Cynder apenas podía contener sus lágrimas, escondida en una habitación oscura del Castillo de la Amistad. Él se había ido, la última esperanza de alguna vez poder volver a verlo simplemente se había esfumado. Y no era la única dolida.
-¿Cynder? ¿Estás aquí?- La voz de Shadow se escuchó afuera de la habitación.
-No entres, por favor- Cynder respondió con la voz temblorosa, tratando de limpiarse las lágrimas, no podía dejar que nadie la viera en ese estado.
A Shadow no le importo. Abrió la puerta, viendo a una Cynder hecha lágrimas.
Cynder lo volteo a ver, observando su cara sería, no parecía estar triste. Pero no era que no lo estuviera, ella sabía muy bien que Shadow estaba triste, más que ella quizás, pero él lloraba a su manera, casi siempre.
Shadow simplemente se sentó a su lado, abrazándola con su ala. Cynder lo abrazo, tratando de contener sus lágrimas.
Shadow soltó unas cuantas, pero su cara parecía imperturbable. Apenas había pasado un día desde que Spyro desapareció, y ya sentía su corazón hecho pedazos. No pensó que sentiría esa horrible sensación desde que Spyro fue raptado por el Grupo Alicornio, el lo recordaba muy bien.
Habían llegado las noticias de que una de la cuevas de los dragones fue destruida, desapareciendo los dragones que ahí vivían, entre ellos Spyro. Había volado a toda velocidad al Bosque Everfree, llegando a la cueva destruida, sin rastro de nadie. Tuvo que consolar a Cynder casi de la misma manera que lo estaba haciendo en ese momento, y por primera vez en mucho tiempo, lloro abiertamente. Todos los dragones no soportaban vivir e el bosque, trayéndoles recuerdos que les dolían, yéndose a Fillydelphia, a Dragon Town, mientras que Shadow volvió a su casa, increíblemente siendo acompañado por Cynder.
Habían pasado no más de 4 años(más o menos), y aún no lo superaban. Y con el reciente escape de Spyro, el dolor era peor para Cynder, aunque para Shadow no lo era tanto.
Simplemente se quedó ahí, con Cynder, esperando a que se calme. Tal vez, solo tal vez, Spyro vuelva, ya sea con malas o buenas intenciones. . . y esta vez, no fallaría, lo recuperaría, no solo era un amigo cercano a él, era más, lo llegaba a ver como un hermano, incluso, como un hijo. Y sabía que para Cynder era casi lo mismo, un guía que la ayudo en el momento más difícil de su vida, un guía que devolvió las luces a su oscura vida, uno que la salvo de la muerte misma.
Y ahora, él lo salvaría de él mismo, solo era cuestión de esperar, y ver quién encontraba primero a quién.
Discord se había sentido mil veces mejor incluso siendo piedra o sin poderes, pero ahora en su estado apenas si podía mover un brazo. Desde que Spyro le atacó en Canterlot fue internado en el hospital más cercano, así que llevaba todo ese tiempo acostado en la cama del hospital de Ponyville, y no daba signos de mejora a corto plazo. La fiebre que tenía era horrible, sentía que estaba ardiendo. El dolor en su cuerpo no lo dejaba dormir y su energía apenas bastaba para cerrar y abrir sus ojos.
-¿Qué fue lo que me hizo ese dragón?- Pensó, pues si llegara a hablar, sentiría un dolor de garganta horrible.
Le habían administrado todo tipo de medicamentos, e inclusive Shadow utilizó el hechizo de purificación y las princesas todos los hechizos de curación que sabían, pero aún con eso, tomaría meses, tal vez años en sanar por completo, aún sentía residuos de magia negra poderosa en su sistema que resistieron los hechizo. Lo que sea que Spyro haya hecho, no fueron unos simples arañazos, algo le había hecho a su cuerpo.
Discord tal vez sentiría su existencia miserable, de no ser que aún tenía a sus amigos de su lado.
-Eh, Discord, vine de nuevo, para hacerte compañía, si no te molesta, claro- Escucho la voz de Fluttershy, apenas audible, y no solo por lo bajo que hablaba, si no que también sentía sus oídos tapados.
Lentamente, con todas sus fuerzas, giró la cabeza, viendo a Fluttershy lo mejor que sus vista borrosa le permitía. Sintió su casco acariciando su cabeza, sonriendo un poco. Finalmente, el sueño le ganó.
Twilight, Celestia, Luna y Cadence estaban alrededor del Mapacutie, sentadas mirándose seriamente unas a otras. Habían fallado, Spyro había escapado. Sabían muy bien que ahora sería casi imposible seguirle el rastro. Y no sabían que intenciones tenía ese dragón. Finalmente, Celestia se levantó.
-Propongo retrasar está reunión cuando estemos más tranquilas, si no es mucha molestia- No era una sugerencia.
Las demás asintieron, levantándose, Luna ayudando a Celestia, quién tenía un vendaje alrededor de su pata derecha, algo en la rodilla. El corte de Spyro fue profundo, pero increíblemente no causó enormes daños más que perdida de sangre.
Twilight las observo irse, sin comprender su comportamiento actual, ¿Por qué se sentía molesta con todos? Inclusive le ordenó a sus amigas y a Spike que se fueran del castillo en lo que discutían ella y las princesas, además de cerrar la Escuela de la Amistad por un tiempo (de hecho la cerró tras él ataque de Spyro a Canterlot, además de que muchos padres asustados se llevaron a sus hijos). ¿Será algo que les hizo Spyro? ¿A eso se refería cuando dijo que él ganó? No lo sabía, solo podía esperar a calmarse. Lentamente se fue a la cocina, tal vez un té serviría.
Las chicas, aunque en un principio le exigieron a Twilight que les contara que pasó en el Everfree, se marcharon una vez que ella les gritó.
Applejack se fue a la granja con Big Macintosh y AppleBloom, a quien Big Macintosh encontró junto a SweetieBelle y Scootaloo en el montón de ponis en el pueblo "Negro", y por supuesto que ellas tres tuvieron unos reencuentros muy hermosos con sus hermanas, amigas y familiares una vez regresaron a Ponyville, mientras el resto de ponis que habían rechazado seguir a los necromares volvieron a sus hogares.
Claro, todos serían interrogados después sobre su experiencia bajo el reinado de Spyro, pero por el momento les dejarían volver a sus hogares, menos a lo que viven en Canterlot, pues la ciudad aún estaba en reconstrucción en su mayor parte, así que a ellos los llevaron a Ponyville, a un campamento pequeño de refugiados en lo que se terminaba de reconstruir la ciudad.
Rarity, tras un reencuentro con SweetieBelle, volvió a su boutique para dar la gran noticia a sus padres, quienes estaban ahí muertos de preocupación por su hija desaparecida.
Rainbow Dash voló con Scootaloo a su casa, donde se reencontró con sus tías y padres.
Pinkie Pie no estuvo muy metida en la guerra, lo máximo que estuvo fue cuando huyó de Canterlot y ayudo con comida a los guardias y una que otra vez en comunicación, así que volvió a Sugarcube Corner.
Fluttershy, al ser la menos implicada en el conflicto al estar en la dimensión de Discord, para ella no paso mucho, los efectos no parecieron alcanzarle, excepto la muerte de Zecora, que le dejo un fuerte trauma psicólogo. Se había ido a ver a Discord tras separarse de su amigas, aunque acordaron verse en la mañana siguiente para hablar sobre Twilight y la guerra recién acabada.
Afuera del castillo solo estaban Spike, Starlight y Ember. Spike no hizo casi nada en la guerra, así que no tuvo muchos problemas, en cambio Starlight... los gritos de los ponis a su mando, gritando de dolor, por piedad, por ayuda... la acompañarían de por vida. Ember estaba callada, procesando todo lo que había visto. Esas criaturas, no eran nada parecido a lo que hubiera visto antes, unas criaturas que le sembraron miedo a su corazón con su sola presencia... tenía mucho en qué pensar la dragona.
-¿Starlight?- Spike sacudió un poco a Starlight al ver qué ella miraba perdida al horizonte.
-Spike, estoy. . . bien- Dijo sin ánimos, solo consolada por el hecho de que en el Everfree, sus bajas solo fueron de 20 guardias, aún así, esos veinte guardias eran miembros de una familia, una familia que ahora se habían quedado sin un padre, sin un hermano, sin un hijo, sin un amigo, sin un tío.
Spike la abrazo un poco al ver qué su mirada se perdía de nuevo.
Starlight simplemente envolvió un casco en Spike, agradeciendo en gesto de consuelo, vaya que lo necesitaba. Más aún que Luna le había propuesto unirse a las filas de la Guardia Lunar.
Ember simplemente sonrió por la vista, antes de volver a sumergirse en sus pensamientos.
La capitana de lo Wonderbolts, Spitfire, se sentía una carga para el equipo. Estaba en cama en un hospital de Cloudsdale, la princesa Luna le había logrado remover la flecha sin causarle daños, pero debía estar recostada hasta que los médicos se decidieran cuando era seguro darle el alta.
Por mas que a ella no le gustaba esa idea, tenía que hacerlo, de nada le servía al equipo una poni que no está a su 100%... además, estar ahí le daba un sentimiento de seguridad, un sentimiento de que, mientras permaneciera ahí, ninguno de esos ponis "Necromares" podría hacerle daño... era raro, ella no les había tenido miedo, ni siquiera luchando cuerpo a cuerpo contra hordas de ellos, apesar de su capacidad de insertar miedo en los corazones de los ponis a su alrededor... pero, desde que despertó tras ese flechazo, no había dejado de pensar con temor sobre ellos, cada que cerraba los ojos, imaginaba a uno entrando a su habitación, listo para terminar el trabajo.
Ella se quedó tumbada, no pudiendo esperar el momento para que le den el alta... y a la vez esperando que NO se la dieran.
Uno y Zero. Los "Príncipes" del Dragon Negro, sus hijos. De ser las más altas figuras de poder en el Imperio (solo superados por Spyro y Whisper), ahora eran dirigentes de un enorme grupo de refugiados. Apenas había pasado un día, ya se sentía su falta.
Iban con 300 ponis y otras criaturas que se habían declarado leales a Spyro, escondiéndose en las profundidades del Bosque Everfree. Los ánimos no eran muy altos, había mucho que hacer: tenían que moverse de un lado a otro para evitar que les rastrearan, esconderse, y iniciar los cultos, el objetivo "primordial" que Spyro les había encomendado.
Sin embargo, algo que a ambos les subía la esperanza, era él: la presencia de Spyro no había cambiado, significaba que lo había logrado. Solo quedaba esperar su llamado. Pero por lo mientras, había mucho que hacer. El Imperio prevalecerá.
-¡Avancen, debemos llegar al lugar antes de que caiga la noche!- Grito Zero, mirando hacia atrás para ver la gran columna de ponis que se movían jalando carretas con sus pertenencias, flanqueados por necromares como vigías, manteniéndose en la cobertura de los árboles para evitar ser vistos.
Sintió un peso en su lomo, y al voltear a ver qué era, se encontró de frente con una Sunlight de casi dos años, quién la veía riendo. Zero no pudo evitar sonreír. Volteo a su lado, viendo a Uno, su hermana.
Ella, con un cuerno encendido, levitaba un libro frente a ella, mirando las locaciones que su padre les había puesto como las mas seguras para esconderse. Y con otro de sus cuatro cuernos encendidos, jalaba de la cadena que tenía encadenada a Poison y a Comet por medio de un collar en sus cuellos.
Comet iba con su bata y accesorios de doctor, mientras Poison nada, mas que sus alas encadenadas y un anillo anti-magia. Comet simplemente tenía un anillo anti-magia.
Zero miro enfrente suyo, poniendo más empeño en apresurarse a llegar al sitio, lo último que necesitaban era toparse con otro escuadrón de reconocimiento pegaso.
Spyro miraba unos planos para la construcción de los acorazados, pensando en como combinar está tecnología con su magia. Increíble que pudiera verlos bien en una reducida habitación a oscuras.
-Bien, funcionará. Esta vez aprovecharé todo lo que el Grupo Alicornio me ofreció, estás armas son... hermosas- Dijo sonriendo, guardando los planos en un escritorio. -Y tú- Volteo a ver al centro de la habitación, donde él árbol de la harmonía yacía, su semblante se cambió a un muy serio. Ante su llamado, el "árbol" se materializó con la forma de una Twilight que temblaba del miedo. -Esta vez me dirás todo lo que sabes, sin trucos, de lo contrario- Decía, avanzando de forma amenazante hacia el árbol, su forma materializada retrocedió un poco. -creo que ambos sabemos que te pasará- Dijo, agarrando a "Twilight" por el cuerno. -¿Entendido? ¿O quieres que te dé otra "razón" para "apoyarme"?- La forma materializada del árbol se estremeció al escuchar eso.
-N-n-no, no más "razones", te apoyaré, siempre y cuando cumplas lo que me prometiste- Respondió el árbol, su voz temblaba.
-Yo nunca rompo mis promesas, no como otros- Respondió Spyro, soltando bruscamente a "Twilight", quién choco contra el árbol. El árbol dejo de materializarse.
Spyro camino hacia un extremo de la habitación, donde yacía un gran capullo verde. En él yacía Whisper, su amiga changeling. Él, cuando planeaba evacuar a todos los leales a él a las profundidades del Everfree, le ofreció a Whisper ir con ellos, pero ella se mostró reacia a abandonarlo, suplicándole que le dejara ir con él. Al final acepto, con una condición... y, para su confusión, Whisper la había aceptado.
Spyro miro con deteniendo a Whisper en su capullo. Parecía igual, pero si uno se fijaba bien (o tuviera la visión de Spyro), notaría que la quitina de la changeling se había puesto un poco azul. Una buena señal. Ella estaba aceptando los poderes.
Spyro acarició el capullo. -Je, creo tal vez nunca te entenderé Whisper, solo espero que no te arrepientas de esto- Pensó, antes de ir de nuevo al escritorio y sacar otras hojas, esta vez, de unas lanzas de magia negra.
Pudo haber perdido la batalla, pero no perdería la siguiente, solo era cuestión de prepararse, de entrenar, de innovar, y él, no, ELLOS volverían, y esta vez... el resultado sería otro.
La cuenta regresiva para la siguiente guerra había comenzado, todos sabían que era inevitable, y todos se hacían la misma pregunta: ¿Quién la ganaría?
Solo quedaba ver a qué el tiempo lo respondiera.
Fin
Uf, al fin acabe la primera parte después de un año y medio. Digo... Fin del Dragón Negro, parte 1. Guerra Necromare.
¿Qué? ¿Pensaron que de verdad me tardaría dos semanas para subir el Epílogo? Jeje, no soy tan flojo.
En fin, solo me queda agradecer a todos los que me siguieron desde el primer episodio hasta ahora, apesar de ser muy inactivo e incluso dejar la historia por un año, fueron pacientes. De verdad, gracias por sus comentarios, por leer, todo.
Bueno, ahora veré si ya iniciar de lleno con la segunda parte del Dragón Negro, concentrarme un poco en la historia de los Sirvientes Reales o iniciar los dos proyectos que tengo que mencioné en el anterior capitulo e iniciar con los cimientos de un tercero, que no es largo que si algo complejo.
En fin, si quieren y pueden, elijan, soy pésimo tomando desiciones por mi cuenta jeje.
Bueno, sin más, les doy la despedida a esta historia que hice con cariño, para dar inició a escribir la siguiente parte. Espero les haya gustado este último capítulo, y si no, no pasa nada, es su criterio y lo respeto.
