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Era domingo, el día de descanso de la pareja, generalmente pasaban el día fuera; paseaban por la ciudad, a Terry le gustaba llevarla al parque donde solían buscar un lugar apartado donde se sentaban bajo un árbol; a veces, él leía para ella o hablaban sobre su niñez, ya que a Candy le interesaba saber todo sobre su esposo; sin embargo ese domingo estaban en casa.

-Sigues molesta conmigo? – Terry se acercó a ella y la abrazó por detrás.

-No estaba molesta contigo.

-Tu voz y tu actitud no decían eso.

-Es que… - bajó la mirada – en realidad es todo - su voz sonó algo molesta - no me gustó que asistieras con esa actriz a la cena, y también está lo de mi papá, sigue pensando que te abandonaré y regresaré a su casa.

-Primero, no fue mi decisión ir con Marlow, fue Robert quien lo indicó así; y segundo, le demostraremos a tu padre cuanto nos amamos y que esto es para siempre, ya verás que aceptará lo nuestro.

-Tienes razón. – se giró y apoyó su frente en el pecho de su esposo.

-Entonces quita ese ceño, no tienes por qué enfadarte por algo que no va a suceder.

-Ayer… - lo miró – no pude felicitarte como quería.

-Ah, sí? – dijo con una sonrisa de lado.

-Me dejé llevar por mi enojó y no pude hacer esto – se puso de puntillas y besó a Terry, rodeó su cuello para acercarlo más a ella; él rodeó su cintura y la levantó un poco, logrando que ella diera un saltito y rodeara con sus piernas su cintura.

A trompicones Terry la llevó a la habitación, la bajó y fue ella quien lo empujó para que cayera sobre la cama y sin perder tiempo ella lo siguió. Con leves besitos comenzó a despojarlo de la camisa que vestía esa mañana, acarició suavemente el pecho masculino mientras sus labios bajaban por su cuello.

-Pecosa atrevida… - su voz sonó ronca y entrecortada, pues sentir las manos de su esposa sobre sus muslos subiendo lentamente, lo dejaba sin aire.

-No te gusta? – la sintió sonreír sobre su pecho.

-Sabes que me fascina… - y así era, Candy aprendió a desenvolverse apasionadamente con él, y aunque al inició se avergonzaba, él le aseguró que no tenía por qué hacerlo.

Cuando Terry la giró para ponerse encima, inmediatamente ella protestó; sin embargo con la sonrisa de lado que lo caracterizaba la retuvo unos instantes besándola tan intensamente que la dejó sin aliento; después, la dejó hacer lo que quisiera con él.

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Robert estaba en su oficina, contento por lo que había averiguado la noche del estreno, durante la cena. Conocer a la esposa de Terry le había impresionado, no sólo lo hermosa que era; sino también la facilidad con que se movía en ese ambiente, la delicadeza en sus movimientos y ni que decir de la seguridad que mostraba al hablar de algunos temas, incluso, la escuchó dar su opinión sobre política, algo raro en una mujer de clase obrera, es por eso que los había estado observando de cerca.

-Así que la esposa de Terry es una White. – dijo sonriendo – ella podría ayudarnos mucho más adelante.

-Robert, ya estoy aquí.

-Howard, adelante.

-Ya está todo listo para la gira, una vez que terminemos las presentaciones programadas, podremos partir. Confirme con los hoteles y los teatros, al parecer nos esperan con ansias.

-Perfecto, entonces en dos semanas partimos.

-Robert… - éste miró a su socio – te diste cuenta que Graham estuvo hablando con gente importante durante la cena de anoche?

-Sí, parece que él llama mucho la atención, pero esta vez se debió a su esposa.

-A su esposa?

-Es una White.

-Cómo dices? Ella es la heredera de William White?

-Sí, al parecer Terrence es muy astuto, aseguró su futuro.

-Bueno, ni que sea mucho sacrificio, su esposa es realmente hermosa.

-Sí que lo es. – dijo recordando a la rubia.

- Ella podría ayudarnos a persuadir a su padre para que sea uno de nuestros patrocinadores. – había pensado igual que su socio – vaya! Quien hubiera imaginado que sería Graham, el que nos acercaría a William White. – sonrió contento.

-Tienes razón, pero seamos discretos; ya viste el carácter que tiene Terrence, es mejor ir con calma.

-Claro, claro! – no dejaba de sonreír - Primero, veamos lo de la gira, ya después nos acercaremos a la señora Graham.

Los socios se ocuparon en resolver pequeños imperfectos para las siguientes presentaciones; así como, ultimar algunos detalles para la próxima gira.

...·°*°·.*❁*.·°*°·…

-En dos semanas?

-Sí mi amor, nos dijeron que una vez que terminaran las presentaciones tendríamos dos días libres y después iniciaríamos con la gira.

-Durará meses, verdad? - cuestionó con tristeza, aunque no pretendía que se notara.

-Como cuatro o cinco meses.

-Qué!? – se sentó sorprendida. – no te veré tanto tiempo?

-Quiero que vayas conmigo, no podría estar lejos de ti tanto tiempo.

-Pero… María me necesita aquí – bajó la cabeza – ya hicieron el pedido, nos tomará como dos meses o más entregarlo.

-Ya sé amor! – dijo después de haber pensado unos minutos - qué te parece, si en dos meses te reúnes conmigo, así no perjudicamos a María con las entregas. Le pediré a Charly que te acompañé a donde me encuentre.

-Me parece una buena idea! – dijo feliz - ayudaré a María con estos pedidos, además, el señor Harrison nos dijo que después de esta entrega esperaríamos unas semanas para las siguientes. Pero.. – Terry la miró – no creo que sea necesario que Charly vaya conmigo, no quiero que deje a su madre y hermana solas sólo por acompañarme en el viaje.

-No quiero que viajes sola.

-No es justo para él quitarle o disponer de su tiempo como sí fuera nuestro.

-Tienes razón – dijo con un suspiro – pero no quiero que hagas ese viaje sola, buscaré a alguien de confianza para que te acompañe.

-Terry…

-Mi amor, no voy a estar tranquilo si sé que vienes sola.

-Hablaremos de eso después.

-No amor, ya está decidido.

-Pero… - no la dejo hablar, pues la jaló nuevamente hacia él y la besó intensamente, la rubia se olvidó de todo, menos de como corresponder adecuadamente a su esposo.

...·°*°·.*❁*.·°*°·…

-Señor?

-Adelante Arthur – William estaba sentado frente a su escritorio con un montón de papeles delante. – traes noticias?

-Sí señor, ya hice el pedido.

-Te aseguraste de pedir modelos que pueda realizar mi hija? Sabes que esto es por ella, no me interesa dar trabajo a esa gente.

-Sí señor, la señorita es muy comunicativa – William sonrió al recordar lo parlanchina que era su hija – ella misma me dijo que se encargaba de realizar las faldas y los trabajos sencillo, ya que recién estaba aprendiendo. – recordó que de niña se esforzaba por aprender de todo.

-Ella está presente durante los pedidos y entregas?

-Sí señor.

-Y cómo está? Se ve saludable?

-Sí señor, la señorita Candice se ve saludable. – su jefe asintió satisfecho con la cabeza – al parecer, el señor Graham se preocupa por su salud y bienestar...

-Si ese hombre se preocupara por su bienestar, no la habría alejado de su familia. – interrumpió molesto.

-Señor fui testigo de cómo la cuida y…

-Ya basta! – dijo con voz potente - no me interesa saber nada de ese hombre, sólo quiero saber que mi hija esté bien.

-Sí señor, pero hay algo más – dijo inseguro.

-Qué?

-Pues… la compañía donde ahora trabaja el señor Graham saldrá de gira en una semana.

-Por cuánto tiempo?

-No estoy seguro; pero sé que será por unos meses.

-Candy irá con él?

-No lo creo señor, cuando daba las instrucciones del pedido, ella estaba presente tomando apuntes, luego la escuché decir que iniciaría con los cortes de las faldas para entregarlas a tiempo.

-Bien, mantenme informado.

-Sí señor.

Harrison dejó la oficina de William, mientras éste se quedaba pensativo, analizando toda la información que recibió.

-Hasta cuando vas a castigar a tu pobre padre hijita? – habló cuando se vio solo – este viejo te extraña cariño, vuelve pronto. – murmuró cansinamente para sí.

…·°*°·.*❁*.·°*°·…

Las dos semanas habían pasado con rapidez, las presentaciones fueron un total éxito, el público estaba fascinado con los nuevos actores de la compañía Stratford, en especial con Terry, no sólo su aspecto o talento llamó la atención; sino también su acento, éste cautivó a muchas jovencitas, quienes, en ese preciso momento, esperaban verlo para despedirlo y desearle éxitos en su gira; sin embargo, no lograrían ver al actor, pues éste estaba despidiéndose de su amada esposa.

Estaban escondidos entre unos pilares alejados de los andenes del tren; Terry sujetaba a Candy de la cintura mientras la besaba dulcemente, sin querer alejarse de ella separó sus labios de los femeninos.

-No sé cómo aguantaré todo este tiempo lejos de ti. – apoyó su frente en la de su esposa.

-Yo tampoco sé cómo podré hacerlo.

-Te escribiré cada semana y te enviaré la dirección a la que podrás mandarme tus cartas.

-De acuerdo. – bajó la cabeza con tristeza.

-No te pongas triste mi amor, ya verás que dos meses pasan rápido.

-Y en menos de lo que pensemos estaremos juntos nuevamente. – completó ella.

-Así es… - escucharon la llamada para abordar el tren, la hora de partir había llegado – prométeme que no harás nada imprudente mientras no estoy. – le dio un beso.

-Lo prometo. – recibió el besito.

-Charly te acompañará durante el viaje, no lo desobedezcas. Sueles ser muy terca cuando quieres. – otro beso.

-Le haré caso en todo. – sonrió. Otro llamado más fue escuchado a lo lejos. – ya debes subir. – dijo; pero no lo soltaba.

-Nos veremos pronto amor, recuerda que te amo.

-Yo también te amo. – le acomodó la bufanda y el gorro que usaba para no ser molestados por ninguna señorita que quiera el autógrafo, pues el castaño, ya era reconocido y seguido por algunas fans. – te veré en dos meses – antes de abandonar su escondite, Terry la atrajo a su cuerpo y la volvió a besar como sólo él sabía le encantaba.

Terry subió al tren con una sensación de dolor en el pecho, odiaba dejarla sola; pero no tenían opción. La vio caminar junto al tren mientras éste se movía alejándolos cada vez más, lo último que vio fue a Candy correr agitando su mano en son de despedida y moviendo los labios en un te amo, que sólo él pudo leer.

-No te pongas triste, en dos meses estarán juntos nuevamente.

-Lo sé… pero ya lo extraño.

Carla la miró sonriendo, era tan obvio el amor que ellos se tenían, que la hacía sentir culpable, ya que, por haberse enamorado de Terry la había odiado y juzgado; aunque ahora sólo lo quería como amigo, se sentía como una traidora por haberlo deseado como hombre.

-Es mejor que regresemos a casa. – las jóvenes tomaron el camino de regreso, mientras que en el tren Terry ocupaba su lugar.

-Tardaste mucho, dónde estabas?

-No es de tu incumbencia Susana. – dijo serio, lastimosamente le había tocado el mismo compartimento que ella, pues Jane la compartía con su novio, Tim, quien también era amigo de Terry.

-Es que me preocupaba que perdieras el tren, eres mi compañero y…

-Aun si eso pasara, no tendrías por qué preocuparte, hay un suplente para cada uno.

-Sí – dijo tímidamente, después de escuchar el tono que usó su compañero – Robert me dijo que nuestra primera parada será en Pensilvania, estuviste ahí? Yo fui con mamá hace una año y…

-Susana estoy algo cansado, dormiré un poco; así es que te agradecería que guardes silencio. – dijo acomodando su boina y apoyando su cabeza sobre sus brazos cruzados sobre su pecho, luego cerró los ojos ignorándola descaradamente.

La rubia actriz se sintió herida, aun después de conocer a la esposa del castaño, ella intentó acercarse a él, no le importaba que fuera casado, existía el divorcio, y ella no tenía problema en casarse con un divorciado.

-Voy a conquistarte Terry – pensó mientras lo miraba fijamente – cuando me conozcas sabrás que soy perfecta para ti, no sólo soy hermosa, tengo muchas cualidades. – sonrió mientras las enumeraba.

Las horas pasaron y Terry no pudo seguir fingiendo que dormía, pues los llamaron para ir al vagón comedor, Robert les había anunciado que a cierta hora todos los actores debían estar reunidos en dicho lugar.

-Vamos? Robert ya debe estar esperándonos.

-Claro – respondió de manera parca y sin previo aviso la rubia tomó su brazo para caminar, Terry no pudo hacer nada, pues en el corredor había un grupo de personas que los observaban; pero mientras la conducía, a donde los esperaban sus compañeros, se soltó sutilmente de su agarre, aunque por dentro estaba molesto y hubiera querido grítale por su osadía, tuvo que controlarse.

Cuando la pareja de actores llegó al vagón comedor, muchos de sus compañeros murmuraron sobre la pareja, pues en varias ocasiones los vieron salir juntos del teatro y ahora compartían compartimento, mas sólo Tim y Jane sabían lo que pasaba.

Robert les dio instrucciones de lo que debían hacer al llegar a su destino, lo que tendrían que responder si la prensa los detenía, les informó que llegarían a la estación alrededor de medio día, y de ahí, tomarían el transporte que los llevaría al hotel.

Después de cenar, Terry, se encerró en sí mismo, Susana quiso entablar conversación nuevamente; pero, simplemente y sin decir nada, el actor se giró y se dirigió al último vagón del tren donde se quedó hasta muy tarde, sólo regresó cuando creyó que la actriz estaría durmiendo.

…·°*°·.*❁*.·°*°·…

William entraba a la sala de reuniones, aún faltaba que llegarán algunos socios para el nuevo negocio que estaba en puertas.

-William, buenos días.

-Roger, como has estado, no te veo desde hace un par de meses.

-Ya sabes, viajes de aquí para allá, Marian me reclama todos los días el que no esté en casa muy seguido.

-Es lo normal, quiere compartir contigo.

-Pero créeme, reclamaría más si su cuenta estuviera vacía. – dijo bromeando.

-En eso tienes razón.

-Quiero aprovechar para invitarte a la cena que ofreceremos en honor a mi hijo mayor, finalmente llega después de tantos años en Francia.

-Michael, regresará? Que buena noticia.

-Así es, estamos muy felices por su llegada. – dijo sonriendo – estamos orgullosos por la ayuda que brindó como voluntario durante la guerra.

-Es un gran médico, así como un gran hombre.

-Por favor trae a Candice, estoy seguro que Michael se pondrá feliz de volver a verla, y tal vez en está ocasión surja algo entre ellos.

-Candice?

-Sí, ya sé que está de regreso, la vi en la fiesta que el gobernador ofreció para la compañía Stratford hace dos semanas.

-La viste? – dijo sorprendido.

-Incluso la saludé, no te lo dijo? – vio a su socio y amigo – bueno hay que entender, es joven y estaba disfrutando de la fiesta. Tráela y quien sabe, tal vez, finalmente podremos unir a nuestros hijos.

-No será posible, Candy no se encuentra en Nueva York.

-Se volvió a ir?

-Sí, Elroy no quería estar lejos de ella y la mandó llamar.

-Qué pena, de verdad quería que Michael y ella se reencontraran.

-Créeme que yo también.

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Candy llegó emocionalmente agotada a su casa, se fue directo a su departamento, donde se tiró en la cama tomando una camisa de Terry, estaba deprimida y aunque los Harris trataron de animarla no lo consiguieron completamente. En la noche se durmió abrazada al saco que usó Terry y se puso su camisa para sentirlo junto a ella.

Durante la primera semana se sintió sola, trató de concentrarse en el trabajo, le ayudó que Carla y María estuvieran con ella distrayéndola con algunas historias de cuando vivían en el campo. Por las noches, Charly, estaba siempre atento a su departamento, había notado la mirada que le dirigían algunos jóvenes, y no quería que alguno de ellos, sabiendo de la ausencia de su amigo, intentará aprovecharse de ella.

El primer domingo sin Terry, la rubia fue a visitar a los Miller, quienes la recibieron con gran emoción y cariño. Amanda, la persuadió para que se quedara a dormir esa noche en su casa, así podría ponerse al día de todo lo sucedido durante su ausencia. El lunes por la mañana y muy temprano regresó a su edificio para continuar con el trabajo, el cual iba a buen ritmo, ella tenía un objetivo y ese era reunirse con su esposo en dos meses.

En los periódicos, leía el éxito que estaba teniendo la compañía Stratford, eso la llenaba de alegría, sin embargo un día, vio una nota que no hablaba de la obra ni de la compañía; sino que aparecían como acotación a los nombres de su esposo y Susana Marlow.

-"Romance en tablas! Terrence Graham y Susana Marlow, actores en la obra el Rey Lear, presentada por la compañía Stratford, nos muestran que no solo son pareja en la obra, sino también en la vida real" – había leído la nota y no pudo evitar que el miedo la inundara; pero lo que logró que derramara una lágrima fue ver la imagen donde Terry abrazaba a esa mujer, los brazos que la habían rodeado a ella con amor, pasión y protección, ahora estaban rodeando la cintura de otra, sumado a eso, él miraba a la actriz a los ojos, mientras ella rodeaba sus hombros con sus brazos.

-Estás bien Candy? – le preguntó Carla al ver a su amiga afectada.

-Yo… sí – dijo confundida – esperaré a que Terry me explique qué pasó, no quiero sacar conjeturas. – dijo con voz segura, pero en realidad no se sentía así.

-Tienes razón, yo creo que pronto llegará una carta de él explicándote lo que pasó.

-Sí. – entonces recordó que aún no había recibido ni una carta de Terry, eso le dolió y aumentó su inseguridad, pues él le había prometido escribirle cada semana y ya habían pasado tres.

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Ya empieza a ponerse a prueba el amor y confianza de nuestros rebeldes, creen que se dejarán influenciar y afectar por las tretas de Susana y de la prensa? Si me conocen, ya saben la respuesta… hasta el próximo capítulo.

Se cuidan mucho y gracias por su apoyo