CAPITULO 6: UN MALFOY Y SUS PROMESAS.
Al terminar la comida del día después de Halloween, los cuatro amigos fueron al despacho del profesor de defensa, llamaron a la puerta y les abrió un enorme perro negro que al verlos empezó a mover la cola con rapidez y se fue a lamer la mano de Hermione que se agacho y le acarició detrás de las orejas.
Hola Canuto- dijo Harry. ¿está Remus?
El perro dio un gruñido en señal de afirmación y entro en el despacho seguido de los chicos que cerraron la puerta y siguieron al animal hasta una puerta del fondo del despacho. Allí les esperaba el perro que se convirtió en una persona que les dedicó una sonrisa.
Hola chicos ¿cómo va?- dijo Sirius entrando en una sala de estar. Bien- dijeron Harry, Ron, Hermione y Ginny a la vez. ¿Y Remus?- pregunto Hermione al no verlo en la sala. Esta descansando, no se encuentra muy bien, ya sabéis hoy es luna llena. Es verdad se me había olvidado- admitió Harry.
En ese momento, de la puerta que daba a la habitación, salió Remus con el pelo revuelto, muy pálido y con grandes ojeras.
Hola- dijo mientras se dejaba caer en un sillón- ¿qué hacéis aquí? Veníamos a verte- dijo Ron. No tienes buen aspecto- dijo Ginny. Estoy peor que las otras veces- y se paso una mano por los ojos hinchados- esta noche es la noche de Atyala.
Todos se quedaron con cara de no entender nada menos, por supuesto, Hermione.
Ostras es verdad- dijo sentándose en el sofá. ¿Qué es eso de At... At no se que? Atyala, Ron- le corrigió Hermione- esta noche es una de las más mágicas que existen ya que, la luna llena, estará presente toda la noche y todo el día de mañana, eso quiere decir que a la luz del día será totalmente visible y tendrá todos sus efectos. Bueno pero eso pasa algunas veces- dijo Harry pensando que algunos días se podía ver la luna a la luz del sol. Pero hoy es diferente ya que, cada doscientos años, la luna es más visible que el resto de veces y su poder es más fuerte, por eso Remus como otros licántropos sienten su energía sobre ellos y es más dura su transformación, dicen que lo pasan realmente mal.
Todos miraron al hombre que tenía los ojos cerrados y los puños apretados, se le veía que sufría así que decidieron irse para dejarlo descansar para que tuviera fuerzas para la transformación de esa noche. Salieron al despacho y Sirius les dijo que mañana no tendrían clase con el ya que estaría en su estado de lobo.
Yo me quedaré todo el día aquí con él para vigilarlo, como la fuerza de su transformación es muy dura no ha podido tomarse el matalobos, lo tendré que controlar con mi apariencia canina. Ten cuidado Sirius- dijo Harry. Tranquilo, con otros animales es inofensivo, sobre todo con el pedazo de perro que estoy echo.
Todos sonrieron y se fueron a los jardines del colegio a pasar las horas muertes.
A la mañana siguiente los alumnos volvieron a sus respectivas clases. Harry, Ron y Hermione, igual que los de séptimo de todas las casas, fueron informados de que, en una semana, tendrían los primeros exámenes de preparación para los EXTASIS. Una de las asignaturas más difíciles era la de Transformaciones ya que, la profesora McGonagall, les informo que, a parte de aprender a ser animagos también debían saber transformar a personas, animales y objetos en cualquier cosa, ejercicio nada fácil de aprender y llevar a cabo.
Ese día los profesores les dieron bastante materia para empezar a estudiar pero aún quedaba la última clase para los de séptimo de Gryffindor y los de Slytherin, la clase de Defensa.
¿Quién creéis que será el sustituto de Remus?- pregunto Ron mientras marchaban hacía la clase. Ni idea- dijo Hermione. Algún profesor habrá aceptado ya que la clase no ha sido cancelada- opino Harry llegando a la puerta del aula. Mientras no sea...- empezó a decir Ron pero cayo al entrar en la clase y ver a quien estaba sentado en la mesa del profesor. Alumnos dejad vuestras mochilas y sacad las varitas, hoy tendréis clase práctica- dijo Severus levantándose y mirando las caras de los jóvenes.
Todos se miraron entre ellos y dejaron sus cosas y sacaron a la vista las varitas haciendo que entre las diferentes casas se intercambiaran miradas de odio.
Severus paso entre ellos haciendo que su capa volara a su espalda, pero antes de llegar a la puerta se giro y los observó con sus ojos negros.
Creo que no importa decir que, como ocurra algo por los pasillos, el culpable será severamente castigado y me ocuparé personalmente de que nunca se olvide de este castigo, ahora seguidme sin retrasaros.
Profesor en cabeza y los alumnos siguiéndolo en silencio, marcharon por los desiertos pasillos hasta llegar a los terrenos del castillo. El cielo estaba cubierto de negras nubes y, a lo lejos, se veían luminosos rayos rompiendo el cielo. Se colocaron en una explanada bastante amplia y el profesor les explico las normas.
Uno por uno pasaran los alumnos de mi casa y cogerán un papel donde se les asignara el nombre de su contrincante y el número que les indicará en el orden en que saldrán- los miro a todos- según os vaya llamando iréis saliendo y nombraréis a vuestro contrincante. Cuando de la señal empezaréis a luchar hasta que uno de los dos ya no pueda atacar o pierda la varita, al acabar os marcharéis directamente al castillo. Esta prohibido cualquier contacto físico, por lo tanto nada de puñetazos, patadas o algo por el estilo. Los maleficios oscuros o mortales están prohibidos a no ser que queráis estar fuera de Hogwarts antes de mañana, serpientes acercaos- y con un movimiento de varita hizo aparecer pequeños papeles que volaban en zig- zag alrededor de sus alumnos.
Uno por uno fue cogiendo un papel al azar y sonrisas malvadas, más típicas del jefe de su casa, fueron apareciendo en sus rostros.
Empecemos, número 1.
Una chica de Slytherin se puso delante de todos y llamo a Dean que se coloco enfrente, alzaron las varitas y se hicieron una pequeña reverencia. A la orden del profesor empezaron el combate.
Los dos se lanzaban hechizos no muy difíciles de esquivar o contraatacar hasta que Dean le lanzo uno que le dio en el pecho haciendo que se le abriera la camisa y se le vieran los sujetadores de Piolín. La chica dio un grito y se tapó con una mano.
Petrificus totalus.
Dean, que había quedado atontado mirándola, no le dio tiempo a esquivar el hechizo y cayo al suelo petrificado.
El combate a finalizado- dijo Severus- a ganado la señorita Dawson.
La chica se acercó a Dean que solo podía mover los ojos y le dio una patada en la espinilla.
Pervertido- dijo antes de irse hacía el castillo.
Dean, aunque estaba petrificado, sintió el dolor en su pierna y se fue cojeando después de que le echaran el contra hechizo.
Número 2.
Crabbe se adelanto y llamó a Neville que se agazapó detrás de Hermione.
No quiero ir- susurró. Venga Neville ves y lucha como un Gryffindor que eres- le dijo Ron. Ya verás como le ganas- le dijo Harry para darle ánimos. Neville ven- dijo Hermione que le dijo algo en el oído haciendo que el chico sonriera ligeramente y se fuera más seguro de si mismo. Empezad- dijo Severus. Herm ¿qué le has dicho?- quiso saber el pelirrojo. Ahora lo sabrás.
Neville levantó la varita y con rapidez dijo:
Accio varita.
La varita de Crabbe voló hasta sus manos y el chico sonrió con alegría al ver que lo había ganado sin esfuerzo y viendo como el gorila era tan lento que aún no se había dado cuenta que ya no tenía la varita en la mano y, por lo tanto, continuaba con la mano levantada y susurraba un supuesto hechizo.
El combate ha finalizado- gruño Severus mirando a Crabbe como buscaba por el suelo su varita- ha sido el combate más idiota que he visto en mi vida pero no se puede esperar nada más de estos dos.
Neville se sonrojo un poco pero vio la sonrisa que le dedicaba Hermione y se alegró otra vez.
Uno por uno fue pasando hasta que solo quedaba Draco, Goyle, Harry y Hermione. Severus se había apoyado en un árbol y llamo a los siguientes que fueron Goyle y Harry. Hermione miro a Draco y vio como la observaba con malicia, asustada miro a Severus que también se había percatado de la situación y se había incorporado del árbol y la miraba fijamente.
En un minuto Harry había ganado a Goyle que estaba en el suelo con un ataque de picor. El moreno se acercó a su amiga y le susurro:
¿Quieres qué me quede? No hace falta- le dijo Hermione. Señor Potter vaya al castillo- le mando Severus.
El chico miro por última vez a su amiga y se fue al castillo seguido por Goyle que se rascaba frenéticamente.
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Severus se coloco al lado de Hermione y saco la varita que la tenía en la mano de su espalda por si había problemas con el rubiales de su casa.
[- ¿Por qué él?- pensó- de todos los serpientes ¿por qué le ha tenido que tocar el más rastrero?]
Serpiente contra león. Furia contra miedo. Malicia contra inocencia. Draco se coloco delante de Hermione y con varita en mano le hizo una reverencia.
El combate dio comienzo.
Elevatum tenebras.
Debajo de los pies de la joven Gryffindor se abrió una brecha en la tierra donde salían lenguas de fuego que la rodearon. Ella movió la varita haciendo movimientos circulares y susurro.
Ventum.
Unas ráfagas de viento rodearon las llamaradas haciendo que la capa de Hermione volara haciendo parecer que un huracán de fuego la rodease. Al tenerlas todas rodeadas, los movimientos de su varita aumentaron de velocidad.
Retornus elevatum tenebras e ventum.
Los maleficios cambiaron su curso y se dirigieron hacía Malfoy que no le dio tiempo de echar el contra hechizo y la fuerza del viento hizo que cayera al suelo y que sus ropas se prendieran fuego. El chico se echo el contra hechizo y las llamas se apagaron y pudo comprobar sus ropas quemadas y una quemadura leva en la pierna derecha, miro a Hermione y en segundos dijo en una lengua extraña para la chica pero muy conocida para Severus.
Exther egna yaxte.
Severus miro como Hermione hacía un escudo protector pero éste se rompía y el maleficio le daba a ella.
Hermione sintió como si miles de objetos afilados se le clavasen y desgarrasen la piel y cayo de rodillas apretando los dientes para no darle la satisfacción a su enemigo de verla gritar de dolor. Reuniendo fuerzas levanto la varita lo justo para atacar y susurro: Finis vision.
Draco, que hasta ese momento estaba sonriendo, se quedó parado y se tapo los ojos rompiendo el maleficio.
Mis ojos, devuélveme la visión sangre sucia o lo PAGARÁS MUY CARO. Deacuerdo, finite incantatem... locomotor mortis.
El joven Slytherin recupero la visión pero, en el mismo momento, una fuerza lo lanzo unos dos metros hacía atrás dejándole las piernas inmóviles. Al hacer contacto con el suelo perdió la varita.
El combate ha finalizado, la ganadora es la señorita Granger- dijo Severus respirando más tranquilo y se fue ha acercar a la joven que se estaba levantando.
Hermione lo miro con los ojos humedecidos por el dolor y fue ha decirle algo cuando un rayo traspaso el cielo y se oyó una voz que grito un maleficio.
EXPELLIARMUS ACTHRUS.
De la varita de Malfoy salió un águila de energía de color negra que dio a Hermione y la lanzo volando hasta el lago. Allí, desde unos veinte metros y tras un chillido desgarrador soltó a la chica que fue cayendo hasta romper la fría y oscura superficie del agua.
¡¡Hermione!!, maldito... desmaius- dijo Severus apuntando a Draco.
El joven cayo al suelo inconsciente y el profesor fue corriendo hasta el lago. Se metió en el agua y no le importo mojarse la ropa ni el que dirían los profesores al enterarse que él había atacado a un alumno de su propia casa, en ese momento solo importaba Hermione, su querida Hermione. Cuando el agua le llegaba por la cintura un tentáculo salió de repente delante suya impidiéndole el paso y estuvo apunto de echarle un maleficio cuando, del agua salió el calamar gigante y bajó el tentáculo hasta dejarle ver que traía el cuerpo desmayado de la joven Gryffindor, con cuidado la depósito en los brazos del profesor y se sumergió para volver a las profundidades del lago.
Severus salió del agua y con dedos nerviosos tomo el pulso de la joven.
Tenía pulso, estaba viva.
Dejando de lado a Malfoy se dirigió a toda prisa hacía el castillo con el cuerpo de Hermione entre sus brazos. La miro y los ojos se le enjuagaron al pensar que podía perderla ya que, Malfoy le había echado una maldición muy fuerte y la caída al lago no le ayudaba en nada. Una lágrima resbalo por su mejilla hasta caer sobre el pelo de la joven y una voz lejana volvió a su mente como aquel día que lloraba la perdida de su padre.
"No llores, me oyes, no llores nunca ni muestres tus verdaderos sentimientos o descubrirán que eres débil y acabaran contigo Severus. Tú, como Snape que eres, debes ser frío incluso horrible si es necesario. No deshonres a tu familia con el solo hecho de mostrar tus verdaderos sentimientos".
Esa voz, la de su difunto padre, le resonaba una y otra vez haciendo que se hubiera convertido en el hombre que era ahora, ése que lo denominaban "el hombre de corazón de hielo", pero ahora, Severus Snape, temía perder a la mujer que lo amaba por lo que era y no se dejaba acobardar por la apariencia de duro, despiadado, injusto, horrible profesor de pociones. No, no podía perderla, secó sus lágrimas y llegó al castillo. De una patada abrió la puerta y penetro en la oscura Entrada, no paró ni volteo para ver si alguien lo miraba, siguió hasta las escaleras que las subió de dos en dos y en pocos segundos llego a la puerta de la enfermería, pero antes de llegar ésta se abrió y un hombre adulto apareció delante suya.
Severus ¿qué ha ocurrido?- pregunto el director al ver el profesor con la alumna en sus brazos y los dos con la ropa mojada. Malfoy la ha atacado por la espalda.
Severus dejo a la joven Gryffindor sobre una cama y la enfermara vino enseguida y los mando afuera.
Profesor y director salieron de la enfermería y el segundo pidió explicaciones al primero. Severus le contó todo.
¿Y dónde esta el joven Malfoy? En el jardín, esta sin sentido.
Dumbledore miro a su compañero y empezó a andar hacía los jardines en silencio, Severus iba a su lado, no sabía exactamente donde estaba ya que su mente estaba en la enfermería junto a Hermione. Algo frío cayo encima de su rostro haciéndole volver a la realidad, miro el cielo y vio las oscuras nubes y las gotas que empezaban a caer.
Vaya, deberíamos darnos más prisa o el señor Malfoy acabara empapado- dijo el director que, con un toque de varita, hizo que el agua se escurriera por los cristales de sus gafas y así podía ver perfectamente.
Al fin llegaron a una explanada al lado del lago y vieron a Draco tendido en el suelo y mojado. El director se acercó y tras asegurarse que no tenía ningún signo de herida le hecho el contra hechizo.
Enervate.
Draco abrió los ojos y se incorporó, miro sus ropas mojadas y se aparto el pelo empapado de su cara.
¿Cómo se encuentra señor Malfoy?- pregunto el director que había hecho aparecer un paraguas ya que la lluvia empezaba a ser bastante fuerte. Bien, supongo- y se levantó, pero al hacerlo se topó con la mirada del jefe de su casa y recordó lo ocurrido- estoy bien de milagro ya que, si me permite decirlo señor director, el profesor Snape me ha atacado dejándome sin sentido y debajo de la lluvia. Se perfectamente lo que ha ocurrido- dijo el director- y también se lo de su ataque a la señorita Granger. Fue en defensa propia- agregó Draco. Una cosa es defenderse de un ejercicio de clase y otro muy distinto es atacar a una compañera con un maleficio oscuro y, más tarde, atacarla por la espalda- gruño Severus. Solo me defendía señor- volvió a repetir Draco mirando fijamente a Severus- solo hacía lo que usted nos había mandado. YO- bajo el tono de su voz haciéndola más amenazadora- nunca dije que utilizara magia negra, usted sabe tan bien como yo que ese tipo de magia esta prohibida en Hogwarts. Pero... Ya basta de discusiones- dijo el director- señor Malfoy será castigado con cien puntos menos para su casa, no asistirá a ninguna salida a Hogsmeade en lo que queda de curso y, después de comprobar el estado de la señorita Granger se le asignara una detención. Pero señor... Y la próxima vez que vuelva a utilizar algún maleficio que le ha enseñado su padre será denunciado al Ministerio, ahora puede retirarse- añadió Dumbledore dando por finalizada la charla.
Malfoy miro a ambos adultos con furia pero no dijo nada, dio media vuelta y se fue directo al castillo.
Severus no vuelvas a atacar a ningún alumno ¿me oyes? Albus ha sido por defender a una alumna, sabes que, con Malfoy, no se tiene que tener piedad alguna, es idéntico a su padre ya lo ha demostrado muchas veces. Lo se Severus, pero te puedes meter en un gran lío, ahora vayamos a cenar, pero creo que antes deberías cambiarte de ropa estas totalmente empapado- dijo el director tapándolo con su paraguas.
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Hermione se despertó en una habitación oscura, no, no era oscura, eran sus ojos.
Hermione al fin has despertado ¿cómo te encuentras?
Sin duda era la señora Pomfrey, por lo tanto estaba en la enfermería.
Señora Pomfrey no veo nada, todo esta oscuro. Tranquila chiquilla, es a causa del maleficio que te ha lanzado Malfoy, mañana recuperaras la vista, tu tranquila. ¿El maleficio de Malfoy?, ¿qué maleficio?
Un recuerdo volvió a su mente y un chillido desgarrador ocupo sus oídos. Claro, el ataque en el jardín, así que no había sido un sueño, todo era real. Su dolor, su caída en la fría agua del lago, su última visión entrando en el agua y viendo como el calamar gigante se acercaba a ella antes de desmayarse, todo era real.
Ahora tomate esta poción para el resfriado- dijo la enfermera acercándole un vaso a los labios- luego te traeré una para dormir... creo que tendría que llevar un poco a Severus- dijo más para ella misma.
Hermione lo escucho y dirigió su mirada hacía donde se suponía que estaba la enfermera.
¿El profesor Snape esta bien? Si querida pero al entrar en el lago para salvarte se ha mojado, por supuesto, así que le enviaré una poción para que no se nos resfrié nuestro profesor de pociones.
En ese momento Hermione, al no poder ver, se le habían desarrollado los otros sentidos y oyó la puerta de la enfermería que se abría y unos pasos se acercaban hacía su cama. En esos momentos estaba sola ya que la enfermera había ido a su despacho a la otra punta de habitación. El desconocido se acercó y se agacho hasta su oído y susurro:
Te crees muy lista sangre sucia, ¿pensabas que me ibas ha derrotar tan fácilmente?, ya ves que no... ¡uy! Lo siento, si tu no ves.
Una mano helada se poso en su cuello y empezó a estrangularla quitándole el aire. Hermione intentó deshacerse de la mano pero el poco oxígeno de sus pulmones se acabó y sus fuerzas disminuyeron hasta quedar tendida en la cama, sin fuerza, sin aire, sin vida. Pero pudo oír las últimas palabras frías del desconocido, palabras arrastradas por un ser sin corazón.
No lo olvides nunca sangre sucia, un Malfoy nunca pierde.
Y todo quedó en silencio, un silencio mortal. La muerte.
Hermione abrió los ojos y se incorporó en la cama pero no veía nada, todo era oscuro.
Chiquilla ¿te encuentras bien?- era la enfermera- tenías una pesadilla. ¿Una pesadilla?, por supuesto- dijo en un susurro- nada era real, gracias a dios.
La puerta se abrió y un hombre entró y se planto delante de la cama de Hermione.
Profesor Snape gracias por venir, aquí tiene la poción, es mejor que se la tome antes de que se resfrié. Por supuesto Poppy- el silencio indicaba que bebía la poción- ¿cómo se encuentra la señorita Granger?, por lo que veo ha despertado.
Aunque Hermione no lo veía, notaba la preocupación del profesor pero, al mismo tiempo, alivio al verla despierta.
La enfermera le explico que se encontraba bien, faltaban unas pruebas por hacer, pero por lo general estaba casi recuperada, mañana recuperaría la vista y en unos días el cuerpo dejaría de dolerle. Pasos que se alejaban. Sin duda era la enfermera que se dirigió a su despacho donde cerro la puerta.
Una mano acaricio el rostro de la joven y el hombre se sentó en la cama.
Estaba preocupado por ti. Gracias por venir- dijo Hermione. Malfoy a sido castigado y el director esta informado de su ataque contra ti- dijo Severus acariciando su rostro.
Hermione notaba el calor reconfortante de la fuerte mano de su amante, la cogió entre las suyas, y alejándola de su rostro, se la llevó a los labios. Beso la mano, la palma y los dedos y susurro:
Se que entrantes al lago para salvarme, muchas gracias, de verdad gracias. Es lo mínimo que puedo hacer- susurro Severus notando los suaves besos de la chica en su mano, le encantaba notar su boca contar su piel.
Levantó el rostro y vio que estaban solos en la enfermería así que acaricio el pelo de Hermione y la acercó a él para besarla. Sus labios se encontraron enseguida y empezaron a moverse con pasión, la chica entreabrió la boca y Severus aceptó la invitación introduciendo su lengua haciendo que se enroscara con la de Hermione.
Ella se recostó en la almohada tirando con delicadeza de su profesor que quedó ligeramente sobre su cuerpo. Acaricio su espalda por debajo de la capa y bajó las manos hasta el firme trasero de Severus (yo quiero tocarlo!). Ante esa caricia Severus introdujo sus manos bajo las sábanas y fue subiendo el camisón de Hermione por sus esbeltas piernas, fue a introducir los dedos por la ropa interior de la chica cuando ésta dejo de besarlo y se incorporó.
¿Qué ocurre? Viene alguien- dijo Hermione escuchando atentamente pasos que se acercaban a la enfermería.
Severus se levantó de la cama y Hermione se colocó el camisón y se tapó con las sábanas.
Ron te he dicho que eso no le gustara a Hermione- era la voz de Harry. ¿Cómo que no?, es una preciosa rosa violeta. Ron, las rosas violetas son venenosas- dijo inteligentemente Ginny.
Los tres alumnos entraron en la enfermería y sonrieron al ver a Hermione despierta y aparentemente en buen estado pero se quedaron parados al ver al profesor de pociones que miraba una estantería.
Hola chicos ¿qué hacéis aquí? Hemos venido a verte Herm- dijo Ginny acercándose a la cama de su amiga. El profesor Dumbledore nos dijo que estabas aquí por un ataque de Malfoy- dijo Harry mirando de reojo a Severus que seguía mirando la estantería. ¿Cómo te encuentras?- pregunto Ron escondiendo en un bolsillo la rosa violeta. Mucho mejor, no ha sido nada grave gracias a dios- les informó Hermione mirando donde se suponía que estaban sus amigos. Supongo que mañana no asistirás a clase. No Ronnie, tengo que estar un día más en la enfermería. Ya te cambiaría el sitio con gusto...- dijo Ron sentándose en la cama- no tengo ganas de hacer deberes. Pero Ron, los deberes son muy importantes para poder entender y practicar las explicaciones de la lección- dijo Hermione haciendo su papel de buena estudiante- tú bien sabes que son para nuestro bien y... Vale Hermione, ya lo he entendido, solo era una broma- dijo Ron.
Harry y Ginny sonrieron al ver a la Hermione de siempre con sus discusiones con el pelirrojo. Tras asegurarse que la chica estaba bien y prometiendo que al día siguiente le explicarían todo lo dado en clase se fueron sin antes echar la última mirada a Severus que se había sentado en una silla mientras leía un libro de medicina.
Seguro que lee para saber algún nuevo veneno para ti Harry- susurro Ron saliendo de la enfermería seguido por una mirada fulminante de su hermana.
Cuando la puerta se cerro Severus levantó la vista y al ver que volvían a estar solo se acercó a Hermione.
Sabía que no te habías ido- dijo Hermione. ¿Cómo? Tu aroma a canela te delataba- dijo Hermione sonriendo- se donde estas o por donde has pasado en todo momento. Mmmm, una pequeña espía.
Los dos sonrieron y Severus se tuvo que marchar ya que tenía que corregir muchos trabajos pendientes.
Hermione se quedó sola con la oscuridad ante sus ojos y prestó atención a cada ruido de su alrededor, estaba aburrida. Si al menos pudiera leer...
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Severus entró en su despacho y cerro la puerta. Con la capa volando a su espalda se fue a sentar en su mesa que estaba repleta de pergaminos de los alumnos. Los miro y respiro hondo al ver las horas que pasaría corrigiendo todo aquello. Abrió uno de los cajones de su mesa y saco una pluma negra con una pequeña serpiente gravada en las plumas, fue a cerrar el cajón cuando vio un broche en forma de hada, lo cogió y recordó el día que lo había llevado Hermione en su hermoso cabello castaño. Se lo había dejado en su mesita de noche y él lo había guardo para devolvérselo la próxima vez que la viese. Lo apretó unos segundos dentro de su mano y lo volvió a depositar en el cajón que lo cerro para empezar su tarea.
Muere sangre sucia, muere ahora ante el poder de un Malfoy- dijo Draco con malicia mientras le echaba un maleficio a Hermione.
Severus vio como la chica caía al suelo y cerraba sus ojos de color miel y el último aliento se escapaba de sus pulmones. La risa fría de Draco lo hizo coger su varita y apuntándolo le echo el crucio pero al dar al chico no ocurrió nada y éste lo miro y susurro:
¿Crees qué con eso me puedes derrotar?... Snape estoy empezando a creer que tu amante sangre sucia ha nublado tu poder, lo mejor será que te reúnas con ella, AVADA KEDAVRA.
Una luz verde dio en el cuerpo del profesor de pociones que cayo junto al cuerpo inerte de su joven amante. Profesor y alumna habían muerto por el miserable de Malfoy que reía como un loco.
Severus abrió los ojos y vio bastante agradecido que estaba en su despacho sano y salvo y que Hermione estaba en la enfermería perfectamente. Se incorporó en la silla donde se había dormido y miro el reloj de pared que marcaban las cuatro de la madrugada. Se paso una mano por los ojos y miro los pergamino de su mesa. Aún quedaban algunos trabajos por corregir. Sus ojos se clavaron en el que le tocaba corregir. Con tinta negra y letra cursiva estaba escrito el nombre del mismísimo Draco Malfoy. Agarró el pergamino en su mano derecha y lo estrujo pensando que eso era Draco, ya hecho una bola, lanzó el pergamino al fuego tenue de la chimenea. Miro las llamas que consumían el papel y pensó en una pequeña venganza, hacía tiempo que el profesor más cruel no demostraba hasta que punto podía ser detestable. Se levantó del asiento y se paseo por sus estanterías repletas de frascos llenos de criaturas, pociones y otros materiales que hacían poner los pelos de punta a todo aquel alumno que entraba en su despacho. De vez en cuando se paraba y cogía un frasco pero lo volvía a dejar al ver que era demasiado fuerte o demasiado débil para venganza. Entonces lo encontró. Un pequeño frasco con un líquido blanco se hallaba tras una serpiente tallada en madera. Lo cogió y una sonrisa cruzó su rostro al pensar en la reacción del joven Malfoy ante esa pequeña venganza.
[- Veremos lo que piensas ahora de atacar por la espalda]
Se guardó el frasco en un bolsillo y se fue a la cama para dormir las pocas horas que le quedaban.
Ya a la mañana se despertó con más buen humor que de lo normal, a no ser que su pequeña dama se encontrará junto a él abrazándole. Se vistió y metió la mano en el bolsillo donde aguardaba el frasco con la poción. Se dirigió al Gran Comedor y paso por la mesa de Slytherin. En su mano derecha llevaba la varita metida en la manga así que nadie vio lo que hizo. Con un ligero movimiento y apuntando su bolsillo hizo desaparecer el frasco que colocó en la mesa. Era invisible. Tan tranquilo se fue a su sitio en la mesa de profesores y esperó la llegada de los alumnos.
Sus ojos se entrecerraron al ver un rubio entrar en el Comedor rodeando con su brazo a Parkinson que iba en una nube al ver que su rubio preferido por fin le hacía caso. Los dos se sentaron en la mesa de las serpientes seguidos por los dos gorilas de Crabbe y Goyle que no tardaron ni un segundo en llenar sus platos de toda clase de comida. Draco se sirvió unas tostadas y un vaso de zumo de calabaza.
[- Ésta es la mía] pensó Severus que sacó la varita por debajo de la mesa.
Ister pocimus- susurro.
Supuestamente el frasco invisible se vertió en el vaso de Draco haciendo que la poción se mezclara con el jugo.
Axi ter- susurro apuntando a Draco.
El chico miro su vaso y le entraron unas ganas locas de beberse todo su zumo, cogió el vaso y en segundos se bebió todo el contenido.
Severus sonrió para sus adentros y pensó que la venganza, en muchas ocasiones, valía la pena. El timbre sonó y todos se dirigieron a sus aulas.
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Harry y Ron se dirigieron al aula de Encantamientos donde, para su desgracia, compartían con los Slytherin. Se fueron sentando y esperaron al pequeño profesor Flitwich que llegó y tras colocarse sobre una pila de libros empezó a explicar. La clase transcurría con total normalidad cuando alguien dio un grito de dolor.
Todos se giraron y vieron a Malfoy con cara de sufrimiento y como se abrazaba a sí mismo como intentando calmar algo que le doliese.
Señor Malfoy ¿le ocurre algo? Pro-profesor un dolor esta surgiendo en mi cuerpo- dijo Draco. ¿Un dolor?¿qué dolor?- preguntó desconcertado el pequeño profesor.
Draco apoyó una mano en su escritorio al notar como si su piel fuera perforada por miles de objetos punzantes. Dolor y más dolor le inundaba y sentía a sus amigos que lo miraban sin entender nada. Otro grito de dolor surgió de su garganta al sentir como si cayera de muchos metros de altura. Sudaba por el sufrimiento y el pelo se le caía en mechones sobre sus ojos.
Draco, ¿qué ocurre?- preguntó Pansy que estaba a su lado asustada. Maldita sangre sucia- susurro- de alguna manera me esta volviendo mis ataques- levantó la vista que, con el cabello enfrente de los ojos, le daba un aspecto aterrador.
Los ojos grises brillaron de malicia y de golpe se levantó dejando caer el bote de tinta al suelo. Se dirigió a la puerta y salió dando un portazo.
Tal vez algo del desayuno le ha sentado mal- dijo Flitwich.
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Draco se encaminaba como un huracán a la enfermería. Su capa volaba a su espalda. Su mirada, fija en frente, desprendía odio, venganza, dolor, rabia, frialdad... nadie lo había visto nunca así. Su sudor le bañaba el rostro pero no le importaba, ahora solo pensaba en llegar a la enfermaría y vengarse de la listilla Gryffindor.
¿Cómo se atreve?- iba diciendo entre dientes- a mí, que soy un serpiente de sangre pura, ¿cómo se ha atrevido ha hacerme esto?, maldita zorra, reza por tu vida.
Llegó al pasillo de la enfermería y entró dando una patada a la puerta que se estrelló en la pared haciendo un ruido sordo en la habitación.
Enfrente suya estaba Hermione sentada en el borde de la cama con un camisón rosa pálido. La chica lo miro y entrecerró los ojos ya que había recuperado parte de la vista pero aún veía borroso. En un principio creyó que pasaba algo por el ruido, luego pensó que debía ser Severus por las ropas negras pero al mirar hacía arriba se encontró con un cabello claro. Asustada se levantó de la cama y miro al intruso.
¡Malfoy!- susurro tragando saliva al ver que estaba sola en la enfermería ya que la señora Pomfrey se había marchado unos minutos para hablar con el director. Tú...tú... zorra desgraciada- iba diciendo Draco con infinito odio mientras se acercaba a la chica que iba retrocediendo- tuve que acabar contigo cuando tuve la oportunidad.
Hermione topó con la mesita de noche y se quedó parada. [- ¿Qué hago?, no se que le pasa ahora a éste loco], con cuidado abrió el cajón de la mesita y sacó su varita que la escondió en su espalda. Empezó a retroceder.
Draco tiro una silla que le obstruía el paso y se fue acercando.
Me las pagaras caro, aún no sabes que es el verdadero dolor. Pero si yo no te he hecho nada- dijo Hermione que topó con la pared, ahora estaba sin escapatoria. No mientas niñata, ahorra tu saliva para poder rezar.
Draco elevó la varita y la apuntó.
Crucio.
Hermione cayó al suelo por el dolor y sus ojos se humedecieron. Todo el cuerpo le dolía terriblemente. Draco termino con el maleficio y se dispuso a lanzarle otro. En seguida la joven Gryffindor invocó un escudo protector a su alrededor que amortiguo el ataque de Draco. La fuerza del chico era descomunal. Hermione cogió la varita con las dos manos pero veía que sus fuerzas se acababan, el crucio la había dejado demasiado débil.
Déjala o te mato- dijo una voz.
En la sien de Draco apareció una varita negra que lo apuntaba directamente sobre la piel. Draco dejó de apuntar a Hermione y tiró la varita al suelo.
La chica deshizo el escudo y miro el dueño de la varita. Era su Severus y a su lado se encontraban Ron y Harry que corrieron a su lado.
Hermione ¿estas bien? No lo sé Ron- dijo Hermione notando mucho dolor por el cuerpo. ¿Qué te ha hecho?- preguntó Harry. Me ha lanzado un crucio- dijo Hermione que se sentó en su cama con ayuda de sus dos amigos. ¿Qué pretendías hacer Malfoy?- preguntó Severus aguantando las ganas de pegarle- ¿ibas a matar a Hermione?¿acaso no te acuerdas de lo qué te dijo el director? Me estaba vengando de la sangre sucia- dijo Draco.
Ron se intentó abalanzar sobre el rubio pero Harry lo detuvo.
Entiendes que por eso serás expulsado del colegio y denunciado al ministerio, ¿quieres ir a la cárcel? Mi padre no lo permitiría. ¡Oh, tu padre!, no creo que él pudiera ayudarte mucho, acabarás entre rejas, sabes, no es muy agradable estar encerrado con otros criminales- y Severus se acercó a su oído- no tienes ni idea de lo que le hacen a los jovencitos con papás ricos.
Draco lo miro y se imaginó que era eso de "lo que le hacen a los jovencitos con papás ricos", tragó saliva pero siguió con su postura de que nada era capaz de intimidarlo. La enfermera llegó y vio la escena. Tras avisar a Dumbledore se llevó a Hermione a su habitación para hacerle unas pequeñas pruebas. El director llegó serio y miro al rubio.
Señor Malfoy según recuerdo le advertí que no volviera ha usar magia negra en este colegio. Esa... Granger ha empezado, ella ha utilizado algún maleficio para vengarse de mí. Eso es imposible Draco, Hermione no ha salido en todo el día de la enfermería, así que ella no ha podido ser.
Draco paso su vista del director al jefe de su casa que lo miraba amenazadoramente. Entrecerró los ojos y por la forma como le miraba el profesor de pociones adivinó que había sido él el culpable de su dolor. No dijo nada más y siguió a Dumbledore a su despacho.
Harry y Ron tuvieron que volver a clase de encantamientos y quedó Severus que se sentó ha esperar que su pequeña saliera. A los quince minutos salió la enfermera con un frasquito con un poco de sangre.
¿Cómo se encuentra? Aparentemente bien- dijo la enfermera- no se preocupe profesor, vaya a su clase y ya le avisaré cuando tenga los resultados. De acuerdo... ¿podría verla antes de marcharme?, es para pedirle unas cosas del ataque. Por supuesto, pase a mi habitación.
Severus entró en la habitación y vio a Hermione echada en la cama con los ojos cerrados, se acercó y pasó una mano por la cara algo pálida de la chica, ésta abrió los ojos y lo miro.
Hola- susurró Hermione incorporándose. ¿Cómo te encuentras? Bueno he estado mejor, me siento un poco débil y un poco cansada pero voy tirando- le cogió la mano al adulto- ¿cómo has podido saber qué estaba en peligro? Tus amigos Potter y Weasley estaban en clase con Malfoy y vieron su reacción. El chico, al salir por la puerta, no vio que tus amigos lo seguían lo suficiente para ver donde se dirigía, me vinieron a avisar en seguida y llegué a tiempo. ¿Te vinieron a avisar a ti?- preguntó extrañada- ¿por qué a ti?, no es por ser grosera pero no eres precisamente su profesor preferido. Bueno, al ser el jefe de la casa del rubio y ser el único que lo... domina un poco es razonable su reacción. De acuerdo- y se estiró en la cama y respiró profundamente. ¿Te ocurre algo? Estoy un poco mareada, debe ser el cansancio. En ese caso me marcho a la clase que la he dejado sin vigilancia, los alumnos se deben estar matando entre sí- y le dio un pequeño beso- descansa cariño. Hasta pronto- susurró Hermione que tenía un horrible dolor de cabeza.
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La enfermera entró en su despacho y vio la cama vacía. Llamó a Hermione que no le contestó pero oyó ruidos en el baño, se acercó y la vio agachada en el váter vomitando.
Querida ¿qué te ocurre?- preguntó la enfermera tocándole la frente que le ardía. No me encuentro bien, me duele el estómago y la temperatura me esta subiendo rápidamente- dijo Hermione que se limpio el rostro sudoroso. Ven chiquilla, déjame que te revise.
La enfermera la acompañó hasta la cama y la acostó en ella, empezó a explorarla con un pequeño aparato mágico que te decía al instante que le ocurría al paciente. Fue revisando cada parte del cuerpo hasta que se paró en el vientre, se quedó mirando el aparato y miro a Hermione fijamente.
Cariño, estas apuntó de abortar- dijo la enfermera. ¿Qué? Hermione estás embarazada.
Al terminar la comida del día después de Halloween, los cuatro amigos fueron al despacho del profesor de defensa, llamaron a la puerta y les abrió un enorme perro negro que al verlos empezó a mover la cola con rapidez y se fue a lamer la mano de Hermione que se agacho y le acarició detrás de las orejas.
Hola Canuto- dijo Harry. ¿está Remus?
El perro dio un gruñido en señal de afirmación y entro en el despacho seguido de los chicos que cerraron la puerta y siguieron al animal hasta una puerta del fondo del despacho. Allí les esperaba el perro que se convirtió en una persona que les dedicó una sonrisa.
Hola chicos ¿cómo va?- dijo Sirius entrando en una sala de estar. Bien- dijeron Harry, Ron, Hermione y Ginny a la vez. ¿Y Remus?- pregunto Hermione al no verlo en la sala. Esta descansando, no se encuentra muy bien, ya sabéis hoy es luna llena. Es verdad se me había olvidado- admitió Harry.
En ese momento, de la puerta que daba a la habitación, salió Remus con el pelo revuelto, muy pálido y con grandes ojeras.
Hola- dijo mientras se dejaba caer en un sillón- ¿qué hacéis aquí? Veníamos a verte- dijo Ron. No tienes buen aspecto- dijo Ginny. Estoy peor que las otras veces- y se paso una mano por los ojos hinchados- esta noche es la noche de Atyala.
Todos se quedaron con cara de no entender nada menos, por supuesto, Hermione.
Ostras es verdad- dijo sentándose en el sofá. ¿Qué es eso de At... At no se que? Atyala, Ron- le corrigió Hermione- esta noche es una de las más mágicas que existen ya que, la luna llena, estará presente toda la noche y todo el día de mañana, eso quiere decir que a la luz del día será totalmente visible y tendrá todos sus efectos. Bueno pero eso pasa algunas veces- dijo Harry pensando que algunos días se podía ver la luna a la luz del sol. Pero hoy es diferente ya que, cada doscientos años, la luna es más visible que el resto de veces y su poder es más fuerte, por eso Remus como otros licántropos sienten su energía sobre ellos y es más dura su transformación, dicen que lo pasan realmente mal.
Todos miraron al hombre que tenía los ojos cerrados y los puños apretados, se le veía que sufría así que decidieron irse para dejarlo descansar para que tuviera fuerzas para la transformación de esa noche. Salieron al despacho y Sirius les dijo que mañana no tendrían clase con el ya que estaría en su estado de lobo.
Yo me quedaré todo el día aquí con él para vigilarlo, como la fuerza de su transformación es muy dura no ha podido tomarse el matalobos, lo tendré que controlar con mi apariencia canina. Ten cuidado Sirius- dijo Harry. Tranquilo, con otros animales es inofensivo, sobre todo con el pedazo de perro que estoy echo.
Todos sonrieron y se fueron a los jardines del colegio a pasar las horas muertes.
A la mañana siguiente los alumnos volvieron a sus respectivas clases. Harry, Ron y Hermione, igual que los de séptimo de todas las casas, fueron informados de que, en una semana, tendrían los primeros exámenes de preparación para los EXTASIS. Una de las asignaturas más difíciles era la de Transformaciones ya que, la profesora McGonagall, les informo que, a parte de aprender a ser animagos también debían saber transformar a personas, animales y objetos en cualquier cosa, ejercicio nada fácil de aprender y llevar a cabo.
Ese día los profesores les dieron bastante materia para empezar a estudiar pero aún quedaba la última clase para los de séptimo de Gryffindor y los de Slytherin, la clase de Defensa.
¿Quién creéis que será el sustituto de Remus?- pregunto Ron mientras marchaban hacía la clase. Ni idea- dijo Hermione. Algún profesor habrá aceptado ya que la clase no ha sido cancelada- opino Harry llegando a la puerta del aula. Mientras no sea...- empezó a decir Ron pero cayo al entrar en la clase y ver a quien estaba sentado en la mesa del profesor. Alumnos dejad vuestras mochilas y sacad las varitas, hoy tendréis clase práctica- dijo Severus levantándose y mirando las caras de los jóvenes.
Todos se miraron entre ellos y dejaron sus cosas y sacaron a la vista las varitas haciendo que entre las diferentes casas se intercambiaran miradas de odio.
Severus paso entre ellos haciendo que su capa volara a su espalda, pero antes de llegar a la puerta se giro y los observó con sus ojos negros.
Creo que no importa decir que, como ocurra algo por los pasillos, el culpable será severamente castigado y me ocuparé personalmente de que nunca se olvide de este castigo, ahora seguidme sin retrasaros.
Profesor en cabeza y los alumnos siguiéndolo en silencio, marcharon por los desiertos pasillos hasta llegar a los terrenos del castillo. El cielo estaba cubierto de negras nubes y, a lo lejos, se veían luminosos rayos rompiendo el cielo. Se colocaron en una explanada bastante amplia y el profesor les explico las normas.
Uno por uno pasaran los alumnos de mi casa y cogerán un papel donde se les asignara el nombre de su contrincante y el número que les indicará en el orden en que saldrán- los miro a todos- según os vaya llamando iréis saliendo y nombraréis a vuestro contrincante. Cuando de la señal empezaréis a luchar hasta que uno de los dos ya no pueda atacar o pierda la varita, al acabar os marcharéis directamente al castillo. Esta prohibido cualquier contacto físico, por lo tanto nada de puñetazos, patadas o algo por el estilo. Los maleficios oscuros o mortales están prohibidos a no ser que queráis estar fuera de Hogwarts antes de mañana, serpientes acercaos- y con un movimiento de varita hizo aparecer pequeños papeles que volaban en zig- zag alrededor de sus alumnos.
Uno por uno fue cogiendo un papel al azar y sonrisas malvadas, más típicas del jefe de su casa, fueron apareciendo en sus rostros.
Empecemos, número 1.
Una chica de Slytherin se puso delante de todos y llamo a Dean que se coloco enfrente, alzaron las varitas y se hicieron una pequeña reverencia. A la orden del profesor empezaron el combate.
Los dos se lanzaban hechizos no muy difíciles de esquivar o contraatacar hasta que Dean le lanzo uno que le dio en el pecho haciendo que se le abriera la camisa y se le vieran los sujetadores de Piolín. La chica dio un grito y se tapó con una mano.
Petrificus totalus.
Dean, que había quedado atontado mirándola, no le dio tiempo a esquivar el hechizo y cayo al suelo petrificado.
El combate a finalizado- dijo Severus- a ganado la señorita Dawson.
La chica se acercó a Dean que solo podía mover los ojos y le dio una patada en la espinilla.
Pervertido- dijo antes de irse hacía el castillo.
Dean, aunque estaba petrificado, sintió el dolor en su pierna y se fue cojeando después de que le echaran el contra hechizo.
Número 2.
Crabbe se adelanto y llamó a Neville que se agazapó detrás de Hermione.
No quiero ir- susurró. Venga Neville ves y lucha como un Gryffindor que eres- le dijo Ron. Ya verás como le ganas- le dijo Harry para darle ánimos. Neville ven- dijo Hermione que le dijo algo en el oído haciendo que el chico sonriera ligeramente y se fuera más seguro de si mismo. Empezad- dijo Severus. Herm ¿qué le has dicho?- quiso saber el pelirrojo. Ahora lo sabrás.
Neville levantó la varita y con rapidez dijo:
Accio varita.
La varita de Crabbe voló hasta sus manos y el chico sonrió con alegría al ver que lo había ganado sin esfuerzo y viendo como el gorila era tan lento que aún no se había dado cuenta que ya no tenía la varita en la mano y, por lo tanto, continuaba con la mano levantada y susurraba un supuesto hechizo.
El combate ha finalizado- gruño Severus mirando a Crabbe como buscaba por el suelo su varita- ha sido el combate más idiota que he visto en mi vida pero no se puede esperar nada más de estos dos.
Neville se sonrojo un poco pero vio la sonrisa que le dedicaba Hermione y se alegró otra vez.
Uno por uno fue pasando hasta que solo quedaba Draco, Goyle, Harry y Hermione. Severus se había apoyado en un árbol y llamo a los siguientes que fueron Goyle y Harry. Hermione miro a Draco y vio como la observaba con malicia, asustada miro a Severus que también se había percatado de la situación y se había incorporado del árbol y la miraba fijamente.
En un minuto Harry había ganado a Goyle que estaba en el suelo con un ataque de picor. El moreno se acercó a su amiga y le susurro:
¿Quieres qué me quede? No hace falta- le dijo Hermione. Señor Potter vaya al castillo- le mando Severus.
El chico miro por última vez a su amiga y se fue al castillo seguido por Goyle que se rascaba frenéticamente.
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Severus se coloco al lado de Hermione y saco la varita que la tenía en la mano de su espalda por si había problemas con el rubiales de su casa.
[- ¿Por qué él?- pensó- de todos los serpientes ¿por qué le ha tenido que tocar el más rastrero?]
Serpiente contra león. Furia contra miedo. Malicia contra inocencia. Draco se coloco delante de Hermione y con varita en mano le hizo una reverencia.
El combate dio comienzo.
Elevatum tenebras.
Debajo de los pies de la joven Gryffindor se abrió una brecha en la tierra donde salían lenguas de fuego que la rodearon. Ella movió la varita haciendo movimientos circulares y susurro.
Ventum.
Unas ráfagas de viento rodearon las llamaradas haciendo que la capa de Hermione volara haciendo parecer que un huracán de fuego la rodease. Al tenerlas todas rodeadas, los movimientos de su varita aumentaron de velocidad.
Retornus elevatum tenebras e ventum.
Los maleficios cambiaron su curso y se dirigieron hacía Malfoy que no le dio tiempo de echar el contra hechizo y la fuerza del viento hizo que cayera al suelo y que sus ropas se prendieran fuego. El chico se echo el contra hechizo y las llamas se apagaron y pudo comprobar sus ropas quemadas y una quemadura leva en la pierna derecha, miro a Hermione y en segundos dijo en una lengua extraña para la chica pero muy conocida para Severus.
Exther egna yaxte.
Severus miro como Hermione hacía un escudo protector pero éste se rompía y el maleficio le daba a ella.
Hermione sintió como si miles de objetos afilados se le clavasen y desgarrasen la piel y cayo de rodillas apretando los dientes para no darle la satisfacción a su enemigo de verla gritar de dolor. Reuniendo fuerzas levanto la varita lo justo para atacar y susurro: Finis vision.
Draco, que hasta ese momento estaba sonriendo, se quedó parado y se tapo los ojos rompiendo el maleficio.
Mis ojos, devuélveme la visión sangre sucia o lo PAGARÁS MUY CARO. Deacuerdo, finite incantatem... locomotor mortis.
El joven Slytherin recupero la visión pero, en el mismo momento, una fuerza lo lanzo unos dos metros hacía atrás dejándole las piernas inmóviles. Al hacer contacto con el suelo perdió la varita.
El combate ha finalizado, la ganadora es la señorita Granger- dijo Severus respirando más tranquilo y se fue ha acercar a la joven que se estaba levantando.
Hermione lo miro con los ojos humedecidos por el dolor y fue ha decirle algo cuando un rayo traspaso el cielo y se oyó una voz que grito un maleficio.
EXPELLIARMUS ACTHRUS.
De la varita de Malfoy salió un águila de energía de color negra que dio a Hermione y la lanzo volando hasta el lago. Allí, desde unos veinte metros y tras un chillido desgarrador soltó a la chica que fue cayendo hasta romper la fría y oscura superficie del agua.
¡¡Hermione!!, maldito... desmaius- dijo Severus apuntando a Draco.
El joven cayo al suelo inconsciente y el profesor fue corriendo hasta el lago. Se metió en el agua y no le importo mojarse la ropa ni el que dirían los profesores al enterarse que él había atacado a un alumno de su propia casa, en ese momento solo importaba Hermione, su querida Hermione. Cuando el agua le llegaba por la cintura un tentáculo salió de repente delante suya impidiéndole el paso y estuvo apunto de echarle un maleficio cuando, del agua salió el calamar gigante y bajó el tentáculo hasta dejarle ver que traía el cuerpo desmayado de la joven Gryffindor, con cuidado la depósito en los brazos del profesor y se sumergió para volver a las profundidades del lago.
Severus salió del agua y con dedos nerviosos tomo el pulso de la joven.
Tenía pulso, estaba viva.
Dejando de lado a Malfoy se dirigió a toda prisa hacía el castillo con el cuerpo de Hermione entre sus brazos. La miro y los ojos se le enjuagaron al pensar que podía perderla ya que, Malfoy le había echado una maldición muy fuerte y la caída al lago no le ayudaba en nada. Una lágrima resbalo por su mejilla hasta caer sobre el pelo de la joven y una voz lejana volvió a su mente como aquel día que lloraba la perdida de su padre.
"No llores, me oyes, no llores nunca ni muestres tus verdaderos sentimientos o descubrirán que eres débil y acabaran contigo Severus. Tú, como Snape que eres, debes ser frío incluso horrible si es necesario. No deshonres a tu familia con el solo hecho de mostrar tus verdaderos sentimientos".
Esa voz, la de su difunto padre, le resonaba una y otra vez haciendo que se hubiera convertido en el hombre que era ahora, ése que lo denominaban "el hombre de corazón de hielo", pero ahora, Severus Snape, temía perder a la mujer que lo amaba por lo que era y no se dejaba acobardar por la apariencia de duro, despiadado, injusto, horrible profesor de pociones. No, no podía perderla, secó sus lágrimas y llegó al castillo. De una patada abrió la puerta y penetro en la oscura Entrada, no paró ni volteo para ver si alguien lo miraba, siguió hasta las escaleras que las subió de dos en dos y en pocos segundos llego a la puerta de la enfermería, pero antes de llegar ésta se abrió y un hombre adulto apareció delante suya.
Severus ¿qué ha ocurrido?- pregunto el director al ver el profesor con la alumna en sus brazos y los dos con la ropa mojada. Malfoy la ha atacado por la espalda.
Severus dejo a la joven Gryffindor sobre una cama y la enfermara vino enseguida y los mando afuera.
Profesor y director salieron de la enfermería y el segundo pidió explicaciones al primero. Severus le contó todo.
¿Y dónde esta el joven Malfoy? En el jardín, esta sin sentido.
Dumbledore miro a su compañero y empezó a andar hacía los jardines en silencio, Severus iba a su lado, no sabía exactamente donde estaba ya que su mente estaba en la enfermería junto a Hermione. Algo frío cayo encima de su rostro haciéndole volver a la realidad, miro el cielo y vio las oscuras nubes y las gotas que empezaban a caer.
Vaya, deberíamos darnos más prisa o el señor Malfoy acabara empapado- dijo el director que, con un toque de varita, hizo que el agua se escurriera por los cristales de sus gafas y así podía ver perfectamente.
Al fin llegaron a una explanada al lado del lago y vieron a Draco tendido en el suelo y mojado. El director se acercó y tras asegurarse que no tenía ningún signo de herida le hecho el contra hechizo.
Enervate.
Draco abrió los ojos y se incorporó, miro sus ropas mojadas y se aparto el pelo empapado de su cara.
¿Cómo se encuentra señor Malfoy?- pregunto el director que había hecho aparecer un paraguas ya que la lluvia empezaba a ser bastante fuerte. Bien, supongo- y se levantó, pero al hacerlo se topó con la mirada del jefe de su casa y recordó lo ocurrido- estoy bien de milagro ya que, si me permite decirlo señor director, el profesor Snape me ha atacado dejándome sin sentido y debajo de la lluvia. Se perfectamente lo que ha ocurrido- dijo el director- y también se lo de su ataque a la señorita Granger. Fue en defensa propia- agregó Draco. Una cosa es defenderse de un ejercicio de clase y otro muy distinto es atacar a una compañera con un maleficio oscuro y, más tarde, atacarla por la espalda- gruño Severus. Solo me defendía señor- volvió a repetir Draco mirando fijamente a Severus- solo hacía lo que usted nos había mandado. YO- bajo el tono de su voz haciéndola más amenazadora- nunca dije que utilizara magia negra, usted sabe tan bien como yo que ese tipo de magia esta prohibida en Hogwarts. Pero... Ya basta de discusiones- dijo el director- señor Malfoy será castigado con cien puntos menos para su casa, no asistirá a ninguna salida a Hogsmeade en lo que queda de curso y, después de comprobar el estado de la señorita Granger se le asignara una detención. Pero señor... Y la próxima vez que vuelva a utilizar algún maleficio que le ha enseñado su padre será denunciado al Ministerio, ahora puede retirarse- añadió Dumbledore dando por finalizada la charla.
Malfoy miro a ambos adultos con furia pero no dijo nada, dio media vuelta y se fue directo al castillo.
Severus no vuelvas a atacar a ningún alumno ¿me oyes? Albus ha sido por defender a una alumna, sabes que, con Malfoy, no se tiene que tener piedad alguna, es idéntico a su padre ya lo ha demostrado muchas veces. Lo se Severus, pero te puedes meter en un gran lío, ahora vayamos a cenar, pero creo que antes deberías cambiarte de ropa estas totalmente empapado- dijo el director tapándolo con su paraguas.
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Hermione se despertó en una habitación oscura, no, no era oscura, eran sus ojos.
Hermione al fin has despertado ¿cómo te encuentras?
Sin duda era la señora Pomfrey, por lo tanto estaba en la enfermería.
Señora Pomfrey no veo nada, todo esta oscuro. Tranquila chiquilla, es a causa del maleficio que te ha lanzado Malfoy, mañana recuperaras la vista, tu tranquila. ¿El maleficio de Malfoy?, ¿qué maleficio?
Un recuerdo volvió a su mente y un chillido desgarrador ocupo sus oídos. Claro, el ataque en el jardín, así que no había sido un sueño, todo era real. Su dolor, su caída en la fría agua del lago, su última visión entrando en el agua y viendo como el calamar gigante se acercaba a ella antes de desmayarse, todo era real.
Ahora tomate esta poción para el resfriado- dijo la enfermera acercándole un vaso a los labios- luego te traeré una para dormir... creo que tendría que llevar un poco a Severus- dijo más para ella misma.
Hermione lo escucho y dirigió su mirada hacía donde se suponía que estaba la enfermera.
¿El profesor Snape esta bien? Si querida pero al entrar en el lago para salvarte se ha mojado, por supuesto, así que le enviaré una poción para que no se nos resfrié nuestro profesor de pociones.
En ese momento Hermione, al no poder ver, se le habían desarrollado los otros sentidos y oyó la puerta de la enfermería que se abría y unos pasos se acercaban hacía su cama. En esos momentos estaba sola ya que la enfermera había ido a su despacho a la otra punta de habitación. El desconocido se acercó y se agacho hasta su oído y susurro:
Te crees muy lista sangre sucia, ¿pensabas que me ibas ha derrotar tan fácilmente?, ya ves que no... ¡uy! Lo siento, si tu no ves.
Una mano helada se poso en su cuello y empezó a estrangularla quitándole el aire. Hermione intentó deshacerse de la mano pero el poco oxígeno de sus pulmones se acabó y sus fuerzas disminuyeron hasta quedar tendida en la cama, sin fuerza, sin aire, sin vida. Pero pudo oír las últimas palabras frías del desconocido, palabras arrastradas por un ser sin corazón.
No lo olvides nunca sangre sucia, un Malfoy nunca pierde.
Y todo quedó en silencio, un silencio mortal. La muerte.
Hermione abrió los ojos y se incorporó en la cama pero no veía nada, todo era oscuro.
Chiquilla ¿te encuentras bien?- era la enfermera- tenías una pesadilla. ¿Una pesadilla?, por supuesto- dijo en un susurro- nada era real, gracias a dios.
La puerta se abrió y un hombre entró y se planto delante de la cama de Hermione.
Profesor Snape gracias por venir, aquí tiene la poción, es mejor que se la tome antes de que se resfrié. Por supuesto Poppy- el silencio indicaba que bebía la poción- ¿cómo se encuentra la señorita Granger?, por lo que veo ha despertado.
Aunque Hermione no lo veía, notaba la preocupación del profesor pero, al mismo tiempo, alivio al verla despierta.
La enfermera le explico que se encontraba bien, faltaban unas pruebas por hacer, pero por lo general estaba casi recuperada, mañana recuperaría la vista y en unos días el cuerpo dejaría de dolerle. Pasos que se alejaban. Sin duda era la enfermera que se dirigió a su despacho donde cerro la puerta.
Una mano acaricio el rostro de la joven y el hombre se sentó en la cama.
Estaba preocupado por ti. Gracias por venir- dijo Hermione. Malfoy a sido castigado y el director esta informado de su ataque contra ti- dijo Severus acariciando su rostro.
Hermione notaba el calor reconfortante de la fuerte mano de su amante, la cogió entre las suyas, y alejándola de su rostro, se la llevó a los labios. Beso la mano, la palma y los dedos y susurro:
Se que entrantes al lago para salvarme, muchas gracias, de verdad gracias. Es lo mínimo que puedo hacer- susurro Severus notando los suaves besos de la chica en su mano, le encantaba notar su boca contar su piel.
Levantó el rostro y vio que estaban solos en la enfermería así que acaricio el pelo de Hermione y la acercó a él para besarla. Sus labios se encontraron enseguida y empezaron a moverse con pasión, la chica entreabrió la boca y Severus aceptó la invitación introduciendo su lengua haciendo que se enroscara con la de Hermione.
Ella se recostó en la almohada tirando con delicadeza de su profesor que quedó ligeramente sobre su cuerpo. Acaricio su espalda por debajo de la capa y bajó las manos hasta el firme trasero de Severus (yo quiero tocarlo!). Ante esa caricia Severus introdujo sus manos bajo las sábanas y fue subiendo el camisón de Hermione por sus esbeltas piernas, fue a introducir los dedos por la ropa interior de la chica cuando ésta dejo de besarlo y se incorporó.
¿Qué ocurre? Viene alguien- dijo Hermione escuchando atentamente pasos que se acercaban a la enfermería.
Severus se levantó de la cama y Hermione se colocó el camisón y se tapó con las sábanas.
Ron te he dicho que eso no le gustara a Hermione- era la voz de Harry. ¿Cómo que no?, es una preciosa rosa violeta. Ron, las rosas violetas son venenosas- dijo inteligentemente Ginny.
Los tres alumnos entraron en la enfermería y sonrieron al ver a Hermione despierta y aparentemente en buen estado pero se quedaron parados al ver al profesor de pociones que miraba una estantería.
Hola chicos ¿qué hacéis aquí? Hemos venido a verte Herm- dijo Ginny acercándose a la cama de su amiga. El profesor Dumbledore nos dijo que estabas aquí por un ataque de Malfoy- dijo Harry mirando de reojo a Severus que seguía mirando la estantería. ¿Cómo te encuentras?- pregunto Ron escondiendo en un bolsillo la rosa violeta. Mucho mejor, no ha sido nada grave gracias a dios- les informó Hermione mirando donde se suponía que estaban sus amigos. Supongo que mañana no asistirás a clase. No Ronnie, tengo que estar un día más en la enfermería. Ya te cambiaría el sitio con gusto...- dijo Ron sentándose en la cama- no tengo ganas de hacer deberes. Pero Ron, los deberes son muy importantes para poder entender y practicar las explicaciones de la lección- dijo Hermione haciendo su papel de buena estudiante- tú bien sabes que son para nuestro bien y... Vale Hermione, ya lo he entendido, solo era una broma- dijo Ron.
Harry y Ginny sonrieron al ver a la Hermione de siempre con sus discusiones con el pelirrojo. Tras asegurarse que la chica estaba bien y prometiendo que al día siguiente le explicarían todo lo dado en clase se fueron sin antes echar la última mirada a Severus que se había sentado en una silla mientras leía un libro de medicina.
Seguro que lee para saber algún nuevo veneno para ti Harry- susurro Ron saliendo de la enfermería seguido por una mirada fulminante de su hermana.
Cuando la puerta se cerro Severus levantó la vista y al ver que volvían a estar solo se acercó a Hermione.
Sabía que no te habías ido- dijo Hermione. ¿Cómo? Tu aroma a canela te delataba- dijo Hermione sonriendo- se donde estas o por donde has pasado en todo momento. Mmmm, una pequeña espía.
Los dos sonrieron y Severus se tuvo que marchar ya que tenía que corregir muchos trabajos pendientes.
Hermione se quedó sola con la oscuridad ante sus ojos y prestó atención a cada ruido de su alrededor, estaba aburrida. Si al menos pudiera leer...
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Severus entró en su despacho y cerro la puerta. Con la capa volando a su espalda se fue a sentar en su mesa que estaba repleta de pergaminos de los alumnos. Los miro y respiro hondo al ver las horas que pasaría corrigiendo todo aquello. Abrió uno de los cajones de su mesa y saco una pluma negra con una pequeña serpiente gravada en las plumas, fue a cerrar el cajón cuando vio un broche en forma de hada, lo cogió y recordó el día que lo había llevado Hermione en su hermoso cabello castaño. Se lo había dejado en su mesita de noche y él lo había guardo para devolvérselo la próxima vez que la viese. Lo apretó unos segundos dentro de su mano y lo volvió a depositar en el cajón que lo cerro para empezar su tarea.
Muere sangre sucia, muere ahora ante el poder de un Malfoy- dijo Draco con malicia mientras le echaba un maleficio a Hermione.
Severus vio como la chica caía al suelo y cerraba sus ojos de color miel y el último aliento se escapaba de sus pulmones. La risa fría de Draco lo hizo coger su varita y apuntándolo le echo el crucio pero al dar al chico no ocurrió nada y éste lo miro y susurro:
¿Crees qué con eso me puedes derrotar?... Snape estoy empezando a creer que tu amante sangre sucia ha nublado tu poder, lo mejor será que te reúnas con ella, AVADA KEDAVRA.
Una luz verde dio en el cuerpo del profesor de pociones que cayo junto al cuerpo inerte de su joven amante. Profesor y alumna habían muerto por el miserable de Malfoy que reía como un loco.
Severus abrió los ojos y vio bastante agradecido que estaba en su despacho sano y salvo y que Hermione estaba en la enfermería perfectamente. Se incorporó en la silla donde se había dormido y miro el reloj de pared que marcaban las cuatro de la madrugada. Se paso una mano por los ojos y miro los pergamino de su mesa. Aún quedaban algunos trabajos por corregir. Sus ojos se clavaron en el que le tocaba corregir. Con tinta negra y letra cursiva estaba escrito el nombre del mismísimo Draco Malfoy. Agarró el pergamino en su mano derecha y lo estrujo pensando que eso era Draco, ya hecho una bola, lanzó el pergamino al fuego tenue de la chimenea. Miro las llamas que consumían el papel y pensó en una pequeña venganza, hacía tiempo que el profesor más cruel no demostraba hasta que punto podía ser detestable. Se levantó del asiento y se paseo por sus estanterías repletas de frascos llenos de criaturas, pociones y otros materiales que hacían poner los pelos de punta a todo aquel alumno que entraba en su despacho. De vez en cuando se paraba y cogía un frasco pero lo volvía a dejar al ver que era demasiado fuerte o demasiado débil para venganza. Entonces lo encontró. Un pequeño frasco con un líquido blanco se hallaba tras una serpiente tallada en madera. Lo cogió y una sonrisa cruzó su rostro al pensar en la reacción del joven Malfoy ante esa pequeña venganza.
[- Veremos lo que piensas ahora de atacar por la espalda]
Se guardó el frasco en un bolsillo y se fue a la cama para dormir las pocas horas que le quedaban.
Ya a la mañana se despertó con más buen humor que de lo normal, a no ser que su pequeña dama se encontrará junto a él abrazándole. Se vistió y metió la mano en el bolsillo donde aguardaba el frasco con la poción. Se dirigió al Gran Comedor y paso por la mesa de Slytherin. En su mano derecha llevaba la varita metida en la manga así que nadie vio lo que hizo. Con un ligero movimiento y apuntando su bolsillo hizo desaparecer el frasco que colocó en la mesa. Era invisible. Tan tranquilo se fue a su sitio en la mesa de profesores y esperó la llegada de los alumnos.
Sus ojos se entrecerraron al ver un rubio entrar en el Comedor rodeando con su brazo a Parkinson que iba en una nube al ver que su rubio preferido por fin le hacía caso. Los dos se sentaron en la mesa de las serpientes seguidos por los dos gorilas de Crabbe y Goyle que no tardaron ni un segundo en llenar sus platos de toda clase de comida. Draco se sirvió unas tostadas y un vaso de zumo de calabaza.
[- Ésta es la mía] pensó Severus que sacó la varita por debajo de la mesa.
Ister pocimus- susurro.
Supuestamente el frasco invisible se vertió en el vaso de Draco haciendo que la poción se mezclara con el jugo.
Axi ter- susurro apuntando a Draco.
El chico miro su vaso y le entraron unas ganas locas de beberse todo su zumo, cogió el vaso y en segundos se bebió todo el contenido.
Severus sonrió para sus adentros y pensó que la venganza, en muchas ocasiones, valía la pena. El timbre sonó y todos se dirigieron a sus aulas.
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Harry y Ron se dirigieron al aula de Encantamientos donde, para su desgracia, compartían con los Slytherin. Se fueron sentando y esperaron al pequeño profesor Flitwich que llegó y tras colocarse sobre una pila de libros empezó a explicar. La clase transcurría con total normalidad cuando alguien dio un grito de dolor.
Todos se giraron y vieron a Malfoy con cara de sufrimiento y como se abrazaba a sí mismo como intentando calmar algo que le doliese.
Señor Malfoy ¿le ocurre algo? Pro-profesor un dolor esta surgiendo en mi cuerpo- dijo Draco. ¿Un dolor?¿qué dolor?- preguntó desconcertado el pequeño profesor.
Draco apoyó una mano en su escritorio al notar como si su piel fuera perforada por miles de objetos punzantes. Dolor y más dolor le inundaba y sentía a sus amigos que lo miraban sin entender nada. Otro grito de dolor surgió de su garganta al sentir como si cayera de muchos metros de altura. Sudaba por el sufrimiento y el pelo se le caía en mechones sobre sus ojos.
Draco, ¿qué ocurre?- preguntó Pansy que estaba a su lado asustada. Maldita sangre sucia- susurro- de alguna manera me esta volviendo mis ataques- levantó la vista que, con el cabello enfrente de los ojos, le daba un aspecto aterrador.
Los ojos grises brillaron de malicia y de golpe se levantó dejando caer el bote de tinta al suelo. Se dirigió a la puerta y salió dando un portazo.
Tal vez algo del desayuno le ha sentado mal- dijo Flitwich.
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Draco se encaminaba como un huracán a la enfermería. Su capa volaba a su espalda. Su mirada, fija en frente, desprendía odio, venganza, dolor, rabia, frialdad... nadie lo había visto nunca así. Su sudor le bañaba el rostro pero no le importaba, ahora solo pensaba en llegar a la enfermaría y vengarse de la listilla Gryffindor.
¿Cómo se atreve?- iba diciendo entre dientes- a mí, que soy un serpiente de sangre pura, ¿cómo se ha atrevido ha hacerme esto?, maldita zorra, reza por tu vida.
Llegó al pasillo de la enfermería y entró dando una patada a la puerta que se estrelló en la pared haciendo un ruido sordo en la habitación.
Enfrente suya estaba Hermione sentada en el borde de la cama con un camisón rosa pálido. La chica lo miro y entrecerró los ojos ya que había recuperado parte de la vista pero aún veía borroso. En un principio creyó que pasaba algo por el ruido, luego pensó que debía ser Severus por las ropas negras pero al mirar hacía arriba se encontró con un cabello claro. Asustada se levantó de la cama y miro al intruso.
¡Malfoy!- susurro tragando saliva al ver que estaba sola en la enfermería ya que la señora Pomfrey se había marchado unos minutos para hablar con el director. Tú...tú... zorra desgraciada- iba diciendo Draco con infinito odio mientras se acercaba a la chica que iba retrocediendo- tuve que acabar contigo cuando tuve la oportunidad.
Hermione topó con la mesita de noche y se quedó parada. [- ¿Qué hago?, no se que le pasa ahora a éste loco], con cuidado abrió el cajón de la mesita y sacó su varita que la escondió en su espalda. Empezó a retroceder.
Draco tiro una silla que le obstruía el paso y se fue acercando.
Me las pagaras caro, aún no sabes que es el verdadero dolor. Pero si yo no te he hecho nada- dijo Hermione que topó con la pared, ahora estaba sin escapatoria. No mientas niñata, ahorra tu saliva para poder rezar.
Draco elevó la varita y la apuntó.
Crucio.
Hermione cayó al suelo por el dolor y sus ojos se humedecieron. Todo el cuerpo le dolía terriblemente. Draco termino con el maleficio y se dispuso a lanzarle otro. En seguida la joven Gryffindor invocó un escudo protector a su alrededor que amortiguo el ataque de Draco. La fuerza del chico era descomunal. Hermione cogió la varita con las dos manos pero veía que sus fuerzas se acababan, el crucio la había dejado demasiado débil.
Déjala o te mato- dijo una voz.
En la sien de Draco apareció una varita negra que lo apuntaba directamente sobre la piel. Draco dejó de apuntar a Hermione y tiró la varita al suelo.
La chica deshizo el escudo y miro el dueño de la varita. Era su Severus y a su lado se encontraban Ron y Harry que corrieron a su lado.
Hermione ¿estas bien? No lo sé Ron- dijo Hermione notando mucho dolor por el cuerpo. ¿Qué te ha hecho?- preguntó Harry. Me ha lanzado un crucio- dijo Hermione que se sentó en su cama con ayuda de sus dos amigos. ¿Qué pretendías hacer Malfoy?- preguntó Severus aguantando las ganas de pegarle- ¿ibas a matar a Hermione?¿acaso no te acuerdas de lo qué te dijo el director? Me estaba vengando de la sangre sucia- dijo Draco.
Ron se intentó abalanzar sobre el rubio pero Harry lo detuvo.
Entiendes que por eso serás expulsado del colegio y denunciado al ministerio, ¿quieres ir a la cárcel? Mi padre no lo permitiría. ¡Oh, tu padre!, no creo que él pudiera ayudarte mucho, acabarás entre rejas, sabes, no es muy agradable estar encerrado con otros criminales- y Severus se acercó a su oído- no tienes ni idea de lo que le hacen a los jovencitos con papás ricos.
Draco lo miro y se imaginó que era eso de "lo que le hacen a los jovencitos con papás ricos", tragó saliva pero siguió con su postura de que nada era capaz de intimidarlo. La enfermera llegó y vio la escena. Tras avisar a Dumbledore se llevó a Hermione a su habitación para hacerle unas pequeñas pruebas. El director llegó serio y miro al rubio.
Señor Malfoy según recuerdo le advertí que no volviera ha usar magia negra en este colegio. Esa... Granger ha empezado, ella ha utilizado algún maleficio para vengarse de mí. Eso es imposible Draco, Hermione no ha salido en todo el día de la enfermería, así que ella no ha podido ser.
Draco paso su vista del director al jefe de su casa que lo miraba amenazadoramente. Entrecerró los ojos y por la forma como le miraba el profesor de pociones adivinó que había sido él el culpable de su dolor. No dijo nada más y siguió a Dumbledore a su despacho.
Harry y Ron tuvieron que volver a clase de encantamientos y quedó Severus que se sentó ha esperar que su pequeña saliera. A los quince minutos salió la enfermera con un frasquito con un poco de sangre.
¿Cómo se encuentra? Aparentemente bien- dijo la enfermera- no se preocupe profesor, vaya a su clase y ya le avisaré cuando tenga los resultados. De acuerdo... ¿podría verla antes de marcharme?, es para pedirle unas cosas del ataque. Por supuesto, pase a mi habitación.
Severus entró en la habitación y vio a Hermione echada en la cama con los ojos cerrados, se acercó y pasó una mano por la cara algo pálida de la chica, ésta abrió los ojos y lo miro.
Hola- susurró Hermione incorporándose. ¿Cómo te encuentras? Bueno he estado mejor, me siento un poco débil y un poco cansada pero voy tirando- le cogió la mano al adulto- ¿cómo has podido saber qué estaba en peligro? Tus amigos Potter y Weasley estaban en clase con Malfoy y vieron su reacción. El chico, al salir por la puerta, no vio que tus amigos lo seguían lo suficiente para ver donde se dirigía, me vinieron a avisar en seguida y llegué a tiempo. ¿Te vinieron a avisar a ti?- preguntó extrañada- ¿por qué a ti?, no es por ser grosera pero no eres precisamente su profesor preferido. Bueno, al ser el jefe de la casa del rubio y ser el único que lo... domina un poco es razonable su reacción. De acuerdo- y se estiró en la cama y respiró profundamente. ¿Te ocurre algo? Estoy un poco mareada, debe ser el cansancio. En ese caso me marcho a la clase que la he dejado sin vigilancia, los alumnos se deben estar matando entre sí- y le dio un pequeño beso- descansa cariño. Hasta pronto- susurró Hermione que tenía un horrible dolor de cabeza.
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La enfermera entró en su despacho y vio la cama vacía. Llamó a Hermione que no le contestó pero oyó ruidos en el baño, se acercó y la vio agachada en el váter vomitando.
Querida ¿qué te ocurre?- preguntó la enfermera tocándole la frente que le ardía. No me encuentro bien, me duele el estómago y la temperatura me esta subiendo rápidamente- dijo Hermione que se limpio el rostro sudoroso. Ven chiquilla, déjame que te revise.
La enfermera la acompañó hasta la cama y la acostó en ella, empezó a explorarla con un pequeño aparato mágico que te decía al instante que le ocurría al paciente. Fue revisando cada parte del cuerpo hasta que se paró en el vientre, se quedó mirando el aparato y miro a Hermione fijamente.
Cariño, estas apuntó de abortar- dijo la enfermera. ¿Qué? Hermione estás embarazada.
