Amor sin limites
Por Luz de luna82
Capítulo 21
En el balcón de un lujoso hotel en Biblos en la lejana Libia una castaña contestaba su teléfono tratando de hacer el menor ruido posible.
-Julia te he dicho mil veces que no me llames, decía Karen abriendo los ojos hacia el teléfono, furiosa porque su socia no entendiera que tal vez estaban rastreando las llamadas.
- ¡Karen necesito dinero, ayer te llame y en cuanto supiste que era yo me colgaste, esto es grave Karen, ¿me entiendes?, ¡muy grave! Decía la mujer gritando histérica al aparato también.
Tratando de tranquilizar a la exaltada mujer, lanzando su larga melena castaña hacia atrás de su hombro, tomo aire.
-Calma, calma Julia, ahora si dime tranquilamente que es lo que sucede, tenías casi doscientos mil dólares, ¿Cómo es que ya no tienes nada?
Eso era una buena pregunta, de un momento a otro dentro del casino había perdido todo, en dos días derrochó todo lo que Karen le había dado, sospechaba que tenia que ver con aquel sexi moreno que tenia de lado todo el tiempo.
-Eso no importa, te digo que tienes que enviarme dinero, me han detenido, estoy en la comisaria de las vegas, si no quieres que se sepa todo lo que hemos hecho deposítame ¡ahora!
Karen tenía dinero, pero no iba a tirarlo con su socia, el negocio era que Julia fuera a jugarlo a las vegas, hacia un mes había tenido muy buena racha y al termino de una semana había ganado mas de trescientos mil dólares, decidió darle una parte de lo que había robado de los restaurantes para que hiciera lo mismo, pero no había supuesto que era tan estúpida para haberlo perdido todo, y encima de ahora la habían detenido, ¿Qué diablos había hecho? Ahora no tenía opción, debía que darle dinero, esa chica sabía demasiado.
-Dime ¿Por qué estas detenida?
Una Julia desesperada contesto -Estaba apostando en la mesa de blackjack como siempre, pero sin saberlo mi cuenta no tenia fondos, ahora no tengo dinero para pagar, Karen tenía apostado cien mil dólares, deposítame el doble, ¡ahora!
-Te estoy depositando en este momento los cien mil, no esperes mas de mi Julia, por ahora todo lo tengo en cuentas extranjeras y lo sabes.
-Bien por el momento me ayudara, ¿Dónde estás?
-Te llamo después, colgó, había olvidado que tal vez estaban monitoreando la llamada y nadie por ahora sabia que estaba con William, habían estado de viaje por una semana, quería que le hiciera un "préstamo" para según ella comprarle la parte de los restaurantes a Albert, aunque en realidad no tenía ni la más mínima intención de ello, pero era un viejo duro, quería tener parte en ese negocio, le estaba costando demasiado envolverlo y acostarse con él no le había servido de mucho, después de ese tiempo no había conseguido sacarle ni un dólar al viejo verde como ella le llamaba.
Ahora no era una opción volver a Chicago, sabia por uno de los chicos del restaurante que la buscaban, había conseguido que William no hablara con Albert para verificar que fuera verdad la compra-venta, todas las mentiras que había inventado contra Candy le habían servido para distanciarlos, pero estaba pasando el tiempo y Julia estaba perdiendo dinero y necesitaba dar un ultimo golpe para poder retirarse para disfrutar del fruto de todos sus robos.
En el departamento de Albert y Candy estaban la rubia y su amiga Patty.
-Candy, tengo miedo… decía Patty con las manos en la cara.
Una rubia extrañada se acerco a su amiga dándole consuelo, a ver amiga, dime ahora que es lo que sucede.
-Michael quiere que vivamos juntos, pero yo no puedo, primero me pidió que nos casáramos y yo decidí que era mejor que rompiéramos, después me pidió que solo viviéramos juntos, que luego veríamos si funcionábamos juntos, ¡no puedo Candy definitivamente no puedo!
Candy rodo los ojos, sabia que lo de su amiga era el miedo que se había instalado desde que su exesposo la dejo, ella no quería abrir su corazón.
-Dime Patty ¿Por qué no le das una oportunidad? Se sincera conmigo ¿lo amas?
Los ojos de la muchacha se abrieron grandes, acaso ¿lo amaba? Era algo que ni ella misma se había querido preguntar, tenia miedo de aceptar que de verdad estaba enamorada de él, pero y ¿si no lo amaba? Sabía que lo extrañaría mucho, que no quería vivir sin su presencia, sin sus locuras, sin el maravilloso sexo que tenían, pero no, no podía amarlo, ya había entregado todo su corazón a alguien que lo pisoteo y no lo supo valorar, había salido todo mal, asi estaban bien, él durmiendo ocasionalmente en su casa y algunas noches Patty pasaba las noches con él, no, definitivamente no quería complicar las cosas.
-No creo que sea para tanto Candy, debo irme amiga, me da gusto saber que te la has pasado tan bien en el lago Taho, me hubiera gustado ver la cara de Albert, pero me tengo que ir, le dio un beso en la mejilla y salió del apartamento, no quería seguir pensando en lo mismo, no quería arriesgar mas de lo necesario y decidió mejor huir de esa profunda conversación.
Después de unos días Candy y Albert llegaban al hospital, una nueva medicación era programada para la rubia, después de que llegaron a la recepción pasaron al cubículo de siempre, alguien la veía expectante, era una pequeña de unos 10 años, delgada con una pañoleta en la cabeza, pálido color y con unos ojos oscuros brillantes, la observaban con mucha curiosidad, la madre de la pequeña salió al baño mientras ella recibía su medicación, entonces Candy se percato de que era observada por la pequeña curiosa.
-Soy Emily le decía mientras le extendía la mano, Candy le regresaba la sonrisa y contestaba su saludo, -hola soy Candy.
-Me gustan tus aretes, son muy lindos, decía la curiosa pequeña.
-Sabes fueron un regalo, contestaba Candy mientras se tocaba los pequeños aviones en sus lóbulos. Habían sido regalo de Albert mientras estaban en el lago Taho, después de su loca aventura.
-Me gustaría subir a un avión algún día, sabes mi mamá no quiere que viaje en uno, cuando hemos ido a ver a mi abuela siempre vamos en automóvil, decía la pequeña mientras movía los pies animadamente.
-Tus zapatos me encantan, decía Candy mientras observaba detenidamente, eran brillantes, con muchos adornos que se veía a simple vista que habían sido decorados por la misma pequeña, un gran moño rosa y alrededor piedras de muchos colores.
- ¡Son mi obra de arte!, mi mamá me deja decorar todo lo que yo quiera, mis zapatos son mi gran tesoro, ¿oye te puedo preguntar algo? Decía la chica acercándose a Candy como si le fuera a contar un secreto al oído, una Candy curiosa le respondió afirmativamente.
- ¿Tendrá novia aquel chico de ojos azules? Preguntaba ella mientras volteaba a ver a Albert.
Candy se sonrió para sus adentros, no era una sorpresa que el rubio no pasara desapercibido, pero ¿con alguien tan joven? Nunca se imagino que una pequeña se interesara por su esposo.
-Bueno, cuando crezcas podrás conocer a un chico que sea tan lindo como él, es guapo ¿cierto?
-Es guapísimo, decía la pequeña sonrojándose mientras veía a lo lejos a Albert, -pero la verdad no creo que pueda ser grande, dijo mientras agachaba su mirada, -mi mamá esta segura que me voy a mejorar, pero muy dentro de mi yo sé que no será asi, mi papá me ha visitado a veces en sueños y me dijo que pronto vendrá por mí.
Candy supuso de inmediato que su padre había muerto, aunque no estaba segura, se le hizo un nudo en la garganta, y trato de recuperar la compostura y el entusiasmo que le caracterizaba, -Sabes yo creo que tu mami quiere lo mejor para ti, entonces animo pequeña, pasara lo mejor, te lo aseguro.
La chica tomo su alegría que le caracterizaba, -Yo se que si, por ahora solo quiero ver feliz a mamá, yo se que…
En eso la madre de la pequeña apareció regresando del baño.
-Emily, veo que ya has hecho una nueva amiga, Hola ¿cómo estas soy Sandy, madre de esta pequeña traviesa. Decía mientras le apretaba un cachete a su hija y ella se molestaba por ello, decía que ya no era una bebe.
-Lo siento cariño, para mi nunca dejaras de ser mi bebe.
En eso llegaba Archie a verificar que todo estuviera bien, Albert se acerco a Candy viendo que ya no conversaba con su nueva pequeña amiga, no quiso interrumpir una platica tan privada, asi lo había hecho notar Emily al hablar en confidencia con Candy.
-Todo bien amiga, vamos conforme a lo programado, en unos 10 minutos te podrás ir. Le decía Archie mientras revisaba la bolsa de los medicamentos que se le estaban administrando a la rubia.
-Vamos a ver Emily tu ya estas lista, ahora viene la enfermera a quitarte la intravenosa, Sandy ¿puedo hablar contigo en privado un minuto por favor? En eso llamaba Archie a la enfermera, Albert le dio un beso en la boca a Candy, Emily sorprendida levanto los pulgares con una sonrisa pícara, en señal de apoyo a su nueva amiga.
-Sandy tengo los resultados de los análisis de Emily. Dijo Archie haciendo una larga pausa.
-Dilo Archie, dime lo que sea, no me mientas por favor.
-Sandy esto no me gusta nada, los resultados no son para nada favorecedores, esto se ha extendido como no tienes una idea, pronto llegara a su cerebro, te sugiero que estes preparada, tal vez dos meses puedas tenerla todavía contigo. El medico sabía que eran muy duras noticias para la joven madre, pero desafortunadamente era parte del ser el medico de oncología, las malditas malas noticias.
Sandy no sabía que decir, a su pequeña de solo 10 años se le iba la vida, como era posible que la leucemia la estuviera consumiendo, hoy había tenido un buen día y con gusto fue a tomar la quimioterapia, había orado con tanto fervor, que siempre tuvo la esperanza de que un milagro sucediera con su pequeña que no le había hecho daño a nadie, que amaba a su perro, que cantaba y alegraba sus días cuando ella aun lloraba la ausencia de su recién fallecido esposo, ¿Por qué? ¿Por qué su pequeña? tomo asiento de golpe saliendo sus lágrimas sin poderlas detener.
Continuara…
Comadres espero que esten muy bien, les deseo muchas bendiciones y que tengan un excelente fin de semana. un abrazote!
