La pequeña Hotaru descubre al príncipe y a la desconocida abrazaditos en la playa. - Ala- se oyó una diminuta voz que les perturbó - ¿Qué están haciendo, Haruka-papa?- preguntó curiosa la niña que acababa de llegar y las miraba inocentemente con la capa que le habían pedido en sus manos.

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Setsuna miraba de reojo al heredero de la corona mientras le explicaba la trágica historia de la muchacha muda. La historia en sí era bastante fantasiosa, y viniendo de Haruka, la alta consejera ya creía que nada le sorprendía. Hacía apenas unos instantes que ella y Hotaru habían vuelto de su picnic, misteriosamente antes de la hora acordada. Cuál fue su sorpresa al ver que abrigada en una capa, Haruka traía consigo una muchacha.

Una doncella salió a la sala en la que se encontraban y se dirigió hacia la mujer de tez morena. Seguidamente Setsuna hizo un gesto a Haruka para que le siguiera. Hotaru fue tras ellas persiguiéndolas con sus pequeños pasos. -La arreglaron y vistieron- dijo la consejera real - pero por lo visto se durmió- explicó al tiempo que se detenía frente a una puerta. Haruka abrió silenciosa la puerta y asomó la cabeza a la habitación. Hotaru hizo otro tanto unos metros por debajo que el príncipe. La visión de una plácida y hermosa chica durmiendo en una lujosa cama enterneció a Haruka que sonrió dulcemente. -Qué mona- susurró. -La pobre debía estar agotada-. Hotaru se giró hacia Setsuna entusiasmada -¿Puede quedarse con nosotras, Setsuna- mama?- pidió con esos enormes ojitos violeta brillando de emoción. -Por favor-. Haruka le dio unos golpecitos en la cabeza - Claro que va a quedarse, Hotaru-chan- . Setsuna suspiró. -Haruka, es peligroso. ¿Qué sucederá si descubre tu secreto?- intentó ser la voz de la razón. Pero Haruka no le escuchaba, caminaba diez metros más allá, riendo y conversando con la pequeña Hotaru en sus brazos - Tengo hambre, vamos a ver que hay en la cocina- se oyó como se alejaban mientras Hotaru gritaba un "Siiií" lleno de ilusión. Setsuna quedó sola en el pasillo, ante la puerta de la extraña. ¬___¬u Suspiró.

*********** Hotaru intentó reprimir unas risas, pero no tuvo mucho éxito. Michiru sonrió a la pequeña y colocó bien la manta que se había removido. -Continúa Michiru-mama, por favor- pidió la acostada chiquilla- Quiero saber qué más pasa-. Michiru ojeó su reloj, y suspiró. -Al despertar, la recién llegada al palacio salió en busca de su príncipe. Lo encontró, y en poco tiempo se hicieron muy buenas amigas. Pronto la sirena se ganó la confianza tanto de Haruka, como de Hotaru, incluso la consejera Setsuna. -prosiguió su relato Michiru, - Ella y Haruka se hicieron inseparables, y así pasaron los días, tenían una unión muy íntima. Haruka le explicaba absolutamente todo a la joven desconocida, y Michiru respondía a su confianza mostrándole todo su cariño. Los rumores decían que se había convertido en la amante del príncipe. Inclusive ocurrió que por un desliz Haruka descubrió su género a la muchacha, pero ella no pareció sorprendida y continuó guardando el secreto del príncipe con todo su amor. Desde entonces ambas estaban más unidas si eso era posible.- resumió Michiru preocupada por la extensión de su cuento. A este paso Hotaru se pasaría la noche en vela. Miró a la pequeña que la ojeaba ya soñolienta con esos ojitos inocentes y no pudo evitar darle el capricho de continuar la historia. -Pero a pesar de todo, la sirenita tenía un secreto que nadie conocía. Ni Haruka. Cada noche bajaba a la playa y hablaba con el mar- Michiru fue interrumpida por la pronta intervención de Hotaru - Pero, Michiru-mama, la sirenita no podía hablar...- le recordó. Michiru sonrió. -Sí, pero no hablaba con la voz. Cada noche una de sus hermanas, que se habían enterado de la noticia, se acercaba a la orilla para comprobar que todo iba bien con su querida hermana.-********

La ex sirenita se acercó a la orilla y se sentó en una roca, sus pies colgando se sumergían en el mar. A menudo la joven extrañaba su anterior vida bajo el agua. La luna llena iluminaba la playa y el viento susurraba suave. No tuvo que esperar mucho a que una de sus hermanas apareciera. Lo que ninguna de las dos sospechaba es que aquella noche una pequeña figura había seguido a Michiru. En medio de su plática saltó a la vista. - Ala, una sirena de verdad- gritó entusiasmada Hotaru descubriendo el secreto. Tanto Michiru como la sirena dieron un respingo sorprendidas. El rostro de Michiru se desencajo de preocupación, ¿qué iba ha hacer ahora? Hizo el gesto de silencio a la pequeña. -Que guay, tu secreto es más chulo que el de Haruka-papa-. Rió Hotaru. -Michiru ¿esta es la pequeña Hotaru?- preguntó la sirena al tiempo que Michiru cogía cariñosamente en brazos a la revoltosa chiquilla y asentía. -¿Michiru?- se extrañó Hotaru alzando la mirada a la joven y su sonrisa se amplio de oreja a oreja. -Me gusta-. Michiru y su hermana suspiraron a la vez. Aún con dificultades consiguieron persuadir a la pequeña para que guardara el secreto, pero eso no evitó que a partir de entonces, la joven desconocida amante del príncipe tuviera nombre. -MICHIIIIIIIIIRUUUUUUUUUUUUUUUUUUU-maamaaa!!!!- resonaba la voz de Hotaru por todo el palacio. Haruka al principio se extrañó, pero pronto se acostumbró al mote. Sonrió. "Michiru...." pensó, "me gusta" El nombre además encajaba perfectamente a la muchacha de cabellos aguamarina. Y el que Haruka la llamase por su nombre hacía aún más feliz a la sirenita. Así pasaron las semanas, y la unión entre la joven y su príncipe se hacía más y más estrecha, para Setsuna y Hotaru era evidente que ambas sentían amor la una por la otra. Bueno, de hecho todo el reino las tomaba como pareja y una de muy buena y perfecta, eran felices de que el príncipe hubiera elegido una prometida tan hermosa y bondadosa. Todo iba viento en popa, Michiru seguía comentando su dicha con sus hermanas, lo feliz que era junto a Haruka, lo bien que la trataba, la amistad que había hecho con Setsuna y lo adorable de Hotaru, a veces la pequeña la acompañaba en sus escapadas y conocía a la familia de su ahora Michiru-mama, título que la pequeña con melena carbón no daba a cualquiera. Pero las cosas cambiaron el fatídico día que...*******

-¿Qué qué?¿Qué pasó?- preguntó Hotaru ante la parada de Michiru. "Toc, toc" la puerta del dormitorio se abrió y la cabeza de Haruka asomó.-¿Michiru? ¿Vas a tardar mucho? Te espero en la cama ¿ok?- dijo en voz baja -Buenas noches Hotaru-chan- sonrió al ver que la pequeña no dormía aún y desapareció. Michiru se centró de nuevo en la historia , frunció el ceño y acercó un índice al rostro de Hotaru -Pasó lo que pasa siempre...*****

Haruka daba uno de sus paseos por la playa, normalmente los daba acompañada, pero esa mañana se decidió dedicársela a ella misma. Sus pies se hundían suavemente en la arena dejando la imprenta de sus pasos tras de sí. Entonces, paf, una pelota se estampó en sus narices derribándola. Cayó al suelo con un sordo "Oof". Escuchó unos gritos agudos e histéricos. -Yaaaaaaaiiii. Lo siento mucho- sonó la voz. Cuando quiso darse cuenta corría hacia ella gracilmente una joven de aspecto infantil, su dorado cabello brillaba a la luz del sol, recogido en dos coletas tipo moño y bailaban al compás de su carrera. Sus ojos azules y risueños. Una sonrisa infantil en sus labios. Haruka quedó embrujada por la peculiar belleza de la chica que corría disculpándose hacía ella, el momento posterior la chica tropezó y por inercia aterrizo estampándose contra el príncipe. Se puso a reír nerviosa- perdón, perdón-. Haruka se había enamorado de la muchacha, su nombre era Usagi.****

La mirada de Michiru se encendió en llamas. Hotaru se arrebujó con la sábana asustada, -...- no se atrevió a decir nada. Michiru volvió en sí. Sonrió a Hotaru. -¿Pero... No estaba la princesa enamorada de la sirenita?- preguntó - no sé si entiendo este cuento Michiru-mama-. Michiru soltó unas risas.- Eres lista Hotaru-chan, pronto entenderás que el amor es un poco más complicado que todo eso- suspiró. - Después de eso- continuó el relato- Haruka se prometió con Usagi sin pensar. ****

Nuestra heroína se sumió en la desgracia de ver como le arrebataban a su amada injustamente. Por su cabeza pasaron macabras ideas de cómo deshacerse de la intrusa, quemándola, tirándola por un barranco, envenenar su comida ( si no se ahogaba ella antes comiendo tres platos a la vez), atravesarla con una lanza cual pinchito, ahogarla en el mar... habían tantas maneras... pero no, la sirenita era una alma pura, no podía matar a la ingenua, cabeza- hueca, roba-novias de Usagi, ella no tenía la culpa... si acaso podía ahorcar en su sueño a la traidora de Haruka, tirarle una piedra y abrirle la cabeza mientras diese su paseo por la playa... ( ¬__¬u)

Al fin, sumida en la tristeza, Michiru decidió dejar a Haruka para que fuese feliz. Ni el consuelo de sus hermanas conseguía mitigar su dolor. La noche antes de la boda, en su salida nocturna, se presentó Ami con su melena azul reducida. Michiru se sobresaltó al ver el cambió de una de sus hermanas pequeñas, luego sonrió acariciándole el cabello como indicio de que le gustaba el cambio, que le quedaba bien. - Todas nosotras hicimos un pacto con la bruja del mar- le explicó la sirena, - A cambio de nuestros cabellos la bruja nos dio esto- dijo sacando un puñal ( Uooh La Space Sword ) - Si matas al príncipe con esto podrás vengarte y además podrás volver a ser sirena... Vuelve con nosotros, volverás a ser feliz...- Ami miró entristecida la respuesta de su hermana. Michiru cogió el puñal con manos temblorosas. Luego sonrió maquiavélicamente mientras veía como la luna se reflejaba en la afilada hoja. Acto seguido se fue corriendo hacia el castillo para matar al príncipe**** Hotaru tomó aire súbitamente aterrada ante la idea**** Ami quedó en la orilla con la palabra en la boca ·___· -¿Michiru?-.

La joven se dirigió presurosa hacia los aposentos de su amada. Abrió la puerta silenciosamente y entró cerrando tras de sí. La cama del príncipe era enorme, se acercó y divisó a Haruka durmiendo inocente en el centro. Michiru subió sigilosa a la cama y gateó hacia donde estaba Haruka con el puñal entre sus dientes. (·////· Uooh eso suena muy sexy ¿no?) Una vez a su altura, de rodillas cerró el posible escape del príncipe colocándose sobre su vientre una rodilla a izquierda y otra a derecha. Su rostro tan cerca de el de Haruka, que podía sentir su suave y rítmica respiración sobre su mejilla. Michiru imaginó que pasaría si ella despertaba y la encontraba en una situación tan comprometida. Al pensar en ello no pudo evitar enrojecer hasta las orejas. Miró el relajado rostro de su príncipe. "Pffff" estalló su nariz, chorreando sangre. Michiru reprimió su imaginación, no era momento de pensar esas cosas; recordó porque estaba ahí, sus ojos brillaron con furia en la semi-oscuridad. Se incorporó y alzó la daga para ganar potencia.



Uaaahh!! No puedo creer que yo haya escrito eso. Michiru, no pensarás hacer lo que yo creo ¿verdad? No os perdáis el último capítulo de la sirenita n__n . Gracias por vuestra fidelidad. Reviews very please ^___^ . Ah! Siento haber tardado tanto y que este capítulo haya sido un poco flash... Intentaré arreglarlo un poco en el último.