Capítulo 2

Una familia

Después de salir del hogar de Pony, la familia Brighton, ahora con su nuevo integrante tomó el tren rumbo a Chicago, Candy nunca había viajado en tren todo era nuevo para ella, se sentía emocionada, ilusionada, llena de sensaciones que nunca había experimentado, por fin tenía una mamá y un papá, pero en su interior había un velo de tristeza, su hermana Annie aún no contaba con una mamá.

Una vez instalados en un vagón privado para comodidad de los Brighton, se escuchó una voz masculina

-Candice, querida viajaremos a Chicago estaremos una semana ahí, para que tu madre y tu salgan a buscarte el guardarropa adecuado, por mi parte tengo unos asuntos de negocios por atender y dejar todo en su lugar, nos prepararemos para nuestro viaje a Australia.

- ¿Dónde es Australia, es muy lejos de aquí?

- Sí querida

-Candy, papá me gusta que me llames Candy

Otto responde

-con gusto te llamaremos Candy,

- ¿Qué haremos en ese lugar?

Su padre con toda la calma y de una manera sencilla, le explica a Candy

-Tus abuelos paternos es decir mis padres eran ingleses y tus abuelos maternos los padres de tu madre eran americanos ambos eran buenos amigos, lamentablemente ninguno de ellos está ya con nosotros, eran socios y juntos hicieron muchos negocios los cuales al fallecer los dejaron a nuestro cargo, entre ellos una villa en ese país por lo que somos dueños una estación ganadera en el Pueblo de Dalgety, ubicado en el río Snowy a las afueras de Nueva Gales del Sur, en Australia es un lugar maravilloso veras que te gustará mucho, por mi parte es necesario que vaya a supervisar la operación y trabajos en la estación por una larga temporada, por eso nos iremos a vivir allá.

Beatriz al ver la cara de interrogación de Candy, intervino.

-Mi amor es una ciudad en un país muy lejos de aquí tendremos que tomar un gran barco para viajar hasta allá y varios trenes, continúo explicando Beatriz.

Al llegar a la estación de tren de Chicago, ya los esperaba el automóvil de la familia, por lo que el chofer de manera pomposa les dirigió un saludo,

-Buenas tardes señores Brighton, cómo estuvo su viaje.

-Todo bien gracias por preguntar Bob, respondió Otto.

El chofer por reflejo volteo a ver a la pequeña Candy.

El Sr. Brighton en ese instante tomó la mano de su hija y le dijo Bob, te presento a nuestra hija Candice White Brighton.

Haciendo una pequeña inclinación el chofer responde

-Mucho gusto señorita Candice.

Candy se sentía emocionada, era la primera vez que escuchaba que su papá la presentaba como su hija, ese calor que inundaba su pecho la hacía sentir como si fuera explotar.

Después de unos 30 minutos, llegaron a una enorme casa en una zona exclusiva de la ciudad, para la pequeña traviesa eso era un castillo y ella sería la princesa, era una casona enorme de tres plantas con sus paredes azules y las molduras exteriores blancas, para la época era muy contemporánea, había sido el regalo de bodas del padre de Otto, ya que ellos radicaban en Inglaterra y no tenían una propiedad ancestral en Chicago, alrededor de la casa había un extenso jardín, a los pies de la entrada principal había una escalinata no muy grande de solo 5 gradas sin embargo, era suficiente para que el personal de la casona saliera a dar la bienvenida a los patrones.

Buenas tardes señores Brighton, bienvenidos a su hogar dijo el ama de llaves Gelda.

Al llegar al último escalón de nuevo el señor Brighton presentó a Candy a todos sus empleados como su hija.

Entraron a la casona y Beatriz de manera inmediata empezó a dar órdenes a Gelda para que preparará una cena especial por ser la primera cena en familia en su hogar.

Candy solo la miraba con sus enormes ojos verdes su entorno, al interior la decoración era exquisita y novedosa para la pequeña, detuvo su inspección al ver a la mujer que llamaba mamá, que hermosa es, rubia con un cabello largo un poco ondulado, alta, con unos bellos ojos color azul, cada gesto, palabra y movimiento que hacía con su mano, a Candy le parecía lo más celestial, pensando para sí misma, así era ser mamá, así se veían todas las mamás tan encantadoras como Beatriz.

Al sentirse observada Beatriz volteo hacia Candy regalándole una linda sonrisa

-Usted señorita ahora me acompañara a su alcoba, subieron por la enorme escalera principal hasta la segunda planta cuando Otto las alcanzó

-Hermosas damas esperen para poder escoltar las, extendiendo un brazo a su esposa y tomando de la mano a su hija, él sabía lo duro que era para Beatriz entrar a esa habitación ya que había pertenecido a Sofía, era un altar para su hija.

Cuando entraron a la pieza, Candy pensó que estaba en un sueño, era una habitación enorme pintada de color rosa, con una cama con dosel de un color rosa muy pálido, con dos mesitas de noche, un juguetero, un armario enorme y un escritorio con su silla a juego, toda la madera era de color blanco, los estantes de la habitación estaban llenos de preciosas muñecas de porcelana, había rubias, castañas, pelirojas, pelinegras definitivamente era el lugar de descanso de una princesa.

Los esposos Brighton, se tomaron de la mano mirando la carita de felicidad de su hija, Beatriz no pudo contener las lágrimas por lo que Otto la tomo por la cintura y la acercó a su cuerpo susurrando "somos una familia".

Candy volteo y les pregunto todo esto es para mí

-Si respondieron al unísono

En ese instante corrió hacia ellos para abrazarlos y gritar gracias papás

-Candy una señorita no debe utilizar ese tono de voz.

-No la retes querida nuestra niña está desbordada de felicidad, de estar en su hogar y te aseguro que no puede contener ese tono de voz, volteando a ver a Candy y regalándole una sonrisa cómplice.

-Esposo no te conviertas un padre consentidor, tenemos que establecer reglas para nuestra hija si la queremos educar como una señorita

-Eso lo empezaremos mañana, bien, mis mujeres, voy al despacho a revisar unos documentos las veo a la hora de la cena.

Una vez que se quedaron solas, Beatriz se dirigió al armario para revisar los vestidos que alguna vez usó Sofía.

Ven Candy vamos a revisar si alguno de estos vestidos te queda para que lo uses en la cena, mañana saldremos de compras, pero hoy tienes que vestir en la cena como la señorita que eres.

-Claro mamá

Después de revisar los vestidos, Beatriz se percató que Candy era una niña más robusta que Sofía y definitivamente esos vestidos no serían adecuados para ella, retiró todos los vestidos hasta encontrar uno color rosa palo con un encaje color ivory en el cuello y puños del mismo, ese fue el último vestido que compró para Sofía había sido demasiado grande para ella, sintiendo un dolor en su corazón, pero al voltear y ver a Candy agradeció a Dios poner en su vida a esa niña.

-Ven mi niña vamos al cuarto de baño para bañarte con agua tibia y que estés lista para la cena, baño a Candy como si fuera un bebé tomó una esponja y lleno de loción de baño con olor a rosas, por primera vez Candy se quedó sin palabras cada vez que su mamá tallaba su cuerpo era una caricia cumplida de su anhelo por tener una mamá.

Por fin Candy habló, mamá esta habitación era de tu hija.

-Si mi amor todo esto era de mi pequeña Sofía, pero papá Dios decidió que necesitaba un angelito en el cielo y se la llevó con él, pero a mí me puso otro angelito en mi vida para que le dé todo el amor que tengo como madre para ti dando un pequeño beso en la frente de Candy.

-Gracias mamá

Candy se sentía tan afortunada con una sonrisa en su rostro, pero de pronto recordó a Annie y su sonrisa se borró, tenía que hacer algo y pronto para que su hermana también tuviera una mamá tan buena como la de ella.

Después de peinar a Candy y dejarla lista le pidió a una de las mucamas se quedará con ella, en lo que tomaba un baño y se cambiaba de ropa para la cena.

Una vez arreglados Otto y Beatriz, fueron a la habitación de su hija para bajar los tres a cenar.

Toc, toc, Lista la hermosa princesa de este casa

-Sí papá

Vamos princesa

Tomaron sus respectivos lugares en la mesa y la voz de Beatriz se escuchó

-Pueden servir el primer tiempo.

El personal de manera inmediata procedió a servir una humeante sopa de champiñones,

Candy hacía unos pequeños ruidos al sorber su sopa sin que esto la apenara ni un poco

Otto le preguntó te gustó

-Si muy rica

Posteriormente se dispuso del segundo tiempo que constaba de pechuga de pollo a la plancha bañado con salsa de arándanos acompañados como guarnición unos vegetales frescos al vapor.

La pequeña no sabía que cubiertos utilizar, por lo que Otto la auxilio, mientras Beatriz tomaba nota de todo lo que tenía que enseñar a su hija, definitivamente Candy era hermosa, pero no tenía nada de buenos modales en la mesa, su comportamiento fuera de la misma tampoco era el adecuado, en fin, tenía a un diamante en bruto en el cual disfrutaría en pulir, por lo que enfocaría toda su energía en ello.

Al final llegó el postre, era tarta de chocolate.

La señora Brighton, solicitó pusieran la torta al centro de la mesa para que juntos la partieran y la sirvieran en los platos de postre, con ello buscaba que Candy se integrará a la familia y se sintiera bienvenida.

Candy lo devoró con la mirada y con la cucharilla lo trago muy rápido embarrando un poco en su cara, al sentirse observada por sus padres dijo.

-Perdón es que está delicioso y en el hogar de Pony solo una vez había probado una torta de chocolate, la señorita Pony hace unas tortas de manzana y durazno ya que son los árboles que hay ahí, pero de chocolate no.

Otto respondió no te preocupes princesa de ahora en adelante comerás torta de chocolate cada vez que lo desees.

A lo que Beatriz intervino, cada vez que lo desees no será posible, ya que a partir de mañana iniciaremos con tus clases y el aprender a comer de manera saludable, y solo un poco de postre es parte de ellas.

Entre risas y cariños hacia la pequeña la familia Brighton concluyó su primera cena. Esa noche Candy agradeció en sus oraciones a Dios por todas sus bendiciones y oro por la señorita Pony, la hermana María, Tom, Annie y todos los demás niños del hogar de Pony, estaba muy contenta con una sonrisa en sus labios durmió esa noche.

A la mañana siguiente muy temprano su madre fue por ella para desayunar y salir de compras, ya que el Sr. Brighton, había salido a primera hora al corporativo Brighton&Watson, en Chicago tenía de socio a Chris Warson un hombre de mediana edad, ambos se dedicaban a comprar materias de primas a los campesinos y las vendían a las industrias para procesar alimentos, era su principal negocio en esa ciudad, tenía unas acciones en una naviera como una inversión alterna, quería consolidar el negocio del ganado en Australia ya que era el legado de su padre y suegro además ellos le traería una gran estabilidad económica.

Vamos cariño hay que tomar el desayuno para salir a buscar tu guardarropa y accesorio, Candy usaba uno de los vestidos que traía del hogar de Pony, al terminar de desayunar subieron al automóvil.

-Bob a la zona comercial por favor.

- Sí señora

- Beatriz se sentía mal por cómo iba vestida su hija por todos los santos esperaba no encontrarse a nadie de su círculo, una Brighton, no debía vestirse así.

- Cuando llegaron a la zona comercial de tiendas exclusivas Beatriz miro para todos lados y al no ver a nadie bajaron del auto, aún con el cuidado que tomó, la señora Brighton no se percató que detrás de un aparador la observaba una dama con sus dos hijos, sin perder detalle alguno de la pequeña que la acompañaba.

Entro a la primera boutique, ahí compro un vestido para Candy verde menta con adornos rosados, una vez que la pequeña usaba ropa adecuada Beatriz se relajó y disfruto de la mañana con su hija, recorrieron toda la zona comercial, comprando vestidos de día, formales de todos los colores disponibles, blancos, amarillos, rosas, lavanda, azul, con rayas, con lunares, con flores, ropa para clases de tenis, trajes de montar, bañadores, abrigos y accesorios como sombreros de ala ancha, zapatos, botas para montar todo lo necesario para una señorita según Beatriz.

Candy estaba magnetizada, en cómo su madre tomaba decisiones sobre telas, diseños y combinaciones, como de una manera segura se dirigía sin titubear en que era lo adecuado para ella, así como escogía cosas para la propia Beatriz.

Cansadas de tanto caminar tomaron un descanso en una cafetería, al entrar les asignaron una mesa y ordenaron una comida sencilla ya que no quería abrumar a Candy con los cubiertos y someterla al escrutinio de la sociedad con sus modales, al salir para abordar su coche, escucho a su espalda una voz.

-Querida Beatriz eres tú

Al girar su cuerpo para ver el rostro de la voz que reconoció de manera inmediata no se podría tratar de otra más que Sara Legan y sus vástagos Eliza y Neal.

Era la esposa de Raymond Legan, unos de los socios de su marido, quien ocasionalmente invitaba a Otto a invertir en negocios de oportunidad así los llamaba él, estos eran fuera del clan Ardlay, ya que el Sr. Legan decía que él tenía que tomar sus propios riesgos para crecer su fortuna personal, además Otto Brighton era su amigo de la universidad ambos habían estudiado economía y administración en Inglaterra, pero a él lo habían obligado a casarse con la distinguida Sara ya que su madrastra era la matriarca del Clan Ardlay, mientras que Otto había contraído nupcias con la mujer que él había escogido, lo que despertaba un dejo de envidia del Sr. Legan su relación era cercana se podría decir, hasta que el fallecimiento de hace un meses de Sofía, eso había detonado un aislamiento de Beatriz de la vida social.

-Hola Sara tanto tiempo sin verte como estas, y tus hijos qué grandes, han crecido mucho.

- Esta señorita quien es

- Es mi hija Candice White,

- ¿Como?

Cuestionó Sara sin tacto alguno.

-Obviamente no estuvo en mi vientre, mi prima es su madre biológica lamentablemente falleció sin dar más detalle sobre el origen de la madre, por lo que Otto y yo decidimos protegerla y tráela con nosotros a nuestra familia.

-Que linda es, se parece a ti, excepto por los ojos verdes, el cabello rizado y las pecas.

-Candy al escuchar como esa señora describió de una manera tan despectiva que no se parecía a su madre, frunció el ceño y se ruborizo.

Beatriz sonrió de manera forzada y miro como los chiquillos Legan veían de pies a cabeza a Candy, de una manera protectora tomo su mano y dijo:

-Mi niña es hermosa, lamento tener que retirarnos, saldremos en unos días de viaje y tengo bastantes detalles que alinear.

A lo que Sara respondió

-Si Raymond me comentó que se irían una temporada a Australia, es un lugar salvaje para una dama cómo tú.

-Quizás pero mi lugar es junto a mi esposo, somos compañeros de vida y es mi deseó acompañarlo y apoyarlo en cualquier decisión que él tome.

Sara sonrió esa rubia la ponía mal con su dulzura, bien querida es un gusto que estés bien y espero buen viaje y una agradable estancia en ese país, mientras se acercaba a Beatriz dando un beso en la mejilla.

-Gracias.

En ese momento se para el coche de los Legan, Candy lo observó y de pronto cedió cuenta que en la punta del cofre había un emblema igual al del broche del príncipe de la colina sin percatarse que este no tenía una letra A si no una letra L, pensando ellos deben conocer a mi príncipe.

Al abordar su coche los Legan, con cizalla Eliza le dijo a su madre.

Esa niña era la que traía un vestido de pobre cuando miramos a la Señora Brighton, así es hija es muy extraño el nerviosismo de Beatriz, tendré que investigar más al respecto.

-A mí me pareció una niña muy bonita, externo Neal

-Bonita es una pecosa sin gracia

-Niños por favor no empiecen a discutir.

Sin más se alejaron de las damas Brighton.

Cuando Candy y su mamá subieron a su coche ésta le preguntó por qué había dicho esa mentira respecto a su adopción.

Con todo el amor que pudo transmitir le dijo, mi niña esta respuesta la tendrás una vez que estemos con tu padre.

Al llegar a su hogar el señor Brighton, le indicaron que su esposa lo esperaba junto con Candy en la biblioteca.

-Buenas tardes preciosas damas, indicó Otto dando un beso en los labios a su esposa y uno en la frente a su hija

Beatriz tomó el uso de la voz y le explicó a Otto el encuentro con Sara Legan y la inquietud de Candy.

Pequeña ven acá, le dijo su padre sentándose los tres en el sillón de tres plazas de la sala dentro de la biblioteca.

-Amor sabemos que tu vienes del hogar de Pony, pero a la sociedad en la que vivimos eso lo ven inadecuado, nosotros te amamos sin ninguna condición y no nos avergonzamos de ti, tu madre dijo esa historia a la señora Legan de que tu madre biológica es una prima lejana con el único propósito de protegerte y no seas objeto de comentarios incómodos.

Candy no comprendía del todo a su padre, pero ella los quería mucho y obedecería y en caso de que alguien preguntará contaría esa historia.

-De acuerdo papá.

Los días transcurrieron y como no hay plazo que no se cumpla la familia Brighton tomó de nuevo un vagón privado para viajar al puerto de New York, el viaje en tren fue cómodo y muy rápido, al llegar al Gran puerto Candy no sabía qué tan lejos estaba del hogar de Pony, pero si sentía que habían pasado casi dos días en el tren por lo que deberían estar muy lejos, por lo que le preocupaba cómo se comunicaría con Annie y cómo lograría que ella también tuviera una mamá.

Sin tener ningún contratiempo los Brighton abordaron el barco rumbo a Inglaterra para revisar unos negocios y posteriormente partir a Pueblo de Dalgety, en Australia, tomaron una suite y se instalaron, iban a salir cubierta cuando Beatriz, miro muy retraída a Candy, por lo que pregunta.

-¿Qué pasa cariño, necesitas algo?

Otto al escuchar a su esposa, vuelve a ver a Candy con toda su atención.

La pequeña miró a ambos y les dijo mirándolo a los ojos

-Yo les quiero pedir algo

-Dinos que quieres

-Estos días que he pasado con ustedes han sido maravillosos estoy muy contenta de tener un papá y una mamá, pero en el hogar de Pony tengo una hermana, ustedes conocen a Anni, pueden adoptar a mi hermana Annie…

CONTINUARÁ ….