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Este capítulo se ubica dos semanas después del capítulo Nuevo comienzo.

Marco recupero sus recuerdos de antes de ser secuestrado y, a lo largo de los días poco a poco recupera también los que tenía cuando escapo con Higgs. Aun así, tiene bastantes lagunas ya que básicamente era su personalidad de la Never Zone y siempre que entraba ahí se olvidaba de por lo menos la mitad de las acciones que hacía.

Ahora con sus dos personalidades vueltas una Marco recordaba el lugar exacto por donde se podía entrar a la dimensión de Heckappo sin tener unas tijeras dimensionales. El sitio se encontraba al pie de las montañas justo en la esquina más lejana del bosque de la muerte segura. Por fortuna ellos se encontraban en los viejos maizales así que solo tendrían que bordear el terreno montañoso para llegar. Por desgracia se encontraron con un asentamiento en donde se suponía que debería de estar la entrada, las nuevas lugareñas se trataban nada más y nada menos que de la tribu de las amazonas, con las cuales Marco ya había interactuado antes en la Never Zone estando no en muy buenos términos con ellas.

Cuando el castaño estaba en búsqueda de las Heckapoos por su prueba de las tijeras se había encontrado con este singular pueblo de mujeres. Al comienzo lo trataron de una forma sumamente hostil, lo atacaron y lo hicieron prisionero dejándolo casi muerto pues según sus tradiciones ningún hombre podía pisar el mismo suelo en el que ellas durmieran, pensaban en ejecutarlo, pero al darse cuenta de que era un elegido de la reina de fuego para pasar su prueba se volvieron completamente serviciales, curaron sus heridas, lo alimentaron y le enseñaron a usar la espada. Claro que todo esto era con un propósito, ellas sabían que la reina de fuego nunca escogía a una persona débil pues se trataba de una prueba sagrada lo que convertía a Marco en un excelente prospecto para convertirlo en su próximo pilar de sangre.

Las amazonas tenían un ritual llamado "Las pruebas salvajes" el cual se trataba no solo de una ceremonia de sucesión si no de la columna vertebral de toda su sociedad.

Las pruebas salvajes consistían de tres fases:

· Las guerreras candidatas salían a buscar a hombres con fuerza y habilidades que destacaran teniendo que derrotarlos para llevarlos a la aldea.

· Después se juntaban a todos los hombres capturados, haciéndolos pelear hasta que solo quedara uno, al mismo tiempo peleaban todas las guerreras para ver quien tiene el derecho de reclamar al pilar.

· Por último, la amazona que triunfe sobre las demás tendrá el derecho no solo de disponer del hombre más fuerte asegurando su línea de sangre, sino también de demostrar que tiene la fuerza suficiente para convertirse en jefa de guerra siendo su deber el contener a el pilar durante el acto.

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Llevaron a Higgs a la tienda más grande, le quitaron sus ropas, la lavaron, la perfumaron y le untaron todo el cuerpo con aceites que despedían un aroma sumamente atrayente para los hombres. La vistieron únicamente con una delgada tela transparente que le llegaba hasta los muslos y dejaron su larga melena suelta decorándola con flores perfumadas.

- Eres fuerte, hermosa y digna. – Le dijo Brunzetta mientras le arreglaba el cabello.

- Gracias, pero sabes que no hago esto por la tradición.

- Lo sé, y en verdad lamento que tengas que pasar por todo esto.

Higgs levanto los hombros al tiempo que hacia un ruidito quitándole importancia al asunto.

- No me importa mucho tener un poco de público.

La tercera prueba se llevaba a cabo frente de las demás guerreras siendo las que habían conseguido durar más tiempo de pie durante la segunda fase las que serían las próximas en poseer el pilar. Para hacer esto obligan al pilar a comer la planta de la fertilidad lo que le daba una estamina incomparable, pero en esta ocasión la combinaron con las raíces de fuego, una hierba que usaban para aumentar su fuerza en combate lo que lo convertiría a Marco en una especie de berserker el cual copularía hasta morir. Esto último lo había decidido la jefa de guerra actual, pues al no saber si algún día iban a poder volver a su tierra no podía darse el lujo de no aprovechar al que probablemente sería el ultimo pilar de sangre que había sido elegido por la reina de fuego.

- Escúchame Higgs, es probable que Marco no pueda controlarse durante la prueba, él… - Volteo al suelo con tristeza durante unos segundos pues sabia el estado en el que su viejo amigo se encontraba – Él no será el Marco que tu conoces, así que no dudes en dejarlo en mis manos si sientes que es demasiado, prometo que haré todo lo que pueda para evitar que se lastime.

- Estaré bien – La miro Higgs con recelo. – No pienso compartir a mi hombre con ustedes, sea lo que sea que él me haga lo soportare.

Brunzetta dejo escapar un cansado suspiro, podía ver la resolución y la ira en la mirada de la chica, era una leona salvaje dispuesta a desgarrar la garganta de quien le quitara a su presa.

- Esta bien lo entiendo, pero igual te aconsejo que tomes esto si no quieres problemas en tu futuro inmediato.

La amazona le entrego un par de pequeñas flores moradas las cuales reconoció inmediatamente como flores del árbol de ayahuma las cuales servían como anticonceptivos.

Higgs esbozo una pequeña sonrisa al recordar como Marco casi se infarta al saber que ella no conocía dicha flor y que todo el tiempo solo tuvieron suerte de no terminar como los padres más irresponsables de la historia.

- Te juro que te sacare de esta – Se dijo así misma mientras las comía y salía de la tienda.

Fuera estaba todo preparado, la noche cubría todo con su velo oscuro mientras la luna daba leves tintineos que alumbraban los rincones, habían dispuesto un pequeño ruedo con antorchas alrededor de varias mantas y pieles que cubrían el suelo, sentadas en un doble circulo se encontraban todas las amazonas que habían participado en la prueba estando cuatro de las cinco mejores un cuerpo delante de las demás. Brunzetta agarro a Higgs de la mano y la llevo hasta el centro del ruedo dándole una pequeña reverencia al soltarla para después tomar su lugar junto a las guerreras de adelante.

- Traigan al pilar – Hablo una mujer de unos cincuenta años, era sumamente alta de cabello rubio y cara aguileña, se trataba de la actual jefa de guerra.

Dos amazonas llevaron a Marco dentro del círculo, este se encontraba completamente desnudo, tenía las manos atadas en la espalda y jadeaba como un animal salvaje. Lo obligaron a arrodillarse frente a Higgs con cierta dificultad mientras lo sometían por el cuello.

- Regocíjense hermanas pues esta noche podremos asegurar nuestra descendencia – Hablo nuevamente la jefa de guerra. – Frente a nosotras se encuentra el pilar de sangre traído a nosotras por la misma reina de fuego.

Todas las amazonas alrededor comenzaron a golpear el suelo con sus armas como muestra de la ofrenda.

- Higgs, hija de Mewni, según nuestras sagradas tradiciones tu ganaste el derecho de poseer al pilar, da un paso a delante y vuélvete una con él.

Higgs se puso de rodillas frente a Marco y extendió la mano para acariciar su mejilla, el tacto en su piel era caliente casi como si sus dedos ardieran. Se acercó más y le susurro su nombre al oído, al no obtener respuesta levanto su rostro buscando encontrar algo en sus ojos que le dijera que estaba bien, pero lo único que encontró fue una mirada vacía. Su corazón dio un doloroso vuelco al ver el deplorable estado de su compañero, notaba como la ira y la tristeza se iban apoderando de ella así que pego su frente con la de él para poder tranquilizarse con su tacto.

La proximidad cobro rápidamente su efecto, la fragancia de los aceites que tenía untados por todo el cuerpo llegaron al castaño como si de una bofetada se tratase. No tardo en asomarse una enorme erección entre sus piernas, comenzó a bufar y sacudirse con violencia como un perro salvaje que esta encolerizado por estar encadenado.

- Por favor suéltenlo. – Le dijo al par de amazonas que mantenían sometido a Marco.

- En su estado sería peligroso. – Le contesto una de las mujeres – Nosotras podemos asistir la unión con el pilar.

Higgs las miro de forma severa sin decir otra palabra haciendo que ambas mujeres voltearon a verse la una a la otra antes de asentir.

Marco tardo el mismo tiempo que duraron en cortar la soga que le ataba las manos en brincar encima del cuerpo de Higgs. Estaba convertido completamente en un animal salvaje, un pobre perro el cual atosiga a una hembra abrumado por su celo.

Tumbo a la pelirroja de espaldas arrancando la delgada tela que cubría su desnudez, la olfateo como si de un simple trozo de carne se tratase y comenzó a lamer su piel embriagándose cada vez más por la fragancia de los aceites.

- Tranquilo, todo estará bien…

Higgs le hablaba a Marco de forma dulce mientras este maltrataba su cuerpo. No tardo en comenzar a empujar su hinchado miembro contra su pelvis golpeándola alrededor de toda su intimidad con bruscas y torpes embestidas.

- Ahggg… - Gruñía Marco en cada rose al lastimar su miembro.

- Shhh, no desesperes, yo lo are.

Higgs lo sujeto con cuidado del pene, colocándolo justo en la entrada de su vagina siendo penetrada de forma sumamente violenta al instante. Sus labios dibujaron una fina línea debido a el dolor que esto le causo sin embargo no se quejó.

Marco sacudía su pelvis de forma errática lo que provocaba que la golpeara en distintas partes de su interior, esto era sumamente incomodo por decir lo menos ya que lo hacia con tanta vehemencia que cada empuje representaba un dolor a tener en cuenta. Pese a esto, ella lejos de quejarse o alejarse de él lo rodeo con sus brazos y lo abrazo con cariño, acariciaba el cabello de su nuca y lo besaba cada que podía. Tampoco era que parte de su cuerpo no estuviera disfrutando de forma retorcida el trato que le estaban dando pues era verdad que ella gozaba en buena medida la violencia física que se le aplicaba, pero el saber que su amante no estaba bien le impedía concentrarse en el placer.

Fueron varios minutos tortuosos llenos de rasguños mordidas y golpes en su vientre hasta sentir como una cálida sensación la llenaba por dentro, era un calor mucho mas elevado de lo que jamás hubiera sentido. El cuerpo de Marco se tensaba encima suyo al tiempo que bufaba de una forma dolorosa, empujaba su miembro lo más que podía dentro de ella como si quisiera partirla en dos, largos segundos donde parecía que podía eyacular eternamente. Por fin termino, desplomándose sobre sus pechos respirando muy agitadamente, pese a no decir palabra alguna su expresión estaba llena de dolor, era claro que aquello él tampoco lo había disfrutado en absoluto.

Después de esto comenzó a repetirse una y otra vez, Marco volvía a entrar en un estado de euforia tan sólo un par de segundos después de eyacular, ni siquiera perdía su erección cuando ya estaba empujando sus caderas nuevamente. Pese a esto Higgs no desistió ni retrocedió, siguió aguantando los embates del castaño sin quejarse ni una sola vez. No fue hasta la quinta eyaculación del castaño dentro de su vientre que ella no pudo evitar contener un gemido, sentía sus piernas temblorosas y su intimidad hinchada y palpitante.

- Concéntrate, no puedes estar pensando en gozarlo ahora.

Se decía a sí misma intentando alejar de su mente los ya acumulados repiqueteos placenteros que sentía en varias partes de su cuerpo.

Su intimidad se sentía sobre saturada, lidiar con el miembro hinchado del castaño ya era una tarea titánica pero encima tenía que contener una cantidad de considerable de esperma que no dejaban de vaciarle dentro. Recordó todas esas veces que se aloco por las noches pidiéndole que la usara como un mero contenedor arrepintiéndose un poco pues ahora que sabía que se sentía ser uno deseaba haberse preparado más.

Continuaron repitiéndolo una y otra vez, Higgs había dejado de contar después del decimo orgasmo del castaño, su cuerpo se había entregado completamente y solo se dejaba llevar como una muñeca de trapo. Marco la fornicaba de forma brutal aun que cada vez que se liberaba pareciera recobrar un poco de sentido pues si bien aún bufaba y gruñía como animal en celo era más consciente de lo que estaba haciendo llegando al punto de cambiar a Higgs de posición colocándola en "cuatro".

- Por favor no… - Ahogo en un grito Higgs apretando los dientes pues esta posición era su debilidad, le encantaba sentirse completamente empotrada de esta forma.

Marco la sujeto fuertemente por la cadera levantando su enorme trasero para que pudiera encajar completamente y sin piedad comenzó a estrellar su pelvis contra de él. La pelirroja no pudo soportarlo más, solo tardo dos embestidas en dejar escapar su voz, sus gemidos eran equivalentes al sonoro choque de su sexo.

- ¡Siii…! – Grito contenidamente cuando los orgasmos que reprimía la comenzaron a invadir.

La pelirroja se había entregado completamente al placer, las embestidas brutales que chocaban en su intimidad y le revolvían el interior le habían quitado por completo la fuerza del cuerpo, todas las terminaciones nerviosas le reportaban una deliciosa sensación proveniente de su útero. Lo único que podía hacer era aferrase con fuerza a la mullida alfombra que se encontraba bajo de ella llegando incluso a morderla y arrancarle trozos con los dientes en un vano intento de liberar la tención del placer, fue entonces cuando sucedió; Marco comenzó a acelerar el ritmo de forma vertiginosa lo cual significaba solo una cosa.

- Por todos los dioses aquí viene. – Pensó Higgs notando como el pene en su interior se ensanchaba.

Todo se puso en blanco, un choque eléctrico la recorrió por todo el cuerpo la explosión en su vientre fue tal que literalmente su cerebro se apago por un segundo, su cuerpo se tensó como nunca antes lo había hecho y, de su boca solo pudo escapar un gemido ahogado antes de caer desplomada al suelo quedando semi inconsciente.

Marco se dejo caer en la alfombra respirando de forma agitada por fin había conseguido salir de aquel trance que lo tenía sometido. La cabeza le daba vueltas, por primera vez desde que habían iniciado el ritual había sacado su pene de la pelirroja, parpadeo varias ya que tenía la visión borrosa miro sus manos con cuidado luego su cuerpo y después el de Higgs, ella se encontraba tirada bocabajo frente suyo, tenia el pelo enmarañado y sus caderas daban pequeños brinquitos espasmódicos, su intimidad dejaba escapar un hilo de semen el cual lentamente comenzaba a manchar la alfombra en la que se encontraban.

- Higgs... que te hice...

Se arrastro hacia ella ya que las piernas las tenia entumecidas la tomó entre sus brazos y la giro con cuidado, aparto su enmarañado cabello de su rostro encontrando una mirada somnolienta con las pupilas muy dilatadas.

- ¡Higgs!, ¿Te encuentras bien? Por favor dime algo. – La voz de Marco sonaba consternada, sacudió cuidadosamente a Higgs para sacarla del trance pegándola a su pecho y acercándose a su rostro.

- Marco… Estoy bien eres fabuloso.

Higgs balbuceaba con algo de dificultad, apenas si podía enfocar la vista y su cuerpo no le respondía. Marco la sostuvo en su regazo con cariño acariciando sus mejillas hasta que poco a poco comenzó a recobrar la compostura.

- Discúlpame, todo esto es mi culpa, prometo que te sacare de aquí en este instan…

Marco no pudo completar la oración pues fue interrumpido por un par de carnosos labios los cuales le silenciaron.

- Es demasiado cansado que te disculpes tanto, te dije que podría con las pruebas – Le replico Higgs separándose un poco de él para poder acurrucarse en su pecho escondiendo el rubor en su rostro. – Estoy feliz de que ya estes mejor.

Se quedaron abrazados sin decir nada más durante un buen rato, durante todas las aventuras que habían vivido juntos habían aprendido a interpretar el silencio del otro, los incomodos, los molestos y los especiales siendo este ultimo uno de esos. Por desgracia se vio interrumpido por un sobresalto del castaño producto por un extraño aroma proveniente de la pelirroja.

- Higgs, creo que aun no estoy bien. – Le dijo Marco separándose de ella eh intentando contenerse.

Higgs lo miro cuidadosamente notando como nuevamente su pene se hinchaba en otra dolorosa erección. Se quedo quieta un instante, meditando cuál sería su siguiente acción cuando de improvisto Brunzettta se puso de pie y comenzó a caminar hacia ella siendo seguida por las otras amazonas del círculo interior.

- Creo que es momento de dar por finalizada la tercera prueba y que el pilar pase a las demás hermanas.

Brunzetta se inclinó haca Higgs dedicándole una sincera sonrisa de disculpa para después girase en la dirección de Marco poniéndose de rodillas y sacándose el top que le cubría los pechos, estiro la mano para tocar a él castaño cuando abruptamente alguien le apretó la muñeca.

- Disculpa, pero aun no eh dicho que era su turno. – Higgs hablo en alto para ser escuchada por todas, su voz sonaba ronca pues los sonoros gemidos le habían pasado factura, sin embargo, no por eso era menos firme. – Se supone que solo yo puedo decidir cuando liberar al pilar ¿No?

- Pero Higgs, tu no deberías continuar, podrías lastimarte seriamente. – Brunzetta se acercó a ella para hablarle en voz baja y no ser escuchada por las otras amazonas – Te prometo que solo yo estaré con Marco no puedo dejar que se siga hiriendo.

Higgs apretó su muñeca lo que hizo que Brunzetta diera un pequeño brinco pues no esperaba que aun tuviera tanta fuerza.

- Te dije que yo sería la única que estaría con él, si es necesario que te vuelva a patear el culo para que lo entiendas entonces lo are.

La amazona se quedo estupefacta ante la amenaza de la pelirroja ya que el fuego asesino en su mirada era legitimo.

- Bien, igual lo tomare cuando te desmalles - Dijo poniéndose en pie, encaminándose a su lugar nuevamente.

Higgs no replico nada más, en vez de eso les dedico la misma mirada a todas las otras amazonas que estaban en el círculo, una simple pero letal mirada que decía mas que cualquier palabra que saliera de su boca. Quedando zanjado eso se acerco nuevamente al castaño el cual había comenzado a temblar nuevamente.

- Higgs… lo siento… no creo poder controlarme…

La pelirroja lo abrazo con cariño hundiendo su rostro entre sus pechos, ya que esta era la forma favorita de dormir del castaño.

- Te dije que dejaras de disculparte, en verdad me agotas.

Ya no hubo más palabras después de esto, pues Marco la rodeo por la cintura pegándose lo mas posible a ella, metió uno de sus pechos a su boca y lo mordió con fuerza haciendo que un pequeño hilo de sangre brotara de este. Higgs solo acaricio su cabeza mientras aguantaba los espasmos de su cuerpo, preparándose para contener a Marco nuevamente.

Al final continuaron por horas tiempo en el cual el ambiente se había transformado completamente, aquel ritual sagrado para las amazonas se había convertido en un espectáculo de sexo y pasión provocando que más de una comenzara a tocarse deseando que su turno llegara. La jefa de guerra miraba con asombro como aquella chica ajena a su tribu contenía al pilar por sí misma, no es que esto fuera algo que la alterara o considerara deshonroso de hecho era todo lo contrario ya que demostraba que el pilar que habían escogido era el correcto y la candidata a jefa era la indicada.

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Marco y Higgs compartían una gran tienda hecha con gruesos troncos los cuales estaban clavados en la tierra. Habían sido puestos a descansar después del ritual el cual se extendió hasta el amanecer, habían tardado dos días completos en despertar, se encontraban llenos de ungüentos y vendas sin mencionar que los alimentaban con comida extraña que les ayudaría a recuperarse de los aceites y las hierbas que les dieron durante el ritual.

- Eres consciente que tendrás que cargarme el resto del camino verdad.

- Te cargare por todos los reinos como agradecimiento si eso quieres.

Ambos compartían una platica amena mientras comían, la pelirroja sonreía de forma mas coqueta que de costumbre pues Marco la atendía como a una princesa puesto que sus caderas habían recibido tal castigo que no podía ni siquiera ponerse en pie.

- Eso me gusta, mi propio mozo humano.

- Con gusto seré tu mozo, solo no esperes que no me aproveche de eso.

Iban a decir algo más cuando fueron interrumpidos por Brunzetta la cual entro a la tienda para traer más ungüentos para Marco y una pomada especial para Higgs.

- Veo que ya están mejor, no creo que sus heridas tarden más de un par de días en sanar. – Se puso de rodillas en medio de ambos entregando el ungüento a Marco, después se giro hacia la pelirroja poniendo la pomada entre sus dedos y acercándose a ella para hablarle en voz baja. – Úsala por dentro y fuera, bajara la hinchazón y curara las quemaduras.

Higgs no dijo nada, acepto la pomada, pero aun fulminaba con la mirada a Brunzetta. La amazona dejo escapar un largo suspiro, poniéndose en medio de los dos nuevamente inclinándose un poco a manera de disculpa.

- Perdón por la hostilidad, desde que fuimos expulsadas del reino eterno las chicas han estado de mal humor, eso me incluye, el saber que mi pueblo dependía de escoger entre la amistad de un buen amigo y del deber hacia mi gente me hizo actuar de mala forma, en verdad lo lamento.

- Esto se siente peor que un simple mal humor. – Le replico Higgs aun molesta sobándose uno de los tantos moretones que le había provocado el castaño.

- Normalmente solo usamos la planta de la fertilidad, pero este era un caso especial y las chicas no podían dejarlo ir. – Replico la amazona en forma de disculpa

- Si bueno…

- Espera ¿Fueron expulsadas? ¿Qué paso? – Intervino Marco antes de que la conversación se desviara por otro rumbo.

- No lo sabemos, simplemente un día la reina de fuego comenzó a abrir portales por los que fuimos expulsadas, nos asentamos aquí con la esperanza de que pudiéramos volver por la entrada natural pero solo duramos un par de días antes de que seamos exiliadas nuevamente.

- No tiene sentido Hekapoo jamás aria algo así sin un buen motivo.

Brunzetta levanto los hombros en un muy claro gesto de cansancio, rebusco un poco en su bolsa sacando una pequeña daga la cual entrego a Higgs.

- Ahora el portal natural está cerrado y la única forma de acceder nuevamente al reino eterno es mediante el cuchillo dimensional de la líder de guerra.

- Espera ¿Estas segura de que me puedes entregar esto? – Le replico sorprendida al recibir la daga.

- Tu pasaste las tres pruebas y reclamaste al pilar para ti misma, ante las leyes que nos rigen tu eres la líder de guerra.

Higgs sostuvo felizmente el cuchillo en sus manos, si bien esta no era una prueba de reconocimiento de la guardiana el tener su propia arma dimensional la hacía sentirse orgullosa.

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Hasta aquí el capítulo, sé que demoro más de lo normal, pero había cosas que no me gustaron y las cambie tambien le cumplí el favor que me pidieron un par de personas de dejar septiembre libre (no imagino para que :v), como nota que se omitió, Higgs y Marco fueron capturados en una emboscada que lideraba la líder de las amazonas la cual reconoció a Marco decidiendo llevar a cabo el ritual, a Higgs la dejaron participar puesto que fue Heckapoo la que le encomendar cuidar de Marco así que no podían intervenir con su tarea. Durante la segunda prueba Higgs acabo con la mayoría de las amazonas utilizando las técnicas de lucha que Marco le había enseñado, tambien recibió la ayuda de Brunzettta la cual al ver a Marco le prometió que no dejaría que lastimaran a Higgs.

Si alguien no recuerda quien es Brunzetta, es la amazona que ayuda a Marco y Star a recuperar a Mariposa y Meteora.

Como siempre espero que disfruten de el capítulo, cualquier duda o comentario me lo pueden dejar, por cierto algunos mensajes privados me tarde en contestarlos por que no me aparecen en el celular así que pido una disculpa por la demora pero de igual forma siempre contesto.