Mi Jefa


–Ah... –Lucy aún no podía pruninciar palabra alguna con un poco de congruencia, pues seguía incapaz de creer lo pequeño que era el mundo en realidad–. Yo... –

–Descuide –dijo Erza Scarlet, quien ahora sería su jefa de ahora en adelante. Lucy temió lo que fuese a decir–, lo entiendo.

–¿Perdone? –luego de esas palabras, la duda en la mente de Lucy finalmente hizo que saliera de su ensimismamiento.

Erza dibujó una sonrisa.

–Todos reaccionan de la misma manera que usted lo está haciendo ahora. Es completamente natural.

–No, yo... –trató de justificarse la rubia, pero fue interrumpida por Erza al colocar su mano sobre su hombro. Lucy sintió un escalofrío.

–Tranquila. No hace falta que se esfuerce demasiado –aclaró aún con su amplia sonrisa.

Extrañamente, para Lucy, aquella amable y sincera sonrisa se sintió como un relajante para su mente; era como si bañara su mente con miel, y la espolvorearan con granola. Todo su nerviosismo e inseguridad desapareció con el pasar de los segundos; inhaló profundo y sintió un gran peso desaparecer de sus hombros.

–Perdóneme, Señorita Scarlet –dijo en tono sereno y calmado–. No suelo comportarme de esta manera. Le pido me disculpe.

–No hace falta tanta formalidad de su parte, Señorita Heartfilia. Puede llamarme Erza, o Scarlet si lo prefiere. Cualquiera de los dos está bien. Aunque a mi parecer, Scarlet me gusta más.

–¿Lo dice en serio? –preguntó Lucy ampliando los ojos como platos. Erza no respondió, simplemente se limitó a asentir–. Entonces, si me lo permite, Scarlet. Ah...me dijeron que debo presentarme primero con Recursos Humanos para... –

–No hace falta, Señorita Heartfilia –la interrumpió Erza–. Está usted ahora conmigo, yo puedo darle el tour por el edificio y terminar su papeleo.

–¿No tiene algún inconveniente? Tal vez tenga muchas cosas por hacer, o pendientes que necesiten de su atención.

–En absoluto. Hice media hora de espacio en mi agenda para recibirla y darle una cordial bienvenida.

Erza dio media vuelta y caminó dos pasos al frente, mientras tanto, Lucy la miraba incrédula y completamente petrificada ante las palabras de su ahora nueva jefa. ¿La espero y apartó media hora de su tiempo para darle un tour pensonal por el edificio? ¡¿QUÉ JEFA HACE ESO HOY EN DÍA?! Ahora este trabajo había superado por completo sus expectativas, y tenía miedo de no dar el ancho que se necesita para la empresa en sí; sin embargo, para Lucy, esa era una oportunidad para demostrar su valía y determinación. Y con un demonio que lo haría.

Se apresuró en alcanzar a su jefa, y el tour ya había iniciado.

Mientras Erza le daba el tour a Lucy, también le contaba la historia de cómo su padre, Steven Belserion, fundó la empresa desde sus cimientos; empezando desde la cochera de sus padres, hasta convertirse en lo que es ahora: Una gran e influyente empresa de talla multinacional, con un gran futuro por delante y muchas oportunidades de expansión. Y era por esa misma razón que Erza necesitaba de una asistente; son demasiadas cosas y pendientes para que los maneje una sola persona, con dos es mucho más fácil y ordenado.

Cuando llegaron al comedor, Erza le platicó aquella vez donde sufrieron un hackeo hace unos años, y gracias a un conocido de ella lograron superarlo, al igual que atratapar al responsable. Lucy se sorprendió tanto que casi se tropieza con sus pies.

Así le contó varias historias que, a pesar de escucharse como si acontecimientos de una serie se tratasen, por muy increíble que parezcan fueron cien por ciento reales, y que la obligaron a crecer como persona. Madurar hasta convertirse en la mujer que es ahora.

Conforme iban avanzando, Lucy no podía evitar fijarse mucho en su nueva jefa, pues el atuendo que estaba usando era muy llamativo y profesional; Erza tenía recojido su cabello en una sola coleta de caballo con dos mechones sueltos a ambos lados de su rostro, también vestía un saco color café claro con los dos botones de arriba desabrochados, dándole un toque atrevido, y un pantalón de vestir negro con líneas blancas perfectamente planchado. Lucy se sonrojó al pensar que su jefa era...bastante hermosa y atractiva.

Erza no pasó aquello desapercibido y habló con su nueva asistente.

–¿Estás abrumada? –le preguntó.

Lucy se sorprendió ante esa pregunta, y un mar de nerviosismo la inundó de pies a cabeza, pues creía que ella misma se había delatado. Trató de disimular.

–E-Es sólo qu-que no puedo creerlo –aunque no le salía del todo bien. Aún así no se rindió–. Mi amiga y yo soñábamos con trabajar aquí desde nuestros días en la secundaria.

–Bueno, pues ahora tienes algo que contarle a tu amiga –comentó Erza dibujando una sonrisa en su rostro–. Y quién sabe, tal vez considere contratarla.

Lucy sintió como una cubetada de agua fría caer sobre su cabeza. Lo que, por desgracia, la regresó a la cruda realidad; y ese velo de ilusión y comodidad desapareció de golpe.

–Murió... –murmuró Lucy con un hilo de voz.

A pesar de que su voz se escuchó como el maullido de un pequeño gato, Erza logró escuchar a su asistente, he inmediatamente se sintió como una tonta insensible por decirle aquello.

–Lo siento –se disculpó con voz leve–. No lo sabía.

–Descuide, se...Scarlet –dijo Lucy tratando de calmar a su nueva jefa, pero aún mantenía la desviada la mirada–. No es su culpa; como usted dijo, no lo sabía. Y no es un tema que me gusta hablar con las demás personas.

Era obvio el porqué Lucy no lo hacía, no era necesario pensarlo detenidamente. Erza inspiró hondo y trató de romper el incómodo silencio que se formó con el siguiente paso en el tour por la empresa.

–Ahora, señorita Heartfilia, acompañeme al elevador; la llevaré a su lugar de trabajo para que conozca a sus demás compañeros y pueda asentarse cómodamente.

–Sí, de acuerdo.

Y con esa afirmación, Erza guió a Lucy hasta el elevador más cercano y ambas entraron, oprimió el botón del tercer piso y aguardaron su llegada.

Mientras el elevador iba por su camino, Lucy levantó la mirada después de aquél incómodo momento y le echó un rápido vistazo a su jefa por el reflejo de una de las paredes del elevador, y descubrió que su expresión aún era de preocupación. Tal parece que en verdad resentia su comentario anterior, y eso preocupó a la rubia; no quería hacer sentir mal a su jefa en el primer día, y menos si se trataba de un mal entendido. Esa no era su intención. Así que Lucy trató de pensar en algo para hacerla sentir mejor, o al menos aliviar ese arrepentimiento; entonces una idea llegó a su mente...pero era una pésima idea, y perdería parte de su dignidad, y de paso un poco de su reputación como asistente, pero tenía que hacerlo. No quería dejar las cosas así, y menos con su jefa.

–Un paciente entra al hospital en camilla... –dijo Lucy en voz baja, con un poco de pena y el rubor en sus mejillas a mil por ciento.

Erza, quien no se esperaba un comentario de ella en ese momento, la volteó a ver intrigada por lo que iba a decir.

–¿Cómo dijo? –preguntó.

Lucy se armó de valor y volvió a repetir lo que dijo, pero esta vez miró directamente a los ojos a su jefa.

–Un paciente entra al hospital en camilla... –Erza no entendía qué estaba tratando de hacer, o decir, su joven asistente; luego de pensarlo por unos segundos, y viendo la expresión determinada de ella, logró entender su objetivo. Y ahora le puso mayor atención–, rápidamente un Doctor se le acercó para atenderlo y le preguntó: "¿Qué lo trajo aquí? Dígame". Entonces el paciente se endereza y le responde: "Pues la ambulancia, Doctor. ¿Porqué?"

Silencio absoluto; eso fue lo que se escuchó en el elevador por unos cuántos segundos, lo que a Lucy se le hizo una eternidad. Su jefa la miraba, creía Lucy, con gran incredulidad...o tal vez perplejidad ante el SUPUESTO chiste de Lucy. Entonces, de un momento a otro, Erza torció las comisuras de sus labios y trató de ahogar una risa, para después echarse a reír por completo. Trató de cubrirse con su mano derecha, pero ya era demasiado tarde; aquella risa se convirtió en carcajada, y ahora se encontraba siendo víctima de un ataque de risa que la hacía curvear su espalda hacia atrás.

El sentimiento de incomodidad y vergüenza que estaba sintiendo Lucy fue desapareciendo poco a poco, y fue reemplazado por un GRAN alivio.

–Eso...eso no me lo esperaba ¡Jajaja! —admitió Erza aún riéndose y sacando un río de lágrimas traicioneras por los ojos—. A pesar de que el chiste fue un poco malo, la forma en que lo contó, Señorita Heartfilia, le dió cierta gracia.

—¿Lo dice en serio? —inquirió Lucy con un rubor en sus mejillas.

—Sí —afirmó Erza al recobrar la compostura—. Lo digo en serio. Debería contar más chistes seguido. Me encanta.

Lucy sintió cómo una ola de calidez y seguridad la llenó de pies a cabeza; se sintió renovada.

El elevador se detuvo y la puerta se abrió después de que el clásico tono sonara, y fue en ese momento que se escuchó una detonación y un gran grito del otro lado.

—¡¡SORPRESA!! —Lucy brincó del susto, volteó en esa dirección y encontró a un grupo de personas esperándola afuera del elevador con muchos globos y serpentinas adornando la oficina—. ¡¡BIENVENIDA A FAIRY UNLIMITED!!

Aquellas personas no esperaron a que Lucy dijera o hiciera algo y la sacaron del elevador para integrarla al grupo; todos ellos la rodearon y comenzaron a festejar. Lucy alzó la mirada y notó un enorme letrero en medio de la oficina que decía:

"Disfruta de tu fiesta de bienvenida a la empresa"

Eso fue lo más sorprendente, y detallista, que alguna empresa para las que ha trabajado Lucy hizo por ella; ninguna la recibió con tanta calidez y amabilidad. Y eso la conmovió.

De entre tanta gente que le estaba haciendo preguntas, y trataba de hacerla conversar, logró escuchar la voz de su jefa al hablar con otra persona.

—Les quedó muy bien la decoración —comentó Erza con sinceridad—. Creí que no quedaría bien al no tener tanto tiempo para planearlo y organizar a la gente que pondría los adornos.

—Usted es muy modesta, Jefa —dijo la otra persona, quien resultó ser un joven de cabellera naranja—. Si fue usted quien planeó esto con dos días de anticipación. Después de todo, esto fue idea suya.

Y ante esa aclaración, Lucy se sintió como si flotaba entre un millar de nubes en el cielo. El saber que fue idea de su nueva Jefa, Scarlet, le hizo sentir muy especial. Algo que no sentía desde que ocurrió el incidente con Levy. Aquél detalle sacudió su mundo.

Lucy volteó a ver a Erza, y en un segundo ella la miró también. Sus miradas se habían encontrado; por acto de reflejo, o tal vez de cómoda sinceridad, Lucy le sonrió a Erza, y ella, en respuesta, gesticuló unas palabras:

"Todo esto es por ti. Disfrútalo"

Y Lucy se dispuso a seguir la primera "Orden" de su Jefa. Así que disfrutó de ese bello momento, de esa increíble bienvenida.

CONTINUARÁ...


Hola, jóvenes aprendices. ¿Qué les está pareciendo la historia hasta ahora?

Ahora, me pongo en la penosa necesidad de decirles que las actualizaciones se quedarán en pausa por el momento, debido a fuerzas de causar mayor. Motivos personales más que nada.

Sin nada más qué agregar, me despido. Raizerbak se larga a dormir. Paz