Una cosa es lo que uno planifica y otra cosa lo que se hace, creo que lo he dicho en otra ocasión. No estoy produciendo al ritmo que quería, de hecho, el bloqueo que estoy enfrentando es bastante fuerte. Hay algunos errores que debo sentarme a corregir con calma, de momento. Espero que estén todos bien y aquí está el capítulo, para los que todavía estén siguiendo esta historia. Sé que la edad de Draco causo confusión. Es cierto que para que los números cuadren su edad debe ser 40 en adelante y le reste unos cuantos años. Lo que quise decir es que a esa edad es que alcanzo el cargo en el Wizengamot.
Isabela era un desastre de nervios mientras les narraba lo que ocurrió, como los chicos la paralizaron y salieron huyendo. ¿Por qué harían algo tan imprudente e increíblemente estúpido? Pansy Parkinson era un desastre… no sabía qué demonios iba a decirle a su esposo y no podía creer que su hija hiciese algo así.
Un impulso sádico se cernió sobre Harry que a duras penas pudo contenerlo. Decirle que su hija, ciertamente no se parecía a ella.
Lucius Malfoy era la visión de la compostura, Draco… era un desastre.
Y Harry no estaba mucho mejor.
La preocupación por James no le permitía funcionar adecuadamente en su misión sin que su mente se desviase a su hijo, pero ahora, con Albus y Lily corriendo peligro, lejos quedaba su entrenamiento, era un padre angustiado.
Uno de tantos con los que tuvo que hablar en sus largos años de carrera. Bajo esta luz, muchas de las cosas que decía para tranquilizarlos le sonaban tan… falsas.
Bien se hubiese golpeado a sí mismo.
_ No vamos a resolver nada quedándonos aquí, tampoco podemos pedir apoyo. No podemos contactar a Weasley… en estos momentos deben estar reunidos con quien sea que se llevó a James. Si alguien va a ir por los chicos, debemos hacerlo nosotros. Y sin esperar por apoyo.
Nadie discutió, pero todos lo miraban. Harry debía ser quien coordinara todo esto, porque ninguno de los que quedaban en casa contaba con experiencia… Isabela y Pansy menos que nadie. Ninguna de las dos participo en la guerra.
_ No sabemos en qué situación caminaremos cuando lleguemos al sitio. Si vamos a aparecer en medio, los que puedan tomar una ofensiva activa deben estar al frente y proteger a los que no sean hábiles en duelo. Los que no puedan pelear serán los que se encarguen de desviar las maldiciones u otras cosas que puedan lanzarnos. ¿funciona para todos? Bien.
Harry no se sentía en capacidad de diseñar algún plan más elaborado que ese, y todos estuvieron de acuerdo. Si Lucius tenía acceso a alguna varita con la que pudiese luchar, Harry no tendría objeciones. El hombre será un apoyo que en estas circunstancias les vendría de maravillas.
Harry no se encontraba en condiciones de solicitar apoyo del Ministerio.
_ Todavía no puedo percibir donde están- todo en el tono de voz de Draco transmitía su frustración.
Bien, mientras Draco no tuviese una ubicación no podían ir tras los chicos, pero no perderían el tiempo que pasarían esperando, Harry se aseguraría de ello.
…
De todos los escenarios que James se armó en la cabeza mientras seguía a Delphini por los oscuros pasillos de la casa medio en ruinas... jamás hubiese adivinado a donde lo llevaba la chica. Luego de atravesar al menos 5 habitaciones tapiadas y las ruinas de un gran salón de fiestas; llegaron a una especie de armario en donde se encontraban túnicas viejas que a James le recordaron la túnica de gala de segunda mano que su tío Ron tuvo que llevar en el baile de su cuarto curso, aunque estas tenían mejor pinta.
_ Cuando te traje aquí, tu ropa quedo irreparable porque tuve que cortarla para curar tus heridas, y esa ropa que llevas es prestada. No podemos permitirnos dejártela. Escoge la túnica que quieras de este armario y ve a asearte, supongo que no necesitas que te diga dónde está el baño- esto lo añadió ella con una mueca burlona que aun así no dejaba de ser feroz. - Tienes 15 minutos, y te aconsejo no probar mi paciencia, Potter. Puede que el resultado no te guste.
Delphini regreso por el camino que siguieron y no le dedico otra palabra. Que le diesen si sabía dónde estaba parado en lo que a esa mujer se refería. Y… ¿Quién dijo que no le gustaban los retos?
Como las cosas podían degenerar tan rápidamente, es algo que James estaría presionado al momento de intentar describirlo, en otras circunstancias se preocuparía de ser encontrado por allí en esa atrocidad de túnica que Riddle llamaba ropa. Pero en estos momentos, esquivando maldiciones y lanzando algunas de las suyas, solo importaba sobrevivir, nadie vendría a ayudarlo porque nadie sabía dónde estaba. Y estas personas que estaban atacando debían saber quién era ya un así estaban intentando mandarlo al otro lado del velo. No estaban aquí para dejar nadie con vida. Los tres bandos estaban firmemente centrados en matarse unos a otros. Los cadáveres esparcidos en la casa y los terrenos eran ignorados por los vivos, era eso, o unirse a ellos en el suelo.
Luchar y buscar a alguien al mismo tiempo exigía toda la concentración que James era capaz de emplear en esa clase de situación, por suerte en ninguno de sus encuentros se encontró con alguien que fuese incapaz de defenderse, porque a duras penas podía defenderse a sí mismo, pero no se creía capaz de ignorar a alguien que necesitase ayuda. Estaba claro que quienes atacaron la mansión en primer lugar solo aparecieron allí para exterminarlos a todos. Cuando la lucha paso de llevarse a cabo en el interior de la mansión a los jardines, James se encontró con unos cuantos cadáveres, gente que fue asesinada por maldiciones a la espalda. Claramente cayeron al encontrarse escapando… o quizá sirviéndole de escudo a alguien.
Bien podría estar luchando desde hace una eternidad y no desde hace 30 minutos, el cielo estaba empezando a oscurecerse. Y James no encontraba rastro de Delphini… ¿Por qué la estaba buscando? Esta era su oportunidad de escapar de ese lugar sin mirar atrás, ir a la Madriguera y decirles a todos que se encontraba bien… pero su consciencia no lo dejaría tranquilo si escapaba dejando a esta gente abandonada a su suerte, a gente inocente.
Porque estaba claro que lejos de ser un campamento de gente que estuviese planeando algún ataque, estas eran personas que estaban sobreviviendo por los pelos. ¡Si ni siquiera podían permitirse darle algo de ropa decente!
Todo paso rápido, los recién llegados salieron de entre los árboles, estaba claro que se encontraban del lado de los primeros atacantes, porque en sus maldiciones se cuidaron de no atacar a los que estaban vestidos como aurores. Pero muchos de los que estaban combatiendo cerca de James, de los que salieron de la casa, cayeron al suelo. No sabía si muertos o heridos. Las posibilidades no eran buenas al comienzo, pero ahora la esperanza estaba casi que extinta.
Era cuestión de tiempo para que capturasen a los que quedaban de pie, o los mataran, si quería huir, era ahora o nunca.
Fue allí cuando finalmente sus ojos se posaron el Delphini… y rayos. Ella era toda una visión, con su cabello volando en todas direcciones, verla luchar era como ver una coreografía. Era un baile salvaje, feroz. Estaba jugando con los pobres diablos que se acercaban con la esperanza de someterla. Y es que sus contrincantes no se estaban conteniendo con sus maldiciones. Todos ellos le doblaban la edad y no se estaban conteniendo. Pero ella… estaba jugando con ellos. No podía ser descrito de otra forma. James era bueno en los duelos, pero ella era una reina.
De no ser porque estaba protegiendo a su gente, seguramente hubiese terminado con todos los que se le cruzaban en el camino. Pero en medio de su lucha, tan al azar que sus contrincantes no podían prevenirlo, ella se encargaba de derribar a algún incauto que estuviese luchando con alguno de los miembros de su campamento.
y… su curiosidad salió costosa. James cayó al suelo, sin saber exactamente que maldición fue la que consiguió lanzarlo al suelo… solo que dolía como una hija de puta.
…
A medida que se acercaba el plazo para la reunión en el Caldero Chorreante los ánimos en el castillo estaban bastante caldeados, la falta de pistas sobre el paradero de James no ayudaba para nada, Ginny estaba inconsolable y Harry parecía un hombre a nada de perderse a sí mismo. Albus y Lily estaban en el medio de todo, el primero no terminaba de saber cómo debería sentirse y la segunda se echaba a llorar siempre que pensaba en lo que podría haberle pasado a su hermano mayor. Los Malfoy por otra parte… no le deseaban daño o la muerte a James, pero tampoco le tenían en mucha estima y no podía culpárseles después de todos los incidentes desagradables entre James y Scorpius. Lucius era el que no sentía necesidad de ocultar que era lo que sentía y eso no le granjeaba una muy buena relación con Harry (que para empezar los dos se llevaban fatal). Narcisa, Draco e Isabela eran más neutrales. Eran conscientes de todo lo que debían a Harry quien básicamente renuncio a su empleo para protegerles (independientemente si eso era una misión encargada por el Ministro) ya que este no estaba obligado a protegerlos si no quería, menos con el pasado que tenían. Sobra decir que el ambiente en el castillo no era muy navideño que digamos. Aunque las tradiciones fueron respetadas, los rituales realizados y los obsequios repartidos, al menos entre los presentes. Aquellos que debían ser enviados por correo serían enviados ya para el 24 de diciembre por cuestiones del servicio de correos. La comunidad más cercana a ese castillo no trabajaba durante las fiestas, todo se paralizaba para que las familias del pueblo celebrasen a sus anchas… era una situación ligeramente frustrante pero los mendigos no podían escoger sus circunstancias. A nadie se le ocurriría buscarlos en esa ubicación y por ello debían conformarse a satisfacer sus necesidades al ritmo de los habitantes de la comunidad.
Albus, Lily y Scorpius estaban en medio de toda esa atmosfera festiva, por decirlo de una manera.
Pese a que quisiera estar a solas con Scorpius por muchas razones, Albus no se atrevía a dejar sola a su hermanita, no con lo de James y… el abuelo de Scorpius no era precisamente la persona más encantadora del mundo.
_ ¿Crees que papa va a encontrar a James? -pregunto Lily, mientras caminaban por los pasillos del castillo en busca de un sitio tranquilo, lejos de los adultos (concretamente, lejos de Lucius). Esa era la pregunta que Lily hacia casi a diario y cuando eso ocurría, Albus recordaba que, pese a su valor y su fiero temperamento, Lily en el fondo seguía siendo esa niñita que no dejaba de seguirlo a todos lados.
_ Claro que si- aseguro Albus, en parte para convencerse a sí mismo… aunque mayormente para tranquilizarla a ella; si su voz tembló un poco ella no pareció darse cuenta Scorpius apretó levemente su mano. Como siempre no se le escapaba nada.
_ Yo sé que últimamente ha sido un imbécil, pero…- Lily le dedico una mirada de soslayo a Scorpius, quien mantenía un silencio educado cada vez que hablaban de James.
_ Si los secuestradores quisieran hacerle daño no se hubiesen molestado en dejarle esa nota en el bolso a tía Hermione. Además… ¿Qué clase de secuestrador es ese? En la nota solo piden una reunión, pero no dejan en claro que es lo que quieren para liberar a James… ¡Vamos, que ni siquiera dejan una amenaza! Es desconcertante. - y también frustrante.
_ Hablando de ella… realmente está enojada esta vez. No quisiera estar en los zapatos de esa Turpin. Aunque se lo tienen bien merecido cuando llegue la demanda. - el tono de Lily hablaba de una satisfacción casi malsana.
Y Albus se encontró de acuerdo con ella. Ser hijo de Harry Potter no era precisamente fácil, no porque su padre fuese un mal padre… sino porque los periodistas siempre estaban alternando entre alabar el terreno que su padre pisaba o declarar que era el siguiente Voldemort. Eso sin considerar que unas cuantas tonterías escritas en sus artículos podían causarles problemas a ellos.
Mejor ni empezar con toda la correspondencia que recibían… Merlín bendito.
Muchas veces deseaba mudarse al otro lado del globo solamente para escapar de todo ese atajo de locos.
Cualquier sonido que pudo haber provocado su aparición en los terrenos quedaba ahogado con la batalla campal que se estaba desarrollando a sus ojos. Ninguno de ellos era especialista en duelos o se sentía particularmente inclinando a perseguir la carrera de los aurores… pero no es que tuviesen muchas opciones, al menos, no si querían encontrar a James, ninguna de las personas que se encontraba luchando en ese sitio parecía inclinada a dejar sobrevivientes. Y es que… ¿No se suponía que los aurores eran quienes protegían a los inocentes?
Había personas que estaban tendidas de una forma que dejaba claro que fueron abatidas mientras intentaban correr por sus vidas. Y estos aurores… estaban luchando a matar, no para desarmar. Siendo hijo de un auror, Albus conocía la diferencia porque era algo que su papa se encargó de enseñar desde que tuvo edad suficiente para comprenderlo.
¿Por dónde empezar? James estaba en medio de todo el asunto, y aunque se estaba defendiendo bien, de un momento a otro, cayo.
Y Scorpius tuvo que sujetar a Albus con todas sus fuerzas para que no saliera disparado de su escondite en un ataque… valiente, pero ingenuo. A su lado, Emma hacia lo mismo con Lily.
_ No podemos saltar allí a ciegas- siseo Scorpius- Sé que quieren salvar a su hermano, pero debemos salir allí, rescatarlo, sin que alguna de esas maldiciones nos alcance, y salir de aquí.
_ ¡Si no hacemos algo ahora, James va a morir! - estallo Lily, lanzándole miradas asesinas a Scorpius y Emma.
Scorpius no la veía, solo tenía ojos para Albus, y es que… podía sentir todo lo que pasaba por la mente del pelinegro, sus sentimientos… era como si en ese momento, arrodillados detrás de los árboles, fuesen uno solo.
Y Scorpius odiaba sentir la angustia de Albus, su temor por James.
El cielo sobre sus cabezas empezó a oscurecerse, Emma y Lily dejaron de discutir el tiempo suficiente para dedicarle miradas perplejas al cielo, porque este paso de estar despejando, a ser un cielo de tormenta en un segundo. Cualquier duda con respecto a quien lo estaba causando, quedo despejada cuando las chicas y Albus posaron la mirada en el rubio.
Los ojos de Scorpius estaban resplandeciendo en un blanco cegador. Si alguno de los combatientes se molestase en mirar a esos árboles, ya hubiesen sido descubiertos. Como estaban las cosas, la pelea estaba llegando a su fin. Y los atacantes ya se pensaban vencedores.
Fue ese momento en que los chicos salieron de entre los arboles… técnicamente, Scorpius abandono el escondite que proporcionaban los árboles y detrás de él, salieron Emma, Albus y Lily.
Enseguida captaron la atención de los aurores, que fuese precisamente este grupo el que se lanzara a atacarlos fue una especie de shock para Lily y Albus, solo sus reflejos los salvaron de caer inmediatamente, Emma, por su parte, estaba aplicando todo el conocimiento en escudos que tenía, estaba atenta a los movimientos de los Potter, aprobando renuentemente lo buenos que eran en combate… pero la estrella en todo esto era Scorpius… el rubio ni siquiera estaba utilizando su varita. Estaba mandando a volar a todo el que se acercaba a su ubicación. Contaba el solo como si fuesen 5 personas en un duelo, aunque luchar así le estaba pasando factura, a juzgar por la forma en que estaba respirando.
Por suerte, ya pudieron recuperar a James…. Y al parecer quedaría en Emma encontrar alguna manera de salir de allí. Porque los demás estaban muy ocupados combatiendo.
Emma no consideraba que fuese alguien especialmente capacitada para combatir… o escapar. Pero nadie más parecía estar pensando en una ruta de escape. Y una distracción en medio del combate podría resultar mortal.
…
El ataque no pudo haber salido mejor, casi no tenían bajas. Por supuesto, ese fue el momento en que algo no planeado tomo lugar. Cuando sus hombres estaban preparados para tomar a James Potter… cuatro mocosos salieron de entre los árboles. Como se enteraron del ataque era un misterio. Ahora, que hubiesen sido capaces de ocultarse tan efectivamente hasta ese momento dejaba mucho que desear. Tanto de sus hombres como de los aurores ¿Cuatro adolescentes eran mejor que todo un ejército de adultos? Era humillante, por no decir que patético.
En medio de su duelo con Delphini no podía permitirse distracciones, por lo que sus hombres debían encontrar la forma de lidiar con sus invitados no deseados. De preferencia, capturándolos con vida.
Aunque se encontraba rodeada, esa perra seguía jugando con ellos, era como si todos sus esfuerzos por ponerle la mano encima fuesen una molestia mínima para ella, se movía por la nieve como si fuese terreno estable. Esquivando maldiciones con piruetas, saltos, y lo que no podía esquivar se encargaba de desviarlo. No quedaba dudas que saco lo mejor de ambos padres. No era un oponente a ser subestimado.
La amenaza en todo ese grupo era ella. Y era su suerte que al parecer estaba furiosa… eso, lejos de hacer que pudiese cometer algún error, la hacía más letal. Doblemente peligrosa.
La batalla que estaban sosteniendo sus hombres con los recién llegados estaba tomando más tiempo del que consideraba que debía tomar… ¿Qué tal difícil era someter a unos adolescentes?
Como en respuesta a sus pensamientos, una gran explosión se produjo a sus espaldas. Y al menos dos aurores salieron volando.
Una maldición paso tan cerca que sintió como la piel en su mejilla era rasgada por la trayectoria, Delphini le dedico una mueca feroz desde su posición, sin detenerse en lanzar maldiciones a diestra y siniestra en un semicírculo desde su posición. Jugando con todos ellos.
¡¿De dónde demonios salieron esos mocosos?!
…
La espera parecía eterna, como si las paredes del castillo fuesen a caerles encima de un momento a otro. Ron y Hermione no se comunicaban todavía y Harry no quería arriesgarse a enviarles un mensaje cuando podían encontrarse en medio de un momento crucial. Al final, se encontró enviando un patronus a la Madriguera, porque necesitarían toda la ayuda que pudiesen conseguir si querían que los chicos regresasen a salvo y no quería involucrar al Ministerio por temor a los hombres que Gaunt pudiese tener infiltrados en medio de todo esto.
Draco salto de la silla, era claro que ya tenía la ubicación de los chicos.
No podían seguir desperdiciando más tiempo.
El estallido de poder fue algo que tomo a Harry completamente por sorpresa. Si alguno de los Malfoy se sorprendió, nadie comento nada.
Que tanto poder pudiese estar contenido dentro de un solo individuo era un concepto con el que Harry no terminaba de reconciliarse, y que la única debilidad aparente de alguien tan poderoso, fuese el mismo Harry, era algo aún más incomprensible.
Aun sin Ron y Hermione, tenían buenas posibilidades de encontrar a los chicos. Y con el mensaje que mandase a la Madriguera existía la posibilidad de conseguir refuerzos si estos hacían falta. Ginny tendría suficiente sentido para convocar a todo el que pudiese ayudarlos y aparecerse a donde le dijera. Haría cualquier cosa por los chicos, eso era lo único que los conectaba ahora. Y si después de terminado el asunto ella quería lanzarle un par de maldiciones, pues, Harry no estaba en posición de reprocharle nada.
Lo que le ocurrió a James fue un golpe duro, pero al mismo tiempo la llamada a despertar que necesitaba.
No podía seguir esperando por lo mejor si no estaba dispuesto a ensuciarse las manos para conseguirlo. Y si todos los que se encontraban en el Ministerio eran corruptos de una u otra manera, quizá era la hora de cambiarlo todo desde las bases.
_ La casa está prácticamente en ruinas, nadie puede estar combatiendo allí adentro. La mansión Rowle es básicamente una ruina desde antes de la segunda guerra… Euphemia Rowle no era precisamente material doméstico. - repuso Narcisa, sin ocultar precisamente que la mansión (lo que quedaba de ella) no era precisamente de su agrado.
_ No vale la pena dividirnos. Bien podríamos simplemente entrar en el combate, si ya descubrieron a los chicos, no vale la pena ocultarnos- comento Harry, aunque no le hacía mucha gracia la idea de exponer a Draco. Apenas pusieran un pie en ese campo, sería como dibujar un blanco en la frente del rubio.
Parkinson empezó a avanzar sin mediar palabra, nada en su postura revelaba que era lo que podía estar pasándole por la mente, y ninguno de ellos se sentía particularmente inclinado a prolongar la conversación.
…
Scorpius veía todo como si estuviese ocurriéndole a otra persona. Cada parte de su cuerpo vibraba con un poder que no podía controlar del todo, las implicaciones de eso eran suficientes para aterrorizarlo, pero ahora no era precisamente el mejor momento para dejarse llevar por el miedo. Los demás dependían de él.
Todos sabían lo que estaban haciendo y podían defenderse bien, pero estaban luchando contra oponentes que les duplicaban la edad y no tenían contemplaciones en sus ataques, el objetivo era derribarlos, independientemente si era con o sin vida.
Ese concepto llego a casa cuando Scorpius se encontró empujando a Albus fuera del camino de un Avada Kedavra.
Scorpius se encontró consumido por una furia salvaje.
Y el responsable de lanzar esa maldición se encontró consumido en llamas tan verdes como el Avada que lanzo… sin que Scorpius supiera como fue capaz de hacer algo como eso en primer lugar.
Si Emma y Lily no hubiesen estado tan ocupadas combatiendo, lo estuviesen contemplando con la misma expresión atónita que le dirigió Albus, antes de lanzarse hacia su hermano mayor e intentar reanimarlo.
_ Si tienen alguna idea sobre cómo salir de aquí, ahora es un excelente momento para compartirla- chillo Lily desde su posición, acababa de lanzar un mocomurcielagus a uno de los aurores que estaban cerca. Uno que acaba de tratar de lanzarle algo a Albus.
_ Creo que fallamos en esa parte del plan- comento Emma, si alguien podía permitirse sarcasmo al mismo tiempo que peleaba por su vida, era ella. Y la rubia no tenía reservas en las maldiciones que lanzaba a sus oponentes, nada de eso debía ser legal.
Si acaso salían de allí y eran atrapados por el Ministerio eso podría causar unos cuentos problemas.
Aunque, un grupo de aurores luchando con todo contra lo que eran civiles desarmados y niños debiera ser lo primero a lo que las autoridades le prestaran atención… Emma y Scorpius no guardaban demasiada fe en las "autoridades" por lo que tuvieron que sufrir sus familias a manos de cada político y gente prejuiciosa con una vendetta particular.
Cuando Scorpius a duras penas podía mantenerse en pie… al otro lado aparecieron sus padres. Al principio, pensó que se trataba de una alucinación. Pero la reacción de sus atacantes sirvió para sacarlo rápidamente de su error. Los aurores y sus colaboradores se lanzaron inmediatamente por sus padres, parte del grupo se quedó atrás para tratar de someterlos, aunque no pudieron hacer gran cosa contra el escudo que surgió alrededor de ellos. Uno que solo podía ser obra de su padre, por la reacción que provoco en Scorpius.
Todo el cansancio acumulado en esa pelea lo abofeteo como una ola. Y quedo como una marioneta a la que hubiesen cortado las cuerdas.
A su alrededor, los sonidos parecían amplificarse y otros… hacerse tenues.
Alguien lo alcanzo antes que su cabeza diera contra el suelo.
Todo había terminado.
