CAPÍTULO 3: Un rostro imborrable.
Osamu:
«Te extraño. ¿Podemos vernos cuando salgas?».
Habían pasado ya dos meses desde su ruptura con Osamu y aunque aún se le hacía doloroso, al recordarlo ya no sentía esas enormes ganas de llorar que ocultaba tras una dulce sonrisa. Al menos no hasta que leyó ese mensaje.
Desde aquel día él había cortado todo contacto con ella. Era como si el tiempo que estuvieron juntos no hubiera significado nada. Entendía que después de una ruptura, era normal mantener distancia, pero es que el hombre la trataba como si no la conociera, incluso parecía sentirse feliz de haber acabado con todo. Ese día durante su almuerzo, revisó su celular como de costumbre para comunicarse con su abuela. Cuando de repente encontró el mensaje de su exnovio en su bandeja de entrada. ¿Quería que se vieran?, ¿por qué? Fue muy grosero con ella cuando terminaron e incluso después. Aún se sentía dolida por eso, pero...
«Quiero verlo...»
Sus ojos empezaron a sentirse empañados, así que optó por dejar el comedor rápidamente, dejando a su compañero de trabajo, Kohaku, algo confundido con su actitud. Necesitaba ir al baño y encerrarse en un cubículo a llorar. Al menos para desahogarse, pero en el ajetreo del momento, su desespero le impidió ver por dónde iba y terminó chocando contra una pared blanca que, según ella, salió de la nada. En realidad no era una pared y tampoco salió de la nada, pero la mirada era tan dura que difícilmente se podría creer que había un alma en ese cuerpo. Eso sumado a que el impacto la lanzó contra el suelo como si hubiera recibido un empujón.
—¿Otra vez tú? —preguntó con notable enojo, a pesar de que quien estaba en el suelo no era él —. ¿Hasta cuando vas a seguir chocando conmigo?
Pero cuando Rin levantó el rostro, pudo notar pequeñas lágrimas delineando sus sorprendidos ojos.
«¿Qué le pasa?, ¿le habrá dolido la caída?», pensó un tanto desconcertado, sin embargo antes de siquiera esperar una explicación, Rin se levantó de golpe, inclinándose para ofrecer una disculpa.
—Lo siento mucho, señor Taishō. Con su permiso. —Queriendo escapar del lugar, caminó rápidamente por un lado y se retiró a paso apresurado.
Fue un poco raro para él ese momento. Por lo general, y a simple vista, esa mujer era muy enérgica. Ni siquiera la timidez de su primer encuentro pudo ocultar el tipo de persona que era. ¿Le habría pasado algo malo?
«Bueno, no es mi problema».
Se dio la vuelta y retomó su camino intentando ignorar lo que acababa de presenciar.
Rin llegó rápidamente al baño y se encerró en un cubículo dejando salir sus lágrimas intentando hacer el menor ruido posible.
—¿Por qué me escribe algo así? —se cuestionaba así misma, mirando fijamente el teléfono por lo que parecieron horas. Una parte de ella le decía que no debía aceptar la invitación, pero la otra esperaba que todo pudiera arreglarse. Sería hipócrita consigo misma si dijera que ella no lo extrañaba también. De algo sí estaba segura, si Kagura estuviera ahí, de seguro le recriminaría por caer.
Rin:
«Salgo a las 6pm. Si no estás ocupado».
Solo una vez. Hablar. Entender qué sucedió. Sin llegar a nada más. Solo quería escuchar lo que tenía para decir.
Tras unos dos minutos de haberle escrito, su teléfono vibró en señal de respuesta
Osamu:
«Te veré entonces».
Estaba hecho. Esa tarde, ambos iban a salir.
...
Sesshōmaru se encontraba como de costumbre en la oficina, cuando la noche empezaba a caer y el edificio empezaba a vaciarse. Para su suerte, esa semana no se había topado con el odioso de Osamu. Al parecer había estado muy ocupado trabajando con uno de los clientes y pocas veces estaba en la oficina.
«Menos mal».
A quien también había dejado de ver en las cámaras era a esa chica. No es que le importara, pero podría decirse que era algo a lo que ya estaba medianamente acostumbrado. Claro que el proyecto en el que estuvo trabajando concluyó más rápido de lo esperado, y la carga laboral en su área había disminuido momentáneamente, así que tenía razón de ya no quedarse hasta tan tarde.
Ese día, como cualquier otro, se encontraba tecleando hasta después de la hora de salida. Era lo normal. Siempre estaba trabajando y pocas veces descansaba correctamente. Más por obsesión y superación personal que por gusto. En su mente, el tiempo pasaba y él no iba a quedarse atrás. Sin embargo, a diferencia de los otros días, esa tarde, el rostro de aquella muchacha estaba grabada en su mente. Aún le parecía desconcertante la expresión que llevaba cuando se toparon, o mejor dicho, cuando chocó contra él durante la hora de almuerzo. Recordaba perfectamente esos rasgados ojos café, empañados por sutiles, pero notables, lágrimas. Era estúpido que algo así lo desconcentrara de esa manera, pero por algún motivo era imposible para él hacer otra cosa sin pensar en ello. Sí que era cierto que no le importaba involucrarse en la vida de sus empleados, pero no podía negar que, debido a como se dieron las cosas con esa chica, su interés hacia ella era un poco mayor en comparación resto de las personas y por ende, la curiosidad de saber lo que le pasó lo estaba carcomiendo.
«Qué estupidez».
Incapaz de concentrarse, creyó pertinente descansar por ese día. Necesitaba un poco de aire fresco. No es que la ciudad contara con tal privilegio, pero al menos en ese momento, era mejor que estar encerrado en la oficina.
Decidió dar una caminata por un lugar un poco más apartado. El parque Kitanomaru* sonaba agradable para él. Así que cerró su laptop, tomó sus cosas y condujo hasta el lugar.
A pesar de que la oscuridad había caído, el lugar se mantenía precioso. Las luces iluminaban los árboles de hojas rojizas, dándoles un toque más encantador. El flujo de gente, era poco, en comparación a los fines de semana, lo cual era perfecto para él, ya que las multitudes nunca se le habían hecho gratas. Caminó un buen rato por aquellos senderos, sin ningún destino en particular, simplemente buscando relajarse un poco mientras la brisa acariciaba gentilmente su rostro. Escuchaba de fondo algunas risas de algunos jóvenes que pasaban por el lugar, pero más allá de eso, los alrededores estaban bastante tranquilos.
Finalmente, luego de una larga caminata, se dirigió hacia una baranda con vista a un enorme lago, cubierto de las rojizas hojas caídas de los árboles que lo contorneaban, las cuales eran empujadas por hermosos botes en forma de cisnes, que se movilizaban por las aguas como si de animales reales se trataran. Parecía el lugar ideal para hacer una pausa antes de volver. La gente era cada vez menos y apenas podía escuchar algunas voces a lo lejos. Había sido una buena decisión ir a relajarse.
Tras unos diez minutos de quedarse ahí viendo el hermoso paisaje que esa noche podía ofrecerle, pensó que era tiempo de retirarse... O al menos ese era su plan. Sorpresivamente sintió que alguien agarró su brazo con tal confianza, que para él era imposible no reaccionar con la expresión menos amigable que tenía. Detestaba que invadieran su espacio de esa manera, más aún sin previo aviso. Como si él hubiera permitido dicho acercamiento en algún momento; sin embargo, cuando volteó a ver quién era la persona que se había aferrado a su brazo con tanta energía, quedó completamente anonadado. Tal fue el estupor que no pudo siquiera espantar a su invasor con la mirada, no tanto por quien era, sino por lo que pasó enseguida. La mujer que había conocido en aquel encuentro y que ahora trabajaba para él, estaba ahí, con una sonrisa de oreja a oreja, como si de su mejor amiga se tratase.
—¡Al fin te encuentro, Sesshōmaru! —exclamó Rin con notable euforia —. Perdona por haberte hecho esperar.
Con una ceja notablemente levantada y sin entender por qué esa repentina cercanía, pensó: «¿Qué demonios pretende esta mujer?».
* Parque Kitanomaru: es un parque público localizado en Chiyoda, Tokio, al norte del Palacio Imperial de Tokio. Es precioso, les recomiendo buscar fotos si desean, porque será un lugar de reunión jajaja.
Lo de los botes de cisnes me lo inventé. Es decir, sí los he visto, pero no ahí precisamente. De todas formas creo que quedaba bonito agregarlo.
Wow este capítulo es bastante corto. Se me hizo más largo cuando lo escribí, pero al momento de corregirlo fue rapidísimo. Lo siento si se pasa muy rápido, pero tampoco quería agregarle más. El próximo sí estará un poco más largo, eso creo… jajaja ya no me fío.
Muchas gracias por sus lindas reviews. Quisiera saber qué creen que ocurrirá en el próximo capítulo y por qué Rin llegó así de repente y con tanta familiaridad.
Me encantaría leerlos. Nos vemos en el próximo capítulo.
