Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
7
Sakura
¿Qué demonios hago?
Llevar a Sasuke a casa de mamá, eso estoy haciendo.
Creo que ambos fuimos demasiado educados como para decirle al otro que esta era una idea realmente estúpida. Me pregunto si se siente igual que yo. Si sabe que ir a Chico sirve para distraernos del hecho de que EPE estará en imprenta este fin de semana, y el lunes nuestra traviesa sesión de fotos de colegiala-profesor estará inmediatamente disponible para todos aquellos que quieran pagar cinco dólares.
Sasuke necesita tanto una distracción que está dispuesto a visitar a mi madre y su apartamento desagradable.
Mientras voy por la autopista, digo:
—Así que, mi madre piensa que eres mi compañero de trabajo. De acuerdo a lo que sabe, trabajo como administrativa para una oficina de servicio técnico.
—Entonces... ¿se supone que sea como, parte del grupo friki?
—Seguro —digo— Te queda bien el papel.
Me muerdo el labio, intentando ocultar el hecho de que me divierte mi propio jodido chiste.
—Já, já. Oye, sólo porque sea un estudiante graduado en biología no significa que no pueda ser caliente. Ino parece pensar que lo soy.
Asiento, manteniendo los ojos en la carretera.
—Sí, lo hace.
—Y tú también.
—De acuerdo, señor Engreído. No asumas tanto.
—¿Así que no crees que sea ardiente?
Abro la boca para responder, ¿pero existe realmente una razón para mentirle por completo? En cambio, me las arreglo para esquivar un poco la pregunta.
—Bueno, como que fui obligada a conocerte, así que supongo que dadas las circunstancias, lidiar contigo no ha sido de lo peor.
Se burla.
—De acuerdo, Sakura. Seguro.
Siento cómo mi cara entera se ruboriza. Recuerdo lo húmeda que estuve durante nuestra última sesión. Lo mucho que quería que se fueran Ino y Temari y también mi lencería, para que simplemente me tomara. Me abrió las piernas. Mis bragas eran increíblemente finas.
Debió haber visto lo mucho que ardía por él. Por suerte, se desvía del tema. Tal vez ve lo incómoda que estoy.
—Entonces, soy el friki para el que trabajas.
—Asumirá que estamos juntos. Sólo sé honesto y dile que somos amigos.
—O puedo decirle que ayer te tuve tendida sobre un escritorio, en sólo tus bragas.
—Dios, eres un imbécil. —Respiro profunda y temblorosamente, no tanto porque esté enojada sino porque la manera en que lo dijo sonó tan jodidamente sexy.
—Relájate, Sakura. Estoy bromeando, por supuesto —Y entonces vuelve a su personalidad tonta, y el aura oscura y sexual de repente se ausenta. Es increíble lo rápido que puede cambiar de personalidad. Debe ser su lado modelo. La habilidad de reflejar cualquier carácter que deba interpretar— Creo que es injusto que nuestros escenarios sean continuamente de dominación masculina.
—Bueno, nos hemos metido en el marrón profesor-estudiante traviesa. ¿Qué más puedes esperar?
—Pero es injusto. Siento como si tuviéramos que igualarlo de alguna manera.
—¿Como hacer una sesión en la que te azote el trasero con una fusta o algo?
Estalla en risas.
—¿Auch? ¿Se supone que eso sea sexy?
—Para algunas personas.
—¿Qué tal algo más suave?
De repente me estoy imaginando a mí misma a horcajadas sobre él mientras ambos estamos sentados, atrapando sus manos por encima de su cabeza y moliendo mis caderas contra su ingle.
Detente, Sakura. Detente.
—Si convences a Ino, estoy dentro —respondo.
—Hecho. —Saca su teléfono.
—¿En serio? Bueno, está bien —Sigo mirándolo por el rabillo del ojo mientras le manda un mensaje a Ino. Cuando vuelve a meterse el celular en el bolsillo, pregunto— ¿Qué le dijiste?
—Le pregunté si la próxima vez podrías atarme a la cama y azotarme con una fusta.
—Cállate.
Una sonrisa aparece en su rostro, pero no dice nada.
Una hora y media después, entro en el bloque de mi madre. Le dije que iba a traer un amigo del trabajo y que más tarde iríamos a estudiar a la cafetería. Sólo que no sabe que es un precioso estudiante graduado dos años mayor que yo.
El complejo de apartamentos es un vertedero. Tiene pintura despegada y ventanas oscurecidas. Incluso hay un carrito de supermercado lleno de bolsas de basura aparcado en la orilla. Suspiro y estaciono el auto en frente de su número, ciento cinco. Sasuke y yo salimos del coche y me sigue hasta su departamento.
Mi madre -Dios bendiga su alma- luce como la mujer loca de los gatos. Hoy lleva una falda larga de gasa, y el cabello rizado atado en un moño encima de su cabeza. Sus ojos son dos grandes globos gigantes por el efecto de las finas gafas de marco de alambre. Junto a la puerta, me mira, guiña, y luego sus ojos de insecto se agrandan aún más cuando se posan sobre Sasuke.
—Oh, Dios —dice, desvergonzadamente.
—Mamá —murmuro, apuntando a Sasuke— Este es...
Sasuke da un paso al frente, extendiendo su mano.
—Soy Sasuke Uchiha, el jefe de Sakura.
Hago mi mejor esfuerzo para no rodar los ojos.
Oh, querido Dios.
—Bueno, señor Uchiha —dice mamá, pasándose las manos por la falda— Espero que no le importe una comida vegetariana.
—Para nada. Estoy totalmente al tanto de los hábitos alimenticios de Sakura.
Le dirijo una mirada fría. Qué gran jodida manera de hacernos sonar casuales.
—Espero que no te importe que lo haya traído —le digo a mamá— Estamos en la misma carrera. Ya se ha graduado, y me está ayudando a estudiar.
—Estudiar. Claro —dice— ¿Entran?
Asiento y espero a que mamá vuelva a entrar en el apartamento antes de girarme hacia Sasuke.
—Por favor deja de intentar ser completamente encantador con ella —ruego— Ha estado esperando que "encuentre un hombre" por años y no quiero que se haga ilusiones contigo.
Las comisuras de su boca se levantan mientras se inclina contra el marco de la puerta. —¿Por qué haría eso? —pregunta.
—Porque eres malvado, por eso.
Se ríe entre dientes y me sigue al apartamento.
Mamá realmente se ha pasado. Estoy impresionada.
He estado viviendo como semi-vegetariana desde que era adolescente, mayormente teniendo a mamá como guía. Hacíamos lo mejor con lo que podíamos permitirnos, aprovechando nuestro jardín y prácticamente viviendo a base de lentejas. Pero esta noche, hizo magia con un plato dulce y agrio de tempeh6 y un revuelto de vegetales con arroz. Medio espero que Sasuke esté completamente asqueado y no coma nada, pero para mi sorpresa, mientras estamos sentados alrededor de la pequeña mesa de mi madre, se come todo.
—Esto es increíble —dice entre bocados— No extraño la carne ni un poco.
Observo sus ojos, esforzándome por intentar expresar una mirada que diga que sé que está mintiendo como la mierda. No estoy segura de lograrlo. Pero mamá parece feliz y no se inmuta del rastro de falsedad que puede haber colado Sasuke.
—Me alegro —dice— Llevo sin cocinar carne desde que Sakura estaba en la secundaria. Debo decir que tengo más energía en ahora en mis cincuenta que en mis treinta.
Sasuke revuelve el contenido de su plato con el tenedor.
—Sakura me dijo que solía ser una niña muy fotogénica.
No lo hizo.
Miro a mi madre. Es como si la Navidad se hubiera adelantado.
—Te dijo, ¿en serio?
Gimo y dejo caer la cabeza con vergüenza. Pero entonces una idea corre por mi cabeza, una que podría sacarme de este embrollo. Le doy una mirada de desprecio a Sasuke antes de decir:
—En realidad, mamá, Sasuke y yo sólo pasamos a cenar. Tengo un examen gigante la próxima semana y...
Mamá se burla.
—No seas ridícula, Sakura. No te he visto en semanas —Mira a Sasuke y sonríe— Si esto se trata de traer a tu novio a casa...
—Él no es...
—No soy tan de la vieja escuela. Quiero decir, sé que cuando eras joven te di ese discurso sobre "tocar a un chico hará que quedes embarazada", ¿pero en serio crees que soy tan ingenua como para creer que ustedes dos no están durmiendo juntos?
—Mamá...
—Olvídalo, Sakura. No vas a irte esta noche. Hice de la segunda habitación un cuarto de huéspedes sólo para ti, para ambos, y que me maldigan si no lo usan.
Mi boca se abre, trastornada.
—Si eso está bien contigo, por supuesto —agrega, asintiendo hacia Sasuke.
Se echa atrás en su asiento, con una estúpida y arrogante sonrisa creciendo en su rostro. Se cruza de brazos.
—Perfectamente bien, por mi parte.
—¿Cuál es tu problema? —Siseo cuando la puerta del dormitorio se cierra y Sasuke y yo nos quedamos solos. Son sólo las diez. Primero tuve que soportar la cena tras la aceptación de Sasuke a quedarse, y pasaron interminables horas cuando mi madre tiró el cliché más jugado de la historia y le mostró a mí no-novio viejas fotos mías de bebé. Y no dijo nada que pudiera indicar que no estábamos, de ninguna manera o forma, saliendo.
—Relájate, Haruno. —Se sienta casualmente sobre la cama. La única cama— Sólo pasamos tiempo juntos en el estudio.
—Y esa otra vez en la cafetería.
—Oh, está bien —dice sarcásticamente— Y esa vez en la cafetería.
—Quieres pasar tiempo conmigo para poder conocer a tu falsa compañera sexual, bien. ¿Pero cómo diablos no es esto raro? Por favor, ilumíname.
Me da esa maldita sonrisa torcida suya.
—Sólo es raro si tú lo haces raro.
—¿Entonces cómo funciona esto? ¿Me quieres acurrucada junto a ti para poder llegar a conocerme mejor?
—Usa el cerebro, Sakura —Señala mi mochila en el rincón de la habitación— Vamos a estudiar para que así cuando consigas ser aceptada en la universidad de Berkeley y quieran tu expediente académico, los dejes pasmados con todas esas matrículas.
¿Estudiar? ¿En serio? ¿Por qué me siento tan decepcionada?
Concéntrate, Sakura.
Resoplo y recojo mi mochila, dejándola caer sobre la cama a su lado.
—Bien.
Sonríe.
—Perfecto. No puedo pensar en un espacio más libre de distracciones.
Espacio libre de distracciones. Sasuke piensa que este es un espacio libre de distracciones. Esa podría ser la cosa más graciosa que he escuchado nunca. Pero sorprendentemente, se mantiene firme en hacer que estudie. Hace ejercicios conmigo y me guía a través de estructuras de proteínas con las que no estoy familiarizada -en poco tiempo, prácticamente he memorizado el capítulo catorce. Sincronización perfecta, también. Mi teléfono comienza a sonar. Es Ino.
Deslizo el bloqueo y lo levanto a mi oreja.
—¡Oye!
—Sakura. ¿Has visto la entrevista?
—¿Entrevista? —Repentinamente recuerdo esa entrevista de Ino con un diario blogger erótico que fue publicado hace un par de horas— Mierda, no.
Me dirijo a Sasuke para buscarlo en su teléfono. Cuando encuentra el artículo, sus ojos se agrandan.
Sostiene el teléfono para que pueda ver.
—No estoy muy familiarizado con la escena erótica de blogs, ¿pero esto es normal?
Entrecierro los ojos en la pantalla, y cuando veo los números, mi boca cae abierta.
—Ciento sesenta y tres comentarios. Cuarenta y cuatro tweets, y veinte publicaciones en Facebook.
—Lo sé, ¿cierto? —chilla Ino.
—¿En dos horas?
—LO SÉ, ¿CIERTO? Sakura, el tema aún no ha sido lanzado todavía y la gente se está volviendo loca sobre la idea de la sesión fotográfica en pareja.
Trago.
Si la excitación en la entrada del blog sirve de indicación para las próximas ventas, entonces Neji y Sasuke van a quedarse por un rato.
—¿Y has leído los comentarios? —Suelta una risita— Amiga, casi nadie puede esperar que Rylan folle de una vez.
Miro boquiabierta a Sasuke. Alza una ceja, pero no sé si logró escuchar a Ino.
—Nosotros… solo simularemos eso en la sesión final de la serie, ¿cierto?
Se ríe de nuevo.
—Supongo... Quiero decir, a menos que ustedes realmente quieran follar para la cámara. Ya me conoces. Soy de mente abierta.
—¿Puedes oír lo que está diciendo? —le pregunto a Sasuke.
Niega, aunque si siempre evasiva sonrisa crece sutilmente en su rostro. No le puedo creer.
—Ven mañana tan pronto como puedas. Si las ventas van a ser tan grandes como pienso, querré empezar una lluvia de ideas y fotografiar inmediatamente el resto de las sesiones de primavera. Además, TenTen dice que te extraña y que necesitas dejar de ser una imbécil obsesionada con la biología.
—Sí, sí —respondo antes de colgar.
—No parezcas tan devastada —dice Sasuke arrastrando las palabras, apoyándose en sus manos. Se ve demasiado entretenido para mi gusto— Soy un buen polvo. Lo prometo.
—Creí que dijiste que no podías escuchar.
Ignora mi declaración.
—Te mostraré —Junta todos los libros dispersos sobre la cama y, dejándolos caer a un lado, dice— Quítate la ropa.
Mi mandíbula cae, fuego corre a través de mi cuerpo repentinamente.
—Por el maldito amor de Dios, Sasuke.
Rueda los ojos.
—Cálmate, Haruno. Realmente no voy a follarte. Solo voy a mostrarte como fingirlo.
Me cruzo de brazos. Sé cómo fingir el sexo. Si tiene medio cerebro, será consciente de que sé cómo hacerlo. Podría señalárselo. Pero algo dentro de mí ansía agarrar el dobladillo de mi camiseta y levantarla sobre mi cabeza.
Echo un vistazo a la puerta.
—Tu madre ya piensa que nos estamos acostando.
Maldita sea, tiene razón.
Cuando voy a la puerta y pongo el seguro, su expresión es victoriosa. Se quita la camisa y sus pantalones mientras yo me quito la mía.
—No estarás viendo mis pechos esta noche —digo, manteniendo mi ropa interior.
—Como quieras —Sonríe— Pero con el tiempo lo haré. Sabes que es inevitable.
Piscinas de humedad se forman entre mis piernas. Que se jodan él y su descaro por excitarme tanto.
Se arrodilla sobre el colchón.
—¿Te vas a quedar ahí, o vas a ponerte debajo de mí?
Tomo una respiración profunda para calmar mi palpitante corazón y me siento en la cama.
—Acuéstate —instruye.
—Esto se siente terriblemente familiar —digo arrastrando las palabras, pero hago lo que dice.
Rueda sobre mí, apoyándose en sus codos. Incluso con sólo la débil luz de la lámpara, sus ojos azules son petrificantes.
—No me digas que no te encendiste como el infierno en esa oficina —murmura— Vi lo mojada que estabas.
Mierda, mierda, mierda, mierda.
Trato de mantener la calma.
—Enfócate, Sasuke. Se supone que debes estar mostrándome cómo simular sexo, no tratando de avergonzarme.
—Haz lo que quieras —murmura descontento, sentándose— Suponiendo que EPE no esté dispuesto a fotografiar penetrando…
—Ah-hah.
—Tendré que actuar como si estuviera empujando contra ti, y tu tendrás que fingir estar sintiéndolo.
—Así que… con el fin de calcular el éxtasis que debería estar sintiendo, aproximadamente, ¿cuán grande es tu pene?
Ladea su cabeza.
—Lo has sentido. Dímelo tú.
Un pequeño temblor me invade mientras recuerdo la sesión fotográfica de la piscina, y cómo me froté con su pene. Dios, si estuviera realmente dentro de mí... nos imagino sin nuestra ropa interior, su polla tan duro como una roca, empujando dentro de mí…
—¿A dónde fuiste ahora mismo? —pregunta, sus ojos brillando con malicia.
—Solo haz lo tuyo —susurro.
Señala la pared a su derecha.
—Si la cámara estuviese ahí —agarra mi tobillo y atrae mi pierna alrededor de sus caderas— esta sería una buena pose para ocultar el hecho de que no estamos realmente teniendo sexo.
—Pero es un ángulo aburrido —argumento.
—Pero está lejos de ser una imagen aburrida —dice. Mientras empuja sus caderas, puedo sentir lo duro que está ya— Cuando empuje contra ti, arquea la espalda y cierra los ojos. Finge que es el mejor polvo de tu vida.
Puedo escuchar el pulso en mis oídos. El mejor polvo de mi vida… nunca he tenido uno. Todas mis experiencias han sido mediocres en el mejor de los casos. ¿Así que cómo se supone que deba simular esto? Pero luego empuja sus caderas y olvido que estoy actuando. Cierro los ojos, un pequeño gemido escapa de mis labios.
—Ahí lo tienes.
Empuja de nuevo y puedo sentirle rozar contra mi sexo con cada centímetro suyo, nada separándonos excepto la delgada tela de nuestra ropa interior.
—Oh, Dios —murmuro.
Baja los labios hasta mi oído.
—Relájate —murmura, frotándose contra mi otra vez.
Mis manos surgen entre nosotros, dedos frotando abdominales, encontrando el camino a su espalda. Mis uñas lentamente se arrastran por su piel, y su aliento se engancha. Mis ojos revolotean abiertos, y me doy cuenta de que su cara está justo encima de la mía. Podría levantarme y atrapar esos labios si quisiera. Podría estirarme y desabrocharme el sujetador, o arrastrar la tela de mis bragas a un lado y ordenarle que dejara de provocarme -porque de eso se trata todo esto. De un montón de mierda de provocación.
Pero entonces eso me haría la otra mujer. La puta.
—Probablemente deberías ir a darte una ducha —digo.
Traga y asiente pero no dice nada, levantándose y saliendo de la cama. Cuando la puerta unida del baño se cierra, exhalo.
Santa madre de Dios.
Nunca he querido a alguien tan malditamente así en mi vida. Y nunca a nadie que no pudiese tener.
Cuando regresa a la habitación, finjo estar dormida a pesar de que no puedo engañarle. Pero no me llama. En su lugar, se desliza en la cama, sin camisa y oliendo a jabón y me pregunto cómo se siente su piel recién salida de la ducha.
A qué sabe.
Después de un desayuno vegetariano de panqueques con virutas de algarrobos y jarabe de arce, mamá no me deja ir, y abrazándome firmemente, dice:
—Sabes que eres una campeona, Sakura, ¿verdad? He sido un fracaso como madre y no he sido capaz de ayudarte en todo, sin embargo aquí estás, administrando tu dinero perfectamente, consiguiendo becas, ni siquiera con deudas.
Siento vergüenza. ¿Administrando mi dinero perfectamente? Más bien administrando mis mentiras perfectamente. Las becas son mi excusa para mantenerme a flote. En realidad, la única ayuda que he recibido de la escuela es una miserable pequeña subvención estatal. East Park Exposed es mi salvador. Y espero por Dios que mamá nunca se entere. Esa sería una incómoda conversación durante la cena.
—¿Estás segura de que no necesitas dinero? —pregunto suavemente.
—¡Sakura! —Finalmente se aleja— No vuelvas a ofrecerlo de nuevo. Lo digo en serio. Estoy perfectamente bien. El nuevo lugar me conviene. De verdad me gustan mis nuevos vecinos.
Está mintiendo a través de sus dientes. Debe ser cosa de familia.
—Muy bien —Le doy un beso en la mejilla— Te amo.
Mientras Sasuke y yo nos alejamos del complejo, me pregunto si su respuesta sería la misma si supiera que tengo casi diez de los grandes ahorrados. Si no decirle, si dejarla vivir aquí pensando que estoy apenas sobreviviendo, me hace una terrible hija.
Sasuke
Sakura no dice nada acerca de anoche en nuestro camino de vuelta al estudio. Lo peor es que no para de hablar, quejándose siempre de la mierda más mundana, biología. La cosa es que Sakura nunca se queja, así que sólo puedo asumir que esto es algún tipo de mecanismo de defensa para evitar la incómoda conversación.
Nunca debí haber "practicado" poses con ella anoche. Conseguí superarme. La cosa es que, incluso si le dijera a Karin, probablemente sólo le restaría importancia, diciéndome que hacer cosas como esa con Sakura es sólo parte del trabajo. Es por eso tengo que ser aún más cuidadoso. Sólo yo puedo controlarme. Lo que es cada vez más difícil de hacer. Cuanto más sigue balbuceando sobre este artículo que leyó en Internet sobre la mutación de genes en los gatitos, más quiero ordenarle detener el auto, empujarla contra la ventana y hacerla callar con mi boca… Mis fantasías se están saliendo de control.
Afortunadamente, no tengo que escuchar más basura de biología cuando llegamos al estudio. El callejón sin salida está repleto de coches. Sakura abre la puerta principal, y entramos en un lugar lleno de gente - modelos, maquilladores, escritores, fotógrafos. Ino corre hacia nosotros, sus ojos brillan de emoción.
—Los números ya están rodando en la edición electrónica. Huffington Post mencionó mi entrevista en el blog en un artículo de hoy. ¿Puedes creerlo? El jodido Huffington Post.
—¿El Huffington Post cubre porno? —digo estúpidamente
—Al parecer, el renovar una revista independiente para ser universalmente más amistosa entre géneros les llamó la atención. Y así fue. Quiero decir, funcionó —Está parloteando a un millón de kilómetros por minuto, casi tanto como Sakura lo estaba en el coche, pero lo que Ino está diciendo es mucho más interesante— Nuestra agenda funcionó tan bién. ¿Has estado buscando en la red?
—No, no he estado buscando en la red —dice Sakura con un resoplido— Literalmente acabamos de regresar de donde mi madre.
—Bueno, que te den. Espera. —Ino arquea la ceja— ¿Nosotros, como en ambos, acabamos de regresar de donde tu madre?
—Larga historia —respondo— ¿Qué decías?
—Cierto. Bueno, nuestra retroalimentación sobre la edición a través de todas las esferas de los medios sociales es positiva para ambos sexos. Pero casi todo el mundo quiere más.
—¿Más qué? —pregunta Sakura.
—Más tensión sexual. Y más piel.
Ino menea las cejas y Sakura rueda los ojos. Pero ese gesto es una pobre máscara. Parece nerviosa.
—Espero que ambos estén listos. Vamos a promover la mierda en la segunda sesión. Quiero hacerla hoy, si eso está bien con los dos. ¿Pueden estar en peinado y maquillaje en cinco? Y no importa lo que lleven. —Guiña, y antes de que cualquiera de nosotros pueda responder, deambula lejos.
Sakura suspira fuertemente y empuja hacia atrás su cabello chocolate con los dedos. Agarro sus hombros, obligándola a mirarme.
—Oye, ¿estás bien?
Hace el adorable gesto de empujar el centro de sus gafas con el dedo. No lleva maquillaje, al igual que anoche. Como cuando se arqueó debajo de mí. Y un gemido gutural escapó de su garganta. Alejo la imagen antes de que tenga la oportunidad de tener una erección.
—Estupenda —dice con una débil sonrisa.
—Si alguna vez hago algo que te haga sentir incómoda, frente a la cámara o no, me lo dirás, ¿verdad?
Parpadea lentamente antes de decir:
—No eres el problema, Sasuke.
No tengo ni idea de lo que quiere decir, pero me distraigo rápidamente por las risitas provenientes de la esquina de la habitación. Una manada de modelos están mirándonos. Una hermosa rubia sonríe y me guiña. Sostiene la edición actual de EPE.
Sakura apoya la mano en mi brazo. Está mirando a las chicas con desdén. Contengo una sonrisa. ¿Está siendo protectora conmigo?
—¿Quieres ver la edición? —pregunto.
—Claro que no —responde rápidamente— Sobre todo no la sesión contigo —y en la misma frase— tengo que maquillarme.
Se aleja. Me acerco a la modelo rubia y sus amigas. Todas están vestidas con bikinis o lencería.
—¿Puedes prestarme eso? —pregunto.
Hace aparecer su cadera.
—Por supuesto —Me entrega la revista y bate sus pestañas— Espero que no te importe que diga esto, pero pagaría dinero por fotografiarme contigo. ¿Tal vez podamos hacer una sesión privada después?
—Eh... no sé si estás siendo literal, o si estás coqueteando. Soy un idiota de ciencias. No soy tan bueno leyendo a las mujeres.
Ella y su pandilla se ríen.
—Eres un chico tonto —Se inclina y susurra, su cálido aliento haciéndome cosquillas en la oreja— Quiero decir que, más tarde esta noche, me gustaría tenerte a solas y follarte hasta volarte los sesos —Da un paso atrás— La oferta está sobre la mesa.
¿Qué diablos está mal conmigo? ¿Por qué no me siento encendido en lo más mínimo por esta hermosa chica ofreciéndoseme?
—Lo siento —digo— Tengo novia.
Se burla.
—¿Rylan?
—Uhh... no, en realidad. Pero Rylan es una amiga. Mira, tengo que...
—Niño bonito —grita alguien a través de la habitación. Instintivamente me volteo. Una enojada chica de aspecto gótico está mirándome directamente— ¿Estás coqueteando? Trae tu culo a maquillaje.
No discuto, usando esto como una excusa para esquivar cualquier otro avance de la rubia. Cuando la maquilladora y yo estamos solos en el vestuario, ordena que me siente.
—Por suerte, porque tienes pelotas, no tengo que hacer mucho por ti —me dice, haciendo un pálido maquillaje de la mezcla de varios colores juntos— No creerías la mierda que estas chicas tienen que ponerse todos los días antes de fotografiarse.
Abro la revista justo al final de nuestra sesión en la oficina. Estoy de pie entre ella, acunando su culo. Por lo menos, parece que está teniendo un buen rato. Rápidamente la cierro de nuevo. Ahora sé por qué Sakura nunca mira la edición. Parece... bueno, parece raro. No tengo ni idea de cómo las chicas encuentran esta mierda de representación profesor- alumna atractiva.
Por supuesto, fue divertido como el infierno interpretarla.
Echo un vistazo a la etiqueta de la maquilladora mientras comienza a sacudir cosas en mi cara. Dice NORA.
—Shizune, ¿por qué las modelos odian a Rylan?
Se ríe.
—¿Por qué lo preguntas?
Me encojo de hombros.
—No todas lo hacen. TenTen ama a Rylan.
—Entonces, ¿están las modelos temporales celosas de ella?
Shizune niega.
—No creo que sea eso. Por si no lo has notado, Rylan tiene un tipo de actitud "que le den a todo" que la hace parecer indiferente. Como si no le importara el modelaje, y sólo lo hiciese para ganar dinero. Y para ser honesta, esa es la verdad. Es hermosa y sabe cómo trabaja la cámara y lo utiliza a su favor. Las otras chicas ven que realmente no lo quiere. La odian por eso.
Pienso en esto mientras Ino me lleva al gimnasio abandonado, donde vamos a estar fotografiando hoy.
—Sakura dijo que quería revisar con los exploradores y alistarse en el lugar —me explica— Creo que espera entrar en el personaje antes de que llegues.
La estudio.
—¿Por qué pareces tan satisfecha?
Obviamente, trata de parecer calmada mientras entramos en el estacionamiento.
—Es simplemente divertido para mí.
—Sí, y muchas cosas son divertidas para mí también.
—El cómo ambos están totalmente por el otro y para ocultarlo interpretan toda la cosa de "compañeros de trabajo".
¿Quién se cree que es esta chica para decirme lo que puedo sentir?
—Amiga, Ino. Tengo una novia, ¿cuántas veces tengo qué...?
—Amigo, Sasuke —Abre la puerta y se desliza fuera del coche— Ahora es el momento de reconocer tus sentimientos por Sakura antes de hacer algo estúpido, ¿sí?
Cierra la puerta. Salgo del coche para seguirla, para preguntarle qué diablos quiere decir con eso, pero anda demasiado rápido y es probablemente porque no quiere que la conteste. Para cuando empiezo a correr, ya estamos en el interior, girando la curva al abierto vestuario de mujeres, a las duchas...
Sakura está sentada encima de una de las bajas paredes de la ducha mientras el equipo de exploración ajusta la iluminación a su alrededor, empapada y sin nada en la parte de arriba.
Absolutamente sin sujetador.
Agua gotea sobre su pecho. Puedo decir desde aquí que sus rosados pezones no podrían estar más duros.
Esperando.
Me está esperando.
Anoche yo era el pervertido. Pero hoy, soy masilla en sus manos. Ino resopla.
—Adelante. Ve a unirte a tu "compañera de trabajo".
