EPILOGO

Candice sintió la brisa caliente contra su cara, la ropa por un momento comenzó a ser un poco estorbosa y es que ella era un poco calurosa.-¿Qué te pasa?-

Creo que traigo demasiadas cosas encima.-el rio.-Vamos no seas así, es solo que hace más calor.

Venga quítate esa chamarra de esquimal.-William le ayudo a su novia quitarse el abrigo mientras ella respiraba ya un poco más relajada pero el sol en lo alto no ayudaba tanto.

Venga apurémonos para ir al apartamento y después de comer algo será prudente que vayamos a ver cómo va la casa.-Candice sonriente asintió porque estaba emocionada, deseaba más que nada mudarse a vivir donde estaba segura pasaría el resto de sus días.

Los dos rubios se subieron al carro que William tenia y todo ese tiempo uso su amigo Edwin, lo bueno es que no se deshizo del mismo, porque ahora le servía.- ¿Lo has rentado?-

No, lo deje al cuidado de Edwin y por fortuna no lo vendí.-el comenzó a manejar por la ciudad.

Me gustaría mucho que me llevaras a la empresa de publicidad.-el asintió.-¿Cómo es?

Es un enorme rectángulo.-Candice rio.-La verdad es que era un almacén y tuve la fortuna de encontrar un buen precio para adquirir esa propiedad, solo colocamos algunos paneles que lo dividen.

¿No tienes oficina?-

Si con puertas enormes de vidrio y el clima a todo lo que da.-ambos rieron.-

¿Cómo es que lo haz manejado?-

Creo que mi socio ha sido como un ángel de la guardia para mí, la verdad es que le deje a cargo demasiadas cosas pero siempre estuve al pendiente y tenemos un trabajo fijo…

Impresiones por así decirlo.-el asintió.-Seguramente cuentas con buenos colaboradores.

Son excelentes, espera que los conozcas y claro me gustaría mucho que también tú te involucraras en todo esto.-

¿Estás seguro?-el asintió colocando su mano en la rodilla de la rubia.-Es solo que no se si lo tomen a bien o.

Nada de eso, no tenemos un fotógrafo de planta porque no es que se ocupe todo el tiempo y sé que tal vez tú tendrás muchas cosas por hacer pero me gustaría mucho que trabajáramos juntos.-comento él.

Bueno pues podría darte un buen precio.-dijo Candice mientras reían y William se acercó a ella para besarla disfrutando de su aroma a rosas.

¿Siempre hueles así de bien?-

Dice mi novio que si.-contesto ella melosa robándole otro beso mientras un claxon sonaba para que ellos rieran así que el rubio siguió de largo después de un rato y de que Candice mirara todo con fascinación llegaron al lugar donde vivirían hasta que llegaron.

Lo cierto es que tener un departamento frente al mar era casi que lo mejor del mundo para la rubia quien sonriente miraba por el balcón.- ¿Qué te parece?

Honestamente es precioso, me encanta.-contesto ella.-Siempre había querido vivir cerca de la playa y esto es precioso.

Vaya, ahora me siento un poco nervioso cuando vayamos a la que será nuestra casa y no sé si te encante vivir en la cima de una colina.-ella abrió los ojos con sorpresa.

Suena como cumbres borrascosas.-William comenzó a reír para atraerla a sus brazos.

La verdad es que me haces tan feliz, que siento que explotare en cualquier momento de alegría.-la rubia le miro con atención, era guapísimo y tan suyo como el mar de la tierra.

Tú también me haces tan feliz, pero eso de explotar no creo que sea muy agradable así que mejor nos quedamos así y la verdad cuenta como es el clima en tiempo de huracanes.

Un poco ruidoso, pero como dicen después de la tormenta siempre viene la calma y además estaré yo para mantenerte segura.-le respondió el rubio apretándola fuertemente.-Hare todo para mantenerte a salvo siempre.

Lo sé, cuento contigo porque mi vida depende de ti.-

Si eso también suena algo tele novelesco.-ambos rieron y es que estaban contentos de los cambios que harían para bien, se ducharon comieron algo rápido pero el cambio de horario cambio por completo los planes.

Después de algunas horas se subieron al auto la tarde había ya caído la tarde y ellos ya mucho más relajados salieron del departamento hacia la que sería su casa.


Edwin estaba ahí mirando al horizonte.- ¿Qué te pasa?-

Nada, estoy esperando a que llegue William.-dijo el mientras su esposa con su pequeño en brazos se sentaba a su lado.

Es bueno que regresara.-el asintió.-Te ves mucho más tranquilo ahora, hace unos meses parecías un demonio de Tasmania.

Sabes que no son así.-le respondió el sonriente.-La verdad es que hubo momentos que me sentía volver loco, aun no comprendo cómo es que William hace tantas cosas a la vez.

Así que el volverá con su ex esposa.-

Si…-contesto sin más Edwin mientras miraba la casa en construcción al fin de la colina.

No me has dicho nada de ella, ¿Cómo es?-

Creo que Kaitleen es un poco chismosa.-su esposa rodo los ojos.-Pues es mucho más joven que él, es fotógrafa y la verdad es que creo que tiene una buena reputación porque se la ha pasado largas temporadas en Francia, digamos que ella esta cobijada por su cuñado.

Ese fotógrafo de renombre.-el castaño asintió.-Vaya, todo eso suena demasiado diferente a como era Kate.

Son dos mujeres totalmente opuestas y no quisiera que dijeras algo que la hiciera sentir incomoda, si te soy honesto nunca vi a William así de contento y es que parece que ahora que esta con Candice es como otro hombre.

Es tan raro verdad, quien diría que ellos dos nuevamente estarían juntos y yo que pensé que tu amigo se quedaría con mi amiga.-

En un momento creí lo mismo que tú, pero siento que Kate tenia demasiadas cosas que hacer antes de establecerse definitivamente y te lo dije en su momento.-dijo Edwin.

Lo sé, pero la verdad es que Kate estaba contenta con él y creo que ayudo mucho la manera en que ellos terminaron para que se recuerden con gusto…-el castaño asintió.-Cuando nos escribimos me pregunta cómo esta.-

¿Y como esta?-pregunto Edwin mirando a su mujer.

No lo sé, solo le cuento lo poco que me dices.-

Vamos mujer no seas tan cotilla, son cosas que no debes de andar diciendo y más porque es mi socio…lo que menos deseo es que se pierdan los negocios con él porque gracias a su capacidad es que ahora tenemos la vida que llevamos.

¿Tan mal nos iba antes?-pregunto Kaitleen.

Nunca nos fue tan mal, pero tampoco tan bien y el que regrese significa más trabajo pero mejor economía para nosotros.-

Tu amigo es nacido en cuna de oro.-

Si pertenece a una familia de economía acomodada, pero dejando eso de lado lo cierto es que William es un gran tipo y a pesar de que siempre ha tenido dinero, creo que es la clase de hombre que crean un imperio de la nada.

Eso que dices es verdad, Kate siempre me decía que tal vez ella no encajaría del todo con su familia porque todo aquello le abrumaba mucho…-comento la pelirroja.-Creo que ella tal vez sentía que no era suficiente.

No te creo, siempre era tan segura de sí misma.-

Pero para todo hay niveles no lo crees…bueno será mejor que dejemos de conversar porque creo que han llegado.-menciono Kaitleen mirando el automóvil del rubio subir por la calle.

Así es, espero que seas prudente mujer.-su esposa solo alzo los hombros divertida mientras miraba todo con atención.

Es la del fondo.-dijo la rubia sonriente.

Es la del fondo mi amor, ¿Qué te parece?-ella le miro con atención, adoraba el azul de sus ojos y sin más se abalanzó sobre el para besarlo, William contento la recibió con gusto respondiendo su beso.

La verdad es que es más hermosa de lo que pensé, es más ni siquiera parece que aún no está terminada.-dijo la rubia.-Honestamente me encanta la ubicación y seguramente tendremos toda la privacidad que siempre has querido porque no veo más vecinos que tu socio.

Así es, no habrá más personas que nosotros acá.-contesto el rubio.-Me asegurare de eso.

Tu siempre pensando en todo, ¿Saludaremos a tu amigo?-

Si, él tiene las llaves.-contesto el rubio mientras se aparcaba en la entrada de la casa que era bonita eso sí mucho más pequeña que la de los Andrew.

¿Qué tal el vuelo?

Todo estuvo bien, Kaitleen ¿Cómo estás?-

Bien gracias a dios, criando niños.-comento ella relajada porque su vida en si era muy apacible.

Qué bueno, déjame que baje mi mujer para presentártela.-comento William mientras una muy hermosa rubia de pronto sonriente miraba a la mujer de cabellos rojos que cargaba un niño.-Recuerdas seguramente a Edwin.

Claro que sí, ¿Cómo estás?-

Bien, todo bien y contento de verlos si te soy honesto…-Los rubios rieron.-Mira ella es mi esposa Kaitleen este nuestro pequeño Jordi, tengo otros dos allá adentro jugando Román y Phoenix.

Mucho gusto.-dijo con una sonrisa cálida Candice mientras la pelirroja asentía, la verdad es que esa chica era como un ángel…si definitivamente William estaba feliz porque se notaba y enamorado hasta el hueso de esa mujer.

Bienvenida a Australia, espero que te guste como a nosotros.-menciono Kaitleen siendo amable y bueno no podría negar que si existía una enorme diferencia, era hermosa, joven, pero además parecía adorable.

Hasta ahora todo me parece muy atractivo.-contesto Candice.

¿Dónde se están quedando?-pregunto el castaño.

He rentado un departamento en la costera y bueno estaremos ahí hasta que la casa esté terminada.-contesto el rubio.-Nos ha gustado mucho.

Que bien, es una zona bastante bonita.-dijo Kaitleen sonriente, pues ellos estaban en otro nivel.

Toma, esta es la llave y pues ya tú verificaras lo que te mande de información.-el castaño le entrego el llavero al rubio quien se la dio a Candice.

Gracias amigo.-

De nada, se pasan a cenar antes de que se marchen.-el rubio asintió con una palmada en el hombro y sonrientes caminaron nuevamente al auto.

Edwin les miro andar.-La primera impresión cuenta mucho verdad.-su esposo asintió.-La verdad es que ella parece una modelo.

Lo es.-dijo el castaño mientras Kaitleen le miraba con duda.-Hay muchas cosas de las cuales seguro estoy después sabrás, mejor entremos porque no sé qué están haciendo ese par en la casa.

La pelirroja asintió y pensó en su amiga Kate, era como tratar de encontrar que un puzzle encajara cuando no son los mismos lados…si definitivamente jamás vio ese brillo antes en los ojos de William Andrew.

Candice miraba con atención el sendero y le gustaba mucho que hubiese pasto aunque este le hubieran puesto hacia algunos días…era mucho más hermosa de lo que había visto, claro que el color blanco de toda la casa le daba un aire limpio, los árboles que habían le daban una hermosa vista.

Es perfecta, no pensé que fuera tan grande.-dijo la rubia fascinada mientras William solo asentía le gustaba verla contenta, bajo del auto para abrirle la puerta y se quedaron ahí parados anhelantes de entrar a lo que sería su casa tal vez por muchos años más.

¿Qué te parece la cerca?-

Me gusta, pensé por un momento que la quitarías.-

Pensé en hacerlo, pero es Australia y aquí suele haber muchos animales así que no queremos invitados sorpresas.-ella solo sonrió con temor.-Vamos.

Caminaron tomados de la mano por la entrada de piedras hasta estar en porche de la casa los techos era altos y parecía que ese pasillo amplio rodeaba toda la casa…los pilares de madera junto con los canceles le daban un aire bastante pintoresco, la rubia cerro los ojos aspirando el aire fresco con brisa marina.

El rubio le miro con alegría mientras esperaba a que ella le dijera algo.-Me encanta, es preciosa la vista con el mar de fondo.-subió sus brazos por el cuello del rubio quien sin tanto esfuerzo la levanto para besarla porque no se cansaba de ella, adoraba besarla, hacerle el amor era tan sublime que podría dejar todo por estar con Candice en una cama toda la vida.

Deslizo su aterciopelada lengua en la boca cálida de la rubia quien cerró los ojos y abrió las piernas porque William la levanto de las tiernas nalgas…se rieron un poco mientras el hundía su nariz en su cuello y ella inclinaba su cabeza en su hombro.

Entremos entonces.-

Bájame.-dijo la rubia mientras el negaba.

Tienes que entrar a tu casa en brazos.-menciono el divertido.

Pero no estamos recién casados.

Recién llegados si.-ella solo sonriente le beso.-Vamos haz los honores.

No sé si tenga tan flexibilidad.-contesto Candice mientras el rubio se giraba para quedar de lado y ella colocaba las llaves que giro un par de veces para entrar a su nuevo hogar.

Por dentro había plásticos en los suelos, la cocina estaba semiarmada y bueno no había lámparas en los techos pero el cascaron por así decirlo estaba completo.

Me dijeron que acababan de armar el aire acondicionado.-dijo William con ella aprisionada en su cintura camino hacia la encimera de la cocina donde la dejo.

Creo que mejor me bajo, no quiero.-Sin más el unió sus labios a los de la rubia, ansiaba desnudarla para hacerle el amor.

No sé qué traes que me tienes embobado, hueles demasiado bien para tu propio bien.-Candice li miraba a los ojos con atención, el azul más hermoso que conocía.

Tú tienes la culpa, me traes demasiado enamorada.-el solo sonrió mientras le besaba para mirar las cosas con atención.-¿Qué te parece?, ¿Escogimos bien?

William suspiro.-Yo escogí demasiado bien contigo, pero no lo sé dime qué opinas de la cocina.

Creo que me gusta, el color blanco con el color negro de las encimeras resalta mucho y bueno siento que aún faltan los electrodomésticos pero sé que ayuda mucho para darle una mejor vista…me gustan los espacios abiertos porque…

William solo miraba como sus labios se movían ella hablaba, pero sus ojos le tenían hipnotizado porque era extraño pero podría jurar que Candice brillaba…su aroma lo tenía en lo profundo de su consciencia y ahora podría decirse que recordaba lo malo que fue con ella en un tiempo de su vida…pero ese pasado ya no volvería nunca, era el hombre más afortunado del mundo porque ella le dio una oportunidad nuevamente.

Era extraño porque a pesar de la distancia el universo los guio por el mismo sendero, se hicieron daño en un momento pero ahora parecía que tenerse nuevamente era grandioso y al mismo tiempo mágico…se conocían de muchas formas pero al mismo tiempo estaban conociéndose de otras maneras y aprendido cosas nuevas.

Sentir su piel le causaba mucha paz, su cálido aliento contra su cara era reconfortante y su presencia le llenaba el alma…amaba a Candice, ahora lo sabía…ahora entendía esa parte de lo que era amar a una persona de manera incondicional…si la amaba con el alma, lo único que deseaba era estar junto a ella…haría cualquier cosa que le pidiera por más estúpido que sonara pero al mismo tiempo le protegería contra todo y contra todos.

Le valían las opiniones de los demás, en su momento le afecto la perdida de la amistad con Stear pero ahora comprendía que estaba bien porque era el precio que tuvo que pagar por abusar de la misma y lastimar a una persona que ambos amaban…eso ya no importaba, ahora tenía nuevos comienzos, nuevas amistades además de que vivía del otro lado del mundo…todo estaba yendo mucho mejor de lo que el espero.

No tenía demasiadas expectativas de lo que el futuro le diera, lo único que quería era disfrutar de la mujer a la que tanto amaba y de compartir juntos cosas que fueran descubriendo…el dinero no era un problema lo sabía, tenía los medios para conseguirlo y bueno el trabajo estaba bien…en sus manos estaba crear su día a día.

Pero ahora mismo no tenía ya nada que perder porque todo estaba en paz y su corazón estaba ocupado de algo que nunca pensó en experimentar…esa calidez que le recorría en el cuerpo, ese sentimiento de alegría que le embargaba y esa frescura que aromatizaba por así decirlo su mundo…si con un cabello tan rubio como el suyo, con rizos que se enrollaban perfectamente en sus dedos y con los ojos más verdes que el mundo hubiese visto…si todo esto tenía un nombre y claro un apellido.

Apellido que anhelaba cambiar, porque quería darle lo que Candice merecía y es que se convirtiera en su esposa…sabía perfectamente que tal vez no sería tan fácil convencerle de que se casara con él porque parecía ya no ser importante sin embargo era lo que más deseaba.

¿Qué opinas?-el solo asintió dándole por su lado, cosa que ella por supuesto se dio cuenta.-En serio William.

¿Qué mi amor?-ella negó.

He hablado demasiado y no me dices nada, pero bueno será mejor que vayamos a ver lo demás de la casa.-

No te enojes, todo lo que dices es cierto y faltan cosas por acomodar…¿Podríamos contratar a un diseñador de interiores?-

Creo que no sería necesario.-

Lo sé, tienes buen gusto y además se perfectamente que te harás responsable de dejar estar casa muy hermosa.-

Lo hare, confía en mi.-contesto ella.

Bueno sé que no hemos tenido tiempo de hablar de muchas cosas en sí, pero ahora que vienen los gastos de la casa yo correré con todos ellos y me gustaría mucho que tú comenzaras a ver algún lugar que se adecue para la galería.

Siéndote sincera, no había pensado aun en la galería porque quiero enfocarme en la casa y bueno no me preocupaba tanto ahora mismo porque tengo un dinero ahí guardado que tú me diste hace algún tiempo.

¿De verdad?-ella asintió mientras William se sintió extrañado.-La verdad es que no me acordaba, pero siento agradable que aun tengas ese dinero.

Lo pensaba usar para comprarme un apartamento, pero se fue aplazando hasta que bueno la vida me alcanzo y me trajo a un nuevo lugar…Sé que hemos estado viviendo juntos estos meses y han sido lo mejor para mí.

William ahora si le ponía atención.-Sé que quiero hacer un poco de pausa en mi vida, quiero concentrarme por el momento en mi casa y bueno ser tu llavero.-ambos rieron.-No sé si te suene un poco raro, por como he sido siempre tan voluntariosa y esas cosas…pero quiero detener un tanto el caos de vida que he tenido para solo concentrarme en nosotros.

El entendía esa parte.-No generare dinero por el momento, pero creo que me las puedo apañar bien con mis ahorros.

No dispondrás de ellos, no quiero sonar como un autoritario contigo y cometer errores que nos molesten…por el momento vivimos juntos pero yo me siento más tranquilo si tu solo me dejas hacerme cargo de todo, porque lo puedo hacer y quiero hacerlo porque te amo…nada tendría sentido si yo no comparto lo que tengo con mi mujer.

Ella sonrió, le gustaba eso de su mujer.-Pero se perfectamente que haz sido una mujer independiente por mucho tiempo y no quiero hacerte sentir incomoda, como si estuviera siendo imperioso contigo…solo quiero que nuestras finanzas pues sean saludables.

Quiero lo mismo William, eso de ser mantenida no sé si funcione del todo para mí pero estoy dispuesta a ser complaciente contigo.-ambos rieron.-Quiero estar a tu lado, en nuestra casa y si más adelante pues tenemos hijos será mi prioridad.

Es lo mismo que yo creo, no andamos tan perdidos después de todo.-la rubia asintió.-Permite ser el responsable de nuestra familia.-la rubia acaricio su mejilla mientras le miraba con atención, era tan guapo que el corazón le galopaba fuertemente en su pecho cuando sus ojos le admiraban.

Candice asintió, la verdad es que esta vez sus deseos llanos no eran tan importantes porque ahora había cumplido ya todo aquello que anhelo en el pasado…que diferente eran las cosas, si tal vez ellos se hubiesen conocido en esas circunstancias de vida probablemente la historia fuera otra.

Pero esto que tanto les dolió les hizo crecer como personas, ahora las pretensiones banales que tuvo en el pasado no eran nada importantes para ella en ese presente y nada tenía que ver con el orgullo que sentía…nada tenía que ver.

Durante esos meses que había vivido con William comprendió que amar significa ceder en algunos aspectos pero no con la pareja sino contigo mismo…de pronto cedes a la ambición de dinero, de pronto aquella necesidad imperiosa de trabajar la dejas a un lado para concentrarte en lo que en verdad importa…bueno tal vez tendría que ver porque justo en ese momento de su vida su independencia económica le daba la tranquilidad que necesitaba.

Se sabía una mujer independiente, segura de sí misma y con amor propio…anhelaba que su relación fuera por buen camino…pero si esto no fuera así se tenía a ella misma para salir adelante y deseaba con el alma que esto funcionara.

Estaremos bien, te lo prometo.-dijo William acariciando su mejilla mientras ella le creía enteramente.-Espero que algún día hagamos todo esto formal.

Candice le miro con atención y miro sus manos…no creía que casarse fuera diferente a lo que ahora vivían…no pensaba en ello porque estaba tranquila, no es que no creyera en el matrimonio pero deseaba que las cosas solo fluyeran naturales sin presiones…ahora todo estaba bien así.

Todo estará bien, no te preocupes.-el asintió no deseaba presionarle, desliz su brazo derecho por su espalda para tomarla en brazos como recién casados ahora si y caminar con ella hacia el pasillo…la deposito en el suelo mientras se miraban.

Vamos entonces.-dijo William dándole su mano y ella asintió tomándola para ver el resto de la que sería su casa.

La noche llego y ellos felices estaban conversando sobre lo que les gustaría en cada habitación y lo que modificarían del segundo piso…por el momento la alberca estaba yendo bien como estaba, faltaban muchas cosas para poder estar al fin en su casa.

Salieron de ahí con muchos pendientes y con muchas ilusiones…pasaron a cenar con Edwin y su esposa por un par de horas más para después partir al departamento donde vivirían un tiempo e hicieron el amor parte de la noche.

Los meses se fueron rápidamente, la construcción llevo más tiempo de lo esperado pero Candice ahora estaba ya en su casa con todo lo que ella escogió como decoración y claro que William feliz de al fin tener su nido de amor…había organizado una comida de bienvenida donde solo cuatro adultos estuvieron presentes además de tres niños pequeños.

Lo cierto es que la vida iba bastante bien para los dos y todo parecía ir viento en popa, Candice había conocido ya la empresa de publicidad e incluso ya había trabajado en una campaña pero solo por esa ocasión.

William pasaba la mañana en las oficinas trabajando con Edwin pero cuando eran las dos de la tarde se marchaba a casa para estar con su mujer como decía y bueno si salían detalles pues obviamente él trabajaba en su despacho.

Pero ellos prontamente se acostumbraron a tener su tiempo juntos, Candice cocinaba para que cuando William llegara comieran juntos y después pasaran la tarde haciendo actividades que se les ocurrieran…bajar a la playa, nadar en la alberca, ir a conocer lugares juntos o solo estar en casa.

La rubia se encargaba de mantener la casa en buenas condiciones hacia unos meses habían contratado a una persona para limpieza que acudía solo tres veces a la semana porque la casa exactamente tenía cinco habitaciones y era de dos plantas además.

William era quien se encargaba de cortar el césped mientras que la rubia era quien regaba las flores y macetas…hacían un buen equipo de trabajo que mantenía un jardín en óptimas condiciones….todo al fin era calma y tranquilidad.

La relación que mantenían con familia era muy relajada y literalmente todo marchaba bien, cada uno haciendo su vida…el tiempo paso volando lo bueno de que Candice trabajara con el rubio es que disponía de tiempo libre.

Pero parecía que su sueño de ser madre se estaba convirtiendo de pronto en una osadía un poco dolorosa, se habían hecho todos los exámenes y estaban perfectos pero solo no llegaba el ansiado retoño de ambos…cuando fueron dos años eternos esperando de pronto la rubia se tomó un receso de todo ese caos.

Su cuñada Pauna había tenido hacia unos meses una niña y parecía que era la última porque se lo paso todo su embarazo en cama, así que Sebastián sin pensarlo tanto se operó para ya no tener hijos.

Por su parte Stear pues nuevamente se convertiría en padre así que su familia ya seria de cinco y eso estaba bien para él, porque era un hombre hogareño que daba todo por sus pequeños.

Candice se sintió un tanto mal, pero su eterno enamorado le había confirmado demasiadas veces que él estaba con ella porque le amaba y aunque no era un tema que hubiesen aun considera, adoptar era una opción más adelante.

La rubia miraba el lugar que estaba por comprar para su galería, era amplia y sobre todo con paredes tan altas que le hacían lucir perfecta…desde que llego a Australia dio a conocer su trabajo en varias puestas, había conseguido un lugar rápidamente en la reducida sociedad de fotógrafos.

¿Qué te parece mi amor?-

Me gusta mucho William, creo que esta perfecta solo sería hacer algunos retoques así que si…es un si.-respondió ella sonriente abrazándolo y buscando su apoyo.

Ahora eran mucho más unidos que antes por lo que la seguridad del rubio le dio la tranquilidad que ella buscaba y es que habían pasado por tantas cosas, que ahora cada paso que daban les sabía a gloria…están comprometidos con su relación y sobre todo con su amor.

Pues creo que nos gusta, podríamos checar el papeleo entonces.-dijo el rubio a la mujer de bienes raíces quien solo asintió y sonriente salió hacia su auto dejándoles solos.

William tomo con sus manos su rostro para inclinarse a besarla.-Te ves hermosa, particularmente hoy estas como muy deseable.

Vamos no digas esas cosas, podrían escucharte.-contesto la rubia con las mejillas rosadas.

¿Estas lista para las visitas?-

Pues demasiado lista no, pero me siento contenta de que mis padres pasen las vacaciones navideñas con nosotros.-contesto ella.-Además creo que podrían ayudarme con las reparaciones que ocupamos.

¿Has pensado en la primera exposición que harás?-la rubia asintió.

Creo que montar la de Canadá vendrá bien.-

Eso será perfecto.-respondió el mientras la mujer de bienes raíces se acercaba a ellos, el rubio tomaba de la mano a su mujer y a pesar de que él deseaba mucho que se casaran no era un tema en el cual estuviera siendo particularmente insistente.

Su intención la externo a Sebastián quien le dijo que no se sintiera presionado por cumplir clichés sociales, pero él estaba seguro que la rubia le diría que si tarde que temprano y pues no es que hubiere un momento ideal para darle un anillo de compromiso, más bien el sabría el momento en que esto sucediera…era como algo que saldría de manera natural.

Sebastián hacia un año se había casado ya por todas las leyes, habían tenido una ceremonia demasiado intima donde solo familiares estuvieron en ella.

No hicieron algo tan pomposo como muchas personas imaginaron, pues siendo el una celebridad en el medio esperaban más…pero Pauna era una mujer reservada y además el mismo deseaba tener un matrimonio lleno de gente que les amara, no cumplir con protocolos sociales.

Se casaron en la misma capilla que lo hicieron sus padres en Italia y fue simplemente perfecto, después de unos meses la rubia quedo embarazada pero se complicó un poco así que permaneció en cama para lograr que su pequeña Sophie naciera bien.

William se sentía pleno y no necesitaba nada más que estar bien con su mujer, sus padres a pesar de que eran mayores estaban perfectamente de salud…vacacionaban meses en la costa francesa además de Ibiza…les gustaba de pronto estar en ambientes más cálidos que fríos.

Hacia un año pasaron fechas decembrinas con ellos y todo marcho bastante bien, disfrutaron mucho de la comodidad de la casa, además de que conocer el país había sido toda una experiencia para su poca aventurara madre.

Sir William disfrutaba mucho más de su retiro, el tener a sus hijos alrededor del mundo como solía decir le traía muchos beneficios y bueno solo esperaba que la vida le regalara muchos años más para disfrutar de todo lo que vendría.

Los meses pasaron y las navidades estaban ahí presentes mientras que la rubia armaba con empeño el enorme árbol que había comprado por Amazon…-¿Estas segura de que puedes?.-le pregunto el rubio.

No tan segura, pero quiero tomarme el tiempo para extender cada ramita artificial y aunque adoraría mucho tener uno real, creo que este está quedando perfecto.-afirmo la rubia.

¿Cuándo llegaran entonces mis suegros?-

Ellos llegan mañana al medio día, quiero tener al menos el árbol puesto para que cuando lleguen me ayuden a decorar la casa.-el asintió mientras la miraba con atención.-¿Podrías ensamblarlo por favor?-

Si claro cariño.-contesto el rubio empatando de poco a poco el árbol de navidad que después de traer una escalera le rebaso un poco de estatura.-Es grande.

Es perfecto, pero déjame seguir acomodando las ramitas.-dijo ella sonriente satisfecha de su compra mientras torcía algunas cuantas.-Por cierto no me has dicho como sigue Pauna.

Hable hace unos días con ella y me dijo que esta perfecta, desde que nació Sophie todo volvió a la normalidad.

Eso es bueno, me da gusto.-contesto Candice sonriente.-Quien pensaría que ellos dos terminarían juntos y es que parecen que son polos opuestos.

Pues polos opuestos se atraen y míranos, quien diría que nosotros tendríamos otra oportunidad.-Candice melosamente se acercó a su chico para abrazarlo.

No me arrepiento de nada.-él se inclinó a besarle cosa que ella respondió con fuerza y un beso en los labios de pronto se convirtió en la antesala de una voraz caricia incitadora de terminar desnudos en la cama.

William le miraba encima suyo con sus rizos dorados meciéndose al vaivén de su cuerpo y sus perfectos pechos rebotando de manera hipnótica, ella con sus ojos cerrados su boca entreabierta mientras sus gemidos eran música celestial para sus oídos…que más le podría pedir a la vida cuando todo lo que siempre anhelo tener ahora el destino se lo daba a manos llenas…la amaba más que nada en el mundo y era condenadamente feliz a su lado.

Cerro los ojos corriéndose dentro suyo mientras ella se aferraba a sus hombros gimiendo alto anunciando su llegada también.

William le tenía encima suyo descansando, desnudos piel con piel y paz con paz.- ¿Qué tanto piensa esa cabecita?-le dijo el mientras la rubia solo negaba.- ¿No confías en mí?

Confió mi vida en ti, solo que no pienso nada.-

¿Segura?-

Tengo miedo es todo.-contesto ella siendo sincera mientras su adorado rubio le alzaba la cabeza para verle.-

¿Qué sucede para que tengas miedo?-ella suspiro acercándose a besarlo.-Aunque me seduzcas nuevamente, te volveré a preguntar.

Ella rio.- ¿Nuevamente?-el asintió.-Pero si tú me has traído cargando a nuestro cuarto.

Claro, pero tú enredaste esas perfectas piernas en mi cintura y yo como buen hombre puse mis manos sobre tu perfecto trasero para darte una lección de sexo.-ambos rieron.

¿Perfecto?-el asintió.-Siempre dices lo mismo, hasta ya te estoy creyendo.

Créelo pero es mío y no me gustaría que nadie más lo diga.-ella rio por lo posesivo que ahora se escuchaba.-

Te amo William Andrew.-dijo ella mientras le besaba y claro que Candice nuevamente le sedujo.

Candice secaba su cabello después de la ducha mientras el rubio bebía un poco de café caliente.-Entonces me dirás tu temor.

Es lo mismo de siempre.-respondió Candice.-Solo que hay días que me siento preocupada.

Ni siquiera tienes treinta años, Pauna ha tenido a sus hijos ya pasando los 35 años y aunque me sentía ansioso como tu he visto la opción de un vientre de alquiler…-el rostro de su amada se ilumino.-Podríamos hacerlo así, no tengo inconveniente alguno, al contrario siento que sería perfecto para ambos.

¿No quieres verme embarazada?-el sonriente se acercó a su dudosa mujercita para abrazarla.

Claro que sí, pero no quiero que esto sea una obsesión y yo lo único que deseo es verte feliz a mi lado…no quiero verte deprimida por nada.-

¿Quién dijo que estoy triste?-William le miro con atención.-Lo siento, no quiero preocuparte yo soy feliz contigo y te amo demasiado…tengo la vida que deseo y disfruto de todo el tiempo que tengo para mis proyectos.

También te amo, eres lo que siempre desee tener y bueno pues este hombre tiene que hacer algunas cosas en la empresa… ¿Me acompañas?-

¿Me invitaras a comer?-el asintió mientras la rubia sonriente le abrazaba.-Déjame vestirme para irnos.

William solo asintió, adoraba estar con ella todo el tiempo posible y el tiempo que compartían juntos era magnifico.

Al día siguiente Candice ansiosa abrazaba con fuerza a su madre Lauren quien casi igual que ella le apretaba fuertemente.-Han sido dos largos años mi amor...

Lo se mamá, te eche de menos como no tienes una idea.-se limpiaron las mejillas.-Pues bienvenida a Australia.

Gracias.-le contesto Lauren abrazando a su yerno sonriente y Philip se unía en un abrazo con Candice mientras sus hermanos hacían lo mismo.

¿Cómo estuvo el viaje?-Pregunto el rubio.

Cansado, pero además la comida era pésima.-afirmo Phil.

Si tengo mucho sueño.-comento Cloe mientras bostezaba.

Yo creo que estuvo bien, tengo pila para ir a surfear.-Lauren negó a lo que su hijo Saintz decía.

Mejor lo dejamos para después, creo que necesitamos ducharnos y comer algo.-

Pues vámonos entonces.-comento Candice mientras tomaban las maletas para subirlas en la camioneta de transporte de la agencia para ir todos más cómodos.

Después de varios minutos llegaron.-Estoy que mejor me bajo a la playa.-dijo Saintz maravillado por el paisaje.

Es precioso hija, tu casa es hermosa.-menciono Lauren.-Jamás pensé que luciera así.

Qué bueno que te ha gustado, vamos.-todos comenzaron a bajar las maletas para entrar a la casa y sonrientes les gustaba lo que veían.

¿Y ese árbol?-pregunto Cloe.

Pues espero me ayuden a adornar la casa y tal vez hornear galletas.-su hermana sonriente asintió y su dada hizo lo mismo.-Quiero que sea una navidad normal a pesar de que aquí es verano.

Para mi perfecto.-dijo sonriente Saintz quien era un chico californiano tal cual el calce, adoraba la playa, el surf, era coreback de su equipo de americano y todo apuntaba a que tendría una oportunidad para ganarse una beca.

Eres un arrogante.-le riño Cloe con cara de enfado.

Vamos no quiero verlos pelear aquí, estamos en casa ajena y venimos a disfrutar…así que mejor dinos donde nos quedaremos hija para acomodar nuestras cosas.-Candice asintió mientras subían las escaleras para decirles donde dormirían y bueno para que pudieran descansar un poco.

William recibió los alimentos que habían pedido a domicilio entrando con las grandes bolsas.-¿Dónde están todos?-

Les lleve a sus habitaciones para que descansen, pero no dudo que bajen en un momento.-el sonriente llevo las bolsas a la cocina y miro con atención a Candice quien le sonrió.-

¿Qué sucede?-le pregunto la rubia.

Te ves contenta.-

Lo estoy, fueron dos años sin verlos.-el rubio entendía perfectamente esa parte y a pesar de que ambos eran felices en Australia, había momentos en que sentía culpable de habérsela llevado tan lejos de su familia.

Candice parecía leer sus pensamientos y camino para abrazarle.-Pero a pesar de soy, no cambiaría nada de lo que tenemos aquí.-el asintió besando su cabeza para apretarla contra su pecho.

Muero de hambre.-escucharon la voz de Saintz sacándoles de su ensoñación repentina y bueno decididos a ser buenos anfitriones dispusieron de la comida, todos comieron tranquilamente para después tomar una larga siesta.

La familia de la rubia se lo paso maravillosamente en esas vacaciones y adornaron la casa como la rubia deseaba…sobra decir que el tiempo que ellos pasaron fue tan agradable que antes de partir ya estaban deseando regresar.

El año nuevo llego y con eso la despedida de sus familiares…se despidieron sin tanto drama como prometieron pero dos mujeres se abrazaron fuertemente de sus parejas llorando para liberar la tensión reciente.

Candice miraba el océano a través de la ventana de su habitación y amaba esa postal, era un nuevo año el cual tenía muchos proyectos que hacer así que solo armaba en su cabeza algo seriamente…la exposición.

El abrir la galería le demandaría pues buscar talentos que desearan participar o clientes que quisiera contratarle…tendría que charlar con su estirado amigo para ver cuáles eran los puntos a seguir.

La vida de Annie al lado de su amado esposo francés era casi que idílica, tenían ya dos niños después del nacimiento de François todo parecía ir bastante bien y más cuando tenían prosperidad en todos los sentidos.

Archivald era un excelente padre y como esposo el mejor, le apoyaba en casi todas sus decisiones porque ahora para el por seguridad de vida le había prohibido tácitamente hacer actividades extremas…lo cierto es que ella accedió fácilmente porque no deseaba perderse de ver crecer a su hijo.

Cuando el pequeño había cumplido un año, un ligero mareo acompañado de varios días de vomito intenso les anuncio la venida de otra bendición y a pesar de que todos le riñeran por embarazarse tan pronto nada de eso aminoro la felicidad de tener entre sus brazos al pequeño Gianluca…podría decirse que ahora mismo estaban plenos con su familia de cuatro.

Por su parte León se había establecido nuevamente en Nueva York y después de que perdió a Candice su vida dio un giro…porque se cuestionó duramente que era lo que en verdad deseaba hacer y bueno definitivamente casarse no era un plan de vida para él.

Se arrepintió, claro que lo hizo pero entendió que ella no era para él y tampoco él era para ella…así que solo siguió haciendo fotografía por todo el mundo, disfrutando de su soledad, en medida tenía relaciones fugaces con personas que pensaban justo como él y a su modo esto le complacía…le hacía sentirse tranquilo y feliz…porque él era diferente a los demás, estaba bien.

Durante el mes de febrero William recibiría un merecido premio por parte de la Sociedad de Comercio y Empresas quienes premiaban a los mejores y ese año él estaba en la lista.

Candice se compró un hermoso vestido para la ocasión, este logro le daba mucho orgulloso por él y es que se lo merecía, no conocía a otro hombre que fuera tan trabajador como el rubio.

Se sentó en el taburete mirándose al espejo, suspiro hondamente porque era en esos momentos que deseaba dar un paso más con él en su relación y nada tenía que ver con el compromiso que William le mostraba…pero sería más lindo acompañarle siendo su esposa a su mujer.

El tan ansiado día llego y el rubio le miraba con atención.-Te ves hermosa, siento que no sería correcto que saliéramos ahora mismo.

¿Lo crees así?-el asintió tomando su mano para que ella bajara el último escalón.- ¿Te gusta mi vestido?

Amo como te ves envuelta en ese vestido.-ella rio besando sus labios, era un vestido en color plata con apliques de tirantes gruesos, un escote en v y corte estilo sirena que acentuaba cada curva de manera excelsa…sus rizos explosivos estaban acomodados en un elegante moño.

Tu cintura me parte en dos y tus.-ella rio cuando William le levanto con sus brazos sosteniéndole firmemente de sus nalgas para hundir su cuello entre el valle de sus senos, ella solo se limitó a acariciar su espeso cabello rubio.

Bájame, que se nos hará tarde.-le riño sonriente Candice.

Quiero quedarse así un rato.-contesto el rubio mirándole a los ojos y ella solo se inclinó para besarlo lentamente como tanto le gustaba, deslizando su lengua en su interior.-Te amo.

También te amo, pero es mejor que nos marchemos.-el obedeció y después de retocarse el maquillaje salieron rumbo a la cena.

Muchas personas se sorprendieron de verle caminar con su mujer del brazo, algunos no le conocían y otros más se fijaban en ese par de atractivos americanos.

Tomaron asiento en la mesa donde estaba su amigo Edwin junto con su esposa quienes sonrientes les dieron la bienvenida y podría decirse que ella estaba nerviosa.-Vamos que todo saldrá bien.

Pronto subió al estrado un tipo de traje quien comenzó a hablar.-Buenas noches sean todos ustedes bienvenidos a la Sociedad de Comercio y Empresas, esta noche tan magnifica premiaremos a los empresarios más destacados e importantes del país…-dijo el presentador con un largo discurso de bienvenida y poco a poco llamaron a cada uno de los empresarios para otorgarles un reconocimiento.

Candice miraba con atención el estrado sintiendo el brazo de William darle el calor que tanto necesitaba, ambos miraban con atención, hasta que el ansiado momento llego.

Es un honor para mí darle el premio al empresario extranjero del año William Albert Andrew.-Por ser un empresario comprometido con su labor, satisfacer las necesidades de sus clientes, logrando un renombre internacional con la naviera Andrews & Asociados, así mismo ahora con una nueva firma de Publicidad Australia Sweet Dreams.-los aplausos no se hicieron esperar y el rubio se puso de pie no sin antes besar a Candice.-Le invitamos al estrado.

Ella le miro caminar hacia el estrado mientras seguía aplaudiendo y con algunas lágrimas corriendo por sus mejillas de la emoción por el orgullo que sentía por él.

Miro como su novio estrechaba la mano de varios caballeros y finalmente recibía una estatuilla en manos del canciller para sonreír posando ante las cámaras para minutos después ponerse frente al micrófono para dar su pequeño discurso.

Buenas noches, gracias a la Sociedad de Comercio y Empresas, así mismo sus dirigentes por tan distinguido honor hecho a mi persona.-el hizo una breve pausa mientras unos ojos verdes le miraban con intensidad.-Pensé en un momento de mi vida que el ser empresario era convertirse en uno solo con la empresa y llevarla a la cima…una visión que sin duda llena bolsillos y olvida lo más importante dentro de una empresa…el capital humano.

Tome un par de decisiones respecto a el rumbo que mis inversiones deberían de tener y perseguí uno de mis más preciados sueños…construir barcos…si por aquel entonces hubiese dicho que era una sueño que cumplir me habían tildado de loco, pero con el apoyo de mi amigo Edwin Corwell y mucho trabajo logre que la empresa Naviera Andrews y Asociados pudiese establecerse firmemente en el mercado dándonos resultados positivos de una poderosa inversión que da el mejor servicio del mercado y trabajo que sustentan a varias familias en Australia además de Alemania.

Mi familia ha sido punto clave para recibir este honor y sin duda le agradezco a mi padre por sus consejos ademas del apoyo incondicional de mi madre junto con mis hermanos que a pesar de que no están presentes saben de mi gratitud.

La rubia suspiro porque esos eran momentos que desearía que todos estuvieran ahí.-Pero quiero agradecer especialmente a mi esposa.-Candice quedó contrariada.-Porque a pesar de que un par de años nos separaron las leyes del hombre, sin duda lo que unió dios siempre quedara así…ahora que me ha dado la oportunidad de entrar a su vida me siento con más fuerza para poder crear fuentes de trabajo y hacer crecer a mis empresas en este campo tan complicado.

La gente se giró a mirar a la despampanante acompañante de William, quien miraba orgullosa a su amada hablando en el pódium.

Así que no queda más que agradecer a las personas que han hecho posible esto…doy las gracias para que me tomaran en cuenta para recibir este honor y no queda más que disfrutar la velada…-los aplausos no se hicieron esperar, el rubio tardo un poco en llegar a la mesa después de recibir felicitaciones de varias personas.

Edwin se unió en un abrazo con él y al fin tomo asiento junto con Candice a quien beso suavemente en los labios.- ¿Qué te pareció mi discurso?-

Me he quedado muda de la impresión.-afirmo la rubia mirándole con esperanza en los ojos, fue ahí cuando el momento él tuvo esa señal que tanto esperaba…si aquella que Sebastián le había dicho y tomo una decisión.

Eres mi esposa aun no estamos divorciados por la iglesia.-respondió el acariciando su mejilla mirándole intensamente.-Sin ti nada de esto sería posible, te amo lo sabes.

Lo sé porque también te amo William Albert Andrew empresario del año.-el rio mientras se besaban sin importarles nada más, disfrutaron de la velada, bebieron un poco de Champagne y se mecieron lentamente en la pista por un par de horas más.

Llegaron a la casa pasada la media noche, Candice subió al su habitación mientras el rubio iba a su despacho ella ni siquiera lo sospechaba…-Ha llegado el momento.-se dijo así mismo sacando de su cajón escondido una caja con un precioso anillo de compromiso en forma de gota, esa era una magnifica joya.

Candice se quitó los tacones, estaba feliz por la condecoración de William y orgullosa de tanto trabajo hecho…se levantó del taburete para abrir las ventanas corredizas para que el aire entrara y la frescura del mar le relajara un poco.

Cerro los ojos respirando profundamente mientras sentía como las manos del rubio comenzaban a quitar las horquillas que quedaron regadas en el suelo y ella sonrió, el adoraba verla con el cabello suelto…cuando sus rizos estuvieron todos sueltos suspiro hondamente.-Mucho mejor.

Sintió como el pecho del rubio se pegaba a su espalda y le daba calor, se mecieron lentamente para segundos después ella sentir que la soltaba por lo que se giró…pero esto jamás lo espero.

William estaba inclinado en su rodilla con una caja de terciopelo en las manos.-Esta noche me di cuenta de que te amo más de lo que te digo y sé que fui un idiota en el pasado…pero hoy se también que quiero darte todo porque eres mi principal motivación, así que darte un lugar en mi vida ante los demás de pronto para mi si es importante…así que ¿Quieres casarte conmigo Candice Adams?

Ella río a pesar de estar llorando de felicidad y es que esa noche había sido muy especial, ella también se dio cuenta de que lo quería todo.-Si, si me caso contigo de nuevo.-Ambos rieron, William prontamente deslizo el anillo en su dedo.

Candice estaba feliz por ese precioso anillo de compromiso y se abrazó fuertemente al hombre con el que deseaba pasar el resto de su vida.

Se besaron dulcemente.-Serás mía por siempre.-le dijo el sonriente.

Por siempre.-afirmo Candice besándole una vez más, pronto la ropa comenzó a estorbar y se desnudaron con rapidez para terminar en su cama con un William deslizándose en su estrecha cavidad gimiendo acaloradamente por el movimiento cadencioso de sus caderas afiladas.

El rubio besaba su cuello con pasión, succionado fuertemente entregado al placer de ambos y aferrándose fuertemente a sus nalgas, hundiéndose profundamente en ella con fuerza haciéndola gemir alto…era suya…tan suya como siempre deseo.

Recordarla cuando aún era tan joven, desarrollándose ante sus ojos y ahora tenerla en su vida era una gran bendición…tuvo que ir al mismo infierno para poder aprender a ser un mejor hombre…para poder tenerla entre sus brazos.

Candice le beso con pasión deslizando su lengua en su cálida boca, con los ojos cerrados se estremeció dando un largo gemido alcanzando al fin su orgasmo nocturno…tocando las estrellas de pronto y el no pudo sopórtalo más se sumió en su espesa bruma de placer.

Se besaron lentamente disfrutando de lo que venía para ellos, la rubia aferro a su pecho desnudo y el solo le abrazo protectoramente…cerraron los ojos durmiendo en la frescura de la noche…solo ellos dos cobijados a luz de la luna…desnudos como su alma…en paz…

Al día siguiente.

Candice estaba sonriente mirando su mano mientras el rubio la miraba con atención mientras bebía de su café y comía un emparedado.- ¿Te ha gustado?-

Me ha encantado, es perfecto y luce casi irreal en mi mano.-afirmo ella con un brillo muy especial en sus ojos.- ¿Cuándo lo compraste?

Cuando cumplimos nuestro primer año viviendo aquí lo compre, pero tenía miedo a que me rechazaras tiempo después se fue postergando y bueno lo consulte con Sebastián.

¿En serio?-el asintió, sabía que ellos eran muy unidos.-No me imagino que fue lo que te dijo.

Bueno solo que encontraría el momento y que no debía de cumplir ningún cliché social…pero ayer que estuve en ese estrado supe que tenía que darte tu lugar, no frente a los demás si no porque yo así lo quiero y deseo protegerte de todo…además de que tú estabas tan contenta que solo me quise arriesgar.

William…-dijo ella tiernamente…

No digas mi nombre de esa forma, porque no sé si me resista a tu encanto.-ella sonriente se acercó a besarlo.

Gracias por arriesgarte, cuando me dijiste esposa tuve mucha emoción y al mismo tiempo angustia…pero ahora solo tengo la certeza de que ha sido el momento perfecto, en nuestra casa, en nuestra habitación y solo nosotros dos.

El asintió.-Quiero que cuando nos casemos sea algo aquí, algo entre nosotros solamente y quiero que sea tan perfecto como tú.

Si quiero que sea en nuestra casa, con nuestra familia y solo eso…quiero una ceremonia frente al océano…sin tanto drama.-el rio, ahora las prioridades de ambos eran otras, ya no más cumplir formalismos…

Casémonos cuanto antes.-la rubia le miro intensamente así que estaba decidido y la buena nueva de su compromiso fue como una bomba para la familia.

Cristine casi de inmediato deseaba subir en las páginas de sociales que su hijo se casaba pero el solo le pidió discreción y a pesar de la emoción lo entendió perfectamente…era lo mejor.

Lauren estaba dichosa y bueno pues si se ocupaba hacer un viaje rápido claro que lo harían, lo importante era estar con ellos…además de que William arreglaría todo para que comodidad de la familia y bueno Anthony también decidió con su hermano organizar la logística para la el traslado de la familia.

Marcus por su parte se sintió un poco receloso, pero adoraba a su hija y a pesar de que él no podría viajar por cuestiones de orgullo le mandaba su bendición a su pequeña Candice….en parte ella entendía que no se sentiría cómodo cuando William corriera con todos los gastos y además de que su relación era un tanto tirante, así que era triste pero era lo mejor.

Annie junto con Archivald no pudieron viajar por que él tenía varios compromisos con unas exposiciones de su autoría pero le mandaron sus mejores deseos a la distancia.

El mes de marzo se fue rápidamente, aquello que sería una boda sencilla en su casa de pronto se convirtió en algo más magnifico y Candice se ocupó de cada detalle…para su fortuna Pauna junto con Sebastián llegaron a finales del mes, así que ellos le ayudaron en muchas cosas que le facilitaron el montaje de tan ansiado día.

Sus suegros llegaron a principios del mes de Abril junto con Elizabeth incluidos su batallón de hijos que ahora eran cinco y la mejor opción para William fue rentar una casa donde estuvieran más cómodos porque en su casa se quedarían sus suegros además de Stear quien contra todo pronóstico confirmo su asistencia.

El clima era cálido y la familia estaba ya en casa, recibir a Stear fue algo más relajado de lo que esperaban así que a pesar de que la amistad tan cercana que en su momento tuvieron esos dos hombres importantes en la vida de Candice…pues ahora resultaba ser una relación de cordialidad con respeto.

Stear estaba un poco más sumido al cuidado de sus hijos que en socializar de manera más profunda con William y en cierta parte eso daba mucha más comodidad para ambos, por su parte el rubio tenía mucho trabajo en esos días así que todo era una charla ligera.

¿Estas nerviosa?-pregunto el rubio a su amada mientras ella asentía.-Mañana al fin serás mi esposa.

¿Te emociona a pesar de que ya nos casamos una vez?-el asintió.

Claro que me emociona, aquello fue hermoso pero es en una etapa de mi vida diferente y ahora me caso con una nueva idea de vida y además mi prometida es la mujer más maravillosa del mundo.

Candice sonriente le beso.- ¿Podrían esperar a mañana?-les riño de inmediato Antón negando con la cabeza, logrando que la pareja riera mientras convivían en la cena antes de la boda.

El tan ansiado día llego y ella se miraba al espejo…ahora era simplemente el momento de recordar todo lo que sufrió por el hombre al que más amaba y eso era pasado, pero le enseño a vivir su vida de manera libre…no sabía si tenía un destino trazado, pero todo fue como un rompecabezas que con el paso de los años se fue armando pieza por pieza.

Verse ahí vestida de novia una vez más le daba la seguridad de saber que al fin estaba armada y era tan real como respirar…-Estas hermosa hija, dios santo más hermosa que nunca…brillas.-dijo Lauren feliz.

¿Lo crees?.-su madre asintió limpiándose las lágrimas.

Deslumbrante y radiante diría yo.-intervino Sebastián mientras tomaba algunas fotografías, su vestido era mucho más sencillo que cuando se casó por primera vez pero lo adoraba…Pauna se lo había llevado de regalo desde una tienda exclusiva en Paris.

Me encanta.-dijo con mucha emoción, la única condición que le dio William es que llevara sus rizos sueltos porque los amaba, su vestido era un tipo corsette en forma de corazón de suave tela que le hacía parecer estaría desnuda pero no era así se adhería a su cuerpo cayendo de sus rodillas hacia abajo libre con ello una cola corta el vestido estaba cubierto de flores que parecían caerían cuando ella caminara y unas mangas de la mitad de sus hombros desnudos que caían elegantemente…

Su cabello lucia sus rizos más marcados y un sencillo adorno del lado izquierdo completaba la imagen sensual de una novia lista para casarse frente al mar.

Vaya, luces encantadora…-dijo sonriente Philip mientras todas asentían, Sebastián tomo las fotos que pudo antes de salir.

William estaba impaciente y a su lado estaba Anthony.-Cálmate, que de la dejaras viuda antes de tiempo.

Cuando estés en mis zapatos lo entenderás.-le contesto el mayor de los hermanos.

Seguramente, pero mientras esperemos con tranquilidad.-pronto las damas entraron y la música de Ed Sheeran sonó con Perfect…William respiro hondamente emocionado al mismo tiempo ansioso hasta que la vio.

Fue como si le dieran un golpe en el estómago y le sacaran el aire…era simplemente un ángel caído del cielo con rizos hermosos que enmarcaban su cara…las mujeres suspiraron por lo hermosa que lucía, ella camino del brazo de sus padres hasta el altar.

El recibió con agrado su mano cuando Lauren se la entregó una vez más y el juez comenzó la ceremonia no sin antes el acercarse a besar su mejilla…todo fue agradable pero tan rápido que pareciera una ilusión.

Yo William te entrego este anillo como símbolo de mi eterno amor por ti y prometo ser un mejor hombre cada día para ser merecedor de tu amor…-la rubia se limpió un par de lágrimas.-Eres aquello que nunca pensé tener y que ahora no sé qué haría sin ti a mi lado…te amo.

Candice miro como el anillo se deslizaba en su mano completando esa bendición.-Yo Candice te entrego este anillo como símbolo de mi amor eterno por ti y prometo acompañarte en cada paso que des siendo una compañera amorosa en tu camino.-el rubio estaba tan nervioso que no pudo evitar reír haciendo que su esposa hiciera lo mismo.-Si eres mi destino, bendito dios que te puso frente a mi…te amo.

El derramo algunas lágrimas y se limpió la cara rápidamente mirando su sortija en su dedo, la mayoría de los presentes estaban conmovidos por esa ceremonia.

El juez los declaro marido y mujer mientras ellos se miraban fijamente tomados de la mano, seguros de dar este paso.-Puedes besar a la novia.-él se inclinó para besarla en los labios mientras los demás aplaudían.

Candice era tan feliz y el también que se notaba…alzaron la mano en señal de triunfo mientras William le levantaba del suelo entre sus brazos.

La fiesta comenzó, todos estaban disfrutando de la comida y la bebida mientras ellos se mecían al ritmo de un suave vals mirándose una vez más…sin decir palabras pero diciéndose todo con la mirada.

Era tal cual como desearon, todos divirtiéndose y acompañándoles, sin tener que fingir cosas que no sintieran…solo por el placer de estar.

Se fueron a descansar cuando la madrugada con su frescor llego eran ya pasadas las dos de la madrugada y aunque desearan irse de luna de miel pues era un viaje que aplazarían por estar al lado de sus familiares.

William como todo marido nuevo tomo en brazos a su amada quien entre risas y poses para las fotos que Sebastián tomaba entro a su casa por la puerta principal.

Se despidieron para ir a su habitación a cambiarse según de ropa pero lo cierto es que tal vez no bajarían ya y es que a pesar de tener casa llena la recamara principal estaba alejada de las demás.

Hemos llegado.-dijo el rubio depositando a su amada en el suelo.

Espero que no te hagas una hernia por cargarme hasta acá.-respondió la rubia sonriente mientras William le miraba serio y se acercaba para besarle con lentitud disfrutando de sus tersos labios.

Su corazón tranquilo comenzó a correr rápidamente en su pecho indicándole que el deseo estaba llegando, se separaron para mirarse.-Eres un sueño de mujer, Candice Andrew.-ella cerro los ojos para girarse y el pudiese quitar el vestido.

Él se tomó su tiempo para encontrar el cierre y poder deslizarlo, dejándola sola con un pequeño triangulo de encaje que enmarcaba sus nalgas suaves en un perfecto corazón de carne.-Estas casi desnuda con ese vestido.-dijo con sorpresa.

Candice deslizo su última prenda por sus piernas y le sonrió.-Ahora lo estoy.-El rubio no pudo contenerse sacándose el saco con prisa y los zapatos torpemente, mientras ella se sacaba los tacones rápidamente.

Pero el de pronto estaba hincado frente a ella deslizando su lengua por sus tersos pliegues.-William.-dijo quedamente mientras el pasaba su tersa lengua de arriba abajo, ella no podía sostenerse solo ahí parada, pero el rubio se levantó con prisa para recargarla rápidamente en la pared y deslizando su mano sobre su hombro dando acceso total a su centro.

Abrió como una flor sus pliegues mientras succionaba con lentitud pero precisión su centro una y otra vez mientras la rubia trataba de controlar sus gemidos pero cuando el hundió su lengua fue inevitable no gemir su nombre, sus manos se apoderaron de su cabeza guiándole a su centro el obedientemente hizo lo que su reina quería y succiono con fuerza mientras sus manos posesas se apoderaban de sus nalgas abriéndolas aferrándose a ellas esperando…esperando hasta que ella gimió poderosamente por un fuerte orgasmo que le hizo desfallecer.

William estaba demasiado caliente y sin dejarle un solo minuto de recuperación la sostuvo entre sus brazos rápidamente para alzarla contra la pared…-Dios.-gimió ella cuando le sintió entrar rápidamente.

Tan mojada y estrecha.-dijo contra su oído poniéndole aún más de nervios cuando sus estocadas comenzaron a ser más fuertes logrando que sus cuerpos produjeran sonidos escandalosos, lo bueno es que aun sonaba algo de música abajo.

Candice se aferró a su cuello mientras su respiración caliente fluía entre ambos y ella de pronto así agotada volvió a sentir presión entre sus piernas, la presión de un suave orgasmo que llego justo cuando el no pudo más corriéndose en palpitante intimidad…el rubio suspiro profundamente y camino a la cama aun con ella en brazos.

La recostó saliendo suavemente de ella que estaba agotada.-dios eso fue…

Magnifico.-contesto ella mientras reían y después de unos minutos de recuperación se metieron a la tina que estaba ya lista porque su cuñada Pauna le dijo que era lo mejor después de casarse…pusieron un poco más de agua caliente y se metieron en ella.

William con cuidado lavaba su cabello y besaba su cuello.-¿Qué te pasa que estas tan callada?.-

Me has cansado un poco.-el solo rio.

Muéstrame tu mano.-ella feliz y obediente lo hizo, mientras el rubio sentía orgullo en su pecho.-Eres oficialmente mi esposa.

Lo soy.-contesto ella sonriente mientras el rubio cálido y deseoso deslizo sus manos por sus pechos para amasarlos incitando a su mujer a mas…ella solo sintió calor de pronto, cediendo girándose a besarle.

Con sumo cuidado la guía a que lo montara a horcadas, con su centro aun adolorido le dio la bienvenida a su esposo…el rubio se aferró a ella como otras veces pero con mucho más significado ahora.

Quería que su primera noche de esposos fuera mucho más memorable que la primera vez que estuvieron casados así que le hizo el amor todas las veces que pudo…en la tina, en la cama y justo después de despertar…Candice estaba agotada, le dolían partes del cuerpo que no sabía que pudieran doler y claro estaba agotada.

¿Segura de que quieres bajar?-dijo el sonriente mirándole con atención y ella sin poder levantarse.

Me duele cuando me siento.-contesto ella.-Creo que ayer usamos de mas este cuerpo.

¿Quieres algún medicamento?-Candice negó.-Pues lamento haberte lastimado, pero ahora mismo me siento muy macho.-

Eres tan gracioso, mejor bajamos pero no me siento.-los dos rieron bajaron con cuidado para convivir el resto del día con la familia y fue una tarde maravillosa.

Pero así como todo comienza acaba al cabo de dos días la tranquilidad regreso a su casa, todos regresaron a su vida rutinaria…Candice solo se tomó los días para poder tener sus propias mini vacaciones por lo que se dedicó a cocinar, nadar, revisar material y claro ver cómo iba la restauración de su galería.

Lo cierto es que esto último no le agobiaba, deseaba tomarse su tiempo y por lo pronto todo marchaba bien…el mes de mayo con su intenso calor llego, dándole un susto mortal a los pintores de la galería porque ella cayo desmayada rápidamente.

Para fortuna de sí misma, no se golpeó ni mucho menos y trato de aminorar el asunto para que no asustaran a su esposo….parecía que algo no estaba bien con ella, pero sentía una esperanza.

Camino presurosa a realizarse un sencillo examen, se mantuvo lo más calmada posible y guardo el secreto por dos días cuando lo supo.

Esa noche era tan agradable el clima había estado bastante fresco, era un sábado común pero la rubia había preparado una cena íntima como cada sábado sin embargo ese día el postre tendría un sabor más dulce.

William llego sonriente la verdad es que vivía feliz eran ellos dos solos y no importaba nada más, hacia unos minutos que llego pero subio a ducharse para estar presentable ante la cena que su esposa preparo para los dos.

La verdad es que nunca imagino estar así de enamorado y estable…con una súper mujer se vistió con un agradable pantalón de lino y una camisa de algodón, se perfumo y peino frente al espejo lucia bastante decente así que bajo las escaleras con prisa porque necesitaba bajar el ramo de rosas blancas que compro para su amada.

Candice estaba ajena acomodando la mesa en el patio por lo que no se dio cuenta de nada hasta que sintió los fuertes brazos de su guapo esposo rodeándola por la cintura…-Me asustaste amor…-dijo ella mientras el rubio restregaba su nariz en su cabello.

Adoro tu aroma mi cielo, estas preciosa… ¿te lo he dicho?…-dijo el sonriente mientras le mostraba el enorme ramo.

William ¿Y estas rosas?…-dijo ella alegre.

Son para la mujer de mi corazón.-contesto el mientras la rubia lo besaba separándose un poco para mirarse con atención, la cálida mano de Candice acaricio su mejilla.

Sabes yo también tengo un regalo para ti, pero hasta que cenemos…-dijo ella sonriente, mientras William sonreía…estaba enamorado…muy enamorado…

Tomaron asiento y él sirvió dos copas de vino blanco el favorito de los dos, la rubia preparo pescado con puré junto con ensalada fresca.

Platicaron amenamente de su día, de cómo iba con la galería y que decisiones podría tomar su primer exposición…todo lo de su vida.

El nuevamente sirvió vino, pero la copa de ella estaba llena no pregunto tal vez no tenía ganas de beber y bueno el recogió los platos mientras que Candice serbia un delicioso flan de postre.

¿Te ha gustado?-el asintió comiendo.

Creo que puedes casarte ya, todo quedo exquisito.-comento el mientras reían y ella sentía un poco de nervios.

Me da gusto que te haya gustado…toma este es mi obsequio para ti…-la rubia le entrego una cajita.

Gracias mi cielo, pero dime a que se debe esto…-pregunto el rubio mirándole con atención.

Solo por el gusto de que dios te enviara a mi vida…-William sintió una enorme emoción sonrió, no pudo evitar acercase a ella y besarla.

Veamos pues.-Abrió poco a poco la caja tan perfectamente envuelta y se quedó en blanco había un chupón… enarco una ceja…un chupón…miro a Candice con duda…el para qué diantres quería un chupón…

Mi amor…para que quiero un chu…pon…-de pronto tarde comprendió para que…un bebe…se puso de pie quedándose un rato como estatua.-Candice ¿Estas embarazada?-la rubia sonrió por la pregunta más tonta del día mientras las lágrimas fluían por sus mejillas.

Si…si dios quiere seremos papás…-contesto ella sonriente, de pronto William grito de alegría.

Al fin! Alabado sea el señor!.-la rubia no pudo evitar sonreír mientras ella se levantaba y la abrazaba la sujeto con firmeza frente a su cara para besarla con profundidad, la rubia enlazo sus piernas alrededor de su cintura.-Dios seré papá…papá.

Te amo…te amo…mi amor…-la beso mientras caminaba fuera de la casa esa era una noticia que debía de festejarse.

Edwin...Edwin…-su amigo salió corriendo de su casa…él ya sabía la noticia por lo que solo sonrió…

¿Qué pasa amigo?…-contesto el alegre mirando a Candice entre sus brazos abrazada con fuerza a su cuello.

Candy estás embarazada hermano, seremos papás.-dijo feliz besando a su esposa en los labios.

Kaitleen salió a ver que sucedía escuchando la tan maravillosa noticia de sus amigos y vecinos, ella estaba feliz con la pareja.-Felicidades por su embarazo, ahora debes cuidarla más.-comento la pelirroja sonriente.

William miro a los ojos y ella estaba con un par de lágrimas.-Me haces el hombre más feliz de la tierra, nunca me imaginé que dios me pudiera hacer tan feliz…perdóname por todo mi amor, eres lo más grande que el universo me ha dado…te amo.

Y a pesar de cómo estaban, de tener una pareja viéndolos se unieron en un beso sin importar más nada que ellos tres.

Se fueron a su casa a descansar y al día siguiente al médico quien los felicito porque todo estaba perfectamente normal apenas habían ajustado 8 semanas.

William miraba el monitor con atención y a pesar de que su futuro bebe era solo una manchita sin forma era suyo…tan suyo como el de Candice.

¿Cuándo fue que?-

Creo que cuando me diste el anillo esa noche.-ella se sonrojo mientras su esposo le beso la mejilla.-Me he casado embarazada, que escándalo.

Mantendremos esto en secreto y ya cuando estemos más seguros lo diremos.-ella asintió.-Te amo mi amada esposa.

También yo te amo señor Andrew.-se unieron en un beso.

7 meses después llego a la vida William Alexander Andrew, un hermoso niño de cabellos rubios y unos ojos impresionantemente azules…era un encanto de bebe regordete al que todos adoraban a pesar de la distancia.

Ahora su vida completa era simplemente perfecta porque la bendición de tener un bebe tan deseado les daba la dicha que siempre anhelaron sin proponérselo y que su nuevo comienzo en un país extranjero les daba fuerza para seguir adelante.

Candice se dedicaría de tiempo completo a su pequeño por propia decisión, durante sus meses embarazo fue productivo y monto su primera exposición con fotografías de Canadá, mientras que William seguía con su trabajo entre las dos empresas.

En algunas ocasiones Candice le apoyaba con algunos proyectos, pero trataba de no esforzarse mucho y cuando Alexander nació pues la vida se centró el hacerlo crecer sano.

Ahora en la casa había mas fotos alegres con su pequeño y el tiempo paso rápidamente, durante diciembre tuvieron casa llena con toda la familia quien llego a conocer a su nuevo integrante.

Después de un día agotador de muchas emociones la rubia contemplaba a su pequeño dormir tranquilamente en su cuna y pronto los cálidos brazos de su esposo le envolvieron.-¿Qué pasa?.-

Verdad que nos quedó muy hermoso.-

Si nos quedó muy bien, tal vez podríamos intentar tener otros más.-respondió William sonriente.

¿Cuántos más?-

No lo sé, los que dios quiera.-contesto el mientras Candice reía.-Aunque creo que con uno más estaría perfecto, pero si solo es bebe Alexander está perfecto.

Creo simplemente disfrutare lo que tengo y ya.-el asintió.-Después de todo lo que pasamos, hemos sido bendecidos hasta de más.

Bendecido he sido yo, porque me has dado una oportunidad y ahora tengo un hijo producto de nuestro amor.-la rubia se giró para mirarle a los ojos, le acaricio la mejilla.-Te amo Candice Andrew.

Eres gratamente correspondido William Albert Andrew.-el rió inclinándose a besarle mientras lo demás dejaba de importar, tres corazones latía al ritmo del amor que en esa casa existía.

Construyeron un presente después de levantarse de su miseria personal y hoy más que nunca valorarían cada instante, cada día porque así era el amor.


Después de un tiempecito al fin puedo darle un cierre a esta historia, tengo que darles las gracias por haberse tomado su tiempo en acompañarme y escribirme sus comentarios…

Al final ellos pasaron por un largo proceso donde se conocieron así mismo, se convirtieron en personas completas y se juntaron siendo ya felices para disfrutarse el uno al otro…tanto William como Candice crearon al fin lo que anhelaban.

Tengo ya algunas historias en mente, actualmente trabajo en una de otros personajes y además trabajo lentamente en otra con esta pareja pero quiero hacer todo con tiempo porque son historias nuevas.

Si me desespero pues tal vez haga una adaptación de alguna otra, pero no quiero distraerme de mi meta de sacar una nueva…les mando un abrazo y les agradezco su compañía durante la historia.

Gracias:

Reeka21

Karolamx

Carol Aragon

Sincity12345

Yusmariz

Anilu

Carito Andrew

IsasiB

Mia8111

Maria Gpe 22

Chocoyii

Fabaguirre167

Feila

Marysolcha

Norma Angelica

Guest