Hola, espero algún comentario para mejorar como escritora. Soy consciente de que hay multiples faltas ortograficas pero de verdad que intentó solucionarlo. Espero comentarios para mejorar. Gracias

Tras la sorpresiva victoria en la vista Harry estaba mucho más relajado. Bromeaba con Susan haciéndola sonrojar e incluso le pedía a Tonks que adoptara formas y voces cómicas. Volvía a ser por momentos el típico chico de quince años, un adolescente hormonal normal. Sin ninguna responsabilidad a su carga.

Por desgracia pronto se truncaría cuando llegaron a la plaza circular donde se alzaba escondida la casa de los Black. Harry lamentó su suerte pues si alguien conocía la ubicación, Voldemort lo tendría mucho más fácil. Tonks jugueteó en sus bolsillos en busca del papel donde figuraba el nombre de la casa.

—¡Donde estará ese papel! —repetía la auror entre maldiciones.

Susan que miraba las casas con disimulo preguntó a la veinteañera—¿Para que necesitas un papel?

La mujer insinuó—Para que puedas entrar en la casa de…de Harry—suspiró y dijo—Protegida por Fidelius, por si chicas calenturientas quieren casarse con él.

Susan rio a carcajadas ante lo dicho por Tonks y luego dijo de vuelta—No creas. Harry es demasiado respetuoso como para tener un corrillo detrás suyo.

Harry no supo que decir en esta conversación de chicas hasta que la pelirroja dijo rápidamente— Oye—hizo que ambos mirasen la casa que había aparecido ante sus ojos. La joven lo dijo y dijo— Es esa. ¿No? Número 12 de Grimmauld Place.

Tonks tragó saliva y sin confirmarle nada a la joven la arrastró dentro del inmueble junto a Harry. La puerta de ébano se cerró tras ellos y la auror misteriosamente se marchó fuera dejando a los chicos solos en el estrecho corredor que desembocaba en el salón. Harry dejó en silencio a la chica y se adelantó al comedor seguido de cerca por la chica.

Al llegar al comedor, Susan se perdió observando las cabezas de elfo colgadas y las joyas artísticas colgadas por las paredes. Harry reconocía que sin duda todo lo que había en la casa tenía cierto valor económico pero no era muy colorido. Del negro, plata y verde no se salía. Lo que otorgó a la casa una oscuridad que deprimía a cualquiera. Tampoco había muchas ventanas que diesen al exterior ya que la casa fue hecha como una fortaleza inexpugnable. Harry se sentó en una de las muchas sillas de madera que se usaron en las reuniones de la Orden, mientras observaba a una curiosa Susan moverse por todo el salón.

La joven era aproximadamente de la misma altura que Hermione. Su cabello no era liso como el de Ginny sino que se arremolinaba formando rizos largos que incrementaban su volumen. Aun así este caía armoniosamente hasta su escote. El color era llamativo pero se acercaba más al tono cobrizo de Molly o Ron que al vivo rojo ardiente de Ginny. Los ojos eran de un celeste brillante que junto a su blanca tez la hacian muy atractiva. Harry siguió mirándola para notar como era de constitución más ancha que sus amigas, lo que paradójicamente resaltaba más sus caderas. Estás eran anchas con un culo que pese a estar tapado tenía que ser bueno. Pero Susan, no destacaba entre los chicos por su culo sino por los cantaros que colgaban de su pecho. Sus senos eran grandes y gordos, likes a los de Hermione pero tras haber visto a su mejor amiga como Merlín la presentó al mundo. Harry pudo captar las diferencias. Los pechos de Hermione gozaban de una simetría excepcional, eran grandes, sí. Pero muy similares, caían en vertical sin dejar ver nada del esternón de la castaña. Susan era diferente, sus melones caían hacia los lados haciendo que colgasen más y aparentasen más tamaño.

El resto era lo típico de la moda mágica, falda larga negra y una camiseta gris. Todo tapado por una capa negra con dos escudos. Harry sospechaba que era Dumbledore el que marcaba la moda del mundo mágico ya que los jóvenes vestían igual en Hogwarts que fuera. Tan solo la gente pobre como los Weasley llevaban ropas muggles o usaban capas harapientas.

Tras la chica examinar lo suficiente dijo interesada— Guau, Harry. No sabía que había heredado la casa de los Black—respiró y dijo— El ministerio la embargó por la traición de Sirius Black y te la dio como indemnización ¿o qué?

Harry sonrió frecuentemente y dijo— No—no podía decir mucho. La pelirroja tenía manera de periodismo.

La chica siguió observando y dijo—Entonces—respiró y Harry notó como sus pechos se agitaban bajo los botones de la camisa. Su miembro reaccionó rápidamente y el chico tuvo que cerrar los ojos y cruzar las piernas—Debes de haberlo ganado en un duelo. Contra Malfoy supongo.

Harry la miró extrañado y dijo—¿Qué tiene que ver Malfoy con esta casa?

La muchacha dejó de mirar y dijo— La tía Amelia dice que los Malfoy quieren conseguir el oro de los Black. Eso les daría mayor peso político. Draco Malfoy es un posible heredero de la Casa Black.

Harry abrió los ojos, esa chica sabía más que él del mundo mágico. Pero luego se calmó, al final eso nunca pasaría. Sirius era inocente y seguramente sería exonerado tarde o temprano. Nunca le dejaría su oro a los Malfoy. Eso lo sabia. Se tranquilizó buscando calmar su odio por Draco y su excitación repentina por el ocasional bamboleo de la muchacha.

—Malfoy nunca estará en casa. Antes de que eso fuera—su aliento y dijo—Estoy seguro de que Sirius Black se lo dejara a tu tía.

Susan rio a carcajadas provocando que una voz se escuche desde la cocina. Su risa hizo que Harry arrugó la nariz en concentración intentando no empalmarse pero fue imposible, la chica se sentó en la oscura moqueta que había dejado su cara a la altura del pene del chico. Desde ese ángulo, Harry podía mover su ojo entre las líneas abiertas de la camisa viendo la piel de la chica.

Susan dejo de reírse y con lágrimas dijo—Ay Harry. ¡Como eres! —dijo entre risas esporádicas—Tía Amelia es la encargada de atrapar a Black. Desde que se escapó, la tía esta histérica por capturarlo. Sería inviable. Como si la madre de Malfoy te la chupase.

Harry tragó saliva, esa era una de sus fantasías recurrentes para vengarse del hurón albino. La chica seguía riéndose en el suelo y Harry se tumbó con ella y comenzó a hacerle cosquillas. Susan respondió de igual manera. Ambos chicos se superpusieron varias veces, rodando por el suelo hasta chocar con las patas de la mesa.

Harry se encontró sobre la pelirroja su respiración chocando con los labios de la chica. Todo iba bien, Harry se vio como claro ganador en esta lucha. Por fin perdería la virginidad y sin pagar, ni con un orco. Ciertamente, Susan era lo suficientemente atractiva como para provocar erecciones con movimientos simples algo que pocas chicas eran capaces de hacer. Harry estaba listo para cortar el estrecho entre los labios de ambos, para él era como un espejismo. Era como ver a sus padres concibiéndoles, pero tan solo quitando esa parte. Aún era joven y tenía un niño en plena guerra. Había aprendido de sus padres el error.

Fue a besarla y notó como la respiración de la chica se aceleró ante lo que sabía que era una locura. Pero como todas las de su generación, hacerlo con el niño que encontró y además inmensamente rico. No solo la fortuna Black sino la Potter en su poder. Susan obviaba el hecho de que lo estaban haciendo en la casa del presunto lugarteniente de Voldemort. Acercó su cabeza pero notó una cabellera naranja en la puerta y alejó a Harry rápidamente.

Ambos se levantaron, cada uno acelerado por diversos motivos. Excitación, miedo. Harry giró la cabeza para ver que había sucedido solo para ver a Molly Weasley visiblemente alterada.

La madura mujer dijo— ¡Harry eres muy joven para estar revolcándote con cualquiera!

El joven mago intentó aliviar a la mujer diciendo— No es lo que parece Sra. Weasley—tartamudeó por la presión— Susan se tropezó y yo… Ehh…yo fui a cogerla—-cerró los ojos intentando mentir pero no le salían tan rápido. Su sangre seguía en su falo— No, no. A cogerla no. Me rebalsa. Y caí.

Molly miró al chico con alivio al saber que llegó a tiempo y evito que fornicara con cualquier furcia. La mujer suspiró y dijo aun enfadada— Espero que Sirius no te haya enseñado lo que él hacía en la escuela. Eres joven para tener hijos.

Susan quien estaba llamada dijo— Tía dice que usted—matizó—salió de Hogwarts preñada—dijo entre miradas risueñas con Harry.

Molly levantó su varita y dijo— ¡TÚ qué sabes niñata!¡Quien coño es esa tía tuya1

Susan sonrió como una niña atrevida y dijo—Amelia Bones.

Molly tragó saliva, conocía a esa mujer. Su reputación era conocida. Fingiendo tranquilidad dijo— Dale recuerdos a tu tía, jovenzuela. Ahora—señaló el suelo—este no es sitio para—pensó la palabra exacta y dijo— hablar y pasarlo bien.

Harry dijo con entusiasmo— Tiene usted razón, Señora Weasley. Mejor—agarró la mano de la chica—Nos retiramos a mi habitación—enfatizó el mí.

Molly miró a la chica fijándose en todos los detalles. Miró su pelo, figura, pecho y culo. Todo en ella. Molly suspiró y dijo— Me recuerdas a mí a tu edad, hija.

Susan miró a la mujer que a pesar de su apariencia descuidada y ropas holgadas no era para nada fea. La bruja más joven se sintió halagada y dijo— Parezco su hija, no cree.

Harry arrastró a Susan escaleras arriba sabiendo que una conversación más extensa bajaría los humos de la pelirroja y Molly obtendría más datos para echarla de la casa. A los ojos de Molly solo su hija era digna de estar con Harry. El mago lo sabía y tenía cierto cariño a la muchacha pero tras que lo pillase masturbándose con sus bragas había decidido abrir sus fronteras. Y quien mejor que una belleza como Bones.

Molly miró a la chica y dijo—Sí. Debes de tener algo de sangre Prewett en ti—viendo que la chica se alejaba por instancias de Harry dijo—Dile a Ginny que salga del cuarto. Querréis tener vuestro espacio y dos pelirrojas son multitud Harry.

Harry asintió pero Susan habló primero diciendo— Con una es suficiente—cortando a Molly en el acto— Gracias.

Harry miro a la mujer y con una leve sonrisa por el descaro de la tetona bruja dijo—Tranquila Señora Weasley. Yo le pregunté a Ginny si quiere unirse. Después de todo—esperó en la escalera y dijo—Dos no son multitud. Tres puede, no cree.

Ese comentario hizo que Molly temblase. No sabía si era una proposición sexual a hacerse un trío con madre e hija o una broma sucia tan típica de Sirius. Molly lo dejo pasar pero sabía que tenía que librarse de Susan. Esa chica era una soberbia que se refugiaba detrás del cargo de su tía. No solo modificó embaucar a Harry con su cuerpo voluptuoso sino que todo eso sería perjudicial para la Orden y para su propia hija. Ginny amaba a Harry y esto no le sentaría bien. Además Molly había visto como Harry se estaba tornando a la lujuria. Ningún chico de su edad desearía seriamente hacer orgías con MILF. shouldn pensar en sus notas, en chicas de su edad y tener a las mujeres mayores como bellezas inalcanzables o con respeto. No con lujuria. Sin embargo, Molly sabía que su hija vendría a ella tarde o temprano en cuanto viese a esos dos.

Harry subió las escaleras que conducía a su habitación acompañado por Susan. Al llegar al pasillo encontramos a Ginny jugueteando con Hedwig. Harry conocía el amor extremo por los animales de la chica así que la ignoro, se fue a meter en el cuarto hasta que la menor de los Weasley se percató de la compañía. Intentando no sonar muy alterada dijo.

—Harry—el chico se giró y dijo— No iras a meter a desconocidos en la casa, ¿verdad?

Harry fue a decir algo pero Susan agregó rápidamente—No soy una desconocida.

Harry la secundó deseoso por catar los labios que había estado a punto de besar en el salón. Miró a la joven pelirroja y dijo—La conoces, Ginny—la miro y dijo—Es Susan Bones.

Ginny miró a la chica y fingiendo una sonrisa— Encantada, ya me conoces—dijo la chica secamente— ¿Dumbledore sabe que estas metiendo gente a la casa?

Harry dijo—No deberíamos hablar delante de ella, ¿no crees?

Susan hizo sonar su garganta diciendo—Estoy aquí, sabéis.

Harry y Ginny miraron en su dirección. Harry la miraba deseoso, la pelirroja miraba a su némesis con ira. Susan la miraba con seguridad y altivez. La tetona dijo rápidamente.

—Tu madre—dijo mirando a la chica—dijo que quería verte.

Ginny miro a la chica y asintió bajando la escalera hacia el salón. Mientras descendía dijo—No hagáis nada de lo que podáis arrepentiros—intentando poner más moral al asunto entre la tetona y Harry. Cuando bajo la escalera, la chica dijo—Puta. Poner un. Poner un. Furcia tetona. Ya podía haber sacado yo los melones de mamá.

Mientras Ginny abandonaba la estancia, Harry abrió la puerta de la habitación. Susan escuchó las últimas palabras de la chica Weasley y sonrió descaradamente. Entró en la habitación y se llevó una decepción. Esperaba que la habitación reflejara los gustos de Harry pero estaba tan solo ocupado por dos camas y escasos muebles.

Harry quien ya había perdido su excitación, se sentó en su cama. La tetona golpeó la puerta dejándola semiabierta. Se subió encima del mago dejando sus muslos a ambos lados de sus piernas. Sus entrepiernas chocando solamente tapadas por la ropa. La chica dijo con clara intención en su voz.

—¿Por dónde íbamos? —rodeó a Harry con sus brazos y juntando sus cabezas dijo— Aa. Ya estoy de acuerdo.

La bruja junto a sus labios con los del chico en un beso que poco a poco se fue volviendo más agresivo. Mientras que Susan parecía liderar, Harry usaba sus manos para sutilmente ir debilitando la ropa de la chica. Los labios de Harry actuaron solos peleando por imponerse con los de la chica. A la vez, sus brazos comenzaban a quitar su ropa y dejarla en ropa interior. Harry ahora pudo ver la belleza de sus enormes senos tapados por el sujetador. Separó a la chica para tomar aire y rápidamente sus brazos tomaron su lugar agarrando las frutas maduras que colgaban de la chica. Susan respiró hondo mientras su lengua se relamía, humedeciendo sus labios. La bruja respiraba jadeante haciendo que sus senos bamboleasen de un lado a otro para placer del chico.

Aun así no parecían salirse del sujetador y un Harry inexperto no podía desabrocharlo con facilidad. Optó por lo más fácil, sacó los senos por arriba y se deleitó chupando y besando los pezones rosáceos de la chica. Tenía una gran aureola, disfruto toqueteándola mientras que la pelirroja gemía todo lo alto que podía. Movía la cabeza en círculos haciendo que el pelo se meneara. Harry pensó rápidamente, solo faltaba una cosa. Una cosa que estaba apretando contra los muslos de la chica. Susan fue la primera en darse cuenta del bulto que golpeaba su pierna, clavándose en lo blando.

Dejando de lado la fingida cabalgada, dejó de moverse y dijo—¡Vaya! ¡Vaya! Harry tiene una gran varita—dijo ansiosa por lo que seguramente vendría— O mejor…espada. Al fin y al cabo—lo empujó con sus manos—Eres un Gryffindor.

Harry meditó, seguramente el sombrero le había dado a escoger pero no se arrepentía de ello. Volvió su mirada a la tejona cachonda que cabalgaba sobre su entrepierna sin haber sexo real, tan solo roce entre las prendas de ropa. Si quería tenerla para sí, tendría que ser un poco más autoritario. Hasta ahora la había dejado divertirse y había calentado su pene. Ahora tenia que enfriarlo.

Recuperó el control, se alzó y Susan hizo pinza con las piernas mientras con sus brazos aferrándose a los hombros del mego intentaba estabilizar a flote. El roce de sus genitales cubiertos era intenso y sus piernas se encontraron más abiertas en esta postura. Harry la despegó de su cuerpo haciendo que cayese sobre su cama. Ambos reflejaban un ángulo recto, Harry erguido con la túnica a medio quitar y el cuello lleno de lametones y besos, su entrepierna justo por salir. Susan con un zapato solamente, su falda larga estaba en su sitio, pero su camisa había sido removida dejando ver su sujetador del que escapaban sus melones. El cabello de la bruja se asemejaba al de Harry despeinado, sus labios estaban manchados de saliva.

Bromeando dijo—¿Tradicional, Harry?

El mago se mantuvo callado y dijo rápidamente—Todavía no.

Susan abrió los ojos con decepción pero luego juguetona dijo—Cierto. Demasiado vestido aún. Venga—se mantuvo con brazos y piernas estirados a la espera.

Harry sonrió y se lanzó a la cama. La bruja estaba preparada para amortiguar el golpe con su cadera, pero el chico aterrizó a su lado. Rápidamente agarró la pierna que conservaba el zapato y se lo quitó, lanzándolo contra la puerta. Le abrió las piernas y mientras se alzaba sobre ella fue tocando sus muslos. No tardó mucho en encontrar la cremallera de la falda que le tapaba las rodillas. Demasiado recatado para la bomba sexual en potencia que era la chica. Sacó la falda mientras con su otra mano, taladró a la chica recta. Susan respiraba pesadamente, preparada para ser ensartada en breve.

Tras caer la falda, Harry vio la piel blanquecina de la chica. Se asemejaba al tono lechoso de Ginny pero era una faceta más profunda. Hermione era de un rosado más fuerte, pensó Harry. Lo único que se interponía en su camino ahora era una braga blanca que tenía una gran mancha. Sudor o excitación. Harry no podía saberlo, solo eso se interponía en su camino, pero por ahora dejó dejarlo. Necesitaba saciar su frustración por culpa del juicio y estaba viendo una forma muy apetecible de hacerlo.

El trasero de Susan a pesar de ser menospreciado debido a sus enormes pechos no era menos apetecible. Tapado por faldas escolares de tubo o pantalones, era un premio que llevaba atrapado y que solamente las chicas pudieron observar. Harry lo estaba viendo en directo y no era nada desdeñable. Un gran trasero que se asemejaba al resto del cuerpo de la chica, atlético pero con una capa de grasa recubriéndolo. Sin ser gorda como Millicent, Susan tenía la grasa distribuida en puntos clave y su culo era uno de ellos. Dos grandes nalgas, cuya visión era suficiente para levantar una polla, jugosas y redondas solamente separadas por una braga blanca que resultó que tapaba los orificios pero que simulaba ser una tanga debido a semejante trasero.

Lo azotó. Un gemido agudo e inesperado fue la única respuesta. Susan no se esperaba ese trato pero pronto se hizo recurrente. Harry la aparece en su lugar impidiendo una huida que con el paso de los azotes no se creía posible. La sorpresa y el miedo se convirtió en excitación y la pelirroja pronto gozó el trato rudo en su trasero. Tras un rato donde Harry disfrutó, el chico miro su obra y se estremeció. Se podría ver hasta marcas de su mano en las nalgas de la chica. Decidiendo compensarla, dejo de sujetarla.

La bruja pronto le dio la vuelta a la situación. Posicionó su cadera y con un gemido le mostró lo que escondía entre sus piernas. Harry vio los pliegues que se antepusieron entre la cadera y el inicio de la vulva. Con sus manos, abrió esas piernas hasta que la carne se estiró, dejando más espacio para su cabeza. Una vez listo, Harry se internó en los muslos de la chica mientras está con sus manos le jalaba el cabello dejándole ver todo lo que le hacía sentir.

Susan miraba fijamente a la puerta mientras gemía. A veces muy duro, otras veces eran gemidos delicados y acompañados de movimientos de cadera. La bruja observaba la puerta entreabierta con una mirada sabia y risueña sabiendo que seguramente estaba siendo espiada. Decidida a dar un espectáculo, se agarró a los pelos del chico y lo montó mientras gemía. Sus gritos daban ánimos a Harry que la comía con aun más ganas. Todo iba bien hasta que un chorro mojó la braga de la bruja y las gafas del chico. Salió de las piernas de la chica y dejó sus gafas mientras observaba intrigado.

—¿Qué…que fue eso? —cuestionó a la chica.

Susan se sonrojó y la timidez que había tenido los primeros años de Hogwarts vino a ella de nuevo—Yo no sé… no sé qué pasó. Harry…de verdad…Perdón. ¿Valle?

Harry vio la inseguridad de la chica ante algo que no sabía cómo había pasado. Tranquilizándola, dejó sus gafas en la mesita de noche y se encontró a darle lo que había venido a buscar. Esta vez la agarró y sosteniéndola la besó dulcemente. Primero en su boca, luego bajando por su clavícula hasta sus grandes pechos. Los gemidos de antes palidecían en compasión con cómo le sentaba a la chica un poco de amor sincero. Harry había visto el miedo y la inseguridad de la chica y aunque sus besos se lo iban quitando sabía que era demasiado pronto para que se entregase totalmente en un lugar extraño, pero al menos su erección iba a ser saciada.

La depositó en la cama de Ginny esta vez. La chica estaba sonrojada, sudorosa y ansiosa. Probablemente ahora mismo incluso Dumbledore se la tiraría, pensó Harry. Parecía saber bien que quería pero Harry no estaba tan seguro de si esa seguridad superaría el momento. No quería tener de enemiga a la tía de Susan. Gracias a ella había logrado sobrevivir al juicio y tirarse a su sobrina cuando gracias a ella había venido no era lo mejor.

Susan abrió las piernas sabiendo lo que venía. Quizás otra pizca de sexo oral o puede que esta vez sintiese a Harry dentro de ella. Ahora mismo tras ver como Harry la consolaba le daba igual. La chica puso sus manos sobre sus labios y remangó el tanga, dejando ver su coño al aire por primera vez. Harry abrió los ojos. Tenía labios pequeños, casi pegados unos a otros dejando ver un agujero sin fondo. Lo único que destacaba en la foto visual era un clítoris hinchado y rojizo. La bruja se lo tocaba con dureza mientras metía un dedo en su pozo sin fondo. Harry flipaba ante la imagen, por primera vez podía disfrutar plenamente de una chica.

La pelirroja sacó su dedo mojado que goteaba miel y lo movía en el aire, como lo había hecho una vez en su interior. Harry se lanzó a probarlo, lo cató y dijo risueño.

—Ummm—sacó la lengua y se lo pasó por los labios— Dulce. Pero sabia mejor de la fuente.

Harry fue a agacharse para ver aquel coño del que tan solo asomaba un pequeño mechón pelirrojo. Fue a comérselo por segunda vez, pero la bruja lo detuvo y miro su entrepierna. Harry nervioso supo lo que quería, rápidamente se deshizo de lo que guardó su pene, dejándolo a plena vista. Susan fijó sus ojos en la punta mientras intentaba asimilar la longitud y dureza. El grosor no la intimido pero ese pene era casi como su antebrazo de largo.

Dejó de estar tumbada y se arrodilló sobre la cama. Harry viendo esto se acostó en ella, su cabeza en la almohada mientras dejaba que una aparente inexperta Susan experimentara con su pene. Harry se recostó y cerró los ojos esperando a que llegara el placer. Era una sensación extraña, estaba tumbado sin ver nada pero aun así sintió pequeños brotes de placer naciendo por todo su cuerpo. Era necesario, sabía que si estaba despierto, Susan habría dejado su virginidad hace minutos. Lo único que le perturbaba era que estaba en la cama de la menor de los Weasley y todo olía a ella, a fresas y chocolate. Hace días allí mismo Ginny le había hecho una paja y una mamada torpe, ahora otra pelirroja jugaba con su polla.

Susan lo tocaba con curiosidad. Harry podía notar su inexperiencia pero era diferente a Ginny. La chica Weasley había devorado su polla sin ninguna técnica y siendo muy descuidada, Susan la agarraba con técnica pero extasiada ante lo que seguramente era el mayor pene que había visto. Harry disfrutó de como la chica fue bajando dando besos y pasando sus melones por todo su cuerpo desnudo. El roce de su cuerpo carente de vello hacia que su respiracion se alterase suponiendo donde iban a culminar sus besos. Y aquel lugar pulsaba cada vez que los labios de la chica besaban alguna zona.

Cuando la distancia se volvió nula, la bruja movió su pene hasta dejarlo en sentido inverso. Con su mano sujetándolo en esta postura antinatural, besó el lugar donde se unía a su cintura. Un lugar que se encontraba depilado pero que ya comenzaban a asomar algunos vellos. Tras esto besó los testículos. Mientras bajaba, el pene como si fuera un péndulo golpeó la cara de Susan.

El golpe fue seco. Harry notó como su miembro chocaba con algo tierno y luego supo que algo andaba mal. Intentando no liarla dijo.

—Susan. Si es por los pelos en los huevos…bueno no me dio tiempo a depilarmelos—dijo el chico con algo de vergüenza. A diferencia de su pene, sus huevos aun tienen mucho pelo.

La bruja rio y dijo—No mires—Harry siguió con los ojos cerrados a lo que Susan más tranquila replicó—No es por el pelo. Tienes poco y en los huevos. No es para tanto—dijo quitándole importancia—Ernie los tenía mucho peor. Ha sido esta cosa—dijo golpeando el glande con su teta.

Harry gimió mientras que en su mente solo había una cosa. Maldecir a Ernie, ese tipo se había llevado el premio mayor. La virginidad de Susan al parecer. Pero, él tiene algo mejor. Se lo demostraría en Hogwarts, hoy debería disfrutar. Había sido un día duro, debía disfrutar.

La chica le dio unas lamidas armoniosas al tallo. Pronto se desplazó y comenzó a usar la lengua con gran cantidad de saliva por todo su pene. Una vez el tallo ya estaba lo suficientemente mojado, la chica lo entablillo entre sus senos. Sin siquiera darles movimiento, sus pechos ya eran un lugar magistral. Una cárcel de carne de la que sobresalía su glande. La humedad y el roce constante con algo tan sensible hacían que tanto Susan como Harry recibieran dosis tenues de excitación.

El glande recibió un ataque más directo. La pelirroja uso sus labios a modo de ventosa y se limitó a sorber mientras que con su lengua daba pequeños toques o escupía saliva. Sus tetas se humedecían con tanta saliva y sus pezones ya estaban duros. Harry puso sus manos también en semejantes pechos sabiendo lo que se venía. Lo había visto en películas muggles y él iba a ayudar a dar más impulso. Sin embargo, la chica dijo ansiosa por recibir su leche.

—Abre los ojos.

Harry así lo hizo y de la visión estuvo a punto de correrse inmediatamente. Susan se aferraba como una lamprea mientras sus senos servían de refugio para toda su polla. El mago estaba estático a la espera de que Susan hiciese lo que tantas veces había escuchado hacer a Hermione a Ron por las noches. Sin embargo nada paso.

La bruja dejó su polla y mientras seguía usando sus pechos a ritmo lento para mantener la erección dijo—Harry córrete—ordenó—Hazlo.

Bajándole el royo dijo—¿Por qué? Tenemos tiempo aun…

Susan rápidamente pegó un vaivén más fuerte y dijo—Harry—riendo—Ya es de noche. Hemos tardado mucho en empezar con la diversión. La próxima vez será.

Harry por el contrario aprovechó el tiempo, quitó sus pechos de su polla con un movimiento. Luego agarró a una sorprendida pelirroja poniéndola encima. Harry dejó su pene justo en la oscura entrada. No se atrevió a meterla. Le dijo.

—Venga. Hagamoslo.

Susan miró el arrepentimiento cambio y agarró el pene diciendo—¿Es tu primera vez, verdad?

Harry asintió nervioso pero contratacó—¿Y la tuya cabalgando?

La pelirroja le miro y dijo—Ernie fue más tradicional.

Amargado por ello, Harry simplemente la ignoró y agarró su pene introduciéndolo dentro. El calor y la estrechez llevaron el placer un paso más allá. Harry miraba a los ojos de la bruja mientras su pene se introducía en su interior. Notó un pequeño cierre que indicaba algún indicio de dolor. Si bien, la pelirroja no era virgen. Parecía que la longitud la molestaba en algunas zonas inexploradas de su coño. Pero eso no la detuvo.

La bruja cabalgó con movimientos fuertes. Harry se aferraba a sus pechos, besándolos y cubriéndolos de besos. La chica gemía por lo que era una retroalimentación que solamente se paraba cuando Harry usaba sus manos para amasar las nalgas de la pelirroja. En esos momentos, Susan dejaba que la chica disfrutara de su trasero y detenía su avance. Ambos disfrutaron pero el mago sabía que esto había sido apresurado y no era el momento ni el lugar.

Unidos por su polla, que se clavaba profundamente en ella. Susan movía el culo sin aparente gracia. No tenía la destreza sobre la escoba, ni era una experta en baile ni un bombón con un trasero esculpido por dioses. Pero aun así era más que suficiente junto a su bruto cabalgar para que un Harry excitado le dijera entre gemidos.

—Esto…Ahhh…esto hay que…repetirlo—dijo entrecortado. El balance de los melones de Susan hacia que su cerebro se divide entre sus ojos y su pene.

La pelirroja dijo mientras ponía más fuerza a su cabalgar—Si necesitas relajarte ya sabes a quien acudir.

Harry fue a hablar pero lo único que hizo fue ensartar a su miembro más profundo ganándose un gemido que resonó por todo el cuarto. El gozo fue cortado cuando la voz de la auror Tonks resonó detrás de la puerta de la habitación. Una puerta que estaba entreabierta.

—Harry ya es hora. Susan debe regresar a su casa—dijo la mujer con franqueza. Ante el silencio que había dentro de la habitación— Ya sé que sigues medio enfadado con Ginny y que Ron y Hermione se dedican a cosas más físicas. Pero creo que no es motivo para…

Harry no podía decir nada. El placer y el miedo lo abrumaron. Susan que estaba clavada se tensó apretando aún más el pene del chico. Sonrojada y temerosa se mantuvo callada. Antes de que la metamorfomaga entrese, el niño que experimentaron tiro de astucia.

—Tonks

—Dime—dijo la auror—necesitas mi ayuda. ¿Entro?

Susan atemorizada dijo—No. Me da vergüenza.

Tonks con precaución dijo—¿Qué ha pasado?

Susan negó con la cabeza y Harry dijo—Susan está sangrando. Ya sabes. Le da vergüenza.

La auror dijo con simpatía—Bueno la regla duele. Me espero a que se recupere—respiró y dijo—Cuando estes mejor, Susan, me avisas. Estaré con Molly abajo.

Una vez abandonó la mujer el lugar. Harry respiró tranquilo y Susan relajó sus músculos vaginales. La chica se salió del pene rápidamente y fue poniéndose su ropa. Harry la miró mientras se vestía y arreglaba a toda prisa. El chico dijo.

—No vamos a poder terminar a gusto. Me debes una para—la miro y riendo dijo—para la próxima vez.

Susan le miro y dijo—Harry, tú terminaste dentro.

—Yo no…

Susan bajo la mirada y el chico vio un líquido blanco que salía de su vagina y se escurría por sus piernas. La chica sonrió diciendo—El miedo te hizo correrte. No pasa nada pero la próxima vez—lo imitó—Lo quiero llenándome. Con fuerza.

Avergonzado él lo comprendió. El miedo junto a la fuerza del coño de la pelirroja lo habían hecho descargar pero lo habían hecho sin potencia. Ni se habia dado cuenta. Al menos había follado aunque hubiera sido corto. No estaba nada mal.

—Así lo haremos—dijo el chico.

Tras unos quince minutos vistiéndose lo mejor posible ambos descendieron la escalera. Harry miró a Tonks quien charlaba con Lupin con gran entusiasmo. No había olvidado el favor que la auror le había hecho. Pero ahora parecía haber encontrado una compañera sexual bastante buena. La chica vio a Lupin y dijo.

—Profesor—miro la chica al licántropo—¿qué haces tú en la casa de Harry?

Lupin miro a la chica y luego fingiendo una sonrisa dijo—No sabía que estabas aquí, Susan.

La chica dijo—Tía Amelia me dejó quedarme un rato. Ya me iba.

Lupin asintió con la cabeza y dijo—Espero que aprendas mucho este año Susan. Tus padres estarían orgullosos de ti.

Harry frunció el ceño mientras que Susan miro seria al hombre y dijo—¿Ha vuelto?

Lupin miro con ojos sinceros y dijo tranquilamente— Lo que tú piensas es lo más importante. Ahora—miro a Tonks—ella debe llevarte a tu casa. Tu tía estará preocupada.

Susan asintió y se encaminó con la auror a la chimenea. Harry se despidió de ella con un abrazo antes de marcharse. Una vez ambas mujeres fueron absorbidas por la chimenea, Lupin miró a Harry y dijo con voz taciturna.

—No sabía que te llevabas bien con Susan.

Harry tragó saliva y dijo—Algunas clases en Hogwarts. Nada muy importante. Pero me gustó verla después del torneo. Parece que me cree.

Lupin asintió y dijo—Aun así no es bueno que ella entrara aquí—señaló la casa—No sé porque Dumbledore lo permitiría—Harry tragó saliva. Había visto la discusión entre Amelia y el director—Es un peligro para la seguridad de la Orden y…para la de Sirius.

Harry suspiró, sabía que traer a Susan allí podía ser peligroso pero no iba a negar el placer que había recibido. Estaría a favor de que regresara una vez por semana si de él dependiera. Intentando quitarle hierro al asunto dijo.

—Susan no le contara nada de importancia a su tía—le miro y dijo—Confió en ella.

Remus amargó su vista y dijo—Espero que lo sea. Ya perdí a dos amigos—su mirada reflejo la tristeza que arrastraba el hombre—Y el tercero estuvo años en Azkaban. No quiero que se repita.

—Ni yo.

—Lo sé, hijo—miro entristecido y dijo—Pero Sirius está en una misión—mintió. No quería asustarlo. Su padrino estaba oculto en la cocina—No nos preocupemos. Que Dumbledore se encargue de eso—más feliz ya—No sabía que también había heredado la afición de conquistar pelirrojas, Harry. Aunque siempre pensé que sería Ginny.

El niño que usó se atragantó y dijo—Es solo la hermana de Ron, Remus.

Se levantó y abandonó la sala ante la mirada atenta del licántropo. El maduro hombre respiró mientras meditaba que había llevado a Dumbledore a mandar a Susan a la casa de los Black. ¿Tanto poder tenía Amelia Bones como para someter al director?

Mientras tanto, Tonks y la chica pelirroja desembocaban en el salón bellamente estructurado de una casa. La auror miro el lugar ya su superior que estaba de pie esperándolos. La auror vio que su jefa tenia una mirada alta y seria mientras decia tranquila.

—Tonks se retira. Susan ve a tu cuarto—la mirada era tranquila.

Susan abandonó el lugar mientras Tonks miraba a su jefa desafiando y dijo tranquila—Jefa, yo no soy su asistente. should haber estado en mi puesto de trabajo.

Amelia sonrió vagamente y dijo—Que sorpresa. Anya preferiría estar aquí que patrullando Azkaban y más después de lo ocurrido esta tarde—respiró mientras sujetaba un vaso de whisky—Diez mortifagos escapados. Fudge estará…digamos alterado—sorbió algo de líquido ámbar.

Tonks sonrió y Amelia la miró examinándola. No pareció sorprendida de ese dato. Apuntó a aquella muchacha en su lista de colaboradores de Dumbledore. La auror se despidió de su jefa y huyó por la chimenea. Mientras tanto, Amelia se fue a por un vaso de licor y lo engulló fácilmente. Cogió su varita y fue a ver a Susan. Entró al cuarto de la chica y preguntó.

—¿Cómo os lo habéis pasado?

La chica se estaba desnudando para ponerse el pijama. Amelia fijó su monóculo en ciertos puntos que estaban algo hinchados o rosados. Cuello, brazos, senos. No quiso seguir bajando por el juvenil cuerpo de su sobrina. Susan miro a su tía y dijo.

—Bien. Harry fue muy amable conmigo.

—¿Dónde vive? — preguntó la mujer.

Susan miro a su tía extrañada y dijo—¿No lo sabes?

Amelia negó y dijo tranquilamente—Antes con sus tíos. Pero Dumbledore lo mueve de sitio con regularidad. ¿Dónde vive? —ordenó.

Susan miró a su tía, extrañada por el interrogatorio y dijo—Londres. Una plaza. La casa era muy bonita. Algo oscuro para mi gusto.

Amelia asintió y su mano tambaleó al imaginarse el lugar que podía ser. Tranquilizándose dijo—¿Quién vive con él?

Susan enumeró diciendo—Los Weasley, Hermione… El profesor Lupin también estaba allí. Se convenció de mí sabe—dijo contenta.

Amelia sonrió y dijo—Como no se va a acordar de ti—la miro feliz y dijo—¡Sí eres hermosa!

Por dentro pensado en la gente que habitaba la casa. Sabía bien que hacía Lupin ahí. Al igual que Tonks. El anciano director estaba reuniendo un nuevo grupo y los tenía ocultos en la casa de los Black. Ese lugar era una fortaleza. Aun podía recordar cuando entraron para recoger el cuerpo muerto de Walburga Black hace años. Algunas auroras sucedieron por las defensas de la casa. Desde entonces había permanecido cerrado a la espera de que un heredero de la sangre Black entrase. Lo sabía. Black y Dumbledore estaban compinchados. Iría a por ellos. En el silencio de sus pensamientos, la voz dulce de Susan dijo.

—¿Tía en qué piensas?

Amelia suspiró agobiaba, no sabía que respondiera. Miró rápidamente y dijo—Pienso—observó el cuerpo de la chica y dijo—En que debes aprender a limpiarte mejor. Quizás deberías ir a tomarte una poción. Mira cuanto semen tienes chorreando por tus piernas.

La chica abrió los ojos y corrió al baño a quitarse todo ese semen. Amelia giró la mirada sabiendo que había avergonzado a su sobrina pero era lo único que vino a su mente. Menudo polvo le había echado Potter a su sobrina, la había puesto las piernas llenas de leche. ¿Como tienes el coño? Pensar en eso hizo que sus pezones se pusieran duros pero ahora tan solo tenía algo en mente. Negro. Cazar a ese fugitivo que llevaba cerca de tres años eludiéndola. Y a eso se le sumaban los diez mortifagos fugados.

Mientras se sentaba en la cama de Susan pensó en que ella no había visto nada extraño. ¿Acaso Black no estaba en su casa? Mientras meditaba miro la ropa manchada de leche. El olor era tan conocido por ello, se metió la mano en el sujetador mientras buscaba entre la ropa de su sobrina algo de semen. Hallando algunas gotas que no se habían secado las cató probable. Sonrió y con voz alta le dijo.

—Susan cariño.

—Sí, tía—desde dentro de la ducha.

—Cuando estes en Hogwarts intenta acercarte a Harry. Si dice la verdad—pensó en Voldemort—necesitara ayuda. Vigílalo.

El grifo se detuvo y la voz de la pelirroja respondió—Por supuesto tía.

Amelia sonrió y dijo— Y no te preocupes por la casa de Harry—dijo risueña—Ya la decoraras a tu gusto cuando seas su mujer—dijo con risa sabiendo la reacción de su sobrina.

Susan masculló—¡Solo es mi amigo! ¡No pienses mal tía!

Como para no pensar mal despues de como le habia dejado el cuerpo y la ropa. Esa voz llena de alegría a la mujer, ahora solo debería averiguar que ocurría con el anciano y Black. Lo que le había contado Susan era sospechoso pero no tenía pruebas para entrar en una casa que se suponía deshabitada desde hace décadas. A parte Fudge sospechaba que quería su puesto y se encargaba de hostigarla. Su esperanza era Susan para tener a Harry comiendo de su mano.