Agosto MPreg

Día 20 y 23: Pañal y apoyo

Estaba empezando a aprender el truco, realmente cambiar pañales no era una parte agradable, pero Miko Shibuya le había enseñado y había visto algunos tutoriales por internet, así que ya había superado la parte complicada del asunto.

Era costumbre que su bebé llorara por las noches, tanto por comida como para un cambio de pañales, así que esa noche al igual que con todas las demás, despertó antes del amanecer cuando lo escuchó llorar, aun estaba bastante oscuro, así que dejó encendidas las velas que estaban allí con ese propósito.

Notó que Wolfram aún dormía, así que hizo el menor ruido posible y cargó a su bebé, llevándolo a un sillón que tenían en la habitación, tomó un biberón que tenían listo y se lo dio, mientras hablaba con él.

—¿Tenías hambre? Lo sabía. ¿Está rico? Papá Wolf lo dejó preparado para ti, él está aún dormido, pero dejémoslo descansar, ¿de acuerdo? Por lo que, por el momento, solo somos tú y yo.

Yuuri y su bebé, disfrutaron juntos de una nueva mañana.

Una hora después, cuando ninguna ave del paraíso había cantado aún, Wolfram abrió los ojos, asustado. Notó que ya estaba un poco claro y se puso de pie aprisa, no tuvo que buscar ni a su bebé ni a su esposo, ya que ellos estaban en la habitación. Yuuri le estaba haciendo caras mientras le contaba uno de esos cuentos de la Tierra que tanto le gustaban.

—Oh mira, papá Wolf ha despertado.

—Yuuri—le habló mientras se acercaba a ellos—¿hace cuánto que despertó? No lo escuché.

—Tendrá como una hora.

—Me hubieras despertado.

—Estabas durmiendo tranquilo Wolf, además dejaste leche lista, así que solo tuve que dársela y cambiarle el pañal, no fue mucho.

Wolfram lo miró; a pesar de que Yuuri se había levantado temprano, se veía radiante.

Su atención se desvió a su hijo cuando lo vieron bostezar.

—Creo que volverá a dormir.

—Aún es muy pequeño después de todo.

Ambos llevaron a su hijo a la cama y lo recostaron en el centro, para luego ponerse uno a cada lado.

—Aún es temprano Yuuri, duerme un poco más.

—Creo que eso haré.

Wolfram se acercó más a él para darle un beso y así los tres durmieron hasta que el amanecer llegara.