Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
8
Sakura
Sasuke no se irá.
Este número demuestra que ahora es un miembro permanente de la EPE. Y la única forma en que puedo tratar con él es rindiéndome completamente. Tratarlo como a un objeto sexual en el set. Conseguir utilizarlo plenamente.
Además, las miradas atónitas como la que me está dando ahora no tienen precio.
—Ya has oído a la dama —dice Ino, sacudiendo la cabeza hacia mí. Parece muy entretenida. Demasiado— Desnúdate.
—Espera. ¿Del todo? —tartamudea Sasuke.
Me encanta verlo atrapado con la guardia baja de esta manera.
—A menos que tengas un problema con eso —dice Ino sin rodeos, agachándose y abriendo el estuche de su cámara.
—No, no lo hago. Tener un problema. Estoy bien.
Ino y yo intercambiamos miradas, y sonrío, deslizándome hacia abajo por la pared. La cabeza de la ducha tiene toda clase de mierda, así que cuando la enciendo de nuevo, la corriente enloquece, saliendo disparada como un ligero aerosol en vez de un chorro sólido. Por suerte para la sesión, capta la iluminación que el equipo de exploración preparó perfectamente.
Jadeo cuando las frías salpicaduras se estrellan contra mí, girando rápidamente el medidor a una temperatura más moderada. Sasuke parece confuso. Lo cual, estoy bastante segura, tiene que ver con mis tetas. Mis tetas lo están confundiendo. Pobre hombre. Al menos se ha quitado la camiseta. Abdominales acumulados encima de esos vaqueros, esperando para mojarse…
—En realidad, Ino —Camino hacia Sasuke— Creo que los vaqueros podrían funcionar para esta sesión. Dijiste que me querías más vulnerable que él, de cualquier forma, ¿verdad? —Mientras hablo, mantengo mis ojos pegados en los de Sasuke.
Lentamente, la intensidad que tenía en ellos anoche regresa, y baja la cabeza.
—¿Qué voy a hacer contigo? —murmura, por lo que sólo yo puedo oírlo.
—Finge follarme contra la pared de la ducha —respondo— Justo como practicamos.
—¿Están listos, pajaritos amorosos? —grita Ino— Vamos a empezar esta fiesta.
En esta sesión, no tiene que guiarnos en absoluto. Sasuke ha ganado ferocidad. Me empuja por los hombros hasta que tropezando, atravieso la corriente. Jadeo cuando mi espalda golpea las frías baldosas de la pared de la ducha. Sus manos están apretando las partes internas de mis muslos antes de que siquiera recupere el equilibrio, levantándome. Envuelvo mis piernas alrededor de su cintura para equilibrarme. Ino se mueve alrededor de nosotros para evitar que se le moje la cámara, pero esta es la última vez que mi atención se centra en ella. El cabello de Sasuke se está empapando. Agua gotea de su nariz, de sus labios. Quiero saborearlo, pero por alguna razón, un beso parece más íntimo que lo que estamos haciendo ahora.
Un beso parece real.
No deja que me debata por mucho tiempo, baja la cabeza hasta mi hombro y lame el agua de él. Una mano serpentea entre nosotros y encuentra mis pechos. Su dedo índice traza círculos alrededor de mi pezón hasta que está dolorosamente duro, y entonces, cuando no creo que sea posible sentir más placer en esa zona de mi cuerpo, lo pellizca y tira de él.
Mi cabeza cae hacia atrás y murmuro una maldición en éxtasis. En éxtasis real.
Repetimos esos movimientos durante quince minutos más o menos, hasta que Ino finalmente declara que terminamos. Conteniendo la respiración, espero a que Sasuke me suelte. Pero antes de hacerlo, baja la cabeza, saca la lengua y la gira alrededor de mi pezón. Suelto un gemido de sorpresa.
Tan rápido como empezó, ha terminado.
Mis pies tocan el suelo, mi cuerpo pegado fuertemente contra el suyo. No retrocede cuando alzo la vista, nuestras rápidas respiraciones mezclándose, sus perversos ojos entrecerrados. Sabe que me lamió cuando la cámara estaba apagada.
Lo hizo porque quería hacerlo, no por la sesión.
—Te deseo tan desesperadamente —susurro.
Me lleva alrededor de medio segundo darme cuenta de que en realidad lo he dicho en voz alta.
Me alejo de él y giro la esquina apresuradamente, deslizándome en los vestuarios del baño. Encerrándome dentro de la cabina más cercana, envuelvo mis brazos a mí alrededor y tiemblo, ahuyentando esta sensación.
Esta sensación de que Sasuke Uchiha no es solo un objeto sexual para mí.
Que nunca podrá serlo.
Sasuke
Por fin entiendo por qué los disfraces públicos son tan importantes para Sakura. Pero desafortunadamente para mí, al ser un hombre, no soy muy capaz de vestirme con el fin de ocultar mi imagen erótica de la EPE. Lo que hace el estar en la escuela. Jodidamente. Incómodo.
Lo peor fue cuando una chica de primer año quiso que le firmara un autógrafo mientras iba de camino a la oficina de graduados, sacando el último número de EPE y agitándolo alrededor como si no fuese nada más que un ejemplar de Seventeen. Dobló las páginas para abrirla por donde aparecía Sakura sentada en un escritorio, con las piernas desnudas enredadas alrededor de mi cintura.
—Sí, no puedo hacer esto —le dije en voz alta, devolviéndole la revista.
Pero los cinco minutos de fama no han acabado. La oficina es mucho peor.
—Estupendo juego de poder, Uchiha —dice Brad, arrastrando las palabras. Alzo la mirada del informe de investigación que estoy escribiendo para ver su jodida sonrisa dentuda. Enseña su copia de EPE— ¿Así es cómo te ganas a todas tus mujeres?
Cierro de golpe la tapa de mi ordenador portátil y lo meto en la funda. Tengo que salir de aquí antes de que alguien pierda un ojo.
—Vamos, hermano. Estoy bromeando.
Ni siquiera puedo ver a través de toda mi rabia, y mucho menos responder. Cuando estoy fuera de la oficina y corriendo hacia mi coche, me doy cuenta de que ni siquiera sé por qué estoy tan enfadado. Para esto fue diseñada la sesión, ¿verdad? Para mostrar mí juego de poder sobre Rylan Willow. Pensamientos despectivos de bastardos como Brad son una reacción natural.
Las miradas de las personas que pasan son suficientes para enloquecerme. Realmente pensé que tenía menos vergüenza. Que las consecuencias de posar para EPE no me molestarían tanto. Cuando me meto en el coche y cierro la puerta, exhalo. Tal vez es porque, cuando la gente me pide un autógrafo, cuando me miran, cuando hacen comentarios estúpidos, imagino a Sakura teniendo que tratar con lo mismo. Sakura, quien intenta desesperadamente ocultar y separar su lado de Ryan cada segundo que está fuera del estudio.
No he hablado con ella en cuatro días, no desde lo de la ducha. Se supone que tenemos una sesión nuevamente mañana. Ino quiere variedad para elegir, por lo que le gustaría fotografiar tanto como le sea posible durante las próximas semanas. Quiero seguir y llegar a sentirme cómodo con Sakura, pero eso es imposible si sigue evitándome.
Cuando le devolví su prueba durante la conferencia de biología, ni siquiera me miró. No sé si está asegurándose de que nadie nos vea interactuar y sume dos más dos, o si tiene algo que ver con lo que dijo en las duchas.
"Te deseo tan desesperadamente".
Esas fueron las últimas palabras que me dirigió, y ahora se niega a mirarme, incluso cuando paso a su lado por los pasillos. Tal vez se siente culpable. Tal vez es mi culpa, por lo que le hice. Tengo una novia, pero no pude evitarlo. No con ella húmeda y aferrándose a mí. No con sus hermosas y descaradas tetas justo en mi cara. Necesitaba lamerla. E hizo que me deseara. Pero la forma en la que actúa ahora es como si me despreciara. Junto con las reacciones de la gente en la escuela, estoy empezando a odiar ser un modelo de EPE. Aunque Ino me ha prometido un gran sueldo.
No estoy bajo contrato. Técnicamente podría renunciar.
No, no puedo. Necesito este dinero.
Y algo más profundo en mí realmente no quiere decepcionar a Ino.
Llego a casa y Karin está empacando sus maletas. Se va dos semanas a Seattle para trabajar con uno de sus clientes, una oficina corporativa a la que le está haciendo un trabajo de web.
—No seas muy travieso mientras no estoy —dice con una sonrisa irónica, besándome en la boca— He puesto mis manos en ese número de EPE, y maldita sea, chico. Hace que quiera saltar sobre ti para un rapidito justo aquí.
Bueno, sería la primera vez.
—Entonces, ¿no te hace sentir incómoda?
Se encoge de hombros.
—¿Por qué lo haría? Es solo una modelo insignificante.
Cierto. Modelo insignificante.
Mirando por la ventana, dice:
—Mi taxi está aquí. —Y me besa otra vez— Te amo. Te llamaré cuando llegue a Seattle.
Y antes de que pueda decir adiós, sale por la puerta.
Dos semanas sin Karin. Me gustaría poder decir que esto es una especie de victoria, pero estar solo en este apartamento resulta un poco solitario. Aunque siempre esté trabajando cuando está aquí, al menos es un cuerpo, una presencia.
Le escribo un mensaje a Sakura antes de dirigirme al gimnasio, preguntándole si está bien. Supongo que es lo menos que puedo hacer considerando que no he hablado con ella en una semana y que se niega a hacer contacto visual conmigo en la escuela. Pero después de dos horas de pesas y ejercicio cardiovascular, todavía no ha respondido. En casa, pido comida china y estudio. La llamo. Sin respuesta.
Decido no molestarla. Si por alguna razón la he enfadado, tendrá que tratar conmigo mañana.
Hoy Ino quiere trabajar al aire libre. Algunas ultra-sexy fotografías de picnic, dice. Cuando llego al estudio, está fuera en la piscina con Neji y TenTen. Corrección, está dentro de la piscina con Neji y TenTen, que se encuentran desnudos y de pie en la parte más honda. Vestida con un bikini y de pie en la menos profunda, sostiene la cámara, protegida a prueba de agua.
—Aeróbicos sensuales bajo el agua —dice cuando me siento en una de las sillas de la piscina y observo.
TenTen se ríe, hundiendo los hombros de Neji bajo la superficie. Coqueteo. Por supuesto que es normal que los modelos calientes y desnudos coqueteen con los demás.
—Bien, bien, deja esa mierda. A la cuenta de tres, dos, uno.
Ino, TenTen y Neji se hunden por debajo de la superficie al mismo tiempo. Realmente no puedo decir lo que están haciendo bajo el agua, solo concluir algunas interpretaciones de lo que Ino mencionó… aeróbicos sensuales bajo el agua. Sin nada encima, excepto su piel.
Envidio que ellos hayan avanzado en esto, mientras que Sakura y yo seguimos perdiendo el tiempo con nuestras ropas todavía puestas. ¿Por qué? Porque Ino quiere exagerar la imagen de Rylan y este personaje virginal siendo lentamente corrompido. Algo retorcido, si me preguntan.
Cuando los tres vuelven a emerger, Ino limpia el agua de sus ojos y se gira hacia mí.
—Puedes entrar en la sala de maquillaje. Rylan debería estar ahí.
Genial. ¿Será difícil verla? Está actuando como si estuviera enojada conmigo, y ni siquiera sé por qué.
Regresando al estudio, me detengo. Recuerdo las duchas, cuando no pude contenerme más. Cuando, después de saber que Ino dejó de fotografiar, me incliné hacia delante y lamí su pezón. Y dijo lo desesperadamente que me deseaba. Así que tiene una razón para estar molesta. ¿Por qué no pensé en esto antes? Lo dijo aún más descaradamente en el estudio de fotografía: Tienes mucha suerte de no estar soltero ahora mismo. Si no, haría que me hicieras venir.
Como si eso me hiciese afortunado. Ahora, no me estoy follando a una hermosa modelo, pero sí recibo la ira de su frustración sexual.
Un hurra por mí.
Sin embargo, no es suficiente para que me ignore, sobre todo después de enviarle mensajes de texto y llamarla para saber si está bien.
Entro en el vestuario. Está vestida con una bata blanca y encorvada sobre el mostrador, mirándose en el espejo. No sé si es por la iluminación, pero se ve pálida. Me mira por un segundo antes de que sus ojos vuelvan a su propio rostro.
—Es malditamente fantástico verte también —digo.
Entonces hace algo que no esperaba para nada. Alza la mirada y parpadea muchas veces. Luego su cara se arruga y comienza a llorar.
—Lo siento —Se cubre la boca con las manos para ahogar un sollozo— No puedo, no puedo hacer esto hoy. Lo s-siento.
Sale corriendo de la habitación, dando un portazo. Y me quedo allí como un idiota. Estoy sentado en una silla, preguntándome si debería ir tras ella o si eso empeorará las cosas, cuando Ino entra, cámara en mano y toalla envuelta alrededor de su cintura.
Me levanto.
—¿Has visto a Sak…
Levanta la mano.
—Toma asiento, asunto urgente.
La escucho, confundido.
Suspira y camina hacia el tocador, dejando su cámara sobre este.
—Sakura está pasando por un mal momento. Así que vamos a cancelar la sesión de hoy.
—A la mierda —digo— ¿Qué he hecho?
Frunce el ceño.
—¿Tú? Bueno, nada. No creo.
—Espera... ¿qué?
—Sakura. No puede trabajar hoy.
—¿Por qué?
—No entró a Berkeley.
La miro boquiabierto.
—¿Qué demonios fue lo que dijiste?
—¿Sakura no fue aceptada en Berkeley?
—Eso es imposible.
Ino se encoge de hombros.
—Recibió la carta ayer.
Ayer, probablemente justo cuando le envié un mensaje preguntando si se encontraba bien. Estaba de todo menos bien.
—Dijo que podía manejar la sesión de hoy —continúa— Actuó muy bien anoche.
Bien. Si he aprendido una cosa sobre Sakura es que puede interiorizarlo todo si así lo quiere. Demonios, lo aparta todo cada vez que entra en el campus o cuando está con su madre.
—Por lo tanto, ¿no vamos a fotografiarnos hoy? —pregunto.
—No creo que podamos —dice Ino.
—Muy bien —digo, y me dirijo a la puerta— Tengo mierda que hacer.
