Nada me pertenece, todo pertenece a J. K. Rowling. Y este relato esta hecho
sin ánimo de lucro. Bla bla bla.
Hala ya esta dicho. Parejas principales: Harry y Draco. Aunque no son los únicos "en pillar cacho". El próximo capítulo estará restringido a menores de edad, por favor si sois menores de edad o no toleráis el sexo y la violencia no leáis los siguientes capítulos. Gracias.
Esta saga tendrá contenido Yaoi, slash, gay, o como quieras llamarlo, si crees que puede herir tu sensibilidad emocional o moral, no leas esto. ¡¡Si no es así adelante!! ¬_¬,
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
Hacía ya días que Draco Malfoy estaba fuera de la enfermería. La Sra. Pomfrey se había negado a dejarle marchar antes "por si las moscas" decía ella. Severus no sabía nada de su padre, le había mandado un par de lechuzas, pero no había contestación. Se sentó al borde del lago. Mirando el horizonte. Suspiró. Hacía ya diez minutos que tenía que estar entrenando para el próximo partido, pero simplemente no le apetecía. No tenía gracia, ya no le atraía.
Pensó en Harry Potter, su enemigo. Su rival. Su antagónico. El niño de oro, perfecto, amable, amigable, valiente, con suerte Sin embargo él espantaba a los amigos (los verdaderos), era hijo de un mortifago, un niño rico, no era para nada amable, era sarcástico, cruel, despiadado. Y lo peor de todo, Draco se estremeció de horror, tenía todas las posibilidades de ser un mortifago. De matar. Admitía que la mayoría de sus compañeros de casa se lo merecían, sin embargo el solo hecho de pensar en matarlos le hacía temblar; pero el pensar en matar Harry eso ya le horrorizaba. ¿Había dicho Harry? Él no quería ser otro gusano a los pies de un tipo que necesitaba urgentemente un psicomago. Se había dejado llevar por todo lo que su padre quería, pero ser esclavo no entraba en sus planes. Ahora estarían entrenando. ¿Quién le sustituiría? Suspiró de nuevo. Jugar sin el cara-rajada no tenía gracia. Se levantó con una piedra en la mano. La tiró con rabia, como si no quisiera romper el lago y hacerle un agujero. Vociferó, imprecó, pataleó y finalmente gritó a voz en cuello:
- No voy a ser un mortifago. ¿Me oyes? No seré un asesino. - Se calmó un
poco. Se sintió mejor. Notó una mano apoyarse en su hombro. Su cabeza giró para encontrarse con los ojos de su padrino.
- No dejaría que lo fueras. Tú no. - Susurró Severus Snape.
- Mi padre. -
- Él tampoco lo dejaría. - Le sonrió tiernamente, con una sonrisa, que
llevaba años y años ocultando, fingiendo que no existía - Dumbledore
quiere preguntarte algo. Los dos se abrazaron, como si llevaran años queriendo hacerlo. Fuertemente, sin querer soltarse. Se separaron, arreglándose la ropa. Draco Malfoy, recuperó la compostura. Snape se alejó un poco de él.
- Le agradecería que olvidara este incidente, Profesor Snape.- Dijo
fingiendo calma y frialdad. El adulto volvió la cabeza al muchacho con su conocida mirada agria.
- No sé de que me está hablando, Sr. Malfoy.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Abrieron la puerta. Todo sonido en la sala quedo apagado por momentos, los dos recién llegados se sentaron. El joven Slytherin estaba muy nervioso. Jugueteó con su túnica como un chiquillo. Pronto comenzaron las preguntas, Las mismas que habían preguntado días antes. Y las respuestas fueron las mismas, no sabía como había llegado a "ese lugar", ni cómo había salido, ni cual era la llave de "entrada". Media hora llevaban discutiendo lo que podía ser, cuando Dumbledore alzó la mano pidiendo silencio.
- Si no me equivoco, dentro unos momentos alguien nos dará las
respuestas. Nadie dijo nada, estaban acostumbrados a las rarezas de ese viejo mago, que aunque de apariencia senil y despistado, sabía siempre lo que ocurría.
- Srta. Granger, Sr. Weasley adelante. - Dijo amigable cuando alguien
tocó la puerta. Los dos gryffindors entraron sudorosos, jadeantes, con aspecto de haber corrido mucho, pero con una sonrisa en los labios. Jadearon un "hola" y se apoyaron en la pared, cogiendo aire. Ron miró con desprecio como un chico rubio observaba impasible el fénix. La chica llevaba en un cuaderno que agarraba como si estuviera hecho de oro.
- Creo que no me equivoco cuando digo que esa libreta contiene la
buscada respuesta. ¿Verdad? Asintieron con la cabeza sin poder hablar. Tendió la libreta a la profesora, esta la cogió y la leyó en alto lo allí escrito. Explicaron cómo habían deducido (había deducido Hermione, perdón, Ron solo la miraba embobado) que era algo que inyectado producía esas "alucinaciones".
- Pero no eran alucinaciones. Me confundí en eso y me perdí mucho
tiempo hasta que comprendí que no eran alucinaciones sino vivencias. Hermione ya recuperada parecía exaltada por luces divinas, ni Juana De Arco en pleno éxtasis. Contó como vio marcas de atadura, cómo se abrían heridas en Harry sin que se hiciera nada.
- Su cuerpo está divido entre este plano y otro abierto, que si no me
equivoco por el-que-no-puede-ser-nombrado. Para ir a ese plano solo hace
falta una poción Y lo mismo para volver. Eran demasiado complicadas para
nosotros así que pensamos en el Profesor Snape. Después de todo es el
mejor haciendo pociones.
Snape sonrió con ironía.
- 5 puntos para Gryffindor. - La profesora alzó una ceja - Es lo único
inteligente que le he oído decir hasta ahora. - Se justifico él
encogiéndose de hombros.
- Todo arreglado entonces. Severus hará la poción y Harry volverá. -
Mcgonagall Se calló de pronto- ¿quién ira a buscarlo? No creo que quien-
vosotros-sabéis le deje ir tan fácilmente.
Draco se hundió más en el sofá. Durante todo ese tiempo había estado intentando camuflarse con la sala. Pasando desapercibido, para que la gente no viera que sus ojos estaban a punto de llorar. Su padrino le miró y sonrió. Ya lo sabía desde hacía tiempo. No quiso que su ahijado sufriera más por culpa de un niñato problemático. Cuando lo trajeran de vuelta ese Potter tendría una charla con el adorable niño dorado. Gruñó.
- Yo lo haré. - Todos se giraron hacía la recién abierta puerta.
En la puerta se encontraba Remus Lupin, sus ojos se veían tristes.
Apagados. Desde que Sirius calló en el velo el hombre se había vuelta
más serio y taciturno de lo normal.
- Yo iré a buscar a Harry.
- Bien, todo arreglado. Descansa hasta que la poción esté preparada,
Remus. Será una misión dura. Necesitarás todas tus fuerzas y tus
facultades para hallar a Harry.
Nadie quiso comentar nada. Mcgonagall miró a Dumbledore. Este sonreía. La profesora suspiró.
- voy a visitar al chico. ¿Vienes Remus? Una vez se hubieron ido los profesores cada uno con sus quehaceres los alumnos quedaron frente a su profesor.
Hermione miraba de reojo a Malfoy, aquel duro y frió chico, no entendía la razón por la que se encontraba allí.
Draco quiso ser transparente, invisible. Salir de allí e irse a algún lugar alejado de todo y todos para tranquilizarse.
- Con su permiso Profesor Dumbledore me gustaría volver a mi
habitación. No espero respuesta. Camino despacio hasta la puerta y una vez la hubo atravesado salió corriendo. Queriendo escapar de las emociones que le llenaban el corazón. Emociones que nunca había sentido.
- Gracias por vuestra ayuda - El director les miró satisfecho - ¿Podría
pediros otro favor? - Los gryffindors asintieron - ¿Podéis acompañar a
Draco? Creo que en estos momentos está corriendo hacia el lago. No me
gustaría que hiciera tonterías.
Ron abrió la boca para protestar. Pero el codazo de Hermione le hizo callar.
- Claro.
Una vez fuera, caminaron hacia el lago.
- ¿Te has vuelto loca? Estamos hablando de Malfoy. Ese que nos ha hecho
la vida imposible. El que te llama "sangre sucia" - Hermione apretó los
dientes con fuerza. Ron agachó la cabeza -Lo siento, no quería decirlo.
Yo. Pero, bueno, es que, a nosotros que más nos da lo que haga ese
presumido.
- Está extraño. - Susurró pensativa - Cómo si le afectara de algún modo
el estado de Harry. Ni siquiera nos delató cuando íbamos a la enfermería.
Parecía preocupado.
- Sí, claro. Y filch esta monísimo con un tutú rosa, no te fastidia.
Draco estaba en el mismo lugar que antes. Al pie del lago. Sentado pensando. Tenía las piernas apretadas contra el pecho. Estaba encogido, echo una bola casi. ¿Por qué este sentimiento? ¿Por qué ese maldito Potter? Por que no, Pansy o Blaise o. suspiró. Bueno, Pansy, no. Pensó en la sombra. Le dio un escalofrío. Harry estaría solo con él. Cuando despertó la sombra los había cazado. Suspiró de nuevo. - Si tan solo pudiera ayudarte. Hacer algo. - Susurró en voz alta. Se le encendió una bombilla. Sonrió. Sabía lo qué haría.
- Hola. - Conoció la voz. Esa "sabelotodo" Granger. Draco se giró al momento. Vio como Ron parecía airado diciéndole algo a su amiga en voz baja, pero esta le ignoró totalmente. El pelirrojo se cruzó de brazos y se enfurruñó.
- Pensamos que querrías compañía.
- ¿Qué te hace pensar que necesito la compañía de un pobretón y una
sangre-sucia? El pelirrojo Apretó los dientes y se dirigió hacía el rubio con decisión.
- Mira Malfoy - Escupió el nombre como si fuera algo asqueroso- Quizás
tengamos menos dinero que tu familia, pero mi familia no se ha tenido que
arrastrar ni lamerle los zapatos a nadie para tener lo que tiene.
- ¿Tener? ¿Pero tenéis algo? Además mi famil.
- ¡Parar de una vez! Parecéis idiotas. Mira Malfoy hemos venido para que
nos cuentes cosas sobre ese lugar. Nosotros vamos a ayudar a Harry a
salir de allí. Ron suspiró, Mione no tendría que haber dicho eso; Ahora ese idiota se chivaría. Draco sonrió como solo un Slytherin sabía hacerlo. Quizás podrían serle útiles esos dos. No eran lo mejor de lo mejor, pero...
- Claro, porqué no. Podremos ayudarle, pero a cambio me tendréis que
hacer un favor.
- ¿Favor? - La chica le miró recelosa - ¿Qué favor?
- ¡OH! No es nada. Cuando Potter esté de vuelta os diré qué hacer.
El pelirrojo volvió a suspirar, decididamente no le iba a gustar esto, pero todo era por el bien de su amigo.
- Harry ya me puede ir comprándome una saeta de fuego por tener que
aguantar a este cretino. - Le susurró a su amiga. Está solo sonrió.
- ¿Seguro qué no lo has dejado en alguna parte? - Preguntó Minerva -
Igual la has cambiado de lugar.
- No, no y no. Yo dejé la poción encima de está mesa. Me di la vuelta y
ya no estaba. Alguien la ha cogido. Estoy seguro. Cuando encuentre al
ladrón le haré limpiar Hogwarts entero con un cepillo de dientes muggle.
- Gruñó Snape.
Minerva rió, no era mal castigo. Algún día lo pondría en práctica. Aunque no se creía que alguien lo robara, nadie podía entrar así como así y robar algo a Severus Snape sin ser visto. - ¡OH, Severus, tranquilízate, aun tienes suficiente para otra poción! * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Angel_zekhen:
Siento, que este relato sea tan. no sé como definirlo. Es que necesitaba unir el capitulo anterior, el 5, con el 7, tenía que contar como está Draco y los amigos de Harry. En fin, pido disculpa por el fic tan pelmazo que ha salido, bueno eso, que era necesario. El próximo será mejor.
¡¡¡¡¡Un saludo!!!!
¬_¬, Angel_zekhen.
Pido perdón por no poder contestar los reviews en este capitulo. Tengo problemas con el PC y no he podido atenderlos. ¡Tened paciencia!
Hala ya esta dicho. Parejas principales: Harry y Draco. Aunque no son los únicos "en pillar cacho". El próximo capítulo estará restringido a menores de edad, por favor si sois menores de edad o no toleráis el sexo y la violencia no leáis los siguientes capítulos. Gracias.
Esta saga tendrá contenido Yaoi, slash, gay, o como quieras llamarlo, si crees que puede herir tu sensibilidad emocional o moral, no leas esto. ¡¡Si no es así adelante!! ¬_¬,
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
Hacía ya días que Draco Malfoy estaba fuera de la enfermería. La Sra. Pomfrey se había negado a dejarle marchar antes "por si las moscas" decía ella. Severus no sabía nada de su padre, le había mandado un par de lechuzas, pero no había contestación. Se sentó al borde del lago. Mirando el horizonte. Suspiró. Hacía ya diez minutos que tenía que estar entrenando para el próximo partido, pero simplemente no le apetecía. No tenía gracia, ya no le atraía.
Pensó en Harry Potter, su enemigo. Su rival. Su antagónico. El niño de oro, perfecto, amable, amigable, valiente, con suerte Sin embargo él espantaba a los amigos (los verdaderos), era hijo de un mortifago, un niño rico, no era para nada amable, era sarcástico, cruel, despiadado. Y lo peor de todo, Draco se estremeció de horror, tenía todas las posibilidades de ser un mortifago. De matar. Admitía que la mayoría de sus compañeros de casa se lo merecían, sin embargo el solo hecho de pensar en matarlos le hacía temblar; pero el pensar en matar Harry eso ya le horrorizaba. ¿Había dicho Harry? Él no quería ser otro gusano a los pies de un tipo que necesitaba urgentemente un psicomago. Se había dejado llevar por todo lo que su padre quería, pero ser esclavo no entraba en sus planes. Ahora estarían entrenando. ¿Quién le sustituiría? Suspiró de nuevo. Jugar sin el cara-rajada no tenía gracia. Se levantó con una piedra en la mano. La tiró con rabia, como si no quisiera romper el lago y hacerle un agujero. Vociferó, imprecó, pataleó y finalmente gritó a voz en cuello:
- No voy a ser un mortifago. ¿Me oyes? No seré un asesino. - Se calmó un
poco. Se sintió mejor. Notó una mano apoyarse en su hombro. Su cabeza giró para encontrarse con los ojos de su padrino.
- No dejaría que lo fueras. Tú no. - Susurró Severus Snape.
- Mi padre. -
- Él tampoco lo dejaría. - Le sonrió tiernamente, con una sonrisa, que
llevaba años y años ocultando, fingiendo que no existía - Dumbledore
quiere preguntarte algo. Los dos se abrazaron, como si llevaran años queriendo hacerlo. Fuertemente, sin querer soltarse. Se separaron, arreglándose la ropa. Draco Malfoy, recuperó la compostura. Snape se alejó un poco de él.
- Le agradecería que olvidara este incidente, Profesor Snape.- Dijo
fingiendo calma y frialdad. El adulto volvió la cabeza al muchacho con su conocida mirada agria.
- No sé de que me está hablando, Sr. Malfoy.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Abrieron la puerta. Todo sonido en la sala quedo apagado por momentos, los dos recién llegados se sentaron. El joven Slytherin estaba muy nervioso. Jugueteó con su túnica como un chiquillo. Pronto comenzaron las preguntas, Las mismas que habían preguntado días antes. Y las respuestas fueron las mismas, no sabía como había llegado a "ese lugar", ni cómo había salido, ni cual era la llave de "entrada". Media hora llevaban discutiendo lo que podía ser, cuando Dumbledore alzó la mano pidiendo silencio.
- Si no me equivoco, dentro unos momentos alguien nos dará las
respuestas. Nadie dijo nada, estaban acostumbrados a las rarezas de ese viejo mago, que aunque de apariencia senil y despistado, sabía siempre lo que ocurría.
- Srta. Granger, Sr. Weasley adelante. - Dijo amigable cuando alguien
tocó la puerta. Los dos gryffindors entraron sudorosos, jadeantes, con aspecto de haber corrido mucho, pero con una sonrisa en los labios. Jadearon un "hola" y se apoyaron en la pared, cogiendo aire. Ron miró con desprecio como un chico rubio observaba impasible el fénix. La chica llevaba en un cuaderno que agarraba como si estuviera hecho de oro.
- Creo que no me equivoco cuando digo que esa libreta contiene la
buscada respuesta. ¿Verdad? Asintieron con la cabeza sin poder hablar. Tendió la libreta a la profesora, esta la cogió y la leyó en alto lo allí escrito. Explicaron cómo habían deducido (había deducido Hermione, perdón, Ron solo la miraba embobado) que era algo que inyectado producía esas "alucinaciones".
- Pero no eran alucinaciones. Me confundí en eso y me perdí mucho
tiempo hasta que comprendí que no eran alucinaciones sino vivencias. Hermione ya recuperada parecía exaltada por luces divinas, ni Juana De Arco en pleno éxtasis. Contó como vio marcas de atadura, cómo se abrían heridas en Harry sin que se hiciera nada.
- Su cuerpo está divido entre este plano y otro abierto, que si no me
equivoco por el-que-no-puede-ser-nombrado. Para ir a ese plano solo hace
falta una poción Y lo mismo para volver. Eran demasiado complicadas para
nosotros así que pensamos en el Profesor Snape. Después de todo es el
mejor haciendo pociones.
Snape sonrió con ironía.
- 5 puntos para Gryffindor. - La profesora alzó una ceja - Es lo único
inteligente que le he oído decir hasta ahora. - Se justifico él
encogiéndose de hombros.
- Todo arreglado entonces. Severus hará la poción y Harry volverá. -
Mcgonagall Se calló de pronto- ¿quién ira a buscarlo? No creo que quien-
vosotros-sabéis le deje ir tan fácilmente.
Draco se hundió más en el sofá. Durante todo ese tiempo había estado intentando camuflarse con la sala. Pasando desapercibido, para que la gente no viera que sus ojos estaban a punto de llorar. Su padrino le miró y sonrió. Ya lo sabía desde hacía tiempo. No quiso que su ahijado sufriera más por culpa de un niñato problemático. Cuando lo trajeran de vuelta ese Potter tendría una charla con el adorable niño dorado. Gruñó.
- Yo lo haré. - Todos se giraron hacía la recién abierta puerta.
En la puerta se encontraba Remus Lupin, sus ojos se veían tristes.
Apagados. Desde que Sirius calló en el velo el hombre se había vuelta
más serio y taciturno de lo normal.
- Yo iré a buscar a Harry.
- Bien, todo arreglado. Descansa hasta que la poción esté preparada,
Remus. Será una misión dura. Necesitarás todas tus fuerzas y tus
facultades para hallar a Harry.
Nadie quiso comentar nada. Mcgonagall miró a Dumbledore. Este sonreía. La profesora suspiró.
- voy a visitar al chico. ¿Vienes Remus? Una vez se hubieron ido los profesores cada uno con sus quehaceres los alumnos quedaron frente a su profesor.
Hermione miraba de reojo a Malfoy, aquel duro y frió chico, no entendía la razón por la que se encontraba allí.
Draco quiso ser transparente, invisible. Salir de allí e irse a algún lugar alejado de todo y todos para tranquilizarse.
- Con su permiso Profesor Dumbledore me gustaría volver a mi
habitación. No espero respuesta. Camino despacio hasta la puerta y una vez la hubo atravesado salió corriendo. Queriendo escapar de las emociones que le llenaban el corazón. Emociones que nunca había sentido.
- Gracias por vuestra ayuda - El director les miró satisfecho - ¿Podría
pediros otro favor? - Los gryffindors asintieron - ¿Podéis acompañar a
Draco? Creo que en estos momentos está corriendo hacia el lago. No me
gustaría que hiciera tonterías.
Ron abrió la boca para protestar. Pero el codazo de Hermione le hizo callar.
- Claro.
Una vez fuera, caminaron hacia el lago.
- ¿Te has vuelto loca? Estamos hablando de Malfoy. Ese que nos ha hecho
la vida imposible. El que te llama "sangre sucia" - Hermione apretó los
dientes con fuerza. Ron agachó la cabeza -Lo siento, no quería decirlo.
Yo. Pero, bueno, es que, a nosotros que más nos da lo que haga ese
presumido.
- Está extraño. - Susurró pensativa - Cómo si le afectara de algún modo
el estado de Harry. Ni siquiera nos delató cuando íbamos a la enfermería.
Parecía preocupado.
- Sí, claro. Y filch esta monísimo con un tutú rosa, no te fastidia.
Draco estaba en el mismo lugar que antes. Al pie del lago. Sentado pensando. Tenía las piernas apretadas contra el pecho. Estaba encogido, echo una bola casi. ¿Por qué este sentimiento? ¿Por qué ese maldito Potter? Por que no, Pansy o Blaise o. suspiró. Bueno, Pansy, no. Pensó en la sombra. Le dio un escalofrío. Harry estaría solo con él. Cuando despertó la sombra los había cazado. Suspiró de nuevo. - Si tan solo pudiera ayudarte. Hacer algo. - Susurró en voz alta. Se le encendió una bombilla. Sonrió. Sabía lo qué haría.
- Hola. - Conoció la voz. Esa "sabelotodo" Granger. Draco se giró al momento. Vio como Ron parecía airado diciéndole algo a su amiga en voz baja, pero esta le ignoró totalmente. El pelirrojo se cruzó de brazos y se enfurruñó.
- Pensamos que querrías compañía.
- ¿Qué te hace pensar que necesito la compañía de un pobretón y una
sangre-sucia? El pelirrojo Apretó los dientes y se dirigió hacía el rubio con decisión.
- Mira Malfoy - Escupió el nombre como si fuera algo asqueroso- Quizás
tengamos menos dinero que tu familia, pero mi familia no se ha tenido que
arrastrar ni lamerle los zapatos a nadie para tener lo que tiene.
- ¿Tener? ¿Pero tenéis algo? Además mi famil.
- ¡Parar de una vez! Parecéis idiotas. Mira Malfoy hemos venido para que
nos cuentes cosas sobre ese lugar. Nosotros vamos a ayudar a Harry a
salir de allí. Ron suspiró, Mione no tendría que haber dicho eso; Ahora ese idiota se chivaría. Draco sonrió como solo un Slytherin sabía hacerlo. Quizás podrían serle útiles esos dos. No eran lo mejor de lo mejor, pero...
- Claro, porqué no. Podremos ayudarle, pero a cambio me tendréis que
hacer un favor.
- ¿Favor? - La chica le miró recelosa - ¿Qué favor?
- ¡OH! No es nada. Cuando Potter esté de vuelta os diré qué hacer.
El pelirrojo volvió a suspirar, decididamente no le iba a gustar esto, pero todo era por el bien de su amigo.
- Harry ya me puede ir comprándome una saeta de fuego por tener que
aguantar a este cretino. - Le susurró a su amiga. Está solo sonrió.
- ¿Seguro qué no lo has dejado en alguna parte? - Preguntó Minerva -
Igual la has cambiado de lugar.
- No, no y no. Yo dejé la poción encima de está mesa. Me di la vuelta y
ya no estaba. Alguien la ha cogido. Estoy seguro. Cuando encuentre al
ladrón le haré limpiar Hogwarts entero con un cepillo de dientes muggle.
- Gruñó Snape.
Minerva rió, no era mal castigo. Algún día lo pondría en práctica. Aunque no se creía que alguien lo robara, nadie podía entrar así como así y robar algo a Severus Snape sin ser visto. - ¡OH, Severus, tranquilízate, aun tienes suficiente para otra poción! * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * Angel_zekhen:
Siento, que este relato sea tan. no sé como definirlo. Es que necesitaba unir el capitulo anterior, el 5, con el 7, tenía que contar como está Draco y los amigos de Harry. En fin, pido disculpa por el fic tan pelmazo que ha salido, bueno eso, que era necesario. El próximo será mejor.
¡¡¡¡¡Un saludo!!!!
¬_¬, Angel_zekhen.
Pido perdón por no poder contestar los reviews en este capitulo. Tengo problemas con el PC y no he podido atenderlos. ¡Tened paciencia!
