CAPÍTULO 16: LA HORA DE LA VERDAD.

Con una sacudida todos tocaron tierra firme y las luces volvieron ante ellos. Se encontraban en el despacho de Dumbledore donde una señora Pomfrey muy agitada se dirigió veloz a Hermione que estaba entre los brazos de Severus que la apretaba contra él como si de esa manera nunca más se la podrían arrebatar de su lado.

- Vamos pequeña, ya estas a salvo- dijo abrazándola, la chica no podía hacer nada, estaba tan cansada, tan débil y el frío aún no se iba de su cuerpo- te llevaré a la enfermería.

- Severus- fue lo último que pronunció antes de caer sin sentido en los brazos de la mujer que la sujetó en seguida y con una camilla mágica se la llevó por la chimenea.

Los demás presentes estaban atónitos ante esa escena. Estaban preocupados por el estado de la chica pero al haber llamado a su maestro por su nombre y que éste la hubiera abrazado y besado era superior.

- Va siendo hora que la verdad salga a la luz- suspiró Dumbledore que se sentó en su silla de grandes orejas y, como no hacía en meses, se sintió viejo para todo eso, miro a los presentes de la Orden y vio su cansancio y a más de uno con algunos cortes preocupantes, miro a Harry casi dormido por el enorme esfuerzo aún vestido con la elegante túnica de El Elegido apoyado en su amigo pelirrojo que tenía el ojo morado e hinchado, paseó su vista por cada uno hasta toparse con la figura del maestro de pociones que no dejaba de mirar la puerta y, por primera vez, no luchaba por mantener su rostro inflexible sino que, en sus ojos, se notaba la preocupación por la persona que yacía en algunos piso más abajo- id todos a dormir, ha sido un día muy largo, el cansancio nos rodea ha todos, ya habrá tiempo mañana, ahora ya hay tiempo para todo- suspiró de nuevo- buenas noches, ¡ah! Minerva ¿me harías el favor de avisar a algunos elfos para qué acomoden a nuestros invitados en aposentos?

- Por supuesto- dijo la jefa de los leones que fue seguida por los presentes que bostezaban.

Al final se quedó el director solo con Fawkes a su lado entonando finas melodías y algún que otro pensamiento surgió en su cerebro. ¿Cómo contar la verdad escondida tantos años?

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Lo primero que hicieron a la mañana siguiente fue reunirse en la enfermería ya que muchos de los que lucharon se encontraban allí y el director no quería agotarlos más. Le sonrió a Hermione que ya estaba con sentido sentada en su cama con Severus a su lado dándole sorbos de agua, la enfermera proporcionó sillas para todos y se sentaron. Harry lucía la ropa del colegio pero un colgante con el mismo símbolo que la túnica se apreciaba en su cuello.

- Es que me apareció solo- explicó ante las miradas de los presentes.

- Bien, ahora si creo que es la hora de la verdad- dijo Dumbledore que estaba en el centro de los demás- Harry te pediría que si me equivoco en algo me corrijas, de seguro sabes toda la historia- el moreno asintió- vayamos desde el principio- se quedó pensando unos segundos- creo que todo se remonta mil dos cientos años atrás, cuando los fundadores del colegio, unos de los magos más poderosos de la tierra aún vivían y habían construido este castillo, juntos hicieron un pacto donde prometían conservar su poder para la eternidad pasándola de generación a generación hasta llegado el día que nacería un pequeño que sería el encargado de poseerlos, un ser tan poderoso que se podría destruir a él mismo si no sabía controlar sus actos pero sería el encargado de salvar el mundo tanto mágico como muggle- hizo una pausa- Rowena Ravenclaw fue la proveedora de la idea al ver un día en su bola de cristal la llegada de un mago llegado del infierno enfrentándose y creando el caos a su paso, como todos sabréis la bruja fue la mayor vidente de todas. En su bola vio el fin del mundo pero de repente, un día, la predicción cambió para dar paso a un nuevo ser que derrotaría al lado oscuro llenando el mundo de luz, eso es lo dicho pero no comprendo como Harry fue el elegido y no su padre si Tom ya vivía.

- Esto puedo responderlo yo- dijo Harry tomando la palabra- como bien dice, mi padre podría haber sido el elegido pero no fue así, el poder debía esperar hasta el día que el encargado tuviese la necesidad de salvar su vida para no devolver del mal al mago oscuro, y eso ha pasado ahora- miro a todos que lo escuchaban atentamente- yo sospechaba algo ya que, al enterarme que Voldemort fue el causante de mi cicatriz, empecé a relacionar la profecía con lo que ocurría a mi alrededor, no comenté a nadie esto pero cada día mi poder aumentaba, Tom produjo el nacimiento del echo, y ayer, al estar en peligro de muerte todo salió a la luz, mi padre no pudo ya que en su época Voldemort no había muerto pero ahora si, era mi destrucción para su regreso, eso era lo dicho y así a ocurrido.

- Pero no entiendo como el Lord era el encargado, ha habido muchos más magos malvados- dijo Molly Weasley.

- Si pero él era el único heredero de una casa- siguió Harry- otra visión de Rowena mucho tiempo después fue ver que uno de ellos se les revelaría queriendo ser el mejor así que entre los tres que quedaban restauraron el hechizo y consiguieron que todo ocurriera al volver el heredero de Slytherin, como antaño no hubo descendientes de esta casa pues no funcionó.

Estaban asombrados por lo oído, sabían algo de la Profecía pero nunca habían sospechado que todo fuera de ese modo, tan poderoso. Sin duda los fundadores sabían perfectamente como salvar el mundo, ya no cabía duda de su gran poder. Pidieron un par de cosas más y a las dos horas aproximadamente salieron de la enfermería cada uno pensando en la nueva libertad que se les cernía delante.

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Sirius salió a los jardines para despejarse un poco, estaba todavía tenso al recordar que por poco había perdido a su ahijado, la persona más importante del mundo. También se había preocupado por Ron y Hermione pero sabía que estos dos no corrían tanto peligro, no eran el blanco de la operación aún ser secuestrada la chica. Solo eran la carnada de la pesca.

- Hola, tú eres el padrino de Harry, ¿cierto?

El hombre se giró para encontrarse con una muchacha de cabellos oscuros y bonita mirada, le resultaba familiar.

- Si- respondió aún admirándola y entonces cayó en la cuenta- tú... me salvaste ayer de un maleficio.

Recordaba que en la lucha, en su afán de llegar a Harry, no había visto a un mago acercarse a él con la varita en alto, solo fue conciente de ello al oír la pronunciación de éste. Al girarse vio el rayo acercarse a él y abrió los ojos al no tener tiempo de convocar un escudo pero segundos antes de que le impactase una auror se le había puesto enfrente haciendo retroceder el maleficio, solo la había visto unos segundos ya que enseguida se marchó de nuevo a la lucha. No se lo había podido agradecer.

- No fue nada, una ayudita- dijo la mujer sonriendo algo sonrojada al notar los claros ojos sobre ella.

- Te fuiste tan rápido que no te di las gracias.

- No hace falta.

- Déjame invitarte a algo en el pueblo- ofreció Sirius realmente agradecido- ahora mismo no tengo nada mejor que hacer, además, si lo tuviera, lo pospondría con tal de estar cerca de una dama de tal hermosura- y vio como los colores subían notablemente en el rostro de su "salvadora", aceptó- me alegro, por cierto, ¿cómo te llamas?

- Laura, Laura Tonks.

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Severus se encontraba en la enfermería junto a Hermione que esperaba los resultados de su última revisión. Tras lo ocurrido debían asegurarse que todo seguía su curso con normalidad.

- Todo estará bien- le decía el hombre al verla tan nerviosa.

Pocos minutos más tarde la enfermera hacía su aparición y los miro. Ellos le devolvieron la mirada y rogaron a Dios que todo estuviera en su sitio.

- Ya tengo las pruebas.

- ¿Y?- preguntó Severus, la paciencia no era su gran virtud.

- Pues... parece ser que el pequeño tiene más fuerza de lo que parece, no ha sufrido ningún daño, esta más sano que unas pascuas- los dos sonrieron aliviados- y tu pequeña- miro a la chica- debes estar en reposo pero, no queremos que sufras más estrés, acude a clases y haz una vida normal pero con cuidado, de seguro que Severus te cuidará bien.

- Por supuesto- dijo el hombre.

- Ahora descansa toda la tarde, tomate esta poción para recuperar absolutamente todas las fuerzas y come chocolate, te ayudará.

Severus se llevó a su amada a sus aposentos donde la depositó en el sofá por deseos de ésta que no le gustaba permanecer mucho tiempo postrada en un cama. La cubrió con una suave manta y se posó a su lado para que la chica pudiera posar su cabeza en su regazo.

Hermione suspiró con tranquilidad y cerró los ojos un momento mientras el adulto le acariciaba el cabello.

- Severus.

- ¿Si?

- Dame tu mano- el hombre se extrañó pero se la tendió como se lo había pedido, la Gryffindor la metió bajo las mantas y la posó en su tripa que había crecido en su tamaño real ya que el efecto del hechizo reductor había desaparecido. Estaba más abultada de lo normal.

- ¿Qué ocurre?- preguntó al no entender.

- Sshh, ahora lo notarás.

Estuvieron unos segundos quietos y en silencio cuando Severus notó como un débil golpe en su mano, se pudo lívido.

- ¿Y eso?

- Nuestro hijo- dijo Hermione ilusionada- son sus primeros movimientos.

Volvió a notarlo y su boca fue tomando forma de sonrisa. Era una de las cosas más maravillosas del mundo. Su pequeño estaba allí dando a entender que estaba perfectamente.

Las semanas fueron pasando dejando lugar a los meses. La vida mágica volvía poco a poco a su normalidad esperada desde hacía años. El Lord ya no estaba, ni sus vasallos y si, por casualidad quedaba alguno suelto, no se atrevía a descubrirse.

Hogwarts ensayaba los TIMOS para los de quinto y los temidos EXTASIS para los más mayores que apuraban todo lo posible en aprobar la mayor cantidad de exámenes.

Los tres jóvenes de "oro" de Gryffindor ya se conocían de punta a punta la biblioteca por las horas pasadas allí. A Hermione le encantaba eso pero a su amigo pelirrojo, solo de pensarlo, le entraba una horrible jaqueca. Harry olvidó por un tiempo quien era en la posición mágica y se dedicó a lo mismo que sus compañeros aunque en Defensa y Transformaciones se le fue pedido unos grados más ya que su saber era mayor que los demás.

Hermione compaginaba perfectamente las tareas con el echo de tener que descansar y más ahora que estaba de unos ocho meses. Su barriga, aún encogida mágicamente, le daba molestias como cualquier otra mujer en estado pero Severus le ayudaba muchísimo con unas pociones suaves de hierbas.

Junio les sorprendió con mucho calor y, para apaciguar el estrés que tenían los alumnos, Dumbledore les recomendó ir a dar el último paseo por el pueblo dos días antes de los exámenes. Todos aceptaron.

Con ropas ligeras y los monederos ligeramente llenos partieron hacía allí. El trío más Ginny, la oficial prometida de Harry, se dirigieron primero a Las Tres Escobas donde Sirius los estaría esperando para darles un gran noticia.

- ¿Qué será?- preguntó Ron casi llegando.

- Ni idea, ni a mi me lo ha dicho- concretó el moreno de ojos verdes.

Entraron en el local repleto de alumnos y buscaron con la mirada al animago. Lo vieron en una mesa junto a una mujer que sonreía de algo dicho, se acercaron.

- Buenas- saludaron los jóvenes.

- Hola- dijo Hocicos que besó a las damiselas y apretó la mano de su ahijado y Ron, les indicó que tomarán asiento- os presento a Laura Tonks, una gran auror.

- Hola- saludó la mujer recibiendo lo mismo por parte de los leones.

Tras charlar un poco de las clases y del estado de Hermione (ya todos sabían de su embarazo y relación con el profesor de pociones, aunque al principio al pelirrojo le había sentado como dos crucios seguidos pero al final todos le dieron su apoyo) el animago fue a decir el motivo de la llamada.

- Tu dirás Canuto- le animó su ahijado.

- Es que, veréis, aquí, Miss Atractivo- todos rieron- se ha comprometido con la mujer más bella cuyos ojos han visto- y con cariño cogió la mano de Laura- hace una semana que le pedí matrimonio.

Todos quedaron con la boca abierto ante aquello. El soltero más codiciado del castillo y parte del mundo mágico (tras saber de su inocencia) se ataba, por fin, a una mujer. Estallaron en aplausos y palabras de enhorabuena. Harry abrazo muy fuerte a su mentor y después a la mujer. Estaba feliz por los dos.

NOTAS- gracias a tds aquells persons q han seguid escribiéndom, d verdad. Siento muchísimo la enooorrrm tardnza, pero tengo unas buenas razones, espero q el próximo capítulo llegue más rápido. Hasta pronto.