CAPÍTULO 6
La vida se aseguraba de recordarle que no podía tener todo, sentía que se consumía de a poco y no podía seguir así. Aunque su mente estaba ocupada, se mantuvo activo, salía a correr con Padfoot y acudía sin falta a los entrenamientos con el equipo, asegurándose de estar saludable al menos físicamente o no faltaría mucho para terminar en consulta con Angelina. Después de aquel beso esperanzador que compartió con Ginny tres días atrás en su habitación, el silencio había vuelto. Había tenido la intención de hablar con ella al día siguiente, pero había recibido un "Necesito tiempo, Harry", antes de que dijera algo. Y con eso le quedó claro que debía mantener su distancia, aunque a decir verdad él también lo necesitaba. Sólo que eso podía traducirse a un par de días, o semanas enteras, y resultaba agonizante esa incertidumbre. No es que se ignoraran, cruzaban palabras, a veces cenaban juntos y ya no se evitaban, pero todavía no habían hablado, propiciando que el ambiente se volviera tenso cuando compartían espacio. Eso le hizo pensar que la profunda brecha en su relación amenazaba con terminar de consumirlos. Era cuestión de tiempo para que las cosas explotaran de nuevo, conocía lo suficiente a Ginny para saber que no estaba dispuesta a seguir con esa situación, y él tampoco estaba dispuesto, pero debía poner en orden su vida primero para poner remedio. Después de darle muchas vueltas al asunto por días, supo que no podía hacer todo él solo en el DS. No confiaba en alguien más aparte de su equipo, y tres eran muy jóvenes para poder apoyarse de más en ellos, Edwards y Sanders abarcaban lo más que podían, pero tampoco podía llenarlos de trabajo, Ron ya cumplía con su parte y tampoco tenía tanta autoridad para cubrirlo en algunos aspectos como le gustaría, sobre todo en lo más tedioso de su trabajo, además él también tenía una familia que requería de él. Pero el DS requería más esfuerzos, y él de alguien en quién pudiera confiar y apoyarse a la par, por lo que había acudido a alguien conocido para que lo ayudara con su habilidad y experiencia. Mientras tanto, tenía otros asuntos que resolver.
- Con que otra vez aquí - Harry tenía que esforzarse para seguirle el paso a Hagrid mientras lo conducía al interior del castillo - Tus hijos parecen seguir tus pasos metiéndose en problemas eh. Aunque debo decir que Lily es un torbellino, vaya que se parece a su mamá - lo dijo con orgullo - No te ofendas, también hubiera sido genial que se pareciera a ti - Harry lo miró escéptico, aunque estaba de acuerdo con él, Lily sin duda era la calca de Ginny y a él le parecía perfecto.
McGonagall les había mandado una carta el día anterior para informarles que sus tres hijos se habían involucrado en un pequeño duelo de corredor. La carta la encontró en el mismo lugar que el resto que Ginny le había aventado aquella noche y que desde entonces revisaba en la mañana y en la noche por si llegaba alguna durante su ausencia.
- ¿Sabes qué pasó?
- Oh, no seré yo quien delate a los niños, ya lo sabrás en un momento - atravesaron las enormes puertas y Harry pasó por lo mismo como cada vez que iba al castillo. Alumnos curiosos que se detenían a verlo intercambiaban comentarios entre sí y se alejaban - Ginny llegó hace unos minutos, me dijo que no vendrías - Harry no se sorprendió por aquello, y no le habían dicho que iría por si se atravesaba algo como siempre y quedaba mal, una vez más.
- Logré escaparme un momento - llegaron al pasillo de la oficina del director, frente a la enorme gárgola que protegía la entrada había un pequeño grupo de alumnos que cuchicheaban y reconoció inmediatamente a tres en específico. James levantó la cabeza en cuanto lo vio y le dio un codazo en las costillas a Al para que levantara la vista también. Al principio Al no entendió de qué se trataba hasta que la distancia se fue reduciendo. Cada uno se fue callando mientras se acercaban, reparando en su presencia. Cuando Lily se dio la vuelta para ver qué había causado aquello, el color de sus mejillas desapareció y sus preciosas pecas resaltaron más.
- Buenas tardes - miró a cada uno, reconociendo a los Weasley: Fred, Rox, Rose y Hugo; a Zack, amigo de James, a Scorpius y Anne, amigos de Albus y supuso que la otra niña de cabello negro era Valentine, la amiga de Lily. Todos parecían muy sorprendidos de verlo para responder al saludo.
- Los veo después - Hagrid le dio una palmada en el hombro – No seas muy duro con ellos – dijo en voz baja, dando la vuelta para volver por el pasillo.
- Gracias, Hagrid.
- Papá, ¿Qué haces aquí? - James se animó a decir algo finalmente ante el incómodo silencio, tenía un corte cicatrizado en la frente y Al uno en el labio. Era un aspecto que él solía tener por esa edad también.
- Hola James, también me da gusto verlos - miró a sus tres hijos procurando que la decepción no se notara en él, pues evidentemente estaban más temerosos que alegres por verlo, lo que realmente no se explicaba, pues él rara vez se mostraba molesto, al menos por algo que ellos hayan hecho. Luego le sonrió al resto del grupo a modo de saludo, lo que ocasionó que Valentine se ruborizara, Anne lo mirara con admiración y el resto lo saludara agitando discretamente la mano.
- Escuché que habrá una presentación del coro del sapo en el patio - se apresuró a decir Rox antes de que Harry dijera algo más - Será mejor que vayamos.
- ¿A quién le intere…
- ¡Sí, vamos! - acordó Anne, una simpática niña pelirroja que hablaba mucho, todo lo contrario a Al - Mi mamá estuvo en él y dice que es muy bueno.
- Vamos, vamos - Rox jaló a su hermano de la manga de la túnica, pues no había entendido que lo que querían era salir de ahí y el resto la siguió diciendo un "hasta luego, señor Potter" o "Adiós, tío Harry", dejando a los tres pequeños Potter en un aparente aprieto.
- Te dije que era grave - le dijo Al a su hermano.
- ¿Por qué sería algo grave? - se extrañó Harry.
- No vendrías si no fuera grave - explicó Al de lo más natural, entregando sin darse cuenta, el reconocimiento al peor padre del año.
- ¿Qué tanto conspiraban? - cambió de tema, mostrándose calmado.
- Sólo queríamos saber por qué McGonagall mandó a llamar a mamá - dijo James, ya que al parecer Lily se rehusaba a hablar o verlo a los ojos.
- Nos citó a los dos y llego tarde, así que los veo después - los miró de nuevo tratando de definir sus expresiones y sin añadir más se colocó frente a la estatua - Gato pardo - dijo la contraseña que la profesora había anotado en la carta y antes de que terminara de subir las escaleras, escuchó a Lily decirles a sus hermanos amargamente "Seguro nos van a expulsar".
Tocó la puerta de la oficina y la voz de McGonagall le indicó que pasara.
- Señor Potter - saludó con sorpresa la directora desde su amplio escritorio. Ginny estaba sentada frente a la mujer y aunque seguro pensó que sus oídos la habían engañado, permaneció firme en su lugar, sin voltear para comprobar.
- Profesora McGonagall - se acercó al escritorio - Ginny - esa mañana no la había visto, salió de casa antes de que él se levantara.
- Hola - contestó ella, mirándolo brevemente. Probablemente se sentía molesta por verlo ahí, no porque su presencia le resultara insoportable, sólo que seguramente no se hubiera presentado si ella no le hubiera aventado las cartas de sus hijos.
- Lamento la demora - se dirigió de nuevo a McGonagall, tratando de despistar sobre ese saludo tan frío que compartieron. La oficina seguía como la recordaba, con unos pocos cambios y los grandes retratos de Albus Dumbledore y Severus Snape detrás de la directora. Se preguntó si Dumbledore tendría algún consejo para él.
- Llega a tiempo - Harry tomó asiento junto a Ginny - Justo estaba comentando que algunos compañeros de otras casas estaban incomodando a los señores Potter después de una práctica de quidditch y fue escalando el problema hasta que llegaron a enfrentarse con las varitas. La señorita Potter no había estado involucrada directamente, sin embargo, decidió intervenir en apoyo a sus hermanos a pesar de que se enfrentaba a alumnos de cursos más avanzados, ayudándose de los recursos que tenía a la mano, como su mochila con varios libros y el tintero - aunque la profesora le dio un tono serio a su relato, en la imaginación de Harry resultaba cómico que mientras alumnos más grandes que Lily se batían en duelo con James y Al, ella había utilizado su mochila y tintero para ayudarlos, y creía conocerla lo suficiente para permitirse suponer que también había lanzado patadas y arañazos.
- Puedo sentir su risa, señor Potter - McGonagall lo miró con reprobación y Harry se mordió la lengua para no soltar la carcajada.
- Lo siento, profesora, es sólo que - se aclaró la garganta - No veo la falta que cometieron mis hijos - borró de su mente la imagen de Lily.
- Pero acabo de decirle lo que ocurrió.
- Si entendimos bien, los otros chicos comenzaron todo molestando a James y Albus - intervino Ginny - Mis hijos actuaron en defensa.
- Es una actitud que no se tolera en el colegio.
- En eso estamos de acuerdo, no decimos que estuvo bien, profesora, sólo que fue en defensa, los que deben cambiar de actitud son los otros chicos - Harry se sintió tranquilo al comprobar que Ginny y él coincidían - ¿Alguno resultó lesionado?
- Lesiones menores que se atendieron de inmediato - explicó la directora - Raspones y cortes solamente.
- ¿Y se puede saber cuál fue la causa? ¿Qué les dijeron a mis hijos para que reaccionaran así?
- Se negaron a decirlo, aunque preguntamos varias veces, así que es algo que sólo ellos podrían decirles. De cualquier manera, se aplicará un castigo a todos los involucrados.
- Con todo respeto, profesora McGonagall, pero un castigo no va a cambiar su actitud - cuando Harry cumplía castigos, realmente no lo hacían reflexionar sobre su actitud y sabía que era el mismo caso para Malfoy y sus gorilas, además, el problema de sus hijos con esos chicos ya tenía antecedentes – James y Al ya habían tenido problemas con ellos – había repasado las cartas de sus hijos para la ocasión – Y habían recibido castigos anteriormente, lo que sirvió para nada porque siguieron molestándolos. Así que creo que James y Albus actuaron en defensa legítima, dejando claro que no están dispuestos a tolerar ningún tipo de abuso, y si Lils se metió fue en apoyo a sus hermanos - la profesora escuchó atenta.
- Se lo decimos como alumnos que pasaron por lo mismo - añadió Ginny.
- Y también se lo digo como hijo de alguien que fue un bravucón en sus años escolares y que tal vez si hubiera cambiado su actitud antes, no hubiera hecho enemigos que no dudaron en venderlo a Voldemort. Así que mis hijos sólo se defendieron, los que deben cambiar de actitud, son los otros chicos.
- Entiendo su punto, señor Potter, pero estos enfrentamientos pueden seguir indefinidamente si ninguno mantiene la mente fría.
- Por eso hablaremos con ellos, profesora - dijo Ginny para tranquilizarla, pero Harry supo que internamente se contenía para no continuar alegando sobre el caso.
- Sin duda esos tres se parecen a sus padres - dijo después de un momento, acomodó sus lentes y se puso de pie, pero Harry pudo jurar que vio una sonrisa asomarse en su rostro, pero tal vez sólo había sido su imaginación. Pasó por su lado y caminó hacia la puerta - Los mandaré a llamar para que hablen con ustedes… - abrió la puerta. James, Al y Lily trataron de correr escaleras abajo, chocando entre ellos impidiendo su huida que de todos modos habría sido inútil - Si emplearan su suspicacia para la clase de Transformaciones, serían sobresalientes - les dijo en tono más severo.
- Lo sentimos, profesora, escuchamos cuando papá dijo la contraseña - Lily se acomodó la túnica e hizo una especie de reverencia a la directora. Harry sabía que, de todos sus profesores, ella era su favorita y sentía un profundo respeto hacia la bruja.
- Ya que están al tanto de esta conversación privada, saben a lo que vienen, así que les daré diez minutos - les indicó que pasaran a la oficina y salió, negando con la cabeza.
- En realidad no logramos escuchar nada…
Los tres entraron arrastrando los pies, desanimados. A pesar de la personalidad tan diferente entre ellos, en momentos así su comportamiento era igual y los rasgos físicos que compartían resaltaban más. Cuando la profesora cerró la puerta detrás de ella, el silencio reinó en la oficina. Ginny se puso de pie y se colocó frente a ellos, tomando la postura que normalmente hacía cuando contaba hasta 100. James había crecido bastante, superaba la altura de su madre, Albus era de la misma estatura y Lily, aunque era más pequeña, también había crecido bastante, pero con todo y eso, la figura de Ginny seguía siendo imponente. Harry imaginó que había heredado los genes de Molly completamente, pues nunca había visto que alguno de sus hermanos lograra imponer de esa manera.
- Así que tuvieron una pelea - dijo con voz calmada.
- ¡No fue nuestra culpa, mamá!
- ¡No podíamos dejarlo pasar!
- ¡Ellos empezaron!
Comenzaron a hablar rápidamente a la vez, defendiéndose. Ginny cruzó los brazos, pero Harry sabía que no estaba molesta en realidad, tal vez sólo los torturaría un rato.
- Queremos saber qué fue lo que pasó.
- ¿McGonagall no les dijo?
- Sí, pero queremos escucharlo de ustedes - intervino Harry, levantándose también para colocarse junto a Ginny para ejercer presión. A pesar de llevar años como auror, él no tenía el porte intimidante de su esposa, al menos con sus hijos y era raro que se mostrara molesto, pero procuró mantenerse serio.
- Al y yo regresábamos de una práctica de quidditch, éramos los últimos porque nos quedamos un momento más nosotros dos - comenzó James - Al final de la práctica llegaron unos alumnos de quinto de Hufflepuff y Slytherin y venían detrás de nosotros haciendo comentarios en voz alta para que escucháramos, obviamente, y al principio los ignoramos, pero ellos siguieron. Primero les dijimos que era suficiente, que se fueran, pero continuaron.
- Uno de ellos empujó a James, y yo saqué la varita y pues… ahí empezó todo - continuó Al - Pero ni siquiera fue gran cosa, no fue nuestra culpa que ellos fueran más lentos. Luego de la nada salió Lily y todo se salió de control.
- Fui a ver su práctica de quidditch - explicó Lily, tomando valor de repente - Y a mi amiga Val le gusta… acompañarme hasta el final – corrigió a tiempo – Pero cuando volvíamos, vimos de lejos lo que estaba pasando. ¡No era justo, cuatro de quinto contra dos! - parecía volver a enojarse ante el recuerdo - Y aunque también saqué mi varita, no sabía algún hechizo para un duelo, así que decidí ayudarlos como podía. Al final llegaron el profesor Flitwick y el profesor Slughorn y todo terminó.
El relato culminó y no parecían ni arrepentidos ni afligidos, pero esperaban el veredicto de sus padres.
- ¿Eran de quinto? - Harry no pudo evitar la sorpresa, pero Ginny lo miró mal - Quiero decir, ¿Qué fue lo que esos chicos de quinto les dijeron para que reaccionaran así?
Los tres intercambiaron miradas, lo que indicó que no estaban seguros de querer decirlo.
- ¿Y bien? Estamos esperando - la voz de Ginny indicaba que no admitiría evasivas.
- Tonterías de la familia - se limitó a decir James, dejando claro que no estaba dispuesto a dar detalles, pero Harry supo que por familia se refería al apellido Potter en específico.
- Mi nombre ha estado en boca de todos para bien o para mal desde que tenía un año - Harry sabía que los Potter siempre serían señalados - Se van a encontrar con mucha gente así en su vida, desafortunadamente, y no pueden ir hechizando a todos.
- ¡Es que no fue la primera vez! Siempre lo hacen, pero James y yo acordamos que ya no lo permitiríamos - la determinación de Al le recordó a él a la misma edad.
- Y si se meten con uno se meten con los tres - no recordaba que Ginny hubiera sido tan apegada con sus hermanos a esa edad, pero Lily mostraba mucho cariño por James y Al, a pesar de que peleaban con frecuencia. James sonrió con cariño y diversión ante la determinación de su hermana.
- Así que no vamos a fingir que estamos arrepentidos, la verdad lo merecían, y tampoco es que les haya pasado la gran cosa - los tres parecieron crecer un poco por el apoyo mutuo - Y si nos van a expulsar, pues no hay remedio, porque no nos vamos a disculpar.
- Nadie ha dicho que los van a expulsar - los miraron con esperanza - Pero no pasará por alto, habrá un castigo, desde luego - eso no los desanimó - Eviten a toda costa los enfrentamientos - asintieron - Pero si es inevitable, asegúrese de conocer bien los hechizos que utilizarán, no apliquen uno que no hayan realizado antes - el arrepentimiento que sentía por haber hechizado a Malfoy en su sexto año todavía lo perseguía - Y recuerden que siempre habrá consecuencias.
- ¿Qué? - tal vez estaban malinterpretado las palabras de su padre.
- No estamos enojados con ustedes - continuó Ginny - Su padre y yo pasamos muchas veces por lo mismo en nuestros años escolares y sabemos bien de qué se trata. Sólo mantengan la mente fría, piensen en las consecuencias y si es muy inevitable, tengan mucho cuidado - finalmente sus hijos se permitieron sonreír.
- Pero también ten presente que no siempre vas a salir bien librada en una batalla que te supera, Lils - ella asintió, pero la sonrisa seguía - No le digan a la profesora McGonagall que les dijimos eso, pensará que los alentamos.
- Y quiten esas sonrisas, que tampoco los estamos felicitando - aunque Ginny pretendió mantenerse severa, todos sabían que en realidad estaba muy calmada.
Después hablaron sobre el dichoso enfrentamiento más a detalle y libremente ya que sabían que no pasaría a mayores, hasta que la profesora entró de nuevo y volvió la seriedad. Harry y Ginny le concedieron la libertad de aplicar el castigo que ella creía necesario y la reunión se dio por finalizada. Estuvieron un momento más con sus hijos, prácticamente el tiempo que llevó desde la oficina de la directora hasta los jardines en dirección a la reja principal. Ginny iba delante con Lily y Al, mientras que James caminaba al lado de Harry contándole cómo seguía de su lesión del partido.
- Pero gracias a eso, mi brazo izquierdo es más flexible - dijo con optimismo moviendo el brazo de adelante hacia atrás.
- Me da gusto que puedas ver el lado positivo - sin duda el optimismo no lo había heredado de él - Por cierto, mándanos las cartas por separado a mamá y a mí a partir de ahora, no tienes que escribirnos por aparte, sólo haz un duplicado de la carta y nos la mandas por separado - James disminuyó su andar - Y le dices a tus hermanos que hagan lo mismo.
- ¿Pero por qué? - se detuvo y lo miró extrañado - Siempre les mandamos una sola para los dos.
- Es sólo para que sus cartas me lleguen directamente y al momento, hay veces que las leo tarde - explicó seguro.
- Sí, respondes tarde, pero no veo cuál es el problema, así ha sido siempre - no supo si lo dijo como reclamo o si sólo quería aclarar su postura sobre seguir escribiendo una sola.
- Que ya no quiero responder tarde - no sabía qué teoría se estaba formando en la cabeza de su hijo, pero no le agradaba - Es todo.
- ¿Todo está bien? - la mirada que le dedicó era de escrutinio, una muy similar a la que empleaba Harry cuando presentía que le mentían.
- Hay casos serios que no he logrado resolver y me tienen con la cabeza hecha un lío - aceptó sin problema.
- Bueno sí, pero… ¿Entre mamá y tú? - Harry sintió que agua helada recorría su espalda y analizó cada movimiento que había hecho ese día frente a sus hijos para descubrir dónde había estado el fallo.
- Todo bien ¿Por qué lo preguntas? - respondió después de un momento dónde su mente no le dio la respuesta que buscaba. Tampoco podía soltarle algo como "Mamá y yo estamos en una crisis matrimonial que parece más grande que nosotros".
- Sólo… no sé, se me hizo raro - se encogió de hombros y continuó caminando. Harry le siguió el paso, pero no sabía si su hijo había quedado convencido o si lo conocía tan bien que sabía cuándo le ocultaban algo, después de todo ya tenía 15 años y ya no se le escapaba nada.
- Bien, espero que este tipo de reuniones no se repitan - Ginny se detuvo y miró a sus tres hijos. Habían llegado a la reja y era el límite para los niños - No prometo ser tan misericordiosa la próxima vez - abrazó a Lily, luego a Al, para terminar con James - Saben que los amo, pero no pongan a prueba mi amor.
Los tres asintieron con una pequeña sonrisa y Harry se despidió de la misma manera de ellos, aunque notó el trato diferente por parte de Al, como si quisiera mantener su distancia con él.
- Suerte en sus clases y en el quidditch.
- Gracias, cuídense ustedes también - se despidieron agitando la mano mientras Harry y Ginny caminaban hacia la reja.
- ¡Y vayan derechito a casa, eh! - en otra ocasión Harry se hubiera reído ante el comentario de su hija, pero en ese momento le dolió. Ginny hizo caso omiso y pasaron la reja, dejando atrás lo mejor que habían obtenido de ese matrimonio y lo más valioso de sus vidas. Caminaron unos cuantos metros en dirección a Hogsmeade y Harry seguía pensando en las palabras de James, temiendo que tal vez estaban resultando demasiado obvios.
- Teddy hará una pequeña reunión mañana - dijo de repente para llenar el silencio - Por su cumpleaños y dice que tiene algo que decirnos.
- Sí, me avisó también, pero no podré ir - se lamentó - Ya me disculpé con él - sacó su varita del bolsillo y disminuyó sus pasos. Harry la imitó, notando su inseguridad. Ginny se quedó quieta un momento, mirándolo.
- ¿Ocurre algo? - dio un paso hacia ella.
- No puedo y no quiero seguir con esta situación - su voz cedió ante el dolor y el cansancio, y a Harry le dio un vuelco el corazón ante sus palabras, pues no sabía si se refería a que no podían seguir con la tensión entre ellos o si no podía seguir con él, y de repente temió que las siguientes palabras que salieran de su boca fueran "quiero que nos tomemos un tiempo separados" o "quiero el divorcio, Harry". Había pasado por su mente esa idea, y estaba dispuesto a aceptarla, pero en ese momento el miedo lo consumió - Harry, debemos… - pero la suerte de Harry se había agotado hacía tiempo, y la insignia dentro de su bolsillo se lo recordó. Automáticamente la tomó en un puño, era un reflejo de años, pero en ese momento lamentó tenerlo o que hubiera ocurrido justo frente a Ginny. Ella miró su puño apretado casi sin parpadear - Tienes que irte - seguía calmada, tal vez porque ocurría con frecuencia y estaba acostumbrada, o porque la suerte, el destino o la vida habían puesto suficientes barreras para que una pequeña más hiciera la diferencia o quizá solamente ya no esperaba nada diferente de él. Harry seguía apretando la insignia, sin atreverse a abrir el puño y echarle un vistazo al código del llamado, mantenía la vista fija en Ginny.
- Yo…
- No te compliques decidiendo, Harry, te necesitan - señaló su puño - Ojalá no sea grave.
- Gin…
Si estaba decepcionada o molesta, no lo mostró, se mantuvo firme y segura mientras se alejaba de él unos pasos con varita en mano. Harry la siguió con la mirada hasta que desapareció.
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Molesto consigo mismo llegó al Ministerio, pero había dejado instrucciones claras, que debían llamarlo en cuanto Talbott Winger pusiera un pie en el Departamento. Reunió a su equipo en su oficina como cada semana para ponerlos al tanto y dar indicaciones mientras el nuevo integrante iba a entregar la documentación.
- ¿Sucede algo, Harry? - Stevens fue la primera en hacer la pregunta que últimamente escuchaba con tanta frecuencia.
- ¿Algún avance? - mejor cambió la atención hacia otro lado.
- Creo que o se están esforzando realmente o nos estamos volviendo muy malos, Harry, estamos dando vueltas en círculos - observó Adam. Tras meses desde la muerte de Robins, lo único que tenían era una lista de alrededor de 60 sospechosos, una memoria del lugar dónde sólo se logró observar a una persona con la capa cubriendo su rostro y nada más. Y del resto de rastros de oscuridad todavía nada, ni respuestas ni nuevas interrogantes.
- Creo que las dos cosas - coincidió Ron - Tardé una hora resolviendo un crucigrama del Profeta el otro día ¡Una hora! Antes los resolvía en minutos - cada que podía, su amigo se encargaba de recordarles que la edad les había caído encima.
- ¿Se puede? - un hombre alto de piel bronceada y cabello castaño asomó el rostro por la puerta, sus luminosos ojos ambarinos parecían tener luz propia y su aspecto serio alertaría a alguien que no lo conociera, pero no para Harry.
- Adelante, Talbott - lo invitó a pasar Harry enderezándose en su escritorio. El aludido entró con paso decidido y se acercó a Harry para estrecharle la mano con fuerza y esbozó una leve sonrisa - Es un gusto tenerte de vuelta, haces falta en Inglaterra.
Talbott fue el primer jefe de escuadrón de Harry, era de la misma generación de Tonks y era un gran elemento, pero se había marchado hacía unos años a Irlanda. En cuanto Harry decidió que necesitaba ayuda, fue el primer nombre que pensó.
- Me da gusto volver - coincidió él, mirando a los demás y saludando de mano a Edwards, Ron y Wembley y al resto les dedicó un gesto con la cabeza - Pero veo que estás ocupado…
- Llegas justo a tiempo de hecho - se hizo a un lado para que él pudiera incluirse en el círculo - Él es el auror Talbott Winger, generación 90. Ellos son Chloe Stevens, Jack Sanders y Ethan Williams, son parte de mi equipo - estrechó la mano con cada uno - Talbott fue mi primer jefe de escuadrón y es tan bueno que el Ministerio Irlandés nos lo quitó por un tiempo, pero pude arrebatárselos.
- He leído las noticias, claro, la situación aquí es complicada, y la verdad no sé cómo voy a ser de ayuda, pero estoy listo para empezar cuánto antes.
Pusieron al tanto a Talbott de lo que había ocurrido en esos años y lo poco que sabían al respecto. El auror escuchó con atención y hacía preguntas cada tanto.
- Tenemos la sospecha de que en el primer ataque también tomaron vidas humanas, unos muggles desaparecieron por esas fechas y nunca fueron encontrados, así que es posible - explicó Ron mientras las fotos que Williams había tomado eran analizadas de nuevo por todos y terminaban en las manos de Talbott.
- Y antes de los dos ataques hubo señas de oscuridad en las zonas alrededor, ¿No? - su aspecto era de concentración, pero también de desconcierto mientras pasaba las fotografías.
- Sí, casos menores, en un principio no los relacionamos directamente al caso porque no siguen el mismo patrón e incluso algunos parecían magia oscura accidental.
- Si algo he aprendido, es que…
- No existen las coincidencias - dijeron a la vez Edwards, Ron y Harry, pues era algo que siempre les decía cuando los lideraba en misión.
- Exacto, y la primera vez pudo ser casualidad, pero sí en el segundo ataque ocurrió lo mismo, sabemos que está relacionado - Williams anotaba en un gran pergamino los comentarios que salían de la reunión.
- Significa que cuando haya otros rastros de oscuridad que aparentan ser menores, no tardará mucho en que ocurra algo grande - se lamentó Wembley.
- El año pasado dejaron una advertencia - Harry le pasó la imagen que había tomado de un libro, dónde se apreciaba una esfera pequeña con un humo verdoso al interior.
- Tenebris nebula - la reconoció Talbott de inmediato - Así es como perdieron a su compañero - Harry asintió - Es una magia muy antigua.
- Y muy poderosa - complementó - Quien quiera que lo haya hecho, no está jugando ni haciendo simples experimentos.
- Saben que vas tras ellos - señaló a Harry - Y todos ustedes - miró a los otros seis en la oficina - Ya lo has dicho, fue una advertencia.
- Te puse al tanto en cuanto me contacté contigo, Winger, pero es mi deber volver a decirlo, y no sólo a ti, sino a todos - se enderezó y miró a cada uno a los ojos - La mayoría están involucrados en este caso desde hace años, saben que es peligroso y que nos convertimos en blancos desde la muerte de Sam, pero si alguno decide abandonar al equipo, está en toda la libertad de hacerlo - sus compañeros lo escucharon con atención, entendiendo la seriedad de sus palabras - Sé que cada uno conoce los riesgos de ser auror, pero esta misión en particular triplica el riesgo, así que… ¿Alguien quiere abandonar el caso? - todos se miraron entre sí, esperando que alguno dijera algo o viendo quién sería el que levantara la mano.
- Creo que si todos llegamos hasta aquí es porque no queremos abandonar el caso - opinó Jack y los demás asintieron.
- Y yo también creo conocerlos lo suficiente para pensar lo mismo, pero quiero que me lo digan. Ron, Adam, tienen familia por la que preocuparse - aparte de Harry, sólo ellos dos tenían hijos, aunque los de Wembley ya estaban cerca de los veintes.
- No tienes que preguntarme - Ron lo miró mal - Y Hermione me mataría si te abandono de nuevo - se encogió de hombros.
- Estoy en esto por convicción, jefe, y tanto Amanda como mis hijos me apoyan y confío en que lograremos resolver esto para que ellos sigan seguros - continuó Adam.
- ¿Y qué hay del resto? - miró a los otros.
- Estar en este equipo también puede ser divertido - Ethan le lanzó una nada sutil mirada a Chloe - Y apenas tuve la oportunidad de integrarme a este grupo élite, no me pienso salir por nada del mundo.
- Necesitan a alguien que conozca de magia sanadora, así que me quedo - dijo Stevens con aire superior, pero asintiendo al final.
- Igual yo - coincidió Jack.
- Y a mí ni me mires - Edwards extendió un puño al centro - ¿Ahora qué? ¿Esperas un juramento inquebrantable o un pacto de sangre? - Harry la miró mal y ella retiró la mano, desanimada.
- Agradezco su apoyo, saben que sólo confío en ustedes, y cada uno es parte esencial del equipo así que, por favor, manténganse siempre alertas y cualquier cosa que les parezca sospechosa por mínima que sea, me lo hacen saber.
- Bien, ya que estrechamos lazos, creo que debemos continuar - Edwards se desparramó en el asiento frente al escritorio.
- Me parecen sucesos muy separados, pero sin duda es una especie de preparación para completar algo - Talbott dejó las fotografías sobre el escritorio.
- ¿Crees que pase el mismo tiempo entre uno y otro evento?
- Depende del tipo de magia que estén realizando, además esos rastros de oscuridad debilitan demasiado, quién haya hecho eso tardará en reponerse si quiere seguir.
- Por eso hay tanta distancia entre uno y otro - comprendió Ron - Mientras más oscuridad, requiere más tiempo.
- Y por eso ella es sospechosa - Harry apartó la foto de la mujer - Se vio en los dos lugares muggles habitados más cercanos al lugar del ataque y por lo que se logra apreciar, se ve débil.
- ¿Es posible que una sola persona lo haya hecho?
- No se descarta, pero puede haber más personas involucradas - Talbott tomó de nuevo la foto - Y no sabemos nada de ella ¿Verdad?
- Uno del equipo fue asesinado cuando había logrado conseguir información, así que con eso lo confirmamos.
- O tal vez sólo sea una distracción, no hay nada escrito - todos parecieron perder el optimismo - Por lo pronto sabemos que pasará un tiempo considerable para lo que sigue y que cuando se den las marcas sutiles de oscuridad es porque se acerca algo grande y debemos estar preparados para eso.
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- Feliz no cumpleaños, Ted - Harry abrazó a su ahijado y él lo hizo de vuelta. Faltaban dos semanas para su cumpleaños, pero suponía que más que nada la reunión era para compartir esa misteriosa noticia que tenía.
- Qué honor tenerlo en esta humilde morada, jefe de Seguridad - Harry rodó los ojos.
A la pequeña reunión también habían acudido Victoire, Andrómeda y los señores Weasley. No sabía por qué, pero le costaba sostenerles la mirada, como si pudieran ver a través de sus ojos que tenía problemas con su hija y que les había fallado olímpicamente en "prometo amarla y respetarla", al menos en la parte del respeto, porque la estaba dejando a un lado. Procuró alejar su mente del trabajo, su matrimonio y su vida en general para enfocarse en la reunión, en aliviarse con ver la felicidad de su ahijado y tener una conversación ajena a lo que lo tenía tan distraído por meses. Pero inevitablemente llegaba a su mente cuando veía a Ted con Victoire o cuando Arthur le sirvió una generosa rebanada de pastel a Molly y ella le agradeció con un "gracias, cariño" y él le sonrió acariciando su mejilla… Así que se sumergió en el pastel, tal vez si comía lo suficiente se llenaría de ese dulce que parecían tener las parejas presentes. Por suerte Andrómeda lo salvó de tener que terminar en San Mungo por exceso de azúcar y entabló conversación con él. Al cabo de un par de horas llamaron a la puerta y extrañado, Ted fue a abrir.
- ¡Ginny! - dijo con entusiasmo y el corazón de Harry dio un brinco. Había llegado a casa a altas horas de la noche y ella ya dormía, mientras que al otro día cuando él despertó, ella ya no estaba. Seguramente no se ignorarían, pero la tensión en el ambiente sería notoria, y estaban sus padres…
- No podía perderme un no cumpleaños tuyo.
- Sí, Harry dijo lo mismo, pasa, pasa.
Harry se sirvió más pastel, aunque de pronto sentía su estómago revuelto. Ginny llegó hasta ellos luciendo una hermosa sonrisa y se había hecho una complicada trenza para la ocasión. Harry no recordaba si se había afeitado esos últimos días. La pelirroja saludó a los presentes con entusiasmo que les resultó contagioso y cuando llegó a su lado sólo apoyó una mano en su brazo para tomar asiento junto a él. Era mejor así, si estaban hombro a hombro no tenían que verse a la cara y así podían concentrarse en los demás.
- Llegas a tiempo o Harry te habría dejado sin pastel - rio Ted y Harry procuró sonreír también.
- ¿Pero llegué a tiempo para la noticia? - se sirvió una rebanada y comenzó a comer.
- Sí, muy a tiempo - Ted tomó asiento al lado de Victoire y miró a cada uno - Me iré a Francia, conseguí un lugar en el Departamento de Leyes y saben que quiero hacer algo por los derechos de la gente como yo, o como mi padre y es una gran oportunidad - el silencio reinó por un momento en la pequeña cocina, procesando lo que había dicho - Me iré por un año, tal vez dos, sólo es para especializarme - añadió.
- ¡Muchas felicidades, Ted!
- ¡Harás un gran trabajo!
- ¡Te lo mereces!
Fueron algunas palabras que le dijeron una vez que aceptaron sus palabras. Harry también lo felicitó, orgulloso. Aunque el tiempo había pasado, todavía no se había logrado mucho avance en cuanto a los derechos de los hombres lobo, algunos seguían marginados y los que habían logrado integrarse a la sociedad tenían muchos problemas todavía. Ted no se consideraba una persona normal, y lo cierto es que no lo era al 100, sus sentidos eran muy superiores al promedio, cambiaba en la luna llena, no para convertirse en un ser peludo que desconocía a todos, sólo cambiaba su conducta, era muy activo en las noches y sentía la necesidad de salir a correr, volar o hacer algo para liberar la energía que sentía, sin contar con su visión nocturna o su apetito voraz que desaparecía con la luz del día. No le había ocasionado problemas como tal, pero en su paso por Hogwarts se había enfrentado a todo tipo de comentarios y varios preferían tomar distancia con él. Harry estuvo acompañándolo en el largo proceso que tuvo que pasar, desde la primera vez que lo sintió hasta su aceptación y el manejo de esas particulares habilidades que lo hacían único.
- ¿Cuándo te vas?
- Pasado mañana, por eso tuve que adelantar todo esto, mañana ya debo tener todo listo.
- Entonces ya tienes todo resuelto allá.
- La familia de mamá ayudó, así que ya está todo - Victoire asintió, sonriendo.
- Y el francés no será un problema - rodeó los hombros de Victoire con un brazo - O no tanto problema.
Hablaron sobre todo el proceso de la nueva etapa de Ted por un gran rato, hasta que el reloj sonó de nuevo y Andrómeda se retiró. La imitaron los Weasley, no sin antes decirles a Harry y Ginny que los esperaban a comer en la Madriguera el día que quisieran, que había pasado mucho tiempo desde que habían ido juntos. Los dos agradecieron y dijeron que en cuanto pudieran, lo harían. A Harry no se le escapó que Molly los había mirado suspicazmente a lo largo de la reunión y sólo esperó que no sacara sus propias conclusiones.
- No te ves muy contento con mi noticia - Ted se sentó junto a Harry, mientras Ginny y Victoire platicaban en la sala.
- Claro que sí, y mucho - y era verdad, sí sentía que en parte era una pérdida, pero sin duda era algo maravilloso para Ted y estaba muy contento y orgulloso.
- Te ves angustiado, Harry ¿Todo bien? - si le dieran un galeón por cada vez que le preguntaban eso…
- Estoy hasta el tope de trabajo - sí, definitivamente era un factor, pero no era la razón completa.
- Las cosas siguen complicadas para el Departamento de Seguridad entonces.
- Sí, bastante - se quitó las gafas para tallarse los ojos.
- Bueno, al menos ahora los niños están en Hogwarts, eso lo aliviana un poco, ¿No?
- Pues… - no, no iba a descargar sus problemas con Ted, el apoyo debía ser de él hacía su ahijado, no al revés - Sí, lo aliviana - se puso las gafas de nuevo y se enderezó, esforzándose por mostrarse entero y procurando dejar su miseria atrás - ¿Y cómo se tomó Victoire todo esto?
- Al principio fue difícil - miró a la rubia en la sala, que sin duda era idéntica a su madre salvo en los ojos que eran de Bill - Pero lo hablamos, lo hablamos mucho y confiamos en que no cambiará nada entre nosotros, y además no es como que me vaya para siempre, volveré en las vacaciones, espero - sonrió
- Así que las cosas van en serio entre ustedes - en realidad no le sorprendía, había visto consolidarse esa relación desde el principio.
- Sí, tan serio como se puede, yo sé que somos jóvenes, pero realmente yo… - parecía buscar las palabras adecuadas para describir lo que sentía al respecto - ¿Tú cómo lo supiste?
- ¿Qué cosa?
- Que Ginny sería la persona con la que pasarías el resto de tu vida.
Harry alzó un poco las cejas, aunque Ted y él hablaban de todo y Harry estaba al tanto de sus relaciones amorosas, nunca le había hecho alguna pregunta relacionada a su matrimonio.
- Bueno, son decisiones, Ted, por parte de los dos.
- ¿Pero no hubo un momento en específico que tú sintieras que era ella? ¿O sólo se fue dando la situación? - si Teddy estaba tan curioso de repente, después de años, seguramente era porque él había sentido algo así con Victoire y se preguntaba si era real.
Harry no contestó de inmediato, miró por unos segundos a Ginny que reía con Victoire mientras le enseñaba unos movimientos con la varita para hacer la trenza.
- Claro que hubo un momento en específico - reconocía ese momento sin meditarlo, sin rebuscar en su memoria para tratar de recordar esa sensación - Fue la primera vez que la besé - confesó sin dudar, recordando cada detalle de ese momento, delante de toda la sala común de Gryffindor.
- Pero tenían… ¿16? - se extrañó Ted.
- Quince y dieciséis, sí - sonrió - Sé que parece una tontería, pero ahí lo supe - se encogió de hombros.
- No, no tontería, es sólo que eras un niño, es todo - se mostró más curioso que otra cosa, seguramente si hubiera hecho esa confesión a cualquier otro, hubiera recibido burlas o algo por el estilo, pero Harry ya estaba más allá de eso, además la relación entre ellos dos era de mucha confianza.
- Sí, ya que lo veo ahora, sin duda lo era, pero es algo que pasó y - regresó la mirada al joven - Si ya sentiste algo parecido, es real, Ted, a pocas personas les llega a pasar realmente - él asintió, tranquilo - Por lo pronto, Francia espera por ti, los planes a un futuro más lejano llegarán en su momento, así que concéntrate en vivir plenamente tu presente.
- Claro, gracias, Harry.
- Bien, yo creo que Ted necesita terminar de empacar y todo eso - Ginny regresó a la cocina, seguida de Victoire que lucía una trenza igual a la de la pelirroja - Me retiro, Ted, gracias por todo y te deseo lo mejor - abrazó al joven con entusiasmo. La responsabilidad de ver por Teddy era de Harry, pero Ginny había estado ahí sin dudar, acogiéndolo desde pequeño, y Ted le tenía mucho aprecio.
- Gracias Ginny - la pelirroja se despedía ahora de su sobrina y Harry aprovechó para despedirse también - Estaré en contacto.
- Si necesitas algo no dudes en decírmelo ¿De acuerdo? - Ted sonrió, asintiendo, conocía cuando Harry se ponía en modo protector - Cuídate, hijo.
En ciertas ocasiones se permitía el atrevimiento de llamarlo así, no porque sólo le naciera en esas ocasiones, pero no quería tomarse el derecho sobre un privilegio que sólo un padre podía tener. Sin duda lo consideraba como su hijo, siempre había sido así, desde que lo cargó por primera vez a los tres meses de vida, aunque él era un adolescente, pero Remus Lupin era su padre, el único, aunque no estuviera físicamente. Su intención nunca había sido tomar el lugar de Remus, ni mucho menos, pero quería asegurarse de que Ted tuviera siempre presente que Harry estaba incondicionalmente con él.
- Tú también - Ted lo abrazó, agradecido.
El abrazo tardó lo suficiente para que Harry se sintiera nostálgico. Se despidió de Victoire que se mostraba siempre muy alegre, sin duda eso lo había sacado de su padre.
- Escribe cuando ya estés instalado - pidió Ginny cuando salían del departamento.
- Será lo primero que haga - Ted rodeó a Victoire por los hombros como solía hacerlo - No se preocupen por mí y quiero encontrarte entero cuando regrese.
- Así será.
Se despidieron agitando la mano y la puerta se cerró separando a las dos parejas. El ambiente alegre se había quedado al interior del departamento y Harry se sentía tan nostálgico que por un momento se olvidó de la tensión con Ginny.
- Estará bien - sacudió la cabeza, mirando a Ginny, pues se había quedado petrificado frente a la puerta.
- Sí, lo sé, sólo… se siente raro - era una sensación similar a la primera vez que lo acompañó al andén nueve y tres cuartos.
- Que ya no sea un niño no significa que no necesite de ti o que se aleje.
La miró atento, apreciando sus palabras sobre todo porque a pesar de la situación actual entre los dos, ella lo leía a la perfección y elegía las mejores palabras para él. Ginny pareció percibir que la mirada que ahora le dedicaba había cambiado, ya no era de agradecimiento, era diferente.
- Lamento lo del otro día - le dijo antes de que ella se fuera o lo evitara - Teníamos que hablar y me fui.
- Te necesitaban - aunque desvío la mirada, tomó como buena señal que se quedara - Siempre lo hacen.
- Pero esto es importante - los señaló a los dos - Es lo más importante Gin, aunque sé que últimamente no lo parece.
- No se trata de que sea más importante o no, Harry.
- Sí, yo sé, sólo… - pasó una mano por su barbilla, tratando de elegir sus palabras y de paso comprobó que sí se había afeitado - Todo ha resultado un caos y no he logrado encontrar el equilibrio. Yo sé que los niños y tú están pagando algo que no deberían, los arrastré conmigo en el caos y ustedes merecen…
- No creo que este sea el mejor lugar para hablar - miró la puerta frente a ellos y el estrecho pasillo del edificio.
- ¿Vamos entonces? - extendió una mano hacia ella. Una parte de él esperó que ella se negara y se fuera por su lado, después de todo él la había dejado cuando ella quería hablar, pero deseaba con todas sus fuerzas que accediera. Ginny pasó la mirada de su mano a él y suspirando la tomó. Haciendo un ruido apenas notorio, desaparecieron.
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Kreacher los recibió con una pronunciada reverencia que a su edad era considerada deporte extremo. Harry le había dicho en varias ocasiones que no tenía que hacerlo, y aunque el elfo accedía, nunca lo cumplía. Después de darles un resumen de lo que había para la cena y quejarse del comportamiento de Pad como todos los días, partió a Grimmauld Place dónde seguía aferrado a seguir y estaba bien, así esa casa no estaba del todo sola. Harry y Ginny permanecieron un momento en silencio de pie en la sala, sin atreverse a comenzar con la plática, hasta que Pad se perdió escaleras arriba, tal vez huía del ambiente tenso que se sentía cuando ellos dos compartían espacio.
- Ese día ibas a decirme algo, antes de que me llamaran - empezó Harry. Había pasado una noche terrible dándole vueltas al asunto, y quería escuchar lo que ella tenía que decirle, aunque doliera.
- Como te dije, no podemos seguir así - se sentó en el sofá más próximo, quitándose los zapatos altos.
- ¿Significa que quieres ponerle fin a… nosotros? - Harry respiró profundo, ya que su desbocado corazón seguía haciendo que sus manos temblaran dentro de sus bolsillos. Se sentó en la mesa ratona que estaba frente a ella para quedar a la misma altura. Ginny se enderezó en el sillón, colocando los codos en sus rodillas para mirarlo fijamente. Los últimos días se habían evitado, lo que nunca había ocurrido, pero normalmente se comportaban así cuando discutían o tenían algún desacuerdo, siempre de frente, conociendo la verdad de sus palabras a través de la mirada. Esa vez no sería diferente.
- Es claro que hay un abismo entre los dos, y que ambos hemos contribuido a que se hiciera tan grande - Harry contuvo la respiración, expectante ante las siguientes palabras que salieran de su boca, pero también dispuesto a aceptarlas - Yo no quiero "ponerle fin a nosotros", Harry, esa es la verdad, pero…
- Yo tampoco – dijo seguro pero sin apresurarse.
- Pero no podemos seguir así, porque terminará por consumirnos - continuó.
- Lo lamento, Gin, en verdad, yo… lamento no estar resultando un buen padre ni el esposo que mereces - se permitió liberarse de aquello que le daba vueltas en la cabeza desde hacía semanas - Quería protegerte a ti y a los niños de esa maldad que está a acechando, y sólo terminé por arrastrarlos. aún no descubro cómo protegerlos sin lastimarlos.
- La mejor forma de proteger a los niños es cuidarlos y ver por ellos como padre, no como auror, no como el elegido, no como el jefe de seguridad ni nada de eso.
- Pensé… pensé que podría con todo - confesó - Confiaba en que ustedes estaban bien y me dediqué de lleno a mi trabajo.
- Y yo sé que tienes esa responsabilidad también, que están pasando cosas terribles y que requieren de ti porque eres el mejor – el tono de voz que empleó era de admiración y Harry no terminó de sorprenderse por su actitud.
- Pero me he alejado de los niños, y de ti - terminó por ella.
- Yo también me alejé de ti, Harry – admitió sin rodeos - Con el absurdo pretexto de dirigir toda mi atención en los niños tratando de compensar la tuya, pero lo cierto es que creo que fue un tipo de venganza sin sentido.
- Ya lo has dicho, veías a los niños, estuviste con ellos siempre, mientras que yo…
- Tú estabas ocupado salvando al mundo - le recordó sin duda a la Ginny de 15 años que permaneció firme frente a él cuando la dejó por perseguir a Voldemort - Eso te hace ser tú.
- Lo que me ha costado la distancia que Al ha marcado conmigo, que a James le da igual si estoy o no, que Lily se emociona mucho cuando le digo que pasaré tiempo con ella porque sabe que es contado y que tú… tú has tenido demasiada paciencia conmigo, pero esa también se ha acabado y no te culpo.
- No se trata de paciencia, Harry, es de compromiso y respeto y creo que los dos hemos fallado en eso.
- Esa noche te dije cosas terribles, Gin, me arrepentí en cuanto las dije. Ustedes son lo más importante para mí, y los minimicé comparándolos con los problemas de afuera - de toda la discusión, sin duda eso fue de lo que más se arrepentía de haber dicho – Claro que quiero que mi familia sea feliz, que seamos felices.
- Y por eso es que tenemos que buscar una solución a todo esto, por el bien de los niños y de nuestro matrimonio - jugó con el anillo en su dedo anular de la mano izquierda.
- Sé que últimamente no lo demostraba, pero te amo, Ginny - y no sólo no lo demostraba, de repente había dejado de decirlo, y también había dejado de escucharlo - Desde los 16, nunca he dejado de hacerlo.
- Nunca he dudado de tu amor - sus ojos brillaron de forma diferente - Y sabes que yo también te amo, Harry.
Ginny abrió la palma de su mano hacia él, en vertical, y el recuerdo de ese gesto llegó a él de inmediato. Había sido el primer contacto que habían tenido después de la batalla de Hogwarts, él había extendido así la mano hacia ella, con el corazón destrozado y la culpa sobre sus hombros no se sintió capaz de decirle nada ni tampoco merecía alguna palabra de ella. Y al igual que la Ginny de 16, Harry juntó su palma con la de ella.
- Siempre.
Harry la escuchó, con sus ilusiones, alegrías, miedos y preocupaciones. Y Ginny lo escuchó de vuelta, dejando en el olvido el tiempo, el peligro que corría el mundo mágico, el mundo en general, porque en ese momento sólo importaban ellos. Juntos tomaron decisiones, juntos hicieron acuerdos y juntos formaron de nuevo el gran equipo que siempre habían sido. No es que dependieran del otro, Ginny funcionaba muy bien sin Harry y Harry funcionaba muy bien sin Ginny. Ambos sabían que, si el resultado hubiera sido una separación, continuarían con sus vidas sin mirar atrás, no porque no les importara su matrimonio, o el amor que dejarían atrás, pero no se aferrarían al pasado. Pero juntos podían enfrentarse a mucho más, como lo aterrador que resultaba educar a tres adolescentes. La brecha que había aparecido sutilmente entre los dos desde hacía tiempo y que se fue convirtiendo en abismo comenzó a cerrar con cada plática, con cada tiempo juntos, con las risas y los desacuerdos, con las caricias y los cuidados, con las alegrías y las discusiones, con el respeto y la confianza. Hasta que selló, dejándola como una cicatriz. Y si alguien sabía que las cicatrices eran la huella de una batalla ganada, sin duda era Harry.
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La noche del 30 de julio durmió en paz, con una tranquilidad que podía presumir muy poco. Pero en cuanto la luz del día se asomó apenas por su ventana, fue despertado bruscamente. Sus hijos habían lanzado algunos fuegos artificiales en la habitación, entrando con un gran pastel de dudosa estabilidad con varias velitas de diferente tamaño que no tuvo que contar para saber el número. Gritaban además cosas como "¡Feliz cumpleaños, papá!" o "¡Felices cuarenta!". Ginny venía detrás de ellos, con el cabello bastante revuelto y lucía una sonrisa preciosa que sólo ella podía dedicarle. Los cuatro vestían sus pijamas, pero sin duda sus hijos se veían más vivarachos que su esposa, a la cual seguramente habían despertado en varios intentos. Harry se sentó en la cama, colocándose sus gafas y esquivando unos cuántos fuegos inofensivos.
- Pero se han confundido, son 39.
- Hasta 37 podría ser, te ves conservado - bromeó Lily lanzándose en la cama para abrazarlo con efusividad, luego le siguió James y Al.
- Oigan, oigan lo van a lesionar, ya tiene cuarenta - decía Ginny divertida – Cuidado con su espalda.
- Puedo con estos tres - sin duda lo estaban asfixiando, pero era porque ya estaban pesados, no porque él ya no tuviera la condición de soportar esa efusividad, por supuesto.
- Anda, sopla las velitas o terminarán de derretirse - Ginny se acercó con el pastel que hacía levitar con su varita - Y debes apagarlas todas de un solo intento - sus hijos le dieron espacio finalmente, sentándose en la cama junto a él, expectantes, mientras los fuegos terminaban por consumirse, dejando un olor característico y una nube turbia sobre sus cabezas. - Pide un deseo.
- Lo justo deberían ser cuarenta - opinó mientras se sentaba en la orilla de la cama para quedar frente al pastel.
- Pero te tomará más tiempo, sólo uno, anda - el pastel parecía estarse derritiendo de un lado.
- Bien - cerró los ojos un segundo y los volvió a abrir para soplar con todas sus fuerzas. Las 40 velitas se apagaron como víctimas de una ráfaga de viento. Sus hijos aplaudieron y vitorearon, mientras Ginny lo miraba con asombro, al parecer, sólo ella había notado el sutil movimiento que había hecho con la mano - Y me arriesgaré a darle una mordida - le sonrió a Ginny, dándole a entender que podía esperarse todo con su repostería. Mordió el pastel en una orilla y efectivamente, era una mezcla de sabores sin definir más un poco de cera.
- Obvio está rico - se defendió Ginny, muy digna.
- Mucho - sabía que se había embarrado el pastel en los labios y la punta de la nariz, así que se puso de pie y la besó.
- Feliz cumpleaños, Harry - hizo a un lado el pastel y lo rodeó con los brazos para darle un beso con un poco más de efusividad.
- ¡Oigan, estamos presentes! - se quejó Lily, lanzando una almohada en su dirección.
- Pues cierren los ojos - les indicó Harry, acercándola más a él.
- Puaj - dijo alguno de los niños a sus espaldas.
- Gracias, Gin - la miró sonriendo cuando se separaron. No hacía falta añadir más palabras para saber todo lo que ese gracias involucraba.
Por primera vez sintió que el tiempo le jugaba a su favor permitiéndole disfrutar de ese día en especial. Desayunó con su familia y cada bocado le supo extremadamente delicioso, incluso el pastel al estilo "Ginny" se había superado, convirtiéndose en su favorito. Al ser viernes tuvo que asistir al trabajo, pero se permitió la libertad de otorgarse medio día. En la oficina recibió felicitaciones de cortesía y otras genuinas, sobre todo por parte de su equipo, recibiendo algunos presentes que variaban de estilo y utilidad pero que apreciaba, sin duda. Ron y Hermione aparecieron juntos para felicitarlo como cada año sin falta, entregando regalos por aparte porque diferían bastante en escoger uno que le agradara a los dos. A pesar de que tendría una celebración con el resto de la familia el fin de semana, era un gesto que les agradecía siempre. Y cuando estaban por retirarse, las cuatro personas más importantes en su vida cruzaron la puerta de su oficina. Notó las sonrisas de Ron y Hermione al verlo con sus hijos escoltándolo fuera de la oficina con Ginny tomada de su brazo, y no hacía falta leer sus mentes para saber lo que pensaban. Cómo siempre, sus amigos habían estado presentes en los cambios en su vida, y en esa ocasión, un cambio mejor. Todas las miradas se posaron sobre ellos en los pasillos, normalmente su familia no iba al Departamento, era un lugar ruidoso, estresante y lleno de sorpresas desagradables. Pero nunca se sintió más seguro caminando por esos lugares y nunca le importaron menos las miradas.
Esa mañana, cuando apagó las velas del pastel, no pidió ningún deseo. Lo que había deseado hacía mucho, ya lo tenía, y agradecía infinitamente su vida a los cuarenta.
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Disculpen la tardanza, reescribí este capítulo muchas veces porque no me terminaba de convencer, luego estuve enferma y no tuve ganas de escribir, pero no tardaré tanto para el próximo. Y no se angustien, tengo la estructura completa del fic y los momentos más importantes ya escritos, así como el final, sólo que hay partes que me cuesta más escribir (como este capítulo), pero como sea, no lo abandonaré :)
¿Han jugado Hogwarts Mystery? Bueno, si no lo han hecho, Talbott Winger es uno de los personajes del juego y decidí hacerlo parte de la historia y a otros que irán apareciendo más adelante. Así que los personajes pertenecen a JKR y otros a Jam City (HM).
Gracias por leerme queridos lectores, y los invito a que me dejen un review para saber qué opinan del capítulo/historia.
¡Nos leemos en el siguiente capítulo!
