Capítulo 26

Jessica está parada justo frente a mí. Sus manos están entrelazadas con las de Edward y él se posa a su lado, estoico, sin ninguna expresión en el rostro. En la cara de ella sólo hay burla y arrogancia, y me mira directamente antes de pararse de puntillas para alcanzar a mi novio y besarlo, con él devolviéndole el gesto.

Despierto, sintiéndome con ganas de vomitar.

Ugh.

Perra. Ni siquiera en mis sueños me deja de molestar.

Es jueves, lo que significa que llevo exactamente cinco días sin hablar con Edward. Tampoco es como que él haya hecho mucho esfuerzo porque nos reencontremos, pero no se lo puedo reprochar; fui bastante clara el sábado cuando le pedí que me dejara en paz.

¡Si tan solo no hubiera sobre reaccionado! Pero no, por supuesto que no. Bella Swan siempre tiene que hacer las cosas difíciles o sino no sería ella.

Y ahora estoy hablando de mí misma en tercera persona. Comienzo a enloquecer.

De todas formas, ya me he decidido. Hablaré con él más tarde, pero no en la escuela. No hay forma de que deje que todos esos niños estúpidos a mi alrededor se llenen la boca con más chismes de él y míos. Suficiente he aguantado ya en lo que va de la semana.

Me levanto de la cama y por primera vez en días no me obligo a mí misma a meterme a la ducha y bañarme, sino que voy por voluntad propia. Incluso saco fuerzas para limpiar mi piel con el exfoliante de coco que sé que a Edward le gusta, y lavo mi cabello minuciosamente con mi champú de lavanda y fresa.

Una vez que salgo de la ducha, camino a mi clóset y me pongo unos jeans rectos con un jersey de rayas negro, amarillo y rojo que sé que a Edward le gusta mucho. La tela es como lanosa y él me ha dicho varias veces que le encanta cuando me lo pongo.

Es una ofrenda tácita de paz, ¿se dará él cuenta cuando me vea?

Cuando termino de arreglarme un pitido resuena en el frente de la casa y corro hacia mi ventana emocionada pensando que es Edward y que ha venido a arreglar las cosas por fin, pero me sorprendo cuando veo a James salir de su sedán y acomodarse en la puerta con los brazos cruzados.

Frunzo el ceño. ¿Qué es lo que quiere?

No es como que James y yo hayamos vuelto a ser amigos mágicamente, porque no, pero ya no nos ignoramos en la escuela desde que hablamos la última vez. Sé que no tuvo una confrontación con Edward, al menos no de manera física, porque si eso hubiese pasado todos en el instituto lo sabrían y yo jamás lo hubiese perdonado. Él está bastante consciente de todo eso.

De todas maneras, trato de mantener mis distancias. No porque no lo quiera o algo así, pero sé que Edward se sentiría herido si me viera con James. No quiero de ninguna forma que se llegase a sentir inseguro.

Entonces, ¿qué hace aquí?

Cepillo mi cabello rápidamente, pero oh, sorpresa, Renee está platicando con él cuando salgo al frente de la casa.

Mi mamá no es una persona madrugadora, pero vaya que sí es inoportuna.

—¡Bella! —sonríe en cuanto me ve. Está tomando a James de uno de sus antebrazos y parece muy feliz de verlo. Renee no sabe de los encontronazos que he tenido con él, ni de su compartimiento idiota de los últimos meses, y puedo ver en los ojos azules de mi amigo su ruego porque no le diga nada.

Él y Renee siempre se han llevado bien.

—Hola, mamá —la saludo dándole un beso en la mejilla—. ¿Qué haces despierta tan temprano?

—Acabo de llegar, el turno se alargó —doy una mirada hacia su vestimenta y sí, tiene puesto aún su uniforme de enfermera—. Hubo un accidente en la carretera Forks – Port Ángeles y nosotros lo cubrimos.

—Qué horrible, ¿todos están bien?

Asiente.

—Hay dos personas en estado delicado, pero hasta el momento no hay bajas —me dice—. Venía llegando cuando me encontré con James, y le estaba reclamando porque no había venido a visitarnos. ¡¿Qué te ha tenido tan ocupado, niño malcriado?!

James revolotea una mirada hacia mí y mueve su peso de un pie a otro de manera incómoda.

—Oh, ya sabes, la temporada este año fue rigurosa.

—Me imagino que sí —mi mamá alza la ceja—. Con algo de suerte conseguirás una beca para una buena universidad con todo ese empeño que le pones al fútbol.

La sonrisa de James brilla cuando Renee dice eso.

—Asegúralo, Renee. Estoy apuntando a lo alto, ¿tal vez ser parte de alguna universidad de la Ivy League? No soy tan malo.

—Estoy segura de que lo lograrás, cariño —palmea su hombro amistosamente—. Ojalá Bella siguiera tu ejemplo.

Ruedo los ojos.

—Mamá…

Renee y yo ya hemos tenido esta plática varias veces. Ella quiere que vaya a cualquier universidad que yo desee, pues cree que con una buena beca y el seguro de vida de Charlie que ha guardado todos estos años podríamos mantenernos. No está de acuerdo con mi decisión de quedarme en Washington para poder estar cerca de ella.

Además, sólo estoy en segundo grado. Aún queda un poco más de un año para empezar a mandar solicitudes.

—Sí, sí, Bella —dice—. Ya hablaremos de eso en otra ocasión.

Me guardo mi resoplido.

» Como sea, James, ¿supongo que estás aquí para llevar a Bella a la escuela?

La casa de James queda exactamente al otro lado de la ciudad, y no tiene sentido que venga a recogerme. Lo hacía algunas veces, cuando éramos amigos cercanos, pero desde que comencé a salir con Edward ya no. No tengo idea de qué hace aquí.

Llevarme a la escuela desataría mil chismes y ciertamente es lo que menos necesito en estos momentos.

James ve mi expresión.

—En realidad, sólo vine a platicar con Bella, Renee —le explica y mi mamá no se da cuenta de su sonrisa fingida—. Creo que Alice vendrá por ella en un rato.

Asiento.

—Así es, mamá.

Renee nos mira confundida.

—¿Y no podías simplemente esperar a verla en la escuela? —dice como si fuera lo más obvio, y debo admitir que pienso igual—. En fin, adolescentes raros —se encoge de hombros—. Voy a dormir, Bella, muero de sueño, el turno de verdad fue pesado. Cuídate mucho.

—Sí, mami —asiento y le doy un beso en la mejilla.

—Nos vemos luego, Jamie. Espero que no se te vuelva a olvidar visitarme, ni siquiera por el fútbol, ¿está bien? —Renee le frunce la frente, pero no puede fingir su enojo. Le da un abrazo y después de que James se vuelve a disculpar divertido ella se pierde tras la puerta.

Cuando desaparece de nuestra vista, me volteo hacia James recelosa y con los brazos cruzados.

—¿Sucede algo?

—En realidad, sí —admite, luciendo algo tímido. Eso me da curiosidad.

—¿Qué es?

—Antier terminé con Victoria.

Lo miro sin ver. No entiendo por qué está aquí dándome esa información como si de alguna manera pudiera ser relevante para mí. Digo, sí, me alegro porque ella es una arpía y él es mi amigo, pero nada más.

—Bueno —boqueo sin saber que decir—. ¿Lo siento?

Sonríe divertido.

—Sé que no lo haces.

Sacudo la cabeza.

—No, no lo hago, pero tampoco me alegraría si eso te hace infeliz, James.

—En realidad, me siento aliviado. Estar con ella era una carga —me explica y se reclina en el coche. Trae puesta su chaqueta verde oscuro favorita y su cabello está recogido en una pequeña cola con los laterales rapados. Ese nuevo look le queda genial, pero me guardo el comentario.

» Aunque imagino que sabes que no estoy aquí para hablarte de mi vida amorosa —bajo la vista de su cabello a su cara y veo su ceja levantada.

—Supones bien —contesto, aliviada de que no se sienta ofendido por mi desinterés—. Si no viniste a hablarme de Victoria, ¿entonces qué es?

—Bueno, vine a hablar de Victoria, más no de nuestra relación o falta de ella —explica y yo asiento. Guardo mis manos dentro de la manga de mi jersey porque, joder, hace frío—. ¿Recuerdas lo que te dije el otro día?

Me quedo en blanco.

—¿Qué exactamente?

—Bella, no me gusta verte triste —me dice, su voz cargada de ternura y su expresión indescifrable—. Te amo y no me gusta.

—James, yo…

—Independientemente de todo —me interrumpe—, te amo como mi amiga. Desde siempre.

Bueno, es más fácil lidiar con el amor de amigos. Asiento, instándolo a seguir.

» Entonces, ya sabes, el otro día que me contaste de Cullen engañándote, pensé seriamente en romperle la cara para que tuviera mínimamente su merecido —hago una mueca cuando lo oigo decir eso—. Como siempre, ya sabes, ignoré tus deseos, porque así soy yo.

Lo miro anonadada.

—¿Estás siendo sarcástico?

Sonríe e ignora mi pregunta.

—A lo que voy es que Cullen es una paria, ni siquiera hubiera sido divertido golpearlo si se iba a dejar.

No sé cómo sentirme al respecto.

—James…

—En realidad, Bella, él es una copia tuya y se ve poco original. Bueno, el caso es que prácticamente me echó la culpa, ¿puedes creerlo?

Parece realmente ofendido por ese hecho y asiento, sin saber realmente a dónde quiere llegar.

» Dijo algo acerca de mí aliándome con Jessica y Victoria para que ustedes terminaran y Dios sabe que yo no haría eso. ¿Cree que tengo el tiempo? —resopla burlón—. Sí te quiero y todo, pero entendí cuando me dijiste que no, Bella —su expresión se suaviza en ese momento y estira la mano para tomar una de las mías. Estoy tan sorprendida que lo dejo hacerlo—. No lo voy a negar, estuve muy enojado contigo como por un mes por rechazarme, pero luego entendí que tenías razón. Esperé demasiado para darme cuenta de mis sentimientos por ti y fue mi culpa que te enamoraras de alguien más.

—James, yo…

—No tienes que explicarme nada, Bella. Estoy consciente de que no me quieres en ese sentido, y puedo vivir con eso, siempre y cuando no pierda tu amistad —me detiene.

Le doy una media sonrisa.

—No has perdido mi amistad.

Eso es parcialmente cierto. Durante un tiempo creí que podía estar sin James, pero ahora vuelve a salir a flote la razón por la que él y yo somos amigos. Siempre fue comprensivo conmigo, siempre estuvo ahí, y aunque cambió drásticamente cuando entramos a la preparatoria, ¿puedo culparlo por eso? Ciertamente no. Todos cometemos errores.

—Lo sé, si lo hubiera hecho ya me hubieras corrido. Es bien sabido que tú no tienes paciencia — se burla y luego agita la cabeza, como si quisiera despejarse—. Me estoy desviando, esto no se trata de ti y de mí.

—Ah, ¿no?

Niega.

—No, se trata de que terminé con Victoria, pero — dice, estirando la «e» para molestarme y al mismo tiempo recordarme los viejos tiempos — más específicamente del por qué terminé con ella.

—¿Tal vez porque es una odiosa?

Se ríe.

—Sí, en parte, y tiene una tendencia horrible a querer que siempre haga lo que ella quiere —frunce el ceño—. Pero bueno, a lo que voy es que hablé con Edward y como me echó la culpa de eso me quedé con la duda, y hace un par de días cuando terminé justamente con Victoria, vi un mensaje todo raro de Jessica. Se estaba bañando y su celular estaba desbloqueado, así que lo revisé —se encoge de hombros obviando sus métodos poco ortodoxos para conseguir información.

—¿Y?

—Y, bueno, encontré esto —suelta mi mano y rebusca en el bolsillo de su chaqueta. Saca su iPhone y lo desbloquea, pasándomelo en su galería—. Son cuatro fotos, de izquierda a derecha.

Tomo el aparato de sus manos y comienzo a leer los screenshots. Mis ojos pasan de arriba abajo en todas las conversaciones y casi puedo sentir cómo se nubla mi vista del enojo.

—Esa perra. La mataré —siseo.

Maldita Jessica. Estuvo acosando a Edward durante semanas para que Victoria pudiera conseguir una buena foto de ellos donde pareciera que me estaba engañando y luego mandármela. Eso ya lo sé, por supuesto, porque le creí a Edward en el momento en que me lo dijo, pero comprobarlo de primera mano me hace enojar como nunca.

James me mira en disculpa.

—Yo no lo sabía, Bella. En serio.

Sacudo la cabeza.

—Te creo. Sé que no hubieras participado en algo así de infantil.

Resopla.

—Por supuesto que no.

Suspiro.

—Gracias, James —me acerco y por primera vez en meses lo abrazo—. Sé que Edward no te cae bien y que tal vez nunca lo hará, pero el hecho de que hayas dejado de lado tu orgullo significa mucho para mí.

Él besa mi frente, apretando sus brazos a mi alrededor.

—Está bien, Bella be —dice mi apodo y me río ahogado contra su pecho—. Eso es lo que hacen los amigos, ¿no?

Me separo de él y le sonrío.

—Sí, Jamie. Eso es lo que hacen los amigos.

Un pitido nos saca de nuestro ensoñamiento y volteo para ver el coche de Alice detrás del de James. Jasper y ella lucen confundidos como la mierda y me imagino que por el abrazo que James y yo compartimos las cosas se pueden mal interpretar, así que me alejo de él. Me alegro cuando no se ve ofendido por mi reacción.

—Está bien —sonríe, encogiéndose de hombros y metiendo sus manos en los bolsillos de su chaqueta—. Ve y consigue al chico o como sea.

Lo miro de manera suave.

—Gracias, James —digo, antes de darme la vuelta y correr hacia el coche de Alice. Me monto en el asiento trasero y veo las miradas interrogantes de Jasper y ella—. Lo que sea que estén pensando, no. Yo estoy con Edward.

—¿Regresaron? —Jasper me pregunta, volteando desde su lugar de copiloto de forma curiosa.

Sonrío.

—Aún no, pero lo haremos.


Aww, ¡por fin, Bella! Ya agarró la onda.

¿No aman a James? Yo sí. Al final sí que es un personaje maduro y supo aceptar que Bella sólo lo ve como amigo (no como el Jacob en la saga original, que era bien castroso).

Por cierto, les subí un adelanto visual de Edward y Bella del capítulo 27 en mi fb, por si quieren pasar a verlo. ¡Link en mi perfil!

¿Merece review?

¡Nos leemos el miércoles!