Percy quedo en estado de coma, debido a las luchas internas en la familia y la presión en sus dominios acabó debilitándose hasta el punto de desvanecerse, por suerte Zeus y los demás dioses usaron sus poderes para mantenerlo con vida.
Hestia no se movía de su lado, su llama estaba débilmente iluminada y ceniciento sus luminosos y cálidos ojos estaban oscurecidos y vacíos.
Afrodita observaba a su hermano favorito pálida y por primera vez no se preocupó de su apariencia su pelo descuidado y sin maquillar y los otros dioses no estaban mejor.
La gigantomaquia tuvo una victoria agridulce, aunque ganaron sufrieron pérdidas enormes, los Olímpicos más bien estaban amargados con esto.
Y Gaia la primordial de la tierra estaba fuera de si al ver a su hijo favorito caerse y al borde del desvanecimiento, su ira y rencor a los Olímpicos aumentó aún más jurando venganza por esto.
Gaia furiosa, devastada y con odio hirviendo en su icor por todas las venas decidió enviar a su hijo, definitivo con Tártaro, Tifón una pesadilla andante.
La primordial no era la única afectada incluso Nix, la diosa primordial de la noche se vio afectada, de entre todos Perseo era su sobrino favorito. El único de la descendencia de su hermana que la respetaba a ella y su casa fue él quien forjó su magnifico carro para llevar la noche al mundo exterior. Y ayudo a construir su mansión de la noche Percy era con decirlo por toda la palabra la deidad de la familia que más se merecía ese título, ni siquiera Hestia una de las deidades más compasivas se atrevía a mirarla.
Sin que lo supieran en realidad Nix era una deidad amargada, echada a un lado junto a su esposo y progenie que aunque eran los terrores de la humanidad pero existían porque eran necesarios pero a ninguno le importó salvo a Percy.
Los titanes encarcelados en el Tártaro tardaron en que las noticias llegaran allí pero finalmente lo descubrieron cuando los tres Hecatonquiros supieron de la noticia echaron a llorar hasta prácticamente inundar el Tártaro junto a sus rugidos ya de por si ruidosos llegaban hasta la superficie.
—¿¡Que en el Tártaro sucede¡?—gruñó Hiperión.
Briares fulminó a los titanes con sus cincuenta caras pero decidió contarles lo sucedido por mucho que se odiaban entre ambos grupos de hermanos debían saber lo sucedido.
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Hades alzó la vista alarmado por las alarmas de seguridad indicando una fuga de la zona de máxima seguridad del Tártaro, la prisión de los titanes.
Maldiciendo apareció su armadura junto al yelmo de oscuridad en ese momento llamó las Furias.
—¿Que ocurre mi señor?—preguntó Megara.
—Uno de los titanes a conseguido escapar se dirige rápidamente a la salida del Tártaro no hay que dejarlo salir, llamad a vuestro hermano—
Ya estoy aquí la voz suave y a la vez rasposa que conseguía poner los pelos de punta al mismo señor del inframundo. Provenían de un hombre de aspecto joven, llevaba unos pantalones nada más y a diferencia de sus hermanas era increíblemente hermoso de no ser por su aura que aterrorizaba tanto como el yelmo de Hades y sus siniestros ojos. Sus garras hasta los codos eran negros que terminaba con lineas como de magma brillante.
—Debemos ir junto a Cerbero a contener al fugado—
Asintieron y el grupo fue justo cuando un Coios totalmente descontrolado salía soltando galimatías sin parar y sus ojos encendidos y muy abierto dándole aspecto de loco.
Ha perdido el juicio dictaminó Hades viendo el comportamiento errático de su tío.
No perdieron el tiempo Cerbero se abalanzó sobre titán quien con una ola de energía hubiera lanzado al guardián de no ser por que clavó sus garras en el suelo. Coios intentó golpear a una de las furias, que enrolló su látigo en la pierna quemándolo, pero su puño fue atrapado por una garra negra que con un simple apretón destrozó los huesos y metacarpianos del poderoso titán.
Coios gimió de rabia y uso sus poderes de hielo pero el otro con sus poder sobre los fuegos del Tártaro lo quemó dejándolo carbonizado e irreconocible.
—Vosotros...vosotros los matasteis...lo volvisteis en nuestra contra y ahora esta...
Hades ahora comprendió el colapso del titán, supuso que los titanes de máxima seguridad ya se habían enterado de lo sucedido con su tío, sintió rabia hacia ellos por culparlos de lo sucedido pero Nomos y las Furias lo golpearon sin piedad. Cada una de las Furias lo sujetó fuertemente de un brazo y la otra de las piernas con su látigo mientras su hermano menor agarraba del cuello al titán del norte con ira en sus ojos.
Todos somos culpables Coios pero no, nos eches toda la culpa, esta maldita familia empeñada en pelear entre si creyendo que tiene razón y creyendo que lo que le hizo al otro es peor es lo que llevó a mi padre a como está ahora y ya que hablamos de eso. Una horrible sonrisa con colmillos se asomó en los en loa labios de Nomos dando escalofríos incluso a los demonios de seguridad y al propio Hades.
Dikaiosýni apareció en ese instante sus ojos cielo eran como hielo se puso al lado de su hermano mirando a los ojos al titán quien no pudo evitar apartar la mirada con miedo a él.
Has cometido muchos errores imperdonables Coios y aunque no quieras creerlo tu hija Leto no quiere saber nada de ti, nunca estuvo de acuerdo con la regla de Cronos y ama a sus hijos gemelos que a pesar de ser tus nietos los desprecias. Mataste a Urano junto a tus hermanos que aunque él se lo merecía no fue tan cruel y depravado como Cronos y no sois mucho mejores que él, es mejor que compartas su mismo destino.
Coios miro aterrado y alarmado como Nomos transformaba su látigo es una poderosa espada que despedía un poder aterrador. Fue forjada por sus tíos los cíclopes e imbuida con el poder de su portador.
Era un arma destinada a cortar a inmortales y dejarlos en un estado similar a Urano.
Hades no dijo nada Dikaiosýni tenía más palabra en sentencias y ley que él incluso en el inframundo, ya que las dictaba el cosmos. Solo pudo ver como de forma brutal y horrible Nomos corto casi igual que la misma forma había echo Cronos con Urano a Coios.
El dios sabía que sus sobrinos tenían razón era culpa de todos lo que paso con Percy.
Es cierto que aunque Percy se puso del lado de los Olímpicos en la titanomaquia a pesar de eso los titanes encarcelados todavía amaban y se preocupaban por su hermano aunque fuera un poco.
