Agosto MPreg

Día 21 y 22: Postparto y hormonas

Yuuri no sabía que había sido peor, si durante el embarazo o ahora en el postparto. Wolfram lloraba por cosas muy pequeñas y también se enojaba con facilidad. Sabía que era normal, pero a la vez debía tener cuidado.

En varias ocasiones se ponía a llorar con solo escuchar balbucear a su bebé o mientras amamantaba. Si hubiera televisión en Shin Makoku estaba seguro de que podría llorar viendo una película de terror. Optaba por acariciar su cabello para que se calmara, pero eso solo lo hacía llorar más, así que después de varios intentos descubrió que lo mejor era darle comida. Así se ocupaba en comer y se olvidaba de llorar.

En cuanto a sus enojos, aún tenía prohibido utilizar su maryoku por precaución y esa era una gran ventaja o ya hubiera terminado con el trasero quemado, sobre todo aquella vez que sin querer se quedó dormido sin antes darle las buenas noches.

Con respecto a lo demás, en verdad que no podía poner queja alguna, de hecho, le gustaba. Wolfram estaba muy emocionado con el tema.

—Yuuri, ¿no vienes a la cama?

El maou se quedó prácticamente con la boca abierta, al verlo recostado con un diminuto negligé y con una sonrisa que conocía muy bien y que claramente decía, "no te voy a dejar dormir esta noche". Así es, Wolfram estaba muy caliente y no es como si a Yuuri le molestara el hecho de que lo dejara siempre como el pasivo, pero usualmente intercambiaban roles seguido, pero no se lo había permitido y comenzaba a pagar las consecuencias.

Así que, esa noche haría lo posible porque fuera diferente.

—No—le contestó.

El rubio parpadeó confundido.

—¿Qué?

—Estoy cansado me voy a dormir.

Caminó hasta su cama e ignorándolo se cubrió con las sábanas.

—Buenas noches.

Yuuri calculó que solo habían pasado escasos cinco segundos, cuando su esposo explotó.

—¡Te atreves Yuuri Shibuya a dejar a tu esposo con ganas!

Casi se ríe dentro de su escondite, pero lo soportó.

—Entonces así estamos, pues bien, no me vengas a buscar después, porque claro ahora que ya no soy bonito por haber cargado a tu hijo, ya no te interesa tocarme, ¿verdad? Está bien, mi hijo y yo buscaremos otro sitio en dónde sí nos quieran.

Ok, eso se había salido de control, ¡Wolfram estaba llorando!

—No, Wolf espera, no es eso, solo era una broma, una broma pesada, ¿de acuerdo? No te voy a dejar con ganas, no te enojes por favor.

Tuvo que acunarlo entre sus brazos para que se calmara y dejara de llorar.

—¿Por qué lo hiciste, idiota? —dijo hipando por el llanto.

—Fue una idiotez mía, solo quería no ser pasivo esta noche, no he dejado de serlo, ya me duele el trasero, eso es todo, te lo prometo.

Al escucharlo, el llanto de Wolfram pasó a ser una risa en segundos.

—¡Haberlo dicho antes! ¡Pero acaso no recuerdas que hay algo llamado cuarentena? ¡Tengo prohibido ser pasivo aún!

Su esposo se abalanzó sobre él con una sonrisa depredadora.

—¡Espera Wolfram-san!

Yuuri comprendió que era mejor dejarlo hacer lo que deseara.