Ino esbozó una pequeño sonrisa, al ver a Sai con su hijo en brazos, tarareando una tan conocida melodía. Misma melodía que tarareaba todas las noches, desde que se enteraron que estaba embarazada.-

- ¿Cómo te sientes?- el azabache se acercó a ella.

- Bien.- Sai hizo una mueca.- Estoy bien ¿si? solo un poco cansada.- sonrió, era una sonrisa que detonaba cansancio y felicidad.

Sai depósito un beso en la frente de la rubia y dejo al recién nacido en los brazos de su madre.

En esos momentos la puerta fue abierta, por ella entrego una alegre pelirosa con una pequeña bebé en brazos.

-Ino, ¿como te sientes? - pregunto la recién llegada.

- Cansada. - No mentía las 16 horas, que estuvo en trabajo de parto, la dejaron más que agotada.

Sakura se acercó a su amiga, para mirar de cerca al pequeño bulto que está tenía en sus brazos. Sonriendo dulcemente al ver la carita del recién nacido.

- ¿Cómo se llama?- con su dedo acaricio la sonrojada mejilla.

-Inojin - susurró Ino. Soltó una ligera risa, cuando el pequeño Inojin apretó el dedo de su amiga, haciendo que está lo mirara con ternura y rosada su nariz en la mejilla de su "sobrino". - ¿Quieres cargarlo?

La pelirrosa, asintió y se apresuró a tomar el bebé en brazos. Lo mecio suavemente y camino hacia Sai, que cargaba a Sarada, su hija, de seis meses recién cumplidos.

Cuando se acercó a ella, esta se removió de los brazos del mayor, alargando su cuello tratando de obcerbar lo que su madre tenía en brazos.

-Mira princesa. - Sakura destapó un poco al recién nacido. - El es Inojin, tu primo.

La pequeña estiró sus manitos, tratando de tocar a Inojin, rosando la mejillas del menor. La morena pestañeo un par de veces y formó una perfecta "O", con sus labios cuando esté abrió sus ojitos.

Sai y Sakura también se sorprendieron al ver aquellos hermosos ojos. Instintivamente Sai, miro a su esposa, solo para darse cuenta que esta se encontraba dormida.

...

Sai suspiró, se encontraba recostado en sofá, de la pequeña habitación de hospital, con Sarada e Inojin durmiendo calmadamente sobre su pecho. Miro a su derecha viendo a Sakura e Ino, dormidas cómodamente en la pequeña camilla.

No tenía el corazón para despertarlas. Por un lado ,hace menos de seis horas, Ino había dado a luz a su hijo. Y por otro lado, sabía que en las últimas semanas, Sakura no había descansado correctamente. La partida de Sasuke a aquella misión, la tenía con los nervios de punta y el echó de tener que cuidar y criar a su hija sola, era algo que la entristeció. Claro que Naruto, Kakashi, Ino y el la ayudarían pero no era lo mismo...

El movimiento de uno de los niños lo trajo de vuelta a la realidad, miro a los bebés que se encontraban durmiendo en su pecho y sonrió. Inojin tenía su puñito cerrado, sujetando un estremo del vestido de Sarada. Mientras que la morena, tenía su bracito sobre la espalda del rubio.

Algo le decía que aquello dos, serían muy buenos amigos.

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-¿Que les pareció?

-¿Les gustó?