Si me besas… Fic

Cap. 2 - Vacío

- ¡Oh no!

- ¡Le pegaron al Kyubi!

- ¡Y no lo vio venir!

Decían muy alarmados las personas del lugar, quienes empezaron a murmurar entre ellos.

- ¡Umph! Hinata nunca cambiará. - Pensó un pelirrojo quien también había visto aquella escena. - Bien… creo que iré a calmarla un poco. - Se dijo mientras empezaba a caminar hacia la ojiperla.

- ¡¿Qué, ahora vas a llorar?! - Preguntó muy altanera al ver que aquella persona fruncía su ceño en signo de disgusto.

- ¡Hinata! Creo que es suficiente. - Interrumpió el pelirrojo antes de que el rubio dijera algo.

- ¡GAARA! - Gritó entusiasmada la ojiperla mientras se abalanzaba hacia sus brazos.

- Esta bien, es mi invitada de honor. - Le dijo el pelirrojo al rubio, devolviendo aquel abrazo a la ojiperla.

- Si señor. - Se limitó a contestar el rubio para después dirigirle una mirada de desprecio a la Hyuga. - Bien, entonces me retiro. - Dijo dándose la vuelta para salir de ahí.

- ¡Hey, guarro! - Exclamó Hinata haciendo que el rubio parara su caminar. - No sé tú Gaara, pero creo que pooorrrr lo menos me merezco unas disculpas. - Dijo mirando al pelirrojo.

- ¡Cómo puede ser tan cínica después de que ella me abofeteó! - Pensó furioso el rubio para después voltear a verla con una sonrisa falsa. - Lo siento mucho, señorita. - Dijo entre dientes.

- ¿Cómo? ¡No te escucho! - Alzó la voz la ojiperla

- Hinata, por favor… - Murmuró el pelirrojo abrumado por aquella situación. - No hagas esto más grande. - Pidió.

- Lo siento Gaara, pero no escuché lo que este… - Se quedó callada para analizar al rubio de pies a cabeza para hacerlo sentir inferior a ella. - … pedazo de nada me dijo. - A completó después.

El rubio ya no sabía que hacer, si no estuviera ahí el hijo del dueño del hotel, quizás la sacaría a rastras, se decía; pero tenía que quitársela de encima como fuese, así tuviera que humillarse ante ella delante de todos.

- Le pido que me disculpe por mi comportamiento inapropiado, señorita. - Dijo el rubio más fuerte.

- ¡Wow! ¡Órale! Así me gusta, que te comportes como lo que eres... ¡Un simple empleaducho! - Decía la ojiperla. - ¿Y sabes qué? ¡Ya me caíste bien! - Expresó dándole la sonrisa más falsa de toda su vida. - Y por eso NO te disculpo. - Exclamó arrogante para después adentrarse más a la fiesta.

- Discúlpala, ella es así. - Se excusó el pelirrojo muy apenado ante aquella situación tan bochornosa. - ¡Hinata, espera! - Dijo siguiéndola.

El rubio estaba que se lo llevaba el diablo, quería destrozar el lugar si fuera preciso, luego contó hasta diez para calmarse y se dirigió hacia su lugar.

- ¡¿Pero qué fue lo que paso?! - Preguntó su compañero al verlo llegar.

- Digamos que… ¡AARRGG! - Explotó el ojiazul. - ¡TE JURO QUE NUNCA EN MI VIDA HABÍA CONOCIDO A UNA PERSONA TAN ALTANERA, CAPRICHOSA Y CÍNICA COMO ESA MUJER! ¡POR DIOS! - Exclamó desesperado el rubio. - ¡¿Cómo diablos pueden existir personas como ella?!

- E-Esta bien… ya entendí. - Decía su compañero un poco nervioso por ver al rubio en ese estado.

- Perdón Konohamaru. - Inhaló pesadamente el rubio para calmarse. - No debí de explotar contigo. - Decía mientras le palmeaba la espalda.

.:.:.

- Hinata, eres muy cruel con las personas. - Sentenció el pelirrojo.

- ¡¿QUEEEE?! - Soltó la Hyuga atónita, deteniendo el trago que estaba a punto de tomar. - ¿Peeerrrrrdón? ¡¿Tú, el gran Gaara diciéndome eso a mí?! ¡Por todos los cielos! - Exclamó alarmada. - ¡Gaara! ¡¿Qué te paso?! ¡Tú no eras así! ¿Recuerdas? - Decía contrariada al mirarlo.

- Bueno… eh cambiado mucho, Hinata. - Confesó el pelirrojo. - ¡El amor me ha cambiado! - Declaró dándole una sonrisa sincera.

- ¡¿C-CÓMO?! - Atinó a decir la ojiperla, sin duda aquella afirmación hecha por el que "algún día sería el padre de sus hijos" la dejó con el corazón más roto de lo que estaba. Sentía que su mundo se derrumbaba por completo. ¿Acaso el amor no se había hecho para ella?, se cuestionaba tristemente mientras escuchaba hablar a aquel pelirrojo.

- Si, Hinata, - Afirmó. - ¡Me enamoré! Nunca creí amar tan necesitadamente a una persona… Ella es una chica sencilla, humilde, sincera… ¡Es muy buena! - Confesó mientras se empezaba a sonrojar por lo dicho. - Es un poco tímida también… eso y más fue lo que me enamoró de ella. - Decía con un cierto brillo en los ojos al mencionarla. - Su nombre es Matsuri y está aquí. Quiero presentártela y…

- Ok, no quiero saber más. - Interrumpió la ojiperla mientras se retiraba de ahí.

- ¡Hinata! - Llamó el pelirrojo - ¡Espera! Yo no…

- ¡¿Sabes qué Gaara?! - Expresó la ojiperla muy enojada al voltearse para verlo directamente a los ojos. - Tú y esa tal Mansuri…

- Matsuri. - Interrumpió él.

- ¡Como sea! - Contestó furiosa. - ¡Tú y tu estúpido relato de cómo la conociste, me valen tres hectáreas de berenjena! - Dijo demasiado alterada. - ¡A ver Gaarita, porque no vas con tu estúpida noviecita y se multiplican por cero! - Exclamó.

- Por favor Hinata, no es para que te pongas así. - Dijo el pelirrojo un tanto molesto.

- ¡Por favor, nada! - Replicó ella muy alterada. - ¡Es más, desaparece de mi vista, ahora! - Lanzó y pronto se volteó para no verlo más.

- ¡Bien! - Exclamó el pelirrojo muy fastidiado. - No tiene caso hablar con ella. - Se dijo al retirarse de ahí.

Hinata estaba muy enojada, su única oportunidad para encontrar el amor se le había escapado de las manos, no quería saber nada de nadie, estaba hecha trizas. Se maldijo internamente y luego maldijo al amor.

Tan pronto llegó a la barra del lugar, se propuso un único objetivo para esa noche… beber hasta perder la conciencia para así hacer desaparecer ese maldito dolor que empezaba a emerger de su alma.

- Dame un Martini. - Le dijo al barman. - ¡Ahora! - Exigió. Posó la vista hacia otra dirección y entonces lo vio. - ¿Sasuke? - Se dijo al ver al azabache reír mientras abrazaba a una chica de cabellos rosas. - ¡Maldito! - Exclamó. - Supongo que en ella encontraste lo que buscabas en mí…

- ¡Exacto! - Dijeron detrás de ella.

- ¡Ino! - Mencionó a la recién llegada.

- ¡Hola amiga! - Dijo sonriente mientras le daba un sorbo a su bebida. - ¿Sabes? No tienen ni siquiera un mes de novios, pero dicen que ella es una ninfómana y que él ni siquiera puede seguirle el ritmo. Su nombre es Sakura, un nombre corriente para una mujer corriente, ¿No lo crees? - Preguntó perspicaz mientras veían a aquella pareja. - Además de que la tipa es pobre. Sasuke sí que tiene malos gustos. - Sentenció haciendo llamar la atención de la ojiperla.

- Nooo, ¿Enserio? - Preguntó escéptica ante aquella revelación.

- ¡Si! ¿Cómo ves? Digo, con eso de que no consiguió en ti la pruebita del amor… Ella a los pocos minutos de haberlo conocido ya se le estaba abriendo de piernas. - Comentó muy burlona su rubia amiga. - Ya sabes, lo que tienen que hacer las de su clase con tal de amarrarse a un buen partido. - Canturreo.

- No me extraña que eso haya hecho. - Respondió muy recelosa la ojiperla.

- Y qué, ¿No piensas hacer nada? - Incitó Ino. - Si yo fuera tú, no dejaría que esos dos se la pasaran de lo más lindo frente a mis ojos mientras yo estoy aquí abandonada como un triste hongo. - Señaló Ino sin tacto.

- Umm… ¿Qué se la pasaran de lo lindo mientras yo no? - Repitió aquellas palabras analizando la situación en la que se encontraban. - ¿Qué estas tomando? - De pronto preguntó.

- Un orgasmo. - Respondió su amiga confundida.

- ¡Ino, que dices!

- ¡Pero si así se llama! - Replicó inocente.

- Bien, dame tu… orgasmo. - Dijo agarrando la bebida de su amiga para después agarrar la suya. - Y es mejor que no te pierdas esto. - Sentenció caminando hacia la dirección del azabache.

Ino veía feliz cómo su amiga se dirigía hacia el Uchiha y su acompañante. Sin duda, Hinata haría uno de sus tantos numeritos ya conocidos con tal de salirse con la suya… dentro de sí se preguntaba qué era lo que tenía pensado hacer la Hyuga…

- ¡Hola! - Dijo Hinata al llegar con la feliz pareja.

- ¡Hola! - Saludó la pelirrosa.

- ¿Y ahora qué quieres? - Dijo fastidiado el azabache.

- Umm... Como decirlo… - Se decía a sí misma la ojiperla. - ¡Ah, sí! - Exclamó dirigiéndose a la pelirrosa. - Sakura, ¿Verdad? - Dijo haciendo que la pelirrosa asintiera. - ¿Sabes que para él eres un ser insignificante? Digo, aterriza a tu realidad honey, eres pobre. - Comentó cruelmente. - ¿Crees que tuviste la buena suerte de hacerte novia de un Uchiha? Aterriza baby, él sólo está contigo por satisfacción sexual. Él no busca nada serio contigo.

- ¡Cállate Hinata! - alzó la voz el Uchiha.

- ¿C-Como? - Cuestionó la pelirrosa muy aturdida por todo lo que escuchaba. - No te entiendo, pero si dices esto por molestar yo no…

- ¿A caso no has escuchado de los Uchiha's? - Se burló Hinata, pero la pelirrosa la veía aún más confundida. - ¡Oh my God, No puede ser! - Soltó Hinata riéndose por dentro. - Sasuke, cariño. ¿Acaso no le dijiste a tu noviecita de qué familia vienes? Apuesto a que tenías la intención de no decirle nada de ti para después abandonarla a tu antojo, ¿Cierto? ¡Pobre cosita fea! - Se lamentaba burlonamente. - Sasuke eres malo…

- Sasuke Hatake, ¿Es cierto lo que ella está diciendo? - Reprochó la ojijade.

- Sakura, puedo explicarlo…

- ¿Hatake? JAJAJA - Se rio fuertemente la Hyuga. - Sasuke, no puedo creer que hayas caído tan bajo como para usar el apellido de tu maestro de Kendo. - Se burló la ojiperla. - ¿Qué sigue? ¿Hacer pasar a Kakashi como tu padre? - Sakura abrió los ojos a más no poder de la impresión y pronto una cachetada fue a parar a la mejilla del azabache.

- ¡PUDRETE SASUKE! ¡NO QUIERO VOLVERTE A VER EN MI VIDA! - Gritó aquella pelirrosa saliendo muy decepcionada de aquel lugar mientras varias lágrimas caían descontroladamente.

- JAJAJA…

- ¡Sakura espera! - Llamó el Uchiha mientras que Hinata reía a mas no poder por aquella situación. - ¡Como te atreviste Hinata! - Enfureció el azabache al escuchar que ella no paraba de reír.

- Del mismo modo que me atrevo a hacer esto. - Declaró aventándole las dos bebidas que traía en la mano.

El azabache quedó estupefacto, su camisa de marca se había arruinado y la chica con la que estaba saliendo se había ido muy destrozada de aquel lugar, enfureció ante aquel acto cometido por la ojiperla, sabía que no era bueno meterse con ella cuando le propuso ser su novia y ahora estaba pagando las consecuencias de dejarla.

- ¡ERES UNA PSICÓPATA! - Gritó al momento de salir corriendo hacia la dirección en donde se había ido la pelirrosa.

- ¡Já, estúpido! - Se dijo la Hyuga.

- ¡Muy bien amiga! - Exclamó felizmente Ino quien llegaba hasta donde estaba la ojiperla.

- Si, lo sé Ino… lo sé. - Respondió muy arrogante. - Bien. ¡A divertirse, que para eso vine! - Exclamó la ojiperla mientras tomaba un trago que llevaba un mesero y se adentraba a la pista de baile, seguida por su amiga.

.:.:.

El tiempo pasó pesadamente para un rubio de ojos azules que no dejaba de pensar en aquella chica y tampoco paraba de maldecirla cada vez que se acordaba de la cachetada recibida mientras fruncía el ceño.

- ¡Maldita sea! Me revienta las tripas cada vez que me acuerdo de ella. - Se decía.

- Naruto… - Llamó su compañero. - Ya han pasado casi tres horas, creo que ya es tiempo para que hagas una ronda por el lugar. - Mencionó al recordarle que cada dos horas se tenía que hacer revisión con tal de descartar algún atentado en aquella dichosa fiesta.

- Es cierto, me había olvidado. - Se sinceró. - Ahora vuelvo. - Anunció mientras se adentraba por el lugar.

.:.:.

Hinata ya llevaba su décima copa de Martini mientras empezaba a ser la más aclamada en la fiesta por la forma sexy en la que bailaba.

- Hinata. - Interrumpió el pelirrojo mientras la tomaba del brazo. - Estás llamando mucho la atención. - Murmuró muy preocupado.

- ¿Me lo juras? - Contestó muy sarcástica.

- Si te lo juro. ¿Qué no te das cuenta? - Preguntó el pelirrojo.

- ¡DIOS MIO! - Exclamó la Hyuga. - ¡Estoy logrando justo lo que quería! - Dijo cínicamente y luego empezó a reír irónicamente. - O sea… ¡Soy Hinata Hyuga! ¡Es obvio que voy a llamar la atención Sabaku-no! Es inevitable. - Afirmó burlonamente. - Mira… ¿Por qué no me haces un favor? - Dijo mirándolo muy desafiante. - ¿Por qué no regresas con tu amorcito? Que por cierto se ven muy mal juntos. ¡Y me dejas en paz! ¿Te parece? - Exigió mientras mordía la aceituna de su décimo Martini.

Al Sabaku le preocupaba mucho, pues era una de sus mejores amigas. La quería en verdad, pero odiaba la forma en que ella se comportaba.

- Ok. ¡Byeeee! - Exclamó la Hyuga volteándose para empezar a bailar otra vez.

- ¡Bien! - Soltó frustrado. - Diviértete. - Sentenció muy molesto. - ¡Eres un caso perdido! - Exclamó saliendo de ahí.

- ¡Hey! - Gritó la ojiperla llamando la atención de los presentes. - ¡Brindo porque esta noche sea inolvidable! - Decía alzando su copa, mientras los demás la imitaban y la empezaban a aclamar.

.:.:.

El rubio seguía en sus rondas, solo deseaba no volverse a encontrar con aquella ojiperla. Su obligación como jefe de seguridad era resguardar la seguridad de los demás y si alguien empezaba a hacer algún alboroto o si dañaba algún objeto del lugar, él estaba en todo su derecho de sacar a esa persona fuera quien fuera. Así fuese el propio hijo del dueño del lugar, esas eran las reglas y políticas del Hotel.

- ¡Hey Naruto! - Llamaron en su radio comunicador.

- Dime. - Respondió inmediatamente el rubio.

- Ya he recibido tres quejas de alguien… está en la azotea, dicen que está colgada del bandaral. - Dijeron del otro lado.

- No puede ser, voy para allá. - Sentenció el rubio un tanto preocupado de que pasara alguna tragedia.

.:.:.

El primer objetivo de la ojiperla al asistir a esa fiesta fue para olvidar a Sasuke y qué mejor que con Gaara, pues a ella le había gustado desde el primer momento en que Temari se los presentó como su hermano mayor; pero al enterarse que el Sabaku ya tenía novia y que además estaba muy enamorado, sus planes se vinieron abajo.

Su segundo objetivo en esa fiesta fue tomar hasta perder la conciencia. Por esa noche quiso olvidarse de todo. Y a pesar de las copas que traía de más, no dejaba de sentirse tan miserable…

Había dejado de bailar cuando por un instante cayó en su realidad, ahora ella se encontraba en el balcón de la azotea de aquel lugar tomando otra copa de Martini.

- Soy tan miserable... - Se decía mientras se acababa su copa y posaba su vista hacia el vacío. - Híncate Hinata… - Pensaba pesadamente para después dar un grito al aire para liberarse. - Estás como esta copa… vacía… sola… - Se decía mientras arrojaba su copa al vacío e impactaba contra el suelo del primer piso. - ¡OOPS! - Gritó al verla hacha trizas. - Y rota… - Pensó y luego comenzó a reír de la nada.

- Necesito otra copa. - Se dijo y buscó con la mirada a algún camarero, para su suerte uno iba pasando con varios tragos - ¡Hey! ¡Hey! ¡Hey! ¡Alto! ¡Alto! - Exclamó tambaleándose borracha, a lo que el mesero paró su trayectoria y la ojiperla agarró una copa. - ¡Grashias…! - Dijo haciendo una reverencia burlesca y el mesero empezó a caminar de nuevo. - ¡HEY ALTO! - Exclamó una vez más y volvió a llamar al mesero. - ¡Grashias… joven! - Dijo socarronamente tomando otra copa.

Le dio el primer trago a una copa y luego se dirigió tambaleantemente al borde de aquel balcón.

- Bebe… bebe y recuerda Hina… bebe a la salud de… nadie. - Pensó mientras arrojaba una copa llena al vacío - ¡WOW! - Exclamó al verla caer e impactarse contra el primer piso. - Bebe a la salud de los amores cobardes… bebe a la salud de los amores imposibles… - Empezó a llorar amargamente al recordar de lo que había hecho con su vida, lo que había pasado con Sasuke y de cómo Gaara le destrozó nuevamente el corazón. - ¡Los amores imposibles no hacen historias! - Se recriminó. - Bebe Hina… bebe a la salud de… Hinata… - Volvió a llorar más mientras empezaba a tomarse de un solo trago todo el contenido de la otra copa que yacía en su mano. - ¡Hinata la loser!… - Se decía para volver a tirar la copa al vacío. - ¡Brindemos Hina! A la salud de… este vacío. - Lloró aún más y se abrazó a sí misma al sentirse sola. - A la salud de las copas, de mi… de Hinata Hyuga, la estúpida que se enamoró sin ser correspondida. - Se sintió tan sola, tan humillada, tan desesperada y triste.

Intentó subirse al barandal, para dejarse caer al vacío al igual que aquellas copas rotas que yacían el en primer piso. Quería quedar igual que ellas para ya no sentir dolor, se sintió tan miserable de querer acabar con su propia vida de esa forma pero era su única opción, su única salida para ya no sentir dolor.

Cerró los ojos, no quería ver su cuerpo impactar contra el piso.

Sintió unas fuertes manos que la tomaban por los brazos, las cuales la jalaban para no dejarla caer. Llorando intentó zafarse del agarre pero le fue imposible.

- ¡Q-Qué te pasa! - Exclamó no viendo quien la agarraba. - ¡Q-Qué haces! - Dijo llorando y tambaleándose al sentirse jalada. - ¡Suéltame! - Exigió volteando bruscamente para ver quién la agarraba.

- Me va a tener que acompañar. - Dijo quien la había jalado.

- ¿Qué? - Soltó confundida y borracha.

- Usted es una persona no grata en esta fiesta. - Afirmó el jefe de seguridad quien todavía la tenía agarrando de un brazo.

- Jajaja - Rio irónica y borracha. - ¿Qué? ¿Cómo? - Preguntó no creyendo lo que oía. - ¡Cómo! - Exigió alterada. - ¡¿Si me sueltas?! - Dijo furiosa a lo que el jefe de seguridad accedió. - ¡A ver! ¡A ver! ¡A ver! - Dijo tambaleándose. - Déjame ver si entendí bien. - Indicó riéndose irónicamente - ¿Me quieres correr de la fiesta? ¿Tú? ¡¿A mí?! - Lo señaló con el dedo de pies a cabeza mientras le hacía una cara de repulsión.

- Si, yo. - Declaró firmemente el rubio harto de tener que lidiar con aquella chica. - Así que sígame, por favor. - Señaló queriéndola tomar nuevamente del brazo.

- ¡Ah, ya sé cuál es el problema contigo! - Soltó la Hyuga zafándose otra vez de su agarre. - Quizás no me hayas reconocido desde que llegué aquí y quizás sea por el antifaz. - Indicó torpemente mientras se señalaba su rostro. - ¡Es obvio! - Exclamó irónica. - Pero cuando me veas, me reconocerás, y obviamente te vas a disculpar de nuevo y te vas a retirar. - Dijo mordazmente para después alzarse el antifaz. - ¡Soy Hinata Hyuga! ¿Ya me reconociste? Ok. Así que ya te puedes ir. - Declaró haciendo que el jefe de seguridad alzara las cejas en signo de disgusto.

- ¡Y yo soy Naruto Uzumaki! - Dijo levantándose también el antifaz. - ¿Y qué con eso? - Preguntó desafiante mientras la veía retadoramente a los ojos.

Hinata estaba perpleja por la actitud altiva que había tomado aquel rubio, pero lo estaba aún más al verlo sin el antifaz.

- Rubio… ojos azules… piel bronceada… creo que no está mal. - Examinó ella admirada por lo que veía. - Quizás el ser loser no está mal… ¿No? - Se dijo sonriente mientras un color carmín se asomaba por sus mejillas.

Continuará.

Muchas por sus comentarios, son un impulso que me dan para seguir escribiendo e ir mejorando. También gracias por el apoyo.

Pronto traeré la continuación de este y otros fics.

¡Muchas gracias por leer! Las faltas de ortografía son gratis ;P

~Sigo reeditando…