CAPITULO 3: UN ATAQUE Y UN PENDIENTE.

Severus estaba dando su última clase de ese día, Gryffindor y Slytherin de séptimo. Aunque no lo quería admitir esa era su clase favorita porque tenía "a su lado", durante dos horas a su alumna favorita en todos los sentidos, Hermione Granger.

La chica había vuelto a sentarse con sus dos amigos inseparables y se pasaban las dos horas de clase hablando por lo bajo, pero Severus no le quitaba ningún punto a los leones como había hecho siempre sino que se quedaba en su sitio mirando la preciosa sonrisa de Hermione.

[ - Esta chica me esta volviendo loco, no puedo quitármela de la cabeza... ¿puede ser amor?, imposible ella solo es una niña y yo soy su profesor, vale que ella es simpática, atractiva, inteligente, atractiva, amable, atractiva, cariñosa, atractiva... creo que me estoy repitiendo mucho- pensó Severus mientras miraba como la joven se reía de algo que le había susurrado al oído su amigo Harry]

Terminó la clase y todos recogieron sus cosas y se marcharon deprisa hacía sus salas comunes para dejar sus cosas.

---- ( ----

Harry, Ron y Hermione iban por los pasillos de las mazmorras hablando cuando la chica se aparto el pelo de la cara, entonces se dio cuenta de una cosa y se paro.

¿ Qué pasa Herm ?- pregunto el pelirrojo al verla parada y mirando por el suelo. He perdido un pendiente- dijo la chica- voy a buscarlo, debe estar por aquí. ¿ Quieres qué te ayudemos ?- dijo Harry No importa, pero gracias.

Los dos asintieron y se llevaron las cosas de Hermione a la sala común y la chica empezó con la búsqueda del pendiente.

---- ( ----

Hacía casi cinco minutos que buscaba por los pasillos y no había encontrado nada, se iba a dar por vencida pensando que seguramente Filch lo encontraría mientras paseaba así que ya se lo pediría, cuando alguien se le acercó por detrás.

Hola Granger, ¿ me esperabas ?- dijo una voz que arrastraba las palabras. Ni lo pienses Malfoy- dijo Hermione que se giró y lo miró- soy demasiado para ti. Vaya con la sangre sucia, si tiene mal genio y todo- dijo Draco que la miraba maliciosamente- sabes que de cerca aún eres más bonita. Piérdete Malfoy- dijo la chica que se iba dando pasos hacía atrás al ver al rubio que se le acercaba, hasta que topo con la pared y no pudo moverse más. Tranquila, no voy a hacerte nada que tu no quieras- dijo el chico que se puso delante de Hermione y la miró fijamente- sabes una cosa, me he estado preguntando a que deben saber tus labios- y se junto más a la chica. Malfoy te advierto que, como me toques, te arrepentirás de haber naci...- pero no acabó la frase ya que Draco la beso.

La chica intentó escabullirse pero Draco la cogió de las muñecas con fuerza y se junto más a ella quedando los dos muy pegados a la pared. Hermione pedía a dios que ese loco no le hiciera daño, y por fin con los movimientos, libero una mano y le pegó una cachetada a Draco que se apartó un poco pero sin soltarle la otra mano.

No me vuelvas a tocar en tu vida Malfoy- dijo la chica con los ojos húmedos por el dolor de las muñecas- suéltame o lo pagaras muy caro. No hay nadie para ayudarte sangre sucia, todos están cenando tranquilamente así que... te tengo toda para mi. Idiota, suéltame

Pero Draco la apretó más contra la pared y le volvió a coger de las muñecas y la beso con más violencia. Hermione no se podía mover y notó como le mordía el labio con fuerza y el gusto a sangre se mezcló con la saliva, de los ojos le salieron unas débiles lágrimas al pensar lo que podía ocurrir en unos minutos. Draco pasó a besarle el cuello con brusquedad.

Malfoy suéltame por favor, no me hagas daño- suplicó la chica con lágrimas en los ojos que corrían por sus mejillas. Cállate niñata- le dijo Draco que la miró con malicia- muchas chicas les gustaría estar en tu lugar así que no te quejes, tendrías que estarme agradecida.

Y la volvió a besar mientras con una mano le desabrochaba la capa. Hermione empezó a llorar silenciosamente pensando que ese sería su fin, cuando, de repente, una mano cogió a Draco por el hombro y lo apartó de Hermione.

Pero que haces...- empezó a decir Draco pero se cayó al ver quien era. Señor Malfoy ¿me puede explicar que le estaba haciendo a la señorita Granger?

Hermione se colocó la capa y miró a su "salvador" y vio a Snape que miraba con infinito odio a su alumno. En ese momento le pareció el mejor profesor del mundo por estar en las mazmorras y salvarle del loco de Malfoy.

Nada señor solo charlaba con Granger- dijo Draco tan tranquilo.

Snape miró a la chica y vio las lágrimas por su rostro, sangre en el labio, un moratón en el cuello y como se frotaba las muñecas. Ella lo miró y vio el miedo reflejado en su rostro, la chica estaba aterrorizada.

Señor Malfoy después iremos usted y yo ha hablar con el director sobre su... charla con la señorita Granger. Pero profesor yo... Vaya al Gran Comedor y espéreme allí- le corto Snape Si señor- dijo Draco que se giró para irse pero miró a Hermione con malicia y articulo con la boca para que solo ella lo supiera- Hasta otra Hermione- y se fue.

Cuando hubo desaparecido de la vista, Snape miró a la chica con una expresión más dulce de la habitual.

¿Se encuentra bien?

Hermione lo miró y no pudo controlar el impulso de abrazarlo. Se agarro a él y unas lágrimas brotaron de sus ojos. Severus se quedó un poco parado al verla llorando mientras se abrazaba con fuerza a él, pero enseguida le pasó una mano por la espalda y la atrajo más hacía él.

Tranquila Hermione, no llores más, todo ha pasado- le susurro dulcemente.

La chica levantó la cabeza y lo miró, asintió y se apartó un poco del profesor. Gracias- dijo mientras se secaba las lágrimas. ¿Por qué?- dijo Severus mientras alargaba una mano y le quitaba unas lágrimas de la mejilla. Por estar en las mazmorras y salvarme de Malfoy.

Severus le sonrió ligeramente y le dijo que lo acompañara a su despacho para curarle los moratones. Los dos anduvieron en silencio hasta el despacho de Severus, que abrió la puerta y dejó pasar a la chica y luego entro él y invito a Hermione que se sentara mientras iba a buscar una poción para curarle las heridas. Al poco volvió con dos botellitas y algodón. Se sentó en la silla de delante de la joven y la miro, estaba con la mirada fija en el suelo con expresión de miedo, preocupación, horror..., se le notaba los ojos rojos por haber llorado y se frotaba con delicadeza las muñecas que tenían marcas moradas. Severus al mirarla y verla así se le vino el mundo encima al pensar lo que le hubiera pasado si él no se hubiera quedado a corregir unos trabajos, no se hubiera perdonado que un alumno de su propia casa le hubiera arruinado la vida a esa joven que estaba llena de vida e ilusiones que cumplir, no se lo hubiera perdonado nunca.

Hermione- dijo con el tono más dulce que le salía- déjame que te cure los moratones.

La chica levantó la vista, asintió y le tendió una mano. Severus cogió un trozo de algodón y lo empapo de poción para curar, cogió con cuidado la mano de Hermione y notó como temblaba de miedo, la puso encima de la suya y fue pasando el algodón con la poción por el morado haciendo círculos pequeños.

Ay- dijo débilmente Hermione cuando Severus pasó el algodón por la zona de las venas. Perdón - dijo Severus aflojando la presión.

Después de la mano derecha pasó a la izquierda y hizo el mismo procedimiento con mucho cuidado. Al terminar pasó al cuello y para eso se tuvieron que levantar los dos y ponerse cerca. Hermione se apartó el pelo y inclinó un poco la cabeza para que el profesor le fuera mejor curarle el moratón del cuello. Severus se acercó más y empezó a aplicarle el algodón empapado, mientras se concentraba en no mirar tan atentamente a Hermione pero era imposible, la chica tenía como un poder que atraía toda su atención hacía ella. Severus respiró hondo para relajarse pero al hacerlo olió el aroma que hacía el pelo de la chica, dulzura... toda ella desprendía dulzura. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para no acercar sus labios a la piel algo morena de la chica y comprobar a que sabía y si era tan dulce como su aroma.

No supo como pero se controlo aunque lo "peor" llegó en ese momento, los labios. Hermione levantó el rostro y separo los labios y Severus empezó a pasar el algodón retirando el rastro de sangre que le había dejado el bestia de Malfoy en el labio inferior.

¿Por qué Malfoy quería obligarte?- dijo Severus ya que esa pregunta le comía por dentro. Porque...- y dio un pequeño suspiró- según él, yo tendría que agradecerle que se hubiera fijado en mi, en una simple sangre sucia que solo sirve para pasar un buen rato, yo me he negado diciéndole que no quería nada con él pero no ha aceptado un no por respuesta. Hermione tu no eres una simple sangre sucia, ni siquiera se porque has utilizado esa palabra, es un insultó muy duro para los magos de padres muggles y más para ti.

Hermione se sonrojo pero no apartó la mirada de los ojos negros de su profesor que había parado de pasarle el algodón pero la miraba fijamente.

[- Es preciosa- pensó Severus]
[- Esta amabilidad no es común en Snape pero... me encanta- pensó Hermione] Gracias- dijo Hermione. Es la pura verdad, eres una de las personas más inteligente que he conocido, muchísimos magos de sangre limpia no han conseguido nunca ni la mitad de lo que tu sabes, eso me hace sentir muy orgulloso de ser tu profesor y de haberte podido conocer y tenerte a mi lado...

Se quedaron en silencio mirándose y acercándose lentamente. Los labios de ambos se rozaron unos instantes pero Severus se apartó y murmuro avergonzado:

Lo siento, no debería haber echo eso. No se preocupe- dijo Hermione totalmente roja.

Se separaron y el profesor se fue hacía su mesa y miro el botecito que quedaba.

Creo que es hora de ir ha cenar, sus amigos deben estar esperándola. Si señor- dijo Hermione que se giro y se dirigió a la puerta, la abrió y miro el pasillo que estaba casi a oscuras. Hermione esperé, tomé esta poción para eliminar los moratones, debe beberla antes de cenar. Gracias- dijo Hermione que cogió la botellita haciendo que su mano rozara con la de Severus. Los dos se volvieron a sonrojar y Hermione bajo la vista mientras se guardaba la poción en el bolsillo, volvió la vista al pasillo y se le puso la carne de gallina al recordar lo que había ocurrido unos minutos atrás.

Se le debió notar en la cara porque oyó la dulce voz de Snape que le decía.

Hermione no temas a nada mientras yo este para protegerte, cada vez que tengas que venir a las mazmorras yo te esperare y te acompañare donde sea pero no sufras más, no lo hagas porque no soporto verte así. Hermione volvió a mirar a Snape y le sonrió mientras le daba un fuerte abrazo y le susurraba. Gracias.

Aunque Severus no quería la separo de él y salieron al pasillo y empezaron a andar hacía el Gran Comedor en silencio pero Hermione bajo la vista al pasar por el lugar que había sido atacada por Malfoy, y se abrazo a si misma para apartar esos pensamientos de su cabeza, en eso que notó una mano fuerte que se posó sobre su hombro y miro de reojo a Snape que se había acercado más a ella y le había posado la mano para darle a entender que él estaba allí con ella, más relajada al notar el calor reconfortable que desprendía el contacto de su profesor avanzo decidida por el trozo de pasillo que aún le quedaba para llegar a la Entrada. Traspasaron una puerta y se dirigieron hacía las puertas del Comedor, estaban apunto de abrirlas para entrar cuando, la mano que aún estaba en el hombro de Hermione, la hizo detener.

Hermione creo que esto es tuyo- y de un bolsillo de la túnica sacó una cosa y se la dio a Hermione.

Ella miro que era y sonrió al ver que era el pendiente que había perdido.

Se te cayó en el aula y lo encontré cuando salía, te la iba a devolver cuando te viese. Gracias profesor, estos pendientes significan mucho para mi. ¿Son un regalo de tu... novio? No señor, es un regalo que me hizo mi abuela antes de entrar en el colegio, el último regalo ya que al poco tiempo murió- dijo algo triste mientras se ponía el pendiente en la oreja- además ¿qué chico querría por novia a una chica que se pasa la mitad del día en la biblioteca entre libros y la otra mitad estudiando?, nadie quiere a una empollona sabelotodo. A mi no me importaría- dijo Snape

Se volvieron a quedar en silencio hasta que Hermione hablo.

Creo que es hora de entrar... gracias de nuevo profesor, gracias por todo- y acercándose le dio un beso en la mejilla y entró en el Gran Comedor.

Severus poso una mano sobre la mejilla que había sido besada y sonrió débilmente, más sereno entro en el Comedor y fue hacía su sitio en la mesa de profesores al lado del director que sonreía de algo que le había dijo Flitwich. Se sentó y se sirvió algo de asado pero enseguida su mirada se poso en la mesa de Gryffindor donde una joven estaba al lado de sus dos mejores amigos y sonreía ligeramente mientras se tomaba de un trago una poción.

[ - Hermione, mi vida es solo tuya, daría todo lo que poseo para que nunca más vuelvas a sufrir, no quiero que lo hagas... ahora mismo calmaría tu dolor mientras te tengo entre mis brazos y te protejo de todo y de todos... si supieras lo que siento por ti, y lo que siente mi corazón solo al verte cada día y saber que estas bien... Hermione...]

---- ( ----

Hermione se fue a sentar junto a sus amigos intentando no levantar la vista para no toparse con la visión de Malfoy mirándola y sonriendo maliciosamente. Al fin llegó a la mesa de su casa y se sentó en medio de sus amigos como solía hacer siempre.

Hola Hermione- dijo Harry. ¿Dónde te habías metido?, ya empezaba a pensar que te habías largado sin cenar- dijo Ron que se metió una cucharada enorme de sopa en la boca. No todo el mundo tiene tanta hambre como tu mi querido Ronald- dijo Hermione- y he tardado tanto porque... no encontraba el pendiente hasta ahora.

Dicho esto se sacó la poción del bolsillo y se bebió de un tragó.

¿Qué tomas?- quiso saber Harry Es que... no me encontraba muy bien y... la enfermera me ha dado esta poción ¿No estas bien Hermi? ¿quieres que te acompañe a la sala común para descansar? No hace falta Ron pero gracias, ya me encuentro mejor- y le dedicó una sonrisa.

El pelirrojo la miró y también le sonrió y empezaron a charlar sobre el primer partido de quidditch de la temporada, Gryffindor contra Huffelpuff que se celebraría ese fin de semana. Mientras los dos chicos hablaban y hablaban y hablaban, Hermione comió un trozo de pudín pero enseguida dejó el tenedor en el plató, no tenía hambre o mejor dicho tenía como un nudo en la garganta que le impedía tragar cualquier cosa. Se quedó allí mirando su plato que desapareció para dar pasó a los postres que tampoco le apetecían. Pensaba en lo que le había dicho Snape, se había comportado tan amablemente, tan delicadamente, tan... era como si hubiera sido una persona diferente a la que conocía y le había encantado oír sus reconfortables palabras y notar su mano sobre su hombro que le dio confianza, valor, seguridad, cariño... ¡quería otro momento como ese!, pero por supuesto en otras circunstancias. Miró a sus dos amigos que se peleaban por el último trozo de tarta de calabaza con virutas de diferentes sabores mágicos, al final la cogió Neville que se lo comió todo contento bajo la mirada de los dos jóvenes que empezaron a discutir sobre de quien era la culpa de haber perdido la tarta. Hermione los miro y pensó si debía decirle lo ocurrido, pero enseguida rechazo la idea ya que lo más seguro era que los dos se levantarían, irían hacía la mesa de Slyterin y empezarían a pegar y a mandar toda clase de maleficios a Malfoy (aunque era lo que se merecía), no quería que por su culpa los expulsaran, así que permaneció en silencio mirándolos hasta que su vista vago por el Comedor hasta la mesa de los profesores donde todos los adultos hablaban sin preocupaciones, Remus le daba una chuleta a "su perro" Canuto y Dumbledore estaba un poco inclinado hacía un lado escuchando lo que le decía Snape. Hermione miro al profesor de pociones y observo su perfil, sus labios, sus fuertes hombros... pensó en el roce de sus labios con los de ella y se estremeció al recordar el ligero contacto que le basto para comprobar la calidez de éstos y su suavidad.

De pronto noto como Snape la miraba fijamente mientras continuaba hablando con el director y un leve sonrojo le cubrió las mejillas pero aumento al verlo que le dedicaba una leve sonrisa que ella le devolvió. Al poco rato los dos profesores se levantaron de sus asientos y, mientras Snape iba hacía la mesa de Slytherin, Dumbledore se acercó a la de Gryffindor.

Hermione ¿podrías acompañarme a mi despacho?

La chica se levantó bajo la atenta mirada de sus dos amigos que habían dejado de discutir, los miró y les dedicó una pequeña sonrisa y se marcho junto al director. En la Entrada los esperaban Snape con un Malfoy totalmente tranquilo que se había apoyado en la pared para esperarlos. El segundo miro a la chica y entre cerro los ojos para mirarla con malicia con una sonrisita dibujada en su rostro.

Vamos a mi despacho- dijo el director que empezó a caminar.

Detrás iba Malfoy seguido por Snape y detrás de todos iba Hermione con la mirada fija en la espalda del profesor de pociones. Llegaron a la gárgola de la entrada del despacho y el director dijo al contraseña "caramelos agrios" y ésta se aparto dejándolos pasar. Subieron por la escalera y entraron en una salita.

Hermione espérame aquí junto al profesor Snape- dijo Dumbledore que abrió la puerta de su despacho y paso después de Draco.

Al cerrarse la puerta, Hermione se sentó en una silla muy cómoda que había junto a la pared y se miro las manos. Por el rabillo del ojo vio como Snape se sentaba en la silla de su lado y se empezó a poner nerviosa.

¿Cómo te encuentras?- le pregunto Snape. Mejor Te has tomado la poción? Si señor

El silencio los volvió a rodear y Hermione cada vez se estaba poniendo más nerviosa y sin darse cuenta empezó a arrugar los puños de la túnica mientras miraba la puerta del despacho, en eso que la mano de Snape se poso encima de las suyas haciendo que dejara de arrugar la túnica y en un susurro le dijo.

Tranquila, todo saldrá bien, ya lo verás. Eso espero- dijo Hermione más para si misma que para el profesor.

Se miraron unos segundos pero Hermione apartó la vista para volver a observar la puerta del despacho. Pasaron unos minutos y ninguno de los dos le dio importancia al echo de que aún tenían las manos unidas. En eso que la puerta se abrió y Hermione se levantó pero noto como la mano de Snape le acariciaba la suya mientras se apartaba y oyó débilmente su voz:

Tranquila, yo estaré aquí afuera esperándote.

Por la puerta salió Draco que al cruzarse con Hermione le rozó su brazo con el suyo y le dijo muy flojito:

Haber lo que cuentas sangre sucia.

Hermione no se detuvo a mirarlo y entró en el despacho cerrando la puerta a su espalda.

Siéntate Hermione- le dijo Dumbledore que la miro a través de sus lentes de media luna, ella se sentó y lo miro- ahora me gustaría que me contarás todo lo ocurrido esta tarde con el señor Malfoy, si eres tan amable puedes empezar cuando quieras.

Hermione respiró hondo y le contó todo lo ocurrido en las mazmorras y como, gracias a dios, apareció Snape que la "rescato" de Draco y le curo las heridas (por supuesto no le contó nada de su charla, de su beso ni de su confesión de protegerla). Al terminar se sintió mejor y se pudo relajar.

Siento decirlo pero la historia no concuerda con la de Malfoy, según él tu le provocaste haciéndole creer otras intenciones pero... Profesor Dumbledore le juro que lo que he dicho es la verdad- le interrumpió Hermione alterada- si no me creé puede darme poción de la verdad y... Hermione- le cortó el director- yo no he dicho en ningún momento que no te creyera, al contrario, lo que dices es cierto, estoy seguro de ello. Según lo que me ha contado el profesor Snape y tu, hay similitud, por lo tanto te creó. Gracias profesor

El director se levantó y se fue hacía la puerta para llamar a Malfoy y a Snape que entraron y se sentaron al lado de la chica.

Bien ya he escuchado las tres versiones y... he tomado una decisión. Señor Malfoy, será expulsado una semana del colegio y se le descontaran de su casa ciento cincuenta puntos, ¿alguna objeción Severus? No señor, por mi parte esta bien- dijo Snape Pues aclaradas las cosas... Pero...- balbuceo Draco. Aclaradas las cosas- prosiguió el director sin escuchar al rubio- mañana por la mañana , después del desayuno, el tren del colegio le llevara a su casa señor Malfoy, ahora informare a su padre de este asunto, ya pueden retirarse... y no falta mencionar que este asunto no sale de estas cuatro paredes por lo tanto nadie debe enterarse, entendido, ningún alumno o profesor no debe saberlo, podéis iros.

Draco se levantó del asiento con su forma de "aquí estoy yo y soy el mejor" y se marcho sin antes darle una furiosa mirada al jefe de su casa.

Hermione noto esa mirada y se pregunto porque debía ser, lo que ella no sabía ni sospechaba era de las palabras que se habían dicho en la sala contigua.

---- ( ----

Hermione entró en el despacho cerrando la puerta tras de si y Draco se sentó en una silla de delante de la que había estado la chica porque no quería ensuciar su túnica de serpiente al sentarse en un sitio que había sido ocupado por un Gryffindor y encima sangre sucia.

Profesor y alumno permanecieron en silencio sin mirarse hasta que Severus hablo con un tono de voz entre enfadado, aterrador y furioso (o sea el tono que solo utilizaba para castigar a Harry y a Longbottom) Draco te arrepentirás de lo que has hecho ¿ Y qué me hará... profesor?- le dijo como retándole mientras le miraba con sus fríos ojos grises. Puedo hacer que tu vida se vuelva un infierno y lo haré. No me haga reír, usted sabe que no lo hará porque aún teme la furia de mi padre. Lo haré si es preciso- le dijo Severus tan enfurecido que la sonrisa burlona de Draco desapareció. ¿Tanto aprecio le tiene a esa sangre sucia? ¿O es porque a usted también le... interesa?

Severus fue a contestar pero el director apareció por la puerta y los hizo pasar. Allí dentro le dijo el castigo a Draco y, Severus, dijo que era correcto aunque pensó que si fuera por él expulsaría definitivamente al rubiales del colegio y así lo alejaría de SU Hermione... un momento, ¿desde cuándo era SU Hermione?

---- ( ----

Un débil desahogo invadió a Hermione al oír la decisión del director, saber que durante una semana no tendría a Malfoy cerca le daba cierta tranquilidad pero, por otra parte, sabía que, a la vuelta del chico, todo sería igual o peor, ya que, como Malfoy que era, querría "la venganza". Al terminar el director les dijo que ya podían marcharse. El primero fue Draco y, a su salida, Hermione se levantó y le agradeció la ayuda al director que le dedicó una de sus sonrisas que hacen que te sientas bien y segura, abrió la puerta y al salir oyó la voz del profesor de pociones que le decía que él la acompañaría hasta la torre de Gryffindor para asegurase que todo iría bien por el camino. Los dos salieron por la gárgola de la entrada del despacho y empezaron el camino hacía allí.

A mi parecer una semana expulsado es un período muy corto y más para Malfoy- dijo de repente Snape que miró a Hermione mientras caminaban- si hubiera sido mi decisión lo hubiera expulsado definitivamente del colegio y así nunca más te hubiera molestado. Muchas gracias profesor por su preocupación hacía mi. Es un placer ayudarte Hermione.

Permanecieron en silencio hasta que llegaron al cuadro de la señora gorda que estaba durmiendo, los dos se miraron y Hermione dijo:

Muchas gracias por todo y por acompañarme hasta aquí profesor. No ha sido ninguna molestia al contrario, me encanta tu compañía.

Hermione se sonrojo y se giró para decir la contraseña pero un impulsó mayor la hizo volverse a Snape, acercarse y tras ponerse de puntillas le dio un rápido beso en los labios. Se separo y le dio las buenas noches y entro en la sala común de su casa. Allí, con una gran sonrisa, se fue hacía su dormitorio sin mirar a nadie, quería estar sola y recapacitar un poco

sobre lo que sentía hacía el profesor más indeseado del colegio, SU Severus Snape. (Mentira es mío)

---- ( ----

Severus vio como Hermione se giraba para entrar a través del cuadro de su casa pero se giro de nuevo hacía él y lo beso, tras eso se fue. El hombre vio como el lienzo se cerraba dejándolo sólo en el pasillo con una sonrisa de triunfo que si lo hubiera visto en ese momento algún alumno hubiera pensado que definitivamente tantos vapores de pociones le había afectado el cerebro. Se giro para irse pero a los dos pasos miro hacía atrás al cuadro donde había entrado la joven y dijo con una gran sonrisa:

¡¡¡¡¡¡ ME HA BESADO !!!!!!- y tras eso dio un salto con un puño al aire de modo de triunfo y más contento que en toda su vida se fue a su despacho tarareando una canción.

NOTAS- dejad rewies q m gustaría saber vuestra opinión.