-quieres dejarnos solos.- mi hermano asintió a mi petición.
-cuando paso esto?.- pregunté cuando Steve se marchó dejándonos allí.
-bueno parece que la última vez que tu y yo…
-pero hace cuanto fue, por que no me lo habías dicho, como pasó?
-bueno, eso ya lo sabes o te explico como se hacen los bebés?
-no seas… graciosa, sabes a que me refiero.
-no lo sé, solo pasó, si lo hubiese sabido antes te lo habría dicho, pero he tenido tanto trabajo, tantas "sorpresas", solo no lo sé.
-Entiendo… y cuanto… uno, dos meses?
-casi dos.
-vaya… no lo esperaba, pero, esta bien, no?, como lo supiste?
-bueno, he estado muy distraída, empecé a sentirme demasiado cansada y recordé que… bueno, así pasó la última vez.- dijo con reservas.- hice cuentas, ate cabos sueltos, fui al médico esta mañana y luego de una prueba rápida, allí está.
-pero no me dijiste que sospechabas.
-quería estar segura, además… sentí algo de miedo y angustia, aun lo siento, yo no quiero que… es que si…
-oye, no va a pasar nada, vamos a estar bien todos, estoy aquí contigo y pase lo que pase siempre voy a estar contigo, te amo Kate Beckett.
-y yo a ti.
Besé sus labios con suavidad, claro que ambos teníamos miedo, pero ahora las circunstancias eran diferentes, yo haría todo lo que estuviese a mi alcance para que este bebé llegara a este mundo bien.
-que crees que sea, un niño, una niña, ambos?
Kate río a carcajadas, hacia mucho que no la escuchaba reír de esa manera, parecía que todo comenzaba a encaminarse a tomar un buen rumbo.
Un mes después.
-que asco, no puedo.
-tienes que comer.
-si pero no puedo con eso.- de inmediato corrió rumbo al baño donde la escuché devolver el poco desayuno que había ingerido.
-estas bien?.- pregunté preocupado.
-no lo creo.
Entre y la tome en mis brazos, la sentí apoyando la cabeza en mi hombro, lucia pálida y sin fuerza, una lágrima corría por su mejilla, su cabello cubría parte de su rostro.
-estas bien?, te llevo al médico?
-solo necesito descansar.- la deposite en la cama.- quédate conmigo.
-si, no pienso moverme de aquí.
Kate apoyo la cabeza en mi pecho y su brazo rodeo mi cintura.
-no recuerdo que fuese así, no, creo que no llegué a este punto.
-bueno, ese ya es un punto a favor, lamento que te sientas así.
-es normal supongo.
-has pensado en algún nombre?.- intenté distraerla de su malestar.
-no, aun no, solo quiero que este si llegue al final.
-entiendo, si, yo también.
Dos meses después
-Rick?
-si?
-vienes un momento.
-ya voy.
-en serio tienes que dejar tus cosas tiradas por todos lados y es muy difícil que levantes tu ropa, y porque hay un plato bajo la cama… es increíble, desde cuando eres tan descuidado.
-no he tenido tiempo, hay mucho trabajo.
-son pequeñas cosas, si no trabajamos juntos, esta casa será una porquería y… rayos, limpia ese lodo, que hiciste.
-cadáver en el río
-quítate esa ropa, es un asco y hueles mal.
-no huelo mal, tu estas exagerando pero si lo que quieres es que me quite la ropa, con gusto lo haré.
-muy gracioso, y si hueles mal.
Caminé hasta el baño donde me quite la ropa, la verdad era que si apestaba, los chicos y yo habíamos acudido a un llamado por un homicidio, el cadáver estaba dentro de un canal donde el color negro y el olor a desagüe eran intensos, me di un baño rápido, sabía que ella aun tenía nauseas por la mañana y lo último que quería era que me rechazara como las últimas veces, decía que yo tenía un aroma peculiar y que eso le provocaba un malestar estomacal inexplicable, lanie me lo había explicado ya, era normal que ella estuviese sensible en muchos aspectos pero la verdad era que no poder abrazarla por la noche me estaba volviendo loco.
Tres meses después
Mire mi camisa en el suelo, la etapa asquerosa había sido superada con éxito, Kate comía mejor por las mañanas y durante el día era normal verla con un plato en la mano, volvía a disfrutar de la comida y con ello había surgido algo inesperado para mí, poco a poco el deseo volvió también, al principio eran sólo besos y algunas caricias, luego las situaciones se volvieron intensas, era inevitable que una situación tan simple como lavar los platos terminara con ambos sudorosos en cualquier lugar de la cocina.
-demasiado trabajo, muchacho.- dijo Esposito riendo mientras yo trataba de mantener la cabeza erguida.
-necesitas vacaciones.- completo Ryan.
-déjenlo en paz.- se escuchó una tercera voz.- vive con una mujer embarazada.- dijo lanie.
-no me ayudes por favor.
-ella me miró sonriente y susurró.- le diré a Beckett que te de un respiro.
-no, no, es, simplemente increíble, nunca lo habíamos hecho tantas veces.- dije en el mismo tono.- pero me preocupa, no es malo para…
-No lo creo, el médico les ha dicho algo al respecto?
-bueno, dijo que todo estaba bien, desde que las náuseas desaparecieron, Ella se siente mejor y bueno, yo, no es que sufra, me entiendes.
-entonces disfruta, cuando el bebé llegue te desvelaras por otras razones.
-Entiendo.
Esa misma tarde al volver a casa Kate ya me esperaba, la luz era tenue, un delicioso aroma a chocolate se podía percibir y una música suave sonaba en la habitación.
-kate?
-aquí.- la escuché desde la cocina.
-que sucede, celebramos algo?
-bueno, si, algo así.
-y que es, de que me olvide esta vez.
-no, no te has olvidado nada, es solo que, ya sabes.- se acercó a mí y puso su mano sobre mi pecho.- te amo, ese es el motivo- la vi vestida con una camiseta mía, una que había tomado como su pijama oficial, sus largas piernas parecían interminables, bajo la tela se podía ver una ligera curva que comenzaba a crecer con rapidez, mi mano viajó hasta su cadera para acariciarla.- te ves cansado.
-para ti, nunca.- mis labios descendieron sobre su cuello.
Lentamente la lleve a la cama, acaricié cada centímetro de su piel, besé sus labios, escuché sus palabras en mi oído, sentí sus manos y sus labios sobre mi piel, todo era perfecto.
Cuatro meses después.
-esta marca será buena, dice que se mantiene seco y limpio.- miramos el empaque plástico, para ser la primera vez que comprábamos cosas para el bebé, nos veíamos muy torpes.
-quizá estos.- dijo ella y yo asentí, sin saber realmente si esto era bueno.
La ropa, los calcetines, todo era diminuto y no sabíamos que comprar, el médico había dicho en la última consulta que tendríamos una niña, una pequeña y hermosa niña, con pequeños y regordetes pies y manos, sus ojos serian como los de Kate o al menos eso deseaba, mis brazos estaban listos para recibir a nuestro pequeño regalo.
-amarillo? O rosa?, no es demasiado?
-no lo se, no se nada, solo toma todo lo que puedas y vamos, salgamos de aquí, estoy abrumado.
En casa vi como se deshacía de la ropa que usaba, su abultado vientre se notaba ya con claridad, su cuerpo cambiaba con rapidez y yo no podía estar más enamorado de ella, sonreí cuando la vi poner una cara triste al mirarme y decirme que no podía recoger aquel paquete que se le había caído.
Mis manos tomaron su cadera, mis ojos la recorrieron en silencio, acaricié su vientre y besé su cuello.
-eres hermosa , esta niña debe parecerse a ti.
-Que haces? Dijiste que estabas cansado.
-eso fue antes de verte así.
-en pijama?
-Reí.- también.- dio la vuelta.- aun no puedo creerlo, tu, yo, un bebé en camino, no creí que yo pudiera merecer todo lo que tengo ahora, jamás lo hubiese creído si me lo hubieran dicho aquel día que te vi.
-hablas de aquel día en la estación.
-si, en verdad creíste que yo podría haber hecho eso?
-no, pero era mi trabajo, como iba yo a saber quien era tu hermano.
-claro, soy mas guapo que él.
-y también eras un chico rebelde, no me iba a fijar en un niño, aunque estabas muy decidido a mostrarme que tan hombre eras.- su mano acarició mi pene, ambos reímos.
-Puse mi mano sobre su vientre mientras la besaba, el movimiento de mi hija me hizo mirarla sorprendido.-sentiste eso.
-más que tu, si.
-patea fuerte, pateara los traseros de muchos delincuentes.
-Ya lo creo.
Cinco meses después.
-estas bien?
-creo que algo salió.
-algo?, qué?
-no lo sé, no lo veo.
-espera daré un vistazo.
-qué es?
-parece agua.
-agua?
-está mojado.
-rayos, estas seguro de que no es pis.
-no huele a pis, debemos ir al hospital.
-pero aun falta, un mes?
-si ella quiere salir ahora lo hará, se parece a alguien que conozco.
-me estas diciendo terca?
-solo un poquito y sabes que es verdad, no te enojes, no estamos para eso.
Yo corría por toda la habitación buscando lo que aún no habíamos preparado para el gran día, Kate tenía 34 semanas de embarazo pero la bebé tenía prisa por salir o eso era lo que parecía, subí al auto y conduje hasta el hospital donde nos habían atendido, entre corriendo y de la misma manera salí para ayudarle a bajar del auto, el médico nos miró y luego con toda la calma del mundo que yo ya había perdido, nos ordenó esperar.
Mis uñas desaparecían conforme el tiempo avanzaba incluso Kate parecía tranquila, aunque sus pantalones parecían empaparse cada vez mas.
-Estas bien?.- era mi pregunta cada 5 minutos.
-Estoy bien.
-debimos pagar ese hospital privado.
-eso era muy caro e innecesario.
-estarías mejor y no aquí.
-Rick no va a pasar nada, esto es normal.
-tienes un charco de agua abajo.
-no seas exagerado. y por favor cálmate, no necesito más ansiedad de la que ya tengo, yo estoy tranquila por fuera pero por dentro, quisiera salir corriendo.
-no lo soy, pero te recuerdo que es mi hija la que esta allí dentro.
-mía también.
-lo sé, solo estoy preocupado, discúlpame si no puedo calmarme.
Después de lo que para mi fueron horas, por fin una mujer salió, en su mano llevaba un portapapeles, en sus labios una sonrisa, mientras yo me arrancaba los pelos, ella escribía con calma, aunque para entonces Kate comenzaba a removerse inquieta, las contracciones se hacían presentes y mi brazo comenzaba a sufrirlo.
-esto ya no es divertido, cuando la ingresaran?
-cálmese señor castle, su esposa estará bien, esto es normal, su bebé tomará un poco más de tiempo.
-pero tiene dolor, y miré eso, lo ve, que es eso?.- señalé el liquido en el piso.
-Bueno no vaya a desmayarse.
-Rick por favor mantén la calma, estaremos bien.
Suspiré contrariado, parecía ser el único que sufriría un ataque de nervios.
Cinco horas más tarde.
-estas bien?
-deja de preguntar.
-no se que mas decir.
-Kate sonrió con cansancio.- recuérdame porque estamos aquí?
-Por que te amo, por que me amas y porque amamos a este bebé.
-es verdad, por todo eso estamos aquí, mira sus pequeñas manos, es tan hermosa.
-lo sé, lo sé.
FIN
