Hola hermosas, espero que estén muy bien, gracias por seguir al pendiente de la historia.

A TRAVÉS DE MIS OJOS

XXX

ALISTAIR

Llegué a la estación de trenes de Chicago por la tarde, tenía el corazón que brincaba de júbilo al desear ver a Patty de nuevo, me sentía desesperado por volver a verla, por sentirla a mi lado.

-¡Archie! - Grité a mi hermano quien había venido a buscarme en compañía de David. Meneé mi mano con impaciencia para que se percatara dónde estaba. Tan pronto me vio su sonrisa se ensanchó y se dirigió a mí igual de impaciente que yo.

-¡Stear! Por poco pensaba que te habías ido a otro lado. – Dijo a modo de broma ya que había sido de los últimos en bajar del tren porque no podía dejar limpios mis anteojos.

-¿Qué dices? Si estoy desesperado por volver a ver a Patty. – Dije mientras lo abrazaba para saludarlo. - ¿Cómo está ella? – Pregunté a mi hermano, quien me veía un tanto divertido con su impaciencia.

-Ella se encuentra bien dentro de lo que cabe. – Respondió dejándome con la duda de lo que quería decir con ello.

-¿Cómo así? – Pregunté ya que siempre que hablaba con ella me decía que se encontraba en perfectas condiciones.

-Lo que pasa que los síntomas de su embarazo a pesar de que aún los ha mantenido controlados en presencia de sus padres, siguen apareciendo. – Expresó el motivo al que se refería. Sonreí al recordar la manera en la que sentía asco cuando comía algo que no era de su agrado.

-Tengo muchas ganas de verla. – Dije ansioso mientras caminábamos hacia el automóvil para dirigirnos a la mansión. - ¿Cómo está la tía abuela? – Pregunté de nuevo para saber cómo había avanzado la rehabilitación de la tía abuela.

-No ha avanzado mucho, pero puedo decirte que ya puede mantenerse sentada en una silla de ruedas y el movimiento de sus manos es más notorio. – Dijo un tanto feliz por aquel avance, no pude evitar pensar en Anthony cuando dijo aquello. - ¿Cómo va Anthony? – Preguntó de manera interesada por saber de la salud de nuestro primo. - ¿Y Candy? ¿Cómo les fue anoche? – Preguntó al recordar que Anthony estaba decidido a pedirle a Candy fuese su prometida.

-Anthony ha avanzado mucho en su rehabilitación, puede ponerse de pie sin mayor problema y él mismo ha dicho que se siente con mucha mayor fuerza en su espalda y en sus piernas. Y puedo decirte que a pesar de que había dudado en pedirle que fuera su esposa, hoy por la mañana que los vi pude ver que ella portaba con orgullo el anillo que Anthony le dio. – Dije para que supiera que todo había sido un éxito a pesar de todo. Yo estaba mucho más tranquilo que la noche anterior cuando oraba porque Anthony no se arrepintiera de hacer lo que había planeado hacer desde días atrás.

-¿Dudar? ¿Qué pasó ahora para que Anthony dudara? – Preguntó un tanto inquieto y sorprendido por conocer ese motivo que Anthony me había expresado la tarde anterior.

-Lo que sucede es que Terry ha vuelto a aparecer. – Dije ante la sorpresa y el enojo de mi hermano, sabía que para él no era nada agradable saber que Terry había vuelto a la vida de Candy y a pesar de que aún no había contacto entre ellos y dudaba que Terry supiera que Candy estaba en Nueva York yo sabía que era inminente ese encuentro ya que como Anthony me había dicho estaban en el mismo centro donde él se atendía.

-¡Terry! ¿Cómo es eso posible? ¿Fue a buscarla? ¿Tuvo problemas con Anthony? ¡Es un atrevido y un desgraciado! ¿Cómo se atreve a intervenir entre ellos si él mismo decidió quedarse al lado de esa joven? – Comenzaba a hablar de manera acelerada, se notaba que como bien yo sabía no le agradaría para nada enterarse del regreso de Terry, para él siempre había sido una persona poco agradable y más con el enfrentamiento que tuvieron la última vez que se vieron y del cual tengo que admitir que fue Terry el que buscó pleito esta vez a mi hermano. - ¡Se aprovecha porque Anthony no puede ponerse de pie! – Decía realmente molesto imaginando que Anthony no podía defenderse de él como era debido y que solo él podría defenderlo.

-Calma Dartagnan. – Le dije para calmar el ímpetu que tenía y que no podía controlar. Él me miró en desacuerdo y continuó con su alegato.

-Nada de Calma, Terry no se ha comportado nunca a la altura con Candy y no es posible que ahora que ella comienza a ser feliz con Anthony quiera regresar con ella. – Decía nuevamente con mayor coraje.

-Tranquilo, Candy está enamorada de Anthony y él después de haberle contado todo le propuso matrimonio. – Dije para que comenzara a tranquilizarse. – Anoche fui a hablar con él después de que se habían despedido y puedo decirte que la relación de ellos es más fuerte que nunca, incluso más fuerte que cuando vivíamos en Lakewood ¿Recuerdas? – Pregunté como si no supiera que Archie sería el que más recordaría cuando Anthony y Candy eran inseparables y que no hubo poder humano que los separara… nada… salvo aquel accidente…

-¡Por supuesto que recuerdo, Stear! ¡Pero recuerda que nadie salvo Terry fue el único que pudo enamorar a Candy después de la desaparición de Anthony! ¡Ella lo amó, Stear! – Dijo realmente temeroso de que Terry fuese un problema para Anthony y Candy, ya que ambos sabíamos bien que ella había amado mucho al rebelde.

-Tú mismo lo dijiste Archie, "lo amó", tiempo pasado, además Anthony habló con ella de Terry y Candy le dijo que lo amaba a él y aceptó ser su prometida, para casarse en cuanto él se termine de recuperar. – Dije con una gran sonrisa, estaba feliz por haber regresado y por el compromiso que habían contraído Candy y Anthony.

-Explícame bien Stear porque no te entiendo. – Dijo Archie mientras nos subíamos al coche. David estaba acomodando las maletas en la parte trasera y por primera vez no tenía ganas de conducir, me sentía cansado por la desvelada y la madrugada, quería dormir, pero primero quería ver a mi adorada Patricia. Me había pasado varios días realizando un diseño que sabía bien podría servir en el centro de rehabilitación donde se atendía Anthony, era algo que no podía evitar hacer y a pesar de que dudaba ir a ofrecerlo me mantenía ocupado para no tener tanto tiempo de ocio.

-Mira, lo que sucede es que Anthony se enteró por casualidad que Terry asiste al mismo centro de rehabilitación con su prometida. – Dije para asombro de Archie, quien no veía el momento de interrumpirme, sin embargo no le permití hacerlo, así le hablaría lo más posible en el trayecto a la mansión de mi novia. – Fue testigo de los pleitos que ellos tenían y cuando se enteró de la identidad de él decidió hablar con Candy al respecto. – Dije de manera inmediata. Archie me miraba confundido y yo esperaba ahora si su respuesta.

-¡Pero como se le ocurre! – Dijo Archie sin estar de acuerdo con lo que Anthony había decidido.

-Quiso ser honesto con ella. – Dije para justificar a Anthony, yo lo comprendía a pesar de que no había estado de acuerdo cuando me dijo que estaba pensando posponer la propuesta hasta que ella estuviera enterada de la verdad.

-No es malo ser honesto, pero si podía retrasarlo un poquito… - Dijo haciendo una seña con sus dedos, yo también había creído que era lo mejor, pero Anthony se había empeñado en hablar primero con ella del asunto.

-Eso le dije, pero no quiso hacerlo, así que se aventuró a hablar con ella, le propuso matrimonio y le pidió que no le respondiera hasta que él le dijera algo que debía decirle. – Dije continuando mi relato.

-No… no debía… - Dijo Archie realmente desesperado por la actitud de Anthony.

-El caso es que Candy aceptó antes de que él le dijera que había visto a Terry en el centro, a pesar de que había prometido esperar. – Dije con una sonrisa, ya que me había causado gracia la manera en la que Candy había aceptado el compromiso con mi primo.

-¿Y qué pasó cuando Candy se enteró de lo del actor ese? – Preguntó mi hermano despectivo y de manera impaciente.

-Candy se sorprendió como era de esperarse, sin embargo Anthony dice que pronto le demostró que ella ya no pensaba en Terry de manera romántica. – Dije de nuevo para tranquilidad de mi hermano, quien sonrió realmente feliz de lo que yo le decía. Justo a tiempo para llegar a la mansión de mi prometida, el auto se detenía al frente y David se dirigía dispuesto a abrirme la puerta para dejarme ahí. – Bien, creo que más tarde te contaré lo demás. – Le dije a pesar de que estaba en desacuerdo, pero lo único que debía hacer era esperar un poco mientras yo estaba con mi hermosa novia y mi futuro heredero.

-¡No me puedes dejar así Stear! – Dijo un tanto desesperado por saber un poco más de lo que Anthony había compartido conmigo de madrugada.

-No, por supuesto que no… - Le dije recordando aquello que tenía dos semanas atorado en mi pecho y que no le había dicho por teléfono porque quería hacerlo en persona para ver su reacción y qué mejor que ese momento para hacerlo, el diablillo que habitaba en mí se hizo presente al ver la impaciente e inocente cara de mi pequeño hermanito. – Hace tiempo que quiero decirte que algo. – Él me miró impaciente y al mismo tiempo atento, esperando le dijera lo que tenía que decirle. – Me enteré que Eleanor Baker tiene un hijo. – Dije ante la cara de "ya sabía" que me ponía.

-Lo sé Stear, ese chisme es algo viejo. – Dijo sin sorprenderse por mi comentario.

-Lo qué no sabes es que su hijo también es actor y es la actual revelación de Broadway. – Le dije con malicia para que comprendiera lo que quería decir. Él me miró con los ojos bastante abiertos.

-¡No! ¡No puede ser! - Dijo comprendiendo lo que yo le había dicho entre líneas.

-Oh sí… y tú estás enamorado indirectamente de sus ojos. – Dije cerrando la puerta del auto para escuchar los gritos de mi hermano mientras me alejaba para entrar a la mansión de los OBrian.

-¡NO! ¡Stear! ¡Tienes que decirme que estás bromeando! ¡Stear! – Podía escuchar aún los gritos de Archie hasta que estos se perdieron cuando David obedeció mi orden de que lo llevara a la mansión de Annie, así se tranquilizaría un poco y cuando lo viera por la noche no estuviera aún enfadado conmigo. Sabía que había sido un poquito malo con él, pero la verdad el haber visto su sorpresa y desesperación al saber de ello no podía cambiarlo por nada del mundo.

Llegué hasta la puerta principal y hasta entonces los nervios me invadieron, había estado emocionado por ver a Patty, sin embargo el haber llegado hasta ahí no me había puesto a pensar en lo que debía decir tan repentinamente.

-Buenas tardes joven Cornwell. – Fue el saludo que me hizo el mayordomo, antes de dirigirme hacia el salón para que pudiera esperar a Patty. Saludé con la misma amabilidad y cortesía con la que me habían recibido y me senté sin poder evitar que mis nervios continuaran por la necesidad que tenía de ver ya a mi prometida.

A los pocos minutos de haber llegado, pude escuchar los pasos de mi novia, sabía distinguirlos de entre muchas damas, su intenso taconeo delataba que al igual que yo ella estaba impaciente por volver a verme. Cuando su figura apareció frente a mí pude observar lo hermosa que estaba, su figura no había aumentado en lo más mínimo a pesar de que yo tenía la loca idea que en esas dos semanas estaría como globo, por el contrario a lo que yo había imaginado en mi mente su figura se había estilizado, había perdido peso y su rostro se había afilado, podía ver que su busto se veía más prominente y eso me hizo estremecer al recordar que yo ya lo había probado. Me regañé mentalmente para apartar esa idea de mi cabeza y caminé impaciente para estrecharla por fin entre mis brazos.

-¡Patty! ¡Cuánto te he extrañado! – Dije con la voz entrecortada y los nervios a flor de piel, mi cuerpo temblaba y se estremecía al mismo tiempo de sentir la calidez y fragilidad de su cuerpo, el cual temblaba al igual que el mío por estar una vez más uno junto al otro.

-¡Stear! ¡Por fin! – Decía Patty con la voz nerviosa, llena de alegría. Sus ojos comenzaron a desprender sus lágrimas, víctima de la felicidad que la embargaba. Yo estaba igual que ella y ambos nos miramos a los ojos comenzando a reír como dos bobos enamorados, dos bobos que estaban impacientes por volverse a ver y estar juntos.

-¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes? – Pregunté con timidez indicándole con ello que estaba preocupado por ambos. - ¿Nuestro hijo? – Pregunté en su oído para que nadie pudiera enterarse de nuestra situación.

-Estamos bien amor, no te preocupes. – Decía con una sonrisa y una chispa en sus ojos, mientras las lágrimas no la dejaban hablar claramente.

-Estás mal delgada ¿Has comido bien? – Pregunté de nuevo impaciente, no es que no me gustara así, porque ¡Dios! ¡Se veía hermosa! El embarazo había sacado la belleza de una mujer y se había llevado con él las formas de niña que aún se manifestaban antes en su cuerpo.

-Es lo mismo que le hemos dicho nosotros. – Dijo de pronto su padre, quien llegaba a saludar también por cortesía.

-Sr. O'Brian. – Dije para saludar a mi suegro, quien me saludaba con una gran sonrisa demostrando que simpatizaba conmigo a pesar de la prisa con la que llevábamos todos los preparativos de la boda. - ¿Cómo está usted? – Pregunté extendiendo mi mano para saludar, para después dar un beso en el dorso de la mano de mi suegra quien venía acompañándolo.

-Muy bien joven Cornwell, esperando que viniera para ver si esta niña se recupera más rápido para la boda. – Dijo de nuevo visiblemente preocupado por su hija.

-¿Te has sentido mal? – Pregunté preocupado por ella, ya que si bien sabía que sus síntomas habían continuado temía que me hubiese estado ocultando algo y que fuese otro el motivo de su baja de peso, ya que yo tenía entendido que debía ser todo lo contrario.

-No, mi papá está exagerando. – Dijo Patty un poco tímida, tal vez intimidada por la presencia de sus padres.

-Es normal que la mujer baje de peso al extrañar a la persona amada. – Dijo la abuela Martha quien se incluía en el grupo que pronto se había formado. Sonreí de buena manera a la abuela, quien me saludó con una gran sonrisa, yo suspiré porque temía que siguiera molesta conmigo por mi atrevimiento, sin embargo al verla sonreír con amabilidad me sentí más tranquilo. – No creas que ya te perdoné. – Me dijo en cuanto se acercó a mí, intentando que solo yo la escuchara en su reclamo. Yo sonreí nervioso por su comentario ya que me avisaba que seguía molesta, y si yo temía algo más que el enojo de mi suegro era el enojo de la abuela Martha.

-¿Y bien Alistar, puedo llamarte así verdad? – Me preguntó mi suegro, dirigiéndose únicamente a mí.

-Por supuesto señor O'Brian. – Dije con todo respeto.

-Bien Alistar, quiero que me expliques bien todo el proceso de la boda porque ya falta menos de un mes. – Dijo recordándome que faltaban tres semanas para celebrar nuestra unión. Yo sonreí feliz por ese hecho, pero a la vez impaciente pensando que si dos semanas se me habían hecho eternas tres serían un verdadero martirio para mí.

-Lo indicado sería que ustedes estuvieran cuanto antes en Nueva York y quiero decirles que la mansión de la familia está dispuesta para ustedes cuando así lo decidan. – Dije seguro de que así era ya que ellos serían pronto una parte más de los Ardlay.

-Agradezco tu disposición y la de tú familia Alistar, pero preferiría que nos quedáramos en otro lugar que no tuviera nada que ver con los Ardlay. – Dijo para mi confusión, el Sr. OBrian entendió que yo no comprendía el motivo de su negativa. – Lo que sucede que las personas comenzaran a hablar acerca del repentino matrimonio que hemos anunciado y de por sí la gente se la vive inventando chismes y calumnias, no me gustaría que les diéramos gusto con nuestra actitud. – Dijo dando a entender que habían comenzado rumores del matrimonio que habíamos apresurado. Mi conciencia me pedía que hablara directamente con el Sr. O'Brian, pero Patty insistía que no era conveniente hacerlo, lo mismo que la propia madre de mi suegro, quien también decía que no era lo más recomendable.

-Sr. O'Brian, le aseguro que nadie tiene motivos para dudar de la integridad de Patty, ella es una persona noble, y maravillosa, una joven culta y de buenos principios, han sabido educarla y es por ello que yo no tengo ninguna duda en hacerla mi esposa. – Dije seguro de mis palabras ya que yo consideraba que el único culpable de aquella falta era yo y únicamente yo, que me escudé en la posibilidad de que no volvería, siendo completamente egoísta al no pensar en las consecuencias que esto podría traer en ella, ya que jamás había pensado en el desprestigio que yo podría ocasionarle por satisfacer mis deseos carnales.

-No se preocupe joven Alistar, sé muy bien los motivos por los que se tiene que apresurar la boda, su tío me explicó todo y déjeme decirle que estoy muy feliz de que sea usted un joven responsable que se ha dedicado a dejar fuera de su mente esa loca idea de ir a la guerra. – Dijo totalmente relajado, lo que me hacía confirmar que efectivamente él no estaba enterado que pronto sería abuelo. – Pero hay algo que le quiero pedir. – Me dijo mirándome fijamente a los ojos. Yo pasé saliva con dificultad al no saber qué es lo que me pediría.

-Diga usted Sr. O'Brian. – Dije intentando estar sereno al hablar.

-Quiero pedirle que de inmediato me den un heredero varón. – Dijo para mi sorpresa. – Lo que sucede es que siempre anhelé tener un hijo varón, sin embargo la salud de mi esposa no nos lo permitió y tuvimos solo la dicha de tener a Patty, pero con usted quisiera que me diera esa fortuna aunque para mí sería un nieto, heredaría la mayoría de mis bienes. – Dijo sorprendiéndome con su pedido, si bien era sabido que todos queríamos un primogénito varón quien no me decía que el bebé que esperábamos no sería una bella niña como mi Patty.

-No se preocupe Sr. OBrian, puedo asegurarle que trabajaré arduamente día y noche si es posible en darle antes de lo que se imagina un heredero. – Dije con una sonrisa.

-¡Stear! – Dijo Patricia realmente apenada por mi comentario, sin embargo me había salido tan naturalmente que no comprendí hasta que lo había dicho que le estaba confesando a mis suegros que no dejaría a su hija en paz hasta preñarla y eso ya había sucedido. Mi suegro sonrió complacido y mi suegra nos vio con el rostro sonrojado, no pude más que sonreír apenado por mi atrevimiento.

ARCHIVALD

Me había quedado con la boca completamente abierta y realmente ofendido con lo que Stear acababa de decirme, por supuesto que no podía ser cierto que ese imbécil fuese hijo de la gran Eleanor Baker. Mis memorias se fueron hacia los ojos de aquella gran actriz que tenía que reconocer que eran tan hermosos, su color azul más de una vez los comparé con los de mi hermosa Annie, sin embargo por ningún motivo los había jamás nunca en la vida comparado con los de Terry y a pesar de que tenía esos ojos cargados de odio hacia mí grabados en la mente no podía compararlos con la de aquella actriz que yo admiraba tanto.

-Vamos Archie, conoces a Stear, sabes que está bromeando. – Me animaba yo mismo alentándome de que no era verdad lo que me había dicho. ¿Cómo era posible que la actriz que tanto admiraba desde que era un niño fuese la madre de aquel inglés impertinente? Además él siempre había demostrado una aberración en contra de los americanos, de todos menos de Candy, pero siempre decía que éramos unos impuntuales, incompetentes y buenos para nada. - ¡Maldito arrogante! – Decía una vez más, reconociendo de pronto que realmente tenían algo de parecido en sus facciones. - ¡No puede ser posible! – Me decía consternado, tanto así que no me di cuenta cuando llegamos hasta la mansión de Annie.

-Joven Archivald. – Me dijo David con una sonrisa, al parecer él también se estaba divirtiendo con mi actitud.

-¿Tú también David? – Pregunté inconforme con el chofer, ya que siempre había sido más un amigo para todos, alguien que era confiable y amable con todos.

-Disculpe joven Archivald. – Dijo borrando su sonrisa para bajar del automóvil y dirigirse a la puerta. La abrió con el debido respeto que siempre mostraba por cada uno de los miembros y yo lo miré de soslayo, sin embargo no podía ocultar la sonrisa de mi rostro porque también se había estado burlando de mí.

-Te espero dentro de dos horas. – Le dije ya un poco más tranquilo. Él asintió también sonriendo y se dispuso a retirarse, mientras yo comenzaba a subir las escaleras rumbo a la entrada principal de la morada de mi novia.

-Buenas tardes amor. – Me saludó Annie con una hermosa sonrisa, el solo verla y ver sus lindos ojos azules me bajaron toda la frustración que había estado sintiendo por la noticia dada por Stear. - ¿Sucede algo? – Me preguntó una vez que sintió que me aferré a su cuerpo, desesperado por sentir la calidez y el dulce arrullo de su cuerpo.

-Nada mi amor, solo que tenía muchas ganas de verte. – Le dije para evitar comentarle la broma de la que había sido objeto momentos antes por mi hermano.

-Yo también ansiaba verte. – Me dijo con una linda sonrisa, colocando sus brazos sobre mi cuello para ver de frente mi rostro. Mis ojos se encontraron con los de ella y volví a perderme en ellos, como me gustaba hacerlo cuando buscaba algo de consuelo.

-¿Qué sucede Archie? – Me preguntó visiblemente preocupada, yo no podía ocultar la consternación de la que era objeto.

-Nada Annie… - Volví a insistir que estaba bien, pero conforme pasaban los minutos y entre más me veía Annie que algo no estaba bien, más sentía la necesidad de confesarle lo que Stear había hecho. Ella me miró con compasión y sus lindos ojos me conmovieron. - ¿Dónde está tu mamá? – Pregunté para asegurarme que podríamos conversar por un momento a solas.

-Ella está con la modista, la trae loca porque quiere que nuestros vestidos estén listos lo antes posible. – Yo lo miré confundido por un momento había olvidado que la boda de Stear y Patricia estaba próxima a realizarse. – Por la boda amor. – Me dijo sonriendo con ternura por mi descuido.

-¡La boda! – Dije realmente apenado por mi descuido. – Es verdad, la boda de Stear. – Dije para que se diera cuenta que ya había reaccionado.

-¿Me vas a decir que tienes? – Me preguntó ya un poco molesta, no podía seguir negando que nada pasaba porque era evidente para ella que así era. Le sonreí apenado por lo que tenía que decirle.

-Lo que sucede es que Stear me ha dicho algo que aún no puedo creer sea cierto. – Le dije algo apenado aún por mi comportamiento.

-¿Y qué es eso que te ha puesto en ese estado? – Preguntó confundida aún por mi forma de actuar. - ¿Es por el compromiso de Candy? – Me preguntó con el semblante decaído, ella sabía que Anthony le propondría matrimonio a Candy la noche anterior y de seguro esperaba que le comentara lo que sabía al respecto, sin embargo la noticia que Stear me había dado me había hecho olvidarme de todo.

-¡No! – Dije en cuanto pude procesar lo que ella podría pensar al respecto. - ¡Por supuesto que no! – Dije tomándola de su rostro para acariciarla con ternura. Me lastimaba pensar que ella creyera que aún podría tener algún tipo de sentimiento diferente al fraternal hacía Candy. – No es por el compromiso de Anthony y Candy. – Expliqué un poco más tranquilo al respecto.

-¿Entonces? – Peguntó con su gesto infantil, un gesto que me hacía sentir mayor ternura por ella y que me daban más ganas de protegerla, de tenerla a mi lado y me daba mucho miedo volver a lastimarla.

-Lo que pasa que el tonto de mi hermano me acaba de decir que el famoso hijo de Eleanor Baker es el mismísimo Terry Grandchester. – Dije verdaderamente ofendido por como sonaba aún dicho por mí, era completamente ridículo a mi parecer que eso fuese posible. Annie me miró con sus bellos ojos azules incrédulos por lo que decía.

-¿Y qué si fuese cierto? – Preguntó un tanto molesta por mi reacción.

-Pues que eso no puede ser posible. – Respondí defendiendo mi punto de vista.

-¿Por qué no? – Preguntó cruzando los brazos.

-¡Pues porque no! – Dije sin tener un motivo válido para que eso fuese real. - ¡Ella no puede ser su madre! – Dije una vez más necio en mi punto de vista.

-Esa no es una razón válida Archie, recuerda que dicen que la Sra. Baker tuvo un hijo mucho antes de ser famosa y que lo ocultó por varios años. – Dijo Annie recordándome aquella historia que había salido en el periódico a modo de chisme.

-Pensé que era un rumor, como el que dijeron cuando decían que le gustaba salir con muchachos mucho más jóvenes que ella. – Dije poniendo mis brazos alrededor de su cintura, quería acercarla a mí para mitigar su molestia. Ella nunca había podido evitar sentirse celosa por mi admiración por Eleanor Baker, sin embargo jamás le había dicho que sus ojos me recordaban muchísimo a los de ella.

-Sí, recuerdo que estabas muy entusiasmado con la idea. – Dijo de nuevo molesta, ahora disfrutaba cuando me celaba de esa forma, me hacía sentir importante con ella. Sus celos eran sutiles y tranquilos, incapaz de reclamarme de frente y yo me deleitaba viendo las expresiones que ponían sus labios cuando lo hacía, me hacían querer besarla una vez más, y así lo hice.

Aproveché que mi suegra no estaba cerca de nosotros y atrapé su boca lentamente, buscando profundizar el beso que le daba, abriendo su boca para que me permitiera invadirla, buscando su lengua con desespero. Ella abrió sus labios con timidez permitiendo que mi boca se deleitara con la suya, besando ahora con intensidad sus deliciosos y cálidos labios. Nuestro beso fue muy largo, intenso, húmedo, nuestras bocas se entrelazaban por dentro mezclando nuestros sabores que aumentaban para intercambiar más nuestros fluidos.

-Archie… - Dijo Annie en un susurro, completamente agitada y sonrojada, su pecho respiraba con dificultad y mis ojos se perdieron en el movimiento sutil y pausado de su escote. Pude deleitarme con el nacimiento de sus senos que se asomaban de manera discreta dejándome ver una probadita de lo que había debajo de aquel vestido azul.

-¿Qué sucede damita? – Le pregunté también con un susurro, aún complacido con el beso compartido, tenía días que no podía probar su boca de esa manera porque siempre tenía la presencia de su madre, jamás estábamos solos y cuando nos despedíamos no teníamos mucho tiempo para hacerlo y un simple beso casto y rápido era el motivo de nuestro despido, sin embargo me dejaba con ganas de más y aquel momento y la visible molestia de Annie habían hecho el momento ideal para que yo aprovechara y la besara con pasión y deseo. - ¿Acaso no te ha gustado? – Pregunté haciéndome el inocente, sin embargo mi voz salía queda, bajita y ella seguía respirando lento, su movimiento en su pecho continuaba y me hipnotizaba por completo.

-Si… me gusta… pero nos pueden ver… - Decía tímida por mi atrevimiento.

-No te preocupes, no viene nadie. – Le dije cerciorándome que así fuera y volví a besarla de la misma manera, intensa y apasionada, incluso más, ya que quería apoderarme de su boca por completo. La aferré a mi cuerpo y comencé a besarla una vez más sin siquiera despegarnos un segundo para buscar el tan preciado aire que ambos necesitábamos para respirar, pero que en ese momento estábamos decididos a dejar pasar con tal de seguir disfrutando de nuestros besos, besos que ambos habíamos extrañado y que necesitábamos para continuar existiendo.

-Te amo Archie… - Dijo en cuanto pudo hablar. Aquellas palabras encendieron en mí las alertas al recordar el problema en el que Stear estaba metido, comprendiendo repentinamente el momento en el que él había perdido el control de su cuerpo.

-Yo también te amo damita, no lo olvides. – Dije separándome de ella un poco para darle espacio, motivo que la hizo confundirse, pude verlo en sus facciones al ver como dejaba de sonreír.

-¿Sucede algo? – Preguntó aún agitada, aún no se recobraba de los besos que habíamos compartido.

-No… - Dije visiblemente afectado por la pasión. – Lo que pasa que no quiero ofenderte damita. – Dije muy cerca de sus labios. Ella volvió a sonreír y dejó escapar un suspiro de alivio.

-Vamos al jardín. – Me dijo convencida de que caminando se pasarían nuestras ganas de seguir con nuestras muestras de cariño.

-Vamos. – Le dije un tanto incómodo, intentando detener la excitación naciente de mi cuerpo, caminando con cuidado para dirigirla hasta el jardín que ella me había invitado recorrer.

Llegamos hasta una pequeña banca que apenas nos daba espacio para los dos. Ella se sentó y pude advertir que seguía sonrojada.

-Siento haberme propasado con mis besos. – Le dije apenado. Ella sonrió y negó sin dejar de hacerlo.

-No… me gusta que me beses así… me hace sentir bonita… - Dijo apenada por lo que me confesaba. La tomé con ternura y levanté su rostro para que me viera de frente.

-Tú eres bonita… muy bonita… eres muy hermosa Annie... - Dije buscando su tierna mirada, ella aceleró una vez más su respiración. Sentí su nerviosismo, me gustaba la manera en la que reaccionaba a mi tacto y me aventuré a acariciar su mejilla para recorrer después su oreja y acercarla a mí para besar una vez más sus labios. – Eres para mí la más hermosa del mundo. – Dije sincero, ya que así era, ahora Annie era la mujer más hermosa del mundo y yo estaba completamente enamorado de ella.

La besé con sumo cuidado, con lentitud, evitando descontrolarme, tomando sus labios con besos cortos y húmedos. Annie levantó su cabeza y dejó su mentón frente a mí y yo lo besé con la misma ternura que ella me provocaba, sentí como la piel de sus brazos y su cuello se estremeció y podía ver los bellos expuestos de su cuerpo totalmente erizados. Eso elevó mi orgullo, yo sonreí y comencé a besar su cuello con total recato, sin embargo a pesar de ser besos cortos y tiernos no evitaban por más que lo quisiera la reacción de mi parte inferior.

-¡Señorita Britter! – Se escuchó la voz a lo lejos de la mucama que venía en busca de mi novia, dándonos un susto al creer que habíamos sido descubiertos en nuestra intensa demostración de amor. Ambos nos miramos con los ojos abiertos, agitados y realmente sonrojados.

-¡Aquí estamos! – Respondió Annie casi de inmediato, agitando su mano para llamar la atención de la joven.

Nos levantamos de nuestro lugar para ir hasta donde hablaba la joven, mientras nuestros pasos eran apresurados y nerviosos, intentando calmar nuestra excitación y susto del momento.

-Joven Cornwell, su chofer ha llegado por usted. – Dijo dirigiéndose a mí, obligándome a mirar mi reloj para comprobar que efectivamente habían pasado dos horas exactas. Suspiré desilusionado porque a pesar de haber estado con ella a solas esas dos horas comprobaba que ahora, no eran suficientes para mí.

Caminamos lentamente hasta donde me esperaba David, queriendo detener un poco más tiempo nuestra despedida. Annie me miraba tímida, su rostro estaba aún colorado por el momento compartido y yo sonreía como un tonto por la felicidad que me embargaba, era la primera vez en muchos días que podíamos estar a solas compartiendo sin la presencia de su madre. Annie y yo habíamos pasado muchos momento a solas, habíamos viajado incluso juntos hasta Lakewood sin la compañía de nadie, sin embargo creo que su madre también se dio cuenta del cambio que surgió dentro de mí porque ahora ella misma se encargaba de estarnos vigilando la mayor parte del tiempo.

-Hasta mañana damita. – Le dije con ternura, haciendo que de nueva cuenta se sonrojara, se veía hermosa con ese tono sobre su piel, hacía que le resaltaran aún más sus bellos ojos azules.

-Hasta mañana, Archie. – Me dijo con timidez, sonriendo feliz por el momento compartido. – Mi mamá mañana tal vez también vaya con la modista. – Me dijo como advirtiéndome que tal vez compartiríamos otro momento a solas.

-Lo deseo con ansias. – Dije besando el dorso de su mano, mirándola con intensidad, mirada que le decía lo mucho que había disfrutado aquella tarde, ella lo comprendió porque su respiración dejó de fluir y se abandonó al calor de mis labios sobre su mano.

Como todo un caballero hice la reverencia adecuada para mi novia y la joven mucama que ahora estaba acompañándola y subí al auto para ir ahora por Stear quien de seguro también tenía que dejar descansar a su prometida.

Llegamos hasta la mansión de los O'Brian en pocos minutos y tuvimos que esperar un momento en lo que Stear se despedía de Patty, a pesar de la ansiedad que tenía por corroborar lo que me había dicho antes de que bajara del auto, le estaba dando la oportunidad de que se despidiera como era debido de su dama. Me quedé pensando en lo afortunado que era Stear al estar tan próximo a casarse con la chica que amaba, recordé a Anthony y también me alegraba de que por fin alcanzara la felicidad al lado de Candy, tanto él como Stear eran dos jóvenes comprometidos a pesar de su juventud e incluso Stear estaba próximo a ser padre. Sonreí al imaginar que yo también deseaba ese tipo de felicidad en mi vida y los ojos azules de Annie aparecieron en mi mente, su rostro tímido y sonrojado, su sonrisa inocente y dulce, toda ella me agradaba, estaba verdaderamente enamorado de ella y mi corazón latía acelerado deseando estar a su lado por más tiempo.

-Veo que a alguien le fue muy bien. – Dijo Stear con una sonrisa burlona, llamando mi atención repentinamente ya que no lo había visto llegar. Me había sumido en mis pensamientos, tanto que había olvidado dónde me encontraba. - ¿Qué dice mi cuñadita? - Me preguntó al ver mi sonrisa de enamorado. – Así estaba yo el día que… - Dijo creo yo recordando el día que había ocurrido aquello con Patricia.

-¡No! – Dije de inmediato, no quería que se prestara a malas interpretaciones. – Annie y yo estamos apenas conociéndonos en el campo romántico. – Dije suspirando, los besos compartidos con Annie me habían dejado pensando realmente en lo que quería para mi futuro.

-Llévalo con calma Archie. – Me dijo Stear como consejo, yo lo miré un poco confundido ya que no pensaba que él sentía se estaba apresurando. – Todo lleva su tiempo, y a pesar de que Annie y tú tienen más tiempo saliendo que Patty y yo, nosotros comenzamos primero nuestra relación. – Me dijo recordando que yo acababa de comenzar a vivir este noviazgo con Annie a pesar de que todo mundo creía que éramos novios desde el colegio.

-Tienes razón Stear, pero Anthony tiene mucho menos tiempo con Candy y ya se comprometieron. – Dije recordando que ellos también al haber estado mucho tiempo separados comenzaban a vivir de una manera diferente su amor. – Además Anthony y yo somos de la misma edad. – Dije seguro de que yo también me sentía listo para un compromiso serio con Annie.

-Es verdad, pero el amor de ellos fue siempre desde el principio y a pesar de estar separados ellos seguían en el corazón uno del otro y a pesar de su compromiso Anthony quiere dar ese paso hasta que se levante por completo de la silla de ruedas. – Dijo mi hermano señalando que el compromiso de ellos iba para tiempo después.

-Entiendo, de todas maneras también pienso que es demasiado pronto para un compromiso con Annie. – Dije sintiéndome cada vez más inseguro de aquello que decía, ya que yo estaba convencido de que Annie era la mujer de mi vida, estaba seguro que era ella con la que quería pasar el resto de mi vida y que ella y solo ella fuera la madre de mis hijos. Stear sonrió tranquilo por mi comentario y yo correspondí a su sonrisa. - ¿Cómo te fue con Patty? – Pregunté para saber de mi cuñada, a pesar de que yo la había visto a diario desde que él se había ido.

-Excelente, pronto estaremos casados y nos iremos a vivir a Nueva York. – Me dijo realmente ilusionado. En ese momento recordé lo que me había dicho antes de bajar del auto.

-Excelente, ahora dime ¿¡Qué es eso de que Terry es el hijo de Eleanor Baker!? – Pregunté realmente desesperado. Stear comenzó a reír por mi estado y me miró volviendo a reír haciéndome creer que era una broma y se estaba burlando de mí.

-Es la verdad Archie, Candy nos reveló a Anthony y a mí que ella era su madre, que lo tuvo muy joven antes de que el Duque fuese Duque y que él mismo se lo arrebató cuando ella comenzó su carrera de actriz porque era una vergüenza para la realeza. – Explicó mi hermano dejándome con la boca abierta, ofendido por que Candy nos había ocultado esa información y que al parecer ella tenía tiempo que la conocía.

-¿Candy lo sabía? – Pregunté para cerciorarme si en verdad así era. - ¿Desde Cuándo? – Pregunté confundido.

-No me lo dijo, pero yo creo que desde mucho antes de salir del Colegio. – Explico una vez más. Mi sonrisa de enamorado había quedado atrás para dar paso a mi cara de confusión.

-¡No lo puedo creer! – Dije poniendo mis manos sobre mi rostro mientras las jalaba hacia abajo en señal de frustración. - ¿¡Sabes lo que eso significa!? – Pregunté mirándolo a los ojos y tomándolo por las solapas al mismo tiempo.

-Qué estás enamorado de los ojos de Terry Grandchester. – Dijo burlándose de mí, sin embargo yo sabía que eso era verdad ya que para nadie era un secreto que los ojos de las mujeres para mí eran mi debilidad y desde que era un chiquillo yo miraba los ojos de Eleanor como los más bellos del mundo y eso me estaba causando ahora náuseas dentro de mí.

-¡Esto no puede ser! – Decía sin creer todavía lo que Stear me había dicho, él se reía aún más fuerte y yo sentía que me dolía el estómago por la realidad que estaba viviendo. – Definitivamente a partir de ahora dejaré de admirar a Eleanor Baker. – Dije decidido a dejar de pensar en los ojos de ella como los más hermosos que había visto. – A partir de ahora los ojos de Annie son los más bellos del mundo. – Dije como si eso no fuese verdad, sin embargo algo dentro de mí me decía que así era realmente, que los ojos de Annie eran para mí los más hermosos del mundo.

-Aunque lo digas de broma hermano. – Me dijo Stear palmeando mi espalda. – Para ti los ojos de Annie son los más hermosos del mundo. – Dijo haciéndome ver que realmente era así, la admiración que tuvimos los tres por aquella actriz había quedado solo en eso, en una admiración que se había quedado en el tiempo al enamorarnos con tal intensidad de nuestras pequeñas damas y más ahora que la madurez estaba tocando a nuestras vidas de manera insistente.

Continuará…

Y terminamos con otro capítulo más, espero haya sido de su agrado. Muchas gracias por leer y mantener el interés en la historia.

TeamColombia. Hola hermosas, cómo están? Espero mucho mejor. No se preocupen mi dedo ya se encuentra mucho mejor y a pesar que no puedo escribir como quisiera por lo menos ya me permite moverlo más. Alguna de ustedes comentó que esta historia es la más larga en la que Anthony y Candy han consumado su amor, pero los motivos son válidos, él no puede caminar, está en terapia par volver a hacerlo y teme no realizar un buen desempeño, sin embargo tarde o temprano sucederá y en esta historia les confieso es tarde... muy tarde... jajaja. Muchas gracias por leer y espero que ese detalle no las libre del interés que muestran por la historia. Muchas gracias por leer, les mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Julie-Andley-00. Hola hermosa, muchas gracias por tu preocupación, me siento mucho mejor y espero que pronto pueda ser completa la recuperación porque te confieso que a pesar de que puedo escribir más rápido no es lo suficiente para mi para actualizar. Me alegra que te haya gustado el capítulo anterior y mucho más me alegra que te guste la historia, creo que es la que más capítulos tendrá de los que he escrito ya que escribo y escribo y no termino de transcribirla, jamás creí que hubiese quedado tan larga. Muchas gracias por leer hermosa y sobre todo por comentar, te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Ster Star. Hola hermosa cómo estás? Espero que las cosas vayan avanzando. Tienes razón Candy está ya completamente en las manos de Anthony, se ha enamorado como decimos hasta los huesitos y Anthony no está muy lejos de estar igual, ambos completamente correspondidos en sus sentimientos, como lo merece cada uno de ellos. Terry no estaba con Susana cuando estaba con Candy, a lo que se refiere la pecas es que cuando Candy llegó a Nueva York, Terry ya había decidido quedarse con Susana desde que sucedió el accidente. Terry para mí es un don Juan, un chico que desde joven hizo lo que quiso y con las escapadas que se daba en el colegio a beber y tomar creo que entre líneas sabemos que no era lo único que hacía. Aún falta un poquito más para el encuentro, es lo que decía antes que la historia quedó muy larga y temo se enfaden de continuar leyendo, espero que no suceda. Gracias por comentar hermosa y decirme tus dudas. Te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones amiga bella. Recibí doble tu comentario y me sorprendí que fuera el mismo jejeje.

Rose1404. Hola hermosa, gracias por tus buenos deseos. Me alegra saber que tu bebito está muy bien! que emoción debes de sentir, disfruta mucho tu embarazo y duerme... duerme mucho estos días por favor, aprovecha. Espero que este capítulo te guste tanto como el anterior. Te mando un fuerte abrazo hermosa, saludos y bendiciones.

lemh2001. Hola hermosa! Me alegro que te haya gustado la perspectiva de Candy, te confieso que adoré escribir ambos capítulos, los dos con sus temores y sus anhelos en mente, sin embargo con la confianza debida para enfrentarlos y demostrar de lo que son capaz de hacer por el ser amado. Muchas gracias por tus buenos deseos y tú preocupación, ahí la llevo jejeje sin forzarlo o tendré que atrasarme más en las actualizaciones y por lo pronto no es opción para mí. El temblor que ocurrió en la Cd. de México fue lamentable, tengo amigos y familiares en esa ciudad y gracias a Dios todos están bien, a mí me queda como a 30 horas en auto, así que me enteré por una amiga que estaba realmente asustada. Muchas gracias por tu empatía, te mando un fuerte abrazo hermosa, saludos y bendiciones.

Mayely León. Hola hermosa! gracias por tus buenos deseos. Candy hace rato que está convencida que Anthony es su amor, sin embargo él era el temeroso, pero ya quedó todo aclarado. Terry es actor dramático, y como todo actor dramático pues hace drama, qué más podríamos esperar de él? Muchas gracias por leer hermosa, te mando un fuerte abrazo, saludos y por supuesto bendiciones para ti y tu familia.

María José M. Hola hermosa me alegro que te haya gustado el punto de vista de Candy, la verdad que me gustó mucho escribir los sentimientos que tiene en su interior y poder explicar lo que sintió cuando Anthony le estaba declarando su amor. No tienes que agradecer, al contrario soy yo la que debe de agradecer a cada una de ustedes la oportunidad que le dan a mis historias. Muchas gracias por ser una lectora constante de cada una de ellas. Te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Muchas gracias a todas las demás que leen y no dejan su comentario, gracias por leer y por estar al pendiente de la historia, ojalá un día te animes a dejar uno aunque sea al final.

GeoMtzR

25/09/2022.