"Ad Astra."
Por B.B. Asmodeus.
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Parejas/interacciones principales: Kou Seiya (Sailor Star Fighter)/Usagi Tsukino (Sailor Moon). Kou Yaten (Sailor Star Healer)/Haruka Tenoh (Sailor Uranus).
Personajes originales de esta realidad:
Severina Sang' Froid – Condesa del Distrito Froid, región norte de Kinmoku, madre de Seiya. Mürbe Sang' Froid – Marquesa del Distrito Froid, región norte de Kinmoku y media hermana menor de Severina.
Jen Snuden - Duque del Distrito Froid, previamente General de las Fuerzas Armadas, esposo de Mürbe.
Sissel Sang' Froid-Snuden - hija única de Mürbe y Jen.
Nota especial: En esta realidad, Mürbe es la hermana menor de Severina después de un segundo matrimonio de Sevasti Sang Froid (abuela materna de Seiya). Es mi headcanon, que la Condesa Schnee Sang Froid (la tía de Seiya) murió al nacer en esta realidad, marcando una diferencia con la historia de «Me Basta». En la línea primordial de «Me Basta», Severina permaneció siendo la hija menor, ya que Schnee sobrevivió y fue la heredera principal del Distrito Froid. Igualmente, Sevasti no se casó por segunda vez, así que no existe la segunda familia que he armado en la realidad de «Ad Astra». ¡Espero no esté muy revoltoso, perdón!
Advertencias importantes:
(1) Hasta ahora he procurado que esta historia funcione de manera independiente como un fic-stand-alone. La concepción inicial había sido así, lo juro. Sin embargo, la mayoría de mis queridos/as lectores DEMANDARON que esta historia ahora formara parte de la «Saga Me Basta» como parte de una dimensión alterna. Así que, para comprender puntos de la trama será NECESARIO leer los Volúmenes I-IV. Aun así, haré lo posible por brindar una explicación general de la trama de «Me Basta» y de por qué es importante para la trama de «Ad Astra» en los siguientes capítulos. Espero no se sientan perdidos.
Rating de este capítulo: General.
Categorías/Advertencias: Saltos en el tiempo. Realidad Alterna de Temporada Sailor Stars. Humor. Romance. Drama. Hurt/Comfort. Temas de ansiedad y ataques de pánico. Lenguaje fuerte. Embarazo adolescente. Embarazo no planeado. Temas de sexo sin protección entre dos menores de edad (aunque depende del criterio de cada país). Infidelidad.
Traducciones de Lengua Estándar de Kinmoku:
Eid: Lagartija.
Mam: Mamá.
Tad: Papá.
Cariad: término neutral referente a los progenitores, usado para referirse tanto a la madre como al padre.
Jarl: Marquesa.
Eril: Duque.
Hon: Lady.
Vauva: Bebé.
Mein: Tía.
Ani lieb: Te amo.
Sevasti: (del griego) significa "Respeto."
Sinopsis: Post-Stars. Usagi Tsukino deberá superar una batalla más mortal que la encarnada contra el Caos: crecer. Al menos tendrá compañía.
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11.
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"(Estoy atrapada en un sueño)
Nada ahora podría despertarme."
-Ruelle.
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5 meses atrás.
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"¡SAILOR MOON!"
Agonía le atrapó. Su pecho ardió con un indescriptible dolor, trozos de su semilla estelar volando libremente por el espacio.
Usagi vociferó. El dolor fue demasiado. No pudo soportarlo.
"¿Creíste que con ese resplandor tan insignificante que tienes, podrías acabar conmigo fácilmente? ¡Insolente!"
Las carcajadas de Sailor Galaxia fueron un horror distante, encontrando gula en el sufrimiento de otros. Usagi se perdió en sí misma al querer protegerse del horror; la realidad perdió forma definitiva, siendo arrastrada a otro plano—Usagi comenzó a caer, a desvanecer en el éter…
"¡Sailor Moon, no!"
Usagi gimió, calor rodeándole a pesar de la agonía.
"No te vayas… ¡Sailor Moon, maldita sea, no me dejes!"
¿Rei? ¿Mamoru?
Cegada, un chillido provino de sus labios. El calor fue un consuelo familiar, y pronto se convirtió en un abrigo al tremendo frío que quiso invadirle.
"¡No te vayas! Usagi, por favor… ¡quédate conmigo!"
Seiya.
Usagi lo intentó. Por Seiya, intentó permanecer.
El Cristal de Plata luchó por reincorporarse. Usagi bramó. Fue inútil. Su cuerpo había ya comenzado a perder definición - ¿A dónde iban? ¿Dónde terminaban los dueños de semillas estelares después de desvanecerse? ¿Dónde se encontraban sus amigas? ¿Las volvería a ver? La mera idea casi era una tentación a la que quería sucumbir. Si pudiese volver a ver a sus amigas, tal vez no era mala idea dejar de resistirse…
No.
No podía dejarlas.
Sailor Maker. Sailor Healer.
Sailor Fighter.
-No puedo abandonarlas. Usagi reconoció la estrella de Sailor Star Fighter llamándole. Rodeándole. Saboreó su tristeza. Usagi no podía dejarla a la merced de Galaxia, no podía dejar a Healer y a Maker. Después de todo lo que habían pasado juntas…
-Cristal de Plata, por favor, no me dejes desvanecer. Dame fuerzas una vez más. Por favor, por favor.
En efecto contrario, Usagi percibió la calidez marcharse, dejándole lentamente. Los ruegos de Sailor Fighter perdieron presencia. Usagi perdió sentido de sus dimensiones y del tiempo transcurriendo, por más que luchó contra ello. El Cristal de Plata fue débil al intentar auxiliarle porque la oscuridad—la esencia maligna que los rodeaba—le sometía con poderío, haciendo imposible el volver a palpitar con vida…
En medio de una metamorfosis de la que Usagi no estuvo segura a donde le guiaría, el delicado hilo uniéndola a la tierra mortal amenazó con romperse.
-Por favor…
("Crean.")
Una dulce voz acarició sus sentidos.
("Crean, por favor.")
Todo se detuvo.
Usagi dejó de ser arrastrada.
El ardor en el centro de su ser cesó.
Frescura como la brisa del mar espumó desde el fondo de su alma, y fue esplendoroso sentirlo. Usagi no supo adivinar su procedencia, solo estuvo aliviada de ser acogida en su protección. Se sintió como un ancla sujetándola, regresándola al plano donde una batalla todavía regía. Usagi fue cobrando el sentido de su cuerpo de nuevo; se pudo abrazar a sí misma y en el escenario de su mente, recordó ojos turqueses, haciéndole promesas tejidas de incógnita.
Usagi parpadeó. El mundo se materializó en breves momentos. El piso de concreto. Los brazos de Fighter sosteniéndola. Rastros de mariposas.
"¿De dónde…?" Masculló. Todo fue confuso. Pero, al menos, el dolor había cesado.
La calidez de Chibi-Chibi fue omnipresente; Usagi la reconoció al instante. ¿Había sido ella quién…?
El Cristal de Plata no necesitó de su comando para reconstruirse de nueva cuenta. Usagi no pudo explicarlo, solo lo sintió. Usagi sollozó del alivio para sí.
"¿Quién rayos es esa niña?"
Usagi reconoció la voz de Healer.
"¡No! ¡La luz de la Esperanza está despertando!"
-¿La Luz… de la Esperanza?
Usagi estiró una mano, buscando…
"¡Debí destruirte cuando tuve la oportunidad!"
Resplandor se apoderó del concreto. Olas de calidez se demarraron por las ruinas de la televisora…
Usagi siguió estirando sus dedos…
(…)
…Pero no tocaron un objetivo concreto.
Usagi frunció su ceño, adormilada.
Su mano levantada sobre su cabeza permaneció buscando.
"¿Qué?"
Estaba en el diván de la sala. En Froid.
La puerta de la Suite se abrió justo en ese momento, anunciando a un nuevo visitante. La cabeza de Seiya no tardó en aparecer detrás del diván. "¿Cómo estuvo la siesta?"
Usagi siguió analizando su mano. Lentamente, la dejó descender, encorvándola en un puño.
"¿Usagi?"
"¿Mm?" Usagi parpadeó a su alrededor. La manta con la que se había cubierto estaba a punto de tumbarse por completo al suelo, mostrando lo turbulento que había sido su sueño. Con una mueca, Usagi trató de reacomodarse mejor en el diván.
"Oye, ¿qué pasa?"
Las botas de Seiya aparecieron frente a su línea de visión. La mujer se encargó de levantar la manta y volverla a extender sobre las piernas de la terrícola.
"¿Odango? Ya en serio, luces como si hubieras visto un fantasma, ¿qué sucedió? ¿Tuviste otra pesadilla?"
Usagi dejó de inspeccionar su mano para volverse hacia su novia. "Seiya, ¿alguna vez has estado segura de que un sueño no es un sueño?"
Seiya, ya sentada en la orilla del diván, lució desconcertada. "¿Un sueño que no… es un sueño? ¿A qué te refieres?"
Usagi mordió su labio inferior por un momento. ¿Estaba volviéndose loca? Rascó su nuca, tratando de encontrar las palabras. "No sé cómo explicarlo… Es sólo que… Sigue sucediendo…"
Seiya encumbró una ceja. "¿Qué cosa?"
Usagi tragó saliva. "Te conté sobre lo que sucedió con el bebé durante la batalla contra Galaxia, ¿lo recuerdas?"
Seiya, en efecto, lo recordó. Su expresión se agudizó, encontrando más sentido a lo que Usagi quería llegar. "Oh, tu visión." Seiya frunció su ceño. "¿A eso te refieres? ¿Crees que estás teniendo más visiones en lugar de sueños? ¿Visiones de qué?"
Usagi se acercó más a su novia, queriendo encontrar tranquilidad en la solidez de su cuerpo. Acomodó su cabeza en la curva de su cuello con un suspiro. Seiya no tardó en rodearla con su brazo. "Creo… creo que son recuerdos. Cosas que no quería admitir que habían sucedido… Kami-sama, ¿tiene sentido lo que digo?"
"Claro que lo tiene. Odango, tranquila." El brazo de Seiya sobó su espalda, percibiendo sus escalofríos. "Durante tiempos de guerra, la mente siempre encontrará la manera de protegernos de eventos traumáticos. Créeme, no eres la única que lo ha sufrido."
"¿En serio?" Usagi susurró. "¿Lo prometes?"
"¡Claro! Siempre tengo la razón."
Usagi sonrió para sí. Seiya siempre sería Seiya, sin duda alguna. "Me siento como si… Seiya, estos sueños son tan reales…"
"Cuéntame, entonces." Seiya susurró, combinando sus dedos en los cabellos sueltos de Usagi. La rubia chilló con la dulce sensación. Colocó su mano sobre el esternón de Seiya para sentir mejor el palpitar de su corazón. Aquellas visiones habían sido tan horribles. Oír los llantos de Sailor Star Fighter la había dejado desgarrada. ¿Cómo era posible que se hubiera olvidado de esos momentos?
Contarle a Seiya sobre aquel niño de ojos turquesas había sido más fácil, porque Usagi había deseado que Seiya supiera como lucía su hijo, que supiera que tan extraordinario había sido desde su concepción—y había sido una dicha por fin contárselo a alguien, alguien que sí le creería. A la única persona que podría considerarse como la adecuada, porque se había tratado de Seiya.
Describir este último sueño, al contrario, conllevó más inseguridad. Revivir lo que Usagi había sufrido a manos de Sailor Galaxia no fue nada agradable. El cuerpo de Seiya no se relajó mientras la escuchó. Lo cual, en sí, fue confirmación suficiente de lo que ya se había imaginado.
"Dices que… ¿lo soñaste?"
Usagi separó su cabeza, buscando conectar miradas con la mujer. "Tengo razón, ¿verdad?"
Los ojos cobaltos de Seiya se habían opacado con sus propios recuerdos. Usagi la observó respirar hondo, hombros tensos al igual que su quijada. Usagi acarició su nuca para tranquilizarla.
"Honestamente, Usagi, no es algo que me gusta recordar tampoco."
Usagi suspiró. "Oh, Seiya."
"No te desvaneciste, no por completo, pero hubo momentos…" Seiya masculló. "Te tomé en mis brazos para detenerte. Pareció funcionar, así que nunca dejé de llamar por ti. Luego, Sailor Chibi-Chibi Moon despertó como la Luz de la Esperanza y te llevó con ella. Puede que para ti haya sido un proceso más lento de concebir, pero para nosotras todo sucedió muy rápido."
Oh. Usagi asintió, intrigada. "Te escuché. Escuché a Kakyuu-Hime pidiéndoles que no se dieran por vencidas también…" Crean, por favor. "Lo siento, Seiya…"
Un sonido incrédulo le interrumpió. "Odango, vamos, no tienes nada de qué disculparte. No pediste ser atacada sin piedad, ¿o sí? Sabemos muy bien quien fue la responsable."
Recordar la larga deuda que Sailor Galaxia todavía debía al universo entero, acongojó un poco el corazón de Usagi. Era tan complicado juzgar a Galaxia, considerando que había sido poseía por un ente así de poderoso, pero al mismo tiempo, ¿qué no había sido la elección de la misma Galaxia de encerrar al Caos lo que las había llevado a tanto sufrimiento? Nadie la había obligado a tomar esa enorme responsabilidad por ella misma, según la insistencia de Haruka. En algún punto, ¿qué tanta responsabilidad se le podía adjuntar a Galaxia en la actualidad, y no sólo al Caos?
Ciertamente, la naturaleza de Seiya no había mostrado mucha piedad hacia la Sailor restaurada durante su reencuentro. Verla traer a Usagi a Kinmoku había sido una sorpresa, y aunque no se había comportado abiertamente hostil, había dejado claro que el resto del planeta no pensaría de la misma manera.
Usagi volvió a suspirar, no queriendo abordar el tema en estos momentos. Ya tenía suficiente qué pensar.
"¿Crees que el bebé te salvó de nuevo?"
Usagi parpadeó. Se fijó de nuevo en su novia. Cuando la divisó sonreír, a pesar del tema de conversación, una sonrisa cómplice dibujo los labios de la misma Usagi.
"No tengo absolutamente ninguna duda al respecto." Usagi sobó su estómago. "¡Pinattsu es un chico tan listo!"
"Debió de haber sido su estrella lo que te ancló con nosotras." Seiya murmuró. Hipnotizada, acarició el estómago de Usagi sobre la tela rosada de sus overoles. Sus dedos se posaron sobre los de Usagi. "Estrellas… Este chico sigue sorprendiéndonos."
Usagi asintió. Ternura brotó de su pecho de forma inevitable. "Arigatou, Pinattsu." Luego, como era de esperarse… "¿Seiya?"
"¿Baño?"
"Sí…" Usagi respondió con una mueca.
Ir al baño sirvió para romper la atmósfera tensa que se había apropiado de la Suite. Usagi remojó su rostro y salió más relajada, mientras Seiya pedía un rápido almuerzo para ambas.
Cuando la vio unírsele en la recámara, Seiya le guiñó el ojo. "¿Lista para esta noche?"
"¿Eh? ¡Oh, sí! ¡El Festival continua! ¿Qué haremos esta noche? ¿Veremos otra obra musical?"
"Tal vez." Seiya estaba muy concentrada en las ropas de su closet. A veces, era más vanidosa de lo que la gente creía. Más de una ocasión, Yaten le había traducido a Usagi las estrictas instrucciones que Seiya le dejaba a las doncellas sobre como lavar su abrigo carmín. Estaba obsesionada.
No que Usagi se estuviera quejando, Seiya lucía tan bien en dicho abrigo…
Ejem. Usagi colocó sus manos en su cintura, sacudiendo su cabeza de pensamientos pervertidos. "¿Tal vez? ¿Cómo que tal vez?"
Seiya siguió revisando sus atuendos con frescura. "Sólo digo, hoy es una noche especial… puede que haya unas cuantas… sorpresas."
"¿Ahora qué pasa contigo? ¿Por qué tan misteriosa?"
Seiya fue salvada por la campana. O en este caso, por el toquido a la puerta de la Suite. Uuuuy, Seiya sabía que nada distraía mejor a Usagi, que comida.
En efecto, se trató del almuerzo. La boca de Usagi se derritió al llegarle el olor. Seiya le indicó a la doncella preparar el área del comedor y mientras ayudó a Usagi a volverse a poner sus botas contra el frio, mostró que tan hambrienta estaba por otras cosas.
"Sólo digo…" Seiya besó el cuello de la rubia, al abrazarla por detrás. "Es una ocasión especial, así que te recomendaría ponerte bonita para mí."
Usagi parpadeó, calor llenando sus mejillas. "¡Oi, que grosera! ¡Siempre luzco bonita!"
Seiya huyó de sus manotazos entre risas. Se sentaron a almorzar y Seiya pareció esperar a que Usagi arrasara con la sopa, antes de atreverse a volver el tema de sus visiones.
"…Si estuviera aquí, Taiki diría que es una señal de que tu mente está sanando."
Usagi limpió su rostro con la servilleta de tela. "¿Mmmg? ¿Tú crees?"
"¡Hai! Así que no quiero que te preocupes, Odango. Es normal que empieces a recobrar recuerdos de lo sucedido. No lo consideres como algo malo. Creo… que, si tus recuerdos están regresando, es porque ya estás lista para procesarlos."
Seiya lució tan seria con sus palabras, que Usagi rehuyó de la atención. Fijó su mirada en la sopa humeante, persiguiendo trozos de verduras con la cuchara. Sarcasmo marcó lo que salió de su boca. "¡Desde luego, comparando mis problemas en estos momentos, creo que lo vivido en la batalla contra el Caos ya no me debería asustar tanto!"
"Oye, ¿qué te dije? ¡Cero preocupaciones!"
"Gomen." Usagi sacudió su cabeza para deshacer del extraño humor. Dejó de jugar con su comida. "Tienes razón… Sé que estás conmigo, Seiya. Eso marca una gran diferencia."
Seiya suavizó su expresión con la honestidad. Estiró su mano para colocarla encima de la de Usagi.
"Supongo que me están ganando los nervios, ahora que falta muy poco para regresar a casa." Ni siquiera el escribirles cartas a sus amigas para relatar todo lo vivido en Kinmoku había servido para calmarla. Usagi había creído que una siesta ayudaría—pero mirar nomás, lo que había ganado con esa decisión. "¿Qué hay de ti? ¿Sientes nervios de volver a ver a las chicas?"
"Mmm. De ver a Aino-san, seguro que sí." Seiya hizo una mueca diseñada para hacerle reír. Funcionó. "Admito que será extraño estar en la Tierra por mi cuenta, Taiki tiene más cabeza que yo para manejar todo lo referente a las finanzas de los Three Lights."
"¡Tal vez, Ami pueda ayudarte! Es una genio para las matemáticas, ¿recuerdas?"
"Sí, lo recuerdo muy bien." Seiya apoyó su rostro en su mano libre, pensativa. Dejó que Usagi robara su panecillo para remojarlo en lo que quedaba del delicioso caldo. "Honestamente, más que nerviosa, estoy… emocionada. No tengo miedo, porque no estaré sola…" Hermosos cobaltos comunicaron una dulzura, que aceleró el corazón de la terrícola. "Los tendré a ustedes dos conmigo, de ahora en adelante."
Un nudo se formó en su garganta, y no fue únicamente por el pan que Usagi se apresuró a tragar.
Al pasar la comida, Usagi tomó la mano de Seiya entre las suyas. Sin utilizar palabras, Usagi presionó la palma cálida de la mujer sobre su mejilla. Cerró sus ojos, pensando en las ocasiones donde había usado este mismo gesto con Mamoru para tranquilizarlo de sus pesadillas. No habían sido momentos frecuentes—Mamoru no era de abrirse sobre el tema del accidente que había matado a sus padres. Aunque, al menos, Mamoru había dejado de lucir abrumado por los fantasmas que le acosaban.
Esta vez, fue Usagi quién necesitó la conexión. Cubrirse en la calidez de la estrella fugaz albergándose en su interior y en la de Seiya—Porque podía hacerlo. Podía experimentar la ternura, por fin, sin remordimientos. Era libre de hacerlo.
Seiya tenía razón. El futuro permanecería incierto, ¿y qué? Se tendrían la una a la otra, incluyendo a su bebé.
Después de almorzar, Usagi tomó una ducha caliente. Los ecos de sus visiones no desaparecieron por entero. Usagi los percibió en la orilla de su mente, pulsando con vida, en el caso que estuviera dispuesta a volverlos a revivir. Usagi escogió no hacerlo de momento, enfocándose en arreglarse para el Festival.
Seiya aun tuvo trabajo que concretar, así que la mujer se fue al estudio de la Suite para terminar de elaborar reportes pendientes para enviar a la capital, así que Usagi no se sintió particularmente apurada. Se tomó su tiempo para extender parte de su guardarropa en la cama y examinarla detenidamente.
La ropa que había comprado en el Bazar de BIANCO era bastante colorida—¡Usagi la adoraba! ¿Pero sería muy escandalosa para los gustos de la gente de Froid? Todos eran muy serios y formales en esta ciudad, en especial la familia de Seiya. No quería que la miraran como bicho raro.
Usagi rascó su mentón. La madre de Seiya era tan elegante, le recordaba a Michiru durante sus presentaciones musicales. Michiru sí que sabía cómo lucirse con sus bellos vestidos. Basándose en el guardarropa que Usagi había visto de parte de la tía y la prima de Seiya, había quedado claro que en Froid se orillaban por colores claros como la nieve, o por tonalidades oscuras y neutras. No había punto medio.
Usagi jugueteó con la manga de uno de los abrigos blancos que ya había vestido para asistir al bazar. Era muy lindo y la había albergado contra el frío sin problemas. Pero, ya se lo había puesto dos veces. ¡Era hora de algo nuevo!
Usagi pasó al siguiente abrigo. Uno de los tantos que Seiya le había obsequiado. Rosa, como el algodón de azúcar de la Tierra. -Ay, ¿no me veré muy aniñada?
"¿Qué piensas, Pinattsu?" Admitía que al inicio no le había gustado llamar la atención con su estado. Por meses, el primordial instinto de Usagi había consistido en esconderse. Llegar a Kinmoku había ido desprogramándola, sin embargo. Poco a poco, las capas se habían aligerado alrededor de su vientre. Poco a poco, Usagi había perdido vergüenza. Usagi suponía que había sido inevitable, acompañando a alguien como Seiya a todas partes… Había sido gradual, el cambio en Usagi de preocuparse cada vez menos, por la opinión de otros, sobre su estado.
"¡Uy, desearía que Mina estuviera aquí! Ella sabría cómo ayudarme a escoger." Usagi gimió finalmente, dejándose caer sobre la cama. "No quiero dar una mala impresión con la familia de Seiya. Mucho menos ahora…" Que se convertirían en familia política, lo desearan los nervios de Usagi o no.
¿Cómo explicarlo? Habían transpirado tantos acontecimientos en los últimos meses, que Usagi tenía que admitir que no se sentía como aquella chica recién entrando a la Preparatoria. Tal vez era culpa de los horribles recuerdos que recién había redescubierto, o simplemente porque Usagi, por fin, estaba madurando un poco…
"¿A quién engaño? Sé lo que Mina diría." Usagi suspiró. Permaneció en la cama por un momento, sosteniendo su rostro en sus manos.
-"¡Sé tú misma, Usagi-chan!"
Los labios de la terrícola se menguaron, extrañando a su amiga. "No sé exactamente quién soy todavía, Mina, pero haré me mejor esfuerzo." Levantándose de la cama con algo de dificultad por el peso extra, Usagi se dirigió al closet de la recámara. Las doncellas habían hecho un muy buen trabajo en organizar todas sus pertenencias. Usagi dejó que las tonalidades de los atuendos que había comprado en BIANCO le guiaran.
"¡Aaaaaaah! ¡Estaré agradecida con todos los astros de no ver un reporte en lo que resta de este mes!"
Usagi siguió moviendo ganchos de ropa. "¿Terminaste?"
"Whoa—¿A dónde se desapareció la cama?" Seiya frenó en seco al notar la invasión de ropa por toda la habitación. Usagi la ignoró en favor de no desconcentrarse. "Astros, otra razón para no ser fanática de la moda. Siento que cambiamos suite con la de Yaten."
"¡Ow, Yaten tiene los mejores vestidos!" Usagi hizo pucheros para sí. "Nunca lo hubiera adivinado con lo a menudo que vestía el uniforme de la escuela."
"Uf, ni toques el tema con ella, Odango. Fue otra razón por la que odió ser ídolo. No podía arriesgarse, ni en su tiempo libre, a vestir ropa de mujer, por culpa de los reporteros que siempre estaban acosándonos. Créeme, nunca dejó quejarse. ¡Oi, este vestido es lindo!"
Usagi descolgó el vestido que Seiya apuntó por sobre el hombro de la chica. "¿Eso crees?"
"Seguro, lo compramos en BIANCO, ¿qué no? Te gustó el diseño de mariposa, si mal no recuerdo." Como si tuviera un límite para opinar sobre asuntos así de femeninos, Seiya la dejó en el clóset, en favor de irse a tomar su propia ducha. Usagi sonrió en dirección del vestido, una vez a solas.
Ciertamente había sido el de sus preferidos al comprarlo, y aunque lo había descartado dos veces ya, la opinión de Seiya sirvió para darle más valor para usarlo. Si Seiya no lo creía demasiado infantil para los gustos de Froid, era buena señal, ¿cierto? Al ser de estilo muy suelto, habría espacio para el maní—algo que Usagi había tomado en cuenta al escogerlo.
"¡Decidido!" Estrellas victoriosas salieron de los ojos emocionados de Usagi. Alzó su puño a las alturas, completamente decidida. "¡Seré la chica más linda de esta noche, Mina-chan!"
Para cuando Seiya salió del baño, Usagi ya estaba a la mitad de su trabajo duro frente al tocador. Tal vez, por no querer ser forzada de nuevo a ser peinada por su novia, la Star Senshi fue muy veloz en vestirse. Cuando tocaron a la Suite, la Kinmokusiana fue de inmediato a abrir.
Vagamente, Usagi reconoció voces en el idioma que todavía no podía aprender. Se encogió de hombros y siguió maquillándose.
"¡Serenity-Hime!"
Usagi casi se picó el ojo con el delineador.
En el espejo, una doncella de largos cabellos plateados apareció sonriente. Usagi golpeó sus rodillas contra el tocador al reconocerla. "¡Lady Si-Sissel!" Esa era la manera adecuada de llamarla, ¿verdad? Mordiendo sus labios para esconder el gemido de dolor, se levantó para inclinarse frente a la joven.
"Sissel, ya se tenye Odango—" Seiya siguió a su prima con una expresión apenada. "Perdón, Usagi. En verdad quería saludarte."
"¡No hay problema!" Usagi colocó su mejor sonrisa, aguantando las ganas de sobarse sus rodillitas. -El dolor es mental, el dolor es mental. Sin saber cómo proseguir, meneó su mano en saludo. "¡Hola!"
Seiya rio. "No es una niña de cinco de años, Odango."
"¡Bueno, no sé qué más decir! ¡No tengo idea de cómo decir hola en tu idioma!"
"¡Ya te lo enseñé tres veces!"
"¡Pues ya se me olvidó!"
Sissel les interrumpió al dirigirse al desastre de vestidos que Usagi todavía tenía regados por la cama. "¡Ah, sol ver ruede!"
Seiya aclaró su garganta. "Dices que tus vestidos y abrigos soy muy bonitos."
"Uy, no. Ahora pensará que soy una descuidada." Usagi chilló entre dientes.
Para su sorpresa, la joven levantó de la cama una de las camisas de Usagi que eran de la tierra. Las caras de las Spice Girls fueron estiradas con curiosidad por las manos de Sissel. Mas oraciones que Usagi no entendía salieron de la cara sonriente de la muchacha. Seiya le otorgó una respuesta que dio a entender que estaba explicando quienes eran las vocalistas.
"Dile que se la puede probar, si quiere." Usagi se acercó para susurrarle a Seiya.
"¿Estás segura?" Seiya alzó su ceja. "¿Qué esa camisa no es sagrada para ti?"
¿Qué no se daba cuenta Seiya-baka de lo importante que era que Usagi fuera aceptada por su rara familia? "¡Dile que puede probarse lo que guste!" Le dio un codazo a su novia, bajando de volumen de voz. "No quiero que vaya a decirle a tu tía que soy una tipa sangrona que no le gusta prestar sus cosas…"
Seiya achicó sus ojos en acusación. "Ah, ya veo. Pura conveniencia."
Sissel sonrió de nuevo cuando escuchó la sugerencia de su prima, y para la sorpresa de Usagi, la chica no cambió de opinión. Siguió enamorada de la camisa de las Spice Girls. Tal vez eran los colores tan chillones lo que le llamaba la atención. La chica retiró su abrigo, y sin más se colocó la camisa sobre la blusa de manga larga que ya había estado vistiendo. No lució tan raro como uno pensaría. Cuando Seiya le dio un cumplido sobre su sentido de moda, la chica se dio una pirueta para modelarles.
"Algo me dice que Sissel disfrutaría mucho conocer mi país." Usagi sonrió, enternecida con la honesta emoción en la joven. ¿En serio había sido la misma chica que había actuado en la obra musical? Fue difícil creerlo en ese momento.
"Serenity-Hime, catt narren." Sissel se inclinó ante Usagi. Esta vez, Usagi comprendió el agradecimiento en sus palabras. "¿Vauva guille rasen?"
Seiya le sonrió al traducir. "¿Cómo está el bebé?"
Usagi automáticamente sostuvo su vientre. "B-Bien. ¡Todo bien!"
Sissel tenía mucho que decir. Seiya la frenó varias ocasiones para comprenderla mejor y saber traducir. No obstante, pronto fue obvio que Seiya definitivamente no tenía la paciencia para una joven platicadora como su prima.
"Dice que quiere acompañarnos esta noche al festival, mis tíos y mi madre están ocupados con las actividades de esta noche—¡Sissel, rare, rare! Astros, ¿desde cuando hablas tanto?"
Sissel comenzó a reír con el sufrimiento de Seiya. Le sacó la lengua para provocarla, y Seiya jaló de uno de sus rizos juguetonamente. Usagi sonrió con el intercambio. Se sintió menos nerviosa. Caminó de regresó al tocador.
"Ya casi termino, lo prometo."
Seiya jaloneó a su prima del brazo y le guiñó el ojo. "De acuerdo, te esperaremos en la sala, Odango. ¡Sissel, are ve!"
Afortunadamente, el delineado de sus ojos no había sufridos daños con la entrada inesperada de Sissel Sang' Froid. Usagi colocó sombra lila en sus párpados para quedar a juego con el vestido, agregó lápiz labial y sonrió frente al espejo, bastante satisfecha. Cuando fue hora de colocarse sus mallas para protegerse de las bajas temperaturas y sus botas, llamó por la ayuda de Seiya.
Al terminar, Seiya rodeó el rostro de la chica en sus manos, buscando en su expresión por algo que Usagi no pudo descifrar.
"Si vuelve a suceder, me lo dirás, ¿verdad?"
Usagi parpadeó. Luego, pudo comprender a lo que se refería. "¡Oh! ¡Seguro!"
Seiya asintió. Ofreció su brazo caballerosamente. Sonriendo, Usagi lo tomó para alzarse de la cama. Con su mano opuesta, tomó el abrigo rosado que había escogido para esta noche. Se reunieron con Sissel, momentos después. En cuanto la vio de nuevo, la doncella inició otra conversación unísona. Usagi únicamente peló los ojos al escucharla hablar ávidamente, gotas de sudor corriéndole por las sienes. Seiya se había dado por vencida de traductora a estas alturas.
"Gracias a los Astros." Seiya exhaló para el oído de Usagi, una vez que salieron del elevador juntas.
"¡Oi, Vienna!"
Usagi parpadeó. Se tornó en la dirección de la voz llamándole. Al reconocer a Mortimer, una sonrisa estiró sus labios. "¡Wow, Mortimer, tanto tiempo sin vernos! ¡Hola!"
"¡Uuuuuh, pero cuanto entusiasmo de tu parte! ¡Debí saber que estarías muriéndote del aburrimiento en esa torre en la que te tienen encerrada!" Mortimer caminó hacia la pareja en un atuendo más relajado que lo acostumbrado. No había pista de su uniforme militar; sólo la ceñida figura de un largo vestido rojo oscuro. Pelusa gruesa delineaba el área del cuello y las mangas larga del atuendo, protegiéndole del frio. Su cabello estaba recogido en una colilla en el centro de su cabeza. Fue un cambio que dejó a Usagi boquiabierta por unos segundos. No era la primera vez que se admitía que Mortimer era atractiva, pero la mujer parecía estar puntualizándolo esta noche en especial.
-Y yo que había estado preocupada por cual ropa ponerme. Usagi despegó su mirada con mucha dificultad.
"¿De qué hablas? No la tengo encerrada en ninguna parte." El quejido provino, para sorpresa de nadie, de Seiya. Usagi le lanzó una mirada de advertencia. ¡No era hora para empezar con groserías! Seiya giró sus ojos. "Mortimer, recuerda que esta noche no es una oportunidad para pasar un buen rato. ¿Debo recordarte que te invité por una razón?"
De reojo, Usagi distinguió a Mortimer imitar lo dicho por Seiya con una cara tremendamente graciosa. Usagi tapó su boca para esconder sus ganas de reír a expensas de su novia. Sissel no tuvo la misma delicadeza. De inmediato, Seiya las miró con sospecha.
"Bueno, si no te tenían encerrada. ¿Qué tanto hacías en esa torre, Vienna?"
Con el caderazo que Mortimer provocó al chocar su cuerpo con el de Usagi, calor corrió por su ser. "¿Eh? ¿Qué? ¿A-A qué te refieres? ¡He salido!"
"Mmm-hmmm."
"¡No estoy mintiendo!" Usagi insistió. "Asistimos a la maravillosa obra musical en la que participó Sissel la otra noche, ¿verdad que sí, Seiya? ¡Además, fuimos a patinar al lago de Froid! Fui muy divertido."
Mortimer no lució impresionada. "¿Sólo eso?"
"Mortimer." Seiya interrumpió. "¿Se ha reportado Sailor Star Healer contigo?"
Mortimer cambió a hablar en el idioma natal. Su respuesta pareció satisfacer enormemente a Seiya.
Como la habían hecho ya en otras ocasiones, tomaron el tren eléctrico del castillo de Froid al centro de la ciudad, donde las festividades se estaban llevando a cabo. Sissel decidió sentarse a lado de Seiya para seguir conversando, así que Usagi se vio en la compañía de Mortimer en los asientos un nivel adelante al de las primas.
"Froid te ha sentado bien, Vienna." Mortimer estaba succionando del popote de su extravagante bebida.
Usagi movió su atención de la ventana hacia la mujer. "Oh, ¿sí? ¿Tú crees?"
"Cualquier otra chiquilla en tus zapatos estaría siendo tragada viva por este lugar." Mortimer jugó con el popote con un desinterés que Usagi sospechaba era actuado. "Pero no tú. Desde el momento que te conocí, has caminado por mi país sin tropezar. ¿No te ha asustado la familia de la Teniente lo suficiente para regresar a tu propio Sistema Solar, todavía?"
Usagi mordió su labio inferior, pensando. Había tenido miedo durante su llegada. Lo recordaba muy bien, porque no sólo había sido por el vértigo que había devuelto su desayuno en los jardines del Palacio de las Flores Doradas.
En un inicio, Usagi había estado petrificada.
"Kinmoku es un lugar muy fascinante. No digo que no me intimide a momentos… Pero, tanto Seiya, como Taiki y Yaten han hecho su mejor esfuerzo para que me sienta bienvenida." Usagi sonrió hacia la ventana. "Sin olvidar que desde que llegamos a Froid, me he sentido mucho mejor. Al bebé le gusta mucho el clima—¡Oh!"
Usagi tapó su boca en el último instante. Había olvidado que en ningún momento había comentado sobre su embarazo. Ah, bueno, era algo imposible de esconder con semejante evidencia frente a la mujer, ¿cierto?
Mortimer curveó una ceja en pregunta.
Usagi aclaró su garganta. "Quiero decir, hehe…"
Mortimer batió una mano al aire. "Me da igual, Vienna."
"De acuerdo." Usagi se agachó sobre el asiento con una gota de sudor corriendo por su cabeza. "¡Entonces, dime! ¿Cómo te has sentido al regresar a tu viejo hogar? ¿Lo has extrañado?"
"¡Ja! ¿Extrañar esta piedra helada?" Mortimer resopló por sus narices. "Hay una razón por la que Sailor Fighter, y yo, no pudimos esperar a salir de aquí, y no fue porque Froid fuera particularmente… entretenido." El popote hizo ruidos escandalosos al ser succionado.
Usagi torció su nariz. Nadie debería describir en términos tan indiferentes su hogar. ¿En serio Froid había sido malo para Mortimer y para Seiya, que no eran particularmente efusivas con cariño por el lugar?
"¡No sé porque Seiya y tú son así de sangronas! ¡Froid tiene su propio encanto." Usagi defendió con pecho hinchado. Le fue fácil recordar las experiencias que había tenido hasta ahora. Sí, las temperaturas bajo cero eran algo extremas, ¿y qué? Los inviernos en Japón eran fríos también. Eso no le restaba belleza a la capital del norte.
Mortimer rio, el popote presionado bajo sus labios sonrientes. Su labial rojo había marcado el delicado cilindro. "¡Mira nada más tu espíritu patriótico!"
"Es la verdad. ¿Sabes? Son muy afortunados. Mi amiga Ami dice todo el tiempo que nuestro planeta tiene mucha contaminación. Comparado con Kinmoku, ¡ustedes viven en un planeta mucho mejor cuidado! Puedes preguntarle a Seiya, siempre se quejaba del smog de mi ciudad natal."
"Vienna, pffft. ¿De qué no se queja nuestra querida Teniente?" Antes de que Usagi pudiera reaccionar a lo dicho, Mortimer dejó su bebida en el portavasos. Prosiguió a estirarse más a gusto por el asiento. Esta vez su voz fue un tono bajo y aterciopelado dirigido directo a la oreja de la terrícola. "Tu calidez innata le ha brindado un brillo particular a Froid en tu visita, eso sí lo admito."
-Ay, no. ¿Ya va a empezar? Usagi sudó frio en un instante. Con Seiya en los asientos detrás de los suyos, sería la peor idea que Mortimer comenzara con sus flirteos descarados. La rubia observó el reflejo de su propio rostro sonrojado por la ventana. "¿A-a qué te refieres?"
"Justo lo que oyes." Mortimer cruzó sus largas piernas, la bota entaconada de su pie curveándose, con jugueteo al aire. "No recuerdo que algún astro interno como el tuyo haya pisado tierra en este planeta con anterioridad. Tienes a todos en el Castillo atolondrados con tu resplandor, Vienna. ¡Es hilarante! Corren por los pasillos en pánico y continua confusión."
Sugoi. Usagi apretó sus manos juntas. "Oh-Ah. Um… Pero, ¿por qué?"
Mortimer tardó en responder. Sostuvo su mentón con un sonido meditativo. "Supongo… Que no estamos acostumbrados a ser reconfortados de los terrores malignos a lo que hemos sido sujetos, de esta manera." La Subteniente rascó su rodilla con sus uñas enguantadas. "…Envidio a la gente de la Tierra, si estar bajo el cuidado de la Luna Plateada se siente de esta forma."
Usagi aplastó su frente contra el vidrio en bochorno. ¿Por qué Mortimer tenía que decir cosas tan extrañas?
"No lo entiendo por completo aún." Mortimer continuó, ahora más un murmullo que otra cosa. "¿La fidelidad de la Princesa y sus Starlights por una foránea? ¡Bah! ¿A dónde se les fue su orgullo?, me preguntaba..." Mortimer luego le aventó un guiño. "Al menos, puedo aceptar que al estar bajo tu brillo… algunas pizcas de optimismo se cuelan por mi espíritu cínico."
En ocasiones como estas, Mortimer podía recordarle mucho a Seiya, quien en su momento había actuado con misterio también, hablándole a Usagi en acertijos que la chica había asumido como coqueteos.
Claro, Usagi estaba segura de que, si decía tal cosa en voz alta, su novia le dejaría de hablar por unas cuantas semanas. Seiya era así de obstinada y melodramática.
En cuanto el tren frenó en su llegada a la estación del centro de la ciudad, Usagi fue de las primeras en saltar del asiento. "¡Que emoción, ya estamos aquí!"
"Usagi, con cuidado." Seiya y Sissel se les unieron en el pasillo del transporte y todas juntas se aglomeraron en la salida, esperando a que las puertas se deslizaran. Mortimer se colocó en la retaguardia. Algo de esperar, considerando que debía actuar de guardaespaldas. Al salir, Seiya rio con el entusiasmo con el que Usagi jaló de su mano hacia la plataforma de bienvenida. "Bastante emocionada, ¿eh?"
"¡Por supuesto! ¡Tu misma dijiste que hoy sería especial! Anda, dime, ¿ahora qué vamos a hacer? ¿Qué le toca al festival presentar esta noche?"
Seiya colocó un dedo en sus labios. "Es un secreto."
Usagi refunfuñó con impaciencia. Si no tuviera cuatro kilos extras pesándole, se atrevería a hacer tremenda rabieta para sacarle a Seiya la verdad.
"¡No puede ser! ¿Ni siquiera me darás una pista?" Usagi soltó la mano de Seiya para cruzarse de brazos.
"Nop."
"¿Por qué no?"
"Porque arruinaría la sorpresa, Odango."
"Pero… ¡pero quiero saber!"
"¡Pero quiero saber!" Seiya jaló las comisuras de sus ojos en vil burla, imitando a Usagi con voz chillona. "¡Aprende un poco de paciencia!"
Usagi le sacó la lengua. En venganza se acercó a Sissel. "¡Vamos, Lady Sissel, no importa que no nos entendamos, estoy segura de que eres mejor compañía!"
Enredó un brazo con el de la doncella para comenzar a guiarla hacia la explanada principal donde se celebraba el festival. Sissel no mostró objeción, siguiendo la corriente mientras ambas trotaban con risillas. Las quejas de Seiya les persiguieron todo el camino.
Las tardes venían pronto en el Norte de Kinmoku. Seiya se lo había dicho. Las noches eran más largas que los días. Algo que Usagi deseaba también fuera posible en Japón para dormir más horas. Tal vez por todo el descanso que Usagi había gozado hasta ahora fue que se sintió llena de energía. Sissel apuntó a muchos de los puestos comerciales del Festival tratando de explicarle su significado, y a pesar de no comprenderle, Usagi le sonrió con indulgencia.
Los adornos alrededor de la plaza siguieron fulgurando preciosamente, luces multicolores dando aquel tono de ensueño a todo el lugar, junto con la nieve, cayendo en ligeros copos. Música fluía en todas partes. Dentro de poco, Usagi, Sissel, Seiya y Mortimer fueron comprimidas juntas con la gran cantidad de visitantes también disfrutando del ambiente. Usagi fue guiada por Seiya hacia uno de los puestos de bebidas calientes y golosinas.
"¡Mam!"
Usagi, al escuchar el saludo, atestiguó a Sissel usarlo con su propia madre, al encontrarse con la tía de Seiya en el mismo puesto. Al verlas, Murbe-san les saludó con una dulce disposición, soplándole a su tarro caliente.
"¡Sis, Seiya-Eid!" La mujer luchó un poco por salir del abarrotado puesto, alzando su tarro y sumiendo su rechoncho estómago en el proceso. "¡S-Serenity-Hime!"
Sissel ayudó a su madre a sostener su bebida, al mismo tiempo que la mujer apretaba a Seiya en un abrazo que le hizo sonrojar. Cuando Murbe se tornó hacia ella, Usagi fue tomada por sorpresa, al recibir el mismo trato cariñoso. Murbe-san hasta pausó para sobar el vientre hinchado de la terrestre, proveyéndole su propio saludo.
La familia de Seiya estaba resultando ser todo lo contrario a lo que Yaten había pintado.
Mientras Seiya y su tía discutían en idioma natal, Mortimer se acercó a Usagi con ambos brazos detrás de su cabeza.
"Están hablando sobre el evento de apertura de hoy—danzas nativas y cosas por el estilo. También habrá una ceremonia especial en honor al Alto Saber Ianto por bendecir a Froid con una rápida recuperación, después del ataque de Sailor Galaxia."
Usagi parpadeó. "¿Alto Saber… Yanto?"
"I-an-to." Mortimer recalcó. "Espera, ¿no te han contado la historia todavía?"
Usagi parpadeó por segunda ocasión.
Mortimer manifestó un bufido hastiado. "En serio, ¿qué astros han estado haciendo todo este tiempo encerradas? Ugh—Olvídalo, ya puedo imaginarlo por todos los colores cruzando tu cara. ¡Tremenda Vienna! Llenando la madriguera de más criaturas orejonas… Es parte vital de la Casa de la Teniente, sin embargo. Me cuesta creer que haya desaprovechado una oportunidad para presumir su linaje."
Usagi juntó sus manos en plegaria. "¡Pero, de seguro tú puedes contarme! ¿Verdad que sí?"
"Ugh, odio historia—"
"¡Viniendo de una Subteniente importante como tú, sería todo un honor!"
Mortimer achicó su mirada.
Usagi le subió de watts a su sonrisa.
Mortimer gruñó. "Juegas usando tus atributos lindos de la manera más manipuladora. ¡De acuerdo! Pero, necesitaré más alcohol."
Fundador de la Ciudad Froid, primer miembro de la Casa Sang Froid, Caballero Saber Ianto había sido el primer Duque de Kin-Norte, cerca de mil años atrás.
"¡Woooooooow!"
"Cierra ese mentón, Vienna. Apenas empiezo. No sé qué tanto te han contado de la estructura del país de Kinmoku—pero, ahí te va: nuestros territorios están divididos por cuatro regiones en la actualidad, Kin-Norte, Kin-Sur, Kin-Este y Kin-Oeste. El asiento de la Monarquía de las Flores Doradas se centra en el Sur. No siempre fue así. El territorio del continente fue invadido, verás, por los antepasados de la Princesa Kakyuu hace aproximadamente, mmm, ¿unos mil doscientos? ¿Mil trecientos años? Tú escoge. Los récords no son altamente específicos. El punto es que el orgullo eternamente lastimado de Froid viene de que fuimos los invadidos. En resultado de varias guerras civiles alrededor de este Sistema Solar en aquella época, se juntó una aglomeración de migrantes de otros planetas. Llegarían a formar el clan de las Flores Doradas. Y porque se creían muy listos, creyeron que Kinmoku sería blanco fácil para tomar como suyo."
Usagi no puedo evitarlo. Su mentón volvió a colgarse.
Mortimer se escogió de hombros. "Los locales no lo tomamos muy bien que digamos e intentamos protegernos. Pelear por nuestro territorio… Lo hicimos. Por un laaaaargo tiempo. Sin embargo, el Príncipe Kalkyuu tuvo una ventaja sobre nuestros antepasados eventualmente."
"¿Cuál era esa ventaja?"
Un ojo oscuro le guiñó. "Sailor Star Senshis, querida." Un poco ebria, la Subteniente saboreó un trago de su bebida cálida. Suspiró con delicia. "El Príncipe fue el primero en poder despertar un nuevo tipo de guerreras estelares leales a su causa – Y así fue cómo nació la primera generación de Sailor Starlights… Aunque, dicen que fueron Star Senshis muy diferentes a los modelitos de hoy en día."
Usagi enseguida buscó la figura de su novia, observándola reír de algo que su tía le estaba relatando.
"Fue entonces que la Nueva Monarquía ganó enorme terreno. Nuestros antepasados no tuvieron alternativa. Fueron orillados lentamente hacia el norte, mientras buscaban sin éxito, en una forma de combatir tremendo poder."
"No me está gustando esta historia." Usagi hizo una mueca de desagrado. "No tenía idea de que la familia de Kakyuu-Hime fuera así de cruel. No entiendo, ¿por qué no unirse, en lugar de pelear los unos a los otros?"
"¡Bah! ¿Quién teniendo un cerebro se dejaría someter por gente foránea, después de haberte dejado sin hogar, Vienna? El clan de las Flores Doradas buscaba conquistar, y eso incluía cambiar las costumbres de nuestros antepasados – nuestra esencia. ¡Por los Astros! Las Flores Doradas siempre echaron por delante la idea de que su migración a nuestro planeta había sido profetizada para justificarse – que tonterías. El caso es que nuestros antepasados tuvieron que proteger lo que quedaba de nuestra cultura y raíces, a como diera lugar. Si alguna vez lees algunos de nuestros tomos de historia, te darán una idea de por qué era difícil pensar en una tregua por la mayoría del tiempo que duró la Resistencia." La mujer sopló copos de nieve de su palma abierta en dirección de Usagi. "No dejes que esa cara bonita de Kakyuu-Hime te engañe. Su familia de hace unos siglos fue escaza de piedad. Su Monarquía fue construida en sed de conquista."
-Esto es terrible. Usagi apretó sus manos alrededor de su vientre en instinto. Le costó enormemente asimilar lo que estaba aprendiendo. ¿Si la gente que Gobernaba Kinmoku en su mayoría había sido tan cruel, por qué eran merecedoras de ser Reyes? ¿Cómo había sido posible que, a un Príncipe con intención de lastimar a otros, se le había sido concebido despertar sus propias Sailor Star Senshis? Usagi nunca usaría a sus amigas para causar atrocidades de este tipo…
"¿Qué sucedió entonces?" Usagi se recargó de golpe en la mesa de la cafetería. Se acercó en suplicio, susurrando para no romper la atmósfera bien creada por Mortimer. "¿Cómo ganaron los antepasados de Seiya?"
"Eh, pues, ganar-ganar…" Mortimer debió haber notado la expresión de decepción total de Usagi, que indicó corregir lo próximo a compartir. "Ya sabes, se hizo lo que pudo, Vienna… Después de asentarse en el norte helado, las cosas no mejoraron al instante. No todos nuestros parientes lejanos tenían gusto por el frio. Algunos no tenían la piel gruesa para sobrevivirlo. Muchos clanes perecieron entre la hambruna, y la constante guerrilla."
"Oh, no…"
"Oye, calma, no te pongas así, conejilla. ¡Mira, galletas! Come una, antes de que la Teniente venga a desollarme."
Las galletas ayudaron. Usagi se devoró seis en cuestión de segundos. "¡Oh, pero por favor continúa!"
Mortimer aclaró su garganta. "Existió una leyenda."
"¿Una leyenda?"
"Leyenda, rumor, historia—como quieras llamarlo, da lo mismo. Justo cuando la batalla se estaba considerando perdida, se corrió la voz de que las tierras del norte guardaban un tesoro preciado en el fondo de sus montañas. Un artefacto místico que podría ser usado para traer justicia. Fue un gran riesgo, pero los que se creyeron lo suficientemente desesperados fueron en búsqueda de dicho artefacto –"
"Esos son inventos, Odango."
Usagi brincó con la interrupción. Se tornó a su novia con poco gusto. "¡Seiya, estaba en la mejor parte!"
Seiya robó una de las galletas sobrevivientes del plato. Se sentó en medio de las dos con la silla posicionada al revés. "Son historias para mantener a nuestra gente motivada, nada más."
"Siempre la escéptica, ¿eh?" Mortimer alzó una ceja. "Con razón fuiste desheredada."
"Oi. Para tu información—"
"¡Por favor, pueden pelear después ustedes dos! ¡Mortimer, termina el relato, te lo ruego!"
Mortimer señaló hacia Seiya con desdén. "Ella interrumpió, que ella le siga." La mujer se puso de pie con un último trago de su adorada bebida alcohólica. "¡Ella es la Teniente experta sabelotodo!"
"¡Aw, Seiya!" Usagi le pateó por debajo de la mesa a su tobillo, ganándose un chillido asignado.
"Ow. ¡Son inventos, Usagi! ¡No los tomes en serio! Por generaciones le han agregado más fantasías a la época de la Resistencia para hacerla sonar más entretenida. No hubo ningún artefacto místico que les haya ayudado – ¡Digo, solamente miramos, perdimos!" Seiya estiró sus brazos a su alrededor para enfatizar el punto. "Lo único que nos quedó por hacer hace mil años, fue negociar con los Flores Doradas para que nos permitieran habitar el Norte. Como a los sureños les disgusta el frio, lo aceptaron. Luego, Froid fue fundada por uno de los soldados más galardonados. Punto."
Usagi abrió su boca. La cerró. La abrió.
Se asentó en un puchero.
"Pero… pero…" No tenía sentido, ¿o sí? Usagi no se creía ninguna experta en historia – odiaba la materia en la preparatoria – pero la forma en la que Mortimer había narrado lo acontecido, había despertado un avispado interés en Usagi. Una curiosidad afilada. Hasta el bebé se mostró agitado, haciendo gimnasias dentro de su madre.
"Es como esas historias de la Vía Láctea sobre el Milenio de Plata. Puras fabulas para mandar a los niños a dormir."
¿Nani? Usagi se congeló. Y no exactamente por el frio.
"Ah. Sobre eso…" Usagi rascó su nuca. Por Kami-sama, ¿Seiya en verdad no tenía idea? "¿Qué pasaría si te dijera que el Milenio de Plata si existió en realidad?"
Seiya rebuznó. Se levantó de su silla. "Diría que juntarte con Mortimer te hace daño. Vamos, el primer baile folclórico está por comenzar, tengo asientos exclusivos."
"Pero sí existió, tontina." Usagi renegó. "¡Seiya, no te rías! ¡Te digo la verdad!"
Seiya ofreció su brazo para ayudarle a levantarse. "Ajá. Lo que tú digas, Odango."
"Lo juro." Usagi se colgó del brazo de su novia, jaloneando el peso de Seiya hacia ella para que le prestara atención. "Seiya, te lo juro."
El ceño galante de Seiya se torció en muestra de interés. Una risa nerviosa fue aspirada de sus labios, vestida en vapor. "Usagi, no creas que me burlo de ti… Es sólo que, de hecho, estamos hablando de relatos ficticios de Kinmoku. Tanto el Milenio de Plata, como la Leyenda de los Caballeros Saber son usados para adornar la historia de nuestros pueblos con algo de misticismo."
"Uy, como quieras." Usagi encumbró su rostro con los sumos altos. "¡Si vas a continuar siendo una obstinada, entonces allá tú! ¡Que conste que intenté decírtelo, y no quisiste hacerme caso!"
Ahora sí, el entrecejo de Seiya se frunció con más espacio para la duda. "Mn. No me fue muy bien la última vez que me dieron esa advertencia."
Pues que mal, porque Usagi ya estaba corriendo en la dirección de Mortimer. "¡Por favor, continúa el relato! ¡No le hagas caso a Seiya! ¡Quiero saber cómo termina todo!"
Con sus brazos detrás de su cabellera oscura, la mujer abrió un solo ojo con desdén. "Ja, mala suerte, se me ha ido la inspiración, Vienna."
"¡Te puedo invitar más tragos!"
"¡Odango, no embriagues a tu propia guardaespaldas!"
"Hazle caso a la Teniente." Mortimer dejó caer un brazo para dar una palmadita a uno de los bombones de las colitas de Usagi. "Dejemos los fantasmas del pasado un rato. En estos momentos, es hora de divertirse."
Usagi optó rendirse por un rato, porque sí quería divertirse, después de todo. Aunque no olvidaría el tema, así de fácil.
Los bailes folclóricos fueron muy bellos—¿qué no lo había sido, hasta ahora, durante este festival? Usagi se dedicó a disfrutar del grandioso espectáculo con ojos asombrados y expresiones de eterna admiración. Sissel intentó enseñarle algunos de los pasos de los bailes tradicionales. Sólo ganó que los dedos de sus pies fueran pisados por una torpe Usagi. Sissel no lo tomó a mal, sin embargo. La chiquilla era igual de tenaz que Seiya. No descansó hasta convencer a Mortimer a sacarla a bailar. Mortimer no tuvo los mismos reparos de la terrícola. Bailar indicaba ser una de sus actividades favoritas.
"¡Por Kami, esos bailarines no son humanos! ¡Están volando, míralos!" Una hora después, Usagi tenía sujeto su propio rostro con sus manos, al observar el siguiente acto de danza. Esta ocasión, completamente varonil. "¡Ni siquiera tú podrías bailar de esa forma, Seiya!"
"Para tu información, bailé de esa forma, ¡Odango! ¿Qué no recuerdas la obra musical en la que participamos Taiki, Yaten y yo? Mm, ¿qué estoy diciendo? Siempre llegabas tarde."
"¡Oye! ¡Eso sucedió solo una vez!"
"Entonces, ¿dónde estabas? No recuerdo haberte visto durante la obra, solo a tus amigas."
"Eh, bueno." Usagi se disolvió en risillas. "Me quedé dormida ese día leyendo cómics."
Seiya la miró con total incredulidad. Sus labios estabas espolvoreados con migajas de una de las botanas que habían comprado en los puestos de comida. Un tipo dulce de pan. "Usagi Tsukino. Simplemente no tienes remedio."
Usagi le sonrió, acercándose para limpiar el rostro de Seiya. Luego, acomodó su cabeza en el hombro de su novia para seguir admirando el escenario.
Los siguientes actos fueron grupales, variando entre baladas románticas y una pieza central de baile infantil. Usagi admiró ese baile en especial, tratando de imaginar a su hijo en algunos de los adorables trajes de baile tradicional. ¿Le gustaría al Maní bailar, cuando creciera? ¿Heredaría los talentos artísticos de Seiya? ¿O sería desafortunadamente poco dotado en ese departamento, como su madre? Usagi esperaba que fuera el primer caso con todo su corazón. ¡Apenas podía dejar de ilusionarse con todos los vestuarios que ella misma podría coser, especialmente para su hijo!
Mamá Ikuko se volvería loca por igual. Siempre había gustado de inscribir a Usagi y a Shingo en obras teatrales y así llenar de fotos los álbumes familiares.
Mamá Ikuko.
Usagi tragó saliva. Pensar en su madre le trajo ansiedad.
"¡Yujuuuu! Seiya-Eid." Tía Murbe apareció del lado contrario a Usagi para abordar a su sobrina. Si tuvo que empujar a una pareja que había estado ocupando ese espacio, lo hizo sin arrepentirse. De inmediato la mujer se asentó junto a ella, una enorme sonrisa emocionada alzando su boca pintada de púrpura. "¡Pare, pare!"
"¡Oh!" Seiya lució sorprendida. Se tornó a Usagi. "Dice que ya es hora."
"¿Hora de qué?"
Seiya tomó el mentón de Usagi para redireccionarla al escenario. "Es mejor que lo veas con tus propios ojos."
El siguiente acto empezó en sombras y el delicado sonido de cuerdas acústicas. En el centro del escenario se delineó una figura con la baja luminosidad. Mansamente, con la suavidad de las cuerdas, la figura se fue desenvolviendo.
El público rompió en alaridos de emoción. Usagi los observó, aun sin comprender.
Dos brazos pálidos se extendieron en arcos pronunciados. La melodía creció en ritmo.
"¡Yujuuu!" Murbe-san chifló escandalosamente. "¡Sevy La Beul!"
¿Sevy?
Justo entonces una larga melena fue revelada al darse la vuelta la bailarina. Un ensamble impecable de corsé de cuero y largas faldas tradiciones en acentos carmesíes, lóbregos y ambarinos, adquirió vida en el escenario.
Usagi se abalanzó al pasamano frente a ella. Reconoció a la bailarina. "Oh cielos…"
Severina Sang Froid actuó de manera radicalmente opuesta al desayuno familiar. Para empezar la mujer estaba sonriendo. Para terminar, la mujer mostró exactamente de quién Seiya había heredado su gracia al bailar.
Las largas faldas fueron el instrumento principal para Severina, levantándolas y haciéndoles girar al ritmo de las cuerdas acústicas y a la coqueta serenata continua de campanillas. Fue completamente impactante—Usagi no pudo despegar los ojos de su suegra.
Las joyas en sus muñecas, y en su cuello, resplandecieron como un arcoíris al hacer contacto con los reflectores. De sus orejas dos largos péndulos del color de los rubies exaltaron su belleza. Sus mechones habían sido peinados en largas cortinas de rizos, y Severina los ladeó de un extremo a otro, nunca dejando de sonreír a sus fieles espectadores.
No era para menos. Todos los presentes enloquecían con la presentación, gritando toda clase de exaltación.
"Sevy La Beul, le llamaban de joven." Seiya adhirió su rostro en el cuello de Usagi para ser escuchada. "Es una de las bailarinas más respetadas de Froid."
"Seiya…" Usagi ocupó de un largo rato para pasar saliva y saber qué decir. "Ella es—¡asombrosa!"
"Lo es." La voz de Seiya comunicó sentirse igual de abrumada. "Creo que había olvidado justo cuánto lo es."
Severina llamó al público con el mismo entusiasmo, alentándolos a seguir aplaudiendo conforme los pasos de baile tomaron fuerza. Dos bailarinas se añadieron al acto, vestidas en moda parecida, aunque no tan impactante como la bailarina principal. Imitaron los pasos de Severina en el fondo, en ningún segundo perdiéndole la huella.
Para concluir el baile, Severina se postró en el piso del escenario en el punto del clímax de la melodía. Dando las espaldas a los presentes, la Condesa descendió en dirección opuesta, flexionando su cabeza hacia atrás lentamente.
"¡Zah!" Recibió de alaridos múltiples.
Sonriente de oreja a oreja, Severina hizo contacto visual con el público una última ocasión. Hizo bailar sus brazos y pecho en forma provocativa conforme las cuerdas acústicas se disolvieron.
-Dios mío, esa mujer es dinamita. Usagi cubrió su rostro con sus gruesos guantes para esconder su rostro sonrojado. -Maní, tapate los ojos también, es tu abuela.
Aplausos le llovieron a la Condesa tras cerrar su obra. Sissel estaba brincando a lado de Usagi, gritando a todo pulmón, justo como su madre del otro costado a Seiya. Coronas de flores fueron lanzadas al escenario para desearle buena fortuna. Al reincorporarse, la mujer hizo ovaciones a los espectadores, luciendo bastante complacida por la reacción así de arrolladora.
El acto de Severina fue el último para cerrar el bloque de los bailes folclóricos. Para terminar con broche de oro, todos los participantes de los bailes anteriores se juntaron en el escenario para recibir un último adiós. Los aplausos no pararon por un largo tiempo.
En el momento que Seiya le indicó que habría un descanso, Usagi lo aprovechó para aliviar su problemática vejiga. Seiya la acompañó a uno de los baños de los restaurantes. Al salir, no obstante, fueron Sissel y Mortimer las que la recibieron.
"Siéntate, Vienna. Te pedí un bizcocho. El siguiente bloque musical todavía no empieza. Están preparándose."
Usagi obedeció. El bizcocho en verdad lucía delicioso. "¿Dónde está Seiya?"
"Su madre llamó por ella. La verás de nuevo en el auditorio." Mortimer mordió su propio bizcocho. Gimió en placer. "¡Sa-bro-so!"
Lo era. Usagi asintió vigorosa, mejillas llenas de pan. Sissel estaba comiendo un trozo de pastel con el mismo gusto. Usagi fue atraída al desastre que la chica vestía de cabeza. Tanto brincar y gritar le había alborotado sus mechones blancos. Sin pensarlo, Usagi se acercó para calmar el frizz esponjando su textura.
Sissel estaba concentrada en su almuerzo; ni parpadeó con la atención.
-Me recuerda a Chibi-Usa.
Los dedos de Usagi cesaron de peinar por un instante.
El pensamiento vino.
Y se fue.
Usagi reacomodó una manga de la camisa de las Spice Girls de vuelta al hombro de la doncella. Intercambiaron una sonrisa, antes de que Usagi se dedicara a su propio postre.
-¿Qué cosas pienso? Chibi-Usa no era para nada como Sissel. Esa niña no tenía modales algunos, era fuego puro. Los labios de Usagi permanecieron encorvados. El recuerdo de Chibi-Usa no fue un pesar, para su sorpresa. -… La echo de menos.
Mortimer apuntó hacia la doncella con picardía. "Estas Sang Froid están llenos de sorpresas, ¿eh, Vienna?"
"Buuuuueeeeeeno." Usagi colocó un dedo sobre sus labios, dando la ilusión de que estaba por compartir un secreto. "Déjeme decirle que los Tsukinos no se quedan atrás, Subteniente."
Al volver al auditorio, Usagi se extrañó de no ver a Seiya por ninguna parte. Se acomodó en el mismo asiento reservado para ellas, sin dejar de examinar sus alrededores.
Justo entonces percibió una presencia caer a su costado, y volteó en esperanza. "Ya era ahora. ¿A dónde te fuiste, Señorita Misteriosa—?"
¡Ups!
Severina Sang Froid meramente parpadeó con el asalto verbal.
-Tierra, ábrete ahora mismo. "Oh, per-perdón, pensé que se trataba de Seiya—Ay, no, olvidé que no puede entenderme… ¡Aun así, lo siento mucho!" Usagi intentó inclinarse para mostrar respeto. El Maní fue un obstáculo singular para lograrlo.
Se detuvo, sintiendo una mano asentarse en su hombro.
"Serenity-Hime."
Otro peso se agregó al grupo. "Vienna, relájate. La Condesa nos acompañará el resto de la noche para que no te sientas solita."
Más que solita, Usagi se sentía un MUY aterrada. "¿A-Ah sí? Que-que genial, hehe."
"Ore na, Serenity-Hime." Severina vestía de abrigo formal, de regreso en su papel de Condesa. Un gorro elegante adornaba su cabeza para protegerse del frio. "Keri ame ni Seiya guru labe de gyon."
Automáticamente, Usagi se onduló hacia Mortimer.
"Astros, no entres en pánico. Te está saludando. Se disculpa por la ausencia de la Teniente. Dice que su hija está a punto de cumplir con un favor, y por eso se desapareció."
Usagi levantó el gorro de su propio abrigo, mordiendo su labio inferior. Ahora que lo pensaba, tampoco se habían encontrado con Yaten en toda la noche. O Haruka. ¿Estarían juntas? Usagi había estado muy enfadada con Haruka, lo admitía. Pero, ahora que el coraje se había mermado considerablemente, había esperado que Haruka se les uniera. Tan siquiera para tener la decencia de disculparse por su horrendo comportamiento.
-Puede que necesite más tiempo para comerse su orgullo. Usagi sintió la mirada de Severina Sang Froid en su persona. Se ruborizó con la fija atención. -Aun así, desearía que estuviera conmigo. La verdad era que Usagi se había acostumbrado a Haruka increíblemente rápido. Haruka podía ser complicada de tratar, sí. A pesar de ello, la chica no dejaba de ser de sus amigas más preciadas.
De lo que nunca debías dudar sobre Haruka, era su sentido de fidelidad. Usagi sabía que siempre podría contar con ella, al final del día.
Usagi giró su perfil hacia Severina Sang Froid, tal vez inspirada por el valor de Sailor Uranus durante cualquier batalla. Le enfrentó, por más que sus rodillas temblaron con los nervios.
Ojos oscuros se entrelazaron con los suyos. Severina no escondió el estar analizándola.
"¿Le tien roy, Serenity-Hime?"
Mortimer suspiró. "Pregunta si te agradó su acto musical."
"Claro, fue fantástico." Usagi le sonrió a la Condesa. "¿Podrías decírselo, por favor, Mortimer? ¡Dile que fue espectacular! Debe sentirse orgullosa, dile que Seiya también participó en muchos eventos musicales como éstos en mi planeta."
Mortimer así lo hizo.
Severina asintió, discreta en su aceptación por los efusivos cumplidos. "Seiya-Eid levu roy."
"Dice que la Teniente siempre ha amado la música." Mortimer tradujo, sonando aburrida.
El pecho de Usagi se ablandó con calidez. Era verdad. Seiya amaba la música y cantar…
Las luces parpadearon, anunciando que el siguiente bloque musical estaba por comenzar.
Usagi se abrazó a sí misma, rodeando al Maní para mantenerlo caliente. -Tal vez un día puedas escuchar más que mis viejos CD's, Pinattsu.
El telón se levantó. El público se preparó. También Usagi.
Notas de piano afloraron el escenario.
La terrícola apretó sus manos sobre su vientre. Levantó su mirada, perpleja de estar escuchando correctamente.
Su corazón dio una poderosa voltereta.
Quiso tallarse los ojos, puesto que no podía ser Haruka Tenoh frente a todos, sentada junto a un instrumento muy parecido a un piano terrícola.
Tocando una melodía que llenó a Usagi de escalofríos, puesto que –
Search for your love – las teclas cantaron dulcemente bajo el mando de Haruka.
Search for your love – retumbó por la cabeza de Usagi, trayendo con ello, cientos de recuerdos.
El reflector iluminó a una segunda intérprete. Así fue, como el primer verso confirmó lo que Usagi le costó asimilar.
"Kimi wa itsumo…" Kou Yaten cantó directo al micrófono. "…Kagayaiteta. Egao hitotsu… chiisa na hoshi…"
Fue como si el tiempo no hubiera transcurrido. La voz de Yaten fue idéntica a sus conciertos en la Tierra. Usagi no logró tejer palabra, atónita a lo que estaba presenciando.
A capella, el efecto de las hermosas letras fue indescriptible. Las notas de Haruka fueron lo suficientemente melancólicas para acarrear el significado. Esta canción hablaba de perdida. De un fracaso.
"Taisetsu ni shiteta yo." Yaten vestía uno de los mejores atuendos que Usagi había visto en la joven. Su cabello había sido enrizado, y mechones cortos adornaban su rostro mientras que el resto de su larga cabellera había sido contenido en un elaborado chongo. "Ano hi boku wa mamorenakute… Kuyashi namida koraeta dake… Itami ga nokoru yo!"
No hubo coro de Wasurenai Sweet-heart. Como buena fan, Usagi lo completó en su mente.
"Search for your love, sora no suishou
Search for your love, nakanaide kure
Search for your love, hontou wa
Dakishimetai no sa…"
Fue entonces que Yaten abrió sus ojos por primera vez, entablando conexión con sus espectadores.
"Kimi no kaori zutto – sagashiteru… Boku no koe yo todoke!"
-Wow, su manera de cantar ha cambiado. Usagi se asombró con la fortaleza del tenor que Yaten reveló al llegar al coro. Cuando antes había jugado una voz de complemento, o de fondo, a las voces de Seiya y Taiki, este no fue el caso hoy. Esta noche, Yaten fue capaz de inyectar ímpetu por sí sola. De brillar por sí sola.
"Ima doko ni iru no… Boku no purinsesu!... Kotaete! Ima sugu!... Kotaete… Yasashiku…"
La transición al siguiente verso fue responsabilidad de Haruka, guiando al público con las notas de piano que reemplazarían a aquel saxofón que Usagi podía escuchar hasta en sus sueños.
Un tercer reflector se fijó en la siguiente cantante.
"Tooi yozora kakenuketeku… Nagareboshi ni negau yo ima."
Seiya abrió su parte de la melodía con la concentración que siempre había demostrado. Ver su rostro iluminado por el reflector, mientras soltó las letras con finura, invadió a la rubia de añoranza.
(-"No he cantado desde que regresamos. Formaba parte de Kou Seiya, el ídolo. Una identidad que dejé atrás, Odango.")
-Debo estar soñando todavía. Usagi cubrió sus mejillas con sus palmas, completamente sacudida con la sorpresa.
(-"No lo entiendo. ¡Ser Seiya no era limitado a ser sólo un artista! Apuesto que, aunque has retornado a tu planeta, no has dejado de disfrutar el jugar deportes, comer hamburguesas, bailar, el practicar softball… ¿O sí? No puedes partirte a la mitad de esa manera. Yo nunca miré la diferencia entre Sailor Star Fighter y tú… Siempre has sido… Seiya.")
"—Aitai to sasayaku."
"—Tsutaete yo Starlight!" Yaten complementó a Seiya en perfecta sincronía. Enfatizó las letras con su lenguaje corporal, como lo había en sus conciertos. Su cuerpo dejó claro que había enseñanzas que no olvidaría.
"Toki ga sugite otona ni naru." Versos adonis emergieron de Seiya; miel goteando directo al micrófono. "Boku wa yatto kizuita no sa…Tarinai kakera ni."
"—Soba ni ite Sweet heart!"
"Search for your love, gin no unabara!" Seiya se acercó al público, contando una historia con su cuerpo, además de su voz. El embrujo fue una repetición del baile de Severina. Usagi bien sabía, que la magia de las Three Lights pertenecía a su propia categoría. "Search for your love, fune wa tadayou… Search for your love, kuruoshisa ni… Nagasarete yuku!"
Aquellos cobaltos que Usagi conocía, resplandecieron galantes al buscar por la mirada de su novia. El piso desapareció de las botas de Usagi.
O por lo menos, así se sintió.
-¿Por Dios, por qué me pongo tan sentimental? He escuchado esta canción hasta el cansancio… A modo de esconder los sentimientos recorriéndole, Usagi inclinó su rostro hacia su pecho. La pelusa del gorro acarició sus mejillas. Copos de nieve se derritieron al tocar su piel. -Deben ser las hormonas… ¡Cielos, es difícil hasta respirar!
La calidez del mensaje de Nagareboshi He le envolvió como aquella noche que Usagi había recibido la canción de Seiya, colgando en la rueda de la fortuna. No importó que faltara Taiki, las estrellas de Yaten y Seiya parecieron invadieron el pueblo de Froid con su resplandor, eliminando la molestia del frio.
Sumergida, Usagi cerró sus párpados. Su mentón tembló, al respirar hondo. La fragilidad que quiso disimular, le atrapó, lo quisiera o no.
Porque, por mucho tiempo, oír la música de Seiya había la única manera de recordarla.
Escucharla de nuevo, ahora en vivo y en carne propia, trajo emociones conflictivas. Emociones atadas a un momento especial en un camerino. Sentimientos, que al reprimirse, habían dejado estragos.
Corazones habían sido rotos por sentir miedo, duda, culpa—Ninguna de sus amigas podría imaginar el número de ocasiones que Usagi había permanecido despierta en su cama en completa desolación, tratando de enterrar el deseo por ver de nuevo a Seiya, muy en el fondo. Ninguna de sus amigas, ni Mamoru, podría imaginarse que tan aterrada había estado todos estos meses, preguntándose qué haría si no lograba averiguar la ubicación de Seiya en el vasto universo…
¿Olvidarla? ¿Seguir adelante por su cuenta?
Aunque Usagi no había estado lista para encarar muchas verdades en ese entonces, una parte de ella se había aferrado a la esperanza.
Decidida, Usagi se había sentido sola en el transcurso del embarazo; a pesar de haber estado rodeada de personas queridas dispuestas a ayudarle.
Oír la música de los Three Lights había sido de los escasos consuelos para no darse por vencida. Por eso había sido tan importante y ansiado para Usagi, el poder escuchar a Seiya cantar, tan sólo una vez más…
"Eit, Vienna. ¿Todo bien?"
El brazo de Mortimer le mostró apoyo al rodearlas de las espaldas. Usagi se apresuró a limpiar las comisuras de sus ojos. Parpadeó para volver a la vida, levantando su cabeza.
Le sonrió a Mortimer. "Es una hermosa canción, ¿no es así?"
La mujer, por supuesto, no lo admitió en voz alta. Se limitó a rodar sus ojos. "Con razón volvió locas a todas esas terrícolas."
Usagi rebuznó con humor. Era verdad. Seiya la había vuelto loca desde el primer encuentro—Del coraje por su insolencia, pero eso también contaba, ¿no?
"Ni te lo imaginas."
Usagi admiró la conclusión de la balada con una pieza en solitario del piano de Haruka Tenoh. Mientras se atenuaron las notas, los reflectores le imitaron. La melancolía regresó triplicada; Haruka hizo del piano extranjero su arte, al brindar el desenlace, poco a poco, disolviendo la melodía y a las intérpretes en las sombras.
El telón descendió.
En contraste, el público se elevó de sus asientos, efervescentes como la espuma de mar.
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Fin de Parte 11.
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NDA:
(1) Escribir este capítulo fue extremadamente emotivo para mí. Este mes no fue un mes sin retos personales, lo cual no alentó el proceso como yo quería. Sufrí un bloqueo por un rato porque no me quedaba claro qué quería contar sin verme en la necesidad de brincar en el tiempo.
Verán… No me gusta escribir "a fuerzas" sólo para actualizar. Prefiero esperar a que las musas vengan a mí de manera natural. Siempre he sido así. Es especial para esta historia que adoro tanto, prefiero que la trama fluya sola.
Este capítulo es dedicado a todxs aquellxs que han superado dificultades por igual, muchos beshos. 3
Para las Referencias épicas de este capítulo (agárrense), les recomiendo ir a revisar la versión de Wattpad.
Respecto a la Leyenda del Caballero Saber Ianto: vamos a continuar con esta exploración el siguiente capitulo. Paciencia, por favor, ¡está muy bueno el chisme, se los aseguro! Hice mucha investigación de la misma historia universal para armar la historia de los antepasados de Kinmoku en este universo, es especial, de los antepasados Sang Froid. Quiero que Ianto y Seiya tengan una buena historia familiar detrás de su linaje, que haya razones detrás de su poder, pues. No solo que los Sang Froid sean poderosos porque sí.
Por último, ¿vieron que lista me creo al hacer un paralelismo con la letra de la canción Nagareboshi He y la búsqueda de Usagi por Seiya? Oh, como los roles se turnaron.
¡Beshitos!
