CAPÍTULO 15: AL RESCATE
Los mortífagos no cabían en su asombro al ver y no ver a la chica, ¿dónde se había metido?, no creían que supiera aún aparecerse, tenía que haber otra explicación. Lucius, lleno de rabia, se acercó al primer encapuchado que encontró en su camino y lo golpeó para descargar tensión.
Buscadla, no puede estar lejos- gritó.
---- ( ----
Ssshhh, no grites Herm.
La chica, asustada por ser tirada por la espalda y ser cubierta por una tela, giró la cara para toparse a sus dos amigos, la vieja capa invisible de Harry los cubría... por eso había tanto alboroto, todos creían que había desaparecido sin saber que de una forma más corriente no podía ser vista.
¿Qué hacéis aquí?, esto es muy peligroso. No te íbamos a dejar sola- susurró Ron- será mejor que nos vayamos.
Se dieron la vuelta asegurándose que la capa los cubría cuando se dieron cuenta que un joven estaba parado ante ellos, estiró la mano arrebatándoles la tela.
No eres nada inteligente Potter, ¿no te acuerdas qué yo se de la existencia de tu preciada capa? Si, pero como eres tan idiota y no ves más allá de tus narices pensé que te despistaría fácilmente- dijo el moreno. Idiota... PADRE LOS HE ENCONTRADO- gritó mientras los apuntaba con su varita.
Lucius, respaldado por los mortífagos, se acercó a ellos con una cruel sonrisa.
Bien Draco, buen trabajo, ahora vosotros me entregaréis vuestras varitas y todos quedaremos contentos. No creo- dijo Harry.
Pero al ser apuntados por más de cincuenta magos bien armados no tuvieron más remedio, él y Ron entregaron sus varitas y se quedaron mirando fijamente a Lucius que parecía como si le hubieran dado el mejor regalo que se pudiera dar.
Nunca he disfrutado tanto al tenerte aquí junto a mi joven Potter, eres justo al invitado que esperaba. Pues ya me tiene aquí- lo miro fríamente, sin miedo. Siempre lo decía mi maestro y yo he llegado ha pensarlo en más de un ocasión, serías buen partido para nuestro bando, tu poder crecería, tendrías muchos privilegios, ¿no te gustaría llegar a un acuerdo?- le dijo Lucius. A ver, déjeme pensar... Y UNA MIERDA- le gritó en la cara.
Lucius apretó la mandíbula con fuerza e "invitó" a dos mortífagos a acercarse al chico para agarrarlo. Los dos hombres, muchos más fuerte y más altos, lo sujetaron con fuerza, haciendo que Harry fuera incapaz de moverse, Lucius se acercó, se colocó bien el guante que llevaba en su mano derecha y con toda la furia que tenía acumulada le asentó un puñetazo en la boca del estómago. Al chico se le cortó la respiración y los encapuchados lo dejaron caer al suelo donde sus rodillas golpearon el suelo con dureza y se abrazó el estómago con las dos manos intentando por todos los medios llenar sus pulmones con el preciado oxígeno. Ron se fue ha acercar pero Draco lo apuntó con la varita negando con la cabeza. Hermione miraba la escena con los ojos llenos de lágrimas, su impotencia era mucha al ver que no podía hacer nada y se sentía culpable al haber sido la causante de que sus dos amigos estuvieran allí apunto de morir.
Diez minutos más tarde Harry junto a Hermione se encontraban atados en los pies de la estatua de Voldemort y Ron había sido llevado a uno de los calabozos custodiado por Malfoy hijo que, con una maliciosa sonrisa, dijo que el se encargaría de vigilarlo. Lucius había ordenado llevar hasta él una daga sagrada echa por el mismísimo Slytherin que serviría para matar al heredero de Gryffindor y con su sangre resucitar de las Tinieblas a su maestro.
Harry, no tendrías que haber venido, ahora morirás- le balbuceó Hermione. Eso no se lo cree ni Malfoy. ¿Cómo? Creo que...- y se miro por dentro de los pliegues de la túnica y sonrió- ya ha llegado la caballería.
Un enorme fénix rodeado de lo que parecía fuego esmeralda y dorado apareció en medio de la sala y empezó a cantar unas melodías suaves mientras su tamaño se iba reduciendo. Los encapuchados lo miraban con temor cuando uno entró corriendo en la sala y gritó:
LA ORDEN DEL FÉNIX YA ESTA AQUÍ
Rápidamente todos desenfundaron las varitas y hicieron como una barrera delante de la estatua y de Malfoy para que nadie se pudiera acercar. Esperaban delante de la puerta a la Orden y ésta no se hizo esperar. Más de cien magos fueron apareciendo encabezados por Dumbledore y diez magos más vestidos con una túnica esmeralda con un fénix dorado bordado en la parte trasera, todos dieron un paso atrás al ver la magia que desprendía el grupo.
Hemos venido a rescatar a tres alumnos de mi colegio, nos lo entregáis a las buenas o... a las malas- dijo Dumbledore con voz potente. ATACAD- gritó Lucius.
Y la batalla empezó. Los buenos contra los malos, la luz contra la oscuridad, los valientes contra los cobardes. Hechizos y maleficios rodeaban la sala llena de magos que intentaban acercarse a la estatua mientras los otros lo impedían.
Maldito viejo loco- farfulló Malfoy viendo como el grupo de Dumbledore era extremadamente poderoso, se giró hacía Harry- no puedo esperar más, ha llegado la hora- alzó sus manos a la estatua y empezó a conjurar el maleficio con la daga entre las dos- Maestro entre los maestros, mago oscuro, poderoso hechicero, con la daga otorgada por Salazar Slytherin te reviviré con la muerte del heredero de Gryffindor. Las serpientes te darán el poder como antaño se le fue otorgado al Señor, vivirás al último suspiro del vasallo del león, sus poderes se juntarán a los tuyos, heredero de Slytherin, nacerás de nuevo, más fuerte que nunca, invencible por los mortales, respetado por los ancestros, tu hora ha llegado, tu fin esta cerca, morirás para que viva el Lord, ahora o nunca, muere heredero de los leones, muere.
Lucius, con el rostro contorsionado por la locura, se acercó a Harry empuñando la daga con fuerza entre sus manos, la levantó por encima de su cabeza y con una carcajada de triunfo la bajó hasta Harry que intentaba moverse bajo las cuerdas. Un grito desgarrador llenó la sala, había sido matado.
Harry- susurró Sirius que intentaba ver a través de la masa de mortífagos que se ponía en medio para impedir el paso, su corazón se le encogió al saber que estaría muerto, su niño habría muerto en manos oscuras, miro a su alrededor y vio a la Orden que intentaban como él llegar hasta Harry, las lágrimas empezaron a luchar por salir al ver la cara de desconcierto de Dumbledore.
Pero de improviso una luz cegadora empezó a rodear la sala, la mayoría dejó de luchar para ver lo que ocurría pero los mortífagos lo sabían, su Lord estaba resucitando. Con grandes sonrisas vieron como la luz se iba alejando y una figura, a lo lato de la escalera, iba recortándose dejando ver a un hombre de túnica oscura con los bordados del más fino oro y la capucha puesta. Dumbledore hizo un movimiento de mano y los de la Orden se le acercaron.
Algo no anda como debía- les susurró. ¿Cómo?- preguntó Remus. Mirad a Hermione, su cara no es miedo sino... sorpresa diría yo.
Todos miraron hacía allí y Severus quiso dar un paso adelante pero el director se lo impidió. La joven miraba desde el suelo la figura que se iba aclarando pero no era miedo sino, como bien había dicho el mago anciano, sorpresa. Sus ojos y su boca estaban abiertos de par en par, entonces el hombre habló.
No soy tan fácil de destruir, mi poder es mayor a todos los de esta sala, soy el heredero de las cuatro casas, soy el Elegido que salvará al mundo mágico del mal y no pereceré frente a un simple mago armado con una daga echa por uno de mis antepasados.
Los presentes fueron levantando la vista y vieron a Lucius Malfoy muerto a pies de la estatua con la daga en su corazón y la boca abierta en lo que había sido un grito. ¡Había sido él el que había gritado antes de morir!, entonces, ¿quién era el encapuchado?. Éste se giró y desató a Hermione ayudándola a levantarse, al hacer ese gesto todos vieron su espalda. En ella, en la oscura tela de la capa, estaban los escudos de las cuatro casas de Hogwarts entrelazados, se volvió a girar y los miro, poco a poco se llevó las manos a la capucha y se despojó de ésta. La mayoría pudieron reprimir una exclamación de sorpresa al ver que, el Elegido, tal y como se había denominado el mismo, era el mismísimo Harry Potter.
Los cuatro fundadores me han otorgado su poder, ahora me enfrentaré con aquel que quiera probar su suerte, adelante mortífagos, matadme, es eso lo que queríais.
Los nombrados se miraron entre ellos confundidos, pero un grupo se acercó y a la vez le mandaron el maleficio mortal, Harry levantó una mano y susurrando algo desvió el maleficio hacía sus dueños que intentaron escapar sin éxito y cayeron al suelo sin vida. El moreno dirigió su mirada a los demás encapuchados que se estremecieron al ver el brillo de poder en sus ojos que eran más verdes que nunca y tiraron sus varitas levantando las manos en señal de rendición, con otro movimiento de mano cayeron sin sentido al suelo dejando de piedra a los buenos que aún no se creían lo visto, miraron a Harry, a los mortífagos y de nuevo a Harry, el primero en reaccionar fue Sirius que corrió hacía su ahijado y el segundo Severus que abrazó y besó a Hermione con desesperación al saber que había estado apunto de perderla y la cubrió con su capa al verla helada.
Pero... ¿cómo es posible?- consiguió decir Dumbledore acercándose al moreno. Ya habrá tiempo de explicaciones, ahora debo ir a buscar a Ron- dijo Harry.
Pero antes de terminar la frase oyeron pasos acercarse por el corredor y el pelirrojo entró con un ojo morado mientras farfullaba palabras.
¿Ron?, ¿cómo has escapado?- le preguntó Hermione. Pues muy fácil, le he dado su merecido a Draquito, no veas las ganas que le tenía- dijo mientras se frotaba los nudillos haciendo entender que le había ganado en la lucha. Creo que será mejor volver al castillo y que los del ministerio se encarguen de los mortífagos- opinó el director que se acercó al cuerpo de Malfoy y de un bolsillo sacó las varitas de los tres chicos- daos las manos, Fawkes nos llevará de vuelta ha casa.
Los de la Orden se cogieron las manos junto a los tres alumnos y el fénix, colocándose en medio y entonando otra melodía, hizo que se vieran absorbidos hasta que sus pies volvieron a tocar suelo firme, estaban en el despacho de Dumbledore.
Notas- otro capí más, a ver q tal os parece.
Pichurri- en el próximo capítulo habrá una charla entre sevie y ron, q se dirán? Pues no se, aún tengo q pensarlo.
Selene- pues para ser sincera me estrujo más el cerebro con los títulos q con el contenido, es q es dificilísimo acertar, el amor si cambia a las personas, incluso a sevie y él ES DE TODAS, el porq no lo pongo R, pues porq he leído q fanfiction empieza a quitar los fics clasificados así, por eso no lo pongo, no quiero q m lo quiten.
Andre, la loka- gracias por tu comentario, intentaré seguir igual.
Gracias a todos los q m habéis escrito, seguro q m he olvidado d cntestar a alguien, así q pido disculpas, hasta otra.
Los mortífagos no cabían en su asombro al ver y no ver a la chica, ¿dónde se había metido?, no creían que supiera aún aparecerse, tenía que haber otra explicación. Lucius, lleno de rabia, se acercó al primer encapuchado que encontró en su camino y lo golpeó para descargar tensión.
Buscadla, no puede estar lejos- gritó.
---- ( ----
Ssshhh, no grites Herm.
La chica, asustada por ser tirada por la espalda y ser cubierta por una tela, giró la cara para toparse a sus dos amigos, la vieja capa invisible de Harry los cubría... por eso había tanto alboroto, todos creían que había desaparecido sin saber que de una forma más corriente no podía ser vista.
¿Qué hacéis aquí?, esto es muy peligroso. No te íbamos a dejar sola- susurró Ron- será mejor que nos vayamos.
Se dieron la vuelta asegurándose que la capa los cubría cuando se dieron cuenta que un joven estaba parado ante ellos, estiró la mano arrebatándoles la tela.
No eres nada inteligente Potter, ¿no te acuerdas qué yo se de la existencia de tu preciada capa? Si, pero como eres tan idiota y no ves más allá de tus narices pensé que te despistaría fácilmente- dijo el moreno. Idiota... PADRE LOS HE ENCONTRADO- gritó mientras los apuntaba con su varita.
Lucius, respaldado por los mortífagos, se acercó a ellos con una cruel sonrisa.
Bien Draco, buen trabajo, ahora vosotros me entregaréis vuestras varitas y todos quedaremos contentos. No creo- dijo Harry.
Pero al ser apuntados por más de cincuenta magos bien armados no tuvieron más remedio, él y Ron entregaron sus varitas y se quedaron mirando fijamente a Lucius que parecía como si le hubieran dado el mejor regalo que se pudiera dar.
Nunca he disfrutado tanto al tenerte aquí junto a mi joven Potter, eres justo al invitado que esperaba. Pues ya me tiene aquí- lo miro fríamente, sin miedo. Siempre lo decía mi maestro y yo he llegado ha pensarlo en más de un ocasión, serías buen partido para nuestro bando, tu poder crecería, tendrías muchos privilegios, ¿no te gustaría llegar a un acuerdo?- le dijo Lucius. A ver, déjeme pensar... Y UNA MIERDA- le gritó en la cara.
Lucius apretó la mandíbula con fuerza e "invitó" a dos mortífagos a acercarse al chico para agarrarlo. Los dos hombres, muchos más fuerte y más altos, lo sujetaron con fuerza, haciendo que Harry fuera incapaz de moverse, Lucius se acercó, se colocó bien el guante que llevaba en su mano derecha y con toda la furia que tenía acumulada le asentó un puñetazo en la boca del estómago. Al chico se le cortó la respiración y los encapuchados lo dejaron caer al suelo donde sus rodillas golpearon el suelo con dureza y se abrazó el estómago con las dos manos intentando por todos los medios llenar sus pulmones con el preciado oxígeno. Ron se fue ha acercar pero Draco lo apuntó con la varita negando con la cabeza. Hermione miraba la escena con los ojos llenos de lágrimas, su impotencia era mucha al ver que no podía hacer nada y se sentía culpable al haber sido la causante de que sus dos amigos estuvieran allí apunto de morir.
Diez minutos más tarde Harry junto a Hermione se encontraban atados en los pies de la estatua de Voldemort y Ron había sido llevado a uno de los calabozos custodiado por Malfoy hijo que, con una maliciosa sonrisa, dijo que el se encargaría de vigilarlo. Lucius había ordenado llevar hasta él una daga sagrada echa por el mismísimo Slytherin que serviría para matar al heredero de Gryffindor y con su sangre resucitar de las Tinieblas a su maestro.
Harry, no tendrías que haber venido, ahora morirás- le balbuceó Hermione. Eso no se lo cree ni Malfoy. ¿Cómo? Creo que...- y se miro por dentro de los pliegues de la túnica y sonrió- ya ha llegado la caballería.
Un enorme fénix rodeado de lo que parecía fuego esmeralda y dorado apareció en medio de la sala y empezó a cantar unas melodías suaves mientras su tamaño se iba reduciendo. Los encapuchados lo miraban con temor cuando uno entró corriendo en la sala y gritó:
LA ORDEN DEL FÉNIX YA ESTA AQUÍ
Rápidamente todos desenfundaron las varitas y hicieron como una barrera delante de la estatua y de Malfoy para que nadie se pudiera acercar. Esperaban delante de la puerta a la Orden y ésta no se hizo esperar. Más de cien magos fueron apareciendo encabezados por Dumbledore y diez magos más vestidos con una túnica esmeralda con un fénix dorado bordado en la parte trasera, todos dieron un paso atrás al ver la magia que desprendía el grupo.
Hemos venido a rescatar a tres alumnos de mi colegio, nos lo entregáis a las buenas o... a las malas- dijo Dumbledore con voz potente. ATACAD- gritó Lucius.
Y la batalla empezó. Los buenos contra los malos, la luz contra la oscuridad, los valientes contra los cobardes. Hechizos y maleficios rodeaban la sala llena de magos que intentaban acercarse a la estatua mientras los otros lo impedían.
Maldito viejo loco- farfulló Malfoy viendo como el grupo de Dumbledore era extremadamente poderoso, se giró hacía Harry- no puedo esperar más, ha llegado la hora- alzó sus manos a la estatua y empezó a conjurar el maleficio con la daga entre las dos- Maestro entre los maestros, mago oscuro, poderoso hechicero, con la daga otorgada por Salazar Slytherin te reviviré con la muerte del heredero de Gryffindor. Las serpientes te darán el poder como antaño se le fue otorgado al Señor, vivirás al último suspiro del vasallo del león, sus poderes se juntarán a los tuyos, heredero de Slytherin, nacerás de nuevo, más fuerte que nunca, invencible por los mortales, respetado por los ancestros, tu hora ha llegado, tu fin esta cerca, morirás para que viva el Lord, ahora o nunca, muere heredero de los leones, muere.
Lucius, con el rostro contorsionado por la locura, se acercó a Harry empuñando la daga con fuerza entre sus manos, la levantó por encima de su cabeza y con una carcajada de triunfo la bajó hasta Harry que intentaba moverse bajo las cuerdas. Un grito desgarrador llenó la sala, había sido matado.
Harry- susurró Sirius que intentaba ver a través de la masa de mortífagos que se ponía en medio para impedir el paso, su corazón se le encogió al saber que estaría muerto, su niño habría muerto en manos oscuras, miro a su alrededor y vio a la Orden que intentaban como él llegar hasta Harry, las lágrimas empezaron a luchar por salir al ver la cara de desconcierto de Dumbledore.
Pero de improviso una luz cegadora empezó a rodear la sala, la mayoría dejó de luchar para ver lo que ocurría pero los mortífagos lo sabían, su Lord estaba resucitando. Con grandes sonrisas vieron como la luz se iba alejando y una figura, a lo lato de la escalera, iba recortándose dejando ver a un hombre de túnica oscura con los bordados del más fino oro y la capucha puesta. Dumbledore hizo un movimiento de mano y los de la Orden se le acercaron.
Algo no anda como debía- les susurró. ¿Cómo?- preguntó Remus. Mirad a Hermione, su cara no es miedo sino... sorpresa diría yo.
Todos miraron hacía allí y Severus quiso dar un paso adelante pero el director se lo impidió. La joven miraba desde el suelo la figura que se iba aclarando pero no era miedo sino, como bien había dicho el mago anciano, sorpresa. Sus ojos y su boca estaban abiertos de par en par, entonces el hombre habló.
No soy tan fácil de destruir, mi poder es mayor a todos los de esta sala, soy el heredero de las cuatro casas, soy el Elegido que salvará al mundo mágico del mal y no pereceré frente a un simple mago armado con una daga echa por uno de mis antepasados.
Los presentes fueron levantando la vista y vieron a Lucius Malfoy muerto a pies de la estatua con la daga en su corazón y la boca abierta en lo que había sido un grito. ¡Había sido él el que había gritado antes de morir!, entonces, ¿quién era el encapuchado?. Éste se giró y desató a Hermione ayudándola a levantarse, al hacer ese gesto todos vieron su espalda. En ella, en la oscura tela de la capa, estaban los escudos de las cuatro casas de Hogwarts entrelazados, se volvió a girar y los miro, poco a poco se llevó las manos a la capucha y se despojó de ésta. La mayoría pudieron reprimir una exclamación de sorpresa al ver que, el Elegido, tal y como se había denominado el mismo, era el mismísimo Harry Potter.
Los cuatro fundadores me han otorgado su poder, ahora me enfrentaré con aquel que quiera probar su suerte, adelante mortífagos, matadme, es eso lo que queríais.
Los nombrados se miraron entre ellos confundidos, pero un grupo se acercó y a la vez le mandaron el maleficio mortal, Harry levantó una mano y susurrando algo desvió el maleficio hacía sus dueños que intentaron escapar sin éxito y cayeron al suelo sin vida. El moreno dirigió su mirada a los demás encapuchados que se estremecieron al ver el brillo de poder en sus ojos que eran más verdes que nunca y tiraron sus varitas levantando las manos en señal de rendición, con otro movimiento de mano cayeron sin sentido al suelo dejando de piedra a los buenos que aún no se creían lo visto, miraron a Harry, a los mortífagos y de nuevo a Harry, el primero en reaccionar fue Sirius que corrió hacía su ahijado y el segundo Severus que abrazó y besó a Hermione con desesperación al saber que había estado apunto de perderla y la cubrió con su capa al verla helada.
Pero... ¿cómo es posible?- consiguió decir Dumbledore acercándose al moreno. Ya habrá tiempo de explicaciones, ahora debo ir a buscar a Ron- dijo Harry.
Pero antes de terminar la frase oyeron pasos acercarse por el corredor y el pelirrojo entró con un ojo morado mientras farfullaba palabras.
¿Ron?, ¿cómo has escapado?- le preguntó Hermione. Pues muy fácil, le he dado su merecido a Draquito, no veas las ganas que le tenía- dijo mientras se frotaba los nudillos haciendo entender que le había ganado en la lucha. Creo que será mejor volver al castillo y que los del ministerio se encarguen de los mortífagos- opinó el director que se acercó al cuerpo de Malfoy y de un bolsillo sacó las varitas de los tres chicos- daos las manos, Fawkes nos llevará de vuelta ha casa.
Los de la Orden se cogieron las manos junto a los tres alumnos y el fénix, colocándose en medio y entonando otra melodía, hizo que se vieran absorbidos hasta que sus pies volvieron a tocar suelo firme, estaban en el despacho de Dumbledore.
Notas- otro capí más, a ver q tal os parece.
Pichurri- en el próximo capítulo habrá una charla entre sevie y ron, q se dirán? Pues no se, aún tengo q pensarlo.
Selene- pues para ser sincera me estrujo más el cerebro con los títulos q con el contenido, es q es dificilísimo acertar, el amor si cambia a las personas, incluso a sevie y él ES DE TODAS, el porq no lo pongo R, pues porq he leído q fanfiction empieza a quitar los fics clasificados así, por eso no lo pongo, no quiero q m lo quiten.
Andre, la loka- gracias por tu comentario, intentaré seguir igual.
Gracias a todos los q m habéis escrito, seguro q m he olvidado d cntestar a alguien, así q pido disculpas, hasta otra.
