Aclaraciones: Universo alterno || Todoroki: guardaespaldas, Momo: Actriz || Rated K+ || Romance-drama || Todoroki es dos años mayor que Momo || Two-shot (Parte final)
Día 8: Libre
Safeguard
.
.
.
Momo abrió los ojos sintiendo golpeada por la luz que se asomaba en su ventana, ocasionándole un insoportable dolor de cabeza. Sentía que le iba a estallar, recriminándose por tomar más de lo previsto el día anterior. Se levantó se su cama, sentándose, estirándose lo suficiente antes de levantarse directo a la ducha.
Una vez que terminó de arreglarse el timbre de la puerta sonó y abrió sabiendo de quien se trataba. Shōto Todoroki estaba de pie, con su traje de costumbre pero con una bolsa en las manos. Una vez que entró lo dejó encima de la mesa más cercana.
—¿Qué es? —Miró el paquete en la bolsa mientras se ponía los aretes.
—Sopa para la resaca.
Momo fijó su atención en su guardaespaldas quien se la sostuvo hasta que desvió la mirada, como si estuviera...¿avergonzado? Súbitamente las imágenes llegaron a su cabeza, de ella tomando su rostro y presionando sus mejillas y aquella escena en su cuarto, con las frases quedate sonando como un eco.
Soltó uno de los aretes anonadada, eso había sido un sueño ¿cierto? La vergüenza la sacudió, ella no había dicho algo como eso ¿cierto? Presionó los labios nerviosa, incapaz de poder preguntarle al respecto y aferrándose al hecho de que fuera un sueño o imaginación suya.
Sabia que Todoroki le gustaba, no entendía aun el que o porque. Se lo atribuía al tiempo que habían pasado juntos en esas semanas, que siempre era atento y servicial o en esa maldita sonrisa de lado que le había dedicado en contadas ocasiones. O tal vez por aquella mirada tan singular. No estaba segura pero el hecho que le gustara era lo que la había hecho alucinar y no hacerlo realmente ¿no? Por lo que decidió desechar aquellas fantasías suyas y servir la sopa en un plato y devorarla, aun estaba caliente.
—Bien, hoy solo iré por unas cosas mías que olvidé en el estudio y tendrás libre hasta el viernes, que es la premiere ¿esta bien?
Todoroki se acercó hasta ella con gran decisión, sin detenerse aun en la distancia que Momo esperaba y uno de sus pies fue hacia atrás, sintiendo su pecho agitarse ¿Acaso él...? Lo vio inclinarse e inevitablemente cerró los ojos, con esperanza. Fue en ese momento que sintió como tomaba su oreja, abrió los ojos sorprendida al sentir como cerraba el arete que había perdido.
—No puedes salir solo con uno.
Una vez que terminó su trabajo regresó sobre sus pasos y se dirigió a la puerta, esperando a que ella reaccionaba. Momo se llevó una mano a su pecho ¿Acaso había hecho eso a propósito? ¿Era consciente de lo alterado que le había dejado el corazón y él efecto que su cercanía tenia en ella? Sonrió nerviosa, tomando su bolsa y siguiéndolo.
Con la única idea de que Shōto Todoroki no solamente era abrumadoramente atractivo, sino que olía bien, algo que no pasó desapercibido cuando se acercó y que revivió sus memorias, trayendo a colación la noche anterior.
El resto del día se había sentido particularmente nerviosa alrededor de su guardaespaldas que parecía tan formal como de costumbre. Abriéndole las puertas en cada ocasión, manteniéndose cerca cuando era necesario y manteniendo a raya a la gente que buscaba acercarse de más. Siempre tan atento... aunque Yaoyorozu se repetía en cada ocasión que solo estaba haciendo su trabajo.
Todoroki pasaba todo ese tiempo con ella por trabajo, no por interés personal, debía dejar de hacerse ideas equivocadas.
Yaomomo miraba por la ventana los edificios, casas y locales mientras el auto avanzaba, con la atención perdida y con esa ultima idea rondando su cabeza. Estaba siendo realmente irresponsables en siquiera sentir algo por el masculino, cuando sabia que en algún momento se iría. Una vez que su trabajo terminara dejaría de ser su guardaespaldas. A pesar de sabia que era un trabajo que podría tomar un tiempo prolongado, en algún momento...
Suspiró sin poder evitarlo, debía dejar de darle vueltas a las cosas, la premiere estaba cercana y...
—¿Sucede algo? —Soltó Todoroki detrás del volante.
—No, no es nada. —Dejó en claro, moviendo su mano en un intento de restar importancia.
El auto volvió a sumirse en silencio y luego de unos minutos, Todoroki dio una vuelta en u, haciendo derrapar el auto.
—¿Qué? —El movimiento sacudió a la fémina que miró alrededor para buscar la razón que lo había llevado a dar semejante movimiento.—¿A donde vamos?
Todoroki siguió mirando al frente sin responder, andando un par de minutos hasta que entró a un autoservicio de una hamburguesería. Se bajó del auto y luego de unos minutos regresó con una bolsa entre sus manos que dejó en el asiento de a lado, ya que Momo estaba atrás.
Momo miraba hacia el frente en busca de alguna respuesta pero solo se encontró con la mirada heterocromática devolviendole la mirada por el retrovisor antes de volver a poner en marcha el esa forma siguieron moviéndose por las calles de la ciudad hasta que salieron de ella, andando por la carretera. Finalmente luego de varios minutos se detuvieron al fin y su guardaespaldas salió del auto, rodeándolo y abriéndola la puerta a la chica con la bolsa de papel en las manos.
Sin decir una palabra Momo salió del auto, mirando a su alrededor. Estaban a las afueras de la ciudad, en la montaña que estaba cercana. Se acercó hasta la orilla de aquel precipicio y se maravilló al observar la vista que tenia la ciudad desde ahí. Abrió los labios asombrada sin poder evitarlo y sonrió. Era de noche por lo que las luces nocturnas de la ciudad parecían luciérnagas flotando.
—Es maravilloso...
—Suelo venir aquí cuando necesito despejar mi mente y ver las cosas de diferente manera. —Todoroki se apoyó en la parte delantera del auto, desde donde podían ver el panorama. —Ten.
Tenia extendida una mano con una hamburguesa en ella. Momo lo vio con cierta duda pero la aceptó, sintiendo hambre de pronto y desenvolviendola con rapidez y dando una gran mordida.
—Extrañaba tanto comer una hamburguesa de ese lugar...—Dio otra mordida.
Todoroki a su lado tomo una de las que había comprado y mordió de igual forma, degustando la hamburguesa.
—Lo se, pensé que seria adecuado comer algo como esto después de tu estricto régimen alimenticio para la película.
Momo se avergonzó al entender que Todoroki se había dado cuenta de la dieta que había seguido ¿había sido lo suficiente evidente? Era algo normal en la industria el cuidar tu imagen cuando estas realizando algún tipo de filme. Al ser la protagonista había tenido que cuidar más rígidamente su alimentación, con calorías contadas y con ejercicio.
Estaba a un lado de ella, junto a él comiendo hamburguesas pero sabia que si giraba el rostro podría ver su gesto avergonzado. Aunque una idea vino a su cabeza.
—¿Como sabes de la dieta? —Atinó a decir, arrepintiéndose al momento, realmente no era lo que quería saber.
Todoroki había terminado de comer y la miró, atrayendo la atención de la femina.
—Sé todo sobre ti.
Y el corazón de Momo se detuvo, desviando la mirada y jugando con el resto de hamburguesa que tenia en las manos ¿como podía dejar de hacerse ideas en la cabeza si él decía algo como eso? Su corazón se había agitado fuertemente e intentó respirar, recordándose a hacerlo para calmarse. Pero algo vino a su cabeza, que la obligó a volver a mirarlo.
—¿Y como es que sabes que me gustan comer estas hamburguesas?
A cualquier persona en el mundo disfrutaba una buena hamburguesa, no era una novedad, sin embargo, el hecho de que supiera que esas hamburguesas eran sus favoritas, específicamente de ese restaurante era extraño. No era un restaurante de una cadena de hamburgueserías como las demás que había en la ciudad, esta era un restaurante que buscaba competir con aquellas empresas monstruosas pero esta solo tenia un par de sucursales en la ciudad. Y específicamente fueron a la sucursal que a ella le gustaba. Y aún más curioso es que ella no había ido ahí desde hace un par de años... ¿entonces?
—Cuando me contrataron, tu padre habló sobre ti y lo que solían hacer cuando eras niña.
Momo entendió totalmente, su padre era el responsable. Cuando niña, cuando su padre no estaba tan ocupado como ahora solian ir cada domingo a ese restaurante, una costumbre que Momo atesoró gran parte de su infancia. En su adolescencia su padre entró a la politica y dejaron de ir ahi. Al inicio Momo intentaba seguir yendo a ese lugar pero luego de un tiempo dejó de aferrarse. De eso ya unos ocho años, pero ahi estaba, comiendolas de nuevo y siendo tan buenas como recordaba.
Sabia que su padre se había entusiasmado al contar esa idea y no podía ni imaginar que cosas más vergonzosas le hubiera dicho a su guardaespaldas, pero el hecho de que Todoroki lo haya recordado y la haya llevado hasta aquí hizo que su pecho se agitara suavemente.
—¿Porque haces esto? —Soltó sintiendo las mariposas en su garganta.
Se armó de valor fijó su atención en el hombre a su lado, siendo recibida por una mirada cálida y reconfortante.
—Pensé que necesitabas un tiempo fuera...parecías perturbada.
¿Él estaba realmente preocupado por su bienestar? Momo presionó los labios reprimiendo una sonrisa, porque era tan propio de Todoroki, siempre siendo tan amable. Esa amabilidad era la perdición para Momo, la que agitaba su corazón.
—Solo estaba preocupada por la película, sobre el recibimiento que tendrá.
—Esta bastante bien, interesante a mi parecer.
Momo se relajó ante ese cambio de conversación y se giró para verlo con una mirada curiosa.
—¿De verdad? ¿Te ha gustado?
Consideraba a Todoroki como un publico difícil, de aquellos que de forma normal no irían a ver la película con facilidad y si él lo aprobaba la película tendría un buen recibimiento.
—Si, ha estado la mayoría bien.
—¿Qué es lo que no te ha gustado?—Por sus palabras podía adivinar que había algo que no le convencía.
El aire transitaba libre y frio donde estaban, a pesar de eso, ninguno de los dos quería regresar aún. Aún así Todoroki se quitó su saco y la pasó por los hombros de la fémina a pesar de que ese día había llevado un suéter rosado un poco ancho. Ante ese gesto Yaoyorozu se puso especialmente nerviosa pero aceptó la preocupación.
—Parte del final, cuando tu personaje baja del auto para regresar con el actor. —Parecía tan tranquilo y no como si contara algo que no le gustaba.
—¿Que hay de malo con eso? —Lo miró curiosa, ¿acaso era su actuación? Le preocupaba en demasía a pesar de que había escuchado del director y de los demás actores que había estado fantástica.
La opinión de Todoroki le importaba mucho más que de un director reconocido o sus compañeros, por alguna extraña razón.
—Bueno, el protagonista se quedó para pelear con esos hombres e hizo que se la llevaran. —Meneó la cabeza un poco. —Me parece poco creíble su decisión.
—¿Sobre protegerla?
—No —Negó con la cabeza mirando la vista de la ciudad con un aire perdido. —Sobre dejarla sola.
—Él se quedó para detener a aquellos hombres.
—Eso lo entiendo, posiblemente saldría con vida, posiblemente no pero... si realmente perecía ¿quien iba a protegerla? La estaría dejando a su suerte para que esos hombres fueran a buscarla una vez acabaran con él..
Momo se quedó pensando en aquella respuestas durante varios segundos, no lo había pensado de esa forma hasta ese momento. Siempre pensó que aquello había sido lo suficientemente heroico de su parte, sacrificarse por el bienestar de la protagonista, pero ese punto de vista cambiaba las cosas.
—¿Que es lo que tú hubieras hecho? —Quería saber su perspectiva sobre el asunto.
Todoroki se movió un poco, lo suficiente para acercarse un poco más hasta la fémina. Una brisa de aire sopló, que pasó desapercibida para ambos al mirarse fijamente a los ojos. Pero el movimiento del aire atrajo la atención del guardaespaldas que vio un mechón del cabello de Yaoyorozu agitarse por el aire y atravesarse en su rostro.
Imperceptiblemente estiró la mano tomando el mechón entre sus dedos y apartándolo de su rostro, colocándolo detrás de la oreja de la fémina, manteniendo su mano un poco ahí, tocando ligeramente la piel femenina mientras sin dejarla de verla fijamente a los ojos, abrió los labios.
—Te protegería con mi vida, no te dejaría sola jamás.
Una corriente de aire sacudió los cabellos de Yaoyorozu Momo y al mismo tiempo sentía como aquel aire se introducía a su cuerpo, causando un vendaval de emociones, formando un nudo en su garganta y agitando hasta la ultima célula de su organismo, acelerando su corazón de tal forma que pensaba que se le saldría en cualquier momento.
Yaoyorozu abrió la boca pero nada salio de sus labios, no cuando esa mirada heterocromática la miraba con tal intensidad que cuando lo vio inclinarse ligeramente simplemente se quedó en su lugar, con su corazón estremecido ante lo que estaba sucediendo.
Ese día a pesar de no tener demasiado maquillaje más que el de sus labios y el cabello en una cola alta, peinado que solía hacerse cuando no estaba grabando, Todoroki la veía especialmente encantadora. Con esas mejillas sonrojadas, los ojos brillando con intensidad y sus labios entreabiertos. Todoroki solo podía pensar en la noche anterior en el cuarto de la mujer, donde había degustado muy ligeramente esos labios. No habia podído quitarse de la cabeza de que quería probarlos adecuadamente, se veían tan rosados y jugosos que era inevitable seguir conteniendose, por lo que la necesitad de inclinarse era tal que no pudo controlarse más. Él necesitaba besarla. Sus labios buscando inquietamente los femeninos y alcanzando a rozarse solo un poco...
Una luz los golpeó de frente, siendo conscientes de que alguien más había ido a ese lugar. Momo se llevó una mano a su pecho y Todoroki simplemente atinó a suspirar.
—Deberíamos irnos.
Incapaz de decir otra cosa, ella simplemente asintió, caminando al auto sin ganas y maldiciendo, como pocas veces hacia, a los recién llegados. Habían arruinado el momento, ya que en el auto Todoroki no mencionó nada, se mantuvo en un sepulcral silencio.
Y Momo Yaoyorozu tampoco dijo nada, mirando a la ventana en todo ese tiempo, incapaz de hablar.
Los siguientes días Yaomomo se mantuvo en su casa, deambulando y sin salir de la cama a menos que fuera necesario. Se había enfrascado en ver películas, series o cualquier cosa en la televisión. Distrayéndose lo suficiente para evitar pensar cosas innecesarias.
Cambió de canal y de forma automática tomó su móvil, levantándolo y mirando la pantalla, como había estado haciendo toda esa semana, reprendiéndose a si misma al darse cuenta de lo que estaba haciendo. Se cercioraba si había alguna notificación de Shōto Todoroki.
Días atrás, cuando la había llevado hasta su casa, esperó en el automóvil unos segundos, pensando que él diría algo al respecto. Sin embargo, pronto se dio cuenta que él no diría nada y más aun cuando se había bajado del auto y le había abierto la puerta. Había pensado que todo lo que sucedió en aquel lugar pudo ser muy rápido y que él necesitaba pensar.
Pero con el paso de los días dejó esa idea atrás y comenzó a considerar que su silencio ante ese casi beso se debía a que realmente estaba haciendo como si nada de eso hubiera pasado. Y esa idea le molestaba en demasía.
¿De verdad podía fingir que nada de eso había pasado?
Lanzó el teléfono a un lado, sumiéndose nuevamente en la televisión, cuando aquello no funcionó para acallar sus pensamientos, hizo ejercicio con música fuerte e invitó a Mina a su casa, pero nada había servido.
Shōto Todoroki se había mantenido fijamente adherido en su mente.
.
.
.
Los orbes heterocromáticos miraban alrededor de forma automática como su trabajo lo ameritaba, sin encontrar rastros de algo anormal. Hubiera preferido encargarse de llevar a Yaoyorozu a la premiere, sin embargo, ella había decidido ir con su padre antes del estreno y le había informado que uno de sus chóferes la llevaría.
Habían quedado en encontrarse en la entrada, donde él se encargaría en ese punto. Le estaba confiando la seguridad de Momo a los empleados de su padre, que no es que dudara de su capacidad, pero no se sentía tranquilo de la idea de que alguien más la cuidara. Una premiere atraía a mucha clase de personas y es donde más debía estar atento.
Los autos y limusinas iban llegando, viendo como iban descendiendo actores tras actores que no eran de relevancia para Shōto. Hasta que visualizó un auto con unas placas determinadas y se acercó para abrir la puerta, extendiendo su mano, el flash de las cámaras llegandole desde atrás.
Momo tomó su brazo y alzó la mirada, acción que fue suficiente para que el corazón de Shōto se agitara con violencia. Una vez que la fémina descendió del auto pudo contemplarla en totalidad y sentir como su respiración se atoraba en su garganta.
La fémina sostenía su brazo y caminaron por la alfombra roja, pero Shōto no apartó la mirada de ella en ningún momento. Yaoyorozu Momo tenía un vestido rojo sin mangas y que se ataba en el cuello. La tela se cernía a su cuerpo con majestuosidad dándole una apariencia delicada y sensual al mismo tiempo. En una de sus piernas se abría la tela dejando ver un poco de la piel de su pierna y su cabello lo tenía por completo suelto. Y un encantador color rojo en los labios.
Aquella apariencia le hizo recordar que era la protagonista de una de las películas más esperadas del año y que estaba fuera de su alcance. Idea que le había dado vueltas durante esos días que estuvieron lejos y razón por la cual no le había llamado. Además que no sabia que decir ¿Aceptar que había querido besarla y lo hubiera hecho si no hubiera llegado nadie? No podía reconocerlo, él no era bueno con las palabras y mucho menos con los sentimientos.
Se sintió vacío cuando ella lo soltó, dedicándole una sonrisa cordial y se iba a ocupar su asiento entre los demás actores y él se quedó en la entrada, de pie, asegurándose que no hubiera nada sospechoso. El tiempo pasó lentamente, él ya había visto la película, por lo que no fue una novedad. Pero luego de un par de horas la película terminó. Una vez pasado todas las cuestiones sociales que Momo debía experimentar y él siguiéndolo desde atrás, finalmente subieron a su auto para llevarla a su casa.
—Ha sido agotador. —Soltó luego de unos minutos en el auto, deshaciéndose de sus tacones. —Me han estado matando desde hace horas. —Por la manera en que se había movido por la alfombra, las fotos, la reunión y demás cosas, nadie lo hubiera pensado.
—Aún así, estuviste increíble.
Aquella frase hizo que las mejillas femeninas se colorearan de un torno rosado y rehuyera de su mirada detrás del retrovisor.
—Ahora podremos relajarnos un poco, Todoroki-san.
Él simplemente asintió mientras la veía por el retrovisor hasta que llegaron a casa de la fémina más rápido de lo que hubiera querido. Ella tomó su bolsa, sus zapatos y despidiéndose con una sonrisa, bajando del auto y adentrándose hasta su casa. Aunque a Todoroki no le había pasado desapercibido que se antes de entrar había volteado para verlo nuevamente.
Sabia que era incorrecto, que no podía involucrarse con ella, sin embargo, si ella deshacía los limites él no podría seguir controlándose. Arrancó el auto mirando una ultima vez a la casa y se alejó de ahí. Avanzando con lentitud hasta que llegó a un semáforo en rojo. Fue en ese momento, mientras seguía pensando en lo encantadora que Yaoyorozu se veía, que una idea lo golpeó con fuerza.
Si ella no había estado durante todo el día ¿porque estaba prendida la luz del su habitación.? Desde la calle la ventana grande que se veía era la de su habitación. Estaba por completo seguro y estaba encendida. Presa del pánico dio media vuelta en el auto, pasándose el alto y acelerando regresando sobre sus pasos.
Él, quien jamás había cometido un error, se había confiado. Maldijo por lo bajo, sintiendo que el departamento estaba mucho más lejos de lo que recordaba.
Momo caminó hasta su cuarto, dejando los tacones a un lado, para acercarse a su tocador donde se dejó caer en la banca deshaciéndose de sus aretes y joyería. Solo quería darse un baño y dormir muchas horas. Vio su imagen en el espejo de su tocador, realmente hubiera esperado que Todoroki dijera algo de su vestido, pero de alguna forma lo había hecho ¿no? Cuando dijo que había estado grandiosa, se engaño a si misma al pensar que eso era posible.
Tomó una de las toallas desmaquillantes que tenía ahí y alzó el rostro hasta el tocador. Su mano dirigiéndose hacia su rostro se paralizó al ver un hombre corpulento reflejado en el espejo, quien le dedicó una sonrisa arrogante.
—Hola, Momo Yaoyorozu.
Su respiración se detuvo y el miedo inundó todo su cuerpo, paralizándose por completo ¿Quien era ese hombre? ¿Acaso había ido a matarla? El temor de su padre ante la idea de que fueran a usarla de debilidad contra su padre la golpeó. Siempre había pensado que estaba exagerando.
Giró sobre si misma y con lentitud, siendo guiada por la adrenalina hasta que finalmente volteó encontrando el hombre detrás suyo, quien la tomó del brazo, tirando de ella con violencia, dirigiéndose hasta la sala donde había un par de hombres más.
Pensó en Todoroki y en llamarlo, recordando que había dejado su bolso en su cama. ¿Que debía hacer? Necesitaba pensar, pensar rápido o ese seria su ultimo momento con vida. Escuchó a los hombres hablar entre si.
—Necesitamos irnos, tomen sus cosas, pensé que esto seria más difícil.
Siguió cada uno de sus movimientos por la casa mientras tomaban sus cosas y cada uno la miraba cada determinado tiempo, como si estuvieran sincronizados. Hasta que fue finalmente vio una apertura. Los tres hombres se distrajeron con sus cosas, dejaron de verla durante un instante se movió, tomando un jarrón lanzándolo contra el hombre corpulento.
Este se acercó hasta ella, tomándola del brazo y tirando de ella hasta la puerta de salida. Momo intentó resistirse, pensando en gritar aunque no encontraba su voz. Intentó golpearlo y tal hecho pareció hacer enojar aun mas a ese hombre.
—Quedate quieta si no quieres manchar la pared de tu departamento de tu sangre.
Aún así ella forcejeó y el hombre levantó su mano, listo para propinarle un golpe certero en el rostro. Momo cerró los ojos esperando sentir el golpe pero este no llegó. Cuando abrió los ojos pudo ver a Todoroki tomando la mano del hombre y dedicándole la mirada más mortífera que le había visto.
Aquel hecho hizo que el hombre la soltara y ella se alejó lo más que pudo. Viendo como Todoroki se enfrascaba en una pelea con el hombre, dándole un par de puñetazos en el rostro y esquivando los ataques que buscaban herirlo. Pronto el resto de los hombres lo apuntaron con su arma, disparando. Él se escondió detrás del sillón, hasta que se súbitamente apareció disparando y lanzándose contra uno de los mafiosos, tomando su arma y golpeándolo lo suficientemente fuerte en la cabeza con la empuñadura. Antes de que el otro hombre le disparara se movió con agilidad llegando hasta él y levantando su brazo para que el disparo se desatara en el techo. Forcejeó con él, esquivando los goles y dando uno certero en su mandíbula, para después patearlo lo suficientemente fuerte contra la mesa, que terminó cediendo. El hombre corpulento llegó junto a él, con una silla para golpearlo. Todoroki se agachó esquivando el ataque, quien terminó golpeando a uno de los intrusos.
Momo contempló a su guardaespaldas moviéndose con agilidad, esquivando cada uno de los ataques y golpeando a cada uno de los hombres, que se habían levantado nuevamente, con tanta fluidez y maestría, algo que jamás pensaba que vería. Uno de los hombres logró tomarlo y lanzarlo contra la ventana, a lo que Shōto antes de ser rematado se movió en el suelo, lanzando una patada directa en el estomago del hombre y levantándose de un salto a tiempo para atinar a golpear a otro intruso y lanzando al hombre por la escalera.
Logró bloquear uno de los ataques que iban contra él y en un movimiento logró tomar al más delgado de los hombres por el cuello y hacerle una llave hasta que terminó inconsciente.
Uno de los intrusos intentó atraparlo jalándolo de su saco pero Todoroki se movió quitandoselo y en un movimiento firme logró recuperarlo y ahorcar al hombre con la misma prenda hasta que se quedó inconsciente. Finalmente pateó al ultimo haciéndolo estrellar con la pared. Se quedó de pie, mirando a los hombres en el suelo, con la respiración agitada.
Al cabo de unos segundos se acercó hasta ella, con la sangre escurriendo de su labio.
—¿Estas bien? ¿Ellos te han hecho algo?— Se acachó en el suelo, donde ella estaba sentada ya que sus piernas no habían reaccionado.
Momo había visto la pelea sin pestañear y con los ojos en extremo abiertos, sin creerse que era lo que había visto y la manera en que su guardaespaldas se había movido. Recordando lo que le había dicho en la montaña sobre protegerla ¿como había sabido que estaba en peligro? Ella no había logrado llamarle, pero antes de que se la golpearan él lo había evitado. La había defendido.
Acogida por la adrenalina se abalanzó a abrazarlo con fuerza, si no hubiera sido por él, estaría muerta. Shōto Todoroki la había protegido. Recordó las palabras que le había dicho, sobre que la protegería con su vida y a pesar de que no era el momento, su pecho se agitó con fuerza.
Súbitamente escucharon un leve sonido, lo suficiente para que Shōto la empujara y girara el rostro, viendo a uno de los mafiosos levantándose y apuntándole con un arma para finalmente disparar.
La bala recorrió su camino hasta uno de los lados de torso de Todoroki, quien se había movido lo suficiente para intervenir ante ella. Aún así, con la sangre manchando su ropa, el guardaespaldas movió su mano con rapidez tomando su arma que siempre cargaba y disparando, matando al hombre que le había dado.
Una vez que el silencio volvió a acogerlos, él se dejó caer en el suelo y Momo se acercó con el miedo haciendo temblar sus manos...él... las lagrimas comenzaron a asomarse en sus ojos.
—Te han disparado ¿que es lo que debo hacer? Una ambulancia, necesito yo...
Todoroki se revisaba la herida ante la incapacidad de la fémina de hacerlo quien no podía controlar su nerviosismo. Él iba a morir por su culpa, por protegerla, él se iría de su lado... un nudo en la garganta le impedía hablar con propiedad. Shōto la miró con un ojo cerrado la tomó de las manos que estaban temblorosas y le sonrió ligeramente.
—Tranquila, la bala solo ha rozado.
Yaoyorozu ante esas palabras se había acercado para mirar y ver que solo tenia una herida en su costado de donde salia sangre. Lo cual la hizo expulsar el aire que había contenido en sus pulmones. Se abalanzó sobre él, con el miedo y adrenalina un presente y con las lagrimas asomándose por sus ojos.
No podía perderlo, el simple hecho de pensarlo presionaba con fuerza su pecho. No podía coincidir una vida sin él a su lado, caminando o sin ver el aire acariciando aquel cabello blanco y rojo. Momo necesitaba a Todoroki en su vida.
—No te atrevas a dejarme. —Soltó con un sollozo en la oreja del hombre.
Todoroki levantó su mano que no estaba adolorida acariciando el cabello femenino, con una ligera sonrisa.
—Nunca.
.
.
.
Y con este relato terminamos el tdomomo week, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo al escribirlo.
¿Reviews?
