CAPITULO 11. VERANO

El mes de febrero casi terminaba augurando también el fin del frio invierno. Las semanas se hacían cada vez mas lentas en la vida de Kagura, los días habían perdido un toque de diversión y ahora se sorprendía a veces recordando con nostalgia, y de vez en cuando, una lágrima escapaba de sus ojos. Durante este tiempo la joven Yato había luchado contra lo que sentía tratando que los demás no se dieran cuenta de su tristeza, aunque era una tarea difícil ya que a diario estaba acompañada por Gintoki y Shinpachi durante sus horas de trabajo.

Sin ella percatarse el par de hombres sabía que algo pasaba con ella mas no habían querido tocar el tema, o no sabían como hacerlo correctamente. Lo único que Gintoki conocía es que la Yato actuaba así desde aquella vez en el templo. De seguro algo paso entre ella y Hijikata pero al ver que la supuesta "relación " incipiente de estos no había crecido más alla de esa conexión decidió ignorarlo. El sabía que en cualquier momento al igual que todo ser humano Kagura experimentaria el conocido 'Primer amor' y la decepción que la mayoría del tiempo lo acompaña.

Sin embargo verla así le dolía al peliplata, si pudiera evitarle tales sentimientos haria cualquier cosa. También pudo notar que el amigo Natsu se había vuelto un poco más insistente en su intento de cortejarla percibiendo en varias ocasiones como la incomodaba, o ella trataba de evitarlo sin que se diera cuenta. A veces la visitaba en la Yorozuya, otras veces insistía en llevarla a su casa. El samurai sabía más que cualquiera que Kagura no se dejaría amedrentar por él ni por nadie, mucho menos por un mocoso con las hormonas revueltas, el único daño que quería evitarle era a su corazón. El sabía más que nadie que ese tipo de heridas jamás terminan de curarse, por más que cierren el pequeño aguijonazo doloroso haría presencia cuando menos uno se lo esperara. Kagura era una chica fuerte, más era vulnerable en lo que a los temas de corazón se refiere al ser la primera vez que experimentaba eso.

En algunas ocasiones Gintoki se maldecía a sí mismo por tan solo pensar que hubiese preferido mil veces a Hijikata al lado de Kagura que a Natsu. Aunque le costara admitirlo sabía que el vicecomandante había sido respetuoso con ella tanto en su manera de acercarsele como en su amistad durante su estadía en el Shinsengumi. En algunas ocasiones Kagura le había comentado algunos de los acontecimientos en el lugar, durante las cuales el solo se concentraba atentamente en sus historias tratando de dilucidar más sobre su comportamiento con Hijikata.

Por su parte Kagura se encontraba un poco más animada al acercarse el matrimonio de Otae con Kondo. Durante esos días de marzo mientras ayudaba a su amiga y casi hermana no podía sino alegrarse por ella. Sabía que esos dos serían muy felices y no podía esperar para ver eso. Ella siempre había recibido el apoyo incondicional de Otae por lo que sentía que lo correcto era ahora hacer lo mismo. Además le ayudaba a no acongojarse pensando en aquel día en el templo y la conversación con Hijikata.

Era un hermoso día de marzo de inicios de primavera cuando el momento tan esperado había llegado para la pareja luego de la exhaustiva preparacion inherente a este tipo de evento.

-Anego te ves hermosa- Comentó alegre la Yato mientras admiraba la radiante blancura del Shiramuko. Al igual que la ceremonia, la vestimenta estaría marcada por la tradición.

-Gracias Kagura-chan. Estoy tan nerviosa. Espero no topezarme y haga caer mi wataboshi o algo así.- Mencionó la novia ruborizada.

-Tranquila, todo saldrá perfecto y será hermoso.- Dijo suavemente mientras sostenía sus manos tratando de calmar a su amiga.

La familia y amigos más cercanos se encontraban preparados en el templo donde ya daba inicio la ceremonia esa mañana. Al no estar los padres de los novios presentes, le habían solicitado a Otose que entregara a Otae y a Matsudaira que acompañara a Kondo, quienes habían aceptado amablemente.

Unos minutos después pasaron al acto más importante y tradicional de la boda, el San Sakudo. Luego de compartir el intercambio de sake la ceremonia llegaba a su fin, mientras los invitados caminaban en una procesión detrás de los novios hasta el lugar donde se harían la foto familiar.

Kagura caminaba junto a todos a través del patio mientras su mirada se encontraba con la espalda de Hijikata. El color blanco y negro de su traje lo hacía lucir tan sobrio y apuesto como siempre. Era muy difícil lograr verlo como amigo, a pesar de que lo había intentado.

Durante esos últimos meses se habían vuelto a hablar casualmente por teléfono, o coincidían en casa de Otae, e incluso un día quedo estupefacta al llegar a la Yorozuya encontrandolo en la sala de pie. Nunca supo porqué fue hasta allí o qué había hablado con Gintoki. Además de que él no queria decirle, Hijikata se fue tan pronto ella llegó. Sólo se saludaron unos segundos en esa ocasión.

El pelinegro de vez en cuando cruzaba miradas fugaces con ella a lo largo del día y le sonreía cordialmente, aunque en su interior ella deseaba más. Era muy hiriente mantener esa distancia entre ambos y actuar como si nada. Además de eso el estrés de evitar constantemente a Natsu le estaba pasando factura y en ocasiones se encontraba muy irritable; sobre todo cuando el chico le hacía pequeños reclamos celosos si la veía conversar con Yodo o Shinpachi. Eso le provocaba una gran rabia y el deseo de estamparlo contra una pared con una patada en sus costillas, pero sólo penso que en algun momento el se hartaría y se cansaría dejándola en paz.

La ceremonia tradicional no fue muy larga, solo duró unos 20 minutos. Ya en la recepción, la hermosa novia se cambió de vestimenta, mientras Kondo mantuvo su montsuki. La reunión transcurrió sin inconvenientes a pesar de que Natsu se habia aparecido en la fiesta invitado por Otae. Kagura no había querido molestar a Otae contándole la incómoda situación que estaba viviendo con el chico ya que se encontraba muy enfocada con lo de su casamiento, por lo que la ojiazul no podía reclamar nada y por ende trató de ignorar la presencia del chico en la fiesta.

Algunas personas se retiraban del lugar mientras ella se encontraba indagando con su mirada y buscando a cierto vicecomandante, se moría por hablarle y se conformaba con solamente saludarlo y ver su sonrisa. Tratando de evitar al resto caminaba concentrada y de pronto chocó con alguien a las afueras del recinto.

-Lo siento mucho, perdone... ¡¿Natsu?! disculpa, no te vi.

-No te preocupes. Te andaba buscando...- Dijo sonriente.- Kagura-chan hoy estás muy hermosa.

-G-gracias.- respondió solamente. - No sabía que vendrías a la recepción.

-Ah, Otae me invitó hace unos días. Últimamente estás un poco esquiva, por eso no te había dicho. Esperaba que no me evitaras hoy también.

Kagura sólo lo miró sin saber que decir y luego desvío su mirada hacia otro lado, pensando en como escabullirse de esa situación .

-He estado ocupada.

-Supongo que también lo estabas ahora, antes de encontrarnos. Parecía que buscabas a alguien.

-Eehh, sí buscaba a alguien. Pero ya no importa, mejor me retiro por hoy.

-Entonces te acompaño a casa.

-No, Natsu. Ya pedí un taxi. - Mintió.- Es un taxista de confianza ya he viajado varias veces con él. No tienes de que preocuparte. Además yo sé cuidarme sola.- Dijo nerviosa, suficiente tenía con que supiera donde vivía, ¡cómo se arrepentía de eso!.

-Últimamente no me respondes los mensajes. Ahora ni me dejas acompañarte a casa.- Prosiguió él en un tono reclamatorio.

-Escucha bien Natsu, no es necesario que estes husmeando donde quiera que voy, ni escribiendome a cada momento. Es cierto que somos amigos pero hay que poner límites.- Dijo finalmente enojada.

-Kagura no sé si lo has notado pero... yo no quiero que seamos solo amigos, pensé que yo te gustaba.

-Aggh. ¿Pero qué dices? En ningún momento te he ofrecido algo más que mi amistad. O te conformas con eso o con nada.

-Eres un poco ilusa Kagura... me dices eso porque esperas que alguien más sea el que se acerque a ti. Alguien como el vicecomandante del Shinsengumi, ¿cierto?. Apostaría cualquier cosa a que le buscabas a él cuando nos encontramos.

-¡¿Qué?! ... Eso no te incumbe. No tiene porque importarte lo que haga ni con quien.

-Ese tipo no se fijaría en ti, Kagura. Ese tipo de hombres solo se preocupan por su trabajo, jamás pensarían en tener una relación amorosa con alguien. Si solo quiere relajarse un poco de seguro debe ser un cliente asiduo en Yoshiwara. Es mejor que bajes de esa nube.

-Eres bastante audaz Natsu. ¡Deja de hablar mierdas de él o te partiré tu asquerosa boca!.- Gritó realmente molesta.

De repente Natsu se aproximó bruscamente tomándola lo más fuerte que pudo de sus brazos. Sabía que no era rival para ella pero por lo menos intentaría sacarle un beso. De seguro no saldría ileso esa noche.

✳️✳️✳️

Un ansioso Hijikata merodeaba en los pasillos del lugar donde se realizaba la recepción, ya la fiesta terminaba y tenía un buen rato sin ver a Kagura. Sabía que no se había ido ya que aún no se despedía de los recien casados. Para calmarse decidió salir y fumar un poco, se acercó a un enorme árbol de cerezo que se encontraba en el jardín y apoyó su espalda en el tronco. La brisa era un poco fría pero tranquilizadora. Mientras buscaba en sus ropas su encendedor y un cigarrillo no pudo evitar escuchar a un par de voces cerca de allí. El pelinegro trataba de entender lo que hablaban y el tono de ambas voces seguía subiendo, unos segundos después reconoció la voz de la Yato y no dudó en acercarse.

Al recorrer unos metros pudo verle frente a Natsu. Por la conversación parecía que estaba molesta con el tipo, ahora no sólo era él quien no lo soportaba. Parecía que estaba reclamándole algo a Kagura. ¿Con qué derecho?.- Pensó.

Hijikata decidió escuchar la conversación un poco más sin dejarse ver. Por lo menos no aún. Sabía que Kagura podía cuidarse muy bien, nadie que la conociera se atrevería a hacerle nada. Mucho menos ese enclenque. Necesitaba entender lo que estaba pasando. Al parecer lo que había hablado con Gintoki aquella tarde no era algo para ignorar.

Al escuchar como el hombre le decía a Kagura que la quería como más que una amiga, la sangre de Hijikata empezó a hervir, ni siquiera sus amados cigarrillos lo calmarían ahora. Pero peor fue cuando escucho las líneas siguientes de esa irritante conversación.

-Ese tipo no se fijaría en ti, Kagura. Ese tipo de hombres solo se preocupan por su trabajo, jamás pensarían en tener una relación amorosa con alguien. Si solo quiere relajarse un poco de seguro debe ser un cliente asiduo en Yoshiwara. Es mejor que bajes de esa nube.

-Eres bastante audaz Natsu. ¡Deja de hablar mierdas de él o te partire tu asquerosa boca!.- La escuchó gritar muy molesta.

Tan pronto como escuchó eso solo apretó con fuerza sus puños, y al instante vio como ese repelente se acercaba a Kagura tomándola buscamente por los brazos. Inmediatamente se le olvidó dónde estaban, su puesto en el Shinsengumi, y la fuerza bestial de la Yato. El solo quería cortarle el cuello a ese tipo. En ese momento era solo un hombre queriendo defender lo que más quería.

Mientras Hijikata se acercaba corriendo Natsu unió su boca a la de Kagura súbitamente, uniéndose en un violento beso que solo duraría un par de segundos. Tan pronto se apartó Natsu sentía en su instinto el alejarse de ahí. Durante todo ese momento había sostenido fuertemente los brazos de Kagura. Si fuese cualquier otra chica de seguro habría gritado del dolor. Ella simplemente lo veía con la mirada más asesina posible, quizas solo por simple lástima no había reaccionado instintivamente y asestado un puño en su asquerosa cara, pero le había robado su primer beso. Eso era lo peor, en todo caso ella había reservado tan importante ocasión para alguien más. Jamás se había imaginado que el idiota frente a ella haría algo así. Se sentía tan molesta que ya no dudaba, lo mataría de seguro.

Kagura lo empujó haciendo que él la soltara y cuando estuvo a punto de lanzar un derechazo vio como un borrón negro y blanco golpeaba el rostro de Natsu. Al instante reconoció a la persona frente a ella, ahora su espalda era lo único que podía ver. Unos segundos despues pudo observar a Natsu sangrando en el suelo.

-Agradecele a los dioses que fui yo quien te golpeó y no ella, maldito.

-Hijikata tú... ¿Viste todo?.- Preguntó Kagura con un rostro angustiado.

El solo asintió . Ahora que lo había golpeado se sentía tan bien, ese golpe había drenado su rabia y frustración aunque no por completo.- Pagarás las consecuencias idiota. Jamás te quedarán ganas de volver a tocarla y mucho menos de volver a poner esa asquerosa boca en ella.- Amenazó con la mirada más afilada que pudo.

Hijikata sacó su teléfono rápidamente. Mientras se acercaba a Kagura.

-Yamazaki ven rápido al jardín de la recepción. Cerca del estanque.

-Hai.

Un par de minutos más tarde vio como Yamazaki se acercaba.

-Hijikata-san, que sucede.

-Yamazaki llévate a este hombre arrestado al cuartel, bajo los cargos de acoso y asalto. Solo esos por ahora. Aunque me aseguraré de que hayan otros más.- Yamazaki sólo miró a Natsu intentando incorporarse en el suelo y asintió ante la orden del Viccomandante. Solo con verlos allí se imaginaba lo que había ocurrido.

-¡No me jodas!.- Gritó Natsu.- ¿Por qué me pondrían esos cargos? yo no le he hecho nada. Primero me mata ella antes que yo la lastime.

-¿Estás seguro que no has hecho nada?. Vi como la agarraste a la fuerza y como la besaste sin su consentimiento. Además ya estoy al tanto de tu acoso hacia Kagura los últimos meses. No sé como pudo tolerarte, al contrario de ella yo no soy tan paciente.

Natsu se sintió acorralado, la realidad lo golpeó de repente dejándole ver que había actuado de la forma más incorrecta con Kagura. De seguro ella no le perdonaría tal hecho y jamás volvería a verla. No pronunció más palabras y Yamazaki lo sacó del lugar esposado.

-¿Estás bien? - Preguntó Hijikata sosteniendo con delicadeza los hombros de Kagura al ver que la chica frotaba sus manos donde la sostuvo Natsu.

-Ehh, sí. No es nada grave. Quizás tenga alguna marca pero nada de importancia. Por cierto, Gracias por intervenir. Aunque no era necesario. Pero tenías razón, si lo hubiera golpeado yo quizás no estuviera respirando ahora.

-No hay de que. Quisiera decirte que actúe frívola y racionalmente pero eso sería mentir. Cuando escuché su pelea y vi como te sostuvo la rabia me poseyó por completo y mucho más cuando te beso. Me hubiese gustado golpearlo más pero no hubiese sido lo mejor. Sería una lástima arruinar este día.

-Si. Tienes razón. Espero que con eso no siga molestando. De pensar que se aparezca nuevamente por mi casa o por la Yorozuya me estresa mucho más.

-Sí. Lo sé, yo... me siento culpable por todo esto.

-¿Qué dices?, tu no tienes la culpa de nada. El que enloqueció fue él. Es un adulto y sabía lo que hacía.

-Si, pero recuerdo que en un par de ocasiones te aconsejé que te fijaras en él. Yo mismo intenté empujarte a ese hombre. Siempre me dio mala espina, pensé que estaba enloqueciendo y que solo eran cosas mías, por eso lo ignoré. Perdóname.

-Hijikata. Yo sé que no dijiste esas cosas para dañarme. Tu pensabas que él era la mejor opción para mí. Y yo también creí que era un buen chico, pero desde hace unos meses su actitud cambió. Aunque así tu me hayas dicho que me fijara en él yo jamás lo haría. Lo consideraba solo un amigo.

Kagura suspiró y levantó su mirada para encontrarse con la de él.

-Olvidemos eso. Este ha sido un día muy largo y bonito sobre todo, no quisiera arruinarselo a Otae y a Kondo. Será mejor que me vaya.

... Una vez más, gracias. Me gustó verte.- se despidió Kagura con una pequeña sonrisa. Tan pronto se dio la vuelta para salir del lugar Hijikata la tomó de la mano en un suave agarre y la detuvo.

-Espera, ya es muy tarde. Yo te llevaré.

-No quiero molestarte. Puedo tomar un tax...

-Vamos, no seas terca. Jamás sería una molestia.

Los dos salieron del lugar hasta la casa de Kagura. Intercambiaron algunas palabras en el camino tratando de olvidar lo ocurrido, además el cansancio del día ya habia empezado a mermar sus energías.

-Gracias por traerme, y por todo.

-No hay de que. Cuando quieras.

-Puedes visitarme cuando gustes aquí, solo avisame antes por mensaje.- Le ofreció con una sonrisa.

-Claro. Sería agradable.

-Hasta luego.

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Luego de ese día las semanas transcurrieron con normalidad, Kagura volvió a su tranquila rutina sin tener que preocuparse mas por el entrometido de Natsu. Además poco a poco volvía a hablar con Hijikata como antes, solían escribirse y una que otra vez la visitaba en casa. Su amistad volvía a salir a flote y ya la tensión no era tan notable como antes.

A mediados de agosto durante el caliente verano, el trabajo era mucho más incómodo para Kagura. Había días que regresaba a su casa mucho antes porque no soportaba el calor y el sofocante sol, dejándole el resto de trabajo a Gintoki y a Shinpachi. En ocasiones pensaba que su sombrilla no sería suficiente para contrarrestar sus efectos. A veces se sentía irritable, de mal humor y simplemente se aislaba un poco en su casa. Era un día viernes por la tarde y la Yato se encontraba secando su cabello luego de una relajante ducha. Mientras, meditaba sobre todo lo que había ocurrido a lo largo de los meses.

A pesar que sus sentimientos por Hijikata no dieron el resultado esperado ahora se sentía un poco más tranquila y contenta al respecto. Aunque deseara lo contrario, tener una amistad con él era mucho mejor que no verlo más. Por ahora se conformaba con verlo esporádicamente y hablar de vez en cuando por teléfono. Quizás toda la experiencia había dejado en ella cierta sensación de madurez, esa que se adquiere ante los momentos adversos. Un rato después el timbre de la entrada se hizo oir un par de veces.

-Anego. Que bueno verte. Adelante.

-¿Cómo has estado, Kagura-chan?. Ya me hacía falta visitarte así que aquí me tienes.

-Me alegra que vinieras.- Ambas se sentaron en el sofa de la sala.- ¿Qué hay de nuevo?.

-No mucho, pero sabes aprovechando que es verano se me ocurrió que hicieramos algo interesante.

-¿Ah sí?, ¿Qué propones Otae?.

-Bueno tenía pensado que fueramos a la playa mañana sábado. Regresaríamos el domingo. Y por supuesto ir al próximo festival aquí.

-Pues no suena mal, si me gustaría. Con respecto a la playa solo debo asegurarme de protegerme bien. Pero... ¿quienes irían?, si solo vas tu y Kondo entonces no, gracias. No seré mal tercio allí.

-Claro que no Kagura-chan, jamás serías mal tercio. Además también iría Gin-san y Shin-chan.- dijo Otae tratando de finalmente convencer a Kagura, aunque omitiendo la posible presencia de otro importante invitado. Todo dependía de su esposo.

-Bueno, entonces sí.

-Bien que bueno que aceptaste.

Una hora mas tarde luego de haber compartido un té y bocadillos Otae se despidió diciendo que debía preparar todo para el viaje ya que se quedarían hasta el domingo.

En otro lado un insistente Kondo hablaba con Hijikata pidiéndole que lo acompañara al mencionado viaje a la playa, sabía que le costaría convencerlo.

-Vamos Toshi, acompáñanos. Sólo te lo puedo pedir a ti, además no será por mucho tiempo. Será divertido, debes distraerte un poco.

-No creo que la idea de unas verdaderas vacaciones incluyan a los escandalosos de la Yorozuya.

-Oh, vamos Kagura tambien irá , ehh. ¿Qué dices?.

-Ehh, no lo se...Puede ser. Quizás no sea tan malo.- Miró hacia un lado con un leve sonrojo.

-Bien, es un sí entonces. Prepara todo para mañana. Saldremos temprano en la mañana.-Terminó Kondo sintiendose victorioso.

A la mañana siguiente ya todos se encontraban en camino a la playa, Kondo habia rentado un vehículo donde podían ir todos juntos. El viaje transcurría sin ningún contratiempo. Kagura conversaba con Hijikata, aunque no podían negarse a sí mismos lo nerviosos que se encontraban ambos. Volver a disfrutar un tiempo juntos se sentía muy bien.

A la mente del Vicecomandante llegaban algunas consideraciones, los típicos ¿qué pasaría sí...?. Quizás si decidiera dar un paso más alla en su relación con Kagura no sería tan malo. En este momento podía ver algunas de las personas más cercanas para ellos tratarse cordialmente, aunque a veces tuvieran sus diferencias aun podrían seguir siendo 'amigos'. Bueno no con todos, aún le faltaría tratar con la familia de Kagura, lo que le hacía pensar como eso sería posible y qué pensarían de él. Hijikata sabía lo importante que eran para Kagura sus seres queridos, por lo que le gustaría que no hubiera ninguna aspereza entre ellos. Independientemente de lo que pensaran los Yato, sus opiniones no le impedirían en todo caso tener algo con ella.

Unos asientos más atrás Gintoki los veía, aún no estaba convencido con lo que pasaba entre esos dos pero no podía negar que Kagura se veía diferente, quizás hasta más feliz, su mirada era la de la típica chica ilusionada. Por alguna razón aún no creía que la posible pareja combinara, pero de lo que sí estaba seguro era que el loco de la mayonesa también se interesaba en ella y quería protegerla. No podía negar que el tipo era alguien respetable, un samurai habilidoso, fiel a sus creencias. Después de lo que pasó con Natsu, el peliplateado pudo comprobar lo serio de las palabras que Hijikata habló aquella tarde en la Yorozuya unos meses atrás.

-Bien ladrón de impuestos, habla. ¿Por qué estás aquí?. ¿Acaso el gorila que tienes por comandante piensa volver a llevarse a mí empleada? ¿o ahora quieren también a Shinpachi?.

-No idiota nada de eso. Hace unos días dijiste por teléfono que había algo importante que hablar, así que aquí estoy. ¿Acaso lo olvidaste?.

-Ah. Es cierto. No lo recordaba. Esa noche estaba muy borracho. Bueno de todas maneras si era cierto. Simplemente quería saber que pasaba contigo y Kagura. Aunque ella piense que disimula muy bien últimamente está muy distraída y decaída. Además de lo ansiosa que la pone ese mocoso de Natsu.

-¿Qué pasa con ese tipo?- Preguntó Hijikata intrigado con el ceño fruncido.

-Parece que a ti tampoco te agrada mucho ese baboso. Bueno la cosa es que él ha sido algo "insistente" con ella. Se aparece cuando menos lo espera, le manda muchos mensajes de texto, y veo que ella sólo se incomoda con él. Trata de evitarlo por todos los medios. He estado a punto de golpearlo varias veces pero ella me dice que tarde o temprano se cansará y la dejará tranquila.

-Yo... no sabía eso. Pensé que al menos era un buen tipo para ella. Aunque nunca me haya caído bien del todo, incluso le dije que se fijara en él. Ahora me siento culpable por empujarla a esa molestia.

-¿Ehh?. ¿Por qué diablos le dijiste esa mierda?. ¿Qué no había algo entre ustedes dos?... y no lo niegues ella me ha contado algunas cosas. Aunque no mucho; sobre todo me contó lo que pasó en año nuevo. Despues de ese día la noté deprimida y tuve que acorralarla para que me dijera algo. Ahora quiero escuchar tu versión.

-Aghh...- Hijikata no tenia idea como responder, y mucho menos quería hablar de ello con el idiota permanentado. Sin embargo, sintió algo de alivio y comprensión de su parte al saber que compartían el mismo disgusto con respecto a Natsu.- Escucha baka, yo sé que tu has sido responsable de Kagura desde hace años, y que ella te considera parte de su familia, pero... hay cosas que me cuesta decirte. Aunque supongo que ella te contó.

Hijikata suspiró resignado tratando de recobrar la compostura.- Bien, es cierto que durante la estadía de Kagura en el Shinsengumi llegamos a conocernos mejor, creo que es la primera vez después de muchos años que forjo una buena amistad con una chica. Ella es fácil de tratar. Por un tiempo empecé a cuestionarme mi creciente interés por ella, y eso me confundió mucho. Algunas veces no comprendía porqué me sentía celoso por ella. Yo no quería que nuestra amistad se arruinara.

-Hnmm.- Murmuró Gintoki con el ceño fruncido, haciendo ademán para que continuara.

-En fin, un tiempo después llegué a la conclusión de que ella me gustaba mas alla que una simple amiga. Tuvimos una pelea por causa de Natsu, y al día siguiente ella se había ido del cuartel. No tuve tiempo de disculparme y contarle todo. Decidí que dejaría pasar un tiempo y trataría de arreglarlo. Al llegar el día de fin de año fue una sorpresa para mi encontrarla con ese tonto, pero no sabía que ese par de Gorilas habían planeado reunirnos en esa noche y que habláramos todo.

-Sí. Pude notarlo.

-Temprano esa noche, tomé la decisión de tratar por lo menos de recuperar nuevamente su amistad. Muchas veces estudié la posibilidad de pedirle a Kagura que fuese mi pareja pero sabía que eso no sería fácil para ella. Pensé que quizás ella estaría mejor con un chico normal como Natsu. Tú como samurai sabes perfectamente lo que significa apegarte a alguien para luego perderlo; y en mi trabajo eso es lo más seguro. La idea de que ella sufriera por mi culpa llegó a amargarme mucho.

Gintoki cruzó una de sus piernas sobre la otra y echó su cabeza hacia atrás en el sofá mientras daba un profundo suspiro. Por un lado el comprendía perfectamente lo que hablaba Hijikata. Lo había vivido en carne propia; entendía que quizás eso era lo más conveniente. Pero por otro sabía que Kagura igualmente la pasaba mal.

-Esa noche le hice saber que lo mejor era recuperar nuestra amistad, que no era conveniente tener una relación romántica. - Continuó el Vicecomandante. - Yo... no quería que se sintiera mal solo pensé que eso era lo más razonable. Ella me hizo saber que se sentía igual que yo.

-Bien. Creo que entiendo porque lo hiciste. Ustedes son adultos, si ella estuvo de acuerdo será por algo. Deben saber lo que hacen, aunque parece que en estas cuestiones amorosas son unos idiotas, aunque luzcas como todo un playboy. Tu eres muy terco y Kagura... bueno nunca le he conocido ningun enamoramiento. Ella es inexperta en esas cosas, así que supongo que no le es fácil manejar todo eso.

-Habló el experto...- Comentó irónicamente Hijikata. -Bien. Ya te puse al tanto de todo. Espero estés satisfecho. Yo me retiro por hoy.-

Hijikata tomó su katana y la ajustó a su cinturon mientras se ponía de pie.

-Solo te diré que jamás quise hacerle daño. Siempre trataré de estar para ella. En cuanto a lo de Natsu estaré pendiente, tan pronto pueda le daré su merecido. No le quedaran ganas de volver a molestarla. Sé que ella puede defenderse muy bien físicamente hablando, pero creo que emocionalmente se ablandará con él. Digo, se supone que eran amigos desde hace tiempo.

Gintoki asintió suavemente.- Te creo. Espero que pase lo que pase, Kagura este bien y que nada la perjudique. Has tu trabajo de policía y cualquier cosa que pase con Natsu hasmelo saber, y yo también lo haré de ser el caso.

-Hai. hasta luego.

Terminando de recordar esa charla con Hijikata, Gintoki solo cerró sus ojos quedandose pronto dormido

✳️✳️✳️

Un par de horas más tarde el grupo llegaba a su destino y el vehículo se detuvo. Tan pronto llegaron a la posada se instalaron, prepararon algo para comer y se fueron todos a la playa. El cálido sol, el aire fresco y puro, las palmeras bailando al son de la brisa, y la maresía impregnando su olfato sumergen a cualquiera en un estado de disfrute inmediato. Ante esta imagen Kagura se sintió complacida. Tenía mucho tiempo sin ver el mar y aunque el sol podía llegar a ser su enemigo no le impedía disfrutar del ambiente marino. Pronto todos se instalaron bajo unas palmeras tratando de garantizar algo de sombra para Kagura y lo complementaron también con una enorme sombrilla playera.

El rato transcurría agradable, Kondo y Otae paseaban juntos por la orilla, disfrutando de las olas y el agua cubriendo sus pies. Gintoki se encontraba en el agua flotando en un gran inflable con un pequeño sombrero tapando sus ojos, mientras Shinpachi preparaba algunos bocadillos. Por su parte Hijikata terminaba de salir del agua y caminaba tranquilo por la arena, y la chica Yato se encontraba tranquila sentada bajo las palmeras.

El calor estaba muy fuerte y Kagura se moría por darse un chapuzón refrescante. La sensación del protector solar y el sudor en su piel le disgustaba. En un intento por refrescarse se quitó el vestido blanco veraniego que tenía sobre su traje de baño. Se sintió aliviada y su amigo de gafas le alcanzó una soda fría. Mientras tomaba su bebida casi se ahoga cuando vio al frente y se encontró a Hijikata saliendo del agua. Gracias al cielo llevaba unas gafas de sol de lo contrario el resto habría visto como salían sus ojos rodando por la arena. Era la primera vez que lo veía de esa manera y a ella le parecía el hombre más apuesto del mundo, ante esa imagen frente a ella no pudo evitar sonrojarse.

-¡No puede ser!... Viene hacia aquí.- Pensó nerviosa.

Hijikata fue donde estaba Shinpachi y tomó una bebida para luego caminar donde estaba Kagura.

El vicecomandante se agachó sentandose frente a ella a tomar su bebida, mientras Kagura sentía su corazón casi saliendo por su boca. Estaba tan cerca de ella que alcanzaba a ver como las gotas de agua aún se deslizaban por su rostro y su pecho.

-Oi. ¿Cómo te sientes?.

-Ehh... todo bien. Un poco a-acalorada pero bien.- respondió Kagura apenada mientras estiraba sus piernas.

-Ah... que bien. Se que debes tener muchas ganas de salir de ahí.- Dijo tratando de mirar hacia otro lado un poco sonrojado. Jamás habia visto a Kagura vestida de esa forma, y hasta hace poco no se había percatado de la ausencia del vestido que cargaba un rato antes. Además se había sentado muy cerca de ella. Sabiendo esto se movió para sentarse al lado de la chica.

-Alrededor de las 5:30 el sol bajará lo suficiente. Esperaremos hasta entonces.- Kagura lo miró un poco distraída.- A esa hora podrás nadar sin preocuparte, yo te acompañaré.- Le explicó él.

-Ehh, sí. Ya lo había pensado. Muchas gracias.- Kagura sentía que su corazón se derretía y no precisamente por el ardiente sol.- Eres muy considerado.

-Debes estar aburrida. Si necesitas algo dímelo.

Kagura le sonrió agradecida.- La verdad no es tan malo, he podido disfrutar también. Solo con verlos a todos juntos, el sonido de las olas, el viento, la arena suave, es muy agradable. Muy relajante. Además los chicos me hacen compañía por ratos.

La tarde pronto se acercaba a su fin y Hijikata pensaba que no podía sentirse más a gusto. Ya no recordaba cuando fue la última vez que se sentía así con alguien. El podía notar allí al lado de Kagura que el mar siempre da la sensación de estar relajado y dichoso... Puede ser solamente el sonido relajante del agua, pero estar físicamente cerca de la playa, escuchar las olas rompiendo y sentir la brisa fresca del océano es de alguna manera terapéutico. En pocas palabras, para él ahora un día en la playa equivale a la buena relajación.

El sol estaba cerca de caer y por fin Kagura se deshizo de ese rincón. Sin pensarlo 2 veces corrió hasta llegar el agua. La sensación de libertad que experimentaba ahora no tenía precio, junto con el viento meciendo su cabello suelto y refrescando su piel. Hijikata solo la miraba embelesado mientras se acercaba tranquilo hacia ella, para el esa imagen en frente suyo era lo que no tenía precio. Jamás se borraría de sus retinas ni de su memoria.

Luego de nadar un rato Kagura se sintió satisfecha y salió del agua mientras se acercaba a Hijikata quien estaba sentado en la orilla solo mirando a la hermosa Yato que se acercaba a él. Gracias al cielo había aceptado la invitación de Kondo, de haberse perdido eso nunca se lo hubiera perdonado. Ya el resto de sus acompañantes empezaba a retirarse de vuelta hacia la posada dándoles un rato a solas a ambos quienes cerrarían con broche de oro ese día admirando el hermoso ocaso.

Poco a poco el sol desaparecía en el horizonte, detrás de las montañas, pintando todo a su alrededor de un color rojizo, desde el cielo, hasta los arboles y el agua, mientras algunas pequeñas estrellas se dejaban ver salpicadas en el cielo adornando el hermoso crepúsculo ahora presenciado por una pareja sentada en la arena.

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Notas:

*Shiramuko: Es el vestido de novia que será un un kimono blanco, con esto demuestra la sumisión ante su nueva familia. El look nupcial de la novia se completará con un Wataboshi, una especie de gorro blanco

*SAN SAKUDO:Los novios beben tres vasos de sake, el alcohol tradicional japonés. Estos vasos representan el cielo, la tierra y el hombre en tres sorbos. El número 3 es un número sagrado que traerá felicidad a la pareja y representa la unión de la misma en cuerpo, mente y espíritu.

*Montsuki: es un kimono negro decorado con el emblema de la familia, llamado kamon.

*Maresía: Surgió este vocablo a propósito de la calima, aunque la maresía, es distinta, pues maresía es también el olor de las algas en la playa y la humedad flotante del mar, una suerte de rocío salino que estropea las cosas que toca, o simplemente Olor a mar.