Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Lily Jill, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: This story is not mine, it belongs to Lily Jill. I'm just translating with her permission. Thank you, Jill, for letting me share another one of your stories! ❤️
Capítulo 28
Bella
He pasado el último año haciendo todo lo posible para olvidarlo.
Me mudé ni bien terminó la secundaria; me enamoré de mi nueva ciudad, mis clases, y mi nuevo apartamento. Hice amigos y los mantuve. Conocí a un chico y lo disfruté, aunque nunca le permití entrar tanto como debería. Experimenté demasiadas cosas por primera vez—marihuana, beber tanto que no fui capaz de estar de pie, follar chicos que no eran Edward.
Así que, ¿díganme por qué no estoy sorprendida de cómo me siento cuando me hundo en él en la tumbona, mi cabeza echándose hacia atrás lentamente mientras él me llena de una manera que nadie más ha sido capaz de hacer?
Estoy cayendo de nuevo.
Me pregunto si este año me ofreció un vistazo a cómo será el resto de mis años—yo llenando mi vida con vacíos mientras ahuyento un fantasma.
¿Pero realmente lo estoy ahuyentando? ¿Acaso quiero hacerlo ya? ¿He estado engañándome todo este tiempo?
Conozco mi respuesta cuando sus manos encuentran mis caderas, y él me mueve hacia adelante, probando para ver si me he ajustado a él ya. Quiero decirle que no hay manera que mi cuerpo alguna vez pueda olvidarlo, que a pesar que ambos hemos estado con otras personas desde nuestra última vez juntos, es a él quién he anhelado todo este tiempo.
Pero no digo nada, incapaz de formar un pensamiento racional mientras los dos demolemos la amistad que habíamos construido con cuidado en las últimas semanas. Lo miro, mis ojos notando el hambre en los suyos, reconociéndome en su mirada mientras comienzo a girar mis caderas lentamente. Él maldice, sin apresurarme o bajar mi ritmo, solo manteniéndome en el lugar con su agarre mientras se inclina hacia adelante para deslizar su lengua sobre un pezón antes de tomarlo en su boca.
Me arqueo ante su contacto, girando mis caderas con más fuerza mientras mi cuerpo arde. La sensación de su lengua en mi piel me despierta de nuevo, me saca de mi delirio, y me recuerda que esto no es algo que esté soñando... esto realmente está pasando. Y cuando me inclino hacia adelante lo suficiente para sentir su ausencia, desciendo lentamente sobre él solo para sentirlo de nuevo.
Ambos chillamos ante la sensación, más que simple placer atravesándonos ahora mismo. Somos meros participantes en nuestra historia llegados a este punto, sucumbiendo a algo de lo que nos hemos privado por demasiado tiempo. Inclinándome, encuentro su boca de nuevo, nuestras lenguas enredándose al ritmo del vaivén de mis caderas, la música de la fiesta abajo ahogando nuestros sonidos cada vez más altos. La tumbona debajo nuestro chilla con nuestros movimientos, y solo nos detenemos cuando el respaldo cae hacia atrás, llevando a Edward con ella.
Riéndonos, nos desenredamos a regañadientes mientras corremos hacia mi cuarto, cualquier minuto separados es demasiado cruel. Caminando hacia atrás, nuestros labios jamás abandonan al otro mientras nuestras manos finalmente tienen lugar para explorar los lugares que nos hemos negado a nosotros mismos el último año. Las suyas están en todas partes, mi cabeza dando vueltas mientras él vuelve a descubrir todos sus lugares favoritos. Mi cuerpo nunca pudo olvidar sus manos, la manera en que me prendía fuego en cada dirección. Nuestros besos son torpes, un frenesí en ellos que estaba ausente antes; una muestra de lo mucho que nos necesitábamos.
No logramos llegar a la cama; él me tiene apoyándome contra la puerta de cristal del balcón, de rodillas con mi pierna sobre su hombro antes de que pueda advertirle que nuestro nuevo lugar puede ser visible para los demás.
Al diablos los demás.
No creo que a alguno de nosotros nos importe ahora mismo mientras desliza su lengua contra mi piel rosa y húmeda. Mis manos se encuentran en su cabello de inmediato, y no puedo contener los gritos de mi boca incluso si eso quisiera. Él succiona después de besar, lame después de gemir, mueve un dedo junto con su lengua mientras mi pierna comienza a temblar, y estoy rogándole por más.
—Córrete para mí aquí —susurra contra mi clítoris, su mirada nunca abandona la mí mientras su lengua se mueve en círculos—. Justo aquí contra el cristal.
Él no se detiene, recuerda todas las cosas que hacen que mis caderas reaccionen bajo su tacto.
—Dios, estoy tan cerca —chillo, pero sacudo la cabeza—. No, no aquí. Cuando estés dentro de mí.
Somos audaces esta noche, no nos contenemos de decir lo que queremos. Me había preguntado, si esto fuera a pasar de nuevo, si seríamos incómodos juntos tratando de encontrar nuestra zona de confort con el otro.
Quizás sea el alcohol. Quizás sea sexo de despecho por terminar con Jared. Quizás sean las experiencias durante nuestro año separados. O quizás sea solo el maldito deseo tomando poder, y nosotros solo estamos dando un paso atrás y permitiéndoselo, sin preocuparnos por las repercusiones de lo que está pasando esta noche.
Lo que sea que es, me deja ardiendo por él, incluso cuando me tiene sobre mi espalda, mis piernas envueltas alrededor de su cintura mientras se hunde dentro de mí una vez más cuando llegamos a la cama. Mis manos aferra lo que sea que puedan mientras él se sumerge dentro de mí, solo para retirarse y embestir de nuevo con una fuerza que levanta mis caderas de la cama. Lo presiono contra mí aún más, mis manos deslizándose por piel resbaladiza solo para enredarse en el desorden de su cabello broncíneo.
Siempre me pregunté si era verdad cuando las personas decían que el sexo malo es como la pizza mala: incluso siendo mala, sigue siendo buena. El sexo con Jared fue divertido. Predecible. Satisfactorio.
Pero nunca así.
Está llevándome a una cima que me deja sin aliento. Es lo más alto que he ido, y él no tiene intención de traerme de vuelta aún. Estoy aferrándome a él, a las sábanas, jalando de su cabello mientras su nombre sale de mi boca en un bucle infinito. Sus labios dejan un camino caliente desde mi cuello a mi pecho, sus embestidas a un ritmo tan rápido que no puedo decidir si viene o va.
Con la música tan fuerte abajo, nadie puede escucharnos. Nadie puede escuchar el cabecero golpear contra la pared. Nadie puede escuchar el montón de mierdas que Edward jadea en mi oído cuando sé que se encuentra cerca. Nadie puede escuchar la manera en que prácticamente le ruego por todo lo que me está dando.
Cómo quiero más.
Cómo lo necesito ahora.
Lo mucho que lo quiero.
Le digo eso, gimiendo en su oído lo bien que él se siente dentro de mí, y pronto mi cabeza gira debajo de él cuando toma mis piernas y las eleva aún más, dejándome completamente a su merced. Su cadena cuelga ahora, bailando pequeños pasos sobre mi pecho mientras se mueve sobre mí, y puedo sentirme comenzar a tensar a su alrededor.
En lo que parece un segundo y también una eternidad, me dejo ir, cayendo de un precipicio tan alto que siento que estoy en caída libre por una eternidad. Me siento ligera, mi piel arde en cada lugar mientras siento a Edward detenerse sobre mí, su placer ahogado en nuestro beso mientas intentamos recordar dónde estamos.
Por un momento allí, me siento infinita, desparratada y brillando como las estrellas que vimos en el balcón.
Él permanece en su lugar por unos minutos, colapsado sobre mí, ninguno de los dos capaz de moverse mientras nuestra respiración desacelera. Estoy exhausta, de la mejor manera, y apenas tengo la fuerza para jalar las mantas sobre nosotros cuando él eventualmente gira a mi lado sobre la cama.
Él también debe estarlo, porque no se mueve para irse. Y mientras el resto de la fiesta debajo de nosotros continua hacia las primeras horas de la mañana, alejamos al mundo de nuevo y cerramos los ojos, nuestros cuerpos moldeados alrededor del otro por costumbre.
Y dormimos.
~U~
Quizás sea porque estoy durmiendo en un lugar diferente, pero me despierto antes de que el sol salga. Puedo escuchar el viento y el agua más allá de las ventanas, mi cuerpo aún cubierto por una oscuridad iluminada mientras intento abrir los ojos.
Me muevo para estirar las piernas, pero no lo logro.
No necesito levantar la mirada para encontrar la razón. Ya sé que su pierna está envolviendo la mía, manteniéndome en el lugar mientras su suave respiración llena el cuarto.
Podría cerrar los ojos y volver a quedarme dormida con el sonido de Edward a mi lado, pero en cambio, comienzo a reírme porque, por supuesto, aquí es donde estamos ahora.
En mi cama. Recientemente follados. Varias veces.
Por supuesto, estos somos nosotros ahora mismo.
Mientras más pienso en ello, más me río; esto era lo único que los dos intentábamos evitar. No porque no lo quisiéramos, porque obviamente lo hacíamos, sino por cómo nos llevaría a otro aspecto de nuestra relación que no sabemos cómo navegar.
Dada nuestra historia, es solo natural para nosotros estar aquí ahora mismo; nuestras intenciones, aunque buenas, eran débiles.
Giro mi rostro hacia mi almohada para amortiguar la risa, y en ese momento, Edward levanta la cabeza abruptamente, sus ojos moviéndose por el cuarto mientras registra dónde se encuentra.
Su mirada aterriza en mí, y se detiene momentáneamente antes de dejar caer su cabeza en la almohada de nuevo, con derrota.
Al verlo darse cuenta, me río aún más fuerte ahora, y es fácil para mí aceptar nuestras acciones de anoche.
A veces siento que él es inevitable.
Somos inevitables.
Sacude la cabeza ante nuestro fallido intento de amistad, nuestra risa suave bajo las mantas enredadas.
—¿Se supone que los amigos hacen esto? —pregunto una vez que dejamos de reírnos. Una de sus piernas desnudas, el resto de él aún cubierto con mantas, se enrolla pesadamente sobre las mías.
—Mierda, no lo sé —responde Edward con un bostezo, sus ojos aún cerrados. Incluso al amanecer, puedo ver los rasgos de su sonrisa soñolienta—. Dijiste que los amigos podían hacer esto, pero probablemente no sea así.
Sacudo la cabeza con un suspiro.
—¿Crees que alguna vez haremos algo de esto correctamente?
—¿Conociéndonos? Seguramente no. —Se ríe, girando sobre su espalda. Un minuto después, pregunta—. ¿Estás bien?
—Sí —respondo sin vacilar. De hecho, me siento extrañamente cómoda—. ¿Tú?
—Sí.
—¿No te arrepientes?
Abre los ojos ahora, girando la cabeza para captar los míos.
—No, ¿tú lo haces?
—No —Sacudo la cabeza—, pero sí... confunde las cosas un poco.
Edward asiente, girando su rostro hacia el techo antes de cerrar los ojos nuevamente.
—¿Pero cuándo no hemos sido complicados?
—Pensé que ser amigos habría ayudado con eso. —Me río.
—Claro, si eso es lo que éramos. Amigos. —Se encoge de hombros—. Quiero decir, míranos. Es seguro decir que no somos muy buenos en ser solo amigos.
Aunque tiene razón, me encanta que lo intentáramos. Esta parte, el sexo, siempre hemos sido buenos en ello. Son las zonas grises en el medio que siempre nos descoloca. Pero, como Edward dijo, siempre nos hemos salido del camino y creado uno propio.
Naturalmente, esos caminos no planeados no dirigirían a lo desconocido.
—Terminé con Jared hace un día, y aquí estamos ya. —Me encuentro diciendo mis pensamientos en voz alta mientras pienso en la noche anterior. Mi piel aún arde mientras estamos acostados en la cama, mi cuerpo dolorido de la mejor manera—. No es cómo imaginé que esto pasaría.
—¿A qué te refieres?
—Anoche fue divertido, no me malinterpretes —digo suavemente—, pero me prometí a mí misma, si íbamos a ser parte de la vida del otro, que lo haríamos correctamente. Que esto suceda literalmente el día después de terminar con mi novio me recuerda a...
Su poder sobre mí.
Lo mucho que lo anhelaba.
Lo mucho que valoraba sus opiniones.
Lo fácil que le hubiera dado lo que sea que quisiera.
Él me interrumpe antes que pueda afligirme por demasiado tiempo.
—Lo sé.
—Finalmente estamos en igualdad de condiciones —continúo, apoyándome sobre un codo—. O al menos, lo estábamos antes de esto. En casa, tenías tanto poder sobre mí. Y sé que no fue tu intención o siquiera lo sabías que lo tenías, pero es verdad. Hubiera hecho lo que fuera por ti, Edward. Lo que sea que necesitaras o quisieras, lo hubiera hecho porque tanto así quería satisfacerte. Estar contigo fue lo más feliz que he estado jamás. Por primera vez en mi vida, no me sentía sola.
—Nunca me siento solo cuando estoy contigo —susurra Edward, sus ojos encontrando los míos en el apenas iluminado cuarto.
—Y aunque no me arrepiento, siento que acostarme contigo tan pronto después de Jared no es la mejor manera de que comencemos algo.
Edward asiente.
—¿Soy un mal amigo, eh? Él está en casa llorando mientras yo estoy aquí contigo. —Se ríe momentáneamente—. Pero tienes razón. Siempre nos movemos tan rápido, y entonces quedamos atrapados limpiando nuestros desastres. No quiero hacer un desastre contigo esta vez. Quiero hacerlo bien.
No digo nada; siento que no necesito hacerlo. Entiendo lo que dice. Suspirando, me muevo así me encuentro al igual que él, ambos acostados mirando el techo, perdidos en pensamiento.
—Fue simple con Jared. Y con otros chicos antes de él. No es así contigo.
—No sé por qué —dice—. No importa lo que haga o adonde vaya, todo regresa a ti. Siento que se supone que sea así.
—Es diferente contigo. Siempre lo ha sido —susurro—. Incluso antes de que comenzáramos a acostarnos en casa. Antes de trabajar juntos después de clases.
—Solía pensar que era por la escuela —comenta Edward—. Creo que inconscientemente encontré a alguien que aprendía de la misma manera que yo. Quizás estaba anhelando a alguien que comprendiera lo importante que la escuela es para mí, y me llevó a ti.
—Una conexión —supongo.
—Más contigo que con nadie más en Forks —añade—. Todos los demás sabían quién era cuando me veían en la escuela o en la cancha de básquet o en las fiestas de Eric. Me veían, pero tú me escuchabas.
Lo miro ahora, sus ojos pesados y su cabello pegado a un costado y en puntas y salvaje del otro. Es encantador, este momento aquí en la temprana mañana. Me apoyo sobre mi codo de nuevo, sonriendo mientras me observa.
—Aún te escucho —admito—. Incluso cuando creías que había dejado de escuchar.
Su expresión cae, pero la veo antes que intente esconderla. En cambio, también se sienta, jugando con la sábana y esquivando mi mirada.
—No me gusta pensar en esa parte de mi vida sin ti —masculla Edward—. Quiero decir, sé que estabas sufriendo, pero yo también.
—Tampoco me gusta pensar en ello —digo.
—Algunos días, mi mamá tenía que obligarme a salir de la cama o tomar un balón —dice suavemente, sacudiendo la cabeza como si intentara borrar esa parte de nuestras vidas. Sus ojos se encuentran con los míos de nuevo, y puedo ver la oscuridad asomándose mientras lo recuerda—. Te extrañé muchísimo, Bella.
Siento una ola de emoción cubrirme, e inhalo profundo.
—Quizás, de alguna manera, necesitaba pasar. No era sano para ninguno de los dos.
—Quizás —dice Edward. Nos señala ahora mientras nos sentamos desnudos bajo las mantas—. Y esto no sería sano ahora mismo tampoco.
Mi primer día después de terminar con Jared. Él regresará a Forks mañana, y yo me quedaré aquí. Y a pesar que no lo hemos dicho, eventualmente, él se escabullirá en su cuarto, así una vez más nadie descubre el mundo secreto que hemos construido para nosotros.
No pueden haber más secretos si queremos hacer esto bien.
—Nunca hemos sido buenos con el momento indicado —digo—. Todo lo que sucedió con Jared y mi familia me tiene sintiendo rara. Además, volverás a casa por el verano.
—Gracias por recordármelo —gruñe y lanza las mantas sobre su cabeza.
—Irás a casa con Esme. —Me río—. ¿Sabes lo afortunado que eres?
Ante esto, asoma la cabeza de abajo de las mantas.
—¿Has hablado con tu mamá desde la boda?
—No.
—Bien. Llama a mi mamá para lo que sea que necesites. —Se apoya sobre un codo de nuevo, su otro brazo moviéndose sobre mi cuerpo para descansar en mi cintura. Me jala hacia él, así estoy de costado mirándolo—. Lo digo en serio, Bella.
—Lo haré.
No listos o dispuestos a dejar que los pensamientos sobre mi madre arruinen nuestro momento, me centro en cambio en la manera que su mano se sienten contra mi cintura. Ha pasado tanto tiempo desde que hemos estado así, y simplemente estar cerca de él me envuelve en una ola de confort. Cierro los ojos, contenta con todo lo que ha sucedido entre nosotros, satisfecha con el lugar donde nos encontramos.
—¿Bella? —pregunta Edward unos minutos después. Me estoy quedando dormida, su brazo a mi alrededor el peso perfecto para sumirme en un sueño.
—¿Mmm?
—¿Podemos hacer eso de nuevo? —bromea, su mano moviéndose para darme una nalgada—. Porque demonios, chica.
—Detente. —Me río, soltando un chillido al sentir sus manos. Es simple, pero es un momento que me convence de que estamos bien.
—Lo sé, lo sé. —Se ríe suavemente, suspirando mientras planta un beso contra mi cabeza. Sus pequeñas confirmaciones me dicen que soy más de lo que mi familia piensa de mí. Me hace sentir increíblemente agradecida por él.
Me lleva hacia él de nuevo con un suspiro de felicidad.
—No es un no —le recuerdo. Sus ojos se abren para mirarme, y con razón estamos aquí en mi cama esta mañana. Por tan inteligente que sea, no tiene idea de lo hermoso que realmente es.
Sonríe.
—Solo no ahora.
Sus palabras, y su sonrisa, se quedan conmigo por el resto del fin de semana.
El domingo por la mañana, mientras todos nos despedimos antes de irnos por nuestros caminos por los próximos tres meses, Edward me envuelve en su abrazo y sus susurros en mi oído.
Nuestras siguientes palabras permanecerán conmigo hasta que regrese en septiembre.
—Entonces, me iré.
—Y yo me quedaré —le respondo, sin olvidarme de la mejor parte—. Y estaremos bien.
Ahh, esa última frase en la serie te mata :') pero como ven también fue una modificación a la historia original. Quieren hacer lo correcto para estar bien :)
Que tengan un buen fin de semana ❤️
