Disclaimer: Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, la historia es de iambeagle, la traducción es mía con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight is property of Stephenie Meyer, this story is from iambeagle, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic


Después de los discursos (Edward fue perfecto con el suyo) y el corte del pastel (Alice estrelló su rebanada en la cara de Jasper, pero como un caballero él se contuvo, simplemente besándola en respuesta), la noche se siente un poco más ligera y el alcohol fluye.

Hemos tenido algunos momentos tiernos con Edward cuando bailamos o nos quedamos solos, y él tiene cierta mirada en sus ojos. Nunca deja de hacerme sentir querida, amada, y esta noche va más allá. Calienta mi corazón y hace que mi cabeza dé vueltas.

Estoy sentada en la mesa viendo a Alice y Jasper en la pista de baile, abrazándose el uno al otro con tanta dulzura. El momento es interrumpido por la voz de alguien a mi izquierda.

―Bella, ¿verdad?

Me giro para levantar la mirada desde mi asiento y me encuentro mirando a una rubia alta de piernas largas con helados ojos azules y una mirada fría para acompañarlos. La sonrisa forzada en su rostro es la única indicación de que está intentando ser amigable, creo.

Alcanzando mi copa de champán digo:

―¿Y tú eres?

―Tanya.

Su rostro es expectante, como si se supone que he oído hablar de ella.

―Encantada de conocerte. ―Asiento con la cabeza, tratando de no dejar ver que no sé quién es―. ¿Cómo conoces a Alice y Jasper?

Se sienta en el asiento de Edward, y busco más allá de ella para verlo en el bar. Está envuelto en una conversación con Emmett, y cuando lo veo reírse de lo que sea que le digan, sonrío. Es tan contagioso, incluso desde el otro lado de la maldita habitación.

―Como estaba diciendo ―interrumpe Tanya, compitiendo por mi atención de nuevo―, conozco a la familia Cullen desde hace mucho tiempo. Mucho tiempo.

―Eso es maravilloso. ―Ella me cuenta la historia de cómo su padre conoce a Carlisle desde la universidad y cómo fue a la escuela con Alice y Edward durante diez años de sus vidas. Escucho, bebiendo mi champán, soltando un maravilloso y encantador de vez en cuando. No debe estar recibiendo la respuesta correcta de mí, porque decide agregar que ella y Edward solían salir. Intermitentemente. Amor realmente complicado y trágico. Casi ruedo los ojos.

―¿Entonces debe ser raro estar aquí hoy? ―ofrezco.

Mira detrás de ella hacia donde está parado Edward. Él todavía no se ha dado cuenta de que Tanya está aquí, pero tengo la sensación de que, si lo hiciera, pondría fin a esto. Por otra parte, puedo manejarlo sola. Es una de las cosas que más ama de mí, creo.

―No es raro ―finalmente arrulla―, Edward y yo todavía somos muy cercanos. Realmente no pierdes una conexión así con alguien, ¿sabes?

Mis ojos se estrechan un poco.

―Supongo que sí.

―Entonces, ¿cuánto tiempo han estado tú y Edward...? ―Hace una pausa convenientemente y bebe un sorbo de champán―. Supongo que realmente no sé qué es lo que están haciendo.

Parpadeo, suspirando ligeramente.

―Bueno. Vivimos juntos…

―¿En serio?

―Y hemos estado saliendo durante seis meses más o menos.

―No demasiado ―reflexiona.

―Tiempo suficiente.

―Creo que en realidad no he oído hablar de ti ―escupe con frialdad.

―¿No has oído hablar de mí? ―repito, ligeramente divertida.

―Ni una sola cosa.

―Eso no es del todo cierto.

―¿Por qué lo dices?

―Bueno, sabías mi nombre. Así que... ¿debes haber oído algo sobre mí?

A ella no le gusta esta respuesta. En absoluto. Pero para darle algo de crédito, mantiene la compostura. No me puedo imaginar a Edward alguna vez estando con alguien como ella, pero asumo que no fue tan trágico o tan parecido a una historia de amor como ella lo insinuó. No me sorprendería si él la dejó fácilmente y ella ha estado guardando la esperanza todos estos años.

Empieza a sonar una canción lenta y sus ojos se iluminan, como si hubiera encontrado una nueva manera de meterse debajo de mi piel.

―¿Te importa si lo tomo prestado para un baile? Me muero por ponerme al día.

Levanto mi copa de champán a modo de saludo.

―En absoluto.

Es cómico, de verdad. Por mucho que quiera sacar mi pierna y hacerla tropezar mientras se levanta de la mesa, no puedo evitar sentirme mal. Ella es obviamente infeliz. Mierda, yo también lo sería si Edward tampoco me quisiera. Con ese pensamiento, bebo el resto de mi champán.

Charlotte, la cita de Emmett, se inclina hacia mí.

―Eso fue brutal.

Me río ligeramente, metiendo un mechón de cabello detrás de mi oreja.

―¿Fui grosera?

Charlotte resopla, y la amo un poco.

―Ni siquiera un poco. Tanya ha estado esperando para hincarle el diente a Edward desde que él se mudó hace un año. Solo está enojada porque él está loco por ti.

Me aclaro la garganta, pasando mis manos por la parte delantera de mi vestido, viendo como Tanya cruza la habitación con confianza. Interrumpe a Edward y Emmett, y sonrío un poco cuando me doy cuenta de que Edward está un poco molesto. Se demuestra en la forma de su mandíbula, la forma en que no la mira a la cara. Ella está hablando, hablando, hablando, y parece que están escuchando a medias. Cuando ella asiente hacia la pista de baile, Edward niega con la cabeza, luego palmea a Emmett en la espalda, tal vez ofreciéndolo en su lugar. Aparto la mirada después de que toma una copa de champán para mí y un whisky para él. Muy pronto, se está sentando en su asiento.

―Gracias ―le digo, tomando la copa―. Entonces, conocí a Tanya.

Levanta las cejas, tomando un largo trago de whisky.

―¿Cómo te fue?

Mi sonrisa es exagerada.

―No le gusto, eso está claro.

Edward no parece divertido por esto.

―A ella no le gusta mucha gente.

―Le gustas tú. De hecho, yo diría que todavía está enamorada ―comento, midiendo su reacción―. Nunca he oído hablar de ella.

Apoyando su antebrazo sobre la mesa, se inclina más cerca de mí, sosteniendo mi mirada.

―No hay mucho que contar, honestamente. Salimos en la escuela secundaria durante unos meses. Tenía sentido, solo en la forma en que la gente quería que estuviéramos juntos. Incluso lo esperaban. Pero no me gustaba.

―¿No la amabas?

―No. Nunca pude hacerme sentir de esa manera por ella. Tú, por otro lado... ―Haciendo una pausa, su mano se desliza debajo de la mesa, sus dedos rozan mi muslo expuesto, poniéndome la piel de gallina―. Ha sido tan fácil amarte, Bella.

No puedo evitar inclinarme, encontrando su boca con la mía. Tiene un sabor floral, ahumado. Dejo que profundice nuestro beso solo por un momento porque puede volverse indecente rápidamente, y todavía estamos cerca de otras personas.

―Te amo. ―Lo beso una vez más, limpiando debajo de su boca para quitarle mi lápiz labial―. Pero la próxima vez, ¿tal vez me avisas? Me gustaría saber que me van a acorralar así.

Él asiente, buscando mi rostro.

―Si te hizo enojar, puedo hablar con ella.

Niego con la cabeza.

―Está bien. Prefiero que te quedes muy, muy lejos de ella. Además, sentirme posesiva no es necesariamente el peor sentimiento ―murmuro, tirando de la solapa de su chaqueta para que nos besemos de nuevo―. De hecho, podría ser capaz de traducir ese sentimiento en algo... más.

Él sonríe, porque lo sabe.

―¿Como qué?

―¿Pasión? ―ofrezco casualmente. Sus dedos están allí de nuevo. Comienzan cerca de mi rodilla, dejando un rastro hasta que llegan a la parte superior de la abertura, donde el vestido se encuentra con el muslo―. ¿Lujuria? ―agrego sin aliento. Su mano se desliza bajo la tela de mi vestido, y abro un poco las piernas, sus dedos avanzan poco a poco hacia donde más los quiero.

―Más que lujuria, espero ―susurra, los ojos oscureciéndose con solo eso. Algo detrás de mi cabeza debe llamar su atención porque su mano de repente se ha ido, y asiente levemente antes de volver a mirarme.

―¿Qué ocurre? ―pregunto, girándome para ver a Emmett alejándose.

―Nada. ¿Bailas conmigo? ―pide, poniéndose de pie y alcanzando mi mano.

Le sonrío, colocando alegremente mi palma en la suya.

―Siempre.