Advertencia:
🔺Los personajes no me pertenecen, son de Kōhei Horikoshi.
🔺No existe relación entre los acontecimientos de esta historia y el desarrollo del manga o el anime.
🔺Cambio de personalidad de los personajes.
Espero que lo disfruten.
(Deku x Tsuyu)
En la tienda de campaña
Bakugou y Deku eran los únicos dos alumnos de la clase 1-A que seguían despiertos, todos se habían ido a dormir después del agotador día de entrenamiento al que Aizawa-sensei los había sometido. Sin embargo Deku no se encontraba cansado, al contrario, sentía la sangre bullirle de excitación bajo la piel y cada vez se le hacia más difícil contenerlo.
Aizawa no solo los había entrenado hasta agotarlos, también les permitió bañarse a orillas del rio como descanso. Todos habían estado entusiasmados, disfrutando de jugar en el agua, pero él había estado concentrado completamente en ella. Todas las chicas habían lucido preciosas en sus bikinis, alimentando aún más las fantasias pervertidas de Mineta (y por qué no, también de muchos otros), pero a quien no había podido quitarle la mirada de encima y había hecho que se mantuviera dentro del agua la mayor parte del tiempo para ocultar su vergonzosa situación no era otra más que Asui Tsuyu.
Había pasado toda la tarde jugando Volleybol con Momo y Uraraka, luciendo un pequeño bikini verde que lo había vuelto loco. Tenia el pelo largo suelto hasta la cintura, sus pechos sujetos por un sostén verde que los mantenía cubiertos mientras rebotaban por sus saltos y un boyshort (como ella le había enseñado que se llamaba) que abrazaba perfectamente su trasero. Deku había escuchado a muchos compañeros discutir mil veces sobre pechos y traseros, comparándolos y buscando cuales lucían más grandes, había aprendido de esas conversaciones que las chicas que tenían ambos eran una fortuna para los hombres. Ese tipo de charla francamente lo avergonzaban, pero era más por el hecho de que sus pensamientos iban directamente a ella una y otra vez, decidiendo que Tsuyu definitivamente tenía ambos.
Y eran esas virtudes de su cuerpo, junto a su plano vientre, sus torneadas piernas y esa preciosa risa que los demás no tenían la fortuna de escuchar seguido era lo que lo tenía despierto y en vela. Su pierna rebotaba impaciente de arriba abajo y su pelo no soportaría un tirón nervioso más. Estaba ansioso, pero por una vez su actitud desesperada no sacó ningún comentario sarcástico de su compañero esa noche. Midoriya pensó que tal vez era que él lo comprendía más de lo que alguna vez admitiría.
Bakugou terminó de comer sus malvaviscos asados al fuego y se dirigió al lado contrario de los chicos, directo a la tienda de campaña donde Ochako dormiría esa noche. Lo vio hacerle señas y poco después surgió su amiga de adentro de la pequeña tienda con un abrigo que le quedaba grande, que Deku sabía era de Bakugou, y con ojos soñolientos. Kacchan tuvo que tomarla en brazos y llevarla directamente hacia su tienda, que compartía con él, y cerró con fuerza la cremallera detrás de ellos. Esa era su señal.
Deku no perdió tiempo en dirigirse a la tienda de Ochako y colarse rápidamente dentro, cerrando la cremallera detrás de él. El pequeño espacio que apenas podía albergar dos personas estaba oscuro, la fina tela dejando colarse la luz de la luna y la tenue que venia de la fogata. Deku recorrió el lugar con sus ojos, notando las dos camas inflables, una rosa y una verde musgo donde descansaba su martirio personal. Centró sus ojos en ese lugar, su corazón acelerándose ante la vista.
Tsuyu estaba despierta, jugaba en su Nintendo Switch, y lo que llevaba puesto casi le da un ataque de hipo. Tenia una sudadera verde, que era suya, y unas diminutas braguitas negras que dejaban a la vista su precioso trasero en todo su esplendor. Se le secó la boca y sintió toda su sangre viajar a su ingle, los pantalones empezando a apretarle.
Ella se dio la vuelta en ese momento, clavando esos grandes ojos negros en los suyos, y le dio una de esas sonrisas traviesas que solo podía significar que quería jugar con él.
- Sabía que vendrías, Midoriya. - Dejo su consola a un lado y se acercó a él hasta que sus labios casi se tocaron. A Midoriya se le aceleró la respiración y se le escapo un suave gemido cuando ella le mordió el labio inferior, arrastrándolo con cuidado entre sus dientes antes de dejarlo ir. - Te estaba esperando. Kero.
Su lengua le recorrió el labio que había mordido, haciendo lentamente su camino hasta la comisura y después la metió en su boca. Izuku la dejó besarlo por unos minutos, su cuerpo calentándose más con cada lamida de su lengua y mordiscos en sus labios. Tsuyu se arqueó hacia él, pegándose a su cuerpo envolviendo sus brazos en su cuello y él sintió los picos endurecidos de sus pezones contra su pecho; ese fue el momento en que todo su autocontrol se desbarató.
Puso una mano en la parte posterior de su cabeza y otra en su cintura, dejándola caer sobre su cama inflable antes de subirse sobre ella sin romper el beso. Tsuyu gimió, retorciéndose y abriendo sus piernas para acomodarlo entre ellas, jadeando cuando se sintieron el uno al otro, pocas capas de ropa siendo el obstáculo entre ellos. Ella llevó su mano ansiosa hacia sus pantalones, agarrando su erección por encima de ellos.
- Estás tan duro. - Gimió contra su boca, abriendo sus ojos para mirarlo con todo el deseo que sentía por él. Midoriya le mordió el labio inferior, jadeando cuando ella quitó su mano para levantar sus caderas, frotándose contra él. Podía sentir su humedad mojar su bragueta y un deseo feroz ardió en sus venas, prácticamente podía sentir sus dedos cosquilleando por la necesidad de tocarla.
Le levantó la sudadera lo suficiente para desnudar sus senos, tomándolos en sus manos y apretando la suave carne, masajeándolos. Lamió alrededor de la aureola de sus prietos pezones antes de tomar uno en su boca, chupando el tierno botón endurecido. Repitió el proceso una y otra vez con ambos pezones, chupando y mordisqueando hasta que la hizo gruñir frustrada, deseosa de más. Sus manos tenían su pelo completamente alborotado, tomando los mechones entre sus dedos mientras se arqueaba bajo él, buscando la llevara más profundo en su boca.
Deku amaba sus pechos, cada parte de ellos, tenían el tamaño perfecto para sus manos, del mismo tono pálido de su piel que tomaban un adorable color rosado cuando se sonrojaba de excitación, con dos pezones rosas que se arrugaban bajo sus atenciones, quedando enrojecidos y puntiagudos cuando terminaba con ellos. Ella gimió más alto cuando no se detuvo, dejando marcas en las zonas bajo sus senos y en su vientre, su piel tersa bajo sus manos y su boca.
Tsuyu jadeaba mientras bajaba lentamente por su vientre, repartiendo besos y lamidas por su piel hasta llegar al inicio de sus minúsculas bragas. Tomó los tirantes y ella lo ayudó a quitarle la braguita, tirándola a un lado mientras se acomodaba de nuevo, abriendo sus piernas para él. Deku gimió ante la vista, repartiendo besos desde su rodilla por el interior de sus muslos hasta llegar al lugar de la fuente de su humedad y donde el olor de su esencia almizclada era más fuerte.
Estaba hinchada, los labios dilatados y su clítoris sobresaliendo, llorando por una atención que él estaba más que dispuesto a darle. Todo el cuerpo de la heroína se estremeció ante la primera lamida, su lengua pasando por su entrada hasta su clítoris, haciendo su vientre tensarse. Ella era dulce en boca, su esencia apetecible para él al probarla.
Recordó de pronto las bromas que ella había hecho sobre ser mejor utilizando la lengua y decidió hacerla tragarse sus palabras, la haría temblar de placer. Su boca se pegó a su centro y la atacó como si estuviera frente al más delicioso de los manjares.
Deku estuvo atento de todas sus expresiones, guiándose por la respuesta de su cuerpo para saber dónde tomarse más tiempo. Sus manos le tiraron del pelo cuando hizo círculos con su lengua alrededor de su clítoris, mordió la sudadera para mantenerse callada cuando puso su lengua en su entrada y sus caderas se sacudieron cuando la penetró con ella. Tsuyu gimió sin parar, luchando por mantener su voz baja para que no los descubrieran, agarrándose a sus brazos con el cuerpo tenso. Sabía que estaba cerca, solo hacía falta un pequeño empujón, y logró hacerla venir con fuerza cuando pegó su boca a su clítoris, chupando y lamiendo la pequeña protuberancia mientras ella temblaba sin control, su espalda arqueada al convulsionar, la sudadera entre sus dientes ahogando los gemidos que sabía serían más altos si no tuvieran que ser cuidosos.
Se limpió la humedad del rostro con el dorso de la mano, aún pudiendo saborearla en su lengua. Midoriya la miró sin aliento, tomando para sí la imagen de ella recostada, desnuda y satisfecha después de hacerla venir. Se le llenó el pecho de orgullo y la presión en sus pantalones le recordó que aún le quedaba mucho por hacer.
Tsu hizo el amago de quitarse la sudadera pero Deku lo impidió, tomando sus manos.
- Déjala. Me gusta verte con ella. - Y quería tanto hacerle el amor con ella puesta, sería como tenerla completamente rodeada por él. Ella asintió y le ayudó a desvestirse por igual, quitándole la camiseta junto a los pantalones y el bóxer, tirándolos junto a su braga. Tsuyu tomó su erección con su mano y él gimió ante la sensación, sus suaves dedos apretándolo con cautela, temerosa de lastimarlo.
Él la besó en los labios y ella siguió acariciándolo, apretándolo más fuerte ahí donde él le decía que lo hiciera entre susurros acalorados, sus bocas unidas en un beso caliente y necesitado mientras su pequeña mano lo enloquecía un poco más, llevándolo casi al borde. La detuvo antes de que lo hiciera correrse.
- Date la vuelta. - Ella lo hizo al instante, acomodándose en sus codos y rodillas, haciéndole espacio para que se acomodara entre sus piernas. Él escondió una sonrisa dejando besos sobre su espalda. Tsuyu nunca había dicho nada pero él sabía lo mucho que le gustaba cuando la tomaba por atrás. - ¿Lista? - Su voz estaba sin aliento, jadeante, mientras se acomodaba detrás de su chica, que asintió como respuesta.
Deku usó una mano para alinearse en su entrada y la penetró lentamente, cerrando sus ojos al sentir cada divino centímetro de ella, tan caliente y mojada, dándole la bienvenida. Ambos gimieron cuando se enterró por completo en su interior, sus paredes temblando a su alrededor mientras se adaptaba, y él se tomó su tiempo besándola por todas partes, sus labios, su cuello, sus hombros, su espalda.
Él la abrazó contra su cuerpo y empezó a moverse lentamente detrás de ella, sus embestidas largas y constantes, concentrado en sentirla relajarse cada vez que entraba y apretándolo cuando salía. El placer se fue construyendo rápidamente en su vientre, su espalda baja cosquilleaba y se sostuvo contra el suelo para poder moverse más rápido.
Tsuyu apoyo su cabeza contra sus brazos, ahogando sus gemidos allí y arqueando su espalda, permitiéndole ir más profundo. Deku gruño y se agarró a sus caderas, viendo su dulce trasero rebotar con cada embestida, la base de su miembro lubricada con su humedad, su espalda descubierta por la sudadera que se había corrido y el largo pelo echado a un lado para que no estorbara, algunos mechones pegándose a su cuello por el sudor. Asui era una obra de arte que le encantaba admirar.
- I-zu-kuu. - Gimió cuando cambió el ángulo de sus envites, jalándola hasta que estuvo casi sentada en su regazo, sus caderas moviéndose más rápido. Deku ahogó sus propios gemidos en su garganta, su ceño fruncido en concentración y placer, su eje siendo apretado cada vez más y más fuerte, ambos acercándose con rapidez al ansiado clímax.
Una mano viajó hacia su sexo, frotando su clítoris con sus dedos mientras la sostenía con la otra, estremeciéndose con fuerza cuando ella se corrió a su alrededor. Oh cielos, tan apretada. Tsuyu tembló entre sus manos, sus caderas convulsionando y su humedad corriendo de ella hacia él, mojando su regazo.
Deku le dio rápidamente la vuelta, recostándose sobre ella y penetrándola una vez más, queriendo ver su cara cuando se corriera. Tsuyu lo abrazó por el cuello, jadeando en su boca por las embestidas, sus fuertes muslos abrazando sus caderas y sus tobillos en su trasero, sosteniéndolo contra ella.
Apoyó todo su peso en sus codos, buscando no perder de vista su rostro sonrojado de placer. Izuku movió sus caderas en círculos, usando sus rodillas para cambiar el ángulo de sus envites y restregar su clítoris con cada empuje de sus caderas, queriendo volverla loca. Sabía que tardaría un poco más en correrse de nuevo después de haberlo hecho antes, por lo que se tomó su tiempo, disfrutando del calor que lo succionaba y le hacía hervir la sangre en las venas.
Se dedicó a mordisquear sus tentadores labios, su barbilla y su cuello, besándola allí donde alcanzara. El calor en su vientre se volvió insoportable y gimió, embistiendo más fuerte, sintiendo su orgasmo a punto de suceder. Deku notó el momento en que sus paredes lo apretaron más fuerte, sus gemidos volviéndose más agudos y desiguales en medio de sus jadeos.
- Si, eso es, dame uno más. - La animó casi sin darse cuenta, el calor tomando su cuerpo por completo y haciéndole enloquecer. Ella gimió y la sintió correrse una vez más, líquido mojando una vez más su unión y su cara contorsionada por el placer llevándolo al borde. - Tsu. - Gimió en su oído, sintiendo sus dientes raspando su cuello.
Su orgasmo detonó el suyo y Deku al fin se dejó llevar dentro de ella, jadeando con fuerza sin poder escuchar nada más que el atronador latido de su corazón en sus oídos, sus bolas destensándose y el familiar alivio recorriéndolo de pies a cabeza. Por un segundo no supo nada de sí mismo más que el intenso placer, dejando caer todo su peso sobre Asui por accidente.
Deku intentó levantarse pero ella evitó que se moviera, agarrándose a él.
- Mmm. Kero. - Sus sonidos de rana le parecieron tiernos, dándole un beso en los labios con una sonrisa.
- ¿Estás bien? - Preguntó preocupado por haberla lastimado y ella asintió feliz, sus manos aún envueltas en su cuello para abrazarlo. - Bien. - Suspiro feliz, dándole otro beso, en el que esta vez se demoraron.
Besó sus suaves labios, finos y firmes, ambos respirándose el uno al otro. Tenían idénticas sonrisas perezosas en los labios.
- Vamos a vestirnos. - Tsuyu le dio un último beso y ambos volvieron a ponerse la ropa, limpiando el pequeño desastre que habían causado con una toalla. Asui agregó unos shorts a su vestimenta y se recostaron en el inflable, ella sobre su pecho, quedándose dormidos al instante.
