Notas: toda referencia a la vida familiar de Clow será invento mío, ya que
no tengo idea de su historia genealógica. Si acierto en algo, quizás lo leí
por ahí y ahora lo recuerdo, pero si no tiene nada que ver con la
"realidad" de Clow, les pido disculpas por mi ignorancia. Ryo 2002
/Rio2004.
Casi dos semanas habían pasado desde la llegada de los gitanos a las tierras de Clow. Dos semanas bastante agitadas, por así decirlo. Por un lado, Owen y sus constantes presiones para hacer flaquear la confianza eterna del hechicero.
-¿Cuándo me dejarán tranquilo? -preguntó Clow impaciente cuando lo citaron a declarar al Tribunal por cuarta vez- No se donde están los gitanos.
-Mas le vale no mentirnos Mr. Lead -le dijo Lord Haliwell, Juez supremo del Tribunal de la Salvación- Ya sabe lo que le ocurre a los que ayudan a esos hijos de Satanás.
-Lo sé, les quitan sus casas, desacreditan sus nombres, roban a sus mujeres, venden a sus hijos, los torturan, los exhiben como si fueran trofeos y luego los queman. ¿Usted cree que con tan agradable trato yo, que soy un extranjero, me atrevería a mentirle a este honorable Consejo?
La ironía disimulada de Clow en sus palabras crispaban los nervios de los jueces, que no paraban de buscar pruebas que lo inculparan, aunque fueran falsas.
-Sabemos que los orientales son muy... ¿cómo decirlo?... proclives a las artes oscuras, a la evasión de nuestro Señor Dios, muy dados a buscar el pecado y el favor del Infierno.
-¿Usted cree eso?, pues yo no. -Lead sonrío, pero cerró con fuerza los puños bajo su capa- Hay muchos orientales que han sido... occidentalizados, tomando sus costumbres y religiones. Además... encuentro que decir que todos los orientales somos poderosos candidatos a brujas y hechiceros es una exageración... yo no conozco a ningún chino o japonés o coreano que sea algo así.
Mientras hablaba, Clow rememoraba las sesiones del Concilio de Hechiceros, de donde los occidentales quedaron fuera por mal uso de los poderes de las artes mágicas. Recordó a su familia materna, de origen chino; recordó a sus amigos coreanos y a los amables japoneses que le prestaron sus salones para comenzar sus investigaciones sobre la creación de criaturas.
-Solo esperamos Mr. Lead que recuerde, -dijo Lord Collin, otro Juez- que tendremos consideraciones especiales con usted solo por la memoria de su padre, que fue un Inglés honorable e intachable. Ojala que no manche su memoria.
La mención de su padre molestó a Clow.
-La memoria de mi padre es algo tan sagrado para mí como su legado, mi vida o la vida de mi madre y mi familia en China. Le ruego atentamente que no vuelva a poner su nombre en sus horribles labios.
-¡¿Cómo se atreve?! -reclamó el Juez levantándose- ¡Eso es Injuria!
-¿Acaso va a negar que usted mismo le ofrecía gitanas a mi padre para pasar la noche?, ¿va a negar que me las ofreció a mi siendo un niño?
La sala en pleno quedó en silencio. Ciertamente los Lead eran de temer cuando se enfadaban. James Lead, padre de Clow también era un hombre de valores y no dudaba en decir las cosas cuando le parecían mal o injustas. La acusación de traficar a las gitanas (mujeres, jóvenes y niños de ambos sexos) no era nueva para el Tribunal.
-No nos desviemos del tema. -interrumpió Owen, que también pertenecía al Tribunal, compuesto por 7 miembros, en honor a los 7 ángeles que según el Apocalipsis tocarían las trompetas que acabarían con los pecadores y marcarían la segunda venida de Jesús- Estamos buscando a los gitanos, si luego son ofrecidas o no, eso tendrá que verse cuando ocurra.
-¿Estás diciendo Owen...? -Clow estaba indignado y la tentación de usar en secreto sus cartas le comía las manos- ¿...que primero hay que encontrarlas y luego traficarlas para que esto se investigue?, ¡ha pasado desde que este tribunal se creó!, ¡no deberían esperar a que pase de nuevo!...
-Usted no conoce nuestros conceptos Mr. Lead, no sabe de Dios ni de la verdad absoluta de la que somos testigos.
Clow se paró del banquillo de interrogaciones y se dirigió a la puerta.
-Quizás no sepa nada de su verdad absoluta, y dudo mucho que, si existe, gente como ustedes sean testigos de ella... pero si sé algo de su Dios... y sé lo suficiente como para saber que debe estar indignadísimo por los villanos que usan su nombre para hacer su conveniencia... Pero como dicen ustedes "los cristianos testigos de la verdad", el castigo llega del cielo a quienes lo merecen.
El portazo resonó en toda la sala antes que cualquiera de los jueces pudiera decir algo.
Las calles estaban vacías y la noche se elevaba tranquila sobre el cielo y la antigua ciudad de Londres.
-Luna... -dice Lead en un suspiro- ¿Porqué no los dejan vivir en paz?
-"Tranquilo..." -murmura una suave voz femenina. Clow sonríe al oírla-
-Mi querida Yue... ¿es tan malo ser diferente?
-"Claro que no Clow... No es malo. Menos si tiene que ver contigo."
-Jaja, siempre tan condescendiente conmigo Luna...
De pronto, pequeñas luces con forma de mariposa rodean a Clow mientras camina. Él no se inmuta al verla. Son la manera de la Luna de estar con él. Las mariposas juegan a su alrededor, rozando su cara y su cabello...
-Solo quiero proteger a Esmeralda...
Las mariposas desaparecieron de inmediato, como un contacto roto súbitamente.
-"Ella estará bien, no te aproblemes por una mujer así. Es fuerte."
-Pero Luna... esto que me nace en el pecho... este deseo incontrolable de protegerla...
Una sola mariposa de luz se mantuvo brillando, pero no siguió a Clow mientras avanzaba. El hechicero lo notó y miró hacia atrás y luego al cielo.
-¿Qué pasó?, ¿dije algo malo?
La pequeña luz alcanzó rápidamente a Lead.
-"No, ¿cómo crees?, jamás podría enojarme contigo..."
-Muchas gracias Luna...
Ante la amplia y dulce sonrisa de Clow, la pequeña mariposa se colocó en su hombro y se acomodó ahí, hasta desaparecer hundida en la tela de la ropa de él.
***
El sol se alzó poderoso, abriéndose paso entre las nubes, calentando el ambiente, y dando lugar a una suave brisa.
-Buenos días Sol -saludó cortés Clow, con la cara somnolienta y el pelo desordenado-
-"Jajaja, te ves muy gracioso Clow" -le respondió el astro con su típico buen humor- "¿cómo estas hoy hechicero?"
-Muy bien Sol, gracias.
-"¡Me alegra!, hoy es un buen día, brillaré todo la jornada, y así, tendremos una hermosa noche junto a mi pequeña hermana. Brillará mucho en el cielo hoy."
-Siempre tan preocupado por la Luna.
-"Es una niña aún, lo sabes. Además siempre tan pálida y sola. Las estrellas son un tanto distantes con ella. O quizás es ella la que se aleja."
-Eso solo ella lo sabe.
-"A todo esto, mi querida hermana está muy preocupada por el asunto de los gitanos. No le agrada todo lo que pasa."
-A ninguno de nosotros nos agrada Sol. Solo espero que pronto termine.
-"¡Ojala!. ¿Y vas a hacer lo que me dijiste el otro día?"
-Claro, espero que puedas ayudarme.
-"¡Por supuesto!, siempre he querido tener un representante en la tierra."
-Estuve pensando y quiero que tenga forma animal, un león. Y se llamará Kerberos.
-"Supongo que no lo usarás solo para proteger a los gitanos ¿verdad?"
-Claro, también me gustaría que cuidara de mis cartas. Pero su misión principal, será la de cuidar a Esmeralda y los demás.
-"Ya veo, pero no importa. Lo que importa es que la criatura salga bien y sea fuerte y buena."
-Igual a ti Sol.
-"Jajaja, que amable, por eso siempre me has caído bien Clow."
Sonriendo e intentando arreglar su desordenada melena con sus manos, Clow se sienta en las raíces de un alto cerezo que había frente a la puerta que daba al patio.
-"¿Qué harás con el Sol Clow?"
El hechicero sonrió.
-Quiero crear una criatura Tierra.
-"¿Me dejarás fuera de su creación?"
-Por supuesto que no. Eres la Madre Tierra, nada queda fuera de ti. Además, tú y el Fuego son complementos. No podría crear una criatura de Sol sin tenerte en cuenta.
-"Me alegra. Supe que será un león. Me agradan los leones, son grandes y fuertes."
-Igual que ambos. El Fuego y la Tierra son grandes y fuertes.
-"Tendrá un temperamento firme y cálido. Será feliz, y alegre. Jamás verá la oscuridad de la desesperación y será optimista hasta en los peores momentos... sin ser incrédulo o ciego, claro".
-Tendrá la fuerza de las montañas y la impetuosidad de las llamas. Será firme como un cerezo en flor y juguetón como una fogata al viento.
-"¿Y harás algo con la Luna y el Viento?."
-... Por ahora no tengo nada planeado con ellos.
-"Ooo, ya veo."
El día continuó su camino mientras la brisa jugaba con el pelo de Clow, quien intentaba en vano mantenerlo ordenado y peinado. Pero, como era su costumbre, sonreía.
Luego de la hora de almuerzo, el hechicero preparó algunas cosas y partió hacia su casa en las afueras de Londres. Era una de los legados de su padre en Inglaterra, y le encantaba ir a ella, ya que le traía hermosos recuerdos.
Dos días más pasaron cuando Clow viajó de nuevo. Esta vez fue a una finca montañosa, propiedad de su madre. En dichos terrenos, de más de 300 hectáreas, se ocultaban los gitanos.
-¿Y han tenido problemas Rey?
-Ninguno Señor Lead. -contesto el anciano, escoltado por su hija y un par de jóvenes altos y fuertes- Pero estamos preocupados y me gustaría hablar con usted sobre eso.
-Por supuesto. Vamos a la casa.
El hechicero y el viejo fueron a la casa, seguidos solo por Esmeralda. Clow los recibió en el salón privado de su dormitorio y ahí, con café y galletas, comenzaron a hablar.
-Señor Lead... cada vez que vienen a revisar sus tierras, extrañas nieblas aparecen... o criaturas increíbles... que parecen demonios... Algunas veces han pasado junto a nosotros sin vernos, mientras los espíritus del bosque encarnados en una mujer rodeada de ramas mueve los árboles para hacer que se pierdan... Creemos que sus tierras están embrujadas... hemos intentado hablar con los espíritus, con algunos lo hemos logrado, y nos han hablado de usted... Pero hay otros... que hablan de la Luna, y se ven peligrosos.... Al parecer no nos ayudan de buen grado, si es que lo que hacen es ayuda...
El Rey hablaba en susurros y miraba constantemente a los lados mientras Esmeralda sostenía un amuleto de protección entre sus manos.
Clow rió con ganas ante la mención de "demonios" en sus tierras. Aunque no le agradaba la idea que consideraran que sus cartas eran simples "espíritus malignos", la actitud de los gitanos ante su magia le agradaba: el temor a lo desconocido, a los poderes superiores a la razón humana... Si ellos como gitanos, que tenían contacto con la magia se portaban así, ¿Qué reacción tendrían los del Tribunal Supremo al ver, por ejemplo, la carta Bosque jugando en sus jardines?, quizás algún día le pediría a Espejo que imitara a alguna persona herida por esos rufianes, para darles su merecido. Ante el arrollador sentimiento de venganza, Lead meneó la cabeza de lado a lado, confundiendo al Rey gitano y a su hija.
-¿Señor Lead?
-Eh... le aseguro Rey, que las criaturas que vea en estas tierras, están todas bajo mi control y están destinadas a protegerlos de los del Tribunal. Ninguna puede dañarlos sin que las demás los cuiden. Se lo aseguro.
-La Luna ejerce poderosa influencia sobre algunas -interrumpió Esmeralda- Algunas incluso han guiado a los perseguidores hasta nosotros, para desviarlos justo a tiempo.
-¿Cuáles? -preguntó Clow molesto-
-Una mujer sin piernas que vuela, un pájaro gigante y dos criaturas animales, una parecida a un pez que viaja por el río y una especie de lobo gigante...
-"¿Viento, Vuelo, Hielo y Trueno?"...Son cartas pertenecientes a la Noche... "Bajo la protección de la Luna". Tranquilos, son cartas juguetonas, no les harán daño, lo aseguro.
El viejo sonrió confiado en las palabras de su protector. Clow se sintió satisfecho ante el gesto, pero le inquietaba el actuar de las cartas. Luego miró a Esmeralda... esta no sonreía. Estaba seria, y eso le preocupó.
-"Hermosa Esmeralda... ¿qué te preocupa que no permite que tu bello rostro me regale una sonrisa?"
Solo entonces, el hechicero notó algo que otros ya habían notado... Clow Lead, el famoso hechicero, el conflictivo extranjero, estaba enamorado de la joven princesa gitana.
-Señor Lead, yo también quería hablarle de otra cosa -la voz del rey se había vuelto fría y su semblante serio-
-Claro, lo escucho.
-Quiero pedirle permiso para usar sus tierras en un rito muy antiguo de nuestra gente. -Clow notó que el anciano tenía una actitud como investigativa mas que de petición. Además vió que Esmeralda se mordía el labio y desviaba la mirada-
-¿Cuál sería?
-...El matrimonio de mi hija.
***ediciones_ryochan@hotmail.com***
Casi dos semanas habían pasado desde la llegada de los gitanos a las tierras de Clow. Dos semanas bastante agitadas, por así decirlo. Por un lado, Owen y sus constantes presiones para hacer flaquear la confianza eterna del hechicero.
-¿Cuándo me dejarán tranquilo? -preguntó Clow impaciente cuando lo citaron a declarar al Tribunal por cuarta vez- No se donde están los gitanos.
-Mas le vale no mentirnos Mr. Lead -le dijo Lord Haliwell, Juez supremo del Tribunal de la Salvación- Ya sabe lo que le ocurre a los que ayudan a esos hijos de Satanás.
-Lo sé, les quitan sus casas, desacreditan sus nombres, roban a sus mujeres, venden a sus hijos, los torturan, los exhiben como si fueran trofeos y luego los queman. ¿Usted cree que con tan agradable trato yo, que soy un extranjero, me atrevería a mentirle a este honorable Consejo?
La ironía disimulada de Clow en sus palabras crispaban los nervios de los jueces, que no paraban de buscar pruebas que lo inculparan, aunque fueran falsas.
-Sabemos que los orientales son muy... ¿cómo decirlo?... proclives a las artes oscuras, a la evasión de nuestro Señor Dios, muy dados a buscar el pecado y el favor del Infierno.
-¿Usted cree eso?, pues yo no. -Lead sonrío, pero cerró con fuerza los puños bajo su capa- Hay muchos orientales que han sido... occidentalizados, tomando sus costumbres y religiones. Además... encuentro que decir que todos los orientales somos poderosos candidatos a brujas y hechiceros es una exageración... yo no conozco a ningún chino o japonés o coreano que sea algo así.
Mientras hablaba, Clow rememoraba las sesiones del Concilio de Hechiceros, de donde los occidentales quedaron fuera por mal uso de los poderes de las artes mágicas. Recordó a su familia materna, de origen chino; recordó a sus amigos coreanos y a los amables japoneses que le prestaron sus salones para comenzar sus investigaciones sobre la creación de criaturas.
-Solo esperamos Mr. Lead que recuerde, -dijo Lord Collin, otro Juez- que tendremos consideraciones especiales con usted solo por la memoria de su padre, que fue un Inglés honorable e intachable. Ojala que no manche su memoria.
La mención de su padre molestó a Clow.
-La memoria de mi padre es algo tan sagrado para mí como su legado, mi vida o la vida de mi madre y mi familia en China. Le ruego atentamente que no vuelva a poner su nombre en sus horribles labios.
-¡¿Cómo se atreve?! -reclamó el Juez levantándose- ¡Eso es Injuria!
-¿Acaso va a negar que usted mismo le ofrecía gitanas a mi padre para pasar la noche?, ¿va a negar que me las ofreció a mi siendo un niño?
La sala en pleno quedó en silencio. Ciertamente los Lead eran de temer cuando se enfadaban. James Lead, padre de Clow también era un hombre de valores y no dudaba en decir las cosas cuando le parecían mal o injustas. La acusación de traficar a las gitanas (mujeres, jóvenes y niños de ambos sexos) no era nueva para el Tribunal.
-No nos desviemos del tema. -interrumpió Owen, que también pertenecía al Tribunal, compuesto por 7 miembros, en honor a los 7 ángeles que según el Apocalipsis tocarían las trompetas que acabarían con los pecadores y marcarían la segunda venida de Jesús- Estamos buscando a los gitanos, si luego son ofrecidas o no, eso tendrá que verse cuando ocurra.
-¿Estás diciendo Owen...? -Clow estaba indignado y la tentación de usar en secreto sus cartas le comía las manos- ¿...que primero hay que encontrarlas y luego traficarlas para que esto se investigue?, ¡ha pasado desde que este tribunal se creó!, ¡no deberían esperar a que pase de nuevo!...
-Usted no conoce nuestros conceptos Mr. Lead, no sabe de Dios ni de la verdad absoluta de la que somos testigos.
Clow se paró del banquillo de interrogaciones y se dirigió a la puerta.
-Quizás no sepa nada de su verdad absoluta, y dudo mucho que, si existe, gente como ustedes sean testigos de ella... pero si sé algo de su Dios... y sé lo suficiente como para saber que debe estar indignadísimo por los villanos que usan su nombre para hacer su conveniencia... Pero como dicen ustedes "los cristianos testigos de la verdad", el castigo llega del cielo a quienes lo merecen.
El portazo resonó en toda la sala antes que cualquiera de los jueces pudiera decir algo.
Las calles estaban vacías y la noche se elevaba tranquila sobre el cielo y la antigua ciudad de Londres.
-Luna... -dice Lead en un suspiro- ¿Porqué no los dejan vivir en paz?
-"Tranquilo..." -murmura una suave voz femenina. Clow sonríe al oírla-
-Mi querida Yue... ¿es tan malo ser diferente?
-"Claro que no Clow... No es malo. Menos si tiene que ver contigo."
-Jaja, siempre tan condescendiente conmigo Luna...
De pronto, pequeñas luces con forma de mariposa rodean a Clow mientras camina. Él no se inmuta al verla. Son la manera de la Luna de estar con él. Las mariposas juegan a su alrededor, rozando su cara y su cabello...
-Solo quiero proteger a Esmeralda...
Las mariposas desaparecieron de inmediato, como un contacto roto súbitamente.
-"Ella estará bien, no te aproblemes por una mujer así. Es fuerte."
-Pero Luna... esto que me nace en el pecho... este deseo incontrolable de protegerla...
Una sola mariposa de luz se mantuvo brillando, pero no siguió a Clow mientras avanzaba. El hechicero lo notó y miró hacia atrás y luego al cielo.
-¿Qué pasó?, ¿dije algo malo?
La pequeña luz alcanzó rápidamente a Lead.
-"No, ¿cómo crees?, jamás podría enojarme contigo..."
-Muchas gracias Luna...
Ante la amplia y dulce sonrisa de Clow, la pequeña mariposa se colocó en su hombro y se acomodó ahí, hasta desaparecer hundida en la tela de la ropa de él.
***
El sol se alzó poderoso, abriéndose paso entre las nubes, calentando el ambiente, y dando lugar a una suave brisa.
-Buenos días Sol -saludó cortés Clow, con la cara somnolienta y el pelo desordenado-
-"Jajaja, te ves muy gracioso Clow" -le respondió el astro con su típico buen humor- "¿cómo estas hoy hechicero?"
-Muy bien Sol, gracias.
-"¡Me alegra!, hoy es un buen día, brillaré todo la jornada, y así, tendremos una hermosa noche junto a mi pequeña hermana. Brillará mucho en el cielo hoy."
-Siempre tan preocupado por la Luna.
-"Es una niña aún, lo sabes. Además siempre tan pálida y sola. Las estrellas son un tanto distantes con ella. O quizás es ella la que se aleja."
-Eso solo ella lo sabe.
-"A todo esto, mi querida hermana está muy preocupada por el asunto de los gitanos. No le agrada todo lo que pasa."
-A ninguno de nosotros nos agrada Sol. Solo espero que pronto termine.
-"¡Ojala!. ¿Y vas a hacer lo que me dijiste el otro día?"
-Claro, espero que puedas ayudarme.
-"¡Por supuesto!, siempre he querido tener un representante en la tierra."
-Estuve pensando y quiero que tenga forma animal, un león. Y se llamará Kerberos.
-"Supongo que no lo usarás solo para proteger a los gitanos ¿verdad?"
-Claro, también me gustaría que cuidara de mis cartas. Pero su misión principal, será la de cuidar a Esmeralda y los demás.
-"Ya veo, pero no importa. Lo que importa es que la criatura salga bien y sea fuerte y buena."
-Igual a ti Sol.
-"Jajaja, que amable, por eso siempre me has caído bien Clow."
Sonriendo e intentando arreglar su desordenada melena con sus manos, Clow se sienta en las raíces de un alto cerezo que había frente a la puerta que daba al patio.
-"¿Qué harás con el Sol Clow?"
El hechicero sonrió.
-Quiero crear una criatura Tierra.
-"¿Me dejarás fuera de su creación?"
-Por supuesto que no. Eres la Madre Tierra, nada queda fuera de ti. Además, tú y el Fuego son complementos. No podría crear una criatura de Sol sin tenerte en cuenta.
-"Me alegra. Supe que será un león. Me agradan los leones, son grandes y fuertes."
-Igual que ambos. El Fuego y la Tierra son grandes y fuertes.
-"Tendrá un temperamento firme y cálido. Será feliz, y alegre. Jamás verá la oscuridad de la desesperación y será optimista hasta en los peores momentos... sin ser incrédulo o ciego, claro".
-Tendrá la fuerza de las montañas y la impetuosidad de las llamas. Será firme como un cerezo en flor y juguetón como una fogata al viento.
-"¿Y harás algo con la Luna y el Viento?."
-... Por ahora no tengo nada planeado con ellos.
-"Ooo, ya veo."
El día continuó su camino mientras la brisa jugaba con el pelo de Clow, quien intentaba en vano mantenerlo ordenado y peinado. Pero, como era su costumbre, sonreía.
Luego de la hora de almuerzo, el hechicero preparó algunas cosas y partió hacia su casa en las afueras de Londres. Era una de los legados de su padre en Inglaterra, y le encantaba ir a ella, ya que le traía hermosos recuerdos.
Dos días más pasaron cuando Clow viajó de nuevo. Esta vez fue a una finca montañosa, propiedad de su madre. En dichos terrenos, de más de 300 hectáreas, se ocultaban los gitanos.
-¿Y han tenido problemas Rey?
-Ninguno Señor Lead. -contesto el anciano, escoltado por su hija y un par de jóvenes altos y fuertes- Pero estamos preocupados y me gustaría hablar con usted sobre eso.
-Por supuesto. Vamos a la casa.
El hechicero y el viejo fueron a la casa, seguidos solo por Esmeralda. Clow los recibió en el salón privado de su dormitorio y ahí, con café y galletas, comenzaron a hablar.
-Señor Lead... cada vez que vienen a revisar sus tierras, extrañas nieblas aparecen... o criaturas increíbles... que parecen demonios... Algunas veces han pasado junto a nosotros sin vernos, mientras los espíritus del bosque encarnados en una mujer rodeada de ramas mueve los árboles para hacer que se pierdan... Creemos que sus tierras están embrujadas... hemos intentado hablar con los espíritus, con algunos lo hemos logrado, y nos han hablado de usted... Pero hay otros... que hablan de la Luna, y se ven peligrosos.... Al parecer no nos ayudan de buen grado, si es que lo que hacen es ayuda...
El Rey hablaba en susurros y miraba constantemente a los lados mientras Esmeralda sostenía un amuleto de protección entre sus manos.
Clow rió con ganas ante la mención de "demonios" en sus tierras. Aunque no le agradaba la idea que consideraran que sus cartas eran simples "espíritus malignos", la actitud de los gitanos ante su magia le agradaba: el temor a lo desconocido, a los poderes superiores a la razón humana... Si ellos como gitanos, que tenían contacto con la magia se portaban así, ¿Qué reacción tendrían los del Tribunal Supremo al ver, por ejemplo, la carta Bosque jugando en sus jardines?, quizás algún día le pediría a Espejo que imitara a alguna persona herida por esos rufianes, para darles su merecido. Ante el arrollador sentimiento de venganza, Lead meneó la cabeza de lado a lado, confundiendo al Rey gitano y a su hija.
-¿Señor Lead?
-Eh... le aseguro Rey, que las criaturas que vea en estas tierras, están todas bajo mi control y están destinadas a protegerlos de los del Tribunal. Ninguna puede dañarlos sin que las demás los cuiden. Se lo aseguro.
-La Luna ejerce poderosa influencia sobre algunas -interrumpió Esmeralda- Algunas incluso han guiado a los perseguidores hasta nosotros, para desviarlos justo a tiempo.
-¿Cuáles? -preguntó Clow molesto-
-Una mujer sin piernas que vuela, un pájaro gigante y dos criaturas animales, una parecida a un pez que viaja por el río y una especie de lobo gigante...
-"¿Viento, Vuelo, Hielo y Trueno?"...Son cartas pertenecientes a la Noche... "Bajo la protección de la Luna". Tranquilos, son cartas juguetonas, no les harán daño, lo aseguro.
El viejo sonrió confiado en las palabras de su protector. Clow se sintió satisfecho ante el gesto, pero le inquietaba el actuar de las cartas. Luego miró a Esmeralda... esta no sonreía. Estaba seria, y eso le preocupó.
-"Hermosa Esmeralda... ¿qué te preocupa que no permite que tu bello rostro me regale una sonrisa?"
Solo entonces, el hechicero notó algo que otros ya habían notado... Clow Lead, el famoso hechicero, el conflictivo extranjero, estaba enamorado de la joven princesa gitana.
-Señor Lead, yo también quería hablarle de otra cosa -la voz del rey se había vuelto fría y su semblante serio-
-Claro, lo escucho.
-Quiero pedirle permiso para usar sus tierras en un rito muy antiguo de nuestra gente. -Clow notó que el anciano tenía una actitud como investigativa mas que de petición. Además vió que Esmeralda se mordía el labio y desviaba la mirada-
-¿Cuál sería?
-...El matrimonio de mi hija.
***ediciones_ryochan@hotmail.com***
