Capítulo 5.- Al dìa siguiente

El general complacido con una sonrisa en la boca mira a través de la ventana de su oficina. Toma un cigarrillo y lo enciende de forma pausada, sin prisa...saborea cada momento,,, exhala el humo de manera casi estudiada como lo hace cualquier jefe consciente de todas las variables sobre su tablero de ajedrez. Mover una pieza y provocar la acciòn, inducirla, pero jamás controlarla.

Rodrigo A. Stanton contempla el raquítico amanecer con manchas azules sobre el cielo. Los oficiales moviendose para instaalr una de esas màquinas ciclotrónicas dentro de un hangar. El teniente Siegfried comienza a abrir los ojos. Está un poco aturdido, aunque recuerda todo. El ataque a la ciudad extraña, la gente con marcas en el cuerpo, los gritos de dolor.

Siegfried.- General. Como observación: ellos no tienen ejército. No están organizados. Podemos atacar esta misma noche de nuevo. Esta vez con un gran número de soldados. No hay resistencia...acabemos con ellos. Tenía razón....son demonios...engendros salidos quizá del infierno. No merecen vivir.

Stanton.- Sólo necesitamos de usted para tomar la ciudad. Llevar a un ejército entero o siquiera una tropa es muy costoso. El futuro de la humanidad está en sus manos teniente. ¿Dígame, se siente asustado?

Siegfried.- De ninguna manera. Esos seres de aspecto demoniaco no me causan temor. Ahora mismo podría ir para estudiar mejor el terreno. Quiero esta vez alcanzar un complejo lleno de gente que ví en mi primera incursión.

Stanton.- Pienselo bien... Esta vez estarán esperandolo. Ya no es lo mismo. Sólo por si acaso esta vez le seguiremos con el monitor y si algo falla yo lo seguiré de cerca. Estoy acostumbrado a operaciones de rescate.

En otro lugar de la comunidad de Alecsis ....Freya despierta abrazada fuertemente de las sábanas. Extraña mucho a Siegfried. Y mira en su mano el anillo de compromiso.... ¿regresará?

En el bosque alrededor de la ciudad de Kadath, en el santuario de los gatos alados hijos todos de loas antiguos gatos de los bosques... El príncipe ha sido herido... es atendido por curanderos. El jefe de la comunidad le advirtió que no se acercará al lugar del aatque ...pero como siempre no obedeció.

Los tres viajeros llegan a la ciudad y ven a la gente asustada. Describen a un ángel sin alas y de ropas negras. Iba detrás de la gente marcando su espalda con hierros ardientes. Ya no se levantaban. El fuego consumía aún varios edificios y el templo. Muchos ya pensaban en irse de ahí...hasta el reino del crepúsculo.

Quizá el rey de ese lugar les daría protección de semejente ser. Midori se hace muchas preguntas. Uli-Chan sabe perfectamente....Nekro tiene la certeza.

Habitante de Kadath.- Ustedes tres.... ustedes tres malditos....seguramente trajeron a Nyarlatothep a nuestra casa. Vayanse... Miserable Nekro con tu ojo en la palma de la mano....Uli-Chan profanador de tumbas y el ángel caído....Por ustedes venían y miren ... mataron a mis hijos por su culpa.

La gente entonces se les va encima y nuestros protagonistas deben huir.

Al escapar los tres se separan. Uli-Chan llega a su patria..el bosque alrededor de kadath....Nekro dentro de una cueva y Midori ve a un personaje extraño en el desierto.

Le causa curiosidad y desciende para hablar con él.

Midori.- Buenos días, forastero.... de dónde vienes?

Forastero.- ....

Midori.- Eres muy callado... Te persigue alguien??

Forastero ......

Midori.- Hola!!! Tienes miedo de este ángel caído???

Forastero.- ........

Midori.- Eres un maleducado. Al menos devuelveme el saludo.

Forastero.- Agachate....

Midori.- ¿Qué?

El forastero entonces toma de un ala a Midori y la jala. Justo en el momento antes de que sea llevada por un ave gigante.

Forastero.- Eres una imbecil...Casi te llevan a su nido para comerte.

Midori.- mmm.... eres muy hábil... ¿de dónde vienes? ¿cuál es tu nombre?

Forastero.- De muy lejos. ¿Ves esas montañas? Aún faltarían eones para llegar. Quiero conocer una ciudad llamada Kadath. Dicen que ahí podré sanar mis heridas.

Midori.- ¿Heridas? ¿Te atacaron los dioses como a mi?

Forastero.- Si...estoy enfermo. ¿Puedes decirme como llegar?

Midori.- En este momento debo regresar por unos amigos. Nos separamos sin querer.

Forastero.- Gracias. Eres una buena persona. Me recuerdas a una niña de donde vengo. Era muy despierta y me animó a declararme a la que ahora será mi esposa.

Midori.- Tu me recuerdas a Nekro. Un estúpido loco, arrogante, pero de buenos sentimientos.

Forastero.- jajajaja....ya hablamos como si fueramos amigos de mucho tiempo. Tengo hambre... ¿Quieres algo de carne?

Midori.- ¿Carne? Yo no puedo comer carne.

Forastero.- Bueno....tu te lo pierdes. Es deliciosa. Para sobrevivir me gusta cazar mi alimento.

En tanto en la cueva de Nekro, éste se dispone a tomar una siesta. Está cansado de caminar toda la madrugada para llegar y encontrar un desastre.

Uli-Chan en cambio está ya enterado de la muerte del príncipe de los de su raza. Su mejor amigo. Su último deseo fué otorgarle el bastón de mando a su amigo de toda la vida.