Ni la historia ni los personajes me pertenecen.

13

Sakura

Si el origen del descubrimiento de mi identidad surgió de mi encuentro con Sasuke o no, nunca lo sabré. Sabía que iba a pasar eventualmente. Supongo que es mejor que haya sucedido ahora, considerando que me iré de este lugar en dos meses.

Nadie me ha confrontado directamente todavía. He oído el nombre Rylan desde lejos mientras caminaba a través del campus. He sido llamada gatita un par de veces, pero nadie ha tenido las pelotas lo suficientemente grandes para ser directo conmigo. Estoy segura de que va a pasar antes de que me gradúe. La única manera en que puedo tratar de prevenirlo es estar en el campus lo menos posible. Lo que significa que no veré a Sasuke nunca más.

No lo he visto en dos semanas.

Mamá me gritó por el teléfono unos sólidos tres minutos cuando le dije que entré a Harvard. Y luego se puso a llorar.

—No puedo darte nada —me dijo— Nada para ayudarte. No valgo nada.

—Mamá, escúchame —le supliqué— Ya estoy recibiendo asistencia. Y voy a solicitar más becas. Estoy bien. Lo prometo.

Lo que no sabe y nunca sabrá es que, al final del verano, tendré suficiente gracias al modelaje erótico para pagar todo un semestre en Harvard.

Es un comienzo.

Ahora que Sasuke se ha ido, es más fácil mirar las dos primeras ediciones de la serie y el resto de las sesiones sin romper en un sudor incómodo y caliente. Incluso ayudé a Ino a elegir las mejores imágenes para trabajar en la historia de Temari con un pack de cerveza una noche. Ahora que he terminado con el modelaje, soy un infierno mucho más liberal con mi dieta.

—Me gusta en la que sale mordiéndote el pezón —dice tranquilamente mientras estamos navegando a través de las imágenes de la sesión número cinco.

Dios, este negocio seguro que hace de nuestra relación una extraña.

—No es tan ruda como la del azote.

Resopla.

—Ruda. Veo lo que hiciste allí. Usaremos las dos, tontita. Sólo pienso que la foto del pezón tiene mérito.

—Bien, bien —digo, bebiendo de un trago la cerveza cuando TenTen entra por la puerta principal. Ni siquiera nos mira, subiendo directamente a su dormitorio.

Ino suspira audiblemente.

—Tengo que arreglar esto, ¿no? —pregunto.

—Sabes cuál es mi respuesta —dice.

Subo las escaleras a semi-regañadientes y llamo a la puerta de TenTen. Abre y frunce el ceño al ver que soy yo.

—¿Qué quieres?

—¿Puedo entrar? ¿Por favor?

Rueda los ojos y camina hacia su cama. Abro la puerta para verla desplomarse en su edredón, recogiendo su teléfono. Tomo asiento en su silla de ordenador y espero a que termine. Cuando me doy cuenta de que no lo hará porque no quiere mirarme, digo:

—No quiero tu perdón.

Sus dedos se congelan en el teclado de su teléfono, y me mira.

—No me lo merezco. Hice una cosa desconsiderada y horrible, y por mucho que lo lamente, no será nunca suficiente —Me encojo de hombros— La cagué, TenTen.

Su labio inferior tiembla, sus ojos se llenan.

—Ni siquiera querías salir conmigo ya. No lo entendí. No entendí por qué de repente te decidiste a odiarme tanto y quitármelo.

Entierro la cara entre mis manos.

—Mierda, TenTen —Cuando miro hacia arriba, me muevo de la silla a la cama y la abrazo— No podría nunca, nunca odiarte. He estado absorta en mí misma últimamente. Tan ensimismada que ni siquiera me di cuenta de que te gustaba Neji. Lo que pasó entre nosotros fue nada. Fue menos que nada. Me sentía sola y vulnerable y borracha y caliente y él estaba allí. Y sé que esa excusa nunca arreglará las cosas, pero sólo necesito que sepas eso.

Sonríe débilmente y asiente, limpiándose los ojos con el dorso de la mano.

—Gracias, Sakura.

Asiento y me pongo de pie, caminando hacia la puerta. Me detengo y la miro.

—¿Te puedo dar un consejo desde la experiencia?

Suspira.

—Supongo.

—Las cosas se vuelven confusas en este negocio. Dile a la cara cómo te sientes. Incluso si te aterroriza. Incluso si estás preocupada de que vaya a hacer las cosas difíciles. No dejes que estas sesiones terminen sin que él lo sepa.


Sasuke

Es sólo uno de esos viernes que apestan, no importa cuánto trates y lo disfraces en tu cabeza. Estoy bastante seguro de que arruiné mi prueba de anatomía de esta mañana. La máquina Scantron se rompió así que tengo que calificar a todos esos pequeños hijos de puta a mano. También hay una gran tormenta acercándose, y he estacionado al otro lado del campus. Más allá del otro lado.

Realmente no espero que se ponga aun peor. Pero debería habérmelo imaginado.

Sentado en mi oficina con la puerta entreabierta, alguien en el vestíbulo grita Rylan.

—Rylan... ¡Rylan Willow!

Me pongo de pie tan rápido que casi tiro mi escritorio entero.

—Vamos, nena. Muéstrame algo de amor. ¿Qué tal un poco de piel?

Corro fuera de la oficina. Las mesas y sofás en el vestíbulo están llenas de estudiantes, todas sus cabezas vueltas hacia Brad. Se acerca a Sakura con arrogancia -Sakura, quien está cerca de las puertas dobles con su carpeta apretada contra su pecho. Sus ojos se mueven a mí, y niega con rapidez. Pero es demasiado tarde. La rabia me controla ahora.

Ni siquiera soy consciente de lo rápido que me estoy moviendo, lo fuerte que lo tiro hacia atrás. Cuando se da vuelta, le golpeo en la nariz, y cae.

Algunos estudiantes jadean detrás de mí, y entonces todo el mundo se queda en silencio, hasta que Brad grita:

—¡Hijo de puta! —Agarra su cara, la sangre corriendo entre sus dedos.

Espero haberla roto.

Sakura abre la boca con una mirada de terror. Y luego se da la vuelta y corre, golpeando las puertas para abrirlas y escapar.

—Maldita sea —murmuro, persiguiéndola.

Las aceras ya están resbaladizas por la lluvia, por lo que es difícil ir tras ella. Llego a su coche justo cuando cierra la puerta y aprieta todas las cerraduras. Derrapo y me detengo en la ventana del pasajero. Enciende el coche y baja la ventanilla.

Está llorando.

—¿Cómo pudiste? —solloza— ¿Cómo pudiste hacerme esto a mí? Te lo advertí. Sabías que golpearlo sólo empeoraría las cosas. Toda esa gente... lo vieron todo.

Niego.

—No podía dejar que te hablara así. No podía soportar escucharlo.

—Oh, como si te importara una mierda, Sasuke —Las lágrimas caen por su rostro, rompiéndome— No te importo nada.

Cada una de sus palabras atraviesa mi pecho.

—¿Por qué lo dices?

—Te fuiste. Te fuiste después de besarme, después de tocarme. Después de pasar la noche en casa de mi puñetera madre, te fuiste como si nada.

—¡Eso no fue lo que pasó!

—Entonces, ¿qué fue lo que pasó?

—No podía ser modelo para EPE. No podía más.

—¿Por qué?

—¡Tuve que alejarme de ti!

—¿POR QUÉ?

—¡Porque estoy enamorado de ti, Sakura!

Oh, mierda. Mierda.

Mierda, mierda, mierda. Mierda.

Mierda.

Su boca se cierra de golpe, los ojos cada vez más amplios. Confundida. Y estoy aquí, encorvado en su ventana y recibiendo una paliza por la lluvia.

Poco a poco sacude su cabeza, otra lágrima cayendo por su cara.

—Me tengo que ir, Sasuke.

—Sakura, espera...

Sube la ventanilla, y da marcha atrás a medida que se retira del estacionamiento.

Espero hasta que no puedo ver su coche para caminar penosamente hacia el otro lado del campus. Hacia el mío. No hay manera de que pueda volver a la oficina ahora.

Necesito ir a casa.

Sakura

Me tumbo en la cama mientras Ino me cepilla el pelo con sus dedos. La lluvia salpica contra mi ventana. Es tan apropiado para este momento que siento como si hiciera de mi vida todo un maldito cliché.

—La zorra nunca consigue al chico.

Ino se burla:

—¿Tú? ¿Una zorra? Dame un respiro. Y además, eso significa que Sasuke es igual de puto que tú, si no más, debido a Karin. Ustedes dos son una pareja hecha en el cielo.

—Pero se marchó —digo.

—¡Porque tenía sentimientos por ti!

Giro sobre mi espalda.

—Eso sólo significa que la eligió por encima de mí —Niego y me froto la frente con los dedos. Llorar ha hecho que mi cara esté toda tirante— Es mejor de esta forma —digo— Estaré en Cambridge, de todos modos. La larga distancia no funcionaría…

—Le amas, ¿verdad?

Miro al techo, a cualquier lugar menos a su cara, parpadeando mientras las lágrimas inundan mis ojos otra vez.

—Lo sabía —dice— Sabía desde tu primera sesión que te gustaba. Por supuesto, no le amabas entonces, pero totalmente había algo allí.

—Lujuria, Ino. Tenía que posar desnuda con él.

—Era más que eso.

Cierro los ojos, frotándome las sienes.

—Mierda.

—Deberías dormir. Te sentirás mejor por la mañana. —Besa mi frente.

—¿Lo prometes?

—No, pero podemos hacer fotos, y tal vez eso te ayude a sentirte mejor ahora.

—Ugh. No, gracias.

—Te quiero, niña.

—Yo también te quiero, Ino.

Sasuke

¿Por qué me hiciste ir a por esos sprays para el cabello el día de mi última sesión? No mientas.

Nuevo mensaje de Ino: Tú sabes por qué.

Necesito oírlo de ti.

Nuevo mensaje de Ino: Esperaba que vieras a Neji.

¿Por qué?

Nuevo mensaje de Ino: Así finalmente te crecerían un par de bolas y le dirías a Sakura que la amabas.

La puerta principal se abre. Karin sacude su paraguas y entra.

—¡Dios mío, es un desastre ahí fuera!

La observo desde el sofá mientras cuelga su abrigo y deja el bolso y su paraguas junto a la puerta. Baja la cremallera de sus botas y se las quita, caminando hasta la encimera de la cocina y recogiendo el correo. Está mirando las facturas.

—Karin.

Me mira, y cuando ve mi cara sus cejas se fruncen con repentina preocupación.

—Tenemos que hablar.