Capítulo 17: Descanso

***Sayuri***

Después de que Ando se fue, mis días se volvieron normales. O al menos gran parte del día, ya que después de lo que pasó con Niko no podía estar del todo tranquila. El día siguiente de nuestra discusión, me había hablado para contarme lo que había pasado con Daiki, se escuchaba casi muerta, como sin vida. Daiki se había pasado de la raya y le hubiera roto la boca si no fuera porque se mantenía demasiado ocupado en el hospital. Por más que quisiera ir a consolar a Niko, no podía, mi trabajo me mantenía demasiado ocupada, casi no tenía tiempo ni para dormir. Incluso tuve que dormir dos días seguidos aquí en el hospital, el estúpido de Daiki le comentó a mi padre que era necesario que me delegara más cosas y cómo consecuencia estaba casi muerta.

Trataba de mantenerme en contacto con Niko, y por lo mismo me di cuenta de su estado, al ver que no había salido de su casa por 3 días y que, además, esos mismos había faltado a la escuela, decidí tomarme unas horas de la mañana e ir por ella. Y no me equivoqué en absoluto con mis presentimientos, Niko estaba hecha un asco, sus ojos no podían mantenerse abiertos debido a tanto llanto y su voz había desaparecido casi por completo. Se veía como una muerta y su departamento olía a alzado debido a todos estos días que no había abierto ni ventanas ni puertas. En la sala se encontraban todos los pañuelos que había usado regados por todas partes, en verdad todo se veía demasiado lamentable, me sentí mal, por no haber venido antes a sacarla de todo esto. Pero ni modo, eso ya había pasado, ahora podía sacarla, aun cuando se negara, al final de cuentas no era la primera vez que la veía de esta forma. La verdad, la he visto mucho peor que esto. La obligué a que se cambiara de ropa para poder salir a correr, ella necesitaba respirar aire fresco y distraerse un poco. Estábamos a punto de salir cuando mi celular sonó, era del hospital así que no dude en contestar.

"El señor Uehara necesita que vaya a ver a unos inversionistas ahora mismo."

-Ya voy- fue lo único que pude contestar antes de que me colgara. Me despedí de Niko y salí un poco desanimada del departamento, tendría que ir primero a mi departamento a cambiarme de ropa. Estas reuniones cada vez se hacían más recurrentes, antes todo esto lo hacía Daiki. Fui a cambiarme y cuando estaba bajando en el ascensor, me topé con Ichinose.

-Qué sorpresa encontrarnos.

-Sí- dudé un instante entre decirle el estado de Ninako o no -¿Vas a ver a Niko?

-Sí, acabo de volver de mi viaje y quiero ver cómo está- me quedé observándolo un momento, parecía contento

-Sé que tal vez es mucho pedírtelo...- quería confiar en él- ¿Podrías tratar de hacerla salir?

-¿Eh?- me miraba con incomprensión -¿Ella está bien?

-Se podría decir que sí- solté un pequeño suspiro -Cuando ella no se encuentra con mucho ánimo, se encierra en sí misma de tal forma que no sale para nada al mundo exterior.

-Eso explica por qué ha faltado a la escuela- yo asentí simplemente -¿Quieres que la saque de su departamento?

-Algo me dice que no le harás nada, aunque no estoy cien por ciento segura- bajamos en el piso de Niko -Yo la haría salir si pudiera, pero mi trabajo me mantiene demasiado ocupada. A ti no te dirá que no, estoy segura de eso.

-Pues gracias por confiar en mí.

-Dije que no estaba cien por ciento segura. En todo caso, no le hagas nada malo o yo me haré cargo de ti- le dije mientras regresaba al ascensor

-Si le hago algo a Ninako, yo mismo iré a buscarte para que te hagas cargo- ya no pude ver su cara, pero estoy segura de que lo decía en serio.

Los días pasaron un poco rápidos, creo que era por la falta de tiempo. Por poco no me di cuenta de que el fin de semana había llegado de no ser por un mensaje de Ando.

"En una hora paso por ti."

Miré el reloj de la mesa de noche y pude observar las 6 en punto, se me hacía demasiado temprano, mi cuerpo solo se había levantado al baño por la costumbre. Estuve a punto de mandarle un mensaje diciéndole que pasara más tarde o hasta mañana, pero recordé la última vez que nos habíamos visto. Yo me había quedado dormida cuando apenas estábamos empezando algo interesante, Ando pensó que yo no había querido y simplemente me dormí. Le expliqué que no había podido con el sueño, pero al parecer había afectado su ego, y prometió que lo repondría cuando nos volviéramos a ver. Me sentía mal por quedarme dormida. Cuando volví a ver el reloj ya eran las 6:30 así que me levanté casi como un resorte y alisté mis cosas lo más rápido posible. Apenas estaba agarrando las últimas cosas cuando tocaron la puerta. Fui a abrir.

-Espero y estés lista- me tomó de la cintura y plantó un delicado beso en mis labios

-¿Era necesario venir tan temprano?- le dije mientras regresaba a mi recamara para guardar las cosas que me faltaban

-Vine en cuanto aterricé- volteé a verlo y él solo se dedicó a sonreírme. -Quería verte, ¿tiene algo de malo?

-No- terminé por cerrar mi pequeña maleta -Solo que...- me sentía muy nerviosa por su comentario, tanto que no sabía cómo responderle

-Solo que nada- me volvió a tomar de la cintura y me atrajo a él. -Deberías mostrarte más animada al verme, me haces sentir como si no te importara- quise desviar mis ojos de su mirada por el calor que sentía en mis mejillas

-Claro que estoy contenta de verte, solo que no estoy acostumbrada a tantas muestras de afecto- Ando me obligó a mirarlo

-Eso lo sé, tranquila- cuando Ando quería volverse tierno, lo lograba. Me depositó otro tierno beso, pero antes de que se pudiera transformar en algo más, se quitó. -Ahora, debemos irnos- tomó mi maleta y se dirigió a la salida

El camino fue demasiado tranquilo, yo creo que dormité un poco, aun me sentía cansada por todos estos días de trabajo. Cuando Ando llegó a una gasolinera, aproveché para mandarle un mensaje a Niko, estos días me había dicho que se encontraba mejor y, aunque ella no me dijera nada, estoy segura que es debido a Ichinose.

"Espero y estés bien. Cómo sabes, no estaré este fin. Cualquier cosa trata de mantenerme comunicada. Tq."

No esperé la contestación de Niko, sabía que lo más seguro es que se encontrara dormida. Cuando Ando regresó me entregó un café caliente, el cual agradecí.

-Necesito que mi novia esté con toda la energía del mundo para el maravilloso fin de semana que le tengo preparado- vi un brillo pasar por sus ojos. El mismo brillo que pude ver cuando me mostró todos aquellos juguetes sexuales. Sentí mi cuerpo estremecerse y un calor subir. Volteé rápidamente hacia la ventana, no sin antes soltarle un "Idiota" que lo hizo soltar una risa.

Llegamos a la villa, era enorme y muy espaciosa. Contaba con dos casas y una alberca grande, más allá se podía ver una gran cantidad de árboles. La villa se encontraba en lo alto y por lo mismo se podía observar bien los alrededores, al estar lleno de naturaleza le daba un toque hermoso y tranquilo. Ando bajó nuestras cosas y las metió a una de las casas. Por dentro se encontraba una gran sala que abarcaba la mitad del primer piso y después se veía lo que parecía ser una cocina con un comedor, que daban directamente a la parte de atrás de la villa, donde se encontraba la alberca. Yo me dejé caer en uno de los sillones, di gracias a que era tan grande, porque me pude acomodar muy bien. Pasé mi brazo por la cara tapando la poca luz que entraba.

-Hey dormilona, despierta- Ando me dio un ligero beso en el cuello. El cual solo me hizo estremecer y hacerme bolita tratando de dormir

-Necesito descansar- de repente sentí el aliento de Ando a mi lado y cómo su cuerpo se acomodaba con el mío. Sus brazos me rodearon y sus manos me atrajeron a su pecho, yo traté de acurrucarme en él.

-Te extrañé- sentí un ligero estremecimiento en mi corazón, aunque casi me estaba quedando dormida. Después sus manos recorrían lentamente mis hombros y espalda, por lo tanto, mi cuerpo se llenaba de nuevos estremecimientos

-Ando...así no se puede- le dije mientras trataba de ver su rostro, pero él solo se hundió en mi cuello, depositando ligeros besos

-Todo se puede- lo dijo aún pegado a mi cuello para después lamerlo, dejando humedad a su paso. Él sintió mi estremecimiento y sentí donde se rio. Ando me volteó de modo que ahora era yo la que estaba abajo, pude observar cómo sus ojos me comían con la mirada. Cuando posó sus labios con los míos, me dejé llevar al igual que él. Aunque no lo quisiera admitir, estos días me habían hecho falta, tal vez no me daba cuenta de cuánto hasta este momento. Pero si bien, no podía dormirme, solo me quedaba disfrutar lo que estaba haciendo. Sentí su lengua insinuarse a la mía. Rápidamente Ando se deshizo de mi ropa y yo hice lo mismo con la suya, y aunque al principio Ando iba con rapidez, al momento de encontrarnos los dos sin ropa, se tomó todo el tiempo del mundo para observar, acariciar y besar mi cuerpo. A través de su mirada me sentía querida y deseada, y debo admitir que me gustaba. Ando continuaba besando mi cuello, cuando sentí que estiraba mi pezón no pude evitar lanzar un gemido, pero Ando lo hizo desaparecer rápidamente atrapando mi boca con la suya. Seguía estirando y amasando mis senos, solo dejo uno de mis senos para dirigir su mano hacia el centro de mi cuerpo, aquella parte que le pedía su atención a gritos. Al sentir mi humedad, no dudó en introducir un dedo. Instintivamente arqueé mi espalda para dejarlo entrar lo más que pudiera. Su boca había abandonado la mía para dirigirse a mi cuello. Yo solo podía concentrarme en su dedo entrando y saliendo de mí una y otra vez, movía mis caderas con su dedo y cuando estaba por sentir la liberación, Ando se detuvo, pero antes de que pudiera reclamarle, sentí su pene entrar en lugar de su dedo. Hundí mis manos en su cuello y mis piernas las enrollé por detrás de su espalda. Ando continuó con las estocadas cada vez más rápidas, sentía su pene en lo hondo de mi ser llegando un punto que hacía que mi cabeza se perdiera cada vez más hasta que sentí la liberación, pero Ando no se detuvo ahí a pesar de que yo gritaba y me estremecía por el orgasmo. Se sentó sobre sus piernas y me levanto para ponerme encima de él, así me tomó de nuevo hasta que los dos juntos gemimos al sentir de nuevo un orgasmo. Ando me recostó y estaba un poco agitado cuando lo sentí recargarse en el hueco de mi cuello.

-Yo solo quería dormir- mi voz también sonaba agitada y aún excitada por lo que acaba de pasar

-Ahora puedes- me dio un ligero beso en el cuello –Descansa, dormilona- fue lo que escuché antes de caer dormida.

Cuando desperté, aun sentía el cuerpo pesado de Ando a un lado mío, al parecer él también había caído muerto. Dormía tranquilamente, de esta forma era fácil observar mejor sus rasgos. Su cabello caía por su rostro, balbuceaba algo, pero no podía entender lo que era, yo solo me reí. Me levanté lentamente, lo menos que quería era despertarlo y volver a lo mismo de cuando llegamos. Aun cuando disfrutaba tener sexo, también necesitábamos hacer otras cosas. Agarré mi ropa y me vestí en silencio. Salí a caminar un poco para distraerme y conocer el lugar. Mi estómago me reclamó por comida así que me dirigí a la cocina, apenas estaba decidiendo qué hacer cuando sentí a Ando entrar a la cocina.

-¿Qué haces?- me dijo mientras aún se tallaba los ojos y bostezaba

-Viendo qué comer- daba gracias que Ando al menos se había puesto sus pantalones, no me creía capaz de soportar verlo sin nada

-Buena idea, tenemos que retomar fuerzas para lo que viene- al escucharlo decir eso, mi cuerpo entero se estremeció. -No creas que se me ha olvidado lo que te prometí la última vez- sentí sus manos rodear mi cintura y mi espalda chocó con su pecho -Pude conseguir todo lo que podríamos necesitar- sabía a la perfección a lo que se refería, y eso no hizo más que aumentar mis nervios.

-Ando...

-Primero vamos a comer algo, ya me ocuparé yo del postre- su tono era juguetón y también se notaba deseo en él. Estaba a punto de contestarle cuando el ruido de neumáticos se escuchó, alguien había llegado. -Ese idiota...- fue lo único que escuche decir a Ando antes de que saliera de la casa. Momentos después me encontré con Ichinose y Niko.

-¿Niko?- se encontraba casi escondida detrás del cuerpo de Ichinose

-¡Sayu!- casi corrió al verme

-¿Qué haces aquí?- Miraba a Niko y a Ichinose, tratando de entender. Rápidamente comprendí que habían venido juntos -¿Viniste con Ichinose?

-Eso parece- observé una pequeña sonrisa en su rostro, además de un ligero sonrojo. -Pretendemos quedarnos todo el fin de semana.

-¿¡Qué!?- pude ver a Ando parado justo en frente de Ichinose. Parecía, casi enojado. -No no no, tienen que irse.

-No lo haremos- Ren le soltó mientras iba a la jeep por las cosas

-Claro que lo harán- Ando siguió a Ichinose hasta la camioneta para detenerlo

-Claro que no lo harán- les dije mientras me ponía a lado de Ando. -No tiene nada de malo que se queden. Es más, me parece una excelente idea- más que excelente, era perfecta, estando ellos aquí, lo que tenía pensado Ando no podría llevarse a cabo y yo estaría mucho más tranquila.

-Saa-yuuuu- soltó Ando casi como un llanto de bebe pequeño, me sentía mal por él. Pero también era injusto que los corriera. -No les digas eso...

-Por mí no hay problema y por lo que veo la villa es de los dos, así que Ichinose y Niko tienen tanto derecho de quedarse como nosotros- Niko se acercó a mí y yo instintivamente la abracé. -Además de que me gustaría pasar este fin de semana con Niko, después de todo, es una gran hazaña que haya aceptado salir- me sentía muy feliz de que Ichinose haya podido sacarla de su oscuridad, ella necesitaba más que yo todo esto y no podía negárselo de esta forma. Daiki tendría que entender todo.

-Lo siento, Ando- Le dijo Ninako mientras veía que su cara de niño triste no se iba por nada. Yo solo me encogí de hombros y me llevé a Niko hacia adentro

-Vamos, Niko. Apenas íbamos a comer- le dije mientras sacaba las cosas del refrigerador

-Siento mucho interrumpir en su fin de semana- Niko había agarrado las cosas y ya estaba empezando a cortar y a cocinar

-No lo sientas, tampoco es como si me molestara tu presencia- me puse a lado suyo y cuando traté de ayudarla ella solo hizo una seña de que no. -De hecho, me alegra que estés aquí, que quisiste salir y más aun con Ichinose.

-Sí... no fue sencillo- ahora cortaba con mayor velocidad tratando de enfocar su atención en otra cosa -Pero, me alegra estar aquí.

-A mí también- le di un abrazo y un ligero beso en los cachetes. -Al menos pondré la mesa, ya que no me dejas cocinar.

-Podrías quemarlo todo, deja que yo lo haga- traté de ignorar su comentario mientras agarraba los platos y los vasos. No pasaron ni 10 minutos cuando Ichinose se apareció en la cocina y se puso al lado de Niko, al principio lo aceptó sin darse cuenta, pero después se hizo a un lado para alejarse de él

-Deberías ayudarme con esto- le dije a Ichinose, él solo asintió y llevó lo que faltaba a la mesa

-Deberían de comer ya o se enfriará. ¿Ando no va a comer?

-Creo que está descansando- soltó Ren mientras nos servía la comida

Después de comer, Ichinose se ofreció a lavar los trastes. Niko y yo nos fuimos a poner el traje de baño para dirigirnos la piscina. Por un momento pensé que Niko se pondría un traje de baño de dos piezas, pero como siempre, optó por el de una pieza. Aunque dejaba ver su escote, era lo más que mostraba, y estoy segura que aun así se sentía incomoda. A diferencia de ella, yo me puse uno de dos piezas. Antes de salir de casa nos bañamos en bloqueador tratando de evitar el sol lo más que se pudiera. Cuando llegamos a la piscina, Niko se recostó en una silla y yo iba a hacer lo mismo cuando vi a Ando en una esquina con cara deprimida. Me dirigí a donde estaba con paso decidido.

-Hey, ¿qué tienes?- me puse de cuclillas a su lado. Él solo seguía viendo hacia el agua de la alberca

-Este fin de semana era para nosotros- volteó a verme y pude darme cuenta de todo lo que le había afectado el hecho de que hayan venido

-Lo sigue siendo, no veo por qué te deprimes tanto- tomé su mano y al ver que no hacia ningún movimiento no la solté

-Es que yo había preparado muchas cosas, y con ellos aquí ya nada será igual.

-Si algo he aprendido, es que nunca salen los planes tal y como quieres- el me volteó a ver de nuevo. -Solo pasemos el fin de semana divirtiéndonos con ellos. La vida es muy larga, ya habrá más oportunidades.

-¿Segura?- por un pequeño momento me entraron las ganas de abrazarlo fuertemente, por el pequeño niño que estaba viendo en frente mío

-Claro, ahora, divirtámonos con ellos- la luz volvió a su rostro cómo cuando le das un dulce a un niño

-Está bien- antes de que me levantara me dio un ligero beso en los labios y después se levantó para ayudarme. -Por cierto, te ves hermosa con ese bikini.

La tarde pasó rápidamente, estuvimos un rato en la alberca jugando, otro más acostados, Niko se había sumergido en un libro y en raras ocasiones se dio cuenta de lo que realmente pasaba a su alrededor. Ichinose y Ando no dejaban de pelear por todo, en un momento, me llegué a preguntar cómo podrían ser tan amigos si se llevaban tan mal. Pero creo que era exactamente por eso, porque se llevaban mal podían tener una relación muy fuerte. La hora de la cena llegó y los chicos se hicieron cargo de hacer carne en la parrilla. Estábamos cenando, demasiado silenciosos, a mí me parecía agradable, pero vi como Ando iba perdiendo la paciencia poco a poco hasta que no pudo soportarlo más tiempo.

-Propongo un juego- dijo mientras se paraba para que lo viéramos, aun cuando estábamos conscientes de su existencia. -Es de parejas, y la pareja que pierda, se irá todo el día de mañana de compras al mercado. Dejando a la otra pareja disfrutar de la casa solos- pude notar que lo había estado pensando toda la tarde, solo que no sabía cómo sacarlo. -Las parejas obviamente serán Ninako y Ren, y Sayuri y yo.

-Veo que no nos quieres aquí- dijo Ren mientras tomaba otro pedazo de carne

-¿De qué se trata el juego?- dijo Niko, era la primera vez que hablaba después de un rato, si hay algo con lo qué entretenerla, es precisamente con juegos, y Ando lo sabía.

-Es fácil. Veras, yo conozco a la perfección a Ren y él a mí. Estoy seguro que tú conoces a Sayu y ella a ti- Niko solo asintió esperando que terminara con su explicación. -Pues entonces, haremos preguntas, de cosas que sabemos de la otra persona. Por ejemplo, yo escribiré en un papel "¿Cuál es el color favorito de Ren?" y tú Ninako tendrás que contestar. Si aciertas, ganas un punto, pero si no le aciertas, tu pareja tendrá que tomar un shot de alguna de estas bebidas- dijo mientras ponía en la mesa tres botellas, de whiskey, vodka y tequila. -La primera pareja que llegue a 5 puntos gana- la cara de Ando parecía de estar divirtiéndose.

-Acepto- dijo Niko sin pensarlo dos veces

-¿Estás segura?- le dije casi susurrándole, ya que Ando e Ichinose se encontraban peleando de nuevo. Ichinose decía que sus juegos son demasiados aburridos e infantiles

-Sí, será divertido- Niko sonrió abiertamente, y viendo lo entusiasmada que estaba con el juego no pude decirle nada más

-Muy bien, todos pongan sus papeles aquí- dijo Ando mientras ponía una canasta en medio de la mesa. Primero va a empezar Ren.

-Qué molestia- dijo Ichinose y tomó uno de los papeles que decía "Ninako". Ando se lo quitó de las manos y lo leyó en voz alta

-Pasatiempo favorito de Ninako- Ando miraba con impaciencia a Ren y Niko también

-Tararear canciones- dijo Ren sin dudar un instante. La verdad no me sorprendió que conociera eso, más bien solo demostraba que aún no olvidaba los detalles alrededor de Niko.

-Vas tú, Ando- dijo Niko sin prestar atención a Ren que aún la miraba. Ando sacó un papel y se lo tendió a Ren

-Comida favorita de Uehara.

-Eso es fácil- no le quité ni un momento la vista de encima -Ramyun- por un pequeño momento sentí alivio al ver que sí pudo contestar bien. -Vas Ninako- ella tomó el papel y se lo tendió a Ando, pude ver que estaba aguantando una risa mientras leía el papel. -¿Qué objeto de su infancia guarda Ren en su habitación y por qué?- Ren y yo nos enderezamos al oír esa pregunta, estaba claro que Ando quería que perdieran, esa clase de preguntas sobrepasaban mucho. Volteamos a ver a Niko mientras ella solo se había quedado pensando viendo un lugar fijamente.

-Un T-rex y lo conserva porque fue el primer regalo que le dio su abuelito cuando tenía 4 años- Niko no dejó de ver ni un instante aquel punto fijo. Yo miré a Ren y pude observar cómo abría los ojos sorprendido. Después se escuchó un gruñido por parte de Ando que nos hizo reaccionar a todos

-Sigues, Sayu- me dijo Ando. Yo tomé el papel con cierto miedo y se lo entregué a Ren

-¿Quién ha sido la persona más importante en la vida de Andou?- me quedé un momento tratando de asimilar la pregunta. Y después me di cuenta que no tenía la menor idea de la respuesta. Miré a Ando y lo vi con cara emocionado, casi diciéndome "vamos contesta".

-No... No lo sé- solté después de unos segundos interminables. Ren sonrió y le preparo un shot a Ando mezclando todas las bebidas

-No te preocupes Sayu, la pregunta no era muy fácil que digamos- miraba con rencor a Ren mientras agarraba el shot y se lo tomaba de un trago. -Vamos, saca otro- le dijo a Ren de mala gana. Ren agarró el papel y se lo entregó a Ando, sin quitar ni un momento su sonrisa de burla. -¿Qué suele hacer Ninako en los días lluviosos?

-Le gusta ponerse a cocinar pasteles o galletas dependiendo de la temporada del año- de nuevo lo soltó como si fuera lo más normal del mundo. Miré a Ando de reojo y estaba muy sorprendido, mientras que Niko solo trataba de ocultar la pena que le iba subiendo. -Sigues- le dijo a Ando, era evidente que se dio cuenta de la incomodidad de Niko y de su propia incomodidad. Ando sacó el papel y se lo entregó a Ren

-¿Cuánto tiempo duró su relación más larga?- vi que Ando se quedaba quieto, como si por un momento toda la diversión del juego se esfumara por completo. Y yo sabía a la perfección por qué era. Realmente nunca habíamos hablado de esa clase de temas.

-Lo siento, Sayu- me dijo mientras me servía un shot de vodka

-No te preocupes- le dije mientras tomaba el vaso y pasaba el líquido por mi boca –Sigues, Niko- logré decir mientras sentía que mi garganta me quemaba. Yo no estaba acostumbrada a beber, siempre era yo la que tenía que cuidar a Niko. Sacó el papel y se lo tendió a Ando. De nuevo, vi cómo una sonrisa pasaba por sus labios.

-¿Dónde vive actualmente Ren?- Niko lanzó un sonido de exaltación y Ren de irritación. Mientras que Ando no quitaba esa sonrisa tonta de su cara

-No lo sé- dijo Niko mientras se dejaba caer en el respaldo de su silla

-Quita esa sonrisa, idiota- le dijo Ichinose a Ando mientras tomaba el vaso con la misma mezcla que antes le había preparado a él, y de igual forma se lo tomó de un trago. -Sigues, Uehara- tomé el papel y se lo tendí a Ichinose. -¿Cómo es la relación con su familia?- de nuevo me quedé en blanco, Ando y yo nunca hablábamos de nosotros, pero aun así yo nunca lo escuché nombrar a su familia.

-¿Mala?- dije en tono de pregunta, después vi cómo Ren empezaba a llenar el vaso con la mezcla. Me sentía muy mal, se supone que Ando y yo estábamos en una relación, se supone que deberíamos de conocernos, pero en cambio, solo nos la pasábamos teniendo relaciones y ya. Pues aquí estaban las consecuencias. Ren tomó rápidamente un papel y se lo tendió casi haciéndolo bailar en la cara de Ando.

-¿Qué temporada del año le gusta más a Ninako?- Ando dejó caer el papelito, sabiendo que Ren iba a poder contestar sin batallar

-Invierno- dijo sin dudar, pero Ando ya había sacado un papel y casi se lo aventó a la cara. Ren en cambio, no quitaba su sonrisa de satisfacción. -¿De qué lado de la cama prefiere dormir Uehara?

-Derecho- vi que en su cara había vuelto el brillo de esperanza o tal vez solo era alivio de que pudo contestar bien la pregunta. Niko tomó un papel y se lo tendió a Ando. -¿A qué lugar va Ren cuando necesita distraerse y qué hace?- de nuevo Niko se quedó viendo un punto fijo

-Le gusta ir al templo que está en la cima cerca de su casa y suele ver la ciudad por un largo tiempo- vi en la cara de Ichinose una sonrisa tierna, mientras que Niko levantaba sus ojos a los de él. Ellos realmente parecían una pareja y yo me sentía feliz por ellos.

-¿Quieres que te hagamos la lista de las compras?- le dijo Ichinose a Ando en tono de broma

-Hagan lo que quieran- fue lo que dijo Ando mientras que Ichinose soltaba una carcajada.

Empezamos a recoger todo, Ando seguía con su humor deprimente, al parecer le pegaba mucho el no ganar, o tal vez era otra cosa. Niko había dicho que estaba cansada y que necesitaba dormir, Ichinose le dijo que le mostraría su habitación, por un momento estuve a punto de decirle que nos podíamos dormir juntas, pero sabía que Ando se sentiría más mal y sabía que Ichinose no intentaría nada con Niko. Nos quedamos Ando y yo afuera.

-No pasa nada, Ando- le dije mientras él se servía otro trago

-Lo sé, era mi última esperanza Sayu, en verdad quería estar solo contigo mañana- me sentía mal por el tono en el que lo decía, estaba segura de que si yo hubiera contestado bien las preguntas al menos nos hubiéramos acercado más a ellos.

-Pero vamos a estar juntos.

-Pero en público, así no podré hacerte lo que quiera- me acercó a él hasta que hizo que me sentara en sus piernas

-Tengo una mejor idea- le dije mientras él no dejaba de acariciar mi brazo y mis piernas. -Vámonos de cita mañana- Ando volteó a verme sorprendido y al mismo tiempo no entendía mi comentario -Con este juego me di cuenta de que casi no hemos tenido salidas ni pláticas normales- Ando solo asintió, tomó mi mano y le dio un ligero beso

-Me parece bien, eso quiere decir que Sayuri está dispuesta a conocerme- una sensación cálida se posó en mi pecho, y no pude evitar sonreírle. -Pues déjame decirte que tal vez huyas una vez que conozcas mi vida- había diversión aun en su voz, pero en sus ojos vi cómo un velo de tristeza se instaló

-Yo creo que esto cambiará una vez que conozcamos la vida del otro, ¿no crees?- Ando solo asintió y depositó otro beso en mi cuello. -Será mejor ir a dormir.

-Tienes suerte de que ellos estén aquí- cuando iba a levantarme, él me sujetó y me levantó como princesa -Porque te lo haría aquí mismo, pero quiero mantener tus lindos gemidos solo para mí- todo me lo dijo en el oído casi como un susurro

-Eres un tonto, por cosas como estas, perdimos- le dije mientras lo tomaba del cuello y me acurrucaba en su pecho. Una risa salió de su boca, haciendo que su pecho subiera y bajara.

Pasamos la noche tranquilos, en lugar de tener sexo, nos la pasamos observando la noche, disfrutando de la presencia del otro. En la mañana temprano Niko estaba haciendo el desayuno para todos, mientras Ren preparaba la lista de las cosas que necesitaríamos. Ando ya no estaba de mal humor, más bien, había recuperado su ánimo juguetón. Desayunamos entre risas y juegos, al fin habíamos dejado la actitud de guerra y nos la pasábamos bien. Pude notar a Niko algo nerviosa y sabía que era porque se quedaría sola con Ren. Antes de irnos le dije que estuviera tranquila y que disfrutara de este día tanto cómo yo lo haría. Cuando salimos de la villa me empecé a sentir nerviosa, esta era la primera cita "oficial" que teníamos y realmente no sabía qué esperar...

***Ninako***

Cuando Sayu se fue me sentía demasiado nerviosa, aun cuando al principio de este viaje estaba segura de que estaríamos solos, debo admitir que me sentí mucho mejor al estar en compañía de Sayu y de Ando, me había hecho a la idea de que así estaríamos todo el fin de semana. O así había sido hasta que Ando se le ocurrió aquel juego, en cuanto mencionó que jugaríamos no pude detenerme en aceptarlo, algo dentro de mí se había activado. Buscaba ganar y no había caído en la cuenta de que quien ganara se quedaría aquí en la casa, totalmente solos. De haberlo pensado mejor, me hubiera dejado ganar. Pero no, ahora me encontraba aquí, sola, con Ren, con la única persona en la tierra que me hacía ponerme así de nerviosa. Ren se había ofrecido a lavar los trastes, diciendo que es lo más que puede hacer ya que no cocinó. Algo en nosotros no había cambiado en absoluto, de eso me di cuenta anoche en el juego, aún nos conocíamos demasiado bien. Pero, aun así, la curiosidad de saber de su vida en estos años no me dejaba tranquila. Me estaba recargando en la barrita viéndolo, pero no estaba poniendo la mínima atención, mi mente se encontraba demasiado distraída pensando que no me di cuenta cuando Ren volteó y se percató de mi presencia.

-¿En qué tanto piensas?- dijo mientras se recargaba igual que yo, quedando a unos centímetros de mi cara. Instantáneamente me hice hacia atrás, sentía mi cara ardiendo y mi corazón se había agitado mucho. Escuché la risa de Sami y después su voz en un tono divertido

Déjame ayudarte un poco

Sentí donde mi pierna se doblaba un poco al intentar caminar y estuve a punto de caer al suelo de no ser por Ren que me sujetó. Yo me aferré a su cuello para no caer, sin darme cuenta.

-Lo siento, creo que mi pierna se durmió- aún no me soltaba de Ren y aquellas palabras las había dicho con mi cabeza escondida en su pecho

-No te preocupes- me sentía mal al darme cuenta que solo yo me había puesto nerviosa. Me separé de él para poder apoyar bien mi pierna en el piso "Estas cosas no se hacen" le dije a Sami en tono de reproche. -¿Puedes caminar?- sentía su aliento muy cerca y solo hacía que mi nerviosismo creciera cada vez más, y si seguía así terminaría en sus brazos en cuestión de segundos.

-Sí- me alejé un poco sin poder mirarlo a la cara -Creo que iré afuera- casi corro hacia la alberca, sentía mi corazón querer salirse de mi pecho y tuve que tomar varias inhalaciones para calmarme por completo. Al final me acosté en una silla, el día estaba nublado pero agradable. Sin abrir los ojos sentí la presencia de Ren a un lado, cuando abrí los ojos, había una bebida frente mío. -Gracias- le dije mientras la tomaba

-De nada, ¿quieres descansar?- la cordialidad de sus palabras hacían que me sintiera bien

-Solo quiero estar así- le dije mientras me sentaba bien y tomaba un poco de la bebida -¿Qué has hecho este tiempo? ¿Cómo están tus padres?- solté después de un rato de estar en silencio

-Pues he trabajado mucho y mis padres están bien, hace dos años que volvieron al campo, dijeron que estaban hartos de la ciudad- pude observar que Ren se mostraba un poco nostálgico y la vez contento

-¿Los visitas a menudo?- me volteé a verlo directamente para poder detallar cada uno de sus gestos

-Cuando el trabajo me lo permite- creo que no se percató de una pequeña sonrisa que mostro, fue rápida, pero de igual forma hizo saltar mi corazón- ¿Te gustaba vivir en Estados Unidos?

-Fue duro al principio, más que nada por el idioma, en realidad lo odio, pero después de un tiempo estando allá y con el apoyo de Sayu, me gustó mucho- quería recordar todo lo divertido, aventando con todas mis fuerzas los recuerdos negativos

-¿Y tu salud? ¿Cómo has estado?- Ren por fin volteaba a verme realmente intrigado

-Pues bien, aunque tuve un accidente hace como 3 años, mientras Sayu estaba cocinando. Es un desastre en la cocina y siempre intentó aprender, más aun cuando las cosas terminaban mal- me reí un poco al recordar todas las veces que se quemaba la comida o que la comida estaba cruda, o tirada en el piso. -Ese día estaba cocinando carne y como se prendió un poco entró en pánico y quitó el sartén de la estufa sin darse cuenta que yo estaba a un lado- levanté mi brazo para mostrarle una marca, grande pero casi imperceptible, se extendía desde mi muñeca hasta mi codo. -Tengo que admitir que las curaciones fueron lo peor, una quemadura de segundo grado es algo por lo que tener respeto- Ren se había acercado a mí para ver la herida, y también para tocarla.

-Lo lamento- dijo mientras no dejaba de pasar su mano por la herida

-Está bien, gracias a eso Sayu aprendió a no acercarse más a la estufa- bajé mi brazo y Ren puso su mano encima de la mía

-Yo sé que el juego de ayer pareció como si nos conociéramos, pero lo cierto es que conocemos a los que éramos hace 6 años, más no lo que somos ahora. Estoy ansioso de escucharte platicar cosas cómo esta- volvió a tocar mi herida -Yo en realidad quiero conocer a la Ninako de ahora.

-Pues...yo...- Ren entrelazó su mano con la mía y yo no hice ningún tipo de movimiento para evitarlo -Estoy dispuesta a contestar lo que quieras preguntar- le dije sin dejar de verlo a los ojos y pude observar cómo un brillo pasaba por su mirada. Me tomó de la mejilla y estuvo a punto de besarme cuando yo moví mi cabeza a un lado. -Dijiste que sin dobles intensiones.

-Exacto- su mano se alejó de mi mejilla y por un momento me maldije a mí misma por quitarme esa gran sensación. Pero a pesar de que quitó una mano, la otra seguía entrelazada con la mía. Entonces fue cuando las palabras de Daiki me atacaron y tenía razón, yo estaba dejando entrar a una persona que en el pasado me destruyó por completo. Me estaba dejando llevar completamente por Ren y podría estar cayendo en lo mismo de hace años. Ren notó mi cambio de actitud al instante. -¿Te pasa algo?-se, que si no las sacaba pronto, me iban a terminar hundiendo más y más- Ninako- Ren me hizo verlo a los ojos y yo sentía como si él pudiera ver a través de mi alma -Solo dime.

-Es Daiki- sentí a Ren tensarse -Él me dijo algunas cosas que tal vez sean ciertas- La mirada de Ren había cambiado por completo, antes se encontraba alegre, nostálgico. En este momento su cara mostraba dolor, no sé si el dolor era solo un reflejo de lo que yo misma estaba expresando. -Pero no importa, es mejor que comamos algo- me paré al instante y me dirigí a la casa, no quería volver a como estaba hace días, pero si continuaba hablando de eso, sabía a la perfección qué era lo que iba a pasar.

-Ninako- estaba por llegar a la casa cuando sentí la mano de Ren en mi hombro que me hizo voltear. -Esta salida, es precisamente para que te despejes y lo siento mucho si mis comentarios hicieron que te sintieras así.

-Está bien, al final de cuentas es algo reciente- volteé a verlo directamente y traté de sonreír aun cuando lo que quería era llorar -Estaré bien- en ese momento Ren me abrazó fuertemente, pero su abrazo no era romántico, más bien, era consolador, y un "estoy aquí" se hacía presente aun cuando no comentara nada. Yo solo sentí salir algunas lágrimas, sabía que aún me afectaba lo de Daiki, pero tampoco me arrepentiría de haber terminado con él, era lo mejor que podía hacer. -Tengo mucha hambre- pude pronunciar cuando me calmé, y era más que nada porque no sabía cómo quitar a Ren.

-Lo siento- me soltó y después me acompañó a la cocina donde me ayudó a hacer de comer.

El resto de la tarde pasó muy tranquila, Ren y yo estuvimos platicando acerca de nuestras vidas, un poco de todo. En momentos bromeábamos sobre algunas cosas, como en aquel entonces cuando salíamos. Aunque nunca nos fuimos más allá de eso, nuestras platicas jamás tocaron temas como de parejas o personas con las que hayamos salidos. Era como si ninguno de los dos quisiera saber esa clase de detalles, que muy en el fondo, nos causaría alguna clase de dolor o mal recuerdo. Hubo un momento en el que solo estábamos tomando el sol sin nada que hacer, yo había tomado un libro y sin darme cuenta me sumergí tanto que cuando volteé, Ren se encontraba dormido. Por un instante me quise reír de cómo se veía, pero esa risa fue sustituida rápidamente por un sentimiento de amor y de ternura. Me levanté muy silenciosa hasta que me puse a su lado, se veía muy calmado y totalmente hermoso durmiendo de esa manera, el viento le movía su pelo hasta que se lo desacomodó de modo que un ojo estaba siendo picado por él. Vi la incomodidad de Ren, como si se fuera a despertar, y sin darme cuenta, estiré mi mano para volver a acomodarle el cabello. Cuando mis manos lo tocaron, me quedé sorprendida por la suavidad. Era exactamente el mismo recuerdo que yo tenía, el mismo sentimiento de no querer alejarme jamás de él. Estaba por quitar mi mano cuando un trueno me asustó tanto que caí arriba de Ren. Él instantáneamente también saltó un poco, pero cuando me vio rápidamente me sujetó para que no terminara en el suelo. Su cara era de sorpresa y hasta puedo jurar que pensó que esto solo era un sueño. Estuvo a punto de decirme algo cuando yo no lo soporté más y le di un ligero beso en la mejilla. En cuanto mis labios rosaron su mejilla mi mente reaccionó y traté de levantarme de no ser porque Ren ya me había sujetado para que no me fuera.

-¿No habíamos quedado que sin dobles intenciones?- su tono era casi provocativo, yo solo traté de levantarme de nuevo sintiendo el calor subir por mi cara

-Yo solo me asusté por el trueno- le dije mientras trataba de pensar en alguna cosa que me hiciera salir de los brazos y el calor de Ren

-Claro, ¿y el beso?- parecía divertirse con toda esta situación

-Emm... tenías algo en la mejilla- no podía inventar una excusa más estúpida que esa

-Ohh... ya veo- dirigió su mano a mi cuello hasta posarla en mi nuca

-¿Puedo levantarme?- le dije casi como un susurro y era porque me estaba quedando sin aliento, mi cabeza en cualquier momento iba a dejar de funcionar

-Solo si no estás de acuerdo con lo que voy hacer- antes de que yo pudiera responder algo, sus labios ya se habían encontrado con los míos. Mi cuerpo entero reaccionó a ese beso e instintivamente lo agarré de la camisa para que se acercara más a mí. El beso fue subiendo conforme pasaba el tiempo. Mi mente solo estaba concentrada en prolongar ese beso lo más que se pudiera. La mano de Ren abandonó mi cuello para posarse por mi espalda y después fue bajando lentamente como si quisiera reconocer cada centímetro de mi piel. Yo aún llevaba el traje de baño y tenía toda la espalda descubierta, al sentir sus manos me estremecí y casi lanzo un gemido, de no ser porque al momento de que abrí la boca Ren introdujo su lengua. En ese momento nuestro beso, que ya era intenso, se volvió más pasional. Sentí cómo su mano descendía cada vez más y cuando la sentí en mi trasero no pude evitar lanzar un gemido contra su boca. Sentí la respiración de Ren agitarse al sentirme de esa manera. Estábamos totalmente perdidos en ese fuego de emociones, entonces pude sentir como Ren dirigía su mano de nuevo a mi cara para acercarme más a su boca, nos separamos un poco y eso solo sirvió para que él mordiera con una lentitud y una sensualidad mi cuello, de nuevo me hizo lanzar un gemido mientras dejaba caer mi cabeza para atrás, para que tuviera todo el acceso a mi cuello. Sentí su boca bajar por mi cuello para dirigirse a mi pecho, cuando una alarma se encendió en mi interior.

-Ren- le dije mientras trataba de detenerlo, pero él continuaba besándome más y más, anulando al instante todas mis fuerzas -Detente Ren, por favor- dije entre jadeos y él pareció entenderme, porque se detuvo al instante. Me levantó con delicadeza, se paró y me depósito de nuevo en la silla

-Lo siento mucho, perdí el control- fue lo único que pronunció antes de dar media vuelta e irse para la casa.

Yo me quedé unos minutos más ahí sentada, justamente como él me había dejado. Estaba tratando de calmar toda la excitación y el deseo que aun corría por mi cuerpo, era demasiado. Hacía mucho tiempo que no me encontraba tan deseosa de tener relaciones, tampoco me había quedado nunca antes con tantas ganas como en este momento. Yo en realidad deseaba terminar con lo que habíamos comenzado, pero mi moral pudo más que el deseo de acostarme con Ren. Pasaron alrededor de 10 minutos cuando sentí lo último de la excitación abandonar mi cuerpo.

-Deberías de hablar con Ren- escuché decir a Sami desde algún punto cercano a mí

-No creo que sea buena idea.

-Es lo mejor que podrías hacer, en este momento piensa que no querrás acercarte a él nunca más. Había prometido no hacerte nada, solo trata de pensar en cómo se siente.

-¿Estás seguro de que es bueno hablar con él?- instintivamente miraba hacia la puerta por la que había desaparecido Ren hace unos minutos

-Más que seguro, no pierdas tiempo y ve- casi sentí como si Sami me hubiera empujado.

Me dirigí a la casa con paso decidido, la que había empezado todo esto era yo, lo mejor sería que le aclarara que él no tuvo la culpa. Es más, se había detenido cuando yo se lo pedí y eso era algo por lo que estaba muy agradecida. Cuando estaba en frente de la puerta, dudé un instante en tocar o no, el calor de mi cuerpo que antes se había ido, ahora volvía con intensidad sintiéndolo cerca. Agité mi cabeza para quitarme todas esas ideas y toqué la puerta

-Ninako, será mejor que te vayas.

-Vengo a decirte que no te sientas mal por lo que pasó, yo no hice nada para detenerlo y me siento mal por ello, no te quisiera dar una impresión equivocada de mí...

-¿Qué?- Ren había abierto la puerta y ahora nos encontrábamos cara a cara

-Es que...yo...no sé cómo decirlo- trataba de mirar hacia todas partes evitando la mirada de Ren -Disfruté lo que estábamos haciendo, pero al mismo tiempo sentí que estaba mal de que tan rápido...tú y yo... pues... estuviéramos...

-Entiendo- volteé a verlo -Todo está bien, en ningún momento me hice o haré alguna impresión equivocada de ti, solo me sentí mal porque había prometido no hacer algo como esto. Quiero que vayamos lentamente.

-Sí...yo también.

-Ninako, quiero que volvamos, ser de nuevo pareja- me tomó de las manos y yo casi me desmayaba al escuchar sus palabras

-¿Esto es ir lento?- trataba de organizar mi cabeza

-Para mí sí-soltó una pequeña risa

-Creo que tenemos conceptos diferentes sobre ir lento- traté de soltar su mano, pero él me agarró más fuerte -Yo no sé si pueda tan rápido, creo que deberíamos de empezar como amigos.

-Ninako, quiero dejar algo en claro- me miraba fijamente a los ojos -Yo no quiero ser tu amigo, jamás te podría ver así, yo solo te puedo ver como mi novia- sentí que sus palabras se clavaban en lo profundo de mi corazón. Sentía ganas de llorar, muy en el fondo de mi cabeza me decía que no cayera, que no me dejara llevar por él. Y por primera vez quise hacerle caso a esa pequeña parte de mi mente.

-Está bien- sentí a Ren emocionarse por lo que estaba saliendo de mis labios -Pero...- la emoción desapareció de sus ojos tan rápido como llegó

-¿Pero?- Ren me miraba con impaciencia

-Lo volveremos a intentar, solo si me cuentas lo que realmente pasó hace 6 años. Solo podré estar tranquila y confiar en ti hasta saber toda la verdad- estoy segura que en mi mirada había determinación y Ren no tuvo más que aceptar.

-Está bien- soltó un pequeño suspiro. Me tomó de la mano y me hizo entrar a su cuarto, cerrando la puerta -Esto no será sencillo, así que, si en algún momento quieres salir o golpearme estaré dispuesto a que lo hagas- al escuchar esas palabras estuve a punto de dar un paso atrás, tal vez no estaba preparada para lo que venía, pero una calidez del aura de Sami hizo que me sintiera mejor, pasara lo que pasara estaría conmigo.

-Está bien- le dije mientras el aún sostenía mi mano

-Muy bien, entonces, toma asiento- me dijo mientras me señalaba la cama.

No tenía la menor idea de las cosas que estaba a punto de escuchar, pero aun así, no cambiaría por nada del mundo todo lo que pude enterarme en aquella habitación ese día...