.

.

.

Capítulo 11


Llegaron a una zona alejada y poco iluminada en el jardín. Había muchos arbustos y una banca un tanto lúgubre cerca de una fuente abandonada.

Sasuke le pidió a su hermano que tomara asiento mientras él se sentaba a su lado. Deidara no entendía el porqué de la reciente amabilidad del demonio; sin embargo, podía aprovechar su repentino cambio para ponerlo de su lado. Si el favorito del rey, se volvía su cómplice, podría hacer lo quisiera con esos despreciables seres humanos.

—No sabía que te encontrabas en esta ciudad —dijo el demonio de la mentira para romper el hielo—. Creí que tu destino había sido algún lugar más solitario.

—Quería divertirme un poco, ya sabes, con los humanos. —Esa frase le supo a ácido. Estaba consciente que él ya les había provocado mucho dolor, pero hasta cierto punto era justificado, bajo ninguna circunstancia podía compararse con lo que les estaba haciendo ese infeliz ser que tenía sentado al lado. El demonio de la venganza se encargaba de castigar a la gente con crueldad antes de arrastrarlos al lago infierno. Era su deber, una maldita obligación que no quería volver a realizar—. De vez en cuando me permito salir de la rutina.

—¡Me alegra mucho escuchar esas palabras! —exclamó Deidara con un enorme brillo en las pupilas—. Tu poder es formidable. Con solo uno de tus ataques puedes generar más dolor y más agonía que cien demonios juntos. Si te interesa, puedo ayudarte con tu diversión, hermano.

—Eres muy amable. Creo que sería interesante trabajar contigo —dijo clavando sus profundos ojos en los de su compañero—. Cuéntame, ¿qué tienes en mente? Yo acabo de llegar y apenas conozco a unas cuantas personas.

Deidara giró su cuerpo para quedar frente al demonio. Él había pasado mucho tiempo causándoles sufrimiento a las personas de esta ciudad, pero hacer lo mismo, una y otra vez, había comenzado a aburrirle. Necesitaba cambiar de estrategia. Tortúralos, lastimarlos e incluso matarlos con más dolor. Quería extasiarse con sus gritos y sus súplicas. Y para esa tarea, nadie sería mejor que su nuevo aliado.

—Antes de contarte la idea que tengo, dime, ¿cómo es que tú estás en esta fiesta? —Él era un experto en las mentiras; así que, podría saber con facilidad si lo que iba a responderle era una falacia—. ¿Alguien tuvo que invitarte?

—Veo que los años te han ayudado a madurar, ya no eres el tonto que primero actuaba y luego investigaba. —Sasuke debía aplicar los consejos de actuación que, gentilmente, le había compartido Naruto. El joven actor, jamás podría dimensionar para qué eran esas clases improvisadas que le dio el día que los invitó a su hogar—. Conocí a un actor, su nombre es: Naruto Uzumaki. Me lo topé por casualidad en un restaurante de ramen, un sitio muy famoso de esta ciudad. El tipo me vio sentado en la barra y me invitó a tomar un poco de sake, lo vi tan insignificante que me causo lástima; así que, no lo pude despreciar. Sabes que no podemos poner en evidencia nuestra repulsión por los humanos.

—Lo sé y te entiendo. A mí me harta tener que fingir que somos iguales. ¡Por favor! Ellos son, únicamente, una basura que solo sirven para nuestra entretención —espetó con orgullo al recordar que él era superior—. Así que, ¿fue él quién te invitó?

—Correcto. Me comentó que era un actor y un par de cosas más. Los humanos son muy confiados y cuentan su vida como un libro abierto, al primer desconocido que se encuentran. —Vio a Deidara asentir, y supo que su papel iba por buen camino—. Al principio, me iba a negar, pero luego pensé que, esta sería la ocasión perfecta para mandar a unos cuantos hasta el infierno. El rey estaría feliz y complacido por recibir carne fresca para sus hijos.

—Me sorprendes, pero de buena manera, hermano. Por fin, estás pensando como el heredero que eres. Ya era hora que dejaras a un lado la rectitud y comenzaras a tratar a esos repulsivos seres como lo que son: una completa escoria —expresó sintiéndose emocionado. Al volver al infierno, podría presumir que se había convertido en la mano derecha de Sasuke, y de esa manera, le bajaría los zumos a todos esos demonios que creían tener más afinidad con su actual hermano favorito—. Escucha bien lo que voy a proponerte. Te voy a contar lo que tengo en mente y tú me dices si estás de acuerdo.

Sasuke asintió y con un gesto de su mano le pidió a su compañero que siguiera hablando. Necesitaba escuchar de sus labios todo el dolor que les había provocado a los mortales, para no tener piedad con él cuando lo castigara. Por mucho que le suplicara, no tendría compasión. Lo mandaría directamente al lago del infierno para que se quemara en él, eternamente.

Quería acabar con su vida antes de que su precioso ángel tuviese que mancharse las manos, aunque al ser un ser de luz, tenía total libertad para terminar con su condenada existencia.

«Escupe todo de una buena vez, maldito. Siento mucho asco al ver tu estúpido rostro» pensó el demonio de la venganza mientras palmeaba el hombro de su hermano para que se sintiera en confianza.

Continuará…


¡Hola!

¿Cómo están?

Sasuke se volvió un muy buen actor, al parecer, Naruto es un buen maestro de actuación. Deidara se siente muy confiado, piensa que Sasuke se puso de su lado, ¡cosita! No sabe lo que le espera.

Espero sigan disfrutando mucho de esta historia que pronto llegará a su fin, pero que aún tiene algunas sorpresas.

Muchísimas gracias por todo su apoyo. Lo valoro un montón. Los quiero con mi alma. Y a ustedes, las amo con todo mi corazón, Temari05Nara y DianisMika20.

Nos leemos pronto.

Con amor.

GabyJA