Cuando el pelirrojo se fue a su casa iba pensando en todo lo que estaba sacrificando para hacer felices a sus padres.. miro una cancha donde jugaban Basket y la verdad no estaba feliz de que lo hayan obligado a ingresar a un club que él no quería y tampoco pidió. Camino con frustración hasta que alguien se le paro en frente en una bicicleta..

- ¿Si?.- pregunto con clara molestia al chico que lo miraba con una expresión taciturna.

- ¿Quieres jugar conmigo?.- pregunto.

- No puedo ahora.- respondió quitándole importancia.- Además... no estoy de humor.- informo.

- Esta bien.- cedió el azabache.- Pero... ¿Hacia donde vas?.- cambio su pregunta.

- Voy en dirección a dos calles antes de la estación de metro.- respondió mirando a su alrededor.- ¿Por?

- Voy a la misma dirección.- respondió el otro bajándose de su bicicleta.- Pensé que te ibas con tus amigos.- dijo casualmente.

- Se quedaron en la escuela... en sus clubes.- dijo desanimado.- ¿Ya termino el entrenamiento?

- No... pero el profesor me mando a buscarte y al ver que te fuiste... te seguí.- confeso pasando su mano distraídamente por su cabello.

- aaa ¿Te desagrada que yo este en el equipo?.- pregunto mirando sus manos y caminado por inercia.

- No.- contesto mirando de reojo al pelirrojo.- Me gusta tu manera de jugar... y fui a varios partidos tuyos... solo para verte...

- ¿Verme?.- pregunto levantando la mirada.

- Si... ósea juegas increíble.- se corrigió al darse cuenta de sus propias palabras.- Pensé que irías a una escuela como Ryonan o Kaynan.- confeso Rukawa.

- Jajaja no, la verdad no me interesa el deporte.- dijo despectivamente.- así que vine a una escuela que me quedara cerca de mi casa y con mis amigos... Papá.- se mordió el labio.- insistió en que jugara Basket pero a mi no me gusta... lo aprendí porqué él insistió y jugué en la secundaria por él... pero no entiende que no me gusta el deporte... yo solo quería hacer arte...- suspiro con pesadez.

- Arte... ¿eh?.- comento mirando un parque.- ven.- le pidió al pelirrojo que lo siguiera. El cual con fastidio siguió.- ¿Qué clase de arte haces?.- pregunto sacando su balón.

- De todo... pero hago mas que nada marionetas... antes solo hacia bocetos pero después de un tiempo me arriesgue a crearlas.- recibió el balón por inercia y lo hacia botar.- también toco el piano y cuando estoy muy vicioso toco guitarra.- le devolvió el balón.- ¿Y tú que haces además de jugar?

- Dormir.- confeso.- escucho música y me pierdo en mi mundo.- mando el balón devuelta.- Mi vida esta en este deporte...

- Me imagino... tu a diferencia de mi... lo amas.- lanzo el balón a la canasta anotando 2 puntos.- Eso es bueno... haces lo que te gusta ¿No?

- Jajaja si lo hago... pero tu también no al 100% como quieres pero haces lo que amas.- se acerco mas.- ahora intenta bloquearme.- propuso dando botes al balón.

- Ok.- se gano cerca casi rozando sus cuerpos.- si tienes razón en que hago lo que me gusta.- admitió pasando una mano entremedio del brazo del otro para robar el balón nuevamente.

- Eres la primera persona... que me agrada completamente.- dijo para recuperar el balón.

Sasori iba a responder pero se enredo en las piernas del otro cayendo de espaldas junto al chico mas alto que cayo encima suyo, quedando frente a frente, mirándose indeterminable tiempo, incluso sus respiraciones se mezclaron acercándolos poco a poco a un beso. Que no quisieron evitar, porque ellos sabían que su Química era más que física, simplemente se entregaron al placer que obtuvieron en esos minutos, en la cual jadearon y jugaron con sus lenguas en una danza sin fin... hasta que la falta de aire se hizo presente. Pero no lo tomaron en cuenta, siguieron en esa caricia tan correcta.

- Creo que me estas aplastando.- dijo el pelirrojo al recuperar su aire perdido.

- Perdón...- se levanto con torpeza el otro.- emm ¿Nos vamos?.- pregunto incomodo.

- Si, es lo mejor.- ambos asintieron a que era mejor actuar como si nada... Después de todo se verían todos los días.

Ambos se fueron de ahí, sin comentar nada y hablando como si nada hubiera pasado, pero ese beso es el inicio de una, guerra de sentimiento en donde ambos verán el cielo de su corazón.

El pelirrojo al llegar a su casa, se metió en su cuarto sin saludar a nadie, quería gritar, quería saltar, quería botar todo, había sido un beso que lo dejo marcando ocupado por varios minutos en su cama. Con Rukawa las cosas no eran muy distintas, el azabache quería besar de nuevo al pelirrojo quería conocerlo más pero llevaría las cosas con calma y sin alterarse mucho.

- Eso ni yo me lo creo.- susurraron al mismo tiempo mirando a la nada y tocando se sus labios. Si lo habían disfrutado, Vivian a un par de paso uno del otro. ¿Y si iban a buscarse mutuamente?, las hormonas se les habían subido a la cabeza. Negaron ante esa idea iban a parecer desesperados.

CONTINUARA...