CAPÍTULO 12: ¿HA SIDO DESCUBIERTO?

Severus se bajó la capucha y salió de ese apestoso callejón para encontrarse con calles hermosas, llenas de casas familiares, gente alegre y verdes montañas alrededor. Eso era Escocia. ¿Dónde ir ahora?

Dumbledore le había dicho que fuera a una pensión llamada "El Lago" donde tendría una habitación a su nombre, así que, parando un taxi, se dirigió hacía allí.

- Usted no parece de por aquí- le dijo el mago que conducía el vehículo. - No - ¿Ha venido de vacaciones?, aunque no lleva maletas. - Estoy de paso- dijo Severus, no quería dar explicaciones y tampoco quería hablar. - De paso, eh,¿y dónde irá después?- el conductor lo miro por el retrovisor. - No es de su incumbencia- dijo el profesor con mal humor. - Vale tranquilo hombre, solo quería dar algo que hablar. - No me gusta la conversación.

Ya en silencios recorrieron las calles y a la media hora se podía distinguir a lo lejos un lago, el conductor se paró y Severus pagó. Delante suya se veía una pensión no muy espectacular pero sería buen sitio para pasar una sola noche, el hombre entró y una bruja muy anciana le atendió.

- ¿Qué desea el caballero? - Tengo una habitación al nombre de Alan Rickman (jijiji). - Si- y cogió una llave- habitación ciento dos, en primera planta, espero que sea de su agrado señor Rickman.

Y por las escaleras subió al primer piso, su habitación estaba al final del pasillo y abrió la puerta. Una sala cuadrada decorada con una cama, una mesita, un armario y una puerta que daba al baño era todo lo que tenía. Cerró la puerta y se sentó en la cama. Ahora, en ese lugar, sería otra persona, según había acordado con el director, usaría otro nombre para que nadie supiera quien era en realidad.

[- En unas horas debo actuar] pensó mientras se acercaba a la única ventana de la habitación y miraba la concurrente calle.

El atardecer llegaba a su fin cuando Severus salió de la pensión y tapado con la capa empezaba a andar. Una fina lluvia había empezado a caer sobre el lugar que olía a humedad por la cercanía del lago. Casi no quedaban magos por las calles y los locales cerraban sus puertas menos algún bar o restaurante. El hombre, que sabía donde se encontrada la taberna donde debía ir aceleró el paso hasta bajar por una escalinata y abrir la puerta del local más apestoso de todo Escocia, antes de entrar se cubrió el rostro con la máscara porque allí dentro todo ser vivo era seguidor del mal. Con el primer paso al interior de la taberna algunas miradas cubrieron al desconocido pero volvieron enseguida a sus copas y charlas entre borrachos. Ni un rostro se veía, todos llevaban máscaras menos el tabernero que ya le bastaba con su rostro desfigurado por culpa de alguna pelea, pensó Severus al acercarse.

- ¿Qué le pongo?- dijo en un gruñido ronco. - Un wisky doble- pidió Severus que se giro un poco para ver el local.

Miro a cada miembro de allí y por un instante creyó que se había equivocado de lugar porque solo se veía borrachos bebiendo y dormidos sobre sus mesas hasta que topó con las mesas del fondo. Unos veinte magos estaban juntos hablando entre susurros, sin duda eran ellos. El tabernero le dio la bebida y levantó un poco la máscara para llevarse el vaso a los labios. Apuró la copa cuando vio que uno de ellos se levantaba y se metía por una puerta, lo siguió y vio que eran los lavabos. El hombre, que estaba de espaldas a Severus, no vio como se acercaba con la varita en alto y solo oyó "desmaius" antes de caer al suelo sin conciencia.

Severus lo metió en un sucio armario de las escobas y apuntando con la varita al hombre en la garganta susurró:

- Vocalium.

Como los dos iban vestidos igual (capa negra y máscara de mortífago) no tuvo que cambiarse de ropa, solo escondió mejor el pelo dentro de la capucha y salió afuera, se acercó a la mesa de los extraños y se sentó al lado de un hombre bastante fornido.

- ¿Dónde te habías metido Jonathan?- le preguntó el hombre de al lado. - Estaba en el baño- dijo Severus pero en vez de su voz sonó la del otro hombre que yacía escondido, para eso había servido el segundo hechizo. - Esta bien sigamos con lo nuestro- dijo un hombre de delante suya- ¿alguien tiene idea de cómo entrar? - Será difícil- dijo la voz de una mujer desde el sitio más alejado- el viejo de Dumbledore tiene demasiado vigilado el castillo, lo mejor sería cogerlo afuera, en Hogsmeade. - Creo que tienes razón, el pueblo es un lugar perfecto pero ¿cómo acercarnos a Potter?- el mismo hombre de antes, parecía el cabecilla del grupo y Severus al oír lo del castillo y el nombre de Harry prestó mucha atención- Jonathan ¿alguna idea?, no hablas mucho oí. - Eee... podríamos- empezó el profesor pensando rápido- convertirnos en algún compañero suyo con la poción multijugos, una hora será suficiente para atraparlo y a unos críos es fácil engañarlos. - Muy bueno- admitió la chica- no lo había pensado.

Severus dirigió su mirada a la mujer que solo se le veían unos ojos claros a través de la máscara y la poca luz del local.

- Pues esto aclarado debemos hablar con nuestro contacto en el colegio para saber la próxima salida al pueblo- dijo el hombre fornido de al lado de Severus- avisemos a Lucius, él sabrá como terminar la faena.

[- Mmm, Malfoy esta metido en el ajo, debí sospecharlo] pensó Severus, escuchando atentamente.

- Será un buen golpe- habló un chico joven, según su voz- derrotaremos de una vez por todas al viejo (se referían a Dumbledore) y con los poderes de Harry gobernaremos el mundo, será un buen Lord cuando sepa de verdad quien es y descubra sus poderes. - Quien-ya-sabéis dejó demasiado en ese chico- habló un anciano- imaginad si nos falla... sería nuestro fin, aún hay demasiada bondad en el joven y la matanza de sus padres no nos ayudará para convencerlo, esta resentido y nos lo pondrá difícil, muy difícil. - Cállate William, siempre tan pesimista- dijo la chica apoyándose en el respaldo de la silla. - Y tú, Leonor, siempre actuando antes que pensar, recuerda la última vez que te hicimos caso, ese maldito Snape se escapó de nuestras manos.

Severus, que había estado un poco ausente en la conversación, volvió a mirar a la chica que miraba el suelo, lo habían nombrado y según el anciano ella había fallado en su propia muerte.

- No fue mi culpa que el desgraciado ese tuviera un trasladador y que huyera de esa manera. - Pero era de esperar ¿o que creías que haría después de haber sido descubierto como espía? dejarse atrapar y luego ir ha hacer unas cervezas... lo ves, joven, eres demasiado joven aún. - Vete a la mierda William- y levantándose se fue del local. - William, hombre, no hagas enfadar a la chica- dijo el hombre de su izquierda. - Es una mandona- dijo el anciano que se levantó como los demás, la reunión había terminado.

Cada uno se fue por su lado y Severus volvió al lado del hombre que aún dormía en el armario, le borró la memoria y se la modificó antes de despertarlo. Ya con su voz volvió a la pensión sin la cara tapada. La fina llovizna de antes se había convertido en una tormenta en toda regla, al entrar en su dormitorio se secó las ropas mágicamente.

Dejó la capa en la cama cuando divisó algo a la titubeante luz de las lámpara del techo que solo contaba con cuatro velas. La ventana estaba un poco abierta y un charco de agua se veía debajo de ésta, todo indicaría que él la había dejado mal cerrada y la lluvia había penetrado pero el caso era que Severus había mirado por la ventana pero en ningún momento la había abierto y, además, el charco de agua estaba seguido por pisadas. Había alguien en el dormitorio.

- Hola Jonathan o debería decir Severus.

El hombre se dio la vuelta para toparse con una mujer de unos treinta años con los ojos claros y el cabello rojo por encima de los hombros, lo apuntaba con la varita y Severus la reconoció como la que había estado en la taberna y una de tantas que intentaron matarlo al descubrirse su traición.

- Leonor, ¿quieres algo de beber? - No te hagas el amable porque se que ese no es tu carácter- lo miro entrecerrando los ojos- has sido astuto cambiándote por William pero tu inusual silencio me ha hecho sospechar, antes deberías saber que tu... víctima no para ni un segundo cayado y que tiene los ojos azules no negro.

Severus se acordó que la había mirado fijamente algunos momentos en la taberna, un error que nunca antes había cometido, tal vez al estar demasiado concentrado en al conversación no se dio cuenta de ello.

- Entonces ¿qué quieres ahora de mí?- preguntó el hombre que metió la mano lentamente en su bolsillo de la túnica. - Primero la varita- y apuntó la mano dentro de la tela, sin cuidado le arrebató el trozo de madera de caoba clara y la partió por la mitad- ups, perdón- sonrió un poco- ahora quiero resolver lo que hace años no pude. - ¿Matarme?- dijo Severus mirando los trozos de varita en el suelo. - Exactamente, eres un traidor y aún lo eres porque supongo que tu querido Dumbledore te ha enviado para investigar lo que planeamos sobre el futuro de Potter. - Puede que si y puede que no. - No te hagas el graciosillo conmigo Severus, me jodistes una vez pero no lo volverás ha hacer, por tu culpa fui tomada como irresponsable por el mismo Lord que no volvió a confiar en mi por dejarte escapar. - Pues gracias por no acabar conmigo- dijo Severus con una sonrisita. - Maldito desgraciado, muere... MUERE- y se echó sobre Severus con furia pero no contaba con lo que iba ha ocurrir.

Severus se agachó lo suficiente para coger su verdadera varita de la pernera de su pantalón, con increíble agilidad desarmó a la chica con un accio y cogiéndole la mano que sujetaba la varita se la retorció en la espalda quedando atrás de ella.

- William tiene razón, aún eres muy joven para estos trotes, hasta otra Leonor... Obliviate.

Dos horas después estaba en el callejón por donde había venido. La chica se despertaría mañana en la cama del hostal sin recordar nada y él había conseguido lo que quería sin necesidad de matar a nadie. Volvió a coger la sucia botella y fue transportado de nuevo sin ver que una rata con una pata plateada se había colado dentro de su capa siendo succionada con el profesor.