Notas de la Autora:
Queridos míos! Nuevamente estoy de vuelta y espero ya poder terminar esta historia que ha rondado mi mente por tantos años... tengo otra que quiero aterrizar así que vamos avanzando con eso.
Puff toda una vida sin leernos, estos dos años han sido de locos y creo que para todos!
Espero les guste el capítulo 14 y pretendo ya pronto empezar a finalizar.
Nos leemos!
Capítulo XIV: Confesiones
-Dame otro- Pidió Ryu con desdén. Llevaba más de media botella y nada parecía ponerle fin a sus ideas y pensamientos ¿Cómo pudo confiarse de esa manera? Creyó que Li jamás se atrevería a poner en juego su puesto pero ¡Que equivocado estaba! No solo estaba teniendo encuentros con Sakura, todos sus gestos denotaban que había algo más ¿Podrían tener una relación más allá del sexo? Y si era así ¿Sus esperanzas estaban ya acabadas?
¿Qué debía hacer, hablar con el coronel Akiyama y contarle todo de una buena vez? ¿Y si no le creían? Después de todo Li era amo y Señor en ese lugar. Además, no solo expulsarían al teniente, Sakura estaría fuera en un santiamén y por supuesto nada le aseguraba que ella lo tomara en cuenta después de eso.
-Aquí tienes, vete con cuidado chico, no vayas a ensuciar la barra- Dijo el mesero sonriendo burlón.
-Si no te callas el que va a ensuciar eres tú, pero de otra manera- El tono utilizado fue tan frío que el mesero abrió los ojos sorprendido y no quiso tentar su suerte, se alejó cauteloso –Imbécil…- murmuró el moreno empinando el vaso y bebiendo todo el contenido de una vez ¡Iba a ser una noche larga!
Sakura cerró los ojos para disfrutar la suave brisa que movía sus cabellos, hace poco el corazón amenazaba con salir de su pecho ya que Shaoran se había atrevido a hacer ese tipo de insinuaciones en ese lugar… Hubiese dado lo que fuera porque Touya no los interrumpiera ¿Y si sospechaba algo? Y como si lo invocara el Coronel hizo presencia frente a sus ojos.
-Necesitaba hablar contigo, disculpa que interrumpiera tan emotivo momento pero es importante.
-¿De qué hablas Touya? Sabes que entre Li y yo no hay nada más que una antipatía infinita-Mintió descarada.
-Pues déjame decirte que no se nota y si al menos estás revolcándote con él, traten de disimularlo. ¿Te das cuenta que algo así puede joder todos nuestros planes Sakura? Más ahora que queda tan poco.
La castaña suspiro y desvió la mirada, ya no valía la pena negarlo –Así que ya lo sabes.
-Habría que ser imbécil para no notarlo y agradece que soy yo el que está a cargo porque con otra persona ya estarían ambos fuera de aquí y todo lo que hemos logrado se habría ido por un tubo. Pero… más que todo esto me preocupa aún más otra cosa.
-¿Qué?
-¿Qué sientes por Li? Y por favor no me digas que estás enamorada de él porque todo se iría al completo carajo y lo sabes- Preguntó tenso el moreno.
Sakura tragó pesado ¿Qué debía responder? Se había vuelto un libro abierto para Touya, lo mejor era decirle la verdad. Levantó la vista y enfrentó la dura mirada de su hermano.
-Lo amo –El coronel levantó la cabeza mirando el cielo, intentando calmarse pero no podía –Lo amo y aunque quise evitarlo no pude, ya no quiero pelear más con mis sentimientos Touya.
-¡Demonios Sakura… lo sabía, lo supe desde que los vi el primer día, las miradas, ese odio injustificado, que idiota fui al no hacer nada, debí advertirte! Además todo acabará en un mes, ya hay fecha para la operación Fujitaka desde la policía… allanaran su mansión.
Sakura abrió los ojos incrédula… así que solo tenía un mes… ¿Un mes para estar con Shaoran? ¿Un mes para enfrentar a la persona que le había dado todo? Sabía que el tiempo se agotaba pero nunca imaginó que tan rápido-Créeme que aunque hubiese bajado un ángel del cielo a decirme que si seguía con esto me iría al infierno lo habría seguido igual, no tienes idea lo que es que nunca casi nadie en tu vida te haya mostrado una pizca de cariño y de pronto te encuentres con esto –Sakura se llevó la mano al pecho –Con este sentimiento envolvente y abrazador, ese calor en el pecho que nada más te lo da, esa estúpida mariposa en el estómago, ¡Dios cada vez que lo veo pienso que voy a morir! No había sentido nada parecido en mi vida ¡Y lo sé, sé que soy una maldita egoísta porque aun amándolo voy a llevarlo a la boca del lobo, sé que corre peligro y ¡Sé que si algo le pasa no me lo perdonaré jamás! ¡Peleé Touya, te juro que peleé contra este sentimiento pero no pude, es más fuerte que yo!- A esa altura las lágrimas salían desesperadas por los ojos verdes de la castaña.
Touya suspiró una vez más y se acercó a Sakura para abrazarla, todo debía ser tremendamente difícil para ella, después de todo jamás pidió estar en una situación así.
-Ya shhh tranquila, entiendo todo lo que tratas de decirme, espero que las cosas salgan bien, odiaría tener que perder algo tan importante como tú Sakura.
-Coronel…-Una voz bastante grave los sacó de ese momento. Se separaron de inmediato y Sakura se limpió las lágrimas rápidamente para volverse y ver quién los llamaba. Se arrepintió al instante, porque si las miradas mataran ella estaría tres metros bajo tierra, Shaoran estaba allí y los miraba con furia, su mandíbula estaba apretada y los puños dejaban ver que la sangre no estaba circulando.
-¿Qué desea Li?-Preguntó Touya ya imaginando lo que pasaba por la mente del castaño.
-Tiene que dar el discurso de fin de semestre, lo están esperando.
-Ok voy de inmediato… si me disculpan, recuerda lo que hablamos- Susurró a la castaña para luego alejarse a paso lento.
Sakura por un momento temió quedar sola con el teniente, este no le despegaba la mirada y no había bajado la guardia por un instante, seguía en la misma fiera posición.
-¡Si no quieres que vaya y mate a ese tipo vas a decirme ahora mismo y de una vez por todas, qué hay entre tú y él Sakura!- Rugió con furia el ambarino y la chica se quedó inmóvil ¿Qué le diría… otra mentira? No, por favor…
Tomoyo se volvía a preguntar ¿Qué estaba haciendo en esa fiesta y lo peor cómo Sakura había logrado convencerla de asistir? Como lo suponía, ella no estaba por ningún lado, lo más probable es que se hubiese ido con Li dejándola sola y a merced de su castigo, Eriol no paraba de mirarla y eso aparte de ponerla terriblemente incómoda, hacía que su corazón latiera a mil por hora.
No aguantaba más, bebiendo el último sorbo de su vaso de ponche se acercó a la salida, cuando ya estaba a punto de cruzar la puerta escuchó su voz.
-¿Así que ya nos deja señorita Daidoji? Pensé que al menos bailaría una pieza.
La morena suspiró y lentamente se dio la vuelta, Eriol estaba tan apuesto que apenas podía soportarlo, llevaba un smoking gris y camisa azul, su porte inglés se distinguía siempre de entre los demás, al llegar a la Academia no había dudado en encontrar guapo a Li pero Eriol sobrepasaba cualquier atractivo del castaño, sus ojos azules profundos la estaban llevando al vacío lentamente.
-No me apetece bailar teniente… no veo con quién podría hacerlo- Comentó mirando a su alrededor… -Además, soy una mujer comprometida.
Eriol frunció el ceño confundido -¿Cómo dijo?
-Eso, que soy una mujer comprometida… acepté el compromiso impuesto por mi madre, voy a casarme teniente Hiragizawa, ahora si me disculpa.
La chica no alcanzó siquiera a girarse cuando Eriol la sostuvo del brazo incrédulo.
-¿Estás mintiendo verdad?
-No tendría por qué. Me cansé de escapar, voy a hacer lo que debí haber hecho hace mucho tiempo, casarme y que mi madre tenga sus deseados millones.
-Tomoyo… no puedes hacer eso, es decir… llegaste a este lugar escapando de tu madre y ¿Ahora te vas como si nada y a casarte con un viejo asqueroso que quizás qué hará de ti?
-Eso teniente Hiragizawa ya no es de su incumbencia y si me perdona por favor no vuelva a dirigirme la palabra a no ser que sea para algo verdaderamente importante, hasta luego- Contestó la morena soltándose y usando toda su fuerza de voluntad se alejó del salón, quería volver y saltar en los brazos del hombre que amaba para decirle que lo sentía, contarle sobre todas las lágrimas que había derramado estos días por no poder estar cerca de él, pero en el fondo sabía que era lo mejor. Ella lo amaba y él no, fin de la historia.
Eriol se quedó plantado en su lugar como si se hubiese convertido en una estatua de mármol, ella lo había rechazado y además se casaría con otro hombre… con un tipo que quizás qué planes tenía para hacerle ¿Qué acaso no podía su vida ponerse peor? Apretó los puños, una furia desconocida se acomodó en su pecho, odiaba a Kaho, odiaba a su padre, a su madre y a su hermano, todos le habían arruinado la vida, pero más se odiaba a él, había perdido lo único que a estas alturas amaba en la vida y ya no había vuelta atrás.
Se apresuró a llegar al bar, el Coronel había empezado a hablar pero ya nada le interesaba, necesitaba un trago, dos o quizás mil, tal vez así borraría lo que Tomoyo acababa de hacerle a su mente y a su alma, porque aunque fuese un bastardo egoísta e hipócrita esa chica acababa de romperle el corazón.
Shaoran estaba colérico no podía creer lo que sus ojos veían, por un instante se había decidido a espiar a Sakura, estaba muriendo de celos en el salón y no podía dejar de pensar en el gorila que se había llevado a SU chica. Al salir se topó con una de las peores escenas que había tenido que presenciar a lo largo de su vida, Sakura estaba abrazada a ese idiota, quiso saltarle encima y gritarle que era suya, pero tuvo que contenerse con todas sus fuerzas, si no quería armar un escándalo lo mejor era mantener la compostura, como pudo se dirigió al par y tomando más respiros de los normales pudo poner en calma sus ideas.
Cuando el Coronel entró se atrevió a hacer la pregunta que en momentos como este le estaba carcomiendo dentro ¿Qué diablos pasaba entre esos dos? Sakura no mantenía mucha confianza con nadie, excepto él y bueno… más de lo que quisiera con Kimura pero según ella siempre fue en son de amistad. Pero con Akiyama era diferente, había una conexión extraña entre ellos.
-Estoy esperando por una respuesta Sakura.
La castaña cerró los ojos y suspiró ya estaba cansada de mentir… aparte de todo lo que le ocultaba además ¿No podía decirle que Touya era su hermano? Podía y debía confiar en Shaoran si quería que todo saliera bien.
-Shaoran yo… no sé cómo decirlo…
-¿Te gusta? ¿Sientes algo por ese tipo?- Preguntó el ambarino temeroso y sintiendo que el pecho se le estrujaba.
-¡No, claro que no!- Se apresuró ella en contestar, no quería que él siguiera malinterpretando las cosas –Es solo que no sé cómo decírtelo o cómo te lo vas a tomar…- La chica suspiró nuevamente –Touya es mi hermano.
Shaoran abrió los ojos en señal de sorpresa absoluta, frunció el ceño, pestaño un par de veces, era como si su cerebro no tuviese la capacidad inmediata de responder ¿Qué había dicho? ¿Su hermano? ¿Lo creía idiota o qué?
-¿Estás tomándome el pelo?
-¡Por supuesto que no! Jamás bromearía con algo como eso, sabes perfectamente lo que significa el tema familia para mí.
Por un momento Shaoran analizó la situación, había visto varias señales entre ellos pero nunca alguna romántica, por un momento los celos lo habían cegado pero ahora que lo pensaba bien recordó las veces en que los encontró hablando o en esta ocasión donde estaban abrazados, él también abrazaba a sus hermanas, bueno algunas veces pero lo había hecho.
-Pero… se supone que tu familia…
-Creo que deberíamos sentarnos, es una larga historia- Sonrío melancólica la castaña.
Tomaron asiento en una de las bancas que daba a la fuente de agua, ese lugar era hermoso y ambos lo contemplaban pensativos, Sakura no sabía cómo empezar y pese a no poder contarle todo iba a hablarle por primera vez con algo de verdad sobre su vida.
Eriol tosió de forma abrupta, el alcohol se sentía como un bálsamo para sus heridas, poco a poco estaba olvidando todo, a su familia, a Kaho incluso el rostro de su amada Tomoyo, había salido para no brindar un espectáculo mayor y verse expuesto a las risas y miradas indiscretas de los demás.
-Teniente Hiragizawa me puede decir ¿Qué rayos significa esto? ¡Acaso no sabe que estamos en dependencias de la Academia y además usted está en servicio!-Rugió Touya.
-Co… coro… coronel, discul..peme- Dijo apresuradamente el moreno poniéndose de pie como pudo.
-¡Esto es inaudito Hiragizawa! Agradezca que esta noche no tengo ganas de problemas si no lo expulso de inmediato, vine a buscarlo porque una mujer está dentro diciendo que necesita verlo urgente y además bastante desagradable que quiere que le diga. Me amenazó con demandarme si no lo ubicaba de inmediato.
-¿Una mujer dice? ¿Qué mujer?-Arrugó las cejas el moreno.
-Se identificó como Kaho Mizuki.
Eriol se llevó una mano a la cabeza, un dolor punzante lo quemaba y sabía que no era el alcohol, era solo la mención de ese nombre ¿Qué diablos estaba haciendo Kaho Mizuki en ese lugar y a esas horas? ¿Ahora tampoco lo dejaría en paz en la Academia?
Como pudo caminó a su destino, realmente se sentía como un criminal sentenciado a la horca y aunque Kaho Mizuki fuera capaz de matarlo en vida realmente no lo haría, la única que tenía ese inmenso poder era Tomoyo, ella era su real verdugo.
-Bueno y… ¿Vas a decirme cómo es posible que no teniendo familia Touya Akiyama sea tu hermano?- Shaoran al fin se había animado a hablar, el silencio reinante era abismal y ya le estaba provocando dolor de estómago.
Sakura carraspeó, realmente llevaba varios minutos tratando de ordenar sus ideas y poder ser clara sin decir nada que no debiera –Cuando entré a la Academia mi familia se componía por un par de amigos, una maleta y muchas metas por delante, la verdad aunque siempre he estado sola nunca fui alguien que no tuviera aspiraciones, al contrario, me he esforzado siempre para destacar. Creo que por lo mismo me volví tan buena en artes marciales, desde pequeña llamó mi atención el poder defenderme de los demás, ser una pequeña huérfana ayudó mucho a eso, además… llegué a un lugar donde eso era importante- Sonrió la castaña con melancolía, era como si el pasado se dibujara en su mente con tanta crudeza como la propia vida que había tenido que sortear.
Shaoran solo la observaba en silencio, la admiraba demasiado, no era fácil ser una buena persona con las cosas que Sakura había vivido y pese a eso logró ser una mujer de bien y estar en ese momento a su lado. A ella que siempre le faltó todo ahora merecía el infinito y él se lo daría.
-¿Recuerdas cuando me expulsaste? Que por cierto no estaba justificado para nada pero bueno… eso es otra historia- Shaoran sonrió y asintió –Bueno esa vez Touya se acercó a mí para conversar, decirme que tú le habías llevado un papel para que firmara mi salida pero no lo iba a hacer, porque yo era su hermana y no quería volver a perderme.
-Pero… ¿Cómo es posible, entonces él sobrevivió al accidente automovilístico donde fallecieron tus padres? ¿Y tú lo recordabas?
-No Shaoran… mis padres no murieron así, a través de Touya supe que los...-La ojiverde apretó la mandíbula tratando de no ceder a la rabia –Los mataron… -El castaño abrió los ojos observándola incrédulo.
Sakura continuó –Cuando yo era casi una bebé mi padre perdió su trabajo… por necesidad y malas amistades entró a un mundo ruin y se involucró con personas que no debía, quedó debiendo dinero y en una forma de cobardía absoluta lo mataron junto con mi madre, Touya dice que estábamos donde mi abuelo y aunque no tengo muy claro cómo y por qué nos separaron, terminé pasando la mayoría de mi infancia en la calle. Escapé de varios hogares, en realidad allí era peor que las frías aceras en invierno… siempre me he preguntado ¿Por qué la gente habla de un infierno en cuanto nos llega la muerte? El verdadero infierno está aquí y lo viven muchas personas día a día, yo lo viví de niña… hambre, frío, soledad, peligro… -Sakura miró al teniente, sin querer sus mejillas estaban mojadas –Es algo que no le desearía ni a mi peor enemigo Shaoran.
El castaño no pudo más, se acercó para abrazarla fuerte, sabía que no podía volver el tiempo atrás pero si podía reconfortarla de alguna manera lo haría. No imaginaba lo que Sakura le decía, él que siempre lo tuvo todo y jamás debió sacrificar grandes cosas. Pero si había algo que aprendería con ella es que no importa cuánto hayas tenido en la vida, de una u otra manera siempre alguien es capaz de quitártelo todo.
-¡Vaya hasta que al fin te dignas a aparecer, llevo quince minutos esperándote Eriol, no es muy cortés hacer esperar así a tu prometida!- La voz de Kaho le taladraba las sienes y si no quería zamarrearla en ese mismo lugar lo mejor era alejarse lo más pronto posible, comenzó a caminar en silencio y solo los aullidos de ella se escuchaban a lo largo de esos inmensos pasillos. Su madre iba a tener que perdonarlo pero definitivamente no sería capaz de soportar a esa mujer más de un par de meses luego del matrimonio, hasta su voz le parecía repulsiva.
-¿Se puede saber qué demonios quieres Kaho, hasta cuándo vas a dejarme en paz?- Dijo con desdén el teniente entrando a su habitación y siendo seguido de cerca por la pelirroja.
-Vine a hablar contigo porque al parecer nadie sabe lo de nuestro compromiso, quiero que se entere la prensa, obviamente va a ser el matrimonio del siglo y merecemos la atención de los medios ¿No te parece?
-¿Esto es una maldita broma, quieres decirme que viniste hasta aquí, en medio de una ceremonia importante para decirme esa barbaridad? ¡Realmente eres peor de lo que imaginaba!
-¿De qué hablas querido? Por su puesto que no pasaré desapercibida, eres miembro de una de las familias más importantes de Europa, merezco algo de protagonismo ¿No te parece?
-¡Y si hago una conferencia para decir que nuestro compromiso se había acabado porque te encontré revolcándote con mi medio hermano! ¿Recuerdas que se especuló bastante sobre eso?
Kaho volteó los ojos -¿Aun no superas eso cariño? Te dije que no significó nada para mí.
-Sí, así como tampoco nuestra relación significó ni significa nada para ti Kaho, ya me acostumbré a tu frialdad y arribismo, no te preocupes. Lo único que espero es no aparecer en las portadas rosas semana por medio como el cornudo mayor de Inglaterra.
-Qué bueno que me estás conociendo Eriol, entonces si es así no te atreverías a hacer una declaración como esa… recuerda a tu madre… sufrió mucho con el engaño de tu padre, un escándalo así simplemente la terminaría de destruir.
-¡Lo sé perfectamente, si no créeme que jamás habría aceptado casarme con alguien como tú!
-¿Ah sí, y cómo soy yo?-Preguntó desafiante la mujer.
-¿Necesitas que te lo diga? Creí que lo tenías más que claro.
-Quiero escucharlo de tu boca Eriol, tú que siempre has sido tan correcto y educado ¡Por alguna vez en tu vida di lo que en verdad piensas!
Eriol apretó la mandíbula, sería fácil dejar fluir toda la mierda que se estaba guardando, para ante todo estaban sus principios y valores, esa mujer no podía destruir incluso algo tan básico como eso en él.
-Si no viniste a decirme nada más, por favor déjame tranquilo, quiero descansar.
La pelirroja resopló acomodando su abrigo –Como siempre… eres un cobarde Eriol, buenas noches.
-¿Sabes qué? Si lo soy, soy un maldito cobarde que no quiere ver su sufrir a su madre por un estúpido que la engañó, se río de ella y la avergonzó humillándola frente a todo el mundo. Soy un cobarde porque en esta Academia me sucedió lo más importante que me haya pasado en la vida, conocí a la mujer de la que estoy enamorado y tuve que hacer lo más doloroso que me ha tocado hacer hasta ahora… dejarla ¿Sabes para qué? Para cumplir los deseos de una perra arribista y narcisista como tú, así que si ya escuchaste lo que querías escuchar, sal de mi habitación.
La chica se quedó pasmada en su sitio, Eriol jamás se había atrevido a hablarle así.
-¿Qué, no querías provocarme? Lo conseguiste ahora por favor ¡Déjame en paz de una buena vez!- La tomó del brazo y de manera nada sutil la arrastró por la habitación para sacarla de un solo tirón, luego cerró la puerta y se recostó en la cama.
Se llevó un brazo a los ojos y se dejó llevar por la sensación de cansancio, se sentía completamente agotado, quería verla… necesitaba verla. Tomando su chaqueta salió de la habitación para caminar al ala de los novatos después de todo ¿Qué más podría salir mal?
-Disculpa por empapar tu camisa, lo que menos quiero es que sientas lástima por mí- Se disculpó la ojiverde, limpiando los rastros de lágrimas de su rostro.
-Me debes una nueva, es mi camisa favorita- Río el castaño terminando de limpiar las lágrimas de la novata –Sakura yo no siento lástima por ti, al contrario, admiro la capacidad que has tenido para sobreponerte a todo lo que ha tocado vivir. La verdad no sé si yo mismo hubiese sido capaz, no creo mucho en cosas religiosas pero mi madre siempre dice que Dios no le da pruebas a ciervos que no pueden con ellas y al conocerte a ti creo que es cierto. Si no hubieses podido no habría puesto tantas pruebas en tu camino ¿No crees?
-Pero… es injusto, yo he tenido que vivir una vida en soledad, en abandono cuando otros ni siquiera lo valoran, tienen a sus familias, un hogar y aun así se alejan de eso, te desmayarías si supieras cuántas personas conocí que se aferraban a los vicios más que a sus seres queridos, incluso muchos morían por eso.
-Es que no todas las familias son lo que parecen Sakura, mira mi caso, el único hombre de una dinastía "honorable"- Recalcó el castaño moviendo los dedos -Que solo busca relucir entre las familias más adineradas de Asia, tenemos muchos negocios, dinero, fama ¿Y de qué sirve? Si al acostarte tu madre nunca está porque vive viajando debido a toda esa lujosa vida, no creas que solo ser huérfano es sinónimo de abandono. Hay padres que sin quererlo también terminan haciendo lo mismo.
Mi padre murió cuando era pequeño y mi madre tuvo que hacerse cargo de todo ese peso familiar, quisiera o no ya estaba hecho, nos dejó… nos criaron las empleadas, el mayordomo… recuerdo haber visto más al jardinero podando el césped que a mi madre en mis cumpleaños, mi infancia también fue muy solitaria y de una u otra manera he logrado desapegarme de esa carga, por eso no quiero tomarla, no quiero que mis hijos vivan lo mismo. Además… mi madre jamás aceptaría a alguien que no proviniera de la misma estirpe que nosotros, para ella eso es rebajarse y no estoy dispuesto a pasar mi vida al lado de una mujer solo por conveniencia familiar, el matrimonio sin amor se marchita con el tiempo igual que una flor arrancada de la hierba.
-¿Quieres enamorarte cierto, no quieres que te obliguen a comprometerte?-Preguntó la castaña mirándolo a los ojos.
-Por ahora no puedo pensar en eso… porque ya estoy enamorado-Dijo el ambarino sin despegar la vista y acercándose a la chica.
El corazón de la ojiverde dio un vuelco acelerado debido a la confesión, sus mejillas se tiñeron de rojo y acortó la distancia entre ellos para besarlo, se sentía tan bien luego de haber conversado de esa manera, Shaoran se abría poco a poco a ella y haberle dicho que Touya era su hermano alivianaba un poco la culpa que siempre estaba taladrándole la cabeza, ella también lo amaba y hace bastante tiempo, había sido rápido, tal vez por su inexperiencia o tal vez solo porque era inevitable, quería sentirlo, disfrutarlo, sabía que el tiempo le jugaba en contra pero ya ¡Qué más daba! sufriría este último mes como nunca pero sabía que también sería el mejor de su vida.
El castaño abrió paso entre sus labios buscando hacer el beso más profundo, Sakura suspiró y se pegó más a él si era posible, estaban montando un espectáculo frente al salón pero ya nada le importaba, estando Touya como Coronel ninguno de los dos saldría expulsado. Sakura era su hermana y necesitan a Shaoran, ella más que nadie.
Tocó nuevamente la puerta sin esperar éxito alguno, ya llevaba más de diez minutos y parecía que sus esperanzas se acababan con el correr del tiempo. Al parecer ya se había dormido ¡Suerte perra! Siempre se la ponía difícil.
-¿Eriol? Quiero decir, teniente Hiragizawa- Se corrigió Tomoyo - ¿Qué está haciendo aquí?
Eriol agradeció al cielo que ella apareciera, en ese momento no supo si el resto de alcohol que se alojaba en su cuerpo, tantos sentimientos reprimidos o simplemente verla ahí parada tan hermosa a la luz de la luna lo hizo quebrarse de aquella manera. Pero no pudo aguantar los quejidos provenientes de su corazón y rompió en llanto abrazando a la morena que al principio no supo cómo reaccionar, luego de sentir una punzada de dolor debido al estado del chico imitó el gesto y lo abrazó con fuerza.
Al cabo de varios minutos y un par de sollozos sonoros Eriol logró calmarse, ella abrió la puerta y algo dudosa lo invitó a pasar, el teniente aceptó y se sentó en la única silla disponible, el cuarto de los novatos no era la gran maravilla, solo lo básico para subsistir, ella le ofreció un vaso con agua y él aceptó gustoso, se moría de sed.
-¿Puede decirme qué pasa teniente?
-Por favor no me llames así, dime Eriol.
-Debo guardar respeto, usted es mi superior.
Eriol esbozó una sonrisa triste –No voy a intentar persuadirla más señorita Daidoji, si así lo desea, podemos volver a las formalidades pero eso no va a evitar que olvide lo que siente por mí.
Tomoyo volteó la vista para mirar un punto vago dentro de la habitación, él había dado en el clavo, aunque se llamaran formalmente, aunque no se vieran en mucho tiempo, aunque vivieran lejos uno del otro ella no podría olvidar lo que su corazón sentía cuando estaba cerca de él y eso le dolía, dolía su alma.
-No quisiera hablar de ese tema teniente, ahora dígame ¿Le pasa algo malo? ¿Algo en lo que yo pueda ayudarlo?
-Aun después de todo lo que le hice ¿Me ofrece ayuda? Por mi culpa usted va a desperdiciar su vida al lado de una persona que no ama y va a perder la oportunidad de ser feliz.
-Jamás le recriminaría eso teniente, es una decisión que yo tomé y en último caso la que me está obligando a hacerlo es mi madre, no usted-Tomoyo, quien había tomado asiento frente al chico se levantó para observar el claro de luna entrar por la ventana, la noche era hermosa y destilaba misterio, igual que aquel inglés que le había robado el corazón hace ya un tiempo.
Eriol se le acercó cauteloso, no quería asustarla y mucho menos intimidarla con su cercanía, pero ya no aguantaba más, necesitaba sentirla cerca… aunque solo fuese una vez.
-¿En verdad va a casarse con ese tipo?- Susurró sobre el oído de la amatista.
Tomoyo cerró los ojos y suspiró –Es mi deber… debo obedecer a mi madre, usted tenía razón… no saco nada con esconderme- Se volteó para mirar al moreno a los ojos- No puedo vivir así toda mi vida, lo mejor es enfrentar lo que el destino tiene preparado para mí, tal vez con el tiempo logre acostumbrarme y termine sintiendo cariño o gratitud por él…
Eriol tomó por los brazos a la chica debido a la frustración que sentía al escucharla –No… no Tomoyo, no puedes permitir que eso pase, serás infeliz y lo sabes ¡No puedo creer que te hayas dado por vencida tan fácilmente!
Lágrimas de impotencia surcaban los ojos de la amatista, mientras intentaba zafarse con rabia sin éxito - ¡Me cansé de pelear, estoy harta, solo quiero estar tranquila, además usted no es quién para reclamarme, usted es un hombre comprometido que pronto también va a casarse, incluso está mal que estemos aquí, juntos. Es mejor que se vaya!
-No voy a irme, no hasta que me digas que vas a luchar…
-¡Suélteme teniente, si no lo hace voy a gritar!- La chica empujó con todas sus fuerzas pero Eriol era mucho más fuerte que ella.
-¡Hazlo, grita todo lo que quieras pero no me iré, no hasta que sepas por qué estoy haciendo esto, no amo a Kaho, al contrario!… es una mala persona, me odia y en el fondo… yo siento lo mismo- Tomoyo arrugó el entrecejo sin entender, dejando de forcejear-Estoy haciendo todo esto por mi madre, Kaho me amenazó… dijo que si no me casaba le diría a todo el mundo que mi padre la había engañado y yo sé… sé que ella no va a soportar el escándalo mediático. Incluso mi madre me rogó llorando que me casara con Kaho y yo…- La voz del moreno se quebró, tratando de contenerse –Yo no puedo… yo no puedo casarme con ella, no hay un segundo del día que no piense en ti. Y sé que es tarde, sé que me odias por haber roto contigo pero ya no puedo más, tenía que decírtelo- Confesó el moreno derrotado, soltando a la chica.
Tomoyo estaba en shock, entonces todo lo que había pensado era falso, Eriol si tenía sentimientos por ella. Sin pensarlo dos veces se abalanzó sobre el chico para besarlo, en un principio el moreno no correspondió debido a la sorpresa pero pronto su instinto primitivo tomó el control y se dejó llevar por todo lo que sentía y a lo que se había negado a demostrar.
Sakura volvía a suspirar, ya había perdido la cuenta de cuántas veces lo había hecho los últimos quince minutos… se sentía tan bien estar enamorada y saber que Shaoran le correspondía, solo lograba que su corazón se acelerara cada vez más. El ambarino había entrado debido a un alboroto provocado por un par de chicos, que al parecer habían bebido de más. Lo más probable es que luego se las arreglaran para pasar la noche juntos, lo mejor era avisarle a Tomoyo.
Se puso de pie dispuesta a entrar ya que también estaba sintiendo algo de frío y lo que menos le convenía era pescar un resfriado, no alcanzó a dar un paso cuando fue arrastrada de manera avasalladora por alguien, quiso gritar pero se le tapó la boca con más fuerza de lo normal. La desesperación comenzó a inundarla e intentó huir sin éxito alguno, ya se estaba haciendo costumbre esa sensación.
La persona que la llevaba sabía muy bien dónde iba, la cabaña de los tenientes…
Arremetieron con fuerza sobre la puerta de entrada y se sintió realmente asustada cuando la tiraron sin consideración alguna dentro, cayendo sobre una mesa y golpeándose la cabeza, se llevó la mano al lugar del golpe debido al dolor y sintió un hilo de sangre correr por la sien derecha.
-Auch…
-Te dolió ¿Cierto? Es de la misma manera en que me duele a mí. Aunque no puedas verlo, también sangro Sakura.
La chica levantó la vista y entre las sombras pudo divisar a Ryu ¿Se había vuelto loco? Por su mirada al parecer sí.
-Ryu… ¿Qué demonios haces, por qué me trajiste hasta este lugar y de esta forma?
-Bueno, este lugar te encanta ¿O no? ¡Aquí es donde te revuelcas con Li!- El grito del moreno la dejó muda intentando analizar la situación.
-¡No sé de qué hablas así que déjame ir!
-¿Te vas a atrever a negarlo? ¿Tienes cara para algo así?
La castaña se puso de pie a tambaleos, aun se sentía un poco mareada –Ryu, en verdad no sé qué está pasando, debo volver o si no…
-¿O si no qué, vas a pedirle a tu amante que venga a matarme? ¡Pensé que eras más inteligente Sakura, Li te quiere solo para pasar el rato o no sabes de qué familia proviene, tienes internet así que busca a su familia y famosa dinastía, te enterarás de muchas cosas sabrosas como que a su padre lo mataron por tener vínculos con la mafia japonesa entre otras cosas!
¿Mafia japonesa? Sakura se sorprendió debido a la noticia… no sabía nada sobre eso. Shaoran no lo había mencionado nunca y Fujitaka tampoco… podría ser que…
-Además Ieran Li busca obliga a sus hijos a casarse con gente que le conviene, tres de las hermanas mayores de Li están casadas con empresarios millonarios y exitosos ¿Crees que dejarían que una don nadie como tú entrara en su familia? ¡Jamás! Solo les interesa el dinero y el poder, no me extrañaría que el teniente ya tuviese prometida y esté revolcándose contigo solo para divertirse.
-¿Y tú Ryu, para qué me buscas? Sabes que es para saciar tu deseo y nada más, conozco a los de tu clase. Estas furioso porque no te puse atención y preferí estar con Shaoran, un típico mal perdedor. La rabia que sientes no es por mí, es tu ego de macho herido sin razón ya que entre tú y yo jamás pasó nada.
-Si… hasta ahora- El moreno se acercó fieramente a la ojiverde y la levantó de un golpe tomándola bruscamente de los brazos para intentar besarla, Sakura se resistió pero el chico era más fuerte que ella.
-Suéltame Ryu.
La castaña era fuerte y al chico estaba costándole trabajo tomarla rápidamente, realmente era lo único que deseaba, poder tenerla al fin y saciar el deseo que cada día crecía dentro de sí.
Intentaba besarla pero Sakura se resistía con todas sus fuerzas tratando de alejarse de él, apretó los dientes debido a la ira que la situación le provocaba y la golpeó fuertemente contra la pared, la ojiverde se desvaneció un poco debido al golpe y él al fin logró llevarla hasta la cama, ella en estado de media inconciencia solo sentía los besos del chico en el cuello y pronto el miedo se apoderó totalmente de ella cuando sintió su vestido más arriba del muslo, pero no podía hacer nada, estaba completamente indefensa y mareada.
-Ryu… basta… por favor, no quiero.
-Te juro que si no sacas tus asquerosas manos de ella, te mato aquí mismo Kimura.
La voz de Shaoran salió grave como nunca, estaba realmente furioso, Ryu sintió un escalofrío recorrerle la espalda, su respiración se volvió agitada y subió las manos lentamente para ponerse de pie.
Río divertido y maquiavélico -¿Qué, ahora me vas a matar Li?
-No me tientes- Hablo entre dientes el castaño.
-Sakura y yo nos estábamos divirtiendo, así como lo hacen ustedes ¿O eres muy egoísta como para compartir?- Contestó el moreno señalando a la chica como casi un trofeo.
La castaña intentó bajarse el vestido y ponerse de pie pero falló estrellándose contra el colchón.
Shaoran frunció el ceño mirando el estado de la castaña, tomó de las ropas al novato y antes de que pudiese pronunciar una palabra más se abalanzó sobre él para golpearlo.
Llegó un momento en el que el teniente no oía, no veía, no pensaba y de no ser por Touya y varios estudiantes que le arrebataron a su contrincante de las manos podría haber sucedido una tragedia, hace varios minutos Ryu Kimura estaba inconsciente pero eso no detenía al castaño.
Sakura ya había vuelto en sí pero poco podía hacer, Shaoran no la escuchaba, rompió en llanto debido a la impotencia y el miedo que la situación la hizo vivir ¿Qué sacaba con haber entrenado tantos años si bajaba la guardia de esa manera? Si hubiese estado alerta jamás ese imbécil le habría puesto una mano encima, pero se confío y lo peor es que Shaoran trató de advertírselo y ella lo atribuyó a una escena de celos. El volumen de su lamento aumentó un poco, Shaoran se odió por haber permitido que algo así pasara, debió matar a ese idiota antes. Intento nuevamente abalanzarse contra el novato pero algunos alumnos lo tomaron fuertemente para evitarlo.
-¡Li ya basta! En verdad no vale la pena mancharse las manos por mal nacidos como este- Touya había hablado fuerte y claro para evitar que las cosas subieran de nivel.
El gran escándalo se supo en todo el salón por lo que la mayoría de alumnos de la Academia estaba presenciando el espectáculo, nadie entendía mucho que pasaba pero Ryu Kimura había sido expulsado y estaba inconsciente. Touya ordenó que otro teniente lo llevara al hospital, no sin antes gritarle a todo mundo que volvieran a sus habitaciones y que era todo por ese día.
Cuando la pequeña cabaña quedó casi desocupada Touya se acercó a su hermana, la levantó del suelo y al fin la abrazó –Tranquila… ya todo pasó.
Sakura se refugió en el pecho del moreno y lloró con todas su fuerzas… no quería imaginar lo que hubiese podido pasar si Shaoran no la hubiese encontrado a tiempo, recordándolo apartó la mirada de su hermano y lo buscó con prisas… se había ido.
-¿Te sientes mejor?
-Sí… pero ¿Dónde está Shaoran?
Cada minuto que pasaba Tomoyo conocía lo que era el verdadero amor, cada caricia y cada susurro la hacían tocar el cielo con las manos, sabía que no encontraría a otra persona como Eriol, no amaría nuevamente con la intensidad que lo amaba a él. Eriol se había trasformado en su mundo y aunque todo entre ellos acabara disfrutaría al máximo ese encuentro tan especial, en su interior sabía que no volvería a repetirse.
Levantó el cuello para que el moreno tuviese más acceso a ella, se habían recostado hace unos segundos y cada vez las caricias eran más placenteras, Eriol era un experto y sabía exactamente qué hacer y dónde tocar. Solo podía oír el sonido de sus respiraciones agitadas y solo podía sentir las manos del chico recorriendo su cuerpo por completo, tal vez ese tipo con el que se casaría la mataría al saber que no era pura y casta pero poco le importaba, valía la pena morir por estar con el teniente.
Pronto el orgasmo la golpeó con fuerza y creyó desfallecería en los brazos de su amante pero no, solo cerró los ojos para descansar y pedir que esa noche fuera infinita, esa noche fue suya y eso nadie lo podía cambiar.
Fujitaka Kinomoto se sentía cada día más intranquilo, observaba las luces de la ciudad desde lo alto de su mansión, las cosas se estaban complicando demasiado y que Yue no hubiera sido sincero poco ayudaba, lo conocía como la palma de su mano y sabía que le ocultaba lo que verdaderamente pasaba en esa Academia, Li ya debía estar bajo tierra pero no habían avanzado nada y al contrario, él estaba cada vez más cerca de desbaratar su imperio.
¡Maldito! Hasta ese momento era la única persona que se había escapado de sus garras… pero no esta vez.
Escuchó el sonido de la puerta abrirse.
-¿Ya lo finiquitaste?
-Como me ordenó jefe- La voz de Yue sonaba cansada, entró limpiando un cuchillo manchado de la sangre de su víctima.
-Muy bien, necesitamos más chicas Yue, los clientes aumentan y estas malditas están muriendo demasiado rápido.
-Es por el suministro de drogas, tal vez las dosis son muy altas.
-Eso dijo el doctor, no soportaban tan nivel de estupefacientes, el problema es que si no se los proporcionamos no dejan actuar a los tipos que pagan. Además estamos gastando un dineral en inyecciones.
-Tendré que hacer una búsqueda rápida entonces.
El hombre se giró para sentarse en su escritorio –Yue, siéntate.
El chico levantó la vista para mirarlo, algo no andaba bien.
-Quiero que me digas qué está pasando verdaderamente en Seijo ¿Por qué Sakura no se ha reportado y sobretodo qué está pasando con Li? Y no digas que todo va bien, te conozco demasiado como para saber que mientes.
-Las veces que la he visitado no he notado nada extraño, pero si quiere puedo ir nuevamente a ver qué novedades nos tiene ¿Le parece?
-Ok, me parece pero que sea esta misma noche y quiero la verdad.
-Como usted ordene, jefe.
Yue sonrío complacido, siempre era un agrado ver a la pequeña Sakura, sobre todo ahora que se había vuelto una mujer, atractiva y bastante peculiar. Ella le atraía hace varios años, pero últimamente no podía dejar de pensarla, no dudaba que sus sentimientos por Li fueran pasajeros, después de todo ese idiota iba a morir. Luego de eso ella lo superaría y huiría con él, tal y como lo hablaron tantas veces.
Flash Back
Sakura lloraba en un rincón, alguna de las chicas le había roto la playera y ella estaba muy afectada.
-Ya cerecita, no llores- Se acercó el chico abrazándola y consolándola.
-Yue… no entiendo por qué a mí… yo no… les hago nada- Rompió en llanto nuevamente la chica.
-Te envidian pequeña, el jefe tiene preferencia por ti y lo saben, ya mírame- Limpió un par de lágrimas de los verdes ojos y se quedó prendado en ellos, Sakura se estaba convirtiendo en una chica hermosa. La había visto crecer y sus atributos demostraban que no tenía ni lo más mínimo que envidiar a una modelo –Prométeme que no te vas a dejar pisotear nuevamente, si ellas te molestan, ataca.
Luego de eso estuvieron practicando golpes de pie y puños mientras caía la tarde.
Se sentaron a descansar ya que el entrenamiento había sido duro.
-¿Dime Yue… has pensado en salir de aquí?
-E ir ¿Dónde? No tengo familia o un lugar donde llegar Sakura.
-Pero podrías recorrer el mundo, alejarte de todo esto… vivir otra vida, la que tú realmente quieras.
-¿Tú quieres hacer eso?
-Sí, en algún momento, quiero salir de aquí, no me malinterpretes ustedes son… mi familia pero me gustaría conocer otras cosas, a veces me canso de esconderme tanto.
-Entonces si tú quieres hacer eso, te prometo que voy a acompañarte.
-¿Lo dices en serio?- Preguntó la ojiverde feliz.
-Claro… tú siempre serás mi cerecita.
Fin Flash Back
Esa era la promesa que lo mantenía con vida, la promesa que lo dejaba descansar de noche, los fantasmas de las almas muertas que había aniquilado no siempre eran amables con él, aparecían en sus sueños para atormentarlo, pero Sakura lo devolvía al cielo, sabía que algún día sería su mujer.
Sakura golpeó otra vez la puerta de la habitación del castaño sin tener éxito, al parecer él se había esfumado de la faz de la tierra luego del incidente con Ryu, lo había buscado por todas partes pero no aparecía, Touya se había negado en un principio a dejarla sola pero cuando la vio más tranquila accedió a irse a dormir. Sakura decidió que no se iría de ese lugar hasta poder hablar con él, miles de ideas fatalistas rondabas su cabeza.
Indecisa tomó una horquilla que sujetaba algunos mechones de su pelo y utilizó la técnica milenaria de Yue, así la llamaba él, necesitó otra más y con un poco de presión la manilla de la puerta cedió, abrió lentamente para observar el interior de la habitación, todo estaba entre sombras pero aun así logró dilucidar la figura del castaño sentado a orillas de su cama. Tenía la cabeza baja, una toalla sobre los hombros manchada con sangre y al parecer estaba sumido en un trance porque cuando ella se acercó ni siquiera levantó la vista.
-¿Shaoran?- Lo llamó la chica, acercándose. Pero no hubo respuesta, la habitación seguía sumida en un silencio sepulcral.
Sakura reprimió las ganas de llorar, aun le afectaba lo que había pasado unas horas antes. Quería hundirse en los brazos de él y llorar hasta que el mundo se acabara. Por eso lo buscó, necesitaba un consuelo.
-Shaoran ¿Estás bien?
Se escuchó un soplido –Acabas de pasar por una de las experiencias más traumáticas de tu vida y me preguntas si ¿Yo estoy bien? ¡Por Dios Sakura, grítame, repróchame el haberte dejado sola para que ese estúpido hiciera lo que hizo pero no me preguntes si yo estoy bien!- Contestó alterado el teniente poniéndose de pie frente a la castaña.
Las lágrimas esta vez no se hicieron esperar y la chica ahogó un quejido, Shaoran se maldijo por enésima vez en lo que iba de noche y la tomó fuertemente para abrazarla.
-Demonios ¿Sabes el miedo que sentí? No podría soportar que algo malo te pasara Sakura. Creí que lo mejor era dejarte a solas con el Coronel y alejarme porque en verdad quería matar a Kimura, necesitaba descargar mi rabia.
-¿Y ya lo hiciste?- Hipó la ojiverde.
-Sí, aunque creo que el espejo pagó las consecuencias- La castaña se separó de él para prender la luz y observar el desastre en el piso, Shaoran había destrozado un espejo antiguo que colgaba en su habitación, pero eso no fue lo que captó totalmente su atención si no las manos ensangrentadas del castaño. Se horrorizó al ver los cortes y un pequeño grito escapó de su boca.
-Shaoran estás herido…
-No te preocupes, no es nada.
-Claro que sí, tus manos están muy lastimadas, ven aquí- La chica guio al teniente hasta tomar asiento nuevamente en la cama e ir por el botiquín de primeros auxilios.
-¿Estás más tranquila?- Preguntó el castaño observando con detalle cada facción del rostro femenino, mientras ella concentrada limpiaba las heridas… los rosados labios, las mejillas encendidas, las largas y tupidas pestañas, la nariz respingada, y esos ojos potentes que lo atrapaban cada vez que podían ¿Cómo se podía tener una mirada tan intensa y transparente? Porque de algo Shaoran estaba seguro, no había persona en el mundo más transparente que Sakura, podía confiar en ella a ojos cerrados y sabía que jamás lo decepcionaría…
-¿Qué?- Preguntó la chica al terminar, se había dado cuenta de la mirada fija del castaño ya que al hablarle él simplemente no contestó, sus mejillas se encendieron aún más.
-No tienes idea de cuánto te amo Sakura, nunca voy a dejar que nada ni nadie te haga daño.
Las palabras del teniente tuvieron un impacto inmediato en ella, sus ojos se llenaron de lágrimas y aunque pensó que el susto que Ryu había logrado darle era suficiente para hacerla perder la poca cordura que le quedaba se equivocó terriblemente, ahora destilaba dolor… Shaoran reaccionó al instante y la abrazó fuertemente, imaginaba el susto que debió pasar y se sentía muy impotente.
-Ya no llores, ese idiota no se va a volver a acercar a ti… nunca.
Sakura no sabía cómo seguir conteniendo la verdad, él era tan bueno, tan atento y encantador con ella… era una basura, una basura que merecía irse al infierno por estar mintiéndole de forma tan descarada pero por otro lado estaba algo tan delicado como la vida de él en sus manos, sabía que si le decía la verdad Shaoran escaparía de todo y Fujitaka no se daría por vencido hasta lograr su cometido… asesinarlo, ella ya no importaba pero nunca soportaría que él se viera en peligro, daría su vida con tal de evitarlo.
-Muchas gracias, no sé qué hubiese pasado si tu no hubieras llegado, él me golpeó muy fuerte… por un momento me desvanecí- Tomó lo que él le decía para justificar su llanto extremo.
-Lo sé y en verdad no quiero recordarlo porque casi lo maté… y si te soy sincero no sé si me arrepentiría si lo hubiese hecho.
A Sakura en un momento se le heló la sangre ¿En verdad él sería capaz?
-¿Harías algo así?
-Tal vez, en una situación extrema… como la de hoy o si mi vida se viera en peligro, sé luchar y también disparar. Espero jamás enfrentar una situación tan extrema como esa.
La castaña se mordió el labio inferior, si Shaoran participaba en la operación policial tendría que hacer eso y mucho más, Fujitaka tenía muchos tipos dispuestos a matar para él, incluso Yue era uno de los blancos más difíciles. Para llegar al jefe se debía exterminar a todos los demás.
Cuando la novata logró calmarse por completo ambos se recostaron en la cama, él la meció hasta que ella alcanzó un profundo sueño y así él también pudo descansar.
-¡Sakuraaaaa!- Un grito ensordecedor le taladraba los oídos ¿Quién la llamaba de forma tan desesperada?
-¡Sakuraaaaa!- De pronto lo reconoció, era la voz de Yue, abrió los ojos de golpe para encontrarse con la mano del chico en su boca, la impresión hizo que se asustara y pegara un leve brinco… a su lado Shaoran dormía profundamente.
Yue se acercó y le habló bajo en el oído –Si no quieres que se entere de nada, vamos afuera…
En ese momento Sakura sintió la desesperación apoderarse de ella y la misma pregunta inundó su cabeza una y otra vez ¿Qué rayos haría?
