CAPÍTULO 9: VISITA DE PADRES.

- ¿Cómo dice?- exclamó Hermione. - Que mañana por la mañana vendrán tus padres a Hogsmeade- volvió a repetirle el director. - ¿Para qué? - ¿No querrás ocultarle tu embarazo? - No señor. - Entonces, tú, yo y Severus iremos mañana a tener una pequeña charla con tus padres sobre el asunto, ellos deben saberlo y tienen que dar su opinión, recuerda que aún eres menor de edad. - No por mucho tiempo- dijo Hermione con la cabeza gacha, una cosa era enfrentarse a Dumbledore y otra muy diferente a sus padres- me mataran, me harán trocitos y los echaran a los tiburones. - No tendrán tiempo para tanto- dijo Dumbleodre con una pequeña sonrisa que desapareció ante la mirada de la chica- no te preocupes Hermione, Severus hablará con ellos- otra mirada de la chica- si, ya se que Severus no es muy agradable pero es muy convincente, ya lo verás. Esta bien profesor, hasta mañana- y sin decir más salió del despacho hacía la sala común.

Acababa de cenar cuando el director la había llamado a su despacho y por eso la comida le pesaba mucho más.

[- Mañana me matan, ya lo veo en El Profeta de la tarde, niña asesinada por sus padres muggles] pensó Hermione con angustia [- ¿y si me escapo?, parece buena idea... por dios Herm recupera tu buen juicio, mañana te enfrentaras a tus padres, hablaras con ellos y les presentaras a Severus] ante lo último trago saliva.

A los diez minutos en el despacho del profesor de pociones alguien llamaba a su puerta.

- Adelante. - Hola Severus ¿podemos hablar?- dijo la joven entrando. - Tu dirás. - ¿El director te ha comentado lo de mañana? - Si. - Bien, ¿qué les dirás? - ¿Cómo dices?- preguntó Severus sin entender. - ¿Qué que les dirás a mis padres? - No se- dijo Severus sentándose a su lado- ¿por qué? - No por nada, solo había pensado que tal vez, si quisiera, podrías ensayar algún comentario simpático y ya sabes... - ¿Intentar ser amable, alegre y tener buen humor? - Exactamente. - Pero... yo no soy así- dijo Severus- no puedo fingir algo que no soy, tu sabes que me saldría horroroso, con el único que soy algo aguantable es contigo y con Dumbledore, nadie más. - Lo sé, pero quiero que les des una buena impresión a mis padres- y le agarró una mano- para mi eres perfecto, no quiero que cambies para nada, pero ellos son... diferentes, no acaban de comprender las relaciones como la nuestra, siempre quisieron para mi un banquero, un médico o un abogado. - Demasiado cursi- dijo Severus. - Quiero que te lleguen a querer tanto como yo lo hago. No importa tanto- dijo Severus con una sonrisita- tranquila todo saldrá bien, siempre nos queda Albus como último recurso.

Hermione sonrió y tras darle un beso se marchó sin antes decirle.

- Las túnicas menos oscuras también te quedan bien, hasta mañana.

A la mañana siguiente, como había acordado con Dumbledore, esperó después del desayuno a que el Gran Comedor se vaciara y director, alumna y profesor salieron del castillo y se dirigieron al pueblo con un coche tirado por caballos invisibles. Ella iba sentada al lado de Severus y delante de ellos, mirándolos con una sonrisilla, iba Dumbledore.

- Me gusta tu túnica verde botella Severus, te sienta bien. - Gracias, profesor- dijo con algo de malhumor. Sabéis, ahora que os veo tan juntitos, hacéis buena pareja, de verdad.

Hermione se sonrojo y Severus lo miro algo sorprendido.

- ¿Por qué los ha citado en Hogsmeade y no en el castillo profesor?- preguntó Hermione. Bueno aquí en el pueblo estaremos más tranquilos, además como es un lugar menos mágico podré echarles un hechizo para que vean el pueblo y no un campo de trigo abandonado... me parece que hemos llegado.

Los tres se bajaron del carruaje y el director les dijo que fueran a Las Tres Escobas donde la señora Rosmerta les tenía una mesa reservada, mientras él se fue a buscar a los Granger.

Mientras esperaban Hermione se mordía las uñas y no paraba de rezar hasta que Severus le cogió una mano y la tranquilizo diciéndole por décima vez que todo iría bien.

La puerta del local se abrió y el mago y un matrimonio penetró en él. El matrimonio vestido a lo muggle miraban todo con las bocas abiertas y señalaban cosas como un diminuto búho de verdad que ululaba cada hora en el reloj de cuco y las escobas que barrían solas la estancia. Los invitados miraron a Hermione y sonrieron.

- Mi niña- dijo la señora Granger antes de abrazar a la Gryffindor que corrió hacía ellos. - Hola mi brujita preferida- dijo su padre al abrazarla y besarle el pelo. - Señor, señora Granger les presento al profesor Severus Snape- dijo Dumbledore. Buenos días profesor- dijeron los dos tendiéndole la mano.

Los cinco se sentaron en la mesa algo alejada del local y la camarera vino a tomarles nota.

- Buenos días profesor Dumbledore, ¿cómo se encuentra?, hacía milenios que no me visitaba. - Estupendamente Rosmerta quisiera un jerez de hierva buena, ¿señores Granger? - Mmm, no sé que sirven exactamente los magos- dijo el señor Granger. - ¿Son muggles?- dijo la camarera- entonces déjeme que para usted caballero le recomiende una copa de hidromiel con romero y para la señora un exquisito licor con frutas silvestres y algunas hierbas aromáticas. - Estupendo- dijeron los dos. - Una cerveza de mantequilla- pidió Hermione. - Un wisky- finalizó Severus. - Marchando- dijo la camarera al buscar las bebidas. - Bueno, ¿y a qué se debe esta reunión?- preguntó el padre de la joven- según tengo entendido mi hija es una de las mejores estudiante de su escuela, ¿acaso ha causado algún problema? No, ni mucho menos- dijo Dumbledore- es cierto que es una brillante estudiante, de las mejores que hemos tenido desde hace tiempo, el caso es que hay algo sumamente importante que se debe tratar con cuidado... gracias querida- dijo el director cogiendo su bebida que le tendía la camarera- pero primero prueben el estupendo licor de Rosmerta.

Los señores Granger, que estaban con el corazón en un puño al ser la primera vez que el director de una escuela los citara para hablar de su hija, tomaron un sorbo de las bebidas.

- Mmm es muy dulce- dio la madre de la chica. Buenísimo, definitivamente las bebidas muggles no tienen comparación.

Hermione se fijó que Dumbledore miraba a su padres por encima de los lentes de media luna, ¿a qué se debía tanta atención?

Los he citado para hablar de un... acontecimiento que rodea a su hija y a ustedes en cierta manera- empezó a decir el director- su hija, este curso, ha descubierto junto a otra persona que son el uno para el otro, en fin, que se quieren a pesar de sus notables diferencias, no los hubiera llamado si no fuera porque dicha relación sentimental no fuera sino con el profesor Snape aquí presente.

Los señores Granger dejaron los vasos en las mesas y se quedaron mudos mirando al director, a su hija, a Snape, a su hija y a Snape.

- Perdone, no lo he entendido bien- dijo la madre de la joven- es que me ha parecido que decía que mi hija estaba teniendo un romance con un adulto y es más, con un profesor. - Así es, es lo que he dicho- dijo Dumbledore. - ¿CÓMO?- dijeron los dos muggles. - Mamá, papá- empezó Hermione que poco a poco se iba alejando con la silla- yo quiero a Severus y él a mi, entonces ¿qué hay de malo? - ¿Cómo qué que hay de malo?, hija es un profesor, un adulto, vete a saber que pretende con una niña, además es un rockero, míralo con esas melenas y su vestimenta. - ¡Mamá!- dijo Hermione- Severus no es ningún rockero, aunque lo fuera no tendría importancia. Pero hija es que... es tan... no se... ¿oscuro?

Severus no decía nada pero miraba a esos muggles con mala cara. ¿Cómo se atrevían a decirle rockero?, su pelo estaba perfectamente y la ropa... hoy estaba mejor que los demás días, al menos no era negra, solo faltaba que le dijeran gótico.

Por dios mamá, nunca pensé que dirías esto a alguien que sabes que significa mucho para tu hija- dijo Hermione enfadada- lo quiero, no me importa lo que penséis de él, no importa que no aceptéis que este a su lado pero lo estaré y más ahora que espero un hijo suyo.

Su madre casi se desmayó al oír eso tan precipitadamente, cogió el vaso de licor y se lo bebió de golpe para pasar la noticia. Los miro y abrió la boca, se levantó y señaló a Severus.

Usted... usted... pederasta, abusador de menores, ¿CÓMO SE ATREVE A DEJAR EMBARAZADA A MI HIJA?

Severus y Hermione dieron gracias al hecho de que el bar estuviera vacío y la dueña se había metido en el almacén dejándolos solos.

Señora- habló por fin Severus- yo quiero a su hija más que nada en este mundo, daría cualquier cosa por ella y a su lado me ha vuelto a enseñar lo que es ser humano y volver a amar. No quiero perderla y la noticia de su embarazo es la segunda cosa que me hace levantarme cada día sabiendo que soy el hombre más afortunado de la tierra, la primera cosa es tener a Hermione a mi lado, apoyándome, queriéndome, escuchándome... la quiero y deseo pasar el resto de mi vida junto a ella y nuestro hijo. Su aceptación es importante pero si no la tenemos no me preocupa porque continuaré con su hija.

Hermione miraba a Severus con una sonrisita de orgullo, nunca lo había oído hablar tan sinceramente, estaba demostrando que la quería con locura al enfrentarse a sus padres. Ese era su hombre. Su Sevie.

- Esto es indígnate- dijo la señora Granger que se giro a su marido- George, ¿no tienes nada qué decir a tu hija y a este... señor? - Enhorabuena- dijo ante la expresión boquiabierta de su esposa- me alegro de verás de estas noticias... no es que me parezca muy correcto pero si es lo que queréis os daré mi apoyo y mi aceptación, cariño- y se acercó a su hija y la abrazó- me alegro tanto por ti. - Gracias papá. - Y usted- se acercó a Severus- espero que trate a mi pequeña como se merece o vendré y sin magia le enseñaré de lo que es capaz de hacer un padre muggle. - Se lo prometo señor. Entonces... bienvenido a la familia- y le tendió la mano con una sonrisa.

Severus sonrió y se la estrechó. Dumbledore le dijo algo flojito a la señora Granger que asintió y se acercó a la pareja.

- Esta bien, lo acepto, acepto vuestra relación y el embarazo- los miro y más calmada sonrió- me alegro por vosotros, de verdad... mi pequeña va a ser madre- y llorando abrazó a su hija y después, ante el asombro de todos, abrazó a Severus y lo llamó yerno. Bueno ahora que las cosas se han aclarado, disfrutemos de las bebidas y luego si quieren pueden recorrer el pueblo antes de marcharse- dijo Dumbledore feliz.

Más tranquilos estuvieron hablando de las clases, de como surgió el amor, como se declararon... la madre de Hermione escuchaba atentamente, siempre la había gustado saber la vida romántica de cada pareja.

- Señor Snape... - Dígame Severus. - Deacuerdo Severus, ¿podría...podría hacerme un favor?- pidió el padre de la joven - Lo que sea. - ¿Podría enseñarme como es eso de la magia?, es que Hermione nunca lo ha hecho. - Por supuesto- dijo Severus que sacó su varita y haciendo un movimiento circular hizo aparecer un ramo de flores que se lo tendió a la señora Granger. Vaya, es curioso esto de la magia- dijo George mirando la varita y el ramo.

Al terminar las bebidas pasearon por el pueblo y el matrimonio muggle miraba los escaparates ensimismados por las cosas extrañas y maravillosas. Severus y Hermione iban cogidos de la mano por primera vez sin temor a ser vistos por quien no debía. Dumbledore iba con los señores Granger explicándole que era cada cosa.

A la tarde Hermione se despidió de su padres que le dijeron una y otra vez que se cuidara y que por cualquier cosa los avisara que vendrían enseguida. Se abrazaron y partieron por un local que según el director los dejaría en el Londres muggle.

En el carruaje que los llevaba al castillo Dumbledore, con una sonrisita, dijo.

- Yo que había venido preparado, pero gracias a dios no ha hecho falta mi... as de la manga- y, ante la mirada de sus dos acompañantes, sacó de la túnica una botellita- es poción de la alegría, si la cosa se hubiera puesto fea unas gotas hubieran bastado para que tus padres solo notaran alegría ante la noticia- le explicó a la joven. - ¿Cómo la ha conseguido? Aaa mi querido Severus, yo tengo mis contactos.

Y con una sonrisa el anciano miró el paisaje en silencio hasta llegar al castillo. Todo había salido bien al fin y al cabo y Hermione ya tenía la aceptación de sus padres, lo más importante para ella.