Sakura apenas durmió un par de horas, pero era la primera vez en mucho tiempo que no tenía ninguna clase de pesadilla, cerró los ojos y ningún recuerdo la acosó.

Seguía negándose a analizar lo que había sucedido la noche anterior, examinar su cuerpo, la sensación que no la abandonaba desde ayer, ignoró todo eso y se metió al baño para darse una ducha y salir para la Torre Hokage. Cuando sintió el agua tibia un escalofrío la recorrió por completo.

No iba a pensar en eso, no iba pensar en su sensei a menos que fuera estrictamente necesario, mucho menos a fantasear con él, eso estaba absolutamente prohibido.

Kakashi estaba en la oficina Hokage, seguro que Sakura no tardaría en llegar, eso si no se había quedado dormida. Sonrió, sin duda que fue una buena noche y aunque estaba cansado no tenía ninguna queja en absoluto.

Cuando se despidió de Sakura no tardó en encontrarse con Sasuke, claramente se dirigía a la casa de su compañera, asegurarse que por fin había llegado a su casa. Lo saludó con un ligero asentimiento y cada uno siguió con su camino, o eso pareció, Kakashi se quedó parado y volvió sobre sus pasos. En efecto, el Uchiha estaba en la ventana de la médico, pero ni ella lo dejó entrar, ni se quedó mucho tiempo allí, un minuto después él se iba y las luces se apagaban. Claro que su orgullo masculino estaba intacto, aunque se negara a admitirlo estaba feliz por la idea de ser el único hombre en la vida de la médico, que Sakura no necesitara a nadie más.

Pero una casi certeza había estado rondando por la cabeza desde la noche anterior, la kunoichi ya había tenido su primera vez, incluso después de dos noches se mostraba confiada y segura de su cuerpo, así que lo más probable es que quisiera parar. La experimentación más íntima ya había sucedido.

Justo cuando estaba en esa línea de pensamiento, su ex alumna entró, y como seguía sumido en los pensamientos tan solo se le quedó viendo como tonto.

-¿Sucede algo, sensei? ¿también debo desvestirme cuando entré aquí?

Kakashi soltó una carcajada, no estaba acostumbrado a reír a primera hora de la mañana, así que fue una sensación placentera.

-Es una oferta tentadora, Sakura, muy tentadora- la médico se mordió el labio inferior y le mostró una sonrisa.

Ambos continuaron con la rutina, Sakura revisando papales y Kakashi firmando algunos pergaminos. El ambiente no era incómodo, pero era tan evidente que necesitaban hablar de lo que había sucedido y ninguno iniciaba esa conversación. El Hokague quería preguntar si ella volvería a su departamento, y Sakura cuándo volverían a verse, pero no, se quedaron en silencio rodeados de una tensión sexual mucho más fuerte y evidente. Se veían de reojo cuando el otro no se daba cuenta, la jovencita lo veía firmar los pergaminos, tamborilear los dedos en la mesa, pasarse las manos por la melena gris, suspirar ocasionalmente, se veía sumamente atractivo; él la observaba caminar, ir de un lado a otro con su esbelta figura, moverse con gracia y delicadeza, justo como la noche anterior.

A toda costa evitaban estar cerca, ella no se había sentado en la mesa y él no se levantó de la silla, si alguno de los hacía el más pequeño de los movimientos, entonces ocurriría algo muy poco conveniente para la oficina Hokage. Y sin embargo, ambos fantaseaban con esa posibilidad.

Se pasaron toda la mañana en la misma situación, alguna pequeña conversación sobre cualquier cosa, ninguno de los dos prestaba mucha atención, e incluso Kakashi no sabía ni lo que estaba firmando.

-Ve a comer, Sakura, tómate un descanso y asegúrate de comer algo, ¿de acuerdo?

-Volveré en unas horas, sensei. Usted también debería comer.

Sakura salió durante un par de horas, tenía planeado hablar con ella cuando volviera y solucionar la situación. Se paseó por la oficina para intentar relajarse, pero pronto apareció una ex compañera ANBU que interrumpió sus pensamientos.

-El traje de Hokage te queda bien- le dijo ella con un tono divertido, eran buenos amigos y amantes ocasionales. Él sonrió -Pensaba que tal vez podría pasar por tu departamento esta noche y hablar sobre los viejos tiempos.

Kakashi estaba por negarse, pero cuando vio por la ventana a Sakura hablando con Sasuke, cuando ella asentía y sonreía, cuando era obvio que estaban arreglando alguna cita, quizá hasta venían de comer juntos, entonces aceptó. No estaba celoso, ni molesto, después de todo se trataba de un simple arreglo, y si ya había terminado pues entonces estaba bien. Solo esperaba que Sasuke pudiera valorar a Sakura de la forma correcta, porque la reconocía como ninja talentosa, una médico capaz de superar a la misma Tsunade, ahora sólo faltaba que la reconociera como mujer, como una auténtica compañera de vida.

Sakura volvió un rato después, no lucía afectada, ni particularmente feliz ni particularmente triste, le dedicó una sonrisa y le dio un breve informe de lo que hacía falta, de los deberes y algunos pendientes que en realidad no eran tantos.

-¿Te aseguraste de comer, Sakura?

-Por supuesto, sensei.

-Espero que usted también comiera algo.

-Hoy puedes irte temprano, tengo una cita y creo que el trabajo puede esperar- la reacción de la kunoichi fue de sorpresa contenida, sus ojos se abrieron y su boca hizo una "o", pero en seguida se recuperó.

-De acuerdo, sensei. Terminaré de organizar esto y me iré a casa.

El ambiente entre ambos había cambiado mucho, la tensión sexual de toda la mañana desapareció por completo y dio paso a un situación simple, sin nada especial, un ninja y una ninja trabajando, ni siquiera estaba la complicidad por las noches juntos. Lo único bueno es que ninguno estaba incómodo, después de todo sí era posible salvar su relación como sensei-alumna.

Sakura terminó sus deberes y se despidió del ninja sin atreverse a preguntar cuándo volverían a verse, si él tenía una cita, entonces era evidente que esa noche estaba ocupado. Salió de la Torre sin planes para esa noche, por la tarde se había encontrado con Sasuke, los chicos estaban organizando una fiesta sorpresa para Naruto como despedida de soltero, así que las chicas estarían a cargo de divertir a Hinata. Era un buen plan, pero faltaba unas semanas para eso, tan sólo era una idea improvisada que estaba tomando forma.

-Sakura, ¿a dónde vas?

-A casa, Sasuke-kun, hoy terminé temprano en la Torre... Kakashi-sensei tiene una cita.

-Bueno, entonces te invito a cenar.

-Estaba pensando en ir a casa y descansar.

-Vamos, hace mucho que no aceptas una invitación mía- la médico consideró la oferta, era una simple invitación a cenar, y tenía razón, la última invitación que aceptó fue hace meses.

-De acuerdo, un té me vendría bien, hace más frío que de costumbre.

-Y va a llover- la médico levantó la vista hacia el cielo, nubes cargadas de agua comenzaban a aparecer y ocupar todo el atardecer.

Los ninjas caminaron por las calles de Konoha antes de entrar a un lugar para tomar un té y comer algo. Mientras caminaban algunos ninjas les dirigían una mirada, ninjas que conocían su historia, seguro que ya los consideraban una pareja, aunque lo dudaba seriamente, Sasuke solía pasear más con Karin que con ella. Quizá pensaban que por fin el Uchiha se había decidido por la legendaria médico. Mañana se darían cuenta de su error.

Entraron a un pequeño local cuando algunas gotas ya comenzaban a caer, y eso no era todo, un viento helado enfriaba el ambiente completamente. No esperaba que esa tarde hiciera tanto frío, o que lloviera, porque en minutos lo que parecía un diluvio comenzó con fuerza.

En el mismo lugar se encontraron a Ino y Sai, estaban en una cita, así que Sakura se acercó rápido a saludar.

-¿Estás en una cita? le preguntó su rubia amiga.

-¿Parece una cita?- ambas voltearon a ver al ninja que ya estaba ordenando un té -Vamos a hablar de Naruto o de mi trabajo en la Torre, es como salir con Shikamaru- Ino asintió y la dejó irse para que volviera con Sasuke.

-¿Cómo te ha ido en la Torre?- preguntó el Uchiha con una ligera sonrisa.

-Han sido días tranquilos, Kakashi-sensei es muy inteligente, no tiene problemas en absoluto, excepto en la parte de organización- Sakura soltó una risita -Pero creo que es cosa de los ninjas talentosos y excepcionales, Tsunade-sama también tenía los mismos problemas y te apuesto a que Naruto también los tendrá.

Y así comenzó una conversación casual y simple, la primera que tenían en mucho tiempo, una verdadera charla, que pensándolo bien, quizá nunca tuvieron. Sakura se dio cuenta de que eran compañeros pero no amigos, ni siquiera estaban cerca de serlo, cómo pretender ser una pareja cuando no se conocían realmente. Por eso Sasuke pasaba tanto tiempo con Karin, porque ella estuvo con él los últimos años, porque muy en el fondo lo conocía aunque ya fuera un ninja diferente. Confiaba en Karin, conocía sus límites y lo que estaba dispuesta a hacer, como tener sexo en un cajellón, de alguna forma confiaban uno en el otro; por eso ella estaba con Kakashi, porque confiaba tanto en él como para perder su virginidad.

Sasuke nunca le pediría que tuvieran sexo en un cajellón, y ella no perdió su virginidad con él.

Se quedaron hablando durante un par de horas, era una buena conversación, y estaba pasando un buen rato, solo que ya era tarde y la médico quería descansar. Salieron del local, todavía seguía lloviendo, podría quedarse un rato más con Sasuke, pero no se le antojaba esa idea.

-Te veré después, Sasuke-kun.

El ninja se acercó a ella, la iba besar, en la mejilla o en los labios, era la primera vez que lo intentaba, pero Sakura le dedicó una sonrisa y le dio un corto abrazo como despedida, era lo que solía hacer y esa ocasión no sería diferente. No había cambiado nada, ni lo haría en una noche. El Uchiha todavía estaba con Karin, o lo estaba esa mañana que se lo encontró cuando le dijo los planes para la próxima pareja casada, así que de ninguna manera aceptaría un beso de su parte. Además ella ahora estaba con Kakashi, aunque todo fuera un arreglo, le era fiel a ese arreglo.

Sasuke cada vez estaba más sorprendido por el comportamiento de Sakura, esperaba que rechazara su beso, después de todo era algo tímida, o eso creía, porque en esa ocasión no se sonrojó en absoluto, rechazó el contacto con seguridad, como si realmente no quisiera besarlo. Ya no parecía tímida cuando él se acercaba, o ante el toque.

Sakura no volteó a ver al ninja que se quedó parado intentando comprender lo que había sucedido, ella salió corriendo, pero no se fue a su casa, quería ver a su sensei, un simple impulso de la jovencita que no pensó bien en lo que estaba haciendo: llovía y mucho, el ambiente era demasiado frío que incluso ya estaba tiritando antes de mojarse completamente, y sobre todo, no consideró que su sensei podría estar ocupado, no recordó que él tenía una cita. Así que cuando el ninja abrió la puerta ella se veía tranquila a pesar de estar completamente empapada.

-Sakura, estás empapada- pero el ninja no se apartó para dejarla entrar, esa debió ser la primera señal.

-Sí, pero no importa- la médico ni siquiera sabía por qué estaba allí, o tan feliz a pesar de la corta cena con Sasuke, a pesar de que se había dado cuenta de que les faltaba mucho para ser una pareja. Por alguna razón estaba allí, con su sensei.

Y estaba por hablar, pero una voz llegó desde el interior del departamento del Hokage, una voz femenina:

-¿Está todo bien, Kakashi?

Sakura dio un paso atrás, recién recordaba que él tenía un compromiso, era una cita con una mujer, estaban en su departamento, seguro hasta los había interrumpido. Kakashi tenía una camisa simple y pantaloncillos, estaba relajado, como cuando la recibía a ella.

-Lo siento, sensei, usted está ocupado y yo lo interrumpí- el ninja pudo ver en los ojos de su ex alumna lo que pensaba, ¿y acaso se equivocaba? Era bastante obvio.

-Sakura...

-No, sensei- ella dio otro paso atrás y le sonrió pero ya no lo veía a los ojos -Lamento la interrupción, lo veré después.

El ninja quiso tomar su mano, pero ella se escapó y se entregó a la lluvia. La noche estaba completamente negra, así que pronto desapareció en la oscuridad, casi pareció un sueño, como si ella realmente no hubiera estado, tan solo una aparición. ¿Qué estaba haciendo allí? se supone que tenía una cita con Sasuke, debería estar con él.

-¿Kakashi?- la voz de su acompañante resonó en la puerta donde él se había quedado parado, incluso se estaba mojando.

-Sí, ya voy.

Cerró la puerta y entró a su departamento, en seguida sintió un cambio en la temperatura. Encontró a su acompañante sentada en el sillón en ropa interior, tal como la había dejado. Se sentó junto ella y la observó, las piernas, el pecho cubierto por un sostén transparente, las mejillas rojas, los ojos seguían llorosos por la excitación, estaba ansiosa, incluso abrió las piernas para seducirlo. El ninja acarició las piernas de su compañera durante algunos minutos, quería recobrar su propia excitación. Si Sakura no hubiera llegado, ahora ella estaría completamente desnuda y él dentro de ella, saboreando cada embestida.

-Parece que necesitas relajarte- dijo ella poniéndose de pie y sentándose en sus piernas -Déjame ayudarte.

Sakura llegó a su casa completamente empapada, la ropa se había pegado a su piel y enfriaba su cuerpo hasta hacerla tiritar sin descanso, estaba temblando. Se metió inmediatamente al baño para darse un baño caliente, pero incluso después de que el agua caliente resbalara por su piel, y de que se vistiera con ropa seca, siguió temblando. Lo mejor era meterse a la cama para no enfermarse, aunque después del primer estornudo, era evidente que si no estaba resfriada, mañana lo estaría.

Intentó no pensar en la visita con su sensei, no debió interrumpirlo, ¿cómo pudo olvidar que tenía una cita? fue muy tonta. No estaba molesta con el ninja, no hablaron sobre un compromiso, ella misma lo había especificado, no quería un romance, sino lo más básico, y lo más básico era no pedir explicaciones de ningún tipo, ni molestarse por esas situaciones. El Hokage era libre de hacer con sus días lo que quisiera, pasar un buen rato con alguna mujer, que seguro no le faltaban.

Se hundió en las cobijas y trató de descansar para presentarse mañana a primera hora en la Torre, pero toda la noche estuvo llena de pesadillas por la fiebre. Sueños extraños que se transformaban en pesadillas, el dolor en el cuerpo y en la garganta, el calor mezclado con el frío. Toda la noche en la misma situación y a medida que amanecía empeoraba.

Cuando el sol apareció su madre fue a preguntarle la razón de no haberse levantado a primera hora para ir a la Torre, y encontró a su hija sumida en fiebre, era obvio que no iría a ningún lado ese día. Sakura le pidió a su madre que le dijera a Ino que avisara de su enfermedad en la Torre para que su sensei no la esperara ese día.

Efectivamente su sensei llevaba esperándola toda la mañana sorprendido de su ausencia, al principio pensó que estaba un poco retrasada, pero cuando la mañana avanzó fue claro que ella no vendría. Algunas veces observaba por la ventana las calles con la esperanza de verla, pero no, fue como si hubiera desaparecido. Quizá estaba molesta, aunque lo dudaba, seguro que ahora que el trato había terminado prefería gastar su tiempo en otra cosa. Quizá estaba con Sasuke.

-Adelante- alguien estaba tocando, y cuando entró Ino la última esperanza de ver a Sakura entrar, se desvaneció.

-Hokage-sama, buenas tardes.

-Buenas tardes, Ino.

-Sakura se encuentra un poco indispuesta hoy, así que se ausentará.

-¿Indispuesta?- sonaba como un pretexto.

-Parece que ayer después de la cena decidió irse a casa a pesar de que estaba lloviendo y se resfrió. Lo cual me sorprende, porque su casa no estaba lejos, es como si se hubiera quedado bajo la lluvia un buen rato.

-Debió quedarse en su cita con Sasuke hasta que la tormenta pasara.

Ino hizo un gesto de extrañeza, pero en seguida se dispuso a solucionar el malentendido, era obvio que el ninja estaba celoso, aunque se tratara de un trato entre él y Sakura, no era tan fácil seguirlo al pie de la letra, para ninguno de los dos.

-¿Se refiere a la cena que tuvo con Sasuke? Eso no fue una cita, duró un par de horas y de lo único que hablaron fue de Naruto y de usted, ese tipo de cosas no se hablan en una cita, hablaron sobre la despedida de soltera de Hinata. Fue una salida improvisada en la que terminaron la conversación de ayer en la tarde; cuando Sakura y yo terminamos de comer él nos alcanzó y nos habló de la fiesta para Naruto. Ayer Sasuke se la encontró saliendo temprano de aquí y fueron a cenar, si hubiera sido una cita ese ninja desconsiderado la hubiera acompañado a casa para asegurarse de que llegara bien. En fin, no tiene sentido que siga hablando de esto, iré con Sakura para asegurarme de que está bien.

Una vez que Ino cumplió su misión de aclarar lo que había sucedido, se marchó tranquila a la casa de Sakura, estaba segura de que él iría a visitarla tarde o temprano.

Kakashi se quedó solo en la oficina, no había considerado la posibilidad de que Sakura se hubiera resfriado, pero tenía mucho sentido, si cuando llegó a su departamento ya estaba empapada, seguro que llegó empapada hasta los huesos a su casa.

Así que la cena con Sasuke no había sido una cita sino una simple cena que él mismo había propiciado dejándola ir temprano. Tampoco fueron a comer el día anterior, Sakura fue con Ino y después las encontró Sasuke para hablarles de una fiesta, sin duda que había malinterpretado la situación.

Se precipitó demasiado. Y ahora no estaba seguro de poder presentarse ante la médico, no después de lo que sucedió la noche anterior. Toda la tarde pensó en lo mismo, en si debía ir a visitarla o no, pero independientemente de todo era su alumna, asegurarse de que estaba bien era parte de su relación como antiguo sensei.

Se quedó pensando en ella, y cuando su acompañante del día de ayer apareció de nuevo, la respuesta fue un rotundo no.

-¿Tienes otros planes? preguntó ella.

-En realidad sí.

-¿Qué hay de mañana?

-Tal vez, yo te buscaré.

No era la primera vez que rechazaba la compañía, así que no había nada de extraño. Cuando el ninja se quedó solo, continuó pensando en Sakura y en su estado de salud.

Mientras tanto la médico seguía recostada en la cama, envuelta en cobijas. Durante todo el día había estado recibiendo visitas, Ino se quedó con ella durante horas, le trajo comida que se negó a comer, y le preparó tantos té como pudo tomar, cuando dormía vigilaba su sueño y estaba segura de que aplicaba un poco de chakra para controlar el dolor de cabeza. Sakura insistió en que no era necesario, era un simple resfriado que tarde o temprano pasaría, pero agradeció su gesto y preocupación.

Naruto y Hinata también la visitaron, Hinata le llevó una canasta de frutas que Naruto comenzó a comer despreocupadamente. Eran una pareja un poco extraña, aunque nadie más podría querer más a Naruto, Hinata siempre se mantenía al margen de sus asuntos, incluso durante la conversación no participaba mucho, era algo en lo que estaban trabajando, pero iban bien. Ella era adorable, solo que le faltaba ser más exigente con un ninja como Naruto. Se quedaron un par de horas, los ex compañeros del equipo siete siempre sabían de qué hablar, nunca les faltó un tema de charla, y ciertamente nunca les faltaría, pasarían los años y el lazo entre ellos permanecería.

Hinata se marchó, pero Naruto se quedó unas horas más, hasta que la tarde ya se estaba transformando en noche.

-Sakura, tienes un par de visitas- la médico no esperaba a nadie más, mucho menos a los que aparecieron en su habitación: Sasuke y Karin.

El Uchiha se había atrevido a hacer algo así, a traer a Karin a su habitación, como si fueran amigas, no tenía nada en contra de ella, pero eso ya era el colmo del cinismo. El mismo Naruto se puso de pie de inmediato decidido a arreglar la situación.

-Sasuke, llegas tarde, Sakura-chan necesita descansar, así que es mejor que nos vayamos- se acercó a ella y besó su frente.

-Gracias, Naruto- la médico ni siquiera se despidió de Sasuke, estaba furiosa con él, fingió que no estaba allí y dejó que Naruto se llevará, a él y a Karin.

-Sakura, vendré mañana- dijo Sasuke a modo de despedida.

-Espero que te mejores pronto- el comentario de Karin fue suficiente para Naruto.

-Vamos, Sasuke, ahora- prácticamente los arrastró afuera de la habitación, y una vez que estuvieron afuera, se llevó a Sasuke para hablar a solas.

-Te veo en un rato, Sasuke-kun- dijo Karin con una sonrisa coqueta.

-No vuelvas a hacer eso- le advirtió Naruto cuando se quedaron solos, aunque estaban en medio de la calle, no había nadie cerca para escuchar la discusión.

-¿Hacer qué?

-Traer a Karin a la casa de Sakura-chan como si fuera una amiga que está preocupada por su estado de salud.

-Sakura está saliendo con alguien más, seguro que no le importa que salga con Karin, nunca le ha importado.

-Ya te dije que...

-Bueno, ¿qué está pasando aquí?, sus gritos se oyen hasta la otra cuadra- Kakashi había interrumpido la discusión. El ninja traía un ramo de flores.

-Nada, le decía a Sasuke que es mejor que no visite más a Sakura-chan.

-No me vas a decir que hacer.

-Por supuesto que sí- lo retó Naruto, la discusión estaba tomando tintes de seriedad más hostil -¿Cómo se te ocurre traer a Karin contigo? ¿Eres tan estúpido?

Sasuke estaba a punto de estallar, pero Kakashi se interpuso.

-Suficiente los dos, Sasuke, Naruto tiene razón, y si crees que puedes pasar sobre su advertencia, no lo harás sobre la mía. Ve a casa, o adonde sea que vayas a ir y deja a Sakura tranquila.

El ninja pareció sorprendido de la postura del Hokage, realmente se estaba involucrando en la situación sentimental de sus alumnos, y sin razón aparente. No le quedó más remedio que alejarse sin decir otra palabra, de pronto descubría que Sakura tenía muchos protectores, y uno de ellos era el mismo Hokage, que a parte, le llevaba flores, porque era muy obvio que eran para ella.

-¿Sakura está bien?- le pregunto a Naruto cuando se quedaron solos.

-No lo sé, no pude quedarme con ella por sacar a Karin y a Sasuke de su dormitorio, haberla llevado fue muy egoísta de su parte. Sabe que Sakura-chan ya está saliendo con alguien más, solo busca inquietarla y hacerla dudar. Llevar a Karin fue un reto a la indiferencia que ella ha mostrado. Solo espero que la nueva relación de Sakura-chan sea la indicada para alejarla de Sasuke.

Kakashi se sorprendió de todo el análisis tan acertado que había hecho Naruto, el ninja tenía razón y no dudaba en defender a su compañera. Sin duda que había madurado en muchos aspectos, haber recuperado el compañerismo con Sasuke no le impedía reprobar algunos de sus comportamientos, y eso era madurar. Ahora lo veía tal cual era, sin idealizarlo, se atrevía reprocharle su actitud.

-¿Tú no crees que deba estar con Sasuke?

-No creo que nadie en su sentido común los vea como una verdadera pareja, ya es momento de que superen esa historia y encuentren otra. En fin, debo ir con Hinata, espero que usted pueda ayudar a Sakura a sentirse mejor, seguro que las flores le ayudarán mucho.

Kakashi siguió con su camino hacia la casa de Sakura, le era tan difícil creer que Sasuke hubiera hecho algo tan estúpido y descarado. Seguro que la encontraría triste, decepcionada y con el corazón roto, después de todo lo que estaba haciendo por él...

-Hokage-sama, ¿viene a ver a Sakura?- le preguntó la madre de su ex alumna, sus padres ya estaban de salida.

-Sí, pero puedo volver más tarde.

-De ninguna manera, entre con toda confianza, Sakura está acostada y le alegrará tener visitas- la madre de su ex alumna casi lo obligó a meterse a la casa, justo como lo hiciera cuando se enteró de que sería el encargado del equipo siete, es decir, de su hija -Son las flores favoritas de Sakura, le encantarán.

El Hokage entró a la casa, no se oía ningún ruido, y la única luz provenía de la habitación de Sakura, tocó esperando permiso para entrar, no quería invadir su privacidad, pero no recibió respuesta. Se quedó parado algunos segundos intentando decidir qué hacer, podría dejar las flores y marcharse, volver otro día, pero quería asegurarse de que estuviera bien.

Abrió la puerta con cuidado y entró al dormitorio, a primera vista no vio a su alumna, tan solo una cama llena de cobijas y mantas, pero cuando se acercó, pudo ver que sobresalía un pie, la médico estaba enterrada en ese bulto de cobijas. Dejó las flores en la pequeña mesa y se sentó en la cama. Mirando con más atención pudo ver la respiración de la jovencita subir y bajar con frecuencia, todas las cobijas subían y bajaban. Se quedó observando la respiración rítmica y espaciosa, sin mostrar ningún cambio, y así durante varios minutos, hasta que ocurrió un cambio. Su respiración se aceleró y comenzó a moverse debajo de las cobijas, el Hokage supuso que tenía calor, así que descubrió cuidadosamente su rostro, pero la escena que encontró era muy diferente a la que esperaba, Sakura estaba llorando, seguía dormida, pero algunas lágrimas se escapaban de los ojos cerrados, era claro que tenía una pesadilla, pero su rostro lleno de dolor y tristeza era una escena que no podía soportar.

Se acercó a ella y acarició su rostro al tiempo que secaba sus lágrimas.

-Sakura, cariño, es sólo un sueño- le susurró besando su frente -Despierta.

La médico se despertó con los ojos rojos mientras las últimas lágrimas terminaban de resbalar por sus mejillas, ella atrapó una entre sus dedos como si estuviera acostumbrada a verlas aparecer, y así era, la expresión de Sakura era de resignación ante ese llanto silencioso.

En seguida se sentó en la cama, como avergonzada por sus lágrimas.

-Sensei, lo lamento, estaba dormida y no lo escuché llegar- dijo ella limpiándose el rostro.

-¿Qué sucede, Sakura?- preguntó él tomando su mano, estaba caliente, seguro por la fiebre. Ella apretó su mano con fuerza.

-No es nada, pesadillas.

-¿Pesadillas sobre la Guerra?

-Sí- el llanto de Sakura amenazaba con volver a desbordarse, pero lo contuvo con seguridad -Creo que soy la única que continúa con esas pesadillas, todos han seguido con sus vidas, soy la única que evita dormir en las noches para no soñar, y para no despertar así, llorando. No puedo superarlo.

-Sakura, cariño- el ninja la tomó del rostro y unió sus frentes- Yo todavía tengo pesadillas, la Guerra no es algo que se supera, sólo se aprende a convivir con esos recuerdos. Tener esas pesadillas es una consecuencia que hubiera deseado que no experimentaras, hubiera querido alejarte de todo eso, tu protagonismo, tus habilidades son las que nos dieron una oportunidad más, pero tienen un precio. Las pesadillas se van a calmar, lo prometo. Crees que eres la única, pero Naruto sigue teniendo miedo, quiere proteger a todos para nunca volver a pasar por algo así, por eso quiere ser Hokage; muchos ninjas se han retirado porque la idea de estar en misión es demasiado para ellos, algunos sólo han aceptado cargos de oficina, otros están en licencia. Todos, Sakura, todos lo han tomado a su propio ritmo, Ino no se acerca al Hospital tanto como crees, atiende la florería porque es un modo de sentirse segura, de recuperarse. Las pesadillas que tienes son normales, ojalá no lo fueran, pero deja que tus lágrimas fluyan, déjalas salir y no le tengas miedo a dormir, cuando despiertes, estarás aquí, a salvo.

El Hokage tomó entre los dedos una de la lágrimas que resbalaban por la mejilla sonrojada de Sakura, parecía como si esa lágrima brillara entre todas las demás, la observó con atención, allí estaban contenidos los sueños incumplidos, las esperanzas destrozadas, las pesadillas, los restos de una niña de cabello largo y rosado que creyó que lo más difícil eran los exámenes Chunin o cortarse el cabello y dejar la vanidad atrás, la jovencita que se enfrentó a Akatsuki, a Sasori y lo venció con ayuda, su crecimiento como médico hasta superar a la legendaria Sannin, en esa lágrima estaba todo su camino, allí estaba la Guerra, su esfuerzo, su sacrificio, su talento, su ayuda, su miedo, su preocupación, la Sakura que dejó en el campo de batalla y que nunca regresó. El ninja observó a esa lágrima brillante caer a la cama y desparecer.

Kakashi abrazó a Sakura con fuerza, estaba hirviendo en temperatura por la fiebre al mismo tiempo que tiritaba.

-Lo lamento, sensei- la médico se aferró con fuerza a él y hundió el rostro en su pecho.

-Vas a estar bien, Sakura, lo prometo- aseguró besando su cabellera rosada.

Se quedaron un largo rato en la misma posición hasta que la kunoichi logró calmarse, su llanto fluyó tranquilamente, sin interrupciones, dejando salir el cansancio de las noches sin dormir.

-Gracias por visitarme y por quedarse, sensei. Pero es mejor que se vaya, no quiero contagiarlo, y debe tener asuntos por resolver.

Sakura que estaba en sus brazos, se alejó y se sentó en la cama, su melena rosa estaba un poco despeinada, pero le quedaba muy bien, su rostro estaba sonrojado, las ojos lastimados por tantas lágrimas reprimidas, le daba un aire de madurez muy interesante, ella no desperdiciaba lágrimas y si alguna vez lloró por Sasuke, no lloró por él sino por lo expectativa que tenía de ambos, porque allí iba un sueño más roto y ya eran muchos. Vestía una camisa larga de su traje ninja, esa camisa destacaba su delgadez, necesitaba comer más, sus piernas quedaban al descubierto, largas y blancas. Era una mujer hermosa, en cualquiera de sus facetas, con cualquier ropa, cuando sonreía o cuando lloraba.

-No recuerdo la última vez que me resfrié, y no te preocupes, no tengo ningún otro lugar a donde ir.

-Sensei, si ya no desea continuar con nuestro acuerdo...

-Continuaré hasta que creas que has aprendido lo suficiente- el trato seguía vigente, en realidad nunca terminó, solo un simple malentendido.

-Quiero continuar.

Sakura, que mantenía la mirada en el suelo, levantó la vista y lo observó para después sonreír ligeramente. Kakashi se acercó a ella y de nuevo tomó el rostro entre sus manos, la besó en la mejilla, y bajó hasta su cuello, todavía tenía la máscara puesta, pero no importaba, necesitaba sentirla cerca. Sus manos se introdujeron por debajo de la camisa, su piel estaba caliente, acarició su espalda desnuda, llegó hasta el broche y lo soltó. Sintió que Sakura respondía a su toque, suspiraba con suavidad. Y entonces Kakashi lo supo, mientras estuviera con Sakura, mientras ella quisiera seguir con ese trato, no estaría con nadie más, no lo necesitaba. Se recostaron en la cama y él no cesó sus caricias, tocaba sus piernas, subía la camisa y mostraba su cuerpo, pero lo hizo bajo las cobijas porque ella necesitaba estar tapada.

-Cuando le propuse lo que le propuse- comenzó Sakura acariciando su rostro cubierto por la máscara -Usted me preguntó por qué no se lo pedía a Sasuke, y la respuesta es que no confío en él, no podría confiarle mi cuerpo, no todavía. Me reconoce como ninja, como compañera, como médico, y creo que me he ganado su respeto a ese nivel, pero no me reconoce como mujer, usted sí lo hace. Me hace sentir que soy una mujer deseable, y al mismo tiempo, despierta el deseo en mí.

-Mientras nuestro trato se mantenga no voy a estar con nadie más, Sakura- decirlo en voz alta fue como una promesa que nunca antes había hecho, lo que sucedió el día anterior no se volvería a repetir -Sé que no hemos hablado al respecto, y sé que estás conmigo para eventualmente estar con alguien más, y puedes hacerlo cuando te sientas segura, no te voy a reprochar nada, pero puedes estar segura de que seré fiel a este trato.

La médico pareció sorprenderse de ese comentario, pero también le mostró una sonrisa de agradecimiento silencioso, se acercó y lo besó en la comisura de los labios, aunque estuviera cubierto por la máscara.

-Gracias por las flores, son mis favoritas.

-Lo sé.

Se quedaron acostados en la cama de Sakura, ella se había refugiado en su pecho mientras él la acariciaba debajo de las cobijas y debajo de la ropa, tocaba su piel caliente y suave, la habitación se había llenado del aroma de las flores, y Sakura ocasionalmente las veía y sonreía, a primera hora de la mañana las pondría un un florero, eran las primeras flores que realmente recibía, y aunque eran parte de un trato, agradecía ese gesto.

La médico aclaró que no quería un romance, tan solo una aventura para experimentar sexualmente, pero ninguno de los dos se quería dar cuenta de que eso de ninguna manera era una aventura, el hecho de que ella durmiera acurrucada en su pecho, que él la visitara y se quedara a cuidarla, además de llevarle flores, dejaba en claro que allí había algo más.

El ninja se quedó a su lado durante varias horas, Sakura realmente estaba enferma, la fiebre no había cedido y seguro que el dolor de cuerpo tampoco, se quedó con ella hasta que escucho a los padres de la jovencita volver. No era una buena idea que lo descubrieran en la cama con su hija, así que se marchó por la ventana.

Estaba resfriada y tardaría un par de días en poder volver a la Torre Hokage y ayudarle, verla durante la mayor parte del día estaba descartado. Debía hacerse a esa idea.

Y fue justamente como predijo, Sakura permaneció en cama tres días más, durante ese tiempo Kakashi soportó la responsabilidad de los asuntos Hokages en soledad y sin mucha motivación extra. Por la tarde visitaba a Sakura, cuando se aseguraba de que todos se habían marchado ya y no volverían, y durante ese tiempo Sasuke no visito más a Sakura, ni solo ni acompañado.

La médico no parecía particularmente triste por su ausencia, o quizá no lo hacía notar, pero ella no preguntaba por él, como si estuvieran en dos Aldeas distintas, quizá cuando Sasuke huyo, Sakura se acostumbró a su ausencia, a no preguntar por él, a no toparlo en alguna calle, a no verlo, a no hablarle. Las ausencias a las que no se acostumbraba eran a la de Naruto, que sin falta iba a verla , a la de Ino, que le llevaba comida y algún antojo para hacerla sentir mejor, a la de su sensei que después de terminar sus deberes en la oficina pasaba a verla y le llevaba flores, si sus padres no estaban, él se recostaba a su lado y la acariciaba con cuidado y ternura.

Al tercer día Sakura ya se encontraba mejor, estaba segura de que al día siguiente podría volver a la Torre Hokage y ayudarle a su sensei.

-Luces particularmente feliz- notó Ino cuando solo quedaban ellas dos en su habitación.

-Ya me siento mejor, esa es una buena razón para estar feliz.

-Ya, y por esa razón te estás arreglando hoy, precisamente cuando tus padres salieron y cuando Hokage-sama no debe tardar.

Sakura fingió que no se había dado cuenta de ese detalle y solo continuó cepillándose el cabello. Maldijo la atención a los detalles de Ino, pensó arreglarse cuando ella se fuera, pero quería pedirle su ayuda, y de todos modos aunque hiciera ese tipo de comentarios solo era por molestar, para sonrojarla, aunque en esa ocasión no funcionó.

-Pensaba que esta camisa es demasiado informal, y ya estoy cansada de ella. Ahora que me siento mejor me gustaría ponerme otra cosa.

-Otra cosa para seducir al Hokage, porque imagino que por estar enferma han estado muy tranquilos.

-No me ayudarás hasta que admita mis verdaderas intenciones, ¿cierto?

-Así es- la médico suspiró resignada.

-Sí, Ino, quiero seducir a Kakashi-sensei y necesito tu ayuda porque no creo que esta camisa funcione.

-Es todo lo que quería oír.

Ino se puso de pie dispuesta a ayudarla, pero en lugar de ir a su armario donde guardaba toda la ropa fue hasta el cajón de las pijamas.

-Creo que no entiendes mis propósitos, Ino- dijo Sakura suspirando.

-No seas tonta, Sakura, ni me subestimes- su amiga siguió buscando el cajón hasta que pareció encontrar la prenda adecuada, una bata blanca que ella le había regalado hacía poco tiempo y que no usaba por parecerle poco práctica o cómoda, sin duda que no conocía su verdadero potencial.

-Perfecto, te pondrás esto y sujeta tu cabello.

-¿Una bata, Ino?

-No es una bata cualquiera, Sakura, con esto dejarás sin aliento a Hokage-sama. Pero tienes que estar dispuesta a seguir mis instrucciones al pie de la letra. ¿Lo harás?

-Lo haré.

Al final Ino quedó satisfecha de su trabajo, y justo cuando salía de la casa de Sakura se encontró con el Hokage que, como era su costumbre, le llevaba un ramo de flores a su ex alumna que había comprado por la tarde. Era un hombre detallista y atento, ahora entendía un poco más el deseo de Sakura y su fascinación por ese hombre, el de Sakura y el de todas las mujeres que hablaban de él. Por fin su amiga se daba cuenta del hombre con el que estaba.

-Buenas noches, Hokage-sama, Sakura ya lo está esperando. Sus padres no están, así que entre con confianza.

-Gracias, Ino, y gracias por la recomendación de las flores.

Sakura estaba en su habitación parada frente al espejo observando el resultado final. Sin duda que Ino sabía lo que hacía por lo que prometió seguir sus consejos al pie de la letra. La médico lucía absolutamente sensual, y sin la evidencia de la enfermedad, su piel ya no estaba pálida, o con los ojos cansados y ojerosos. La bata le quedaba bien de maravilla para ser más exactos, era de una tela sedosa que se ajustaba su cuerpo de forma provocativa y un pequeño lazo se enredaba a su cintura destandado más esa sensual curva. Aunque estaba cerrada, esa bata no dejaba mucho a la imaginación, se ceñía a su trasero y dejaba claro que no tenía ropa interior, su senos avisaban la falta de sostén. Sin duda que estaba siendo muy arriesgada, pero despues de cuatro dias sin sexo con el ninja, lo extrañaba demasiado y no había dejado de fantasear con el momento de reptirlo. Su cabello amarrado en un moño alto exhibía la línea del cuello y rogaba ser besado hasta la abertura que mostraba discretamente sus senos.

Escuchó la puerta abrirse y cerrarse, sin duda que era su sensei. Le fue imposible no sonreír. Pero de pronto la ventana de su habitación se abrió, no esperaba a nadie, a nadie que entrara por la ventana, así que comenzó a gritar cuando se dio cuenta de que no era su sensei. Ni siquiera sabía quién era, el intruso se había enredado con la cortina. Estaba por golpear a quien sea que fuera por invadir su privacidad de esa forma. Escuchó pasos que subían corriendo la habitación, ese era su sensei alarmado por su grito.

De pronto el extraño se descubrió, era Sasuke.

-¿Qué haces aquí?- le preguntó con un chillido de voz. En ese mismo momento entró el Hokage, y al ver a Sakura sorprendida, se puso frente a ella que se refugió en su espalda.

-¿Sasuke, qué haces aquí?- le repitió la pregunta el Hokage.

-Venía a ver a Sakura.

-¿Y por qué no usas la puerta?- lo interrogó Sakura ya completamente tranquila, abandonó la espalda de su sensei como refugio y encaró al Uchiha -Me asustaste, yo no esperaba a nadie y tú entraste de la nada. No vuelvas a hacer algo así.

-Esperas a alguien- eso no fue una pregunta, por un momento Sakura olvidó la forma en la que estaba vestida, pero el comentario de Sasuke la devolvió a la realidad, la bata se había abierto un poco más y la falta de sostén era muy evidente. La médico inmediatamente volvió a cubrirse en la espalda de su sensei.

-Estoy bien, Sasuke-kun, puedes irte a casa- el ninja pareció un poco confundido por la situación, por ver a Sakura de esa forma, dispuesta a seducir a alguien con un atuendo tan atrevido, por la falta de ropa.

El Uchiha se quedó parado sin reaccionar, ella usaba al Hokage como escudo, sin importarle que su sensei la viera vestida de esa forma, con él no parecía cohibida o avergonzada, Kakashi se encarga de cubrirla como si no quisiera que nadie más la viera, la estaba defendiendo.

-Sasuke, es mejor que te vayas a casa- repitió el Hokage con una voz que más se asemejaba a una orden que a una petición.

-Sí- el ninja salió por la ventana de la misma manera en la que había entrado, no dijo nada más ni se despidió, aunque Sakura tampoco lo hizo.

Cuando se quedaron solos, la médico soltó un suspiro y abandonó su refugio en la espalda del ninja.

-Lo lamento, sensei, ni siquiera sé por qué grité- se acercó a la ventana y la cerró, además de correr la cortina -Ocasioné un escándalo innecesario.

Pero su sensei ignoró su disculpa y se acercó a ella con una sonrisa y con el ramo de flores.

-¿Estás bien?- le preguntó al tiempo que ella se refugiaba en sus brazos.

-Me sorprendió, no lo esperaba, pero estoy bien. Además entró cuando yo estaba vestida así, se supone que usted sería el único que me vería así.Gracias, son hermosas.

La médico tomó el ramo de flores y lo acomodó en un florero con el resto, todos los días le llevaba flores, pero de igual forma sonrió emocionada por ese regalo, como si fuera la primera vez, y acarició los pétalos con ternura.

-¿Es un atuendo exclusivo para mí?

-Solo para usted.

Su sensei la tomó de la cintura para observarla mejor, Sakura no se sintió cohibida bajo esa manera negra y llena de deseo, le gustaba la forma en la que él la veía, se sentía la mujer más deseable.

-Luces completamente hermosa, eres hermosa, Sakura- el ninja no despegaba la vista de su cuerpo, sus manos ya la acariciaba, la espalda, la cintura, amenazaban con desanudar el listón que mantenía la bata cerrada. Su deseo era tan evidente que la excitaba -¿Estás segura de que te sientes bien?

-Completamente segura, sensei- y para mostrarle que no cedería, ella misma abrió la bata. Escuchó cómo él jadeaba y fue como si se derritiera en sus manos, lo necesitaba. El ninja pasó las manos por su espalda debajo de la bata, la acarició con cuidado pero con un toque que delataba su deseo, sus manos bajaron hasta su trasero y la acercó a su cuerpo, esta vez jadearon ambos. Pero apenas sintió Sakura el rostro del ninja en su cuello, detuvo las manos del ninja.

Se alejó un paso, Kakashi estaba completamente confundido, pero Sakura tenía un objetivo, puso las manos en las mejillas del ninja y confirmó sus dudas.

-Tiene fiebre- declaró sin titubear -¿Hace cuánto que tiene fiebre? ¿Dolor de cabeza?

-Desde esta mañana, creo, y me olvidé del dolor de cabeza cuando entré a tu habitación, así que estoy bien.

Pero Sakura no cedió a esa respuesta, tomó al ninja de la mano y lo llevó hasta la cama.

-No sabía que fueras tan intrépida, Sakura, me gusta, soy todo tuyo.

-¿Todo mío, sensei? Pero debe quedarse quieto para disfrutarlo.

-Puedes darlo por hecho.

El Hokage estaba sentado en la cama y ella de pie frente a él, con la bata abierta, exhibiendo parte de su cuerpo desnudo. Se acercó a él y comenzó a aplicar chakra curativo en las sienes del ninja.

-Esto no era lo que tenía en mente.

-Prometió que se quedaría quieto.

-No para esto- protestó como un niño pequeño, a modo de recompensa, Sakura se sentó en sus piernas y siguió aplicando chakra -Mucho mejor.

-Lo contagié- la médico se sentía culpable.

-Tengo idea en mente que me hará sentir mejor- Kakashi abrió más la bata y dejó al descubierto sus senos, Sakura intentaba no pensar en eso y concentrarse en lo que estaba haciendo, pero las caricias eran tan placenteras, tocaba sus senos, bajaba hasta su vientre y sus muslos. Cuando se dio cuenta ya estaba jadeando y tenía las piernas abiertas. Se levantó de un brinco y cerró la bata.

-No.

-Sakura, cariño, no tienes idea de lo excitado que estoy, te necesito.

-¿Y cree que yo no? Lo extraño, lo necesito, quiero sentirlo dentro de mí. Pero...

Kakashi no la dejó terminar porque se levantó de la cama y en un solo movimiento la tomó en sus brazos.

-¿De verdad extrañas mi cuerpo, las embestidas y las caricias?

-Por supuesto, sensei -estaban tan cerca que podía sentir su miembro duro y erecto chocar en su vientre desnudo, ella misma se sentía húmeda, pero no cedió. Se alejó un paso y se concentró en calmarse -Lo único que va a suceder, sensei, es que usted va a descansar.

-No estarás hablando en serio.

-Claro que sí.

Sakura dejó ver toda su determinación como médico que inmediatamente le dejó claro al ninja que no cambiaría de opinión.

-No quiero ir tan temprano a casa, Sakura.

-En ningún momento dije que debía irse- aclaró ella con una sonrisa, se acercó a él y comenzó a desvestirlo, le quitó la banda ninja, la camisa de manga larga, y la camisa elástica, la máscara estaba como siempre en su sitio. Lo tomó de la mano y de nuevo lo llevó a la cama, trajo un par de mantas y cubrió al ninja con ellas.

-Ven aquí- pidió él rindiéndose a sus cuidados. Antes de entrar la jovencita se quitó la bata.

-Es para estar más cómoda- se justificó ella con naturalidad y entró a la cama.

Su sensei no tardó en acercarse a ella y abrazarla, acariciar su desnudez, incluso recargó el rostro en su pecho desnudo.

-Debe ir al Hospital para que lo atiendan, tiene la temperatura alta.

-Es por la excitación.

-Es por la fiebre.

-Mañana estaré bien, es solo la temperatura.

-Y el dolor de cabeza. Debió ser muy cansado atender los asuntos de la oficina.

-Lo más cansado es no verte.

Se quedaron acostados en la cama, a pesar de que el ninja intentaba aparentar que no estaba cansado, se quedó dormido sobre su pecho. Sakura aprovechó el momento para aplicar un poco más de chakra y asegurarse que no regresara el dolor de cabeza.

-Gracias, sensei- susurró la jovencita -Gracias por ayudarme con las pesadillas, y por las flores, por averiguar cuáles eran mis favoritas.

Claro que las pesadillas continuaban, pero no por eso dejaba de dormir, se despertaba llorando, recordaba momentos que querría borrar para siempre de su cabeza, pero cuando despertaba se daba cuenta de que estaba en su habitación, a salvo. Ya no era tan dura con ella misma, ni se sentía culpable por no estar en el Hospital.

Sakura estaba tan tranquila acostada en la cama, y Kakashi ya dormido, que se olvidaron de la interrupción de Sasuke, pero el ninja no se había marchado completamente. Estaba intrigado por el comportamiento de Sakura, era claro que esperaba a alguien y quería averiguar quién era, así que no se fue, se quedó a una distancia en la que pudiera ver si alguien más entraba por la puerta o por la ventana. Pero no, nadie más entró, pero tampoco salió el Hokage. Por unos segundos pensó que Sakura esperaba al Hokage, pero no, no vestida de esa forma tan provocativa. Sin embargo, no había salido todavía, y ya era bastante tarde.

Descartó la idea por segunda ocasión, era imposible, ridícula si lo pensaba con calma. Eran sensei y alumna, siempre lo habían sido, sin mencionar la diferencia muy notoria de edad, no tenían nada en común más que asuntos de oficina. Definitivamente era una idea ridícula