CAPÍTULO 14: DOS MALFOY Y UNA SANGRE SUCIA.
Hermione abrió lentamente los ojos, la cabeza le dolía igualmente que las muñecas, sus pupilas se movieron al mirar a su alrededor extrañada al verse dentro de una mazmorra casi a oscuras con cadenas en las paredes, se fue a mover cuando supo el porque de su dolor de muñecas. Estaba atada en la pared por gruesas cadenas oxidadas que se le clavaban en la piel y al ponerse de pie (había permanecido sentada) pudo comprobar que sus pies también estaban atados. Intentó escuchar por si oía algo pero solo se percibía el gotear de agua por alguna pared.
[- ¿Dónde estoy?] y como un jarrón de agua fría se acordó de lo ocurrido horas antes, de su rapto y los mortífagos mirándola como si fuera el último trozo de carne para cuatro hombres hambrientos. Las lágrimas se agolpaban por salir pero las aguantó hasta que desaparecieron, lo que importaba en esos momentos era escapar y volver al castillo como fuera.
Es gracioso ver a una sangre sucia atada de pies y manos sin poderse mover- dijo una voz que arrastraba las palabras desde la oscuridad de una esquina- los papeles se han intercambiado, ¿verdad Granger?, una vez me delataste ante el viejo Dumbledore y ahora soy yo quien te dará como carnada para nuestro cebo.
Un joven de su misma edad fue apareciendo a la escasa luz de una antorcha dejando ver su pelo corto platino, sus ojos grises y su cínica sonrisa. Draco Malfoy se plantó delante suya, a centímetros, mirándola fijamente, se agachó un poco para poderle susurrar en el oído:
¿Cómo esta el pequeño Snape?- miro su vientre- me han comentado que mi antiguo jefe de casa te llevó a su cama y te dejó preñada, pobre hombre, me da pena y todo. Vete a la mierda Malfoy- dijo la chica entre dientes. Pero si ya estoy con ella- y le sonrió.
Hermione lo fulminó con la mirada ante el insulto y se echó hacía atrás para separarse del rubio.
Pues Malfoy aún me queda una duda- lo miro- si soy una mierda como tu bien dices, ¿cómo es qué pretendiste acostarte conmigo?, si mal no lo recuerdo es lo que querías.
Fue el turno del chico de fulminarla con la mirada, se quedó unos segundos sin palabras pensando en otra cosa para recuperar su orgullo.
Estuve un poco ciego en esa escuela, pretendía pasar un rato agradable y te elegí a ti, pero me alegro de haber despertado de ese... sueño, me arrepiento solo de pensar que quise algo con alguien como tu, aunque lo hubieras disfrutado pequeña Gryffindor. Lo dudo Malfoy, seguramente me hubiera muerto del asco- y lució una sonrisa de triunfadora al ver como el joven no tenía palabras, se había quedado mudo al comprobar que la chica no le temía y le plantaba cara aún estando en esa situación. En unas horas querrás haberte comido tus comentarios. ¿Por qué? No pretenderás pensar que solo te hemos... invitado a mi humilde hogar para charlar ¿verdad?- se paseó de lado a lado de la chica- tu serás el cebo para atrapar a Potter y de paso a Snape, dos pájaros de un tiro, interesante. ¿Cómo sabes qué vendrán? No pareces tan lista como nos hacías pensar- sonrió un poco- tu amigo vendrá a salvar a su querida amiguita y tu profesor vendrá a por la mujer a la que ama, yo creo que si vendrán.
Con la última mirada Malfoy salió de la mazmorra cerrando lo que parecía una pesada puerta. La chica se dejó caer por la mugrienta pared a la que estaba atada y enterró la cara entre sus piernas flexionadas hacía su pecho y unas gruesas lágrimas ganaron la batalla y resbalaron por su rostro. Como le gustaría tener telepatía o algo parecido para conectar con Severus y advertirle de la trampa, no quería que viniesen aunque eso significaba su muerte, la vida del hombre y de la de Harry eran más importante que la suya. El frío del lugar se clavaba hasta sus huesos e intentó abrazarse así misma para darse calor pero las cadenas se lo impedían.
---- ( ----
¿Cómo qué secuestrada?- repitió Severus levantándose de su asiento y mirando a Ron- ¿quién y a donde fue? Fueron cuatro mortífagos, entre ellos estaba Colagusano y fue delante de la Casa de los Gritos- bajó la vista y empezó a sollozar- no pude hacer nada, nos obligaron a tirar las varitas... no pude ayudar... Hermione se fue con ellos para salvarme a mi... no supe defenderla. Ron- habló Dumbledore que se había levantado y le pasó una mano por la espalda- tranquilízate, nadie sin varita hubiera podido derrotar a cuatro mortífagos, tienes que pensar que al estar vivo has podido venir a avisarnos, eso es importante, ahora podremos ir a buscar a la chica y la salvaremos, no te preocupes, ¿oíste algo sobre donde se la podrían haber llevado? No lo dijeron solo comentaron que alguien quería ver a Hermione... por favor profesor Dumbledore sálvela, es muy importante para mi, la quiero y no podría vivir sabiendo que le ha ocurrido algo.
El director miro a Severus que miraba al chico con odio al decir que amaba a SU Hermione, el anciano le susurró al pelirrojo que lo mejor sería que fuera a la enfermería donde Pomfrey le daría algo para tranquilizarlo, al haberse ido tras prometer que no lo comentaría a nadie, volvió su atención al profesor de pociones.
Tienes alguna idea de quien a podido ser. Tengo a muchas personas- apretaba los puños con furia- como le hayan tocado un solo pelo lo mataré con mis propias manos- y estampó los puños encima de la mesa haciendo que Fawkes se llevará un buen sobresalto. No vale la pena enfadarse ahora, lo mejor es empezar la busca, voy a reunir a la Orden.
En minutos el despacho se llenó por los miembros que quedaban con vida, McGonagall, Sirius, Remus, Flitwich, Moody, Hagrid, el matrimonio Weasley, Mundungus, el director y Severus. El anciano los miro a todos y no pudo reprimir un suspiro al comprobar la cantidad de bajas que había en la Orden, todos asesinados por manos oscuras. Demasiado sufrimiento llenaba el grupo pero seguían allí, esperando ganar la batalla costase lo que costase.
Habéis sido llamados porque tenemos un problema muy grave- habló el director desde su asiento mirándolos a todos- Hermione Granger ha sido secuestrada por antiguos mortífagos, no sabemos quienes ni donde la han llevado, solo tenemos el dato que entre ellos se encontraba Peter Pettrigwey (no m acuerdo si s escribe así). Sucia rata- escupió Sirius dando un brinco de su silla- sabía que debía haber acabado con él cuando pude, cuando lo encuentre retorceré su cuello sin escuchar su sollozo de animal de cloaca, maldito hijo de Satanás, sus lágrimas no lo salvarán de mi furia. Tranquilo Canuto- dijo el licántropo- yo también lo odio como tu pero ahora es más importante planear algo- se dirigió al director- ¿tenía algún enemigo qué podría haberla secuestrado?, ¿algún asunto por el cuál le hicieran pagar? Malfoy- dijo de repente Severus mirando el suelo. ¿Qué tiene que ver Lucius en esto?- preguntó Moody con su ojo mágico dando vueltas por toda la cuenca. Lucius no, Draco. Puedes tener razón- dijo Dumbledore adivinando los pensamientos de su compañero- el chico se lo advirtió en muchas ocasiones y la carta que le envió... podría haber cumplido su promesa de venganza y de seguro su padre lo esta ayudando- miro al jefe de los serpientes y dijo casi susurrando- ¿crees qué sabe lo de...? De seguro. Perdón, ¿qué cuchicheáis?- preguntó Molly- ¿el qué sabe seguro?
El director miro a Severus que asintió y cogiendo aire explicó el asunto.
Hermione y yo llevamos juntos desde casi principios de curso y ella esta en estos momentos embarazada de dos meses.
Todos los presentes, menos Sirius y McGonagall, se quedaron con la boca abierta al escuchar eso. Un profesor con una alumna... embarazo... Snape con Granger... embarazo. Slytherin con Gryffindor. embarazo ¡¡EMBARAZO!!
Pobre chiquilla- dijo Molly preocupada- no sabrá que hacer. El tiempo corre en nuestra contra, debemos averiguar si Malfoy ha corrido la voz entre los suyos, Mundungus este trabajo es para ti, ves a los bajos de la ciudad y pídele a tus contactos noticias. Si profesor- y de un rápido movimiento se puso la capa y se fue corriendo a las afueras del colegio para poderse aparecer. Arthur ves al ministerio y haz todo lo que puedas para juntar a gente de confianza- el cabecilla de los Weasley inclinó la cabeza y se fue. Severus intenta hablar con alguien de tu casa, sin duda alguno sabrá lo que ocurre, vuelve en una hora- el moreno se fue- los demás procurad que nadie se de cuenta de nada y, Sirius, será mejor que llames a tu ahijado. ¿Por qué? Ya es hora que sepa la verdad- el animago lo miro sin entender pero se fue, en forma de perro, a buscar a Harry. Albus, ¿qué crees que querrán exactamente de Hermione?- preguntó la jefa de los leones preocupada por su alumna mirando al hombre de delante suya. Supongo que todo será una tapadera para coger a Harry y a Severus, pero no estoy seguro, no se hasta donde son capaces de llegar.
A los pocos minutos de silencio el animago llegó casi sin aliento por haber corrido y se transformo en hombre con la cara crispada por la preocupación.
No esta, Harry no esta, se ha ido con Ron. ¿Qué?- dijeron los presentes, Molly se tapó la boca para parar el sollozo. He ido a buscarlo y al no verlo he ido a su dormitorio y he visto esto- y le tendió al director un sobre, sacó la carta y la leyó en alto. Hermione ha sido secuestrada por Malfoy, esta en su mansión y la tienen atada en una mazmorra, voy a por ella junto a Ron, no hay mucho tiempo, venid cuando podáis, lo más rápido posible. Es una trampa, me quieren a mi y al profesor Snape, procuraré aguantar lo máximo posible pero son muchos mortífagos, venid con la Orden, venid- los miro a todos- ya esta todo aclarado, ya sabemos donde esta la chica y que pretenden- suspiro- Minerva ves a avisar a Mundungus y a Arthur- la mujer se fue. Albus- preguntó Remus- ¿cómo lo ha sabido Harry?, ni Ron tenía idea del paradero. Ni idea, este chico cada vez me sorprende más, voy a avisar a Severus, preparaos todos, tendremos movida en unas horas.
---- ( ----
Vamos Ron date prisa- dijo un moreno atravesando el cielo con su Saeta. Mi escoba no es tan rápida como la tuya- dijo un pelirrojo en su Nimbus 2002 intentando seguir a su compañero- ¿estas seguro qué es por aquí? Si mira el medallón, lo señala así.
De una fina cadena los dos chicos tenían un medallón circular con unas figuras imposibles de traducir a no ser que fueras la persona que lo había creado. Los dos, más Hermione, habían hechizado un medallón normal y corriente en un medio de saber donde estaban en cada momento, como una especie del mapa del merodeador pero solo de ellos tres. El medallón en cuestión avisaba a aquel que lo llevase en que su dueño estaba en peligro y los gravados indicaban el lugar. Un buen hechizo que habían averiguado después de unas pruebas y unos libros de magia antigua, lo de las letras sin significado para los demás había sido idea de Hermione por si el medallón caía en malas manos.
Allí esta Ron- dijo el moreno señalando en medio de la bruma del atardecer una inmensa mansión antigua pero se veía muy noble, de principios del siglo segundo- muy parecida a su antiguo amo, muy adecuado para Malfoy- dijo viendo el cementerio próximo parecido a los terrenos de la vieja mansión de los Riddle.
Desmontaron de sus escobas algo alejados de la casa y disminuyendo sus transportes para meterlos en el bolsillo de la túnica, se taparon con la capa invisible y se dirigieron hacía la casa sin hacer ruido. Fueron por la puerta de atrás y se quedaron detrás de un árbol viendo como un hombre grandote y con cara de pocos amigos se paseaba por allí haciendo guardia.
Seguro que hay más de esos por toda la casa- susurró Ron mirando por todo- ¿qué hacemos? Creo que echando un desmaius los dos a la vez bastara. No se... es como un armario, peor que Crabbe y Goyle. Ron, ese es el padre de Goyle- le comentó Harry recordando a verlo visto en uno de sus encuentros con Voldemort hacía un tiempo cuando aún estaba vivo. Ya decía yo que su cara de idiota me sonaba. Venga vamos, saca la varita y no hagas ruido.
Con las varitas en alto dentro de la capa y tan sigilosos como antes se fueron acercando al hombre que bostezaba mientras miraba el cementerio de delante, sacaron solo la punta de la varita, lo apuntaron y en susurros dijeron al unísono:
Desmaius.
El hombretón se quedó unos segundos tieso como un palo y los dos amigos se miraron pensando que no había funcionado cuando cayó pesadamente al suelo y empezó a roncar.
¿Cómo puede roncar con un desmaius,?- dijo Ron- es la primera vez que veo esto. Vamos ha atarlo- y el moreno, con una floritura hizo aparecer unas cuerdas por todo el cuerpo del señor Goyle y levitando lo escondieron detrás de unos arbustos. Es hora de entrar.
Con un simple alohomora abrieron la puerta y entraron. Toda la casa estaba a oscuras pero algunas velas casi consumidas colgaban de las paredes haciendo formas fantasmagóricas. Siguieron por un pasillo evitando mirar los cuadros que colgaban de las paredes cuyas pinturas parecían que los seguían con los ojos a pesar de llevar la capa.
El medallón indica que esta por debajo de nosotros- comentó Harry en voz muy baja mirando un diminuto punto con las iniciales "H.G"- tenemos que encontrar unas escaleras que lleven al sótano o algo parecido. Pues no veo nada- dijo Ron que se quedó mirando un cuadro donde se veía a un niño de unos cinco años sentado elegantemente en una silla de grandes orejas vestido con una túnica gris con bordados de plata, entrecerró los ojos pero los volvió a abrir al reconocer al niño- mira Harry, es Draco de pequeño. Y ese es Draco ahora- dijo Harry.
Delante de ellos apareció el chico con su porte orgulloso de siempre con una túnica totalmente negra, la de mortífago para ser exactos, caminaba hacía ellos y, aunque el pasillo era grande y espacioso, los dos chicos no se atrevían a moverse por si pisaban la capa y ésta se les resbalara dejándolos al descubiertos. Harry, con movimientos casi felinos, puso una mano en el pecho de Ron y lo fue empujando con lentitud pero con prisa hacía atrás mientras él mismo se apoyaba en la pared controlando su respiración nerviosa. El rubio pasó delante de ellos pero se quedó parado escuchando y se giró un poco para mirar de reojo exactamente donde estaban los dos Gryffindor.
Debajo la capa Ron se tapaba la boca y Harry lo apretaba más hacía la pared porque el pelirrojo estaba apunto de estornudar. Draco se encogió de hombros y siguió su camino.
Sigámoslo- susurró Harry tan flojo como pudo.
Los dos, casi de puntillas, dejaron un buen trozo entre ellos y Draco y empezaron a seguirlo, girando por pasillos inmensos decorados con estatuas, pinturas y esculturas de grandioso valor.
El maldito serpiente esta forrado hasta los dientes- susurró Ron al ver todo lo que lo rodeaba.
Llegaron a una pared aparentemente sólida, el rubio sacó la varita y la tocó, sin haber cambios pasó a través de ésta, se acercaron y Harry sacó por debajo la capa una mano, tocó la pared y comprobó que volvía a ser sólida, de su manga apareció la varita y tocó la pared, con decisión los dos se acercaron y la traspasaron.
Si de verdad hay algo importante allí abajo yo hubiera puesto algún hechizo para impedir entrar- opinó Ron inteligentemente al empezar a bajar por una larga escalinata de piedra.
A cada paso la temperatura iba bajando y se ajustaron mejor sus capas para entrar en calor, bajaban y bajaban y al pie de escalera giraron una esquina y casi dejaron escapar una exclamación. Delante de ellos había como una cincuentena de mortífagos vestidos de negro con sus rostros tapados por máscaras blancas que estaban arrodillados ante una estatua que Harry reconoció. Era la imagen de Voldemort. Uno de ellos se adelantó, hizo una reverencia ante la estatua y se giró a los demás.
Esta noche terminaremos con el trabajo que nuestro señor no pudo acabar, mataremos a Potter, a Snape y con el sacrificio de una sangre sucia resucitaremos a nuestro Maestro, volverá ante nosotros más fuerte que nunca, sin enemigos por delante y convertirá nuestro mundo en un mundo digno, solo con magos de pura sangre, mataremos muggles y todo será nuestro- dijo el hombre arrastrando las palabras. Nuestro Maestro, nuestro Señor- corearon todos los enmascarados.
Harry reconoció la voz como la de Lucius, apretó los puños con rabia y se prometió acabar con Malfoy él mismo. El señor Malfoy hizo un gesto con la mano y de la oscuridad surgió Draco empujando a una chica que parecía apunto de desvanecerse y la dejó con malos modales en el suelo a los pies de la estatua.
¡Hermione!- dijo Ron que por poco salió de la capa para correr a su rescate pero el moreno lo paró. Tengo un plan, sígueme.
---- ( ----
Hermione estaba débil, helada y cansada, no había puesto resistencia cuando Draco la había cogido y casi arrastrado hasta una estatua de Voldemort, ahora se hallaba a sus pies de rodillas con la vista en el suelo para no ver a las decenas de mortífagos que la miraban a través de sus máscaras. No podía más, el frío estaba calado en sus huesos, tenía sed, hambre y le dolía el cuerpo, pero no le importaba todo eso, solo pensaba en su bebé. Pensaba que esa noche todo acabaría, moriría ella y su niño sin volver a ver a Severus y compartir la vida juntos que habían hablado, todo era del pasado, acabaría en minutos, todo... Oía de fondo a Lucius hablar de "su mundo perfecto" pero no escuchaba, no quería saber sus planes. Draco estaba a su lado de pie y con una sonrisa le susurró.
Pequeña Gryffindor aún tienes una oportunidad de vivir, se mi esclava y te perdonaré, te divertirás, ser la pupila de un Malfoy es un gran orgullo. Que lo haga tu madre pequeño hurón- contestó Hermione sin levantar la vista pero con una pequeña sonrisa en sus labios.
El rubio la miro con odio y se adelantó al lado de su padre para no ver más el rostro de la sabelotodo, ya recibiría su merecido y él lo disfrutaría a cada segundo.
Hermione tenía la vista empañada por las lágrimas pero no les daría la satisfacción de verla llorar, entonces se fijó en algo de su pecho que había salido de su túnica seguido por una fina cadena, entrecerró los ojos para fijarse mejor y los abrió completamente al descubrir el significado. En ese momento algo la estiró por detrás y desapareció de la vista de todos. Los mortífagos, que habían estado observándola, señalaron el lugar que había permanecido y dejaron escapar exclamaciones de sorpresa.
- La sangre sucia ha desaparecido- gritó más de uno bajó la furia de Lucius Malfoy.
Hermione abrió lentamente los ojos, la cabeza le dolía igualmente que las muñecas, sus pupilas se movieron al mirar a su alrededor extrañada al verse dentro de una mazmorra casi a oscuras con cadenas en las paredes, se fue a mover cuando supo el porque de su dolor de muñecas. Estaba atada en la pared por gruesas cadenas oxidadas que se le clavaban en la piel y al ponerse de pie (había permanecido sentada) pudo comprobar que sus pies también estaban atados. Intentó escuchar por si oía algo pero solo se percibía el gotear de agua por alguna pared.
[- ¿Dónde estoy?] y como un jarrón de agua fría se acordó de lo ocurrido horas antes, de su rapto y los mortífagos mirándola como si fuera el último trozo de carne para cuatro hombres hambrientos. Las lágrimas se agolpaban por salir pero las aguantó hasta que desaparecieron, lo que importaba en esos momentos era escapar y volver al castillo como fuera.
Es gracioso ver a una sangre sucia atada de pies y manos sin poderse mover- dijo una voz que arrastraba las palabras desde la oscuridad de una esquina- los papeles se han intercambiado, ¿verdad Granger?, una vez me delataste ante el viejo Dumbledore y ahora soy yo quien te dará como carnada para nuestro cebo.
Un joven de su misma edad fue apareciendo a la escasa luz de una antorcha dejando ver su pelo corto platino, sus ojos grises y su cínica sonrisa. Draco Malfoy se plantó delante suya, a centímetros, mirándola fijamente, se agachó un poco para poderle susurrar en el oído:
¿Cómo esta el pequeño Snape?- miro su vientre- me han comentado que mi antiguo jefe de casa te llevó a su cama y te dejó preñada, pobre hombre, me da pena y todo. Vete a la mierda Malfoy- dijo la chica entre dientes. Pero si ya estoy con ella- y le sonrió.
Hermione lo fulminó con la mirada ante el insulto y se echó hacía atrás para separarse del rubio.
Pues Malfoy aún me queda una duda- lo miro- si soy una mierda como tu bien dices, ¿cómo es qué pretendiste acostarte conmigo?, si mal no lo recuerdo es lo que querías.
Fue el turno del chico de fulminarla con la mirada, se quedó unos segundos sin palabras pensando en otra cosa para recuperar su orgullo.
Estuve un poco ciego en esa escuela, pretendía pasar un rato agradable y te elegí a ti, pero me alegro de haber despertado de ese... sueño, me arrepiento solo de pensar que quise algo con alguien como tu, aunque lo hubieras disfrutado pequeña Gryffindor. Lo dudo Malfoy, seguramente me hubiera muerto del asco- y lució una sonrisa de triunfadora al ver como el joven no tenía palabras, se había quedado mudo al comprobar que la chica no le temía y le plantaba cara aún estando en esa situación. En unas horas querrás haberte comido tus comentarios. ¿Por qué? No pretenderás pensar que solo te hemos... invitado a mi humilde hogar para charlar ¿verdad?- se paseó de lado a lado de la chica- tu serás el cebo para atrapar a Potter y de paso a Snape, dos pájaros de un tiro, interesante. ¿Cómo sabes qué vendrán? No pareces tan lista como nos hacías pensar- sonrió un poco- tu amigo vendrá a salvar a su querida amiguita y tu profesor vendrá a por la mujer a la que ama, yo creo que si vendrán.
Con la última mirada Malfoy salió de la mazmorra cerrando lo que parecía una pesada puerta. La chica se dejó caer por la mugrienta pared a la que estaba atada y enterró la cara entre sus piernas flexionadas hacía su pecho y unas gruesas lágrimas ganaron la batalla y resbalaron por su rostro. Como le gustaría tener telepatía o algo parecido para conectar con Severus y advertirle de la trampa, no quería que viniesen aunque eso significaba su muerte, la vida del hombre y de la de Harry eran más importante que la suya. El frío del lugar se clavaba hasta sus huesos e intentó abrazarse así misma para darse calor pero las cadenas se lo impedían.
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¿Cómo qué secuestrada?- repitió Severus levantándose de su asiento y mirando a Ron- ¿quién y a donde fue? Fueron cuatro mortífagos, entre ellos estaba Colagusano y fue delante de la Casa de los Gritos- bajó la vista y empezó a sollozar- no pude hacer nada, nos obligaron a tirar las varitas... no pude ayudar... Hermione se fue con ellos para salvarme a mi... no supe defenderla. Ron- habló Dumbledore que se había levantado y le pasó una mano por la espalda- tranquilízate, nadie sin varita hubiera podido derrotar a cuatro mortífagos, tienes que pensar que al estar vivo has podido venir a avisarnos, eso es importante, ahora podremos ir a buscar a la chica y la salvaremos, no te preocupes, ¿oíste algo sobre donde se la podrían haber llevado? No lo dijeron solo comentaron que alguien quería ver a Hermione... por favor profesor Dumbledore sálvela, es muy importante para mi, la quiero y no podría vivir sabiendo que le ha ocurrido algo.
El director miro a Severus que miraba al chico con odio al decir que amaba a SU Hermione, el anciano le susurró al pelirrojo que lo mejor sería que fuera a la enfermería donde Pomfrey le daría algo para tranquilizarlo, al haberse ido tras prometer que no lo comentaría a nadie, volvió su atención al profesor de pociones.
Tienes alguna idea de quien a podido ser. Tengo a muchas personas- apretaba los puños con furia- como le hayan tocado un solo pelo lo mataré con mis propias manos- y estampó los puños encima de la mesa haciendo que Fawkes se llevará un buen sobresalto. No vale la pena enfadarse ahora, lo mejor es empezar la busca, voy a reunir a la Orden.
En minutos el despacho se llenó por los miembros que quedaban con vida, McGonagall, Sirius, Remus, Flitwich, Moody, Hagrid, el matrimonio Weasley, Mundungus, el director y Severus. El anciano los miro a todos y no pudo reprimir un suspiro al comprobar la cantidad de bajas que había en la Orden, todos asesinados por manos oscuras. Demasiado sufrimiento llenaba el grupo pero seguían allí, esperando ganar la batalla costase lo que costase.
Habéis sido llamados porque tenemos un problema muy grave- habló el director desde su asiento mirándolos a todos- Hermione Granger ha sido secuestrada por antiguos mortífagos, no sabemos quienes ni donde la han llevado, solo tenemos el dato que entre ellos se encontraba Peter Pettrigwey (no m acuerdo si s escribe así). Sucia rata- escupió Sirius dando un brinco de su silla- sabía que debía haber acabado con él cuando pude, cuando lo encuentre retorceré su cuello sin escuchar su sollozo de animal de cloaca, maldito hijo de Satanás, sus lágrimas no lo salvarán de mi furia. Tranquilo Canuto- dijo el licántropo- yo también lo odio como tu pero ahora es más importante planear algo- se dirigió al director- ¿tenía algún enemigo qué podría haberla secuestrado?, ¿algún asunto por el cuál le hicieran pagar? Malfoy- dijo de repente Severus mirando el suelo. ¿Qué tiene que ver Lucius en esto?- preguntó Moody con su ojo mágico dando vueltas por toda la cuenca. Lucius no, Draco. Puedes tener razón- dijo Dumbledore adivinando los pensamientos de su compañero- el chico se lo advirtió en muchas ocasiones y la carta que le envió... podría haber cumplido su promesa de venganza y de seguro su padre lo esta ayudando- miro al jefe de los serpientes y dijo casi susurrando- ¿crees qué sabe lo de...? De seguro. Perdón, ¿qué cuchicheáis?- preguntó Molly- ¿el qué sabe seguro?
El director miro a Severus que asintió y cogiendo aire explicó el asunto.
Hermione y yo llevamos juntos desde casi principios de curso y ella esta en estos momentos embarazada de dos meses.
Todos los presentes, menos Sirius y McGonagall, se quedaron con la boca abierta al escuchar eso. Un profesor con una alumna... embarazo... Snape con Granger... embarazo. Slytherin con Gryffindor. embarazo ¡¡EMBARAZO!!
Pobre chiquilla- dijo Molly preocupada- no sabrá que hacer. El tiempo corre en nuestra contra, debemos averiguar si Malfoy ha corrido la voz entre los suyos, Mundungus este trabajo es para ti, ves a los bajos de la ciudad y pídele a tus contactos noticias. Si profesor- y de un rápido movimiento se puso la capa y se fue corriendo a las afueras del colegio para poderse aparecer. Arthur ves al ministerio y haz todo lo que puedas para juntar a gente de confianza- el cabecilla de los Weasley inclinó la cabeza y se fue. Severus intenta hablar con alguien de tu casa, sin duda alguno sabrá lo que ocurre, vuelve en una hora- el moreno se fue- los demás procurad que nadie se de cuenta de nada y, Sirius, será mejor que llames a tu ahijado. ¿Por qué? Ya es hora que sepa la verdad- el animago lo miro sin entender pero se fue, en forma de perro, a buscar a Harry. Albus, ¿qué crees que querrán exactamente de Hermione?- preguntó la jefa de los leones preocupada por su alumna mirando al hombre de delante suya. Supongo que todo será una tapadera para coger a Harry y a Severus, pero no estoy seguro, no se hasta donde son capaces de llegar.
A los pocos minutos de silencio el animago llegó casi sin aliento por haber corrido y se transformo en hombre con la cara crispada por la preocupación.
No esta, Harry no esta, se ha ido con Ron. ¿Qué?- dijeron los presentes, Molly se tapó la boca para parar el sollozo. He ido a buscarlo y al no verlo he ido a su dormitorio y he visto esto- y le tendió al director un sobre, sacó la carta y la leyó en alto. Hermione ha sido secuestrada por Malfoy, esta en su mansión y la tienen atada en una mazmorra, voy a por ella junto a Ron, no hay mucho tiempo, venid cuando podáis, lo más rápido posible. Es una trampa, me quieren a mi y al profesor Snape, procuraré aguantar lo máximo posible pero son muchos mortífagos, venid con la Orden, venid- los miro a todos- ya esta todo aclarado, ya sabemos donde esta la chica y que pretenden- suspiro- Minerva ves a avisar a Mundungus y a Arthur- la mujer se fue. Albus- preguntó Remus- ¿cómo lo ha sabido Harry?, ni Ron tenía idea del paradero. Ni idea, este chico cada vez me sorprende más, voy a avisar a Severus, preparaos todos, tendremos movida en unas horas.
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Vamos Ron date prisa- dijo un moreno atravesando el cielo con su Saeta. Mi escoba no es tan rápida como la tuya- dijo un pelirrojo en su Nimbus 2002 intentando seguir a su compañero- ¿estas seguro qué es por aquí? Si mira el medallón, lo señala así.
De una fina cadena los dos chicos tenían un medallón circular con unas figuras imposibles de traducir a no ser que fueras la persona que lo había creado. Los dos, más Hermione, habían hechizado un medallón normal y corriente en un medio de saber donde estaban en cada momento, como una especie del mapa del merodeador pero solo de ellos tres. El medallón en cuestión avisaba a aquel que lo llevase en que su dueño estaba en peligro y los gravados indicaban el lugar. Un buen hechizo que habían averiguado después de unas pruebas y unos libros de magia antigua, lo de las letras sin significado para los demás había sido idea de Hermione por si el medallón caía en malas manos.
Allí esta Ron- dijo el moreno señalando en medio de la bruma del atardecer una inmensa mansión antigua pero se veía muy noble, de principios del siglo segundo- muy parecida a su antiguo amo, muy adecuado para Malfoy- dijo viendo el cementerio próximo parecido a los terrenos de la vieja mansión de los Riddle.
Desmontaron de sus escobas algo alejados de la casa y disminuyendo sus transportes para meterlos en el bolsillo de la túnica, se taparon con la capa invisible y se dirigieron hacía la casa sin hacer ruido. Fueron por la puerta de atrás y se quedaron detrás de un árbol viendo como un hombre grandote y con cara de pocos amigos se paseaba por allí haciendo guardia.
Seguro que hay más de esos por toda la casa- susurró Ron mirando por todo- ¿qué hacemos? Creo que echando un desmaius los dos a la vez bastara. No se... es como un armario, peor que Crabbe y Goyle. Ron, ese es el padre de Goyle- le comentó Harry recordando a verlo visto en uno de sus encuentros con Voldemort hacía un tiempo cuando aún estaba vivo. Ya decía yo que su cara de idiota me sonaba. Venga vamos, saca la varita y no hagas ruido.
Con las varitas en alto dentro de la capa y tan sigilosos como antes se fueron acercando al hombre que bostezaba mientras miraba el cementerio de delante, sacaron solo la punta de la varita, lo apuntaron y en susurros dijeron al unísono:
Desmaius.
El hombretón se quedó unos segundos tieso como un palo y los dos amigos se miraron pensando que no había funcionado cuando cayó pesadamente al suelo y empezó a roncar.
¿Cómo puede roncar con un desmaius,?- dijo Ron- es la primera vez que veo esto. Vamos ha atarlo- y el moreno, con una floritura hizo aparecer unas cuerdas por todo el cuerpo del señor Goyle y levitando lo escondieron detrás de unos arbustos. Es hora de entrar.
Con un simple alohomora abrieron la puerta y entraron. Toda la casa estaba a oscuras pero algunas velas casi consumidas colgaban de las paredes haciendo formas fantasmagóricas. Siguieron por un pasillo evitando mirar los cuadros que colgaban de las paredes cuyas pinturas parecían que los seguían con los ojos a pesar de llevar la capa.
El medallón indica que esta por debajo de nosotros- comentó Harry en voz muy baja mirando un diminuto punto con las iniciales "H.G"- tenemos que encontrar unas escaleras que lleven al sótano o algo parecido. Pues no veo nada- dijo Ron que se quedó mirando un cuadro donde se veía a un niño de unos cinco años sentado elegantemente en una silla de grandes orejas vestido con una túnica gris con bordados de plata, entrecerró los ojos pero los volvió a abrir al reconocer al niño- mira Harry, es Draco de pequeño. Y ese es Draco ahora- dijo Harry.
Delante de ellos apareció el chico con su porte orgulloso de siempre con una túnica totalmente negra, la de mortífago para ser exactos, caminaba hacía ellos y, aunque el pasillo era grande y espacioso, los dos chicos no se atrevían a moverse por si pisaban la capa y ésta se les resbalara dejándolos al descubiertos. Harry, con movimientos casi felinos, puso una mano en el pecho de Ron y lo fue empujando con lentitud pero con prisa hacía atrás mientras él mismo se apoyaba en la pared controlando su respiración nerviosa. El rubio pasó delante de ellos pero se quedó parado escuchando y se giró un poco para mirar de reojo exactamente donde estaban los dos Gryffindor.
Debajo la capa Ron se tapaba la boca y Harry lo apretaba más hacía la pared porque el pelirrojo estaba apunto de estornudar. Draco se encogió de hombros y siguió su camino.
Sigámoslo- susurró Harry tan flojo como pudo.
Los dos, casi de puntillas, dejaron un buen trozo entre ellos y Draco y empezaron a seguirlo, girando por pasillos inmensos decorados con estatuas, pinturas y esculturas de grandioso valor.
El maldito serpiente esta forrado hasta los dientes- susurró Ron al ver todo lo que lo rodeaba.
Llegaron a una pared aparentemente sólida, el rubio sacó la varita y la tocó, sin haber cambios pasó a través de ésta, se acercaron y Harry sacó por debajo la capa una mano, tocó la pared y comprobó que volvía a ser sólida, de su manga apareció la varita y tocó la pared, con decisión los dos se acercaron y la traspasaron.
Si de verdad hay algo importante allí abajo yo hubiera puesto algún hechizo para impedir entrar- opinó Ron inteligentemente al empezar a bajar por una larga escalinata de piedra.
A cada paso la temperatura iba bajando y se ajustaron mejor sus capas para entrar en calor, bajaban y bajaban y al pie de escalera giraron una esquina y casi dejaron escapar una exclamación. Delante de ellos había como una cincuentena de mortífagos vestidos de negro con sus rostros tapados por máscaras blancas que estaban arrodillados ante una estatua que Harry reconoció. Era la imagen de Voldemort. Uno de ellos se adelantó, hizo una reverencia ante la estatua y se giró a los demás.
Esta noche terminaremos con el trabajo que nuestro señor no pudo acabar, mataremos a Potter, a Snape y con el sacrificio de una sangre sucia resucitaremos a nuestro Maestro, volverá ante nosotros más fuerte que nunca, sin enemigos por delante y convertirá nuestro mundo en un mundo digno, solo con magos de pura sangre, mataremos muggles y todo será nuestro- dijo el hombre arrastrando las palabras. Nuestro Maestro, nuestro Señor- corearon todos los enmascarados.
Harry reconoció la voz como la de Lucius, apretó los puños con rabia y se prometió acabar con Malfoy él mismo. El señor Malfoy hizo un gesto con la mano y de la oscuridad surgió Draco empujando a una chica que parecía apunto de desvanecerse y la dejó con malos modales en el suelo a los pies de la estatua.
¡Hermione!- dijo Ron que por poco salió de la capa para correr a su rescate pero el moreno lo paró. Tengo un plan, sígueme.
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Hermione estaba débil, helada y cansada, no había puesto resistencia cuando Draco la había cogido y casi arrastrado hasta una estatua de Voldemort, ahora se hallaba a sus pies de rodillas con la vista en el suelo para no ver a las decenas de mortífagos que la miraban a través de sus máscaras. No podía más, el frío estaba calado en sus huesos, tenía sed, hambre y le dolía el cuerpo, pero no le importaba todo eso, solo pensaba en su bebé. Pensaba que esa noche todo acabaría, moriría ella y su niño sin volver a ver a Severus y compartir la vida juntos que habían hablado, todo era del pasado, acabaría en minutos, todo... Oía de fondo a Lucius hablar de "su mundo perfecto" pero no escuchaba, no quería saber sus planes. Draco estaba a su lado de pie y con una sonrisa le susurró.
Pequeña Gryffindor aún tienes una oportunidad de vivir, se mi esclava y te perdonaré, te divertirás, ser la pupila de un Malfoy es un gran orgullo. Que lo haga tu madre pequeño hurón- contestó Hermione sin levantar la vista pero con una pequeña sonrisa en sus labios.
El rubio la miro con odio y se adelantó al lado de su padre para no ver más el rostro de la sabelotodo, ya recibiría su merecido y él lo disfrutaría a cada segundo.
Hermione tenía la vista empañada por las lágrimas pero no les daría la satisfacción de verla llorar, entonces se fijó en algo de su pecho que había salido de su túnica seguido por una fina cadena, entrecerró los ojos para fijarse mejor y los abrió completamente al descubrir el significado. En ese momento algo la estiró por detrás y desapareció de la vista de todos. Los mortífagos, que habían estado observándola, señalaron el lugar que había permanecido y dejaron escapar exclamaciones de sorpresa.
- La sangre sucia ha desaparecido- gritó más de uno bajó la furia de Lucius Malfoy.
