Nada me pertenece, todo pertenece a J. K. Rowling. Y este relato esta hecho sin ánimo de lucro. Bla bla bla.

Hala ya esta dicho. Parejas principales: Harry y Draco. Aunque no son los únicos "en pillar cacho". Este capítulo está restringido a menores de edad, por favor si sois menores de edad o no toleráis el sexo y la violencia no leáis el capítulo. Gracias.

Ah! Contiene unos cuantos spoliers del 5º libro.

Esta saga tendrá contenido Yaoi, slash, gay, o como quieras llamarlo, si crees que puede herir tu sensibilidad emocional o moral, no leas esto. ¡¡Si no es así adelante!! ¬_¬, * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Lagrimas en el suelo

Se le veía tan joven. Tan fuerte. Se le veía imponente. Poderoso. ¿Cómo se supone que iba él a vencer a alguien así? Tenía que escapar. Pero ¿Cómo escapar de alguien tan poderoso? Y lo más importante, adonde. A Hogwarts. Bien. Vale. ¿Y donde estaba?

El chico daba vueltas por la húmeda y estrecha celda en la estaba cautivo. Se sentía encerrado. Débil. Desprotegido. Ni siquiera tenía su varita. Tendría que estar perdida en alguno de los pasillos.

Se sentó en el suelo apoyado en la puerta. Cerró los ojos. Intentando calmarse. Diciéndose a si mismo que vendrían a buscarle. Sonrió con tristeza. Claro que vendrían. Tenían que tener la endemoniada profecía de su lado. Tenían que salvar sus miserables vidas a costa de la suya. Les quiso maldecir, quiso tener a su lado aquellos que llamaba amigos para hacerles sufrir. Para que ellos gritaran de dolor.

Harry se llevó las manos a la boca. Sin creer lo que acababa de pensar. Él no había dicho eso. No lo había.

Desde que Sirius se fue todo iba mal. Suspiró.

La puerta se abrió con un golpe sordo. El preso cayó de espaldas al suelo. Abrió los ojos. Se encontró con que unos ojos escarlata le miraban mientras brillaban divertidos.

Siempre supe que acabarías a mis pies - siseó - aunque no creí que te rindieras pronto. Me decepcionas, Harry Potter.

El aludido se levantó de un salto. Alzó la cabeza con gesto orgulloso.

No me he rendido. Nunca lo haré y mucho menos ante ti.

El lord sonrió con malicia. Se acercó a él y le susurró al oído:

Lo harás no lo dudes. Te rendirás ante mí. Y desearás todo lo que yo deseo. - Una mano apretó la cintura del chico y lo atrajo hacia él - ¿Quieres saber que deseo en estos instantes? - Ronroneó llenó de lujuria.

Harry negó con la cabeza desesperado. Abochornado. Se ruborizó aun más cuando vio que aun llevaba esa túnica tan cortita y que no seguía sin llevar nada debajo. Loas deditos de sus pies se encogieron con el contacto frío del suelo de mármol.

El silencio se hizo en la estancia. Ninguno de los dos decía. Parecía eterno. Parecía que iba a duras siglos. ¿Qué.? Voldemort alzó una ceja.

Parece que tienes hambre. - Dijo refiriéndose a los ruidos que hacía la tripa de su preso.

Se encogió de hombros y se dio l avuelta.

Vamos.- exclamó son mirar atrás.

No.

El mago oscuro se dio la vuelta con lentitud. Sus ojos empequeñecieron y se tornaron de un rojo sangriento. El chico dio unos pasos atrás temiendo lo peor.

No te atrevas a contradecir nunca - Siseó en parsel - ¿Me has entendido?

Su voz sonaba autoritaria, fría y calmada. Alzó la varita en dirección al aterrorizado cuerpecito. Lo sostuvo firmemente, con elegancia, con mirada sádica.

Crutiatus - Ronroneó entre dientes.

Mantuvo l avista fija en ese enemigo que ahora parecía ser tan débil. Tan frágil, sería tan fácil matarlo. Pero no, eso era demasiado sencillo, tenía que hacer pagar a muchos lo que habían hecho. Matar al chico no saciaría su sed de venganza. Pero si pasaba al chico a su lado y le obligaba a matar luego a ese viejo y a sus siervos. Maldita orden del fénix. Sí. Harry Potter los mataría a ellos. Rió con entusiasmo.

De repente se acordó del chico. Se hallaba inconsciente convulsionado aun por el hechizo.

Voldemort se agachó para cogerlo en brazos. Hacia tiempo que no se sentía tan bien. ¡Vaya su enemigo era todo un ángel! Parecía dormir. Un ligero olor a vainilla le embriagó. Sintió un cosquilleó en su cuerpo. En su entrepierna.

Caminó con él por oscuros pasillos hasta llegar a una enorme habitación.

Le tendió en la cama, tapándole con una manta. Observaba el pecho del chico subir y bajar con calma después de darle algunas pociones para curar sus heridas. De vez en cuando el chico se removía intranquilo sin saber que su enemigo estaba a escasos centímetros de él.

No quiso despertarle. No quiso dañar el sueño de ese ángel. Aquél ángel que le había destruido con anterioridad. No quiso, aunque no pudo evitar que sus manos acariciaran el bello rostro del delicado soñador.

La sonrisa del que antes era Tom se apareció; Torcida, amarga, preocupantemente ardiente. Sus manos bajaron por ese cuello. Tuvo una tentación quiso asfixiarlo sin piedad.

El mago se levantó para desabrocharse la túnica que cayó al suelo. Lo cogió. Lo dobló y lo colocó en una silla. Se sentó en la cama. Se sintió cansado.

Cuando los ojos de Harry se abrieron se vio en una enorme habitación. En una cama. Se desperezó y sus brazos chocaron con algo. Volvió la cabeza hacia ese lado y allí dormido con toda tranquilidad estaba el mago más temido de todos los tiempos. Tuvo ganas de matarlo. Allí dormido mientras todo su mundo sufría sus consecuencias. Se contuvo. Tenía que escapar. Tenía que huir.

Se levantó de la cama intentando hacer el menor ruido posible. Iba de puntitas y solo se escuchaba el suave roce de sus vestiduras de seda.

El manillar de la puerta resbaló entre sus dedos. La puerta se abría silenciosa. Suspiró aliviado. Podía huir.

Apareció en una especie de salita enorme. Caminó con cuidado de no tropezar con nada hasta el centro. Esa sala tenía muchas puertas. Debía elegir. Se acercó a una. Entró. Otra sala. Más puertas. Otra sala. ¿Un baño?

¿Es un laberinto? - Susurró casi desesperado.

Comenzó a correr. Abría y cerraba puertas pero nunca llegaba a ninguna parte.

Entró en una enorme estancia. Con una cúpula de cristal como techo. Se veía el cielo. Oscuro con brillantes estrellas.

En el centro de la estancia una fuente de agua cristalina sobresalía de lo que parecía un pequeño lago.

Se sentó en el suelo. Cansado. Gritó de rabia y golpeó el suelo con sus manos. Lagrimas de rabia contenida asomaban por sus ojos. Estaba atrapado.

Una risa le hizo volver la vista. Allí apoyado en una columna estaba su enemigo. Con unos pantalones negros y una capa del mismo color.

¿Ibas a alguna parte? - Preguntó sonriente.

Déjame salir.

No estás en condiciones de exigir nada - Sonrió con vicio - ¿Te apetece un baño?

Desabrochó sus pantalones. Cayeron al suelo. Harry Palideció para luego enrojecer al ver el cuerpo de Voldemort vestido únicamente con una capa. La capa también cayó al suelo.

Descalzo el Lord tocó con la puntita del pie el agua.

Contigo no. - Murmuró el muchacho.

- Creo que no lo has entendido. - Dijo con voz calmada - No te lo estoy pidiendo.

Voldemort camino hacia él con paso decidido. Le agarró del brazo y tiró hacia él hasta tenerlo entre sus brazos. Se resistía, luchaba, pero se sintió débil. No había comido desde no sabía cuanto y ese hombre era mucho más fuerte que él.

Tiró de él hasta meterlo en el agua.

Aprende a obedecer o lo lamentarás. Ahora vas a ha hacer feliz a tu amo. - La mirada de Tom era libidinosa. Lujuriosa.

Iba más allá de la necesidad de carne era puro y duro deseo carnal. La túnica de Harry se pegaba a su cuerpo. Contorneando un esbelta y bella silueta. Los músculos se marcaban a través de la seda. Quiso gritar cuando notó unas manos acariciando todos los recovecos. Cuando notó algo muy duro frotándose contra él.

Temblaba de miedo. El gran Harry Potter temblaba entre los brazos de un Voldemort incapaz de pensar en otra cosa que en penetrar de todas las maneras posibles a ese niñito.

Arrancó de un tirón la túnica de seda y ahogó una exclamación de sorpresa al encontrar un cuerpo tan bien formado. Y era todo suyo.

Desde ahora soy tu amo. Solo me servirás a mí. Solo yo podré tocarte.

Harry dijo algo, pero Voldemort estaba demasiado ocupado acariciando, manoseando, explorando ese recién hallado cuerpo.

Harry pegó un gritito cuando notó que un dedito travieso de Tom invadía su hoyito.

Dos lágrimas se asomaron por sus ojos verdes. Suplicó, rogó que parara pero esto solo calentaba más a su capturador. Un dedo dejó paso a dos y tuvo al final cuatro dolorosos dedillos entrando en él. Le dolía horrores. Se sentía humillado tan humillado que quiso morir en ese instante. Sintió que todo se le caía encima. Pero aun no había llegado lo peor.

Las manos de Voldemort agarraron las caderas dejando su hollito abierto, Se sintió momentáneamente aliviado. Hasta que notó que algo duro y grande, muy grande intentaba entrar en lugar de los conocidos dedos.

No, eso no. Por favor. No. Mátame si quieres pero - Harry lloraba, ya estaba humillado no le importaba suplicar - piedad, Voldemort, ten piedad.

Los ruegos le calentaron más. Pero a la vez invadian el alma de algo que nunca había sentido. De algo que le oprimía, le hacía un nudo en la garganta y le revolvía las tripas. Le hacía sentirse mal. ¿Qué era?

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Angel_zekhen:

Hasta aquí el 7º capitulo. Pronto lo seguiré. Siento dejarlo en la mejor parte. Pero no me gusta hacerlos tan largos.

Perdonadme!!!! He recibido un par de hogwlers mandándome a paseo por el anterior capitulo. Piedad!!! Que no tengo tiempo pa' todo!! Espero que este os guste más.

Espero Reviews!!!!!!!!
Angel_zekhen,

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