...


Después de lo acontecido en la fiesta de Morphix, y al igual que el clima, la relación entre Flora y Sky se fue enfriando, volviendo al punto de partida. Los meses fueron pasando, y ya cercanos a las navidades los dos jóvenes apenas se veían, y tan solo se saludaban y hablaban de vez en cuando. Flora seguía pensando en Sky, pero con un poco de esfuerzo (y ayuda de Neila, que siempre se ofrecía a escucharla) consiguió rebajar la tensión que su presencia le provocaba.

-Es que son muchas cosas-le explicó una tarde mientras disfrutaban de un chocolate caliente al lado de la pista de patinaje-que él esté libre, que yo también… que vivamos en la misma planta…

-Que sea tan guapo…-puntualizó Neila maliciosamente, bañando un churro en su taza.

-No me gusta solo por su físico-se excusó Flora, ruborizada.

-Ya, pero ayuda.

-De todas formas te alegrará saber que estoy rehabilitada. Llevamos dos semanas sin hablar. Y no he pensado en él en los últimos tres días-explicó Flora, muy satisfecha.

-Hala, tres días. Es agua pasada entonces-se burló Neila. Flora rio mientras la golpeaba cariñosamente

-¡Al menos lo estoy intentando, ¿no?!

-¿Sabes que vendría bien para que te olvidases del todo? ¡Otro chico!-exclamó Neila, muy vivaz.

-Sí claro, como si fuera tan fácil-Flora bebió de su taza con una traviesa sonrisa en los labios.

-Oye, para ti lo es…

-Pues ya me dirás con quién.

-¡Pues hay muchos! Pero para ti yo creo que el mejor sería Keith, ese tan majo que me presentaste que estudiaba biología. Es muy guapo y parece buen chico. Y me parece que le gustas…

-Mmmmm, sí, sí que le gusto-reconoció Flora, pensativa.

-¿Y entonces…?

-Pues… no sé…-Flora se encogió de hombros, cortada-la verdad es que es un chico estupendo…

-¿Y entonces?-repitió Neila abriendo mucho los ojos, risueña.

-Ay, no sé… sí que me gusta, pero… no sé… supongo que no… lo suficiente-dijo esas ultimas palabras lentamente, mientras observaba sus uñas pintadas de rosa rozar la porcelana de la taza.

-Ya…-Neila se mordió el labio inferior, mirándola preocupada-mira Flora… yo creo que simplemente no te interesa entrar en una relación ahora. Eres una de esas pocas personas que sabe estar bien… estando sola.

-A mí claro que me gustaría encontrar al chico ideal-dijo Flora echando un vistazo a los niños que reían patinando por la pista-pero ya creí encontrarlo, y me dolió mucho descubrir que no era así. Y yo no soy de las que están por estar. Así que no. Hasta que no lo vea muy claro, no creo que vaya a volver a tener nada…

-Bueno, pero a veces es bueno correr un riesgo…-dijo Neila, acariciándola con cariño-no quiero ser pesada Flora. Es solo que… no quiero que el miedo a repetir el pasado te ciegue.

Flora tomó su mano y se la estrechó con cariño. En los últimos meses se había unido mucho a Neila. Podía decir sin temor a exagerar que era su mejor amiga.

-No tengo miedo Neila. No te preocupes. Cuando llegue el momento, sé que estaré preparada.

Las dos se sonrieron disfrutando unos segundos del silencio, y luego pagando la cuenta se fueron a patinar juntas. Flora lo hacía bastante bien, pero Neila daba traspiés y varias veces se cayó de culo, arrastrándola consigo. Cogidas del brazo dieron varias vueltas a la pista, carcajeándose.

-¡Vaya, ya son las once! ¡Que frío!-de la boca de Neila salió una nube de vapor gélido que empañó la pantalla de su móvil.

-¿Buscamos algún sitio…?-sugirió Flora. Terminaron cenando en una cafetería vintage muy agradable, pero finalmente tuvieron que volverse, porque todo estaba cerrado y con el frío que hacía era imposible pasear.

-¿Y tú qué?-le dijo súbitamente Flora a Neila, que la miró extrañada.

-¿Yo qué de qué?-preguntó ella, arqueando una ceja.

-¿Qué cómo va la cosa? ¿No has vuelto a hablar con Andy?

-Ay, no me lo recuerdes-dijo Neila, llevándose las manos a la cara.

-¿Por qué?

-¿Te acuerdas que conseguí pantallazo de su story en el gimnasio? Pues la tenía abierta en galería y se me olvidó cerrarla. Total, que un día estábamos hablando y se me ocurrió encender el móvil…

-¡No!-Flora se llevó las manos a la boca, entre la pena y la risa-¡No puede ser!

-Pues sí ha podido ser, hija-dijo Neila, suspirando con resignación-pero oye, ¿sabes qué? Tampoco ha sido para tanto. Él piensa que estoy loca, pero no ha dejado de hablarme ni nada. Igual hasta le ha gustado…

-¿Tu crees?

-Es que es tímido. Pero bueno, por eso me gusta.

-¿Por qué es tímido?-preguntó Flora extrañada. En su larga y sedosa cabellera castaña varios copitos de nieve se fueron quedando adheridos con el vaivén de la ventisca

-Claro. Es muy tierno. Y los chicos tímidos esconden muchos secretos.

-Creía que la tímida eras tú-puntualizó Flora observando un escaparate al lado del cuál pasaban.

-También. Pero él lo es más, ¿sabes? Así como el que siempre va pegado a ti, pero menos molesto.

-Marlo…-Flora no pudo evitar un suspiro. Si bien había conseguido alejarse de Sky, no había tenido tanta suerte con su admirador, aunque también lo tenía más difícil porque iban a todas las clases juntos. En las últimas semanas Marlo había llegado al fin a atreverse a invitarla a salir, a lo que Flora, muy MUY incómoda había tenido que responder que no. Marlo en un principio parecía habérselo tomado más o menos bien, pero luego había dejado de hablarla (lo cuál a lora le había parecido una maravilla) y luego había estallado contra ella, escribiéndole por Waxapp que él no se merecía que ella le tratase así.

-"Te mereces que te trate mucho peor"-pensó Flora para sí, pero lo dejó estar y simplemente no respondió a sus mensajes. Marlo parecía más tranquilo estos últimos días, pero seguían sin hablar. A Flora, aunque el chico le pareciese una molestia, no le gustaba causar mal a nadie, y había sido una experiencia tan desagradable para ella que prefería que las cosas siguiesen así y no hablasen más.

-Es mejor que te haya dejado de hablar-comentó Neila, adivinando sus pensamientos.

-No me gusta acabar las cosas así con nadie, pero supongo que sí-dijo Flora, encogiéndose de hombros-vaya… ya hemos llegado.

Solían despedirse en la que ellas (dramáticas lectoras) llamaban "la plaza de la discordia". Era una pequeña rotonda en la que Flora tomaba el camino de su residencia, y Neila iba a por el autobús. Así que, como cada domingo por la noche, se dieron un fuerte abrazo y tardaron media hora en despedirse definitivamente porque charlando tenían cuerda para rato.

-Bueno chica, pues hasta el viernes, y a seguir así, ¿eh? Sin pensar en quién-tú-ya-sabes.

-¡Eso!-rio Flora-¡y tú vigila lo que abres en tu móvil!

-¡Tíiia!-Neila rompió en carcajadas mientras se iba alejando despidiéndose con la mano.

-¡Adióooos!

Flora sonrió mientras se tapaba bien el rostro con su bufanda y colocándose los cascos escuchaba algo de música regresando a su residencia. Repasó mentalmente la lista de cosas que tenía que hacer antes de acostarse. Como siempre, se le había hecho tarde y el lunes tocaba madrugar, pero bueno, era joven y tenía energías de sobra para aguantar un madrugón.

-"Regar las plantas… ordenar los apuntes de la semana… sacar las botas…"-Flora subió en el ascensor, cuando al abrir se sorprendió al ver a uno de los amigos de Sky, Johnny, que esperaba en el pasillo en la puerta del rubio.

-¡Hola Flora! ¿También vienes?-preguntó señalando con la cabeza hacia la puerta.

-Ah, no… yo es que… vivo enfrente-dijo ella señalando la entrada de su piso. Johnny alzó las cejas, sorprendido.

-¿En serio? No lo sabía…es que nos hemos venido unos cuantos a echar una partida… ¿te quieres unir?

-No, muchas gracias, pero estoy muerta. Y mañana madrugo-dijo Flora dedicándole una bonita sonrisa. Johnny le gustaba, además le recordaba a Brandon, el otro gran amigo de Sky, tan vital y agradable.

-¡Johnny!-Sky acababa de abrir la puerta, y dio un fuerte abrazo a su colega. Luego miró sorprendido a Flora-¿qué tal?

-Bien… vengo de dar un paseo-dijo Flora.

-¿Quieres pasar?-la interrumpió Sky. Flora pestañó, algo sorprendida.

-Pues… nno…-titubeó-es que tenemos clase mañ…

-¡Es verdad! ¡Hasta luego!-dijo Sky, tirando de Johnny hacia el interior. Flora pudo distinguir una sospechosa nube de humo dentro del piso y las risotadas de varios de los amigotes de Sky antes de que la puerta se le cerrase en las narices.

-"Pues vaya-pensó la chica, algo desconcertada-esto si que es un saludo rápido". ¿Por qué la había tratado así ¿Le pasaba algo con ella? ¿Le molestaba el rechazo en la fiesta de Halloween, como Marlo? No, Sky ni siquiera consideraría eso un rechazo. Él no se había declarado…

Pero Flora no estaba dispuesta a volver a darle vueltas al comportamiento de Sky, después de haber conseguido estar tres días sin hacerlo. Tomando aire, abrió la puerta de su piso y una vez dentro se concentró en lo que tenía que hacer, olvidándose del chico.

"Si él pasa, yo paso. Mucho mejor"-fue lo último que pensó de él.


Pero no iba a ser tan fácil. El lunes en la clase del señor Gazidis Flora vio a Sky. Él solía saludarla o hablar con ella, pero esa vez no lo hizo. Cierto que estaba ocupado charlando con su grupo de amigos que ese día tenía una presentación importante, pero aún así a Flora le molestó. Se dio cuenta de que quería, que necesitaba, esas pequeñas atenciones que Sky tenía con ella. Y que le enervaba mucho que é las ignorase.

Los siguientes días fue más de lo mismo, él siempre parecía muy ocupado como para si quiera reparar en su presencia, y Flora no quería torturarse con el pensamiento de que la ignoraba a propósito. No, no era a posta. Él solo estaba a otras cosas, nada más. A fin de cuentas, ella no era lo principal en su vida. ¿Cuántos días llevaría Sky sin pensar si quiera un segundo en ella? Pues seguro que muchos más que la pobre Flora.

Para colmo Marlo se presentó en el comedor para disculparse con ella por su comportamiento anterior.

-No debí haberte escrito eso por Waxapp. Yo… lo siento mucho-dijo el chico, con el rostro colorado.

-No te preocupes, lo entiendo-mintió Flora-no pasa nada.

-Me gustaría que siguiéramos siendo amigos… tu amistad es muy importante para mí-dijo Marlo, mirando sus zapatos con vergüenza.

-"Dios mío"-pensó Flora desesperada. Sentía lástima por él, ya que ella sabía que era duro sentirse solo, pero es que lo que Marlo debía hacer era buscarse otros amigos.

-Es solo que… después de que en Halloween fueras con Sky cuando me dijiste que no ibas a ir, y todas esas cosas… pues me sentó mal, porque yo siempre me fijo en ti y te he tratado bien…

-Ya, Marlo-le cortó Flora, mosqueada. ¿Tenía que agradecerle lo bien que se portaba con ella? Es que ya era lo último-me parece muy bien que volvamos a ser amigos, pero déjalo estar. No quiero hablar más de eso.

-Vale, vale… tienes razón. Perdona-se excusó el chico, y para horror de Flora se sentó enfrente suyo-¿has visto hoy lo que ha dicho la Santos? Me ha parecido muy fuerte lo del tipo test…

Flora hizo un ejercicio sobrehumano para que su cara no denotase la más absoluta de las desesperaciones, pero como no quería ser desagradable, tuvo que aguantarle una vez más. Al rato llegaron Mirta y otros de sus compañeros, lo cuál fue aún peor porque Marlo intentaba hacerse el gracioso con ellos y daba todavía más vergüenza ajena. Flora estuvo hablando con Mirta, quien había sido su amiga los primeros meses pero ya hablaban muy poco debido a las muchas frases envenenadas forjadas en la envidia que la chica le dedicaba siempre.


No todo era malo. A Flora le apasionaba todo lo que estaban estudiando, disfrutaba mucho de sus clases (sobre todo las prácticas en el invernadero) y además lo pasaba muy bien con Neila los fines de semana. Ella le había presentado a varias amigas de su facultad, y salían a veces, divirtiéndose mucho. Flora descubrió que si se soltaba podía pasarlo mejor, y al estar en un grupo en el que todas las chicas eran como ella, y no tan heterogéneo como lo eran las Winx, se encontraba bastante a gusto. Incluso se encontraba a sí misma a mitad de semana deseando ir a la discoteca el viernes. ¡Lo nunca visto!

Por supuesto la Flora bailarina y fiestera no había destruido a la Flora original, zen y amante de la vida doméstica. Pasaba grandes tardes de lectura en su sofá envuelta en una sábana disfrutando de una buena bebida, y también cuidando de sus ya demasiadas plantas mientras escuchaba la música de sus artistas preferidos.

Obviando a Marlo y Sky, todo le iba bien. Y Flora, empeñada más que nunca en ver el vaso medio lleno, no les dio la satisfacción de tener la llave de su felicidad.

-¿Y vas a dejar cosas en el apartamento?-le preguntó su padre. Estaba en videollamada con él y su madre desde su tableta.

-Pues seguramente. La ropa no, no te preocupes mamá. Pero las plantas seguramente sí, no puedo llevármelas. Tendré que dejarlo todo planificado para que aguanten bien los quince días.

-Tengo muchas ganas de que vengas, cariño-dijo su madre con su habitual tono hetéreo. Era una mujer muy camada, y sabia. Siempre sabía que decir. A Flora le gustaría llegar a tener la vida tan controlada como la tenía ella

-Yo también mami… ya estoy tachando los días que quedan para el abrazo.

-En el segundo cuatrimestre iremos a verte nosotros, que vamos a tomarnos unos días libres-dijo su padre.

Flora asintió, emocionada.

-Muchas gracias. Os quiero mucho.

Su padre pareció detectar algo en ella, y es que era muy bueno conociendo los sentimientos de su niña. Ajustándose las gafas, la miró bien a través de la pantalla.

-¿Y estás contenta?

-Pues… claro-se apresuró a decir Flora, extrañada-claro que sí papi… todo aquí es genial. Me encantaría que conocierais a mis amigas también.

-Puedes presentárnosla cuando vengamos en marzo-dijo su padre-aunque como sean igual que Stella…

-Papá-se rio Flora, echándose hacia atrás en la cama por la risa.

-Bueno, pórtate bien, mi niña-dijo su padre mandándola un beso en la distancia-¡y cuidado con estos días de frío!

-Nos vemos pronto, Flora-se despidió su madre.

-Os quiero-dijo ella con una sonrisa. Apagó la tablet y se recostó en su cama, pensativa. La pregunta de su padre la había incomodado. Claro que estaba contenta. Como ya hemos dicho, todo le iba bien. O casi todo. S piel añoraba el calor, los besos… ya no los de Helia, si no los de un chico, el que fuera. Puede que le hubiera dicho a Neila que no necesitaba novio, pero eso no era del todo verdad Veá a todas aquellas parejas por la calle, y deseaba lo mismo.

Sería que e indicado no había llegado aún. Pero… ¿cuánto tardaría? Si se presentaba cuando ya tuviese ochenta años…


-Este es el último trabajo de la primera evaluación, y además el más importante-dijo el señor Gazidis paseando con su batuta, que esgrimía como una espada, mientras observaba a sus alumnos. Flora escuchaba, aunque no demasiado atenta. Tarareaba una canción de Nelly Furtado en su cabeza mientras garabateaba unos bonitos conejitos en el borde de su cuaderno. A su lado, Marlo la miraba de reojo de vez en cuando.

Sky tampoco estaba especialmente atento. Miraba en su Instamagix fotos de sus amigos. Le salió una de Bloom con su grupo de clase. La pelirroja estaba aferrada al brazo de un chico alto, y con un rostro en opinión del rubio muy feo. "Será zorra"-pensó Sky, molesto. Entonces en la pantalla del móvil se reflejó la cara de Flora, sentada unas filas más arriba. Sky apagó la pantalla y giró la cabeza disimuladamente. Flora sonreía, muy concentrada en sus dibujos, sumida en su mundo colorido y musical.

Viéndola así, una sonrisa de ternura fue apareciendo lentamente en el rostro de Sky. El chico suspiró, encandilado. Sabía que ella no quería nada con él, por algún motivo era la única chica que realmente era inmune a sus encantos. Ni siquiera esas guarrillas malvestidas comunistas que decían odiar a los pijos como él le detestaban tanto a la hora de la verdad, y más de una (como Cassy) había terminado bajándose las bragas con solo pasar un cuarto de hora hablando.

Pero no Flora. Sky sabía (más bien creía) que ella no caería ni por su innegable atractivo, su potente físico, su descarad personalidad o su buena posición. No tenía nada que pudiera interesarla. Y ya había intentado más de una cosa. Su faceta de chico bueno, de chico malo… en Halloween se había excedido ciertamente, menos que con otra chica, pero bastante. Y la había acabado incomodando. Así que no; aunque a él la chica le gustaba mucho, parecía no haber opción.

-"A lo mejor le gusta el payaso ese, Marlo. Siempre están pegados"-pensó Sky. Luego hizo una mueca de asco. ¿Tendría ella tan mal gusto?

Más de una vez pensaba en ella… en su largo pelo que tenía un fuerte y atrayente olor, en su piel suave y morena, en aquellos ojos verdosos de largas pestañas… y en esos pequeños pechos, que se moría de ganas de liberar de la prisión de su sostén. Más de una noche Sky había terminado corriéndose en su cama conteniendo graves gemidos imaginando que Flora estaba con él y era ella quien sujetaba su pene y no su propia mano. Era humillante, porque ya no tenía trece años, y no le gustaba fantasear, si no pasar a la acción. Pero en este caso, era imposible.

Sky dejó de mirar a Flora cuando ella levantó la vista del papel para prestar atención al señor Gazidis.

-Presentarán ustedes en quince minutos una de las corrientes que hemos estudiado de los grandes pensadores islámicos medievales, y tendrán que intentar convencernos de que es la correcta. Tendrán que engatusarnos con su forma de pensar. Como al señor Sky le gusta.

-¿Cuál es el que menos le convence, señor Gazidis?-bromeó el chico, y sus amigos le rieron la gracia.

-No bromeo, señor Sky. Este trabajo es el cuarenta por ciento de la nota. Y tendrán que subir un breve ensayo de quince páginas al campus la noche anterior. La entrega cerrará a las doce. Y no quiero ninguna de las clásicas excusas de "no me iba Internet" o "el campus se colgó", porque ahí si que no va a haber forma de persuadirme. ¡Ah! Y les sugiero que elijan una pareja que sea competente, no sus amiguitos de siempre….

Sky evitó ponerle una mueca al señor Gazidis con su habitual sonrisa de cortesía (otros dirían de peloteo), y espero a que la clase finalizara.

-¿Vamos juntos, no?-le preguntó Johnny mientras cogían las cosas.

-Claro…-dijo Sky sin darle importancia. Luego algo se le cruzó por la mente. Fue un solo segundo. Una idea, un concepto abstracto…

Flora.

-O espera… a lo mejor no-dijo Sky, poniéndole una mano en el hombro a su amigo.


Flora observaba al equipo de volley entrenar en el patio. Había pensado en apuntarse, aunque no conocía a ninguna de esas chicas y le daba bastante vergüenza. Pero quería hacer algún deporte, porque ella era una chica sana y ya se sabe lo que se dice de las mentes sanas.

No sabía si tendrían aún hueco para ella, pero decidió que preguntaría a alguna de las jugadoras cuando acabasen de practicar. En ese momento llegó Marlo, acoplándose como ya era habitual.

-Son buenas, ¿eh?-dijo, señalándolas con la cabeza.

-Estaba pensando apuntarme-reconoció Flora con una sonrisa.

-Yo me he apuntado a fútbol-la interrumpió Marlo, como siempre llevándolo a él-al principio me costaba, pero he progresado mucho. ¿Querrías venir a mi próximo partido este finde?

-Oh… no sé si podré. He quedado con Neila-se excusó Flora. A Marlo le molestó, porque ni siquiera le había dicho el día, pero prefirió disimular. Luego cayó en la cuenta de algo más.

-¡Ah! Flora, por cierto… de la clase de hoy…

-Dime…-dijo ella distraída. Supuso que le pediría apuntes, o algo así.

-¿Tu querrías ir conmi…?

-¡Eh Flora!

Una voz interrumpió la petición de Marlo. Sky subía las gradas hacia su amiga, tan jovial y despreocupado como de costumbre.

-¿Tienes un momento?-preguntó, sentándose frente a ella.

-Eeeeh… sí, claro-dijo Flora, extrañada. Parecía que por fin volvía a verla después de varios días de ceguera.

-Genial… ¿te importaría dejarnos un momento Marlo?-preguntó el chico amablemente.

Marlo no estaba muy contento. Admiraba a Sky y deseaba su aprobación, pero se temía lo que iba a pedirle a Flora. Quiso negarse a irse ¡a fin de cuentas él estaba primero! Pero como Sky era guay y le respetaba, sonrió tontamente y se alejó, deshaciéndose ne excusas.

Sky le vio alejarse y sonrió con autosuficiencia. Se dio cuenta de que Flora había detectado eso en él.

-Te encanta-dijo.

-¿El qué? ¿Marlo?-preguntó él, haciéndose el inocente.

-Que te hagan caso. Todos. Sea lo que sea lo que pidas.

Sky arqueó una ceja sin poder disimular su sorpresa. Flora también estaba sorprendida consigo misma. Aquello había sido demasiado directo. ¿En qué estaba pensando? Quizás el resentimiento que sentía hacia su reciente desdén la había impulsado a hablar así: sin cortarse un pelo.

Pero a él pareció gustarle, porque sonreía.

-No todos me hacen caso-señaló el atractivo joven. Luego la señaló a ella-hay un grupo de irreductibles… pero estoy trabajando en ello.

-Vas a tener que trabajar mucho-bromeó Flora, y la tensión se rebajó un poco. Sky asintió, mientras asentía con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón chino.

-Intento aprender un poco de tus dotes de persuasión.

-¿Mmis… mis dotes?-Flora intentó disimular su nerviosismo. Él debía estar refiriéndose a su oratoria en clase de filosofía… pero su forma de mirarla. Dios, se sentía desnuda cada vez que sentía aquellos brillantes ojos azules clavarse en ella.

-Te encanta-se burló Sky. Flora chistó, permitiéndose morder el anzuelo.

-¿El qué, dime?-dijo, cruzándose de brazos divertida.

-La falsa modestia.

-¡No es falsa…!

-Yo creo que en el fondo sí-dijo él. Flora abrió la boca, negando indignada, y le dio un suave manotazo, indignada-¡vale, vale, no es falsa modestia! Pero ya que objetivamente eres la mejor… ¿me concederías el honor de hacer el trabajo juntos?

La tomó de la mano dramáticamente como si la estuviera pidiendo matrimonio. Flora sabía que él solo bromeaba, pero no pudo evitar que el corazón se le acelerase. Ir juntos en un trabajo… ojalá él le pidiera otra cosa. Ojalá fuera mucho más.

-Yo… pues…-ella se mordió el labio. No estaba segura de que aumentar el contacto con Sky, aunque fuera por un trabajo académico, fuese una buena idea. No quería recaer en la Skyiiditis profunda.

-Aunque me parece que Marlo iba a pedirte lo mismo-comentó Sky echando un vistazo al chico, que estaba ahora en la otra punta del patio, mirando su móvil.

-Oh… ¿tú crees?-Flora echó un vistazo a Marlo y luego a Sky. Por supuesto la elección no tenía color. Pero aún así…

-¿No te lo ha dicho?-Sky la miraba atentamente. Esperaba su decisión, y debía ser ya.

Flora tragó saliva. Tal vez era buena idea retomar el contacto, quizás podían quedar o… ¡No! Ya había tomado una decisión ¿no? Debía librarse de Sky de una vez por todas ¿no?

-No pasa nada-empezó Sky-entiendo que prefieras…

-NO-le interrumpió Flora. Él pestañeó sorprendido-ya hice el trabajo anterior con él… estaría bien variar. Voy… contigo.

-Va, va…-Sky la miró con una sonrisa de satisfacción. Flora en cambio no sonreía. Aquello no le gustaba un pelo. No era muy buena idea.

-Además… te vendrá bien trabajar con alguien que te diga que no de vez en cuando-dijo la chica lentamente. Sky soltó una carcajada, enseñando sus blancos y perfectos dientes.

-Una irreductible.

-Exacto.

Sky asintió, y por unos instantes se quedaron callados. No se miraban, pero nunca antes habían estado el uno tan pendiente del otro.

-Bueno…-dijo él finalmente-vamos hablando. Te dejo con tu ligue…

-No es mi ligue-dijo Flora, mirando a Marlo y luego a Sky, mosqueada-¡Sky!

Él se giró una última vez guiñándola un ojo con maldad y luego se alejó sin mirar más. Flora negó con la cabeza mientras se sentaba en la grada, derrotada.

-"Esto no puede ser bueno"-pensó para sí. Pero bueno, quizás exageraba. Ya le había sabido manejar en Halloween, no había motivos para que esta vez fuera diferente.

Cuando Marlo se acercó y comenzó a parlotear nuevamente sobre lo buenos amigos que eran Sky y él, Flora pensó que definitivamente prefería enfrentarse a dos horas de tensión sexual con Sky que escucharle un minuto más a él.


Pero el tiempo pasó, y el trabajo no avanzó mucho. Mejor dicho, nada. Sky no la escribía ni le decía nada, y ella estaba con otros problemas (como los ya muy cercanos exámenes y trabajos de otras asignaturas) como para abrir la caja de Pandora. Así que la cosa se fue retrasando cada vez más.

Las tardes de estudio eran cada vez más duras, y sentía que el tiempo que le dedicaba a sus exámenes no era suficiente. Además dos de sus plantas la tenían preocupada, y también quería ver a Neila, con la que ya iban tres fines de semana que no se podía ver. Incluso se vio obligada a perderse una de sus maravillosas tardes del club de lectura. Así que pese a tener ese trabajo juntos pendientes, Flora pudo al fin olvidarse definitivamente de Sky.

Al menos, hasta que otros le sacaban el tema…

-¿Conocéis a Cassy y a Selene, las de ciencias políticas?-les dijo una tarde Mirta a Marlo y a Flora mientras merendaban en la cafetería.

Flora suspiró. Mirta siempre estaba a la caza de algún cotilleo, y eso a ella no le gustaba nada. Pero sí, conocía a Cassy y a Selene, ambas amores fugaces de Sky durante los primeros meses de curso. Y en teoría también amigas.

-Ayer al parecer Selene pasó varias capturas de pantalla de lo que Cassy había dicho sobre compañeros de clase, como Johnny, o Sky… ha quedado en ridículo.

-Creía que eran amigas-comentó Flora, claramente repugnada con la actitud de Selene.

-La gente es muy falsa-dijo Mirta poniendo los ojos en blanco. Flora se calló la respuesta que se le ocurrió a eso.

-¿Y qué dijo de Sky? Si es el mejor-dijo Marlo, tan admirador del rubio como siempre.

-Creo que algo así como que era "un cayetano pervertido con problemas de autoestima" o algo así-recordó Mirta con una risita-y ella lo sabrá bien… ¿sabéis que a principio de curso salían? Al menos, se acostaban juntos.

-No sé qué problema de autoestima podría tener Sky, si lo tiene todo-reflexionó Marlo en voz alta-a mí me parece que esa chica está resentida porque la dejó.

-¿Cómo sabes eso?-le preguntó Flora, enfadada.

-A mí me parece que Sky te gusta, Marlo-se burló Mirta-estás siempre alabándole.

-¡Claro que no! Yo soy hetero-recalcó Marlo-pero es que Sky es un buen tío y… no me gusta que hablen mal de gente como él.

Flora no pudo evitar poner los ojos en blanco. Marlo no lo vio, pero Mirta sí. La chica no dijo nada, pero se quedó pendiente de su ex amiga.

-Espero que Sky encuentre algo mejor que esa chica, la verdad-dijo Marlo, ceñudo.

-No te preocupes, seguro que ya la tiene-aventuró Mirta, suspirando-ay, quién pudiera pillarle. He oído que se acuesta con todas las chicas con las que le mandan hacer trabajos en su carrera.

-Ja, pues ahora tenemos uno de filosofía precisamente-se carcajeó Marlo-me pregunto quién será la afortunada. Por cierto, Flora…

-Yo voy con él-dijo ella, secamente. No supo por qué lo dijo. Quizás simplemente necesitaba sacarlo fuera, porque aquellos dos la tenían harta.

En cualquier otro momento la habría divertido contemplar la reacción de sus dos interlocutores. Mirta abrigó la boca como un besugo, y Marlo se atragantó con el zumo que se estaba bebiendo.

-¿Ccon… contigo?-balbuceó el chico, a cuadros.

-¡Qué suerte!-se apresuró a decir Mirta, aunque los celos se veían a la legua.

-¿Te lo pidió el otro día en el patio?-preguntó Marlo, atando cabos rápidamente.

-Vas a tener al pibe más bueno de la Gardens… para ti solita.

-Sí, lo hizo-dijo Flora, apretando los labios molesta-y no, no voy a tenerlo para mí. No vamos a hacer nada. Sky y yo solo somos amigos.

Marlo suspiró como diciendo "aún hay esperanzas", pero Mirta sonrió burlona. A Flora no le hizo ninguna gracia aquella sonrisa. Le molestaba profundamente que la insinuasen la enoooooorme suerte que tenía por tener la posibilidad de acostarse con Sky. Como si ella fuese indigna merecedora de ese "gran" premio, y tuviera que darse con un canto en los dientes por poder aspirar a él.

-A ver Flora… está muy bien que digas eso… pero vamos a ser sinceras-dijo Mirta, conteniendo la risa.

-Estoy siendo sincera-dijo Flora, enfadada. Se dio cuenta de que iba a perder la paciencia, así que procuró relajarse y hablar con toda la diplomacia con la que fue posible-le conozco desde hace muchos años, y no me gusta. Para nosotros trabajar juntos es lo más normal del mundo.

-¿No te parece guapo?

-No es eso. Que me parezca guapo no significa que vaya a acostarme con él-rebatió Flora. Solía dejar que Mirta le faltase al respeto con sus chorradas, pero es que esa vez no estaba dispuesta.

Lo malo es que no era del todo cierto. Sky si le gustaba. Y la idea de acostarse con él si le rondaba por la cabeza. Pero después de aquellas palabras, estaba decidida a que eso no pasaría. Ella no era el tipo de chica que Mirta estaba describiendo. Ella no era como Mirta.

-Pues me parece muy bien Flora, eso es tener principios, chica-dijo Mirta, ya sin esforzarse por no resultar desagradable-pero ya veremos…

-Sí-Flora asintió, recogiendo su bolso y levantándose-ya veremos…

Salió de allí a paso rápido, y no se detuvo ni cuando Marlo la llamó para que la esperase.


Quedaba poco menos que dos semanas para la Navidad, y el trabajo estaba sin hacer. Flora empezaba a agobiarse, aunque no quisiera reconocerlo. Vale que filosofía era optativa y no era una asignatura tan importante, pero aún así ella quería hacerlo bien. Decidió llamar a Sky cuando acabasen las clases. Pero él se adelantó.

-Eh, Flora!-se acercó, tan jovial como siempre. Con su polito azul, su medallita dorada de la comunión y aquella pulsera con los colores de la bandera. Flora odiaba y a la vez amaba desesperadamente aquel conjunto en él. Aún le costaba entender cómo es que surtía un efecto tan fuerte en ella.

-Hola Sky… saludó ella mientras se le acercaba, pensando en cómo abordar el tema.

-Guay, ¿y tú? No te he visto nada, aunque he estado empollando mucho, supongo que tú igual.

-Sí, lo mismo-reconoció Flora-yo… la verdad es que hoy había pensado llamarte por lo del trabajo.

-Ya ya, yo venía por lo mismo… y porque hace mucho que no hablamos-puntualizó Sky.

-Es verdad…-ella no sabía cómo tomárselo-es que quedan solo dos semanas.

-Bueno, eso no es problema para los mejores de la clase, ¿no?-dijo él encogiéndose de hombros.

-¿Los mejores?-le picó Flora, poniendo un dedo en los libros que llevaba Sky entre los brazos, divertida.

-Recuerda el último examen que hicimos-dijo Sky con una sonrisa muy ancha en el rostro-tú sacaste un nueve… yo un nueve y medio.

-¡Ah…!-Flora no supo que responder. Ya era suficiente madura para no entrar en esas tonterías, pero debía reconocer (aunque le avergonzase un poco) que le daba rabia. Solo había sacado menos nota que Sky porque al señor Gazidis el rubio le caía mejor que ella. Gazidis no soportaba la precisión de Flora, e intentaba siempre tirarla para abajo en los exámenes. Pero claro, si Flora sacaba ese argumento, quedaría como una picada. Así que no dijo nada.

-¿De verdad sigues comparándote conmigo?-dijo finalmente con tristeza.

-Digamos que eres el listón-bromeó Sky-e intento pasarlo… no te enfades conmigo, que es coña…

-No si no me enfado-dijo Flora estirando la cabeza y fingiendo indignación-nada, nada… puedo confiar en que harás el trabajo tú solito entonces…

-Jajajaja ¡no! Venga… no sería ni la mitad de divertido. Pero si lo hago yo solo, te prepararé un guion interesante para la presentación…

-Eres malísimo-dijo Flora fulminándole con la mirada-está bien, no me dejas otra opción.

-¿Entonces cuándo puedes venirte?-preguntó Sky, apoyándose en las taquillas y quedando un poco por encima de ella, cubriéndola con su impetuosa sombra.

Flora sabía que con "venirse" él se refería a ir a su apartamento. Tenía lógica, teniendo en cuenta que eran vecinos. Pero ni lo quería a él en casa de ella, ni mucho menos a ella en casa de él.

-"¿Estará pensándolo… lo tendrá en mente?". Ella debía gustarle… no, era imposible. Seguro que Sky no lo decía con esas intenciones.

-He pensado que eh… podríamos vernos mañana en la biblioteca, a las tres que termino las clases. ¿Qué tal te viene a ti?

-Oh…-Sky titubeó unos segundos, aparentemente perplejo por la respuesta de ella. Pareció que iba a decir algo, pero finalmente no fue así-sí, mañana puedo. Pero solo hasta las seis, luego me tengo que ir al gym. Aunque podría cancelarlo…

-No, no hace falta-dijo Flora, haciendo un esfuerzo por no recordar las storys de Sky en el gimnasio, empapado en sudor y con sus musculosos brazos aferrados a las sujeciones del bodytone-tres horas está bien… para empezar.

Sky asintió, y luego se quedaron en silencio unos instantes. Nuevamente no sabían qué decirse. Y no era porque no se importasen el uno al otro. Es que había mucho que no se podían decir.

-Perfe, pues mañana nos vemos-dijo él con su grave voz-nos va a quedar niquelao.

Se despidieron, y mientras se dirigía al apartamento Flora suspiró, preguntándose cuándo acabaría todo aquello. Le gustaba mucho tener roces con Sky. Pero estaba claro que no era bueno para ella.


Aún así debería tener más roces, porque el trabajo avanzaba muy despacio, y en una semana apenas consiguieron hacer una introducción decente. Ambos eran mentes brillantes con un vasto conocimiento de la filosofía además de mucho cariño por la asignatura, pero también era cierto que Flora y Sky eran perfeccionistas en el grado más alto, lo cuál ralentizaba mucho el proceso.

-Vale, ya he reescrito el primer punto-dijo Flora cuando se reencontraron el lunes de la última semana en la biblioteca. Sky releía varios borradores con sus gafas de leer puestas, mientras tamborileaba los dedos en la mesa distraídamente.

-¿Pero no lo reescribiste el viernes?-preguntó, dejando sus apuntes a un lado y mirándola extrañado.

-Sí, pero… bueno, necesitaban una segunda revisión-dijo Flora con una sonrisa nerviosa, encogiéndose de hombros.

-Tercera-la corrigió Sky, divertido-yo tampoco he avanzado mucho. Llevo todo el fin de semana con lo mismo.

-Vamos a suspender-dijo Flora, dejándose caer en el banco de la biblioteca.

-¡Claro que no! ¡Venga, Flora!-él iba a tomarla de la mano, pero instintivamente Flora las llevó hacia sí, así que disimuló tamborileando en la mesa nuevamente-… el problema es que… creo que al habernos juntado queremos hacer el trabajo perfecto. Y tenemos las expectativas demasiado altas.

Flora lo pensó unos segundos, mientras se miraba sus limpias uñas pintadas de un pálido rosa.

-Tienes razón…-asintió, mirándole a él finalmente. Con las gafas estaba monísimo. Parecía un profesor sexy-cada vez que te entrego algo… siento que vas a pensar que es una tontería…

-¡Claro que no! ¡Si tu parte es la que está bien!-se rio Sky-¿tú has leído mi introducción a Averroes?

-¡Eso está muy bien!-protestó Flora-escucha, creo que nos estamos agobiando demasiado. Igual necesitamos… un respiro.

-¿Si?-los ojos azul cielo de Sky la miraron a través de sus gruesas gafas-se me ocurre algo.


-Esto va a ser bueno…-dijo Flora mientras seguía andando. Las manos de Sky estaban en sus ojos, tapándoselos. Le gustaba sentir el tacto. Eran grandes, y cálidas. Las imaginó sujetándola las mejillas. Recorriéndole la espalda. Los pechos…

-Cuidado, hay escalones ahora-la avisó Sky. Flora los fue subiendo. Sabía que estaban dirigiéndose a la parte superior de Big Gardens, pero… ¿por qué? Allí solo estaban las azoteas…

-Llegamos-Sky le quitó las manos de los ojos, y Flora se quedó muy sorprendida.

En la azotea del edificio más alto de la universidad había un pequeño jardín, con bancos, y varios alumnos sentados en ellos o e la hierba, charlando distraídamente. Algunos jugaban a las cartas, otros estaban fumando cigarros, o alguna otra cosa. Un par de grupos estaban en la barandilla, observando el sol bajar.

-¿Cómo no lo conocía?-le dijo Flora a Sky, volviéndose hacia él a la vez que su cabello hacía una elegante estela en el aire.

-Es "secreto"-dijo Sky, contento de ver que le gustaba-a mí me lo enseñaron unos de cuarto. Y lo primero que pensé al verlo fue… en ti.

-¿En… mi?-repitió Flora, desconcertada.

Sky sonrió, y por primera vez desde que Flora lo conocía no fue con encanto o chulería, si no con timidez.

-No sé… cuando abría la trampilla y lo miré por primera vez pensé… pensé: "está hecho para ella". Porque es pequeño, y privado… un lugar que es mucho más de lo que parece.

-Oh, vaya…-Flora estaba sin palabras. Sky fue hacia la barandilla y le señaló hacia el horizonte. Más allá de los altos edificios estaban las montañas, y el sol, que poco a poco bajaba bañando el cielo de preciosas tonalidades rosadas.

-Los de cuarto me dijeron que es un secreto. O al menos, que no puedo contárselo a cualquiera. El Nirvana solo puede ser mostrado a personas que de verdad vayan a apreciarlo. Hace falta nirvana para llegar al Nirvana.

Flora observó el atardecer mientras escuchaba sus palabras. Su corazón latía muy rápido, pues estaba muy conmovida. Sky se preocupaba por ella. Y eso la hacía sentirse muy querida. Es verdad que Neila también se preocupaba, y sus padres, y mucha más gente, pero aún así… cuando Sky lo demostraba, sentía que era lo único que importaba de verdad.

-Gracias… de verdad, Sky.

Él la miró y sonrió, muy satisfecho.

-Sabía que te gustaría. Bueno. Ahora ya sabes por qué a veces no me ves el pelo.

-¡Es verdad!-recordó Flora-algo no me cuadraba…

-Pensaba en contártelo desde hace tiempo, pero no encontraba el momento. Y joder, no ha podido haber momento mejor-dijo Sky mientras le hacía una foto al atardecer con su IPhone.

-¿Y lo llamáis El Nirvana?-preguntó Flora echando un vistazo a los otros estudiantes que charlaban despreocupados.

-Sí. Fue idea de los de artes, creo. Fumetas todos.

-Me gusta mucho-Flora se sentó en uno de los bancos y echó un vistazo a tu mochila-sé que está oscureciendo, pero… ¿podemos continuar el trabajo ahora? Creo que si lo hacemos entre los dos, aunque vayamos más despacio, no tendremos que reescribir nada…

-… y así nos sabremos los dos toda la presentación-completó Sky sentándose a su lado-es lo que iba a decirte el primer día, que fuéramos a mi piso, pero seguro que al final acabábamos sin hacer nada…

-Ya…-Flora se alegró de que la creciente oscuridad disimulase su sonrojo. Pero decidió no darle más importancia. Le gustaba Sky, sí. Pero ya está, no había más. Podía perfectamente pasar un rato con él, como amigos. Independientemente de la atracción, le resultaba muy agradable hablar con él.

-Oh, espera-Sky cogió un farolillo que había en una mesa cercana y lo encendió. El tenue resplandor naranja que este emitía los iluminó, y permitió que Flora siguiese escribiendo sin problemas.

Siguieron así un rato, hablando sobre el trabajo, el uno muy cerca del otro, disfrutando de la paz y el buen ambiente de aquel jardín, y de sus increíbles vistas.

This guy was meant for me
And I was meant for him
This guy was dreamt for me
And I was dreamt for him

This guy has danced for me
And I have danced for him
This guy has cried for me
And I have cried for him

Many miles, many roads I have traveled
Fallen down on the way
Many hearts, many years have unraveled
Leading up to today


-¿Qué tal con Sky, Flora?-Mirta interrumpió a la joven cuando ella estaba repasando para un examen de botánica que tenía en dos horas.

Flora la miró sin poder ocultar su desdén. Mirta venía acompañada de varias chicas, entre ellas, para disgusto de Flora Cassy, la ex-rollo de Sky. Se sentaron en la misma grada donde ella estaba estudiando, entre risitas y cotilleos, pero todas pendientes secretamente de lo que Flora fuese a decir.

-Pues… muy bien-dijo, y volvió a su lectura, intentando no prestarlas atención.

-Entonces ya… habéis…-Mirta se mordió el labio y miró a las otras levantando las cejas con elocuencia. Varias rieron.

-No, no hemos terminado el trabajo-respondió Flora, sarcástica. ¿Pero se creían que era tonta? No se podía creer que Mirta se estuviese comportando así con ella.

-Se refiere a sí habéis follado, Flora-dijo otra chica bastante vulgar cuyo nombre Flora ni recordaba. A varias las conocía de vista, pero nunca había hablado con ella. Supuso que su repentino interés se debía a que eran parte del club de fans de Sky.

-Pues no, no hemos-dijo ella, sin molestarse en levantar la vista del libro.

-¿No? Pero tía… es Sky-Mirta se mordió los labios exageradamente-un chico como él…

-Si yo pudiera solo tocar ese culo…

-Lo que esconde bajo la camisa…

-Y su pelo…

Flora escuchó esos murmullos mientras miraba a Cassy, que mantenía la cabeza gacha, enfadada. Sentía lástima por ella. La entendía mejor que nadie. Sentir algo tan fuerte por Sky… y saber que nunca llegaría a suceder. Al menos Cassy había tenido la oportunidad de disfrutarlo varias veces…

-Deberías intentarlo Flora-insistió Mirta pesadamente-aunque seas virgen, tú…

Flora levantó la cabeza del libro súbitamente. Ahí sí que la había conseguido pinchar. ¿De qué iba? Ella no tenía ni idea. Dudaba de que Mirta, siempre pensando en chicos pero incapaz de hablar con uno, pudiera si quiera soñar con un chico tan guapo y dulce como Helia. Pero la cuestión no era esa ¿a qué estaba jugando? No sabía nada de ella. Nada.

-¿Qué quieres decir?-le preguntó Flora a Mirta, cerrando el libro. Las demás detectaron que se había enfadado, y la miraron con interés. Flora no se enfadaba nunca.

Pero secretamente, Mirta es lo que quería. La tenía demasiado odio acumulado por ser tan buenita, y tan perfecta, y ni siquiera tenérselo creído por ello.

-No te enfades, no es nada malo… solo tenemos dieciocho años, hay gente que aún…

-Es que no entiendo por qué te interesa eso-la interrumpió Flora, incapaz de contener su enfado. Como mujer estaba acostumbrada a las segundas intenciones, pero esa vez no podía pasarlo por alto-ni lo que pase entre Sky y yo…

-Ay, ¿entonces no lo eres?-preguntó la chica ordinaria, sinceramente interesada.

-Vamos Flora-Mirta rio nerviosamente-una chica como tú…

-¿Cómo yo?

-Tan buenecita, y estudiosa. Pues no creo…

Flora se levantó de golpe. Iba a decir algo, pero se calló. Durante unos segundos respiró, hasta que consiguió tranquilizarse. No iba a rebajarse a darle el gusto a Mirta. Así que, con más suavidad recogió sus cosas y miró a Mirta y sus amigas muy seria.

-No hay nada entre Sky y yo, ni lo va a haber. Es todo vuestro-dijo secamente. Luego se dio la vuelta y echó a andar hacia la salida de la universidad.

-¡Flora espera!-la llamaron varias de las chicas, algo más arrepentidas.

-Me pone mala la gente que da tanto valor a que siguen siendo vírgenes-dijo Mirta, sin ningún remordimiento-¡que no pasa nada, joder, relajaos, ¿sabes?!

Cassy también vio a Flora alejarse, y asintió lentamente. La chica se había ganado su respeto.


Al día siguiente Flora recordaba lo ocurrido la tarde anterior mientras miraba uno de los jardines interiores de Big Gardens, aunque sin mirar. En realidad su mente volaba. "Tan buenecita y estudiosa…". Ella nunca había sentido que eso fuese algo malo. Estaba harta de gente que la hacía sentir mal por ser cómo era. Una persona no es tan sencilla. Puede ser tímida, pero romántica. Estudiosa, pero el alma de la fiesta. Tranquila, apasionada, soñadora, reflexiva, intrépida, gentil… Una persona, en fin, es un sinfín de contradicciones. Y no hay nada malo en eso.

-Tengo malas noticias-dijo Sky acercándose a ella con los libros en la mano.

Flora se volvió con sorpresa.

-¿Se ha perdido todo?-preguntó, preocupada. Sky sonrió dulcemente, y negó con la cabeza.

-No es eso. La biblioteca está cerrada. Al parecer ayer alguien tiró una bomba fétida. No pensaba que nadie haría algo así ya en la universidad. Qué leyenda.

Dejó de reír al ver la expresión escéptica de Flora.

-Quiero decir… que menuda putada para los que solo pueden estudiar aquí. Y para nosotros.

-Pues sí-Flora asintió lentamente-bueno, por suerte ya transcribimos casi toda…

-La primera parte-le recordó Sky, menos optimista-y es hoy a las 00. Nos quedan cinco horas.

-Da… tiempo-dijo Flora, pensando a toda velocidad-a ver, que no es tanto…

-La bibliografía y la memoria…

-Podemos dividirnos lo que falta…

-Y ni siquiera hemos seleccionado imágenes aún…

-¡Sky!

-¡Perdona!-el chico alzo las manos, divertido ante el estrés de ella-¡es que cuando me estreso mucho me da la risa! Lo siento…

-Creo que en la cafetería hay wifi, podemos estar hasta las diez, y luego igual…

-Flora-Sky se puso más serio-yo… creo que lo más fácil es que… que vayamos a mi piso. En la resi hay wifi, y no nos va a molestar nadie.

Flora le miró con los labios secos, y resopló. No sabía qué hacer. Era lo más lógico. Lo más sensato. Y lo que secretamente más quería. Lo que le asustaba era eso. Quería entrar en el piso de Sky… que desde la puerta de entrada se la escuchase a ella, como una vez a Cassy, gemir por causa del chico.

Pero había tomado una decisión. Y debía mantenerse firme en ella.

-Vale, vamos… a mi piso.

-¿Al tuyo?-Sky la miró curioso.

-Sí, es que… tengo cena preparada… así nos quitamos de problemas.

-Ah, claro-dijo Sky, como si eso fuera lo más obvio. Él también tenía cena preparada, per prefirió seguirla el rollo. Sabía que la intimidaba, y no quería hacerlo. Lo más importante era acabar el trabajo.

-"No pienses en él. El trabajo-se dijo la chica a sí misma-cén tra te en el trabajo".

Y así se fueron juntos. Por el camino charlaron animadamente de sus últimas clases, algunos cotilleos que sobre todo Sky sabía, y sus planes para Navidades. Sky se iba con Brandon y otros amigotes a unas playas tropicales, mientras que Flora regresaría a su ciudad natal con sus padres, y esperaba poder quedar con Stella, Layla y Tecna.

-¿Y a Bloom?-preguntó Sky, sin poder evitarlo. Al instante se arrepintió de hacerlo.

-A ella… no creo-dijo Flora, camuflando su tristeza. No era tanto por lo que ella aún sentía por su amiga. Si no por lo que podía sentir Sky.

-No te pierdes nada-dijo el chico finalmente, malhumorado. Aún le enfadaba recordar sus últimas discusiones con la pelirroja. Y pensar qué había llegado a planteárselo en serio con ella.

-Bueno… aún es mi amiga-Flora le miró insegura-además… no nos conoceríamos de no ser por ella.

Sky la miró sorprendido. Luego meditó esas palabras en silencio.

Por fin llegaron al ascensor, y ahí tuvo lugar un silencio muy incómodo. El tema de Bloom había apagado un poco los ánimos. Sin embargo, aunque la conversación descendió, la tensión hizo lo contrario. El ascensor era muy pequeño, y aunque estaban el uno al lado del otro se encontraban apretados. Flora miró hacia sus zapatillas rosas mientras Sky observaba los botones del ascensor y tragaba saliva, haciendo descender y ascender lentamente su marcada nuez.

Al llegar, sin embargo, no hubo tiempo para más tonterías. Ambos actuaron con la precisión y rapidez de una máquina: en apenas dos minutos la mesa de desayuno de Flora estaba cubierta por un manto de apuntes, y en su portátil, Sky tecleaba tan rápido que podrían salir chispas de las yemas de sus dedos en cualquier instante.

-Yo me ocupo del PowerPoint, y tú termina de pasar eso al documento-le sugirió Flora. Sky asintió.

-¿Tienes café?-preguntó sin apartar la vista de la pantalla.

-Em, sí…-Flora no solía tomar, pero tenía unos sobres para situaciones desesperadas como aquella. En unos minutos le preparó uno. Le resultó divertido descubrirse a sí misma preparándolo con todo cuidado y perfección, para que el chico lo encontrase delicioso. Acercándose se lo dejó a un lado de la mesa, y observó lo que escribía.

-Aquí lo tienes-susurró. Le gustaba servirle el café, estar así en la intimidad con él. Pero no podía distraerse. Sky se lo agradeció y siguió escribiendo, así que Flora hizo lo mismo y sentándose en frente con su portátil comenzó a preparar la presentación que resumía todo lo que habían investigado.

El mayor problema de Flora en las presentaciones era que no se le daba muy bien sintetizar, y siempre ponía demasiado texto en cada diapositiva, haciendo que fuese tedioso y difícil de seguir para su audiencia. Esa vez se esforzó por poner más imágenes y menos texto, y procurar que toda la explicación de la noética quedase lo más claro posible.

-¿Te apetece poner música?-preguntó Sky, sin dejar de teclear como un poseso. Volvía a llevar sus caras gafas de lectura, en las que se veía reflejada la pantalla.

-Eeeem…

-Si no te desconcentra…

-No, pero… ¿qué ponemos?-preguntó Flora-porque no creo que nos guste lo mismo.

-Jajajaja, no creo que te vaya el rap. Pero, en estos casos hay playlists de estudio-la recordó Sky mientras encendía su móvil. Flora se encogió de hombros.

-Pues ponlo, sí.

La música relajante les ayudó a concentrarse a los dos. El tiempo iba pasando, y Flora no pudo negar que lo estaba disfrutando. Ambos trabajaban concentrados, pero de alguna forma disfrutaban de su compañía. De vez en cuando, Sky levantaba la cabeza de la pantalla y le sonreía. A veces, uno de los dos tenía una duda y el otro se levantaba para ayudarle a resolverla. "Si hubiera sugerido esto el primer día…"-lamentó Flora para sí.

De vez en cuando sus piernas se rozaban, y ambos actuaban con total normalidad, como si no hubiera pasado.

A las diez, sin embargo, ocurrió un incidente. Flora se había levantado un momento a calentar la cena, cuando se fijó en su ordenador y palideció.

-La batería-dijo. Dios, ¿cómo podía habérsele olvidado? Con las prisas por acabar el trabajo no lo había puesto a cargar… y ahora se había apagado solo.

-No jodas…-Sky se levantó y miró el portátil, pálido como el papel.

-Ay, no…-Flora se volvió hacia a Sky, consternada. Pero él la tranquilizó con una mirada.

-¿Dónde tienes el cargador?

Flora entró en su despachito y volvió corriendo con él. Lo enchufó rápidamente, pero el ordenador no encendía.

-Estará a cero. Tendrás que esperar unos minutos-dijo Sky con seriedad-no te rayes, seguro que se ha guardado.

-No estoy tan segura-le respondió Flora, acongojada.

-Sí. Y si no, no te preocupes. Aún quedan dos horas-le recordó Sky. Flora asintió, y él le puso las manos en los hombros. Aquellas cálidas y fuertes manos, de venas marcadas.

-Siéntate, yo te llevo la cena-la tranquilizó él.

Flora se sentó en el sofá, y se alegró de tener un respiro. Llevaban tres horas trabajando sin parar, y la verdad es que unos segundos de pausa no le vinieron nada mal.

Sky le dio la pasta y la ensalada que estaba calentando ella y también le sirvió un buen vaso de agua.

-En mi nevera tengo vino… ¿te apetecería…?

-No hace falta, gracias-Flora bebió el agua lentamente, y luego incorporándose fue hacia su portátil. Por fin se encendía.

-¿Y bien…?-Sky observó expectante la pantalla de Flora.

Por suerte, solo se habían perdido las últimas diapositivas. Flora se puso a repetirlas, mientras Sky se ocupaba de terminar con la bibliografía. Ya eran las once. Pero aún había tiempo… a no ser que el campus les hiciera alguna jugada, claro.

-Joder, me cago en la puta-Sky tecleó con impaciencia.

-¿Qué pasa?-preguntó Flora nerviosa.

-Va lentísimo… a veces pasa, es porque estamos en la última planta-explicó el chico, tratando de mejorar la conexión a Internet.

-Yo casi he terminado-dijo Flora un rato después-yo… siento lo que ha pasado…

Sky dejó de teclear y la miró extrañado.

-¿El qué?

-Lo de la batería…

-Joder Flora, me habías asustado-dijo él, alzando una mano-eso ha sido un accidente. Por favor, no te preocupes.

-Vale…-dijo ella, aún arrepentida.

-¿Sabes qué? A mí también se me estaba quedando sin batería, pero como lo has dicho lo he puesto a cargar,

-No es verdad, lo tenías ya de antes-rio Flora-pero gracias.

-No te tendré en cuenta este fallo, tu historial sigue limpio-la picó Sky, y ella le dio una patada por debajo de la mesa.

A y media el trabajo estaba casi terminado. Los dos revisaron todas las partes una última vez, antes de enviárselas por correo mutuamente, ya que ambos tenían que subirlo todo en su entrega. El señor Gazidis era extremadamente puntilloso en esos aspectos.

-Vale, pues… vamos-dijo Sky, abriendo su campus-¿has visto? Todo dieces…

-Veo un seis por ahí-le picó Flora esta vez, señalando una de las entregas.

-Pero esta es de burocracia… el profesor es un mierdas…

-Ya, te tiene manía-dijo Flora arqueando una ceja. Sky la miró suspicaz.

-¡No te burles! Oh…-se quedó congelado. La entrega de sus trabajos no se subía.

-¿Qué pasa?-Flora le miró preocupada. Luego lo entendió-oh, vaya…

-¿El tuyo se sube?-preguntó Sky, quitándose las gafas y limpiándolas con nerviosismo.

-Pues…-Flora echó un vistazo a su ordenador-le queda un treinta por ciento.

-Mierda…-Sky levantó el portátil y miró hacia los lados-creo que deberíamos bajarnos a las primeras plantas…

-Espera… ¡ya!-Flora suspiró aliviada-se ha subido.

-¡Se me ha petao! ¡Se he petao!-Sky se llevó las manos a la cabeza y soltó una carcajada histérica-no puede ser.

-No…-Flora le cogió el portátil y miró la pantalla. Ya eran menos cinco, y la pantalla estaba blanca con aquella odiada rueda de "cargando" girando y girando.

-No puede ser-Sky se llevó la mano a la cara y se echó su sedoso cabello hacia atrás.

-Espera…-Flora recordó un truco que Marlo le había enseñado en uno de los trabajos que hicieron juntos. Igual funcionaba. Pulsó tres comandos, y la página se desbloqueó. Sky la miró con los ojos como platos.

-Y… ¿y eso?-dijo, sin poder disimular su asombro.

-Anótalo en mi historial-dijo Flora sonriendo-mira, está en veinte por ciento. Ya sube.

-Venga, venga…-Sky recuperó su portátil y lo observó nervioso. La entrega continuaba a la espera de subir al campus. Probablemente, además de la mala conexión estaba el hecho de que la página debía de estar saturada de trabajos subiéndose a última hora-vamos, vamos…

-¡Vamos!-exclamó también Flora dando un saltito, detrás suyo. Los dos vieron como subía. Treinta, cuarenta, cincuenta… noventa y nueve…

Subido.

-¡Síiiiiii!-Flora y Sky saltaron muy emocionados, mientras el reloj cambiaba de y cincuenta y nueve a las cero cero-¡Lo hemos conseguido!

Habían terminado el trabajo. Por fin.

¿Y ahora qué?

Sin pensarlo, Sky se volvió hacia Flora y la abrazó con fuerza. Ella se quedó paralizada. El cuerpo del chico emanaba calor (eso que tenía la calefacción puesta) y además sintió bajo la suavidad de la tela de su camisa sus fuertes pectorales presionándola una vez más.

-Ss…-ella quería decir algo, pero no sabía el qué. "Contrólate… tiene que marcharse"-pensó para sí.

-Muchas gracias-dijo el chico, separándose y mirándola radiante-eres la mejor.

Flora sonrió, cortada por el halago.

-Ya sabes que no. Es que me lo enseñó Marlo…

-Pero tú lo sabías, ¿no?-respondió él como si fuera obvio-y nos ha quedado un trabajo perfecto.

-Espero que el señor Gazidis piense lo mismo-dijo Flora, separándose al fin de Sky. Mientras respiraba muy hondo, comenzó a recoger los apuntes, dándole la espalda a Sky. Él se quedó tieso como un clavo en el sitio, mientras la observaba recogerlo. También estaba librando una batalla interior.

-"No puede ser tan difícil… igual, si le gustaría… no sé"-él sabía que a ella le gustaba otro tipo de chicos. Pero joder, en esas últimas semanas, a él era imposible que no le gustase otra chica que no fuese ella.

-Flora…-Sky la hizo volverse, y la tomó de las manos-te quiero… decir… que eres la persona más increíble que conozco.

Flora estaba paralizada. No sabía qué hacía. No sabía qué hacer.

-Yo… me alegra que me digas eso…-reconoció.

-Debí decírtelo hace años…-susurró Sky con voz muy grave. Flora notaba como su cuerpo estaba comenzando a excitarse, y temía que él de algún modo lo averiguara. Inconscientemente junto un poco las piernas, cerrándolas.

-Eso ya no importa Sky-le dijo Flora, comprensiva. Helia ya no estaba, ni Bloom. Ni ninguno de los otros. Ahora solo estaban ellos dos, cogidos de las manos, el uno muy cerca del otro. El rostro de Sky estaba muy cerca, y Flora se encontró una vez más rodeada de la fragancia del chico.

-No-admitió él-ahora solo importa una cosa…

Y diciendo esto inclinó levemente la cabeza, y la besó.

Fue muy extraño. Era la primera vez que lo besaba, pero Flora sintió que conocía aquel sabor de toda la vida. Era un sabor sorprendentemente dulce. Y muy, muy anhelado. El beso fue lento y suave, mientras las manos de los dos se entrelazaban, y Flora quedaba atrapada entre la mesa y Sky.

-Flora…-el chico había cerrado los ojos, y disfrutaba del contacto de sus labios, que poco a poco se iban descubriendo mutuamente.

Flora en cambio tenía los ojos abiertos, porque aún no había asimilado lo que estaba pasando. Pensaba toda velocidad, aunque cada vez le resultaba más difícil.

Recordó las palabras de Mirta: Sky se acostaba con todas las que hacía un trabajo. Ella no iba a ser la excepción para el rubio. Era solo eso, un juego. La estaba engañando. "O igual no..."- ¿Por qué iba a hacerlo? Ella sentía que él era sincero. ¿Por qué pensaba siempre que todo el mundo la intentaba mentir?

Se dio cuenta de que, mientras que Sky se estaba empleando a fondo en aquel tierno beso, ella apenas lo correspondía. ¿Y por qué no iba a hacerlo? Solo era un beso, aún no se había decidido nada. Y le gustaba como besaba Sky.

Así que finalmente le correspondió. Los labios de Flora pasaron por el inferior de Sky y luego el superior, mientras una de sus manos subía lentamente y le acariciaba el mentón. Él sonrió encantado al ver que ella le correspondía.

Continuaron con aquel beso, casto pero adulto, ahora sí ambos con los ojos cerrados, dejando que el tacto y el gusto les guiasen. Flora seguía sin poder creer que aquello estuviera pasando. Pero decidió que mientras durase, iba a disfrutarlo. Ya habría tiempo de pensar luego.

El beso se fue volviendo cada vez más apasionado, y unos minutos más tarde la lengua de Sky comenzó a deslizarse por los labios de Flora, en busca de su compañera. Él guardaba las apariencias, pero calculaba poco a poco, con la sobrada experiencia que poseía, como ir subiendo el nivel, hasta lo que él más deseaba. Tal vez era ir demasiado rápido. Pero él no deseaba nada menos. Lo que hasta las once y cincuenta y nueve parecía impensable era ahora a las doce en punto posible. Y Sky pensaba sacarle todo el partido del que fuera capaz.

La temperatura de Flora fue ascendiendo a la vez que lo hacía la intensidad del beso. Sus lenguas comenzaron a acariciarse, y las manos de Sky se posaron en sus caderas, acercándola más hacia ella. Una de las manos del chico ascendió luego a su nuca, acariciándole suavemente el pelo. Flora también empezaba a soltarse más, como le había pasado en Halloween. Acarició la ancha espalda de Sky. Se acercó más a su cuerpo hasta que sus zonas íntimas volvieron a rozarse. Estaba muy, pero que muy excitada. Y él parecía acabar de empezar.

-Mmmmm… este es el mejor trabajo que hemos hecho, desde luego-bromeó Sky mientras sus manos volvían a la cintura de la chica-ven…

Antes de que Flora entendiera que pasaba, él la había aupado, y sus piernas estaban enganchadas en su cintura. Sky la llevó en brazos como a una niña hasta el sofá, y allí se sentó con ella encima. Como todo era una misma sala, cocina-comedor y salón, apenas tuvieron que moverse.

En el sofá, el largo y húmedo beso continuó un poco más, hasta que al fin se separaron. Sky se acercó al oído de ella, y le mordió levemente la oreja.

-Me gustas mucho Flora… ¿puedo darte más besos…?-preguntó roncamente. Ella sintió un escalofrío.

-Sí…

El beso pasó a ser pequeños picos, que se daban mientras reían. Sky comenzó en los labios, luego en las mejillas, y en el cuello. Allí se detuvo un poco, devorándola. A la vez, acariciaba sus brazos a través de la blusa de Flora. Poco a poco, la iba tocando por todas partes. Más que dos manos parecía tener veinte. Flora respiraba cada vez más pesadamente mientras Sky continuaba haciéndola, y ella acariciaba el rostro y el cabello del chico, aferrándose con mucha fuerza como si creyera que él fuera a desaparecer en cualquier momento.

-Tan dulce…-Sky la besó en la barbilla, y luego se separó, mirándola embelesado.

-Ss… sigue-pidió Flora, sin poder controlar su impaciencia, y Sky soltó una carcajada. Ella le miró enfadada, mientras él volvía a abrazarla y sus rostros se juntaban.

-No te preocupes, no pienso parar… como ves también soy bueno besando…

-En… engreído…

Sky sonrió triunfal. Por fin había encontrado algo en lo que era mejor que Flora. O al menos, tenía más experiencia. Así que continuó masajeándola a la vez que la besaba de todas las formas que sabía, cada vez más atrevidas, cada vez más sucias. Flora notaba como él iba a más. Se planteaba frenarle, pero nunca lo hacía. Todo lo que él le hacía, ella correspondía demostrando que le gustaba. Y así, Sky siguió comiéndosela poco a poco.

Las manos de Sky acariciaron su blusa y se la bajaron por los hombros con mucha suavidad. Y luego esas cálidas y grandes manos que a Flora tanto tentaban fueron directas a sus pequeños pechos, y tomándolos los comenzaron a masajear, posando el pulgar en el pezón y frotándoselo en círculos por encima aún de la tela del sujetador.

Aquello era demasiado para Flora, que estuvo a punto de emitir un gemido. Pero se contuvo. Ahora sí que estaba yendo demasiado lejos.

-S… Sky-dijo ella, deteniéndose un poco, y quedándose firme, aún sentada encima de él.

-Dime…-él ya sospechaba lo que iba a decirle, así que la besó nuevamente, para tentarla más.

-Yo no estoy segura…-susurró Flora. Él se acercó a su mano y besó uno a uno sus dedos

-¿Por qué no?-preguntó, sin detener su erótico masaje en las tetas de la chica.

-No somos pareja, y…

Sky la miró con sorpresa, y ahí sí se detuvo un poco.

-Yo creía que sí-dijo el chico, recostando un poco la cabeza en el sofá.

-¿Sí?-Flora era ahora la sorprendida.

-Si tu quieres… yo desde luego sí-dijo Sky. Luego se acercó más a ella, y apretó los senos con más fuerza, consiguiendo soltarle un agudo gemido-y si quieres que ahora… yo desde luego que también.

Flora dejó que Sky la besase nuevamente en el cuello mientras intentaba pensar. Ya había mantenido relaciones sexuales antes con Helia, sabía a lo que se enfrentaba y por supuesto tenía ganas de mantenerlas con Sky, de quién estaba segura además, iba a tener un trato muy distinto al que tenía con su ex novio.

Pero si Sky estaba dispuesto a ser su pareja, como él decía, debían empezar desde el respeto. Ella no era una cualquiera, no podía entregarse tan fácilmente, o la relación se cimentaría en una base errónea.

-Tal vez…-Flora se odió a sí misma por alejar la cabeza de Sky, que estaba besando su clavícula y descendiendo peligrosamente-… deberíamos tener antes una cita… conocernos.

Sky volvió a detenerse y la miró con sorna. Flora odiaba y amaba que él siempre encontrase tan graciosas sus tribulaciones. Aunque a ella le pasaba lo mismo cuando le veía a él agobiarse.

-¡Pero si ya nos conocemos! Hemos salido juntos mil veces, tú ya me has contado muchas cosas de tus padres, y de las Winx… aquí conozco a Neila, y tu sueño de llegar a tener tu propio jardín botánico…

Cada cosa que decía la acentuaba con un suave beso. Flora asentía lentamente, odiándose porque se estaba dejando convencer. Sky sin duda había aprovechado bien sus clases de política de aquel trimestre.

-Incluso sé lo de tu primera planta… esa rosa… crees que fue culpa tuya que se secara al olvidarte de regarla en verano…-Sky la tomó por las mejillas y la miró fijamente-siempre crees que es todo culpa tuya… pero no es así. Porque desde que te conozco, todo lo que has hecho… ha sido darte a los demás.

Flora no supo por qué sintió ganas de echarse a llorar. No de tristeza, si no de felicidad. Recordar aquella primera flor que había cuidado, y escuchar las palabras de Sky la emocionó. Necesitaba escuchar a alguien que le dijera que de verdad le importaba. Y que de verdad hacía las cosas bien. A veces sentía que era tan solo un desastre.

-Y ahora… el que necesita que le ayudes soy yo…-el fresco aliento de Sky le hizo cosquillas e el oído-porque necesito un polvo contigo como nunca he necesitado nada. Necesito follarte, Flora…

Ella intentó resistirse, intentó pensar, pero Sky la mordió el labio, despiadado, y, al igual que en Morphix, comenzó a darle lentas estocadas con su pene, ya en estado de erección, que bajo su pantalón rozaba las bragas de la chica.

El contacto del duro miembro de chico con su entrada fue demasiado para Flora, que ya no pudo evitar un gemido. Se llevó la mano a la boca, avergonzada, e intentó moverse para alejarse de Sky, pero él la sujetó con los brazos y siguió moviéndose bajo ella, haciendo que sus intimidades se rozasen cada vez más profundamente. Flora, notando arder su bajo vientre, suspiró devastada mientras los besos se reanudaban, y poco a poco fue produciendo gemidos rítmicos, al compás de las embestidas de Sky.

-Nno… no sé…-ella intentaba razonarlo, tal vez si lo hablasen podrían llegar a un punto intermedio, pero Sky la tapó la boca, y comenzó a moverse con más fuerza, haciendo que la masturbación llegase a su punto álgido. Flora sabía que no le quedaba mucho para culminar, pero entonces él bajo el ritmo y fue parando lentamente. Ella le miró con sorpresa.

-Aunque…-Sky tenía una expresión lobuna en su rostro-si no quieres seguir… lo entiendo…

Flora temblaba, acalorada y despeinada tras el inapropiado repaso que él le había dado. Sky echó las manos hacia atrás y apoyó la cabeza en ellas. La miró con expectación. Flora titubeó. No esperaba tener que verse en una elección así.

¿Y si lo hacía?… ¿y si no…?

Sus carnosos labios se fueron abriendo poco a poco, como el capullo de una rosa. E inclinándose hacia Sky, le besó suavemente. El chico disfrutó del sabor y aprisionó la lengua de Flora entre sus labios. Los dos se acariciaron el rostro mientras sus lenguas se entrelazaban nuevamente, sellando el pacto. Ahora sí que no había vuelta atrás.

-Eres mía, Flora…-dijo Sky, y volvió a tomarla en sus brazos, con mucho más ímpetu que antes. Esta vez no la llevó enganchada a él, si no totalmente recostada, como lo hacen los matrimonios clásicos cuando entran en su lecho la noche de bodas.

Pasaron al dormitorio de Flora abriendo la puerta de una patada. Ella miró a Sky, que estaba visiblemente excitado. Se habían acabado las cursilerías. Ahora iba en serio.

La cama, con un edredón de flores, y la lamparita con forma de farolillo chino, le daban un aspecto acogedor al cuarto. A parte de la cama había un armario de ropa, pero había sitio para poco más. Tampoco necesitaban mucho más.

Sujetando a Flora con un brazo, Sky tiró los peluches de la cama con violencia, y luego la recostó en ella, besándola muy apasionadamente mientras le sujetaba las muñecas y se las colocaba encima de la cabeza.

-Ten cuidado con mis cosas…-le pidió Flora cuando él agarró un osito de peluche que no había caído con el resto y se dispuso a lanzarlo.

-¿Te preocupa el osito?-se burló Sky, poniéndoselo en la cara.

-¡Ssí!-protestó Flora. Sky lo cogió y se lo metió dentro del pantalón, de forma que solo la cabeza del peluchito sobresalía. Entonces fue acercándoselo a Flora a la vez que movía las caderas en un sensualizado baile.

-¡Para!-rio ella, cuando la suave cabecita del osito empezó a acariciarle el rostro. Sky siguió bailando a la vez que el osito pasaba por toda la cara de Flora, y se detenía en sus labios. Ella exhaló un fuerte suspiro.

-Eres un payaso-le dijo finalmente

-Pero estás mojadísima por mí-se burló Sky. Arrojó al osito contra la pared, y luego volvió a atacar a su presa. Flora le miró con incredulidad y deseo. Sky se dio cuenta, y se quedó colocado encima de ella, que tumbada boca arriba estaba totalmente indefensa a su captor.

-La mejor de la clase… ¿está asustada? ¿La número uno tiene miedo del segundón?-preguntó cruelmente. Empezó a desabrocharle los botones de la blusa, dando fuertes tirones al hacerlo.

-¡Ppara!-pidió Flora, per estaba claro que lo disfrutaba. De todas formas, empezaba a estar harta de sus provocaciones. Si lo que Sky quería era que ella intentase superarle en el sexo ella le demostraría que no era ninguna niñita indefensa. Como hacía siempre que la subestimaban.

-Dame esa puta falda-ordenó Sky con agresividad, tirando de la falda plisada de Flora. Ella pataleó un poco intentando resistirse, pero él se la bajó y la lanzó junto a los peluches. La blusa no tardó en ir al mismo sitio.

Ahora Flora estaba en ropa interior, e incorporándose un poco consiguió alejarse de Sky, abrazando una almohada, muerta de vergüenza. ¡Era Sky! Llevaban yendo a clases juntos desde primero de la ESO. Siempre habían pasado un poco el uno del otro, hasta ese año ¿Quién les iba a decir que acabarían así cuando tenían doce años? Desnudos, excitados, haciendo cosas de mayores… y a punto de hacer mucho más.

-Ooooh no, no te tapes, quiero ver más-Sky la obligó a dejar la almohada, contemplando bien el sujetador celeste que llevaba Flora-…quiero ver todo lo que es mío.

Flora se retorció un poco, aunque terminó por rendirse, sumisa. Sky empezaba a sospechar que todo aquello era teatro. Y era un poco verdad. La chica no estaba del todo convencida, pero disfrutaba con la insistencia de él. Con su deseo, y con aquellas malas palabras. Quería que fuese duro con ella, que cumpliera todas aquellas impropias fantasías que llevaba meses imaginando, muy a su pesar.

-¿Y qué escondes ahí abajo? Mmmmn, un buen felpudo, como a mí me gusta-le metió la mano derecha bajo las bragas y empezó a acariciarle la vulva con sus dedos, enredándolos en su monte de Venus-yo en cambio estoy depilado, lo hice pensando en ti…

-Ya… lo tenías planeado, ¿verdad?-gimió Flora agarrándole de la camisa y retorciéndose como una serpiente cuando él la penetró con uno de sus dedos y empezó a moverlo con gran maestría. Primero hacia la derecha, luego hacia la izquierda. La sensación era incomparable. Después fueron dos dedos, y Flora gimió más fuerte que todas las anteriores veces.

-Pues sí… sabía que no te resistirías… eres predecible-comentó el chico con arrogancia, mientras seguía masturbándola y empapándose en sus jugos vaginales-¿sabes cuanto tiempo llevas volviéndome loco, Flora? ¿Sabes cuántas veces te miraba en clase y deseaba desnudarte y hacértelo ahí mismo, en la mesa, aunque estuvieran mirando todos? No tienes ni maldita idea de lo que me has hecho pasar estos meses. Y en Halloween…

-Yo también… pensaba en ti-reconoció ella, cerrando los ojos y dejándose llevar por el placer. Tenía que admitirlo, él sabía bien lo que hacía. Lo estaba disfrutando de lo lindo.

-Entonces… ¿te gustaba antes?-preguntó Sky, por un momento detuvo sus dedos y la miró muy contento.

-Ssí…-admitió Flora. Ya no le avergonzaba tanto reconocérselo. Aunque claro, a esas alturas-…desde que nos reencontramos ha sido… distinto.

-Sí que lo ha sido. Pero no te gustaba como tú a mí … tú no te masturbabas gritando mi nombre, asustando a tu compañero de piso. ¿O sí lo hacías?

Cambio de posición, y llevando su boca hasta su vulva empezó a lamerla como si fuera una sandía. Un lengüetazo, luego otro, y otro más. La cara se le empapó de fluido, pero eso no le detuvo, solo le puso más y más caliente.

-Te tocabas el coñito y pensabas en ese chico malo que pasaba de ti… ¿gemías por las noches deseando que yo viniera a calmarte tus ansias follándote?

-Nn…

-¡Dime la verdad!-exigió Sky, y entonces empezó a comérsela con avidez, ya sin separar los labios de su cavidad vaginal, con un lengueteo continuo y despiadado. Slurp, slurp. Flora pataleó, indefensa, y exclamó finalmente.

-¡Ssí! ¡Sí que lo hacía! ¡POR FAVOR…!

-Aaaaaah…-Sky continuó hasta que Flora se corrió y quedó exhausta, tirada en la cama. Él chico se alejó y se limpió un poco la boca, de donde le caían hilos líquidos.

Flora se encogió, recolocándose las bragas y el sujetador, cortada. Intentó razonar con él una vez más.

-Escucha yo… te… me gustas, Sky pero… yo ahora no puedo, no… no sé si es buena idea…

-Voy al baño a limpiarme un momento y ahora seguimos-dijo Sky, pasando totalmente de ella y saliendo del cuarto.

Flora echó un vistazo a su fuerte trasero marcado en el pantalón. Las chicas siempre pensaban en él, y ella no era una excepción. Quería tocarlo, hundir sus dedos en él, incluso besarlo. También quería besarle a él por todo el cuerpo. Y sentir eso que ya se le marcaba en el pantalón, deseoso de salir a dar una vuelta.

Escuchó la puerta del piso. Parecía que él había salido. ¿Qué se proponía?

Desvió la mirada hacia los peluches que estaban en el suelo. Se alegró de que la falda tapase la mayoría, porque sentía que la juzgaban con sus ojitos de botón.

Las dudas ya eran pocas. Pero aún así vacilaba. Si lo hacía, se estaban comprometiendo, y de eso no estaba segura. ¿Además qué garantía tenía de que él fuera a quedarse luego? ¿Y si era algo pasajero, como lo de sus otras compañeras?

"¿Y si da igual?"-pensó una voz en su interior. Una oportunidad así era lo que llevaba meses soñando. ¿Por qué no usarla, ahora que la tenía?

Dio igual, porque en ese momento sus pensamientos desvanecieron al entrar el chico nuevamente en el cuarto. No había tardado en regresar de su piso, y antes de volver al dormitorio se había quitado toda la ropa, por lo que ahora estaba completamente desnudo.

Se quedó apoyado en el marco de la puerta, de brazos cruzados, mirándola con una sonrisa depredadora. Flora se quedó de piedra. Era más musculoso de lo que ella había supuesto. Su piel pálida parecía dura como el mármol. Y su… era grande, y estaba tieso, listo para hacerla sentir como nunca nadie lo había hecho.

-Oh, no…-gimoteó Flora retrocediendo un poco. Ya no había nada qué dudar.

-Oh, sí…-Sky gateó por la cama persiguiéndola hasta acorralarla, y tomándola por las mejillas la besó de nuevo. Volvieron a los besos y las lenguas un rato, pero ahora sus cuerpos se rozaban y Flora notó el húmedo glande de Sky posarse en su tripa varias veces. Cada vez que eso ocurría, sentía que le ardía la piel. Con Helia nunca había tenido prácticas tan obscenas.

Hubo un momento en que se quedó mirando su pene, hipnotizada por él. Era grande, quizás un poco menos que el de Helia, pero no por eso dejaba de estar bien.

-¿Te gusta?-preguntó Sky, que se había recostado apoyando la cabeza en una mano, y disfrutaba de verla así de concentrada en su polla. Flora no lo había hecho intencionadamente, y se quedó bastante cortada al darse cuenta de que la había pillado.

-Tócalo, vamos…-él la obligó a desplegar una de sus manos y tomarlo. Luego hizo que le subiera y le bajase el prepucio rápidamente-Oooooh, sí… sí, no lo haces mal para ser una principiante… sigue, por favor… ¡sigue!-pidió, echando la cabeza haca atrás, complacido.

Flora siguió hasta que le tumbó totalmente en la cama, y sentándose encima de sus piernas siguió haciéndole la paja mientras él gruñía complacido disfrutando del tacto con los ojos cerrados.

-Oooooh… vas a ganarte otro diez, guapa…

-No te pases-le advirtió ella, y aceleró la marcha, de forma que al chico se le escapó un gemido más agudo de lo que le hubiera gustado, sorprendido por aquella nueva electrizante ola de placer.

Flora nunca había hecho aquello, y no tenía mucha idea de cómo funcionaba el placer masculino, solo que si hacía un rato eso, terminaría por pasar lo que les pasaba siempre (a veces demasiado pronto).

Así que siguió así, cada vez más rápido, disfrutando de los ronroneos del complacido Sky, hasta que él alcanzó el orgasmo. Él no la avisó, y el chorro de semen estuvo a punto de darle en la cara, dejándola desconcertada y bastante molesta. Sky rio, y acercando su rostro le dio varios suaves besos de cariño.

-Era una broma, no te enfades. Es que… dominarte me pone… me hace sentir… liberado…

-Así que eso te gusta…-dedujo Flora con perfidia.

-Sí.

-¿Y si yo te domino a ti?-preguntó, liberándose del sujetador, última prenda que le quedaba. Sky abrió los ojos como platos. Aquellas pequeñas y morenas tetitas, ahora hinchadas por la excitación sexual. Parecían tan dulces y apetecibles…

Flora se las acercó y dejó besarlas. Se las pasó por la cara de forma sucia, le metió ambos pezones en la boca mientras se las apretaba.

-Oh sí… ooooh… eres una cerda… ¡Oh! ¡Eres una cerda!

-No vuelvas a hacerme eso, ¿vale? No me ha gustado nada…-dijo Flora, tumbándolo y poniéndose encima. Entonces le apartó las tetas, y como él estaba tumbado, no conseguía llegar a ellas.

Sky estiraba el cuello desesperado por chupar y besa esas tetas nuevamente, pero Flora no se lo permitió. La joven aprovechó para acariciarle su musculoso torso (¿cómo podía ser todo su cuerpo tan duro?) y también las piernas, cerca de los glúteos

-Y si te crees que eres aquí el que manda, estás equivocado, ¿entiendes? …-le increpó Flora, desafiante.

Sky suplicaba como un niño más de aquellos pechos, y Flora terminó por concedérselos, mientras ella misma emitía gimoteos de satisfacción al sentir la boca de él succionándole los pezones. Podían desmelenarse lo que quisieran. En la residencia de estudiantes no estaban sus padres ni sus amigos, y ambos "chicos perfectos" podían al fin dejar de serlo y convertirse en amantes, en animales, que se consumían el uno al otro. Podían hacerlo bien o hacerlo mal, ya no importaba. Y los dos sabían que su pareja lo entendía perfectamente.

-Así que…-continuó Flora- sé más amable, porque tenía una impresión mucho mejor de ti de la que tengo ahora…

Acentuó cada palabra inclinando la cabeza hacia él y dándole un profundo beso. Sky rio al escuchar aquello. Flora no se daba cuenta, pero había vuelto a caer en su trampa. Ella estaba sentada encima de él, que yacía tumbado. Pero el culo de Flora estaba peligrosamente cerca de su miembro.

-Y si tú… OH!-ella ya no pudo seguir: el pene de Sky acababa de rozar nuevamente su delicada vulva, pero esta vez no había ninguna maldita ropa que los separase.

-Jejejeje-rio Sky mientras la torturaba haciendo que la punta de su polla casi entrase, pero nunca lo hiciera-he traído unos condones de mi piso, ya que tú no tienes, Flora.

-¿Y…?-ella le miró impaciente. ¿A qué estaba esperando?

-Pero no sé…-Sky se incorporó y la envolvió en sus musculosos brazos-tú mandas… no me atrevo a hacer nada que pueda no gustarte…

Flora le miró furiosa. Él quería que le suplicase, como ella le había hecho hacer. Pero no iba a permitírselo. El pulso entre los dos era cada vez más duro, pero ambos querían más, y más…

-No sé… qué podría gustarme…-susurró Flora, y bajando un poco sus caderas, hizo que fuese su vulva la que rozase el pene de Sky, y no al revés. El chico se mordió los labios mientras apretaba los nudillos e intentaba contener sus ganas.

-Igual no estabas a la altura…-susurró Flora, y a la vez que volvía a besar la polla de Sky con su vulva, le puso las manos en la boca y dejó que el chupara sus dedos-igual me defraudabas… hasta ahora no estoy muy impresionada…

-¡Ah, no?-rio Sky. Flora negó con la cabeza lentamente, aunque en sus ojos el chico veía la verdad-… muy bien… a la mierda.

La apartó hacia un lado y fue hacia el preservativo, que abrió de un tirón. Flora le miró colocárselo, sin poder ocultar su morbosa curiosidad. El cuerpo de los chicos era algo tan raro…

-Sky…-ella quiso hablar cuando él se acercó a ella, pero el chico estaba poseído por unas ganas incontenibles. En unos segundos, Flora tenía las piernas rodeando su cintura, y a Sky encima una vez más.

Sky fue penetrándola poco a poco, hasta que se sintió cómodo en su interior. Flora le miró: con el cabello rubio pegado al rostro, sudando y con una expresión muy concentrada en el rostro.

-¿Quién es el que decías que manda?-preguntó Sky con voz gutural, y empezó a moverse al compás de sus caderas. Flora cerró los ojos, aquel placer era superior a todo lo que habían hecho antes. Sky primero fue despacio y cada penetración era más profunda y deliciosa que la anterior.

-Aaaaaah…-gimió Flora, complacida. Estaba disfrutando de aquel maravilloso sentimiento, cuando él la obligó a incorporarse. Sentados ambos sobre la cama, ella ahora encima de él, siguió dándole fuertes estocadas mientras abrazándola le comía las tetas y la manoseaba.

-Ah… Sky… ¡AAAAh! ¡Sky!

-Cállate puta, o lo haré más fuerte-la amenazó él. Movía las caderas a una velocidad endemoniada, cada vez más rápido, y no daba signos de ir a bajar las marchas. A la vez, pasaba la lengua alrededor de uno de sus pezones y luego lo mordía-eres una puta listilla… pero estás tan buena… joder… no puedo vivir sin ti… eres… increíble.

Flora gimió encantada con esas palabras, y luego empezó a moverse también hasta que ambos fueron al mismo compás. Sus lenguas se juntaron mientras los dos sudorosos amantes apenas discernían quién era el uno y el otro.

Al rato, Sky la tumbó en la cama y levantándole las piernas se las colocó en los hombros, y la folló como un animal, sin dejarla un segundo de clemencia.

-No vuelvas a faltarme al respeto, ¿entiendes? O te castigaré tan fuerte que no podrás sentarte en un mes…

-Aaaaah… castígame… ha hazlo-pidió Flora, con el rostro y el pecho colorado, y poseída por el placer.

-¿Quieres que te castigue? ¿Te gusta que sea duro?-él paró unos segundos. Flora siguió moviéndose, arañándole la espalda y deseosa de que él lo retomara también.

-¡Oooooh! ¡Sí! ¡Vamos, hazlo!

-¿Quieres que te lo haga más fuerte? ¿Si?-se burló él con malicia.

-¡Mmmsí!

-¿Sí?

-¡Vamos!

La cama traqueteó golpeando la pared una y otra vez, con tanta fuerza que Flora temió que fueran a partirse las patas. El joven Sky la tomó de la cabeza con las manos y la acercó a su rostro para poder saborear una vez más esos labios, aquellos labios carnosos de sabor a violeta a los que ahora siempre sería adicto.

Sky presintió que Flora se acercaba nuevamente al orgasmo al escuchar su respiración acelerarse, así que aumentó aún más el ritmo aullando por el esfuerzo, y finalmente ambos alcanzaron el clímax. Mientras gemían se miraron incapaces de creer lo que estaban haciendo. Flora cerró los ojos, avergonzada de que Sky la viese así de descontrolada, pero él la obligó a mirarle sujetándole la barbilla y la llenó de besos a la vez que poco a poco la excitación se iba rebajando.

Después de aquello, abrazados, continuaron besándose por un largo rato. Ella se sintió protegida en el cálido cuerpo de Sky, que era alto y grande, y sobre todo cariñoso. Después de la rudeza y el desenfrenado deseo sexual, aquellos últimos besos y cariños fueron mucho más suaves y tranquilos, mientras ambos iban serenándose y asimilaban al fin lo que entre ellos había pasado.

-Voy a por un piti… ¡quieres…?

-Por favor, quédate aquí-le pidió Flora, abrazándolo. Sky asintió, y besándola en la frente se tumbó a su lado. Flora apoyó la cabeza en sus duros pectorales, y ambos se quedaron mirando el techo de la habitación, en el que ella había pegado varias pegatinas de estrellas y constelaciones, para que pareciera el cielo de un campo abierto.

-Son las cuatro…-observó el chico mirando su rolex, única prenda de ropa que no se había quitado, a parte de sus pulseras.

-¿Mañana no me dijiste que tenías esa visita al Parlamento?-recordó Flora, incorporándose preocupada.

-Mmmm, que les follen-dijo Sky, que había cerrado los ojos con pereza-oye… ¿puedo dormir aquí, no…?

-Pues claro-Flora se giró y le empezó a besar en el cuello y los pezones a su nuevo novio-de hecho, pensaba…

-¿Qué?-Sky abrió los ojos y la acarició el rostro con cariño.

-Podrías venirte aquí… si quieres…

Sky la miró muy contento, y la acercó un poco más, poniendo ambas cabezas a la misma altura. Sus frentes quedaron pegadas, mientras las manos de Sky cogían las piernas de Flora y le daban suaves masajes.

-Me gusta la idea… nunca lo vamos a tener tan fácil…podemos vernos todos los días y… y me muero por follarte en cada rincón de esta casa.

-Tú sí que eres increíble-susurró Flora, excitada-la casa no es muy grande, ¿sabes?

-No importa… se puede ser creativo-respondió Sky. Su voz había vuelto a bajar tres tonos. Eso no auguraba nada bueno-Flora…

-Dime… Sky-dijo ella pasando sus uñas por la mandíbula del chico de forma que le hacía cosquillas.

-¿Vamos a por la segunda ronda?

Flora sonrió. Se sentía feliz, muy feliz. Y así mientras Sky la tumbaba encima suyo y comenzaba a tocarla nuevamente de formas que ella jamás habría podido imaginar, se dio cuenta de que su vida acababa de cambiar. Ya había empezado un nuevo periodo con la universidad, los nuevos amigos… pero aquello era totalmente distinto.

Se preguntó por un momento a dónde le llevaría al final. Pero luego se dio cuenta de que no le importaba. Estaba viviendo ese momento. Y vaya si lo iba a aprovechar.


Para aquellos lectores que esperabais el lemmon pues... ¡al fin llego! Y no me he quedado a medias tintas. Pero esto es solo el principio... ¿a dónde derivará la relación entre nuestros protagonistas? ¿Creéis que Flora ha hecho bien o mal? ¡Dejadme un review con vuestra opinión, y me sentiré mejor aún que Flora y Sky!