Capítulo 10
Baely
Todo estaba siendo increíblemente extraño, desde el momento que se encontraron. Jareau lo había seguido a regañadientes después de que la dejó con las palabras en la boca en el campus, aunque caminó lejos durante todo el recorrido, sin hacer esfuerzo por seguirle el paso o dirigirle la palabra. Baely no había volteado a mirarla en ningún momento, en parte porque no debería interesarle lo que fuera que le pasara y en parte porque creía que si lo hacía iba a volver a espantarla y, pasara lo que pasara, Jennifer Jareau iba a escuchar lo que él tenía que decir.
El profesor en realidad no sabía que lo había llevado a hablarle, talvez lo hizo porque después de darse cuenta del absoluto desastre que fue su trabajo, de que no pensaba ir a las retroalimentaciones y ni siquiera de volver a dar la cara en clase, tenía un extraño deseo de hacerla escuchar.
Llegaron a la oficina relativamente rápido, el edificio de ciencias sociales no estaba muy lejos de La Catedral. Apenas estuvo frente a la puerta la sostuvo abierta para que ella entrara, Jennifer pasó y él se dio cuenta de que estaba mirándolo de reojo todo el tiempo, pero no se sentó. Normalmente, el profesor se esforzaba por intimidar a los estudiantes antes de la retroalimentación, así ponía a prueba su capacidad de argumentar sus ideas bajo estrés. Pequeños detalles como pasos remarcados, suspiros exagerados y desinterés en el tema de los estudiantes solían ser suficiente para llevar a la mayoría de ellos al nerviosismo, pero esta vez no parecía necesario, porque la chica rubia frente a él ya parecía completamente aterrada. No se le escapó el pequeño salto que dio cuando cerró la puerta de madera, ni la forma en que sus manos temblaban al agarrar tan fuerte las correas de la maleta colgada al hombro, y tampoco el que no lo miraba a los ojos. No parecía la misma Jennifer Jareau que él había aprendido a respetar.
— Siéntese. — Ella lo hizo, de inmediato.
De todos modos, hizo el protocolo de siempre: ignorarla para que pareciera que no le interesaba su presencia hasta que encontraba su trabajo entre la pila que siempre había en su escritorio. Pero, a diferencia de su anterior reunión, siguió mirándola de reojo todo el tiempo, y no tenia que ser psicólogo para ver toda la ansiedad que sentía. Sacó el escrito y lo puso sobre la mesa, despacio, tratando de identificar la expresión en el rostro de Jennifer.
Ella no le devolvía la mirada.
— En serio espero que tenga una buena explicación para ese montón de estupideces que usted quiere llamar trabajo, porque después de lo que leí me acabé de convencer de que usted no sirve para esta profesión.
Esperaba que eso lograra hacerla reaccionar, que la sorprendiera y levantara la cabeza para mirarlo como si estuviera loco, o al menos como si no entendiera a lo que se refería. Pero no, al contrario, la chica solamente se encogió más en la silla, sus manos todavía agarraban las correas como si su vida dependiera de ello.
Ninguna respuesta, Baely estaba empezando a perder la paciencia.
— Jareau, su escrito está dividido en dos, la primera parte es pasable, pero la segunda parece escrita por uno de esos idiotas que creen que pueden pasar mi clase con un texto hecho el día anterior. No, es incluso peor que eso... — Se dejó llevar por la decepción que había sentido al leer el ensayo y la frustración que le producía que ella no reaccionara a sus provocaciones.
Le dijo de todo durante los siguientes diez minutos, incluyendo que era una buena para nada y una cobarde que no se atrevía a dar la cara por la mierda que le había entregado. Ni una sola vez la chica levantó la mirada.
El profesor, durante todo su monologo, solo pudo ver la cabellera rubia de Jennifer que, como tenía la cabeza agachada, le tapaba completamente la cara. Cuando por fin terminó de hablar se hizo un silencio y una tensión tan espantosas que, si no fuera porque era él quien estaba sentado del lado correcto del escritorio, probablemente lo habrían hecho salir corriendo. Casi quería gritarle que tomara su porquería de trabajo y se largara, pero...
Pero... algo estaba realmente mal.
Honestamente, antes de empezar a hablar no creía que pudiera decir ni la mitad de lo que le había dicho, habría jurado que Jennifer lo detendría antes de que llegara lejos, le mostraría otra vez el carácter que había dejado salir en su primera reunión, y que él sabía que seguía escondido en alguna parte. Pero no, solo se había quedado sentada ahí, aceptándolo todo.
Eso no parecía algo que haría ella.
Era extraño.
Entonces, se movió.
Una de las manos, que hasta entonces estuvo firmemente aferrada a la maleta, dejó de apretar las correas para moverse lentamente hacia arriba y limpiar una de sus mejillas. Luego dejó escapar un pequeño suspiro. ¿Está llorando? Eso era... no encontraba una palabra para describirlo, "inapropiado" y "raro" se quedaba corto.
Mirandola con más atención notó que también le temblaban los hombros, y parecía incluso más pequeña de lo que era, se veía vulnerable.
Ya la había visto una vez así, el día que había salido corriendo de clase, e, igual que en esa ocasión, no tenía ni la más remota idea de que hacer. Había visto a muchos estudiantes llorando en esa misma silla, pero eso jamás lo había sorprendido tanto, quizá porque su llanto no era estridente, no le estaba pidiendo perdón, ni que le subiera la nota, y tampoco le estaba dando excusas, sino todo lo contrario, parecía estarse esforzando para que fuera silencioso, como si no quisiera que él se diera cuenta. Se sentía... íntimo.
Baely no sabía qué hacer ¿Qué demonios le pasaba?
— ¿No va a decir nada? — Sonó mucho más brusco de lo que en realidad quería, y ella dio un pequeño salto en la silla, pero fue efectivo.
— Yo... lo siento — Su voz era suave y estaba temblando ligeramente.
— Eso y nada es lo mismo, quiero una explicación decente. — No le contestó. — también le agradecería si puede explicarme que fue ese espectáculo que hizo la última vez que se presentó en mi clase.
Pasaron los segundos y el silencio fue lo único que respondió a sus palabras. Él se negaba a dejarla ir a menos que le diera una respuesta, necesitaba entender. Y lo único que había conseguido hasta el momento era que Jareau se rehusara aún más a justificarse, incluso parecía a punto de sucumbir a un ataque de pánico.
Algo definitivamente no estaba bien, primero lo de salir corriendo en medio de una clase, luego uno de los peores trabajos que había leído en su carrera, ahora esto.
Llorar era una cosa, pero el miedo que había visto en sus ojos cuando la encontró en el campus, la forma en la que ese mismo miedo ahora parecía irradiar de ella, eso era completamente diferente. Pero si seguía presionándola no iba a conseguir absolutamente nada, y a decir verdad no quería involucrarse más de la cuenta, lo que sea que le hubiera pasado tendría que solucionarlo ella por su cuenta. Esa charla había sido un completo despropósito.
— Escuche Jareau, sería, como le dije antes, de cobardes retirar la materia, pero si solo se va a quedar para presentar mediocridades como esta — Levantó el trabajo y lo sostuvo en el aire unos segundos — tal vez sea lo mejor.
Ella no reaccionó, solo lo hizo cuando él se levantó de su escritorio. El inesperado movimiento la sobresaltó y se acomodó como si quisiera tenerlo siempre de frente, levantó ligeramente la mirada, que no llegó a los ojos del profesor pero si a las manos que aún sostenían el escrito.
— Tome — recibió las páginas con una mano temblorosa, la otra seguía eternamente aferrada a la maleta.
Abrió la puerta de su oficina, Jennifer se levantó despacio colgándose la maleta al hombro y salió hacia el pasillo. Solo había avanzado unos pasos cuando él la llamó.
— Jennifer — Nunca sonaba amable con sus estudiantes, ni los llamaba por sus nombres. — No sé qué fue lo que le pasó, pero a veces hablarlo con alguien ayuda.
Eso la sorprendió y por fin pudo ver su mirada, había muchas emociones en esos ojos: miedo, incertidumbre, hasta algo parecido a la desesperanza, como si una tormenta estuviera sucediendo en ese momento justo dentro de ella. Parecía confundida, pero no le dijo ni una palabra más, solamente volvió a su oficina y cerró la puerta.
