, vamos.
Unos días más tarde, Candy se reunía con Tom y su equipo para evaluar algunas propuestas que les habían hecho llegar después de que la apertura del hotel había sido todo un éxito.
- Bueno, al parecer tenemos un par de propuestas interesantes, reunámonos con los inversionistas para profundizar un poco en los detalles. Kerry, ¿podrías llamarlos para concertar las citas?
- Por supuesto licenciada, por cierto, llegó este paquete de la Organización Mundial de Comercio, es una invitación a la cumbre que se llevará a cabo en Toronto, a finales de octubre.
- Gracias Kerry, creo que eso es todo.
Todos se retiraron excepto por Candy, Tom, Josh y la señora Cristal quienes siempre se quedaban a conversar con más detenimiento.
- ¡Fiu! La Organización Mundial de Comercio, he escuchado que solo compañías importantes y los grandes lideres participan ¿Cómo es que nos habrán invitado? Somos una compañía incipiente – dijo Josh hojeando la información del evento.
- Dante Anderson, el hermano menor de Finn es el director general, antes de partir Finn me dijo que recibiríamos una invitación – contestó la rubia.
- Es una semana interesante, hay conferencias de economía, fianzas y desarrollo sustentable además de las inmensas posibilidades de abrir nuevas puertas. ¿Por qué no van Josh y tu Candy? – decía Tom mientras miraba la información que le había pasado Josh.
- Preferiría quedarme para asegurarme de que el proyecto de Las Villas se termine a tiempo. Será mejor que tú y Josh vayan – contestó la joven
- Imposible, es la semana que operan a papá y… ¡Vaya, al parecer regresará! – cortó Tom.
- ¿Quién? – preguntó Candy acercándose a el para ver el folleto de cerca.
- William Ardlay, aquí dice que dará una conferencia sobre la responsabilidad de las empresas en el desarrollo sustentable. Finn me dijo que su hermano estaba haciendo todo lo posible por atraerlo al evento, al parecer es el mejor – contestó Tom señalando con el dedo, ¿Acaso no es el hombre con el que trabajaste? Tal vez sea una buena oportunidad – agregó ignorando lo que había pasado entre ellos.
- ¿Sabes? Creo que tienes razón, es una "gran" oportunidad. Le diré a Kerry que confirme nuestra asistencia y se encargue de las reservaciones – contestó la rubia en un impulso.
- Pero Candy ¿y el proyecto de Las Villas? – preguntaba la señora Cristal preocupada por la joven.
- Me encargaré de que todo esté listo antes de partir. Como dice Tom, el regreso de William es algo que no puedo perder – contestó la rubia con decisión.
Continuara…
Hola, espero que les haya gustado este capitulo. Mil y un disculpas me tomó mas de dos semanas terminarlo, como les he comentado los fines de semana son los principales días que aprovecho para escribir y los ultimos dos me fue practicamente imposible. Este capitulo es suuper largo (casi 10,000 palabras) espero que compense un poco la espera :)
En algunos de sus comentarios, alguien sugirió que está historia es una adaptación, pero no es así; varias veces he expresado mi posición respecto al profundo respeto que siento por el trabajo de otras personas, por lo que no me atrevería a plagiar ninguna historia y hacerla pasar como mia. Aunque tambien respeto a las personas que lo hacen, pues al final todos tenemos derecho a tomar nuestras propias decisiones. Finalmente...
¿A donde creen que llevará el evento de Dante a nuestros rubios, al cielo o a los siete infiernos?
