Nada me pertenece, todo pertenece a J. K. Rowling. Y este relato esta hecho sin ánimo de lucro. Bla bla bla.

Hala ya esta dicho. Parejas principales: Harry y Draco. Aunque no son los únicos "en pillar cacho". Ah! Contiene unos cuantos spoliers del 5º libro.

Esta saga tendrá contenido Yaoi, slash, gay, o como quieras llamarlo, si crees que puede herir tu sensibilidad emocional o moral, no leas esto. ¡¡Si no es así adelante!! ¬_¬, * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

Clamando al cielo

Dejó el cuerpo apoyado en el suelo. No parecía tener vida. Si no lo reconociera le hubiera parecido un fardo sin vida, una. ¿Cómo lo llamaban los muggles? Un maniquí. Eso.

Ya llegaba al ahora. Deberían volver pronto o se quedarían encerrados. Miró hacia todos los lados, sabía que ese monstruoso ser estaba cerca. Ese que había herido a su pequeña criatura. Remus sintió que la rabia le invadía. Que el lobo que tenía dentro gruñía y aullaba por desgarrar. Debía controlarse. El chico era lo primero.

Harry. Harry. - No hubo reacción alguna - Te voy a sacar de aquí. ¿Vale? Volveremos a Hogwarts y Poppy te curará. Ya verás. Pero tienes que aguantar un poco aun no es la hora.

Sonrió sin llegar a creerse todo lo que decía. Se agachó para mirarle a los ojos.

¿Harry? - Silencio - Dime algo, por lo que más quieras, háblame.

El chico alzó la cabeza hacía el techo. Con los ojos cerrados. Cuando los abrió el pánico estaba reflejado en ellos. Su cuerpo temblaba espasmódicamente y en un susurro apenas audible dijo:

Ya viene.

Remus Lupin se levantó de inmediato. Aguzó sus sentidos y escuchó un grito de ira que se acercaba. Miró la hora. Aun no podían irse. Aun no. Debían salir justo a una hora concreta. Maldijo.

Se acercó a Harry y el intentó coger en brazos. Un grito de pavor escapo de la garganta del joven. Que se arrastró como pudo fuera de su alcance.

Cayó la sabana que lo cubría. Dejando al descubierto un cuerpo lleno de moratones, magulladuras, cardenales y toda clase de heridas.

El hombre se mordió el labio para no gritar al ver el estado del chico. Sobretodo al ver la zona enrojecida en sus partes más íntimas.

Cogió la sabana y hablándole despacio como si hablara a un animal herido se acercó poco a poco.

Puso sus manos delante intentando apartar a aquella sombra. Pues para él todo eran sombras. Le querían hacer daño. Esta le era familiar, pero. ¿Y si era como aquella que le había hecho daño? Debía escapar.

La sombra le hablaba. Suavemente, pausadamente. No le entendía. No entendía al sombra. ¿Qué decía? Tuvo mucho miedo. Quiso escapar.

Le notaba cerca. Aquella cosa maligna venía. Le perseguía. No pararía hasta encontrarlo.

Respiró agitado. Gritó de nuevo. La sombra le agarraba fuertemente en brazos. Sujetaba un reloj en sus garras. ¿Un reloj?

La sombra dejó escapar una sonrisa tenebrosa. Sintió como algo brillaba delante de él. Un brillo rojizo. Rojizo. Como los ojos del ser maligno. Rojo no. La sombra avanzaba hacia ese brillo con su cuerpo en brazos.

Esperó a hasta el ultimo momento. Debía escapar de la sombra. Volver a casa. A Hogwarts.

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¿Qué hizo qué?

Saltó. - Dijo encogiendo de hombros el profesor con cara apenada - Estábamos apunto de volver cuando se me escapó. Ya era tarde para volver.

Unas maldiciones fueron gritadas detrás del recién llegado. Snape daba vueltas con la cara crispada de angustia diciendo todo lo que a su mente se le ocurriese.

¿Cuando podré volver? Sobraba una poción. Cuanto antes vaya antes volveré.

Las maldiciones aumentaron.

Remus Lupin fue puesto al corriente por Albus Dumbledore de lo ocurrido en su ausencia.

El hombre lobo se levantó como guiado por un resorte. No quería ni pensar en qué le haría Ese bastardo si encontraba al chico.

Albus tengo que volver. Cómo sea. Harry estaba mal. Muy mal.

Una mirada de tristeza surcó los ojos del viejo mago.

¿Cómo de mal?

Remus suspiró. Sus ojos se empañaron al recordar el cuerpo magullado y herido del pequeño.

Demasiado.

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Draco jugueteaba con una poción enfrascada en un pequeño bote de cristal. No se decidía a usarlo. Podía ser peligroso. Pero. Y si Harry.

No. Debía hacerlo. Un mago loco no iba a vencer a un Malfoy tan fácilmente.

Se decidió. Salió corriendo de su habitación.

Caminó, más bien voló buscando a dos personas por los pasillos de Hogwarts. Quien le iba a decir, él, Draco Malfoy, buscando a la sangre-sucia y pobretón.

Solo porqué los necesito para volver aquí. Que sino. - Gruñó para si mismo.

Hermione le recordó otra vez que el tiempo de estancia allí era limitado. Draco intentaba recordarlo todo, pero los nervios le podían.

No tienes porqué hacerlo. Si quieres voy yo - Insistió el pelirrojo.

No voy por Harry. - Se hizo un incomodo silencio - Recordad que cuando vuelva me tendréis que ayudar sin rechistar.

Los dos asintieron.

Draco se acomodó en la cama de la habitación y se tomó la poción.

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Harry. - Canturreaba una voz que se encontraba angustiosamente cerca.

El chico, escondido en una esquina oscura del pasillo se balanceaba suavemente adelante y atrás. Fingiendo no escucharlo. No era real. No estaba allí.

El mago oscuro sonrió al ver un pequeño cuerpo magullado desnudo.

Te encontré.

Si no estuvieras herido te torturaría. No hay que escaparse. ¿Acaso no has aprendido la lección?

El chico tembló violentamente cuando el monstruo se acercó a él. Cuando lo cogía en brazos con fuerza. Gritó de pánico, tanto como sus pulmones se lo permitieron.

Y el grito fue escuchado por un joven que aturdido se levantaba del suelo.

- ¡Harry! - Aulló el joven rubio con fuerza.

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Angel_zekhen:

Lo sé, lo sé. Horriblemente aburrido y corto. Lo siento. Pero sencillamente no tenía tiempo para hacerlo mejor. Siento que no pueda poner todas mis neuronas a trabajar en esto, pero entre los exámenes (que tengo todas las semanas), el trabajo y la gripe que estoy pillando no tengo tiempo para nada.

Una vez más tened piedad.

Zekhen,